Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Robsmyyummy Cabanaboy. I'm only translating with her permission.


Capítulo 2

Enero de 1986

Estoy de pie afuera de la clase de la Sra. Waterson, esperando a que ella abra la puerta. Solo hay un par de otros niños de quinto grado que se quedaron a almorzar. La mayoría de los niños son capaces de ir a casa para comer todos los días porque viven cerca de la escuela. Nuestro pequeño pueblo no es lo suficientemente grande para necesitar autobuses, así que los estudiantes montan bicicleta a la escuela desde el jardín de niños hasta el octavo grado. No importa el clima: nieve con frío polar, o lluvia torrencial, a menos que tengas un padre que sienta lástima por ti y te de un aventón, te montas a tu bicicleta y llegas allí tan rápido como puedes.

Corrí a casa como Evil Knievel ayer para almorzar, y el clima frío me tuvo sintiendo como una paleta durante el resto de la tarde, así que hoy me quedé a comer en el salón multiuso y a leer un libro en el recreo bajo techo.

Alrededor de las 12:30, la puerta de entrada se abre, y Edward ingresa rápidamente, sus ojos bien abiertos mientras estudia el pasillo. Se apresura hacia mí con sus brazos estirados.

—¡Estalló! ¡Estaba mirándolo, y simplemente estalló en el cielo con humo y fuego por todos lados!

—¿Qué estalló? —pregunto, alarmada.

—¡El Challenger! ¡Lo vi en el televisor! Despegó justo cuando llegué a casa a almorzar y... un minuto después, ¡estalló!

Siento náuseas en mi vientre. Sé que eso quiere decir que murieron personas. Había una maestra en ese transbordador espacial también. La primera maestra en el espacio, creo. Ella ha estado mucho en las noticias. De repente, mi mente da vueltas. Pensar en maestras muriendo me pone triste porque mi mamá es una maestra, y nunca quiero perderla.

Edward se apoya contra la pared, observándome.

—Bella, ¿estás bien?

Lo escucho hablar y me concentro en él, asintiendo.

—Sí. Solo me puse triste al escuchar sobre esos astronautas.

—Heather debía ir a Space Camp este año. —Su voz se vuelve chiquita y susurra—: No quiero que vaya si puede morir.

Mi corazón duele por muchas razones en este momento. Heather ha sido su novia desde el comienzo del año escolar y aún siguen juntos. Dejamos de ser novios el último verano cuando se fue al campamento de fútbol. Él solo se iba por una semana, pero no me molestó porque sabía que aún seguiríamos siendo amigos. Le dije que estaba bien, y que lo vería cuando regresara.

Cada vez que él me ha preguntado si quería ser su novia con los años, he dicho que sí. A veces alguien nuevo venía un mes o dos después, y él creía que le gustaba. Ambos nos encogíamos de hombros, abrazábamos, y eso era todo... no más novios. Mis sentimientos no estaban realmente heridos porque siempre seguíamos siendo amigos y lo somos ahora. Pero si Edward aún está con Heather y se preocupa por sus planes para el verano, hace que nuestras pequeñas relaciones y yo se sientan como hígado picado. ¿Qué le pasó a la regla sobre terminar con alguien cuando uno de los dos tiene que irse?

Justo entonces, la puerta se abre de nuevo, y Heather y otros amigos ingresan. Edward se aleja de mí sin siquiera mirar atrás.

No creo que lo hiciera a propósito; de hecho, sé que no lo hizo. Él no es el tipo de persona que se propone lastimar a alguien, mucho menos a mí... pero su novia y algunos de sus mejores amigos han llegado.

Supongo que siempre seré la amiga con la que él puede contar. No me molesta.

Parece realmente tonto preocuparse por esto cuando acabamos de escuchar que han muerto personas... pero, mi corazón aún duele. No puedo evitarlo. Edward es una gran parte de mi vida. Simplemente lo es.

~FAF~

Junio de 1987

Me quejé con mamá y papá sobre ir a la semana de campamento ambiental diurno de verano este año. Usualmente son un grupo de quince o veinte nerds que se divierten más haciendo tarea extra. Estudiar hojas y muestras de agua del lago solo puede llamar la atención de una chica de doce años por poco tiempo. Pero hoy, me retracto de todas mis quejas. Parece que los nerds se quedaron en casa y enviaron a los chicos populares en su lugar, y no puedo contener mi emoción.

Hace poco tiempo, el Sr. Teagly y el Sr. Farnsworth nos separó en pequeños grupos, y nuestra primera tarea fue ir al bosque y construir un refugio. De alguna manera, tuve suerte y fui colocada en un grupo con Sam, Jake, Edward, y Paul. Jamás sabré cómo los cuatro chicos más adorables de nuestra clase terminaron en el mismo grupo y luego mi nombre fue añadido en la mezcla.

Hago todo lo posible para dejar de sonrojarme y concentrarme en no tartamudear como una tonta debido a mi felicidad.

—Bella, ¿puedes organizar las cosas en el interior mientras los chicos y yo trabajamos en construir el exterior? —Paul, quien usualmente es un imbécil, está siendo super agradable. No sé si chillar de emoción o preocuparme de que fuera hacer chistes sobre mí a mis espaldas.

Los chicos toman ramas largas y troncos, montando nuestro pequeño cuadrado, donde tenemos que construir el refugio más seguro y creativo con los materiales que encontramos en el bosque. Recojo hojas de sasafrás para el techo, elijo algunas rocas grandes y pedazos de cortezas que pueden usarse como platos y recipientes, y quiebro una rama con muchas hojas para usar como mi escoba. Barro la zona de la sala lo mejor que puedo, juntando una tonelada de agujas de pino para hacer una cama.

—Bella, esto luce increíble. ¿Esta es la cocina? —Mi estómago enloquece con mariposas mientras Jake realmente me abraza. Ser el centro de atención y obtener cumplidos por algunos de los chicos más adorables de nuestra clase no es parte de mi rutina diaria.

Sam y Edward entran entonces, chocándome los cinco, emocionados de ver cómo he organizado nuestra pequeña casa en el bosque.

—Deberíamos mantener nuestro lugar seguro, ¿saben? —dice Sam—. Busquemos algunos troncos y cosas así para impedir que un ciervo venga y lo aplaste. Podemos regresar y ver cómo está la próxima semana.

¿Podemos? ¿Yo estoy incluida? ¿De repente soy una de las chicas geniales? Charlotte nunca va a creer esto. Se lo merece por escoger una semana en Disney World en vez de una semana en la infestada de garrapatas Pine Barrens para estudiar la naturaleza.

Juro que mi rostro está rojo durante los dos días que pasamos juntando materiales y construyendo nuestros refugios. Por supuesto, puede que también sea debido al trabajo duro en temperaturas de treinta y dos grados.

—Esta cama luce realmente cómoda. ¿Es tuya? —pregunta Edward, señalando.

Me encojo de hombros.

—Quiero decir, supongo que es para cualquiera de nosotros. No tenemos suficiente espacio para hacer cinco camas, así que solo construí esta como ejemplo para que los profesores nos evalúen.

Él marcha hacia mí, toma mi mano y nos jala hacia la pila organizada de dos plazas.

—Bueno, hiciste un trabajo increíble, pero si tienes suficiente espacio, yo soy el que tiene que compartir la cama contigo... esos chicos pueden dormir en el suelo. —Sonríe y sé que lo dice en serio—. ¿Eso está bien?

¿Edward quiere compartir una cama conmigo? ¿Yo, compartiendo una cama con un chico? Mamá y papá comparten una cama. Las personas en Dallas y Dynasty comparten camas con diferentes personas todo el tiempo. Sé que a Heather no le importará porque ellos terminaron hace mucho tiempo, y él ha estado soltero desde entonces, pero ¿en casi sexto grado? Solo he tenido pijamadas con chicas estos días, pero si puedo estar tan cerca de él de nuevo, le permitiré dormir en mi cama de agujas de pino cuando quiera.

Incluso le daré la almohada áspera de pino.

—¿Quieres jugar al escondite a oscuras? —pregunta, de la nada mientras los otros chicos apoyan un tronco bastante grande para bloquear la entrada de nuestro refugio—. Llamaremos a nuestros hermanos también. Y mis primos vendrán a una pijamada; te agradarán. Podemos jugar todos juntos.

Mi sonrojo definitivamente está de vuelta, y el día caluroso y húmedo ya no es la razón.

—Sí. Suena divertido.

Él asiente.

—Genial. Tocaré tu timbre después que oscurezca.

~FAF~

—¿Adónde vamos? —susurro, siguiendo de cerca a Edward, que acaba de apagar su linterna.

—A la tierra de nadie. Ellos nunca nos buscarán allí.

Mis ojos se abren de par en par.

—Sí, porque dijimos que solo nos íbamos a esconder en mi cuadra y la tuya.

—Esta es mi cuadra —dice, ofreciéndome su mano mientras doy un paso fuera del pavimento y sobre la arena, y comenzamos nuestro cuidadoso viaje colina abajo hacia el lago Sioux.

Una vez que llegamos a la orilla, él se agacha para sentir la arena.

—No está húmeda; sentémonos. Puede que estemos aquí por un rato.

—¡LISTOS O NO, ALLÍ VAMOS!

Nos reímos, escuchando a nuestros hermanos menores gritar desde el patio de Edward y hacia la calle.

—Y bien, ¿estás emocionado por el campamento de fútbol este año?

Él asiente, tomando una roca y lanzándola a las aguas oscuras.

—Sí, Embry y yo iremos por dos semanas este año.

—Vaya. Eso es más tiempo que el año pasado, ¿cierto?

—Mhmm. Mi entrenador en los Strikers llamó a mamá y papá para decir que hará un campamento de dos semanas este año en Pennsylvania, y les dijo que mi hermano y yo deberíamos ir.

—¿No estarás triste de estar lejos de tus padres todo ese tiempo?

Veo el contorno de sus hombros encogerse.

—Estaré con Embry, así que no debería ser tan malo. Además, algunos de mis amigos irán. —Pausa—. Creo que estaré más triste de estar lejos de ti.

—¿De mí? —No sé qué decir, así que eso es todo lo que se me ocurre.

—Sí. ¿Eso te sorprende?

—Un poco. —Comienzo a jugar con la arena, aún avergonzada, al escuchar de los sentimientos de Edward—. Quiero decir, ya no somos novios.

—Sí, pero aún te extraño cuando no estás cerca. —Lanza una roca más grande esta vez, y aterriza en el lago con un cataplum—. Cuando éramos niños, jugábamos juntos todo el tiempo. Pero ahora siempre estás ocupada con tus clases de baile y piano, y yo tengo fútbol y básquet. Además, ya no es genial que las chicas y los chicos jueguen juntos como lo hacíamos cuando éramos más jóvenes, ¿cierto? Apesta que no pasemos tiempo juntos como solíamos hacerlo.

Su explicación tiene sentido.

—Sí. Tienes razón. Solo paso tiempo con Charlotte y Maggie. Sé que siempre jugas con Sam y Jake y los otros chicos de fútbol y eso.

—Síp. —Después que lanza una tercera roca, él lleva su dedo a los labios cuando la voz de su hermano se acerca.

—¡Iré de vuelta a tu patio, Jazz! ¡Quédate con Alec y sigan buscando!

Edward y yo nos reímos suavemente antes de que él se ponga de pie.

—Vamos. Busquemos otro lugar donde escondernos así al menos tienen una oportunidad —sugiere.

—Oye, ¿puedo preguntarte algo? —susurro mientras comenzamos a subir la colina hacia la calle.

—Claro.

—¿Por qué tu primo no tiene nada de cabello en su cabeza, o incluso sus cejas?

Él voltea su rostro hacia mí.

—Él tiene un tipo de enfermedad que hace que su cabello se caiga. La ha tenido desde que era un niño. —Su voz suena molesta—. Él no es ningún raro ni nada.

Mis mejillas arden cuando pienso que Edward está molesto conmigo.

—Oh, no. No pienso eso en absoluto. —Paso por encima del bordillo de la calle, y Edward y yo comenzamos a dirigirnos hacia el patio de su vecino—. Solo me preguntaba por ello. Cuando Embry lo llamó "pelón" temprano esta noche, me puso triste, y quise abrazar a Alec. Quiero decir, supuse que tu hermano estaba bromeando, pero aún así...

Edward se detiene bajo el farol y voltea para mirarme a los ojos. Sé que los otros chicos nos encontrarán si se asoman al frente, pero creo que la mayoría se encuentra en mi cuadra y en su patio trasero.

—¿Ves? Justo eso de allí. —Señala mi pecho—. Por eso siempre te extrañaré, y siempre querré ser tu amigo. Ni siquiera conoces a mi primo, pero quisiste abrazarlo porque te sentiste mal. —Edward sacude la cabeza—. Tu corazón es tan grande. Apuesto que todo el mundo no podría llenarlo.

Trato de no sonreír, pero eso es lo más bonito que alguien me ha dicho jamás.

—Nadie tiene un corazón mejor que el tuyo, Bella.


Sobre el accidente del transbordador espacial Challenger: El accidente se produjo el martes 28 de enero de 1986, cuando el transbordador espacial Challenger (misión STS-51-L) se desintegró 73 segundos tras el lanzamiento, provocando la muerte de los siete miembros de la tripulación. La nave se desintegró sobre el océano Atlántico, frente a la costa del centro de Florida (Estados Unidos). Ha sido calificado como el accidente más grave en la conquista del espacio.

Space Camp: es un campamento educativo en Huntsville, Alabama, en los terrenos del museo U.S. Space & Rocket Center cerca del Marshall Space Flight Center de la NASA. Ofrece programas residenciales y educativos para niños y adultos sobre temas como la exploración espacial, la aviación y la robótica.