UN HERMOSO INFIERNO

Capítulo 2: "El Chico del Rostro Vendado"

Hoy es mi cumpleaños. Cumplo trece años para ser exacta. Padre me ha permitido viajar por primera vez sola con un grupo de los Salvadores que irán a recoger provisiones, al fin saldré del Santuario después de 2 años. Me dio mi arma de regreso hace más de un año, me enseñó a usarla mejor y hoy me ha dado instrucciones de cómo tratar a las personas de Hilltop, quienes nos proveen víveres cada cierto tiempo.

El viaje ha sido más aburrido de lo que esperaba, no me han dejado bajar de la camioneta, aunque tampoco han demorado tanto tiempo como hubiera esperado. De regreso a casa hicimos una parada en uno de los puestos pequeños, una torre de vigilancia para ser más exacta, donde decidieron descansar para volver con mi padre por la mañana, después de todo, los caminantes suelen vagar más por la noche.

Por respeto a mi padre, me dieron una habitación para mí sola. Era normal que tuvieran miedo de estar en la misma habitación que yo, mi padre suele acaparar a las mujeres más hermosas que llegan al Santuario y las convierte en sus esposas, pero en general ha prohibido que toquen a cualquier mujer en nuestro hogar, eso me incluye a mí, claro está. No tienen problema en coquetear con las demás mujeres, pero he notado cómo temen al estar junto a mí. Quizá sea el hecho de que soy todavía una niña a sus ojos y no ven nada atractivo en mí, o simplemente tienen miedo de que mi padre los asesine con Lucille por tocar a su querida hija.

Por alguna razón no podía conciliar el sueño, quizá era una señal divina de que no era mi momento, porque justo esa noche un grupo de personas entró en nuestro lugar de descanso. El ajetreo me hizo tomar mi arma y salir con cautela, mi padre me ha entrenado bien desde que me adaptó, espera que algún día yo lidere a los Salvadores tan bien como él lo ha hecho hasta ahora. Los disparos y gritos de la gente no me permitían diferenciar cuántos infiltrados había, mi habitación era la última y no conocía el sitio donde estábamos, así que tenía una enorme desventaja para poder huir…caminé con cautela fuera de mi habitación y me escabullí por un pequeño pasillo, estaba muy oscuro, no podía ver siquiera hacia dónde estaba yendo, pero continué caminando…

—Si das un paso más te disparo. — Dijo una voz desde el frente, claramente perteneciente a un muchacho joven. — Camina hacia mí con las manos en la cabeza, un movimiento brusco y te mueres. — Ordenó, y el sonido de una pistola siendo recargada se escuchó.

Elize tragó en seco, tenía su arma en la mano, pero la oscuridad no le permitía ver con claridad al frente, no sabía si aquel chico estaría solo o no, pero de algo estaba segura, y era que no tenía más opción que obedecer si no quería morir. Siguió las órdenes del joven y caminó lentamente hacia el frente, hasta que un claro de luz que entraba por una ventana rota le permitió ver finalmente a la persona frente a ella: era un joven de quizá unos 14 o 15 años, de piel clara y ojos azules, su cabello castaño llegaba abajo de sus hombros, usaba un sombrero de sheriff marrón oscuro y apuntaba fijamente hacia ella con su pistola, su mirada no reflejaba compasión alguna por ella. Tenía un rostro atractivo perfecto para su complexión, pero ante todo destacaba la venda que cubría el lado derecho superior de su rostro, ocultando totalmente su ojo.

—¿Una niña…? — Murmuró sorprendido el chico, quien recién tenía una mejor imagen de Elize gracias a la luz. — ¿Qué haces aquí? ¿Estás con ellos? —

—Solo quiero irme con mi padre…déjame hacerlo y te prometo que no le haré daño a nadie. — Respondió la castaña en súplica, guardando con un movimiento muy lento el arma en sus manos dentro de la funda que colgaba de su cinturón antes de levantar nuevamente las manos. — Puedes llevarme afuera y vigilarme si quieres, yo solo deseo irme a casa. — Agregó con una expresión triste. Sabía que estaba en desventaja en cuestión de fuerza y agilidad, así que optó por su segunda opción: fingir ser una niña indefensa en el lugar equivocado.

—¿Dónde vives? — Preguntó el chico con una voz más suave, pero sin dejar de apuntarle.

—No muy lejos de aquí, salí a buscar comida con mi padre y nos separamos, vine aquí para descansar y volver mañana a casa, no sabía que este sitio fuera habitado por alguien más… —

El chico no respondió de inmediato, pero cuando una voz a la distancia comenzó a gritar el nombre "Carl" de manera desesperada su expresión agresiva cambió a una angustiada, en un rápido movimiento arrebató la pistola que Elizette había colocado en su funda y la tomó con fuerza de la muñeca, obligándola a correr consigo por el camino detrás de él.

—Apresura el paso o no podré sacarte con vida de aquí. — Ordenó el joven al notar cómo ella se mantenía rígida, alentando sus pasos. — Si mi padre o alguno de los demás te ve, dudo mucho que te perdonen la vida. —

Aquella afirmación la hizo estremecer, asintió en silencio y cooperó con el chico, intentando seguir su paso pese a que era más rápido que ella sin duda. Le sorprendió ver qué, aun cuando momentos antes había estado apuntando hacia ella para matarla, ahora luchaba con todas sus fuerzas para sacarla con vida de ahí.

Antes de que se diera cuenta, se encontraban fuera de la base sanos y salvos. Elize apoyó las manos en sus rodillas, intentando recuperar el aliento que había perdido por el esfuerzo inmenso que había hecho para mantener el ritmo de aquel desconocido.

—Sigue derecho y en unos minutos estarás cerca del camino principal, no puedo hacer nada más por ti. — Explicó el joven, apuntando hacia dónde debía ir.

—¿Me devolverás mi arma? — Preguntó Elizette, recuperando la compostura.

—No. — Respondió el chico, guardando ambas pistolas: la propia en su funda y la de ella en el bolsillo de su pantalón. — Pero puedo darte esto, te servirá para defenderte de los caminantes. — Agregó, entregándole un cuchillo.

Elize lo tomó sin pensarlo, mirando en todo momento al joven. — Gracias por salvarme. — Dijo con sinceridad, comenzando a correr en la dirección que él le había dado, debía seguir fingiendo para que no sospechara de nuevo de ella. — "Es amable…quizá todavía haya gente buena como mi padre o como él allá afuera…" — Pensó, apresurando su paso para volver lo antes posible a su hogar.

[...]

Me perdí…quizá di una vuelta equivocada y me desvié del camino, porque encontrar el Santuario fue más tardado de lo que pensé. Cuando llegué, noté cómo un gran número de nuestra gente se preparaba para salir en las camionetas, cerca de la caravana estaba mi padre junto a lo que parecían ser tres rehenes que subían en la parte de atrás de una camioneta. Observé que mi padre tomaba el liderazgo, así que lo que fueran a hacer era importante si él personalmente lo haría. Corrí tan rápido como mis piernas me permitieron, y grité a todo pulmón esperando ser escuchada antes de que se fuera.

—¡PADRE! — Exclamó tan fuerte como pudo, llamando la atención de Negan y los demás.

—¡¿Eli?! — La llamó sorprendido, recibiendo el fuerte abrazo de su hija mientras intentaba procesar lo que sucedía. — Estás viva…creí que te habían matado junto a los demás. —

Elize negó con la cabeza. — Pude escapar, pero me perdí en el camino, lo siento. — Dijo tomando compostura mientras recuperaba el aliento. — ¿A dónde vas? —

—A calmar a los salvajes que nos atacaron. — Respondió Negan, observando la funda vacía en el cinturón de su hija. — ¿Y tu arma? —

La castaña siguió la mirada de su padre, recordando al chico que la había salvado y que, al mismo tiempo, se había quedado su arma.

—La perdí cuando escapé de la torre. — Dijo con simpleza, a pesar que le dolía demasiado haber perdido el único recuerdo que le quedaba de sus verdaderos padres: su regalo de cumpleaños.

—Lo lamento, sé cuán importante era para ti. — Agregó el mayor, acariciando el rostro de la joven con suavidad. — Ven conmigo, te conseguiremos una nueva muy pronto. —

—Sí…está bien. — Asintió, subiendo con él a la caravana para partir a algún lugar que ella no conocía. Observó el cielo del atardecer, soportando el hambre que sentía desde horas atrás por el tiempo que había pasado perdida.

El cielo se oscureció, y mi padre me hizo esperar con él dentro de la caravana, dijo que Simon daría la señal cuando estuviéramos listos para presentarnos. Podía escuchar ruidos provenientes del exterior, pero no era capaz de averiguar qué estaba sucediendo a pesar del ajetreo que se oía.

—Es hora. — Dijo Negan con una sonrisa al escuchar el silbido de Simon, acomodándose la chaqueta de cuero. — Sígueme Eli, aprenderás de papá hoy. —

Mi padre tomó a Lucille, su bate especial envuelto en alambre de púas, y abrió la puerta para hacer una entrada muy a su estilo, con esa sonrisa que solamente usa cuando quiere imponer respeto a los demás. Por algún motivo me sentía nerviosa, quizá porque era la primera vez que iba a este tipo de misiones con él, pero no podía decepcionarlo. Respiré hondo y salí de la caravana detrás de él, observando a un grupo de personas rodeado por nuestra gente, los tres prisioneros que había visto con anterioridad estaban formados en una fila junto a otras personas más, todos ellos arrodillados al frente del resto de nuestra gente, viendo directamente hacia donde estaba mi padre.

—¿Ya se orinaron encima? — Preguntó Negan con sarcasmo, sin borrar su sonrisa mientras recargaba a Lucille en uno de sus hombros. — Bueno… — Dijo, comenzando a caminar hacia el grupo sometido. — Presiento que falta poco para eso. — Miró de reojo hacia Elizette haciendo una seña con su mano para que se quedara parada en ese lugar, después continuó caminando hacia las personas arrodilladas, caminando lentamente frente a ellos. — Sí, presiento que habrá pantalones mojados muy pronto. — Agregó, deteniendo sus pasos. — ¿Cuál de estos imbéciles es el líder? —

—El de aquí. — Respondió uno de los Salvadores, apuntando hacia un hombre de los que estaban arrodillados. — Es este. —

Negan observó fijamente a la persona señalada y soltó un suspiro rápido antes de pararse frente a él.

—Hola, eres Rick ¿no? — Preguntó con una sonrisa, mirándolo fijamente a pesar de estar arrodillado. — Soy Negan, y no me agradó que mataras a mis hombres. — Dijo, apuntando hacia Rick. — Y cuando mandé a mis hombres a matar a sus hombres por matar a mis hombres, mataste a más de mis hombres. — Agregó, apuntando hacia Elizette. — Mi hija estaba en esa torre, pudiste matarla también, eso no es justo. — Continuó, bajando la mano a su costado nuevamente. — No es justo, no tienes ni la menor idea de lo injusto que es eso. —

Rick dirigió su vista brevemente hacia Elize, quien se había mantenido en silencio en el lugar que Negan le había indicado. La castaña desvió la mirada hacia un lado, reconociendo a una de las personas entre los enfilados.

"Es el chico que me salvó…" — Pensó sorprendida, jamás olvidaría el rostro vendado de aquél joven que le había dado la oportunidad de vivir.

Sintiendo la mirada fija sobre él, el chico dirigió su mirada hacia Elizette, reconociéndola instantáneamente.

"No…no puede ser… ¡¿Es la chica que salvé?!" — Pensó incrédulo, observando cómo ella desviaba la mirada hacia el suelo, evitándolo. — "Me mintió…" —

—Pero…creo que lo empezarás a entender en breve. — La voz de Negan hizo que ambos jóvenes dirigieran su atención hacia él. — Sí…lamentarás haberte cruzado conmigo en unos minutos. — Agregó, sonriendo nuevamente con burla. — Sí, lo harás. — Dijo, comenzando a caminar de nuevo frente a ellos. — Verás, Rick, hagas lo que hagas, no importa qué, no te metes con el nuevo orden mundial, el nuevo orden es este y es muy, muy simple. — Explicó, deteniéndose nuevamente frente a Rick. — Así que, aun siendo estúpido, cosa que eres evidentemente, lo entenderás. ¿Estás listo? — Preguntó, Rick lo miró fijamente sin responder. — Aquí va, presta atención. — Dijo con simpleza, apuntando hacia él con Lucille. — Denme sus cosas o los asesino. —

"¿Asesinarlos…?" — Pensó Elize, observando todo con confusión. Sabía que su padre solía conseguir tratos con otros grupos donde les brindaba protección a cambio de víveres, pero jamás se había planteado los métodos que empleaba para conseguir que aceptaran. Y ahora que lo escuchaba de su propia boca…le costaba asimilarlo.

—Hoy fue un aprendizaje, hicimos una gran inversión para que ustedes supieran quién soy y de qué soy capaz. — Continuó hablando Negan, caminando frente a ellos mientras le apuntaba uno a uno con Lucille. — Soy su jefe ahora, si ustedes tienen algo me lo dan a mí, ese es su trabajo. — Prosiguió, mirándolos a cada uno. — Sé que es un trago MUY amargo y asquerosamente feo, pero lo tragarán. — Agregó, parándose frente a Rick nuevamente. — Definitivamente lo harán, guiaste al rebaño, tú construiste algo, pensaste que estaban a salvo, te entiendo. —

El chico del rostro vendado dirigió su vista hacia Elizette, como si le pidiera con la mirada fría que hiciera algo al respecto, que era hora de pagar el favor. La castaña, de manera inconsciente, apretó el cuchillo que había mantenido escondido entre su manga derecha, quería hablar, pero no se atrevía, porque aun si él le había salvado la vida su padre tenía razón, ellos habían matado a su gente en primer lugar.

"En estos tiempos…matas o mueres, no hay otra manera de sobrevivir…algún día lideraré a los Salvadores, y no habrá lugar para ser débil como lo soy ahora…" —Pensó, negando con la cabeza, provocando que el rostro del chico se llenara de odio.

—No están a salvo, ni remotamente, de hecho, están muy mal, y será peor si no me dan lo que quiero y lo que quiero es la mitad de lo suyo. — Dijo Smith, ganando las miradas del grupo de Rick. — Y si es demasiado, entonces fabriquen, busquen, roben más, entonces se equilibrarán tarde o temprano, así es como vivirán ahora. — Agregó, sonriendo con burla, disfrutando de sus expresiones. — Cuanto más se resistan, más duro será el golpe. — Continuó hablando, comenzando a caminar nuevamente. — Cuando alguien llame a su puerta le abrirán, esa puerta es nuestra ahora, si no nos abren, la vamos a derribar. — Amenazó, apuntando con Lucille hacia el rostro de Rick, quien permanecía observando en silencio. — ¿Entendido? — Le preguntó, pero no recibió respuesta. — ¿Qué? ¿No respondes? No habrán pensado que saldrían de esta sin recibir un castigo, ¿o sí? — Cuestionó, mirándolos a todos nuevamente. — Yo no quiero matarlos, que eso les quede claro desde ahora, quiero que trabajen para mí y no podrán hacerlo estando muertos ¿no es cierto? — Cuestionó, soltando una carcajada. — No voy a sembrar un jardín, pero mataron a mis hombres, a un montón de ellos, más de lo que puedo tolerar, y por eso van a tener que pagar. — Explicó, dirigiendo la vista a otro integrante del grupo de Rick que tenía manchas de sangre y una manta encima de sus hombros. — Así que ahora le voy a romper todo el cráneo a uno de ustedes. — Dijo, mirando de reojo hacia atrás. — ¡Eli! ¡Ven aquí, hija! —

El llamado repentino la hizo sobresaltar, tardó unos segundos en reaccionar a la voz de su padre, corriendo hacia él a pesar del temblor en su cuerpo, sentía miedo por algún motivo que desconocía, pero intentó ocultarlo.

—Cuéntales, sobre ella. — Ordenó Negan, levantando el bate en sus manos.

Elizette miró de reojo al joven vendado y tragó saliva antes de hablar. — Ella…ella es Lucille, la compañera fiel de mi padre. —

—Sí, y es sensacional. — Agregó el hombre, colocando una mano en el hombro de su hija, quien se estremeció ante el toque. — Todo esto es solamente para poder decidir quién de ustedes tendrá el honor. — Soltó a Elize para caminar entre los arrodillados, parándose justo frente al chico del ojo vendado. — Tú tenías una de nuestras armas, sí, tienen muchas armas nuestras. — Dijo, acuclillándose para estar a su altura para recoger las armas en el suelo, mirando una de ellas fijamente. — Carajo… Eli, ven aquí. —

Aquellas palabras hicieron que Elizette se girara a verlos, mientras la mirada fría del joven seguía fija en Negan. La castaña se acercó a su padre, ligeramente temerosa.

—Dime una cosa, hija… — Dijo con voz suave, mirándola de reojo. — ¿No es éste tu tesoro? — Preguntó, extendiendo una de las pistolas que estaban frente al chico hacia su hija.

Elizette tragó en seco, extendió su mano temblorosa hacia el arma, reconociéndola al instante. Negan repitió la pregunta al notar el silencio de su hija, quien simplemente asintió sin mirarlo.

—Nadie atenta contra mi hija, chico. — Amenazó Negan poniéndose de pie, apuntando a Lucille contra el joven después de guardar la segunda pistola que había recogido en su pantalón.

—¡Espera! — Exclamó Elizette tomando el bate de la punta, impidiendo que su padre lo moviera. — Él no me atacó, padre…fue quien me ayudó a escapar. — Dijo finalmente, mirando de reojo al chico, que la veía sorprendido por su acto repentino. — Si no hubiera sido por él, no estaría aquí. — Agregó, girándose a ver el rostro de su padre. — Perdónale la vida. —

Negan la miró por unos segundos y retiró la mano de Elize del bate, bajándolo al tiempo que dirigía su mirada hacia el muchacho. — Mierda, chico, reacciona, alégrate, llora al menos. — Dijo con una sonrisa, aclarándose la garganta.

Smith comenzó a caminar nuevamente, sin notar cómo el joven miraba fijamente a Elize con desprecio, quien solamente guardó su arma en su funda y retrocedió unos pasos para alejarse de él. Negan continuó caminando a paso lento, deteniéndose frente a una de las mujeres que estaba arrodillada.

—Rayos, tú te ves de la mierda, déjame ponerle fin a tu sufrimiento ahora. — Dijo con una sonrisa, levantando a Lucille frente a ella.

—¡NO! — Exclamó uno de los que estaban arrodillados, que se levantó para intentar defenderla, pero siendo sometido por uno salvador al instante, quien le apuntó con una ballesta al rostro.

—¡No, basta! — Suplicó la chica, comenzando a llorar.

—No, que vuelva a su lugar. — Ordenó Negan, haciendo que su subordinado bajara el arma y regresara a la persona a la fila, quien seguía repitiendo que no en súplica una y otra vez, provocando una carcajada en Smith. — Ya, escuchen. — Interrumpió, bajando su arma. — Que ninguno de ustedes vuelva a hacer eso, yo mismo destrozaré al que lo intente, sin excepciones. Ese lo dejaré pasar porque es un momento emotivo, te entiendo. — Dijo, girándose a ver a Rick con una sonrisa. — Duele ¿no? Comprender que en realidad no sabes una mierda. — Agregó con una sonrisa, notando cómo Rick miraba al chico del ojo vendado. — Es tu hijo, ¿cierto? — Preguntó, caminando nuevamente hacia el más joven, soltando una carcajada. — Definitivamente es tu hijo. —

—¡Ya basta! — Gritó Rick furioso.

—¡Hey! — Exclamó Negan, girándose a ver a Rick. — No me obligues a matar al futuro asesino serial, no me hagas todo tan fácil. — Dijo, apuntando hacia ellos con el bate. — Alguien de ustedes debe morir, todo el mundo en la mesa está esperando a que ordene. — Agregó, caminando frente a ellos mientras comenzaba a silbar. — No me puedo decidir… — Murmuró, soltando una risita a los pocos segundos. — Tengo una idea. — Dijo con una sonrisa, apuntando con Lucille hacia Rick. — De tin…Eli, querida, continúa. —

Elizette miró a Negan por unos segundos, quien repitió la orden con una voz autoritaria sin apartar la vista de Rick. La joven apretó los ojos con fuerza, sintiéndose entre la espada y la pared, no quería ser cómplice en la muerte de alguno de ellos. De repente recordó todas aquellas veces que fue abusada por grupos cuando viajaba con sus padres y después estando sola, lo que le hizo perder toda duda.

Continuó "contando" conforme su padre apuntaba a una persona diferente con Lucille, deteniéndose finalmente frente a un hombre robusto pelirrojo de barba cuando Elize terminó de contar.

—Si alguien se mueve o dice algo, simplemente sáquenle el otro ojo al chico y dénselo de comer a su padre, luego seguiré. — Ordenó sin dejar de ver al "elegido", quien se mantenía firme ante la mirada de Negan pese a su claro temor. — Pueden respirar, parpadear y llorar…sí, todos van a llorar. — Dijo, dando un fuerte batazo en la cabeza del pelirrojo, quien volvió a levantar la cabeza algo desorientado por el golpe. Elizette retrocedió varios pasos sin poder apartar la vista de la escena, los gritos de angustia y miedo de algunos integrantes del grupo de Rick resonaron ante lo que sucedía. — ¡Sí, miren eso! ¡Aguanta como un campeón! — Exclamó divertido, mirándolo fijamente.

—Puedes…chuparme…los huevos… — Dijo con voz entrecortada el hombre, mirando fijamente a Negan, quien comenzó a golpearle múltiples veces la cabeza con fuerza con Lucille hasta volverla desechos irreconocibles.

—¿Oyeron eso? Me dijo "puedes chuparme los huevos". — Dijo con una risa, golpeando con fuerza los restos del hombre en el piso varias veces, soltando una carcajada al ver la sangre escurriendo del bate. — ¡Oh, madre santa! ¡Miren esto! — Agregó Smith entre carcajadas levantando el bate en el aire que escurría sangre, manchando en el movimiento el rostro de Rick y el pantalón de Elizette, quien no podía apartar la mirada de lo que segundos atrás fueron la cabeza de una persona. — ¿Lo vieron? ¡Qué traviesa es Lucille! — Hizo una pausa para recuperar el aliento, caminando hacia una de las mujeres arrodilladas de cabello suelto semi ondulado, a quien le puso frente al rostro a Lucille. — Dulzura, tienes que ver esto. — Le dijo con una sonrisa, notando la expresión de la chica. — ¡Oh, diablos! ¿Él y tú estaban juntos? ¡Qué horror! Pero tienes que saber algo, lo que pasó, pasó por un motivo. — Explicó, apuntando hacia el cuerpo con el bate. — Él, que nunca en su vida fue tan pelirrojo como ahora, puso el pecho, ¡o, mejor dicho, la cabeza por ustedes! —

Quiere quebrarlos desde el interior…esa es su forma de obtener lo que quiere.

—Así que… — Agregó Negan, colocando a Lucille nuevamente frente al rostro de la chica, quien mantenía aun la mirada en el suelo. — Levanta la vista… — Dijo, observando cómo la chica no reaccionaba a sus palabras. — ¡Levanta la vista! —

El hombre arrodillado que tenía la manta encima se puso de pie y golpeó con fuerza el rostro de Negan, pero casi al instante fue sometido por tres salvadores, quienes lo pusieron contra el suelo.

Grave error.

—¡Daryl! —

—¡No! — Exclamó Negan molesto, apuntándole con el bate al hombre. — Oh, no… — Repitió más calmado, pero con la misma expresión de antes, soltando una carcajada. — ¿Eso? ¡Oh, hermano! ¡ESO fue un gran error! — Exclamó, acuclillándose al lado de Daryl, viendo fijamente a los demás. — Ni una pizca de esas idioteces está permitida aquí. —

Incluso los llantos desconsolados de su grupo se silenciaron, aun cuando seguían teniendo lágrimas en sus ojos…supongo que el terror de perder a otra persona importante comenzaba a vencer sus sentimientos. El dolor de perder lo que amas…es quizá lo más horrible que podemos sentir los vivos en estos tiempos, porque es lo único que nos queda después de que todo se ha ido al carajo.

—¿Quieres que lo haga? Lo haré. — Preguntó el hombre que tenía la ballesta, apuntando hacia Daryl.

Negan tomó al hombre del cabello para verlo al rostro unos segundos. — No, no, tú no harás nada, no sin esforzarte antes. — Respondió, haciendo que bajara la ballesta y ayudara a los otros dos a devolver a Daryl a su lugar en la fila mientras él se ponía de pie. — Y además así no es cómo funciona, ya se los había dicho claramente. — Dijo, caminando hacia los que estaban arrodillados nuevamente. — La primera era gratis, luego dije que iba a DESTROZAR al que lo intentara, sin excepciones. — Agregó, sonriendo nuevamente. — Yo no sé con qué clase de mentirosos estuvieron lidiando hasta ahora, pero soy un hombre de palabra, las primeras impresiones son importantes, necesito que me conozcan. —

—Oye… — Murmuró el joven del ojo vendado, mirando fijamente a Elizette, quien se había mantenido en silencio observando todo cerca de él. El cuerpo del chico estaba temblando, no sabía si del terror o de la impotencia de no poder hacer nada. — Haz algo… —

Elize negó con la cabeza ligeramente. — Ya pagué mi deuda… — Respondió en un murmullo.

—Maldita… — Las palabras del chico quedaron incompletas cuando un fuerte batazo se escuchó, se giró rápidamente para ver cómo Negan daba un segundo golpe al joven asiático que se había revelado al inicio, tenía sangre escurriendo de una deformidad cerca de su frente y su ojo derecho estaba salido de su cuenca, un ruido incomprensible salía de sus labios, como si intentara decir algo.

—¡No! — Gritó la mujer arrodillada de cabello corto, quien miraba al chico entre lágrimas.

—Amigo, ¿sigues ahí? — Preguntó Negan con una sonrisa, acercándose al joven moribundo. — No estoy seguro, pero parece que estás intentando hablar, ¡pero te acabo de dar un golpe infernal! ¡Te partí tan duro el cráneo que se te salió el ojo! ¡Y es asqueroso como la mierda! — Exclamó, enderezándose nuevamente. — ¡Eli, tienes que ver esto! —

Elizette apretó su puño y caminó hacia su padre, mirando de cerca al joven agonizante, sintió una punzada en el corazón, verlo en ese estado le recordaba al día en que había perdido a su padre.

Sí…a pesar de sus heridas mortales, mi padre seguía intentando hablar conmigo…me decía…

—Ma…ggie… — Dijo con voz cortada el joven, tratando de mirar a la chica de cabello corto a pesar de su estado. — Yo te…buscaré… — Intentó seguir hablando, pero su cuerpo se movía sin control por el daño cerebral, dejando salir nuevamente aquel sonido incomprensible.

"Corre, yo te buscaré pronto" …

Una lágrima resbaló por la mejilla de Elize, no podía dejar de observar al chico que seguía luchando con todas sus fuerzas.

—Oh, no… — Murmuró Negan con un suspiro, caminando hacia Maggie. — Yo sé que todo esto les duele…lo lamento, lo digo sinceramente. — Agregó, dando un paso hacia atrás. — Pero se los dije, ¡sin excepciones! — Exclamó con una sonrisa, agarrando con ambas manos a Lucille para golpear fuertemente el rostro del chico, tumbándolo en el suelo para continuar destrozando su cabeza, tal como lo había hecho con el anterior.

Maggie comenzó a llorar desconsolada, al igual que un hombre que estaba arrodillado al lado del chico con la venda en el ojo, quien miraba a Negan con una expresión de odio puro. Elizette no pudo soportar la escena y se dio media vuelta, caminando unos pasos hasta detenerse frente a Rick, quien miraba todo con una expresión que no sabía decir si era de terror o de otra cosa.

—¡Lucille está sedienta! ¡Es un bate vampiro! — Dijo Negan con una carcajada, caminando para ponerse a un lado de Elize, viendo fijamente a Rick. — ¿Qué? ¿Fue un chiste tan malo? —

Rick dirigió su vista hacia él. — Voy a matarte… — Dijo en voz baja, mirándolo fijamente.

Negan se hincó en el suelo frente a Rick, mirándolo de cerca. — ¿Qué? No alcancé a escuchar, tendrás que hablar más fuerte. —

Una segunda oportunidad…quiere saber si ha aprendido la lección y se somete, o si es tan estúpido como para repetir su amenaza pese a todo lo que ha sucedido.

Rick guardó silencio unos segundos. — No será hoy…ni mañana…pero voy a matarte. —

—Cielos… — Murmuró Negan, soltando una risita. — ¡Simon! ¿Qué tenía encima? ¿Un cuchillo? —

—Un hacha pequeña. — Respondió Simon, acercándose a ellos.

—Simon es mi hombre de confianza, tener un hombre así es importante, ¿tú tienes uno? Tal vez alguno de estos buenos hombres que aún respiran. — Preguntó Negan con una sonrisa, Rick no respondió. — Oh… ¿O era el que…? Knock. — Agregó, haciendo con los labios el sonido del golpe simulado con Lucille. El contrario lo miró fríamente, haciendo que Smith soltara un suspiro. — Claro, sí…dame su hacha. — Ordenó tranquilamente, Simon obedeció y le entregó el hacha a Negan, quien la atoró en su cinturón y se puso de pie al tiempo que jalaba a Rick con él de la chaqueta. — Enseguida vuelvo, quizá también con Rick, y si no…bueno, convenceremos a su grupo a la fuerza. — Dijo con simpleza, arrastrando al hombre que luchaba por zafarse hacia la caravana. — ¡Eli, quedas a cargo! ¡Si alguien se mueve de su lugar, ejecútalo! ¡Sin excepciones! — Exclamó, cerrando la puerta de la caravana, la cual se comenzó a mover y a alejar poco a poco.

—¿La mocosa a cargo? Vaya mierda. — Bufó Simon, escupiendo cerca de Elizette mientras caminaba hacia donde estaban los demás Salvadores. Ella se abstuvo de decir algo al respecto, simplemente observó la caravana alejarse.

Desde el día que me encontró, disfruté de los lujos y comodidades que mi padre me ofreció…jamás me puse a pensar en qué métodos usaba para darnos esa vida, pero hoy fui testigo de su poder. En este nuevo mundo las reglas son diferentes, y mi padre fue tolerante pese a la gran pérdida que nos dieron…matar o morir, es tan simple como eso, pero aun cuando se les advirtió no fueron capaces de soportar sus instintos animales, y pagaron el precio…mi padre hizo lo que tenía qué hacer para protegernos, en cambio ¿qué hicieron ellos? ¿Qué hizo su líder, Rick?

—¿Sabes? — Dijo Elizette, girándose a ver al chico de la venda, quien no quitaba su vista filosa de ella. — No creí que tu padre fuera tan estúpido como para repetir su amenaza. — Confesó, soltando un suspiro. — ¿De verdad dos muertes no fueron suficientes para callarle la boca? —

—¡Púdrete! — Exclamó el chico, saltando encima de ella y tumbándola de espaldas en el suelo, intentó robar la pistola que Elizette tenía en su funda, pero su mano se quedó inmóvil encima del arma cuando sintió el filo de un cuchillo en su cuello.

—¡Carl, no! — Exclamó una mujer morena de cabello largo, quiso levantarse, pero el hombre con la ballesta se lo impidió.

—No te atrevas. — Amenazó Elize, manteniendo con firmeza el cuchillo que el chico le había dado aquella vez sobre su cuello, había pasado un tiempo desde la última vez que sintió esa adrenalina de tener el control sobre la vida de alguien. Simon y dos Salvadores se acercaron a ellos, listos para asesinar al castaño. — Apártense. —

—Negan dijo "sin excepciones". — Replicó Simon, sacando su pistola.

—Mi padre dijo que estoy a cargo, así que déjenlo. — Ordenó sin apartar su vista de la mirada asesina del joven, haciendo que los tres hombres retrocedieran a regañadientes. — Y tú, vuelve a tu lugar, ahora. — Dijo, colocando su mano libre sobre la del chico que aún estaba encima de su pistola para retirarla de ahí.

—Adelante, mátame, eso no impedirá que te dé un tiro de cualquier modo. — Amenazó el chico, regresando su mano hacia el arma.

—Si disparas una sola bala, todos en la fila terminarán con la cabeza atravesada. — Respondió ella con firmeza, tratando de mantenerse fría y calmada a pesar del latir acelerado de su corazón. — Dime, ¿vale más para ti mi muerte que la vida de todos ellos? Si es así, adelante, mátame. — Dijo, soltando la mano del chico, dejándole libre el camino para quitarle su pistola. — Soy una chica de palabra al igual que papá, así que serías tan estúpido como tu padre si te atreves a hacerlo, a no ser que nadie de ellos te importe en realidad. —

Carl gruñó frustrado, no podía apartar su vista de ella, y aunque las ganas de matarla lo estuvieran inundando, se puso de pie y volvió a la fila, donde uno de los Salvadores lo volvió a arrodillar a la fuerza.

—Sabia elección. — Dijo Elizette con una sonrisa, poniéndose de pie mientras volvía a esconder el cuchillo en su manga. — Gracias por devolverme mi arma, la echaba de menos. — Agregó mirándolo fijamente, la expresión de Carl seguía reflejando unas ansias asesinas, algo que sin duda le provocó una risa ligera. — Te llamas "Carl", ¿cierto? — Preguntó, el chico no respondió. — Tomaré eso como un "sí". — Continuó, dirigiendo su mirada al resto de las personas. — De verdad, dejen de cometer arrebatos estúpidos como el de Carl o como el de aquel tipo. — Prosiguió, apuntando hacia Daryl con su mano. — Lo único que conseguirán es que alguien más pague por sus estupideces, ¿o es que de verdad les encanta cargar con la muerte de sus amigos en su conciencia? — Preguntó con curiosidad, pero nadie respondió. — Lamento mucho tu pérdida, de verdad, se veía que te amaba demasiado. — Dijo mirando a Maggie, quien continuaba llorando a pesar de su expresión llena de odio. — Pero no había otra opción, no quisieron creer en las palabras de mi padre y bueno, esa es la consecuencia, no me alegro de sus muertes porque claramente no merecían morir de esa manera, pero…bueno, valga la redundancia, lo merecían por no hacer caso a unas indicaciones tan simples. — Levantó la vista al cielo, notando cómo unos tenues rayos de luz comenzaban a brillar. — Está amaneciendo. — Murmuró, tomando un respiro hondo.

Ah…el olor de la muerte… ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que llegué a oler algo así?


¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~

Disponible el capítulo 2 de esta historia, ¡espero que les esté gustando! Dudas, aclaraciones, sugerencias y opiniones son bien recibidas, ¡los estaré leyendo!

PD: Portada del capítulo dibujada por mi amiga Creevily, denle amor en sus cuentas! La encuentran en IG y Twitter como (arroba)creevily_art

¡NOS LEEMOS!