UN HERMOSO INFIERNO

Capítulo 3: "Espíritu Quebrado"

No sé cuánto tiempo pasó, quizá un par de horas, nadie volvió a moverse de su lugar ni a decir una sola palabra hasta que escuchamos el motor de la caravana acercándose: mi padre había vuelto. El grupo de Rick soltó un jadeo al ver que la camioneta se detuvo frente a nosotros nuevamente, supongo que la angustia de no saber si su líder vivía o no los estaba atormentando. Me levanté del suelo donde estaba sentada para recibir a mi padre, curiosa de saber qué había sucedido entre ellos.

Nadie salió de la camioneta en los primeros minutos, podía sentir cómo la tensión crecía en el ambiente. Sentí también una mirada fría y sobre mí, no hizo falta voltear para saber a quién pertenecía…estaba segura de que Carl se encontraba asesinándome en su mente si es que Rick no había vuelto.

Los que permanecían arrodillados dieron un pequeño salto en su lugar cuando la puerta se abrió de golpe. Negan lanzó a Rick al suelo con fuerza y lo arrastró de la chaqueta hacia el frente de su gente, tumbándolo ahí nuevamente.

—Ya llegamos. — Habló finalmente Smith, sonriendo mientras veía a Grimes en el suelo. — Te preguntaré algo, Rick. — Agregó, comenzando a caminar. — ¿Sabes por qué dimos ese paseo? — Preguntó, pero Rick no habló. — Responde cuando te hablo. —

—Okay…okay… — Asintió Rick arrodillado en el suelo, mirando a su gente para asegurarse que siguieran bien.

—Hicimos ese paseo por la forma en que me mirabas. — Respondió Negan, deteniéndose frente a los demás. — Quería cambiar eso. Quería que entendieras. — Agregó, dando unos pasos hacia él. — Pero todavía me miras de la misma maldita manera, como si hubiera escupido en tu comida y eso no va a funcionar. — Continuó, golpeando la palma de su mano suavemente con Lucille. — Así que… — Murmuró, acuclillándose al lado de Grimes, mirándolo fijamente. — ¿Te doy otra oportunidad? —

—Sí… — Respondió Rick, mirándolo de reojo. — Sí…sí. — Repitió, haciendo que Smith palmeara su hombro un par de veces.

—Muy bien…excelente. — Apoyó Negan, levantándose. —Y ahora… ¡El juego final del día! — Exclamó con una sonrisa, mirando a Rick. — Lo que hagas a continuación determinará si tu día de mierda se convertirá en su último día de mierda o solo en un día de mierda más. — Agregó, mirando a sus hombres. — Apunten a la cabeza de todos. — Ordenó, haciendo que sus hombres desenfundaran sus armas para obedecer sus indicaciones. — Elize, te quiero a ti apuntando al futuro asesino serial. — Dijo con una sonrisa, mirando a su hija.

Elizette miró fijamente a Carl por unos segundos, y después sacó su pistola para apuntar directamente hacia la frente del chico, quien volvió a fijar su vista asesina sobre ella.

—Bien, ahora, todos apunten a la altura de la nariz, así si disparan… ¡Pum! — Indicó, recreando con sus manos la escena de una "cabeza" explotando. — Será un verdadero desastre. —

Rick observó cómo toda su gente era apuntada, sintiéndose impotente al no poder hacer nada para sacarlos de esa situación.

—Chico. — Habló Negan, mirando a Carl mientras hacía una seña con su dedo. — Ven aquí. — Ordenó, pero el joven no se movió. — Niño, ahora. — Dijo con voz dura, haciendo que el castaño se levantara y caminara hacia él, parándose justo frente a Smith mientras Elize permanecía apuntando hacia su cabeza. — ¿Eres zocato? — Preguntó mirándolo, retirándose el cinturón.

—¿Si soy qué? — Cuestionó Carl sin entender la pregunta.

—¿Eres zurdo? — Preguntó el mayor, dando un paso hacia él.

—No. — Negó el Grimes menor, con la misma mirada fría en todo momento.

—Bien. — Respondió Negan con una sonrisa, apretando el cinturón en el brazo de Carl. — ¿Te duele? —

—No. — Dijo nuevamente, sin apartar la vista de Negan, quien continuaba dando vueltas al cinturón en la parte superior de su brazo izquierdo.

—¿Seguro? Debería. — Agregó Smith sonriente, sin detener lo que hacía, pero manteniendo la vista fija sobre el rostro del chico. — Okey. — Murmuró, apartándose de Carl. — Acuéstate, niño, junto a tu papi. — Ordenó sin borrar su sonrisa. — Abre tus alas. — Agregó, retirando el sombrero de sheriff que usaba el menor y lanzándolo al piso.

Carl se arrodilló junto a Rick, siendo empujado contra el suelo por Negan, abrió sus brazos tal como había pedido el sometedor. Sentía las piedras clavarse en la piel de su mejilla y sus manos, pero no dijo nada. Miró de reojo unos pies pequeños posicionándose frente a su cabeza, inmediatamente supo que Elize estaba tomando un nuevo ángulo para seguir apuntando hacia él.

—Simon. — Llamó Negan, girándose levemente hacia el lado. — ¿Tienes marcador? — Preguntó, creando una expresión de confusión en su hombre.

—Sí. — Asintió Simon, sacando un marcador negro de su bolsillo y arrojándolo hacia Negan, quien lo atrapó sin problemas.

—Ah…perdón, niño. — Se disculpó el líder de los Salvadores, abriendo el marcador y agachándose para levantar la manga del brazo de Carl y marcar una línea alrededor de él. — Esto será más frío que escroto de esquimal, de hecho, será como si el animal sacara su escroto y te lo arrastrara por el antebrazo. — Agregó, cerrando el marcador. — Listo, así será más fácil. —

—Por favor…por favor, no… — Suplicó Rick, mirando a Negan arrodillado. — No lo hagas… —

—¿Yo? Jaja… — Dijo Negan con una pequeña risita, mirando al mayor de los Grimes. — Yo no haré nada. — Respondió, poniéndose de pie nuevamente. — Ah…Rick, quiero que agarres el hacha y le cortes el brazo a tu hijo justo por la línea. — Explicó, ganando la mirada de Rick. — Sí, ya sé, ya sé…tienes que procesarlo unos momentos, es entendible. Aun así, voy a necesitar que lo hagas o todos tus amigos morirán, luego morirá Carl, luego la gente de tu comunidad, y luego tú más adelante... — Continuó, sonriendo nuevamente. — Te mantendré vivo un par de años solo para intensificar tu agonía. —

—No tienes que hacer esto… — Dijo la mujer morena de rastas, mirando a Negan desde su lugar. — Ya lo entendimos, nos quedó claro. —

—Ustedes comprenden, sí, el problema es que Rick no. — Respondió Smith, regresando nuevamente la vista hacia el líder opuesto. — Quiero un corte limpio justo donde está la línea, sé que suena retorcido, pero quiero que lo cortes como si fuera una rebanada de salami. Un solo golpe seco a 45 grados, algo que podamos remendar, tenemos un buen doctor, tu hijo estará bien…probablemente. —

—Padre… — Murmuró Elizette, bajando su pistola mientras miraba a Negan.

—Le perdoné la vida, no seas exigente Eli. — Interrumpió el hombre, mirándola. — Ahora levanta esa maldita pistola y mantenla apuntando a la cabeza del niño o regresa a la camioneta y deja que alguien más haga el trabajo. —

Elizette tragó en seco y mordió su labio inferior, pero obedeció la orden sin decir nada más.

—Rick. — Lo llamó Negan, agachándose a su altura. — Tienes que hacerlo ahora mismo o le aplastaré el cráneo igual que a tus amigos. — Amenazó, acercando a Lucille al rostro de Carl, quien no pudo evitar mirar el bate tan cerca de él a pesar de mantenerse inmóvil.

—Házmelo a mí…Házmelo a mí... — Suplicó Rick, mirando a su hijo. — Puedes hacérmelo a mí, yo puedo ir con-contigo. —

—No. — Negó Negan, levantándose. — Es el único modo, ahora…Rick, toma el hacha. — Ordenó, viendo que Grimes no respondía. — No tomar una decisión es una GRAN decisión, ¿en serio quieres ver morir a esta gente? Porque lo harás, verás hasta la última gota de sangre. — Agregó irritando, observando que el contrario seguía sin responder. — No puede ser. —

—¡Ya basta, papá! — Exclamó Elize frustrada, dando unos pasos hacia su padre, quien instantáneamente la abofeteó con fuerza, haciéndola caer al suelo.

—¡Lárgate de mí vista AHORA! — Ordenó Negan con furia, mirándola fijamente.

Elizette colocó una mano en su mejilla que ardía dolorosamente, una marca roja se formó en la zona lastimada casi al instante junto a pequeños raspones producidos por las piedras del suelo, provocando pequeñas lágrimas que retuvo en sus ojos. Se sentía humillada, era la primera vez en esos dos años que él se atrevía a golpearla. Apretó su arma con fuerza y se puso de pie, corriendo hacia la caravana para encerrarse en su interior con un portazo estruendoso. A pesar de todo, decidió seguir observando todo por la ventana de la caravana, viendo cómo su padre soltaba un suspiro pesado.

—¿Vas a hacerme contar? — Preguntó Smith, girándose para ver al hombre a su lado, quien había comenzado a llorar por la frustración. — Está bien, Rick, ¡ganaste! ¡Voy a contar! ¡TRES! —

—¡Por favor…! — Exclamó Rick desesperado. — ¡Basta! ¡Házmelo a mí, por favor…! —

—¡Dos! — Contó Negan, acuclillándose a la altura de Rick.

—Por favor, no… — Repitió Grimes en llanto, recibiendo una bofetada de Smith para luego ser tomado de la mandíbula con fuerza.

—Es ahora. — Dijo, mirando fijamente a Rick. — ¡Uno! — Exclamó, poniéndose de pie.

Rick gritó desesperado, tomando el hacha con su mano mientras colocaba la otra sobre la de Carl, mirando a su hijo a pesar de su vista borrosa por las lágrimas.

—Papá…hazlo… — Murmuró Carl, viendo a su padre fijamente sin moverse de su lugar. — Solo hazlo… —

Rick apretó con fuerza la mano de su hijo y levantó el hacha, observando el rostro de Carl sin dejar de llorar o gritar desesperado.

—Rick. — Lo llamó Negan con voz tranquila, agachándose nuevamente a su lado, ganando la mirada del padre. — Eres mi subordinado, se abastecen para mí, me pertenecen a mí, ¿verdad? — Preguntó, Rick asintió frenéticamente, pero no pudo decir palabra alguna. — ¡Habla cuando te pregunto algo! — Exclamó exasperado, tomando nuevamente al hombre de la mandíbula con fuerza, obligándolo a verle. — ¡Respóndeme! Se abastecen para mí. —

—Nos abastecemos para ti… — Respondió Rick, mirándolo.

—¡Me pertenecen a mí, ¿verdad?! —

—Sí… —

—Bien. — Dijo Negan, soltándolo. — Esa es la mirada que quería ver. — Agregó, levantándose nuevamente, quitándole el hacha a Rick de las manos. — Lo logramos, todos nosotros juntos, hasta los que se murieron, ¡ellos SI se merecen el premio al sacrificio! ¡Este día fue el más productivo de sus vidas! — Prosiguió, soltando un suspiro pesado. — Solo espero, por el bien de ustedes, que hayan entendido, que se hayan dado cuenta de cómo funcionan las cosas…nada será igual, lo que sea que ustedes tuvieran planeado ahora se terminó. —

"Menos mal…" — Pensó Elizette soltando un suspiro, viendo que Carl estaba intacto pese a todo. — "¿Por qué me preocupo tanto por él? Es el enemigo, después de todo…" — Se cuestionó a sí misma, sacando el cuchillo que llevaba en su manga, observándolo fijamente. — "¿Es porque fue amable conmigo? Es una buena persona a pesar de todo…ah…ojalá quedaran más personas lindas como él en el mundo, todos los que conocí antes de que Negan me rescatara eran tan desagradables y asquerosos…dijeron que me ayudarían, y solo se aprovecharon de mí…" — Dirigió su vista hacia fuera nuevamente, observando cómo encerraban al tal Daryl en una de las camionetas. — Pobrecito…volverá a ser nuestro rehén… — Volvió su vista nuevamente hacia donde estaban Rick y Carl, notando que ninguno se había movido de su lugar. — Sabe mantenerse firme aun en este tipo de situaciones. —

—Me cae bien, no es un marica como alguien que conozco. — Dijo Negan con una sonrisa, acuclillado junto a Rick. — Tiene agallas, es mío ahora, pero si vuelves a intentar algo como "no será hoy ni mañana", "no será hoy ni mañana", voy a cortar en pedazos a… ¿Cuál es su nombre? —

—Daryl. — Respondió Simon.

—Wow, hasta el nombre me gusta. — Agregó con emoción, golpeando el suelo suavemente con Lucille. — Voy a cortar en pedacitos a Daryl y los dejaré en tu puerta, o mejor aún, lo llevaré contigo y haré que tú lo despedaces por mí. — Prosiguió, palmeando la espalda de Rick antes de ponerse de pie. — ¡Ja, sean todos bienvenidos a un nuevo comienzo, infelices! Les dejaré una camioneta, ténganla, úsenla para cargar las provisiones que buscarán para mí, volveremos por la primera ofrenda en una semana. — Continuó, dando media vuelta para caminar de regreso a la caravana, lanzando el hacha al piso. — Hasta entonces…chau-chau. — Finalizó, haciendo que todos sus subordinados volvieran a sus camionetas, dejando al grupo de Rick en sus posiciones, totalmente en shock.

La puerta de la caravana se abrió y Negan entró, encontrándose con su hija que seguía al lado de la ventana. Cerró con un portazo, sin apartar la vista de ella.

—¿Por qué carajos hiciste eso? — Preguntó el mayor, apuntándole con Lucille.

—Estabas sobrepasando demasiado los límites… — Respondió nerviosa, mirándolo de reojo.

—Estaba siendo amable, muy muy amable…viste que les di muchas oportunidades, demasiadas, pero yo también tengo un límite y Rick lo pasó rápidamente. — Explicó Negan soltando un suspiro pesado, dejando a Lucille en uno de los asientos y sentándose junto al bate, observando a Elizette. — ¿Qué carajos pasa contigo y ese mocoso? Porque te lanzaste a defenderlo no una, sino DOS veces. —

—Él me salvó… — Respondió, apretando las mangas de su blusa.

—Mira, lamento haberte golpeado, pero te lo merecías. — Agregó, levantándose y dando unos pasos hacia ella, tomándola de las mejillas con fuerza para obligarla a verlo. — No vuelvas a desobedecerme frente a la gente, tu deber es seguirme y acatar todas mis órdenes sin replicar, ¿me oíste? — Preguntó, Elize asintió con dificultad. — ¡Respóndele a tu padre, maldita sea! —

—Sí… — Murmuró Elize, aguantando en la boca del estómago todo lo que sentía.

—Bien. — Dijo Negan con simpleza, soltándola para abrir nuevamente la puerta, tomando su bate. — Les dejaremos esta camioneta para que busquen nuestros suministros, andando. —

—Sí. — Asintió, Elize, saliendo detrás de él, observando que el chico se levantaba del suelo y se sentaba al lado de su padre, bajando la manga de su camisa. Dirigió su mirada hacia ella, observando cómo subía a una camioneta en el asiento de copiloto junto a Negan, quien tomó el lugar principal para conducir. A pesar de lo que había vivido en ese momento, Elizette se había percatado de que la vista en el ojo de Carl seguía siendo tan fría y sombría como cuando la tumbó contra el suelo, dispuesto a matarla sin piedad.

Antes de estar con mi padre, todas las personas que conocí fueron asquerosas y desagradables…todos ellos abusaron de mí…pero Carl fue diferente, aun si no me conocía y estaba en la torre de su enemigo, me ayudó a salir con vida…fue amable conmigo.

La castaña volteó su mirada a la ventana, dando un último vistazo a Carl y al resto de su grupo, perdiéndolos de vista conforme se alejaban del lugar a toda velocidad.

Y de esa manera tan cruel y sangrienta, mi padre logró quebrantar el espíritu de sus enemigos…

[...]

Llegando a casa, todo volvió a la normalidad. Dwight ha sido asignado para "quebrantar" a Daryl, mientras que todos los demás continúan haciendo sus tareas. En mi caso, sigo mis clases de escritura y puntería con mi padre, a pesar de lo ocurrido ese día, nuestra relación sigue siendo la misma de siempre. No parece estar molesto conmigo, aunque ninguno de los dos hemos tocado el tema en realidad, honestamente…me gustan las cosas de esta manera. A veces escucho murmullos entre la gente hablando de mi insolencia, pero se callan en cuanto mi padre o yo entramos a ese lugar, a pesar de todo, mientras Negan me siga considerando como su hija todos me guardarán respeto, al menos en mi presencia.

Elize dio vuelta en un pasillo para ir a su habitación, giró su rostro y observó por la ventana a su padre, Dwight y Daryl afuera del edificio, hablando de algo que no podía escuchar.

En cuanto al prisionero…Daryl ha intentado escapar una vez, las cosas se han puesto un poco más duras desde entonces, a mi padre no le gusta que haya algo fuera de su control, sobre todo si se trata de un rebelde que ignora sus reglas tan descaradamente. No me permite hablarle o estar cerca de él, ha dicho que todavía soy demasiado débil para hacer el trabajo sucio…y tiene razón.

—¿Cómo te sientes? — Preguntó Negan entrando a la habitación de Elizette, quien estaba recostada leyendo un libro de cuentos.

—Aburrida. — Respondió sin molestarse en verlo, una ligera marca seguía coloreada de rosa en su mejilla.

Negan soltó un suspiro y cerró la puerta, caminando hacia la cama para sentarse al lado de ella.

—Escucha, Eli, no me gustó golpearte, pero debes entender tu lugar. — Comenzó a hablar, quitándole el libro de las manos. — Yo soy el jefe, y tú eres mi hija, si no me respetas frente al resto y te lo permito, todo el mundo hará lo mismo y lo que he construido con tanto esfuerzo se vendrá abajo. — Prosiguió, acariciándole la mejilla que le había golpeado aquel día. — Tenía que mostrarles que no había excepciones de ningún tipo, lo entiendes, ¿verdad? —

—Sí. — Respondió con la mirada baja. — Lo entendí muy bien. —

—Me alegro. — Dijo con una sonrisa, poniéndose de pie. — Una última cosa, Eli. — Agregó, soltando un suspiro pesado. — Simon me contó algo muy interesante…dijo que cuando me fui a pasear con Rick, el pequeño asesino serial en potencia se lanzó a ti dispuesto a partirte la cara de un plomazo. — Explicó, apuntando sus dedos hacia la frente de la castaña, simulando una pistola. — Y tú no hiciste nada, ¿es cierto? —

Elizette guardó silencio unos momentos. — Coloqué un cuchillo en su cuello y le dejé el camino libre para matarme, pero también le dejé muy claro que mi cabeza no sería la única perforada. —

—No fue lo que te pregunté, Eli. — Replicó Negan, con un tono de voz bajo que hizo estremecer a la menor.

—¿Acaso debía dispararle a pesar de que obedeció? — Cuestionó Elize manteniéndose firme, aunque por dentro moría de miedo.

—Debías obedecerme. — Respondió el mayor, tomándola de las mejillas con fuerza. — Aunque en esta ocasión debo darte las gracias por no matarlo, ese chico me cae bien, hubiera sido una lástima perderlo. — Agregó Negan, soltándola mientras sonreía. — Hasta podría darte permiso de coquetearle. — Aquel comentario sorprendió a Elizette, quien mantuvo el silencio al no saber qué responder. — Bueno, como sea, si me prometes no hacer una idiotez como la de la última vez, te permitiré acompañarme hoy a Alexandria por las provisiones. —

—Pero no ha pasado una semana… — Dijo confundida, acercándose a la orilla de la cama para colocarse sus botas.

—¿Lo prometes sí o no? — Repitió Negan con los brazos cruzados.

—¡Sí! — Asintió, sujetándose el cabello en una cola baja y colocándose el cinturón donde guardaba sus armas, corriendo detrás de su padre. — "Será la primera vez que vea Alexandria." — Pensó emocionada, como si de una excursión amistosa se tratara.

—Andando entonces. — Respondió el mayor, siendo seguido por la chica.

Una vez fuera del Santuario, Elize subió a la camioneta junto a su padre, partiendo con una gran cantidad de camiones y camionetas conducidos por su gente, listos para reclamar su parte prometida por Rick. Alexandria no estaba muy lejos, y era fácil identificarla cuando los muros se volvían visibles a la distancia.

—¿Esa es Alexandria? — Preguntó sorprendida Elizette, mirando el lugar que se extendía frente a ellos.

—Miren eso, esos cabrones viven en los suburbios. — Bromeó Negan con una carcajada.

Todos se detuvieron frente al portón principal de la comunidad, esperando indicaciones. Negan salió de su camioneta y mientras silbaba con tranquilidad se dirigió hacia los barrotes con Lucille en mano.

—Tan, tan, tan, taaaan. — Dijo sonoramente como si tarareara, seguido de eso golpeó los barrotes con su bate. — ¡Cerdito, cerdito, déjame entrar! —

La primera reja fue abierta con un hombre, pero el portón de barrotes continuaba cerrado. El hombre miraba fijamente a Negan, con una expresión de confusión.

—¿Y bien? — Cuestionó Smith, esperando.

—Am… ¿Quién eres? — Preguntó la persona del otro lado.

—Espero que sea un chiste. — Respondió el mayor, sin perder su sonrisa. — Negan, Lucille. — Presentó, mostrando su bate al frente. — Estoy seguro de haber causado una primera impresión muy fuerte. — Dirigió su mirada a un costado del hombre, notando que Rick se acercaba a ellos. — Miren quién está acá. — Agregó, perdiendo su sonrisa al notar que no decía nada más. — No me obligues a pedírtelo. —

—Dijiste una semana, viniste antes. — Respondió Rick, abriendo el portón.

—Te extrañé. — Agregó Negan con una sonrisa, dando unos pasos hacia él.

Rick observó a la gente de Negan, quienes esperaban detrás de su líder por indicaciones. Notó en la primera fila a Elizette, junto a ella estaban Dwight y Daryl, quien llevaba una sudadera con una "A" dibujada y su rostro lleno de golpes, rápidamente cayó en cuenta de que lo habían sometido a la fuerza.

—Estuvieron a punto de negarme la entrada. — Dijo Negan, apuntando al hombre detrás de Rick. — ¿Quién es ese tipo? — Cuestionó, mirando nuevamente al líder de Alexandria. — ¿Me enfadé? ¿Armé un escándalo? ¿Le aplasté los sesos a un pelirrojo? En fin, sostén esto. — Agregó, dándole a Lucille a Grimes mientras caminaba hacia el interior. — ¡Qué cosa tan loca! Este lugar es magnífico, es un verdadero exceso de riqueza. — Exclamó con una sonrisa, girándose a ver a Grimes. — Sí, señor, creo que ustedes van a tener mucho para ofrecer. —

—Daryl… — Habló Rick, girándose a ver a Dixon.

—No. — Interrumpió Negan, ganando la mirada de Grimes. — Él es mío, tú no lo miras ni le hablas y yo no te obligo a cortarle ningún miembro. — Explicó, girándose a ver a Rosita, quien permanecía unos pasos detrás de él. — Lo mismo va para los demás. — Agregó, acercándose a ella. — ¿Cierto? — Susurró en el oído de la chica, quien permaneció en silencio con los brazos cruzados por unos segundos y después lo miró al rostro para finalmente caminar, alejándose sin decir nada. Negan soltó una carcajada, acercándose a Rick. — ¿Sentiste ese suspenso? Dudo que ella lo haya dimensionado. — Dijo, dando unos pasos al frente. — Okay, que empiece la función, vamos a ver qué tienen en las despensas. — Ordenó a sus hombres, mirándolos de reojo.

—Separamos la mitad de las provisiones. — Explicó Rick, mirando a Negan.

—¡No, Rick! — Interrumpió Smith, mirando al líder contrario. — No, tú no decides qué me llevaré, yo lo hago. — Agregó, mirando a una mujer entre sus hombres. — ¡Arat! —

—¡Ya lo oyeron! ¡Muévanse! — Ordenó la mujer, haciendo que todos los Salvadores entraran a Alexandria.

—Revisarán las casas un poco para apurar el proceso. — Dijo Negan con una sonrisa, girándose a ver a Elizette. — ¡Eli, hija! —

—¿Sí? — Preguntó, acercándose a él.

—¿Por qué no paseas un rato? Quizá encuentres un lindo juguete nuevo, yo me quedaré a conversar con Rick como los grandes amigos que somos. — Expresó, abrazando a Rick del hombro con una sonrisa.

—Gracias, padre. — Dijo emocionada, corriendo hacia el interior de la comunidad. El lugar era sin duda grande y maravilloso, lleno de vida en comparación al Santuario.

—Se emociona como si fuera un parque de diversiones, pero es entendible, apenas tiene 14 años. — Explicó Negan mirando a su hija correr por el lugar, soltando una risita. — ¿No me darás un recorrido? — Cuestionó, dirigiendo su vista hacia Rick.

Elize observaba cada detalle con emoción, su paso se había alentado, quería disfrutar de la vista en Alexandria. Su gente comenzó a entrar a las casas, y poco a poco comenzaron a sacar cosas de ellas como colchones y artículos varios. La nostalgia la recorrió repentinamente cuando ese lugar le recordó a la zona donde solía vivir antes de la Caída, cuando era una indefensa niña de 8 años disfrutando de su infancia junto a sus padres. Sus verdaderos padres.

Sería hermoso vivir en un lugar como éste…

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un disparo que sonó cerca de donde estaba, llamando su atención. Se giró a buscar el origen, observando cómo su padre y Rick entraban a un lugar en específico, y no tardó en seguirlos por la curiosidad de saber qué había sucedido.

Al entrar observó a dos salvadores al fondo de la habitación con unas cajas, frente a ellos estaba Carl con una pistola apuntándoles directamente, Rick y Negan se pararon al lado del menor, por lo que ella permaneció cerca de la puerta, justo detrás del chico.

—Carl. — Lo llamó Rick, extendiendo su brazo hacia él. — Carl, baja el arma. —

—No. — Respondió el castaño, mirando al salvador al que seguía apuntando. — Se llevan toda la medicina, dijeron solamente la mitad. —

—Por supuesto. — Interrumpió Negan con una risita, divertido por la situación. — ¿En serio? —

—Lárguense. — Amenazó Carl, girándose a ver a Smith. — O verán lo peligrosos que podemos ser. —

—Perdóname jovencito y disculpa también mis jodidos modales, pero ¿acabas de amenazarme? — Cuestionó Negan, dando un paso hacia él. — Porque entiendo que amenaces a Davey, pero no lo permitiré, ni a él, ni a mí, ni… —

—Carl, ya bájala. — Repitió Rick, nervioso.

—No seas grosero, Rick, estamos en medio de una conversación. —Interrumpió Negan, sin apartar la vista de Carl. — A ver, muchacho, ¿en qué estábamos? Oh, sí, en tus super gigantescas bolas. — Agregó, quitando la sonrisa de su rostro. — No nos amenaces, mira, me caes bien, así que no quiero aclarar esto por las malas y tú tampoco, dije la mitad de sus cosas y la mitad es lo que digo que será. — Carl no respondió, ni apartó su vista del mayor. — Hablo en serio, ¿quieres que te demuestre cuán en serio? ¿Otra vez? —

Carl guardó silencio y bajó la mirada. Suspiró frustrado, bajando el arma para entregársela a su padre, pero Negan rápidamente se la quitó a Rick, quien permaneció callado.

—¿Sabes, Rick? Todo esto me recuerda que tienen muchas armas, están las que se llevaron de mi puesto cuando mataron a todos mis hombres con una tonelada de armas propias. — Explicó, mirando fijamente al mayor de los Grimes. — Y apuesto a que todavía hay más, en resumen, tienen un completo y tremendo arsenal, y con este pequeño arrebato emocional me acaban de dejar en claro que eso no es conveniente. — Negan sonrió, observando como Rick y Carl se miraban mutuamente temiendo lo que se venía. — Es todo mío ahora, así que dime, Rick, ¿dónde están mis armas? —

—Sígueme. — Respondió Rick, dando media vuelta para salir.

—¡Eli! ¿No te dije que pasearas un rato? — Preguntó Negan, notando la presencia de su hija en el lugar.

—Perdona, escuché un disparo y… — Respondió, mirando de reojo a Carl antes de volver la mirada a su padre. — ¿Todo está bien? —

—Sí, no te preocupes, anda, disfruta el paseo antes de que nos vayamos. — Insistió Smith, acariciando la cabeza de su hija. — Ahora, déjanos pasar. —

—Sí, de acuerdo. — Asintió, moviéndose a un lado para que Rick y Negan salieran, Carl la miró fijamente por unos momentos, observando la funda en el cinturón de la chica. — Ni se te ocurra. —

—Cállate. — Interrumpió con molestia, saliendo del lugar mientras le daba un golpe con el hombro al hacerlo, haciendo que soltara un leve quejido.

—La mitad. — Ordenó Elize mirando a los hombres que permanecieron ahí, dando vuelta para irse, caminando nuevamente por las calles de la comunidad.

Una casa le llamó la atención, la fachada era similar a su hogar, por lo que se dirigió al umbral de la puerta, dudando por unos momentos en entrar o no. "Nadie me dirá nada si doy un vistazo…no se atreverían" pensó, tomando un profundo respiro antes de abrir la puerta, entrando con cuidado. A pesar de que el exterior era casi idéntico al del lugar donde solía vivir con sus padres, el interior era totalmente diferente. Había un desastre por todos lados, supuso que ya había sido "revisada" por su gente y el desorden era consecuencia de eso. Recogió unas pocas cosas y las acomodó, sintiendo vergüenza por lo que estaban haciendo y lástima por las personas que vivían en Alexandria. Subió las escaleras, observando las puertas semiabiertas de las habitaciones, dirigiéndose a una de ellas por curiosidad.

Elizette entró a la habitación, observando que no estaba tan desordenada como el resto de la casa, pero el colchón de la cama había desaparecido. Notó un pequeño espacio lleno de cómics en una estantería, y se acercó para revisarlos cuando una voz la asustó.

—¡No toques nada! — Exclamó molesto Carl, tomándola del brazo con una mano mientras la otra sostenía el cuello de la chica y empujándola contra la pared, arrinconado a una sorprendida Elize, quien no apartaba la vista del rostro de Grimes.

—No sabía que era tu habitación... — Dijo con voz ahogada y temblorosa por la presión en su cuello, nerviosa de estar tan cerca de él y sintiendo el aliento del chico sobre su rostro.

Carl no respondió, simplemente se miraron a los ojos mutuamente, ambos respiraban agitados por alguna razón, pero no podían moverse de la posición en la que se encontraban, como si una fuerza invisible los mantuviera inmóviles. Elizette comenzó a toser por la falta de aire, sentía que en cualquier momento caería desvanecida por la falta de aire. Colocó su mano libre sobre la del chico, intentando aflojar su agarre para recobrar el aliento.

—Me iré ya… ¿Puedes soltarme por favor…? — Dijo finalmente con voz frágil, rompiendo el ambiente tenso. Después de lo ocurrido momentos atrás, estaba segura de que cualquier acercamiento con él podía significar una amenaza a su vida.

Carl acercó su rostro al de Smith deteniéndose a pocos milímetros, rozando su nariz con la de ella. Con un movimiento brusco, soltó la mano y el cuello de Elizette mientras retrocedía unos pasos, ella tosió con fuerza por las bocanadas de aire que daba desesperada, por su lado, Carl estaba tomando un respiro hondo para calmarse, como si dentro de él estuviera lidiando con una batalla interna.

El llanto de un bebé en la habitación contigua llamó la atención de Elize, quien buscó curiosa de dónde provenía el ruido, pero siendo frenada en seco por la mano de Carl que apretó con fuerza su muñeca.

—Ay. — Se quejó por el dolor, girándose a verlo. — No pensé que tuvieras un bebé. — Dijo la castaña con sorpresa, mirándolo fijamente. Carl se mantuvo en silencio. — ¿Puedo conocerlo? —

—No. Sal de aquí. — Ordenó con disgusto, jalándola del brazo hacia las escaleras, bajando hasta la entrada. Se detuvo frente a la puerta y, dándole un pequeño empujón para soltarla, caminó hacia afuera. — Lárgate. —

Elize no respondió, simplemente lo siguió hacia el exterior, presenciando cómo uno de los Salvadores se burlaba de una chica de aproximadamente la misma edad de Carl. La joven suplicaba porque le devolviera unos globos que el hombre tenía en manos, y que terminó soltando para que cayeran al piso, alejándose de ella con una carcajada. Carl se acercó a la chica y la ayudó a recoger los globos, quedándose a su lado diciendo algo que no fue capaz de escuchar. El ambiente le parecía tan peculiar que la espina dentro de ella creció, llevándola a caminar hacia ellos.

—Dime, Carl, ¿ella es la madre de tu bebé? — Preguntó con un tono de voz ligeramente molesto.

Carl la miró, pero no respondió. La chica analizó de pies a cabeza a Elizette con la mirada, sonriendo de manera burlesca mientras cruzaba los brazos.

—Y si lo fuera, ¿qué? — Cuestionó la chica con un aire pretencioso, algo que sin duda molestó aún más a Smith.

—Bueno, siendo sincera… — Dijo dando unos pasos hacia ella, viéndola hacia arriba por la diferencia de estatura, pero sin perder la sonrisa de superioridad que tenía dibujada en el rostro. — Para ser el hijo del líder y un chico apuesto pese a tener una venda en el rostro, creí que Carl tendría mejores gustos, no entiendo cómo se conformó con alguien como… — Sus palabras quedaron incompletas debido al fuerte golpe que recibió en la mejilla y que le hizo perder el equilibrio, cayendo al suelo de espaldas.

—¡Enid, basta! — Exclamó Carl, tomando la mano de la chica. — No hagas eso. —

—No voy a dejar que una mocosa me insulte. — Replicó Enid molesta, sin apartar su vista de Elize.

—No debiste hacer eso. — Amenazó la castaña, sacando la pistola de su funda y apuntando hacia Enid, quien retrocedió un paso asustada, al mismo tiempo que Carl se posicionaba frente a ella de manera defensiva. — Quítate o también te mato. —

—No hagas esto. — Dijo Carl nervioso, mirándola fijamente a pesar de que por dentro ardía de rabia.

Elizette sonrió divertida, una idea había llegado a su mente.

—Por lo que veo se quieren mucho. — Murmuró, dando unos pasos hacia Carl, quedando frente a él. — ¿Estás dispuesto a lo que sea para que le perdone la vida? —

Carl miró a Enid de reojo por unos seguidos antes de volver la mirada hacia Elize, soltando un suspiro, resignado.

—No tengo muchas opciones, ¿verdad? — Respondió, no quería perder a nadie más.

—Bien… — Murmuró con una sonrisa, tomando a Carl de la playera con su mano libre y jalándole hacia ella con un fuerte tirón, dejando el rostro del chico a unos pocos centímetros del suyo. — Bésame. —


¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~

Listo el tercer capítulo de esta historia, la primera visita a Alexandria y el tercer encuentro entre los hijos de Negan y Rick. ¿Carl aceptará el chantaje de Elize? ¿O hará algo al respecto?

Dudas, aclaraciones, sugerencias y opiniones son bien recibidas, ¡los estaré leyendo!

¡NOS LEEMOS!