Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Robsmyyummy Cabanaboy. I'm only translating with her permission.


Capítulo 3

Marzo de 1988

Mi estómago se hunde cuando veo a Edward en su bicicleta, girando en la esquina y siguiendo nuestro coche hacia la entrada.

—Supongo que Edward quiere hablar contigo —dice mamá, apagando el motor—. Solo recuerda que tienes alrededor de diez minutos antes de comenzar a prepararte. Graham pasará a recogerte a las cinco.

—Está bien. —Suspiro, observándolo detener su bicicleta junto a mi puerta. Jalo de la manija y me bajo del coche, intentando sonreírle a mi amigo. Mi mamá ingresa a la casa antes de que encuentre mis palabras.

—Hola.

—Hola. —Su voz suena triste mientras me observa por unos segundos. Sigo su mirada. Parecen bajar hacia mis uñas pintadas y mi peinado recién hecho—. Tu cabello es diferente.

Toco el costado de mi cabeza.

—Sí. Mamá pensó que sería lindo hacerme una trenza francesa con estas pequeñas flores. Se llaman Velo de Novia.

Él asiente.

—Luce bonito.

—Gracias. —Trago los nervios, sabiendo que le debo una disculpa—. Escucha, realmente lamento no poder ir a la fiesta esta noche.

Edward se muerde el labio, girando la cabeza hacia la calle.

—Es una lástima que no estarás allí para nuestras tradiciones usuales por el día de San Patricio. —Sonríe, riendo—. A nadie más le gusta sumergir papas fritas en su batido de menta conmigo. Eso es algo que solo tú y yo hacíamos todos los años.

La decepción que siento al desilusionarlo hace que me duela la cabeza.

—Sí, esto fue algo de último momento. Graham solo me invitó al baile el miércoles.

Edward comienza a jugar con el borde de la etiqueta de inspección en su manubrio.

—¿Por qué esperó tanto tiempo para invitarte?

—Su primera cita fue Nancy Martin. Pero su abuela murió hace unos días, y ella tuvo que irse del pueblo y le canceló, así que él me invitó porque no quería ir solo. —Me apoyo contra el coche, mi estómago sintiéndose cada vez más y más revuelto.

—¿Te gusta?

—¿Graham? —Me encojo de hombros—. Su-Supongo. Él es un buen tipo. Su papá trabaja con el mío en la estación, así que hemos estado en fiestas juntos con los años. Hemos pasado el rato antes.

—Apuesto que le gustas. —La voz de Edward es apenas un susurro. No sé por qué me está haciendo sentir un poco molesta.

Carraspeo, enfatizando: «Solo somos amigos. No tengo novio.»

—Quizás lo tengas pronto.

De repente, mi corazón comienza a acelerarse. ¿Edward quiere ser mi novio de nuevo? ¿Está hablando de nosotros? ¿O está hablando de Graham y de mí? Mi confusión me irrita aún más.

—Solo bailaremos, Edward. Como todos nosotros lo hacemos cuando vamos al Club 87 en Vaughn Hall. Tú bailas todo el tiempo con tus novias. —Eso suena un poco celoso. Pero no me importa. Él raramente baila conmigo.

—No tengo ninguna novia —responde rápidamente, su pie golpetea una piña en la entrada—. Solo amigas que son chicas.

—Entonces, es lo mismo conmigo. Un amigo que resulta ser un chico. —Intento evitar que mi voz suene chillona—. En vez de ser estudiantes de séptimo y octavo grado en el Club 87, simplemente serán estudiantes de octavo grado en su baile de graduación y una chica de séptimo grado yendo como reemplazo de último momento. —Me señalo como si él no lo supiera ya.

—Sí, pero él te llevará a cenar también. —Da un paso atrás. Incluso sacude la cabeza, comenzando a actuar como si no le importara—. Solo parece una cita para mí.

Suspiro, sacudiendo una mano hacia el insecto que vuela alrededor de mi cabeza. No sé por qué este momento tenía que volverse raro con Edward. Él nunca ha actuado celoso cuando paso el rato con otros chicos, así que no comprendo por qué lo hace ahora.

Parece raro. Él parece raro. No me gusta.

—¿Estás bien? —digo, dando un paso hacia él.

—Sí. Bien, ¿por qué?

—No lo sé. Pareces molesto, y no sé si hice algo malo. Quiero decir, lamento no poder ir a la fiesta anual de tus padres por el día de San Patricio. Sé que ha sido una tradición para nosotros, pero no creí que te importara tanto.

—¿Por qué no me importaría?

Levanto mis manos en el aire.

—No lo sé, Edward. Sé que tú y yo somos amigos, pero no nos vemos demasiado cuando no estamos en la escuela. Somos amigos, pero no somos amigos super cercanos como cuándo éramos pequeños. Además, habrá todo un grupo de otros chicos con los cuales pasar el rato esta noche en la fiesta. Las mismas familias que son invitadas todos los años.

—¡Bella, cinco minutos! —llama mamá a través de la ventana de la sala. Vuelvo a mirar a Edward, que está pateando una piedra contra la rueda de su BMX.

—Como sea, simplemente no creí que fuera tan importante para ti —termino mi triste pensamiento.

—Quiero decir, no es importante para mí. Simplemente es algo que hemos hecho por muchos años, supongo. Cuando las cosas cambian, no siempre es una buena sensación. —Enfatiza la palabra importante como si intentara convencernos a los dos. No sé si debería creerle. Los chicos son confusos, pero entiendo a lo que se refiere sobre el cambio. Puede ser aterrador y triste. Especialmente cuando no es un buen cambio para el que estás listo.

Asiento, cruzándome de brazos.

—Lo sé. Y lamento haberme puesto un poco gruñona. Simplemente no me gusta cuando mis sentimientos son heridos, y especialmente no me gusta herir los sentimientos de alguien. Y siento que te hice eso. —Pauso, deseando que esta noche simplemente terminara ya—. Lo siento.

Él se encoge de hombros, una pequeña sonrisa en su rostro que me hace sentir solo un poquito mejor.

—No es tan importante. —Levanta su pierna sobre el asiento de su bicicleta y se echa hacia atrás—. Espero que te diviertas esta noche.

No puedo decir si él realmente está bien o si solo dice que está bien.

—Lo intentaré, gracias. —Sonrío mientras él comienza a pedalear pero añado—: ¡Disfruta ese batido de menta!

Él se ríe, mirándome por encima de su hombro y simplemente saluda con la mano.

~FAF~

Después que Graham y su mamá me traen de regreso, entro a una casa vacía pero encuentro una nota de mis padres en la encimera de la cocina.

Bells, si estás leyendo esto, los tres seguimos en la fiesta de los Cullen. Jasper se quedará a dormir aquí con Embry. Siéntete libre de cambiarte y venir si quieres. Llegaremos a casa bastante tarde. Con amor, mamá, papá y Jazz

No sé si puedo lidiar con ver a Edward ahora mismo. Él parecía estar muy molesto temprano. Creo que necesito dejar pasar unos días antes de hablar con él de nuevo.

Después de darme una ducha y colocarme mis pijamas, abro las puertas corredizas y escucho la música irlandesa, las risas y las tonterías del patio trasero de los Cullen alrededor de la cuadra. Me siento en los escalones del deck trasero, sonriendo mientras los invitados cantan "Ring-ding diddle iddle i-de-o", a todo pulmón.

El sonido inesperado de arbustos moviéndose y hojas crujiendo bajo los pies de alguien hace que se erice el vello de mi nuca. Silenciosamente, me pongo de pie y camino hacia atrás, de vuelta a la casa.

—¿Bella?

Casi grito cuando escucho mi nombre, pero mientras el rostro de Edward surge bajo la luz, tranquilizo a mi acelerado corazón.

—¡Me has dado un susto de muerte!

Él tiene una sombra de una sonrisa, pero puedo ver que se siente mal.

—Lo siento. Solo vine para darte algo. —Bajo al escalón mientras él saca una bolsa blanca detrás de él y la coloca sobre la mesa del patio. Buscando en el interior, saca dos vasos de McDonald's y un paquete de papel aluminio que desenvuelve, el cual resulta ser una porción grande de papas fritas—. ¡Sorpresa!

Sonrío, mis ojos agrandándose, asumiendo que en los vasos debe haber un batido especial de menta. Cuando tomo una papa frita, estoy sorprendida de encontrarla caliente.

—¿Cómo...? ¡Son frescas! ¿Acaso tu mamá no te llevó antes de la fiesta como siempre lo ha hecho por nosotros?

Él sacude la cabeza, tomando nuestras bebidas, y entonces se sienta en el escalón y estira sus piernas largas frente a él.

—Como no vendrías, ella supuso que no quería molestar. —Presiona la pajilla en su extremo hasta que atraviesa el envoltorio—. Y ella tenía razón... pero cuando vi que llegaste a casa, me subí a la bicicleta para comprarlos para nosotros. —Tendiéndome mi batido preparado, él choca nuestras tazas—. ¡Sláinte!

—Sláinte.

—Oh, y mira esto. —Tira de una pequeña bolsa de plástico de su bolsillo trasero—. Encontré esto para ti después de clases hoy. Supuse que era genial por la festividad. —Edward acerca una de las sillas del patio a nosotros y coloca las papas fritas en el asiento.

Estudiando el césped verde dentro de la bolsa, me doy cuenta de lo que estoy mirando. Como si escuchara los chistes más graciosos una y otra vez, me encuentro sonriendo como una tonta, y entonces sacudo la cabeza. Este chico considerado hizo todo esto... para mí... para nosotros.

—Gracias por mi trébol de cuatro hojas.

Él sonríe alrededor de su pajilla, disfrutando de su bebida fría.

—No puedo creer que fueras hasta McDonalds en bicicleta. ¿En la calle Stokes a esta hora? Tus padres van a matarte.

Él se encoge de hombros y sumerge dos papas largas en su batido antes de devorarlas.

—Permanecí en los estacionamientos y solo monté sobre la calle cuando tenía que hacerlo. Y nuestros padres y el resto de los invitados están disfrutando sus Black and Tans demasiado como para notar que desaparecí —dice, riendo y buscando otra papa frita.

—¿Cómo supiste cuando llegué a casa del baile escolar?

—Sabía que el baile debía terminar a las diez, así que pasé por tu casa en bicicleta alrededor de quince minutos después y vi la luz de tu cuarto encendida. —Se reclina contra la puerta corrediza—. Me puse en marcha cuando supe que estabas allí y vine directamente aquí. Golpeé la puerta de entrada, pero cuando no contestaste, supuse que entraría por el patio trasero porque podía ver la luz de la sala encendida.

—Y aquí estoy —respondo antes de tomar otro trago—. Y mira esto —Señalo al papel de aluminio—, incluso mantuviste las papas fritas calientes. Bien hecho, niño explorador.

Él se ríe.

—Tenía que pensar en algo. ¿Quién quiere comer papas fritas frías?

Disfrutamos nuestros aperitivos nocturnos por unos minutos más, sacudiendo la cabeza ante los gritos y cantos locos que provienen de su propiedad.

—Qué bueno que papi es un policía en este pueblo. Nuestras familias se meterían en problemas todos los años por alterar la paz —añado.

Riendo, tomamos papas fritas y las sumergimos en nuestros batidos una y otra vez. Me divertí en el baile con Graham. Es un buen chico... pero nadie jamás será mi amigo, Edward.

—Lamento de verdad haberme perdido la fiesta esta noche, pero esta ha sido una sorpresa increíble.

Asintiendo, le da un golpecito a mi vaso una vez más.

—¿Quién dijo que te lo perdiste? Creo que estamos teniendo una fiesta increíble ahora mismo. —Estira su brazo—. De acuerdo... momento de la competencia anual de congelación cerebral por batido de menta.

Suelto unas risitas y levanto mi taza junto a la suya.

—Oh, cielos, de acuerdo... uno, dos, tres... ¡YA!

~FAF~

Mayo de 1989

Tomo asiento en la fila más cercana a las ventanas, un lugar detrás del frente. Pre-Álgebra es una clase más pequeña en la que mis padres me metieron a mitad de año. Solo otros siete chicos están asignados aquí. Aparentemente, somos más avanzados que los demás estudiantes de octavo grado, y si nos va bien este año, podríamos entrar al nivel uno, la clase de Álgebra Avanzada durante el primer año de la secundaria.

Me encanta Pre-Álgebra por ninguna otra razón más que soy una de las únicas dos chicas en la clase, junto con Emily Bradford. Ella resulta ser una de las chicas más populares en nuestro grado además de ser increíblemente inteligente. Ella es mejor amiga de al menos una docena de otras chicas super populares, así como la docena de chicos adorables y populares con los que se juntan. Edward es uno de ellos.

Mi amistad con él ha disminuido un poco más desde el año pasado. Hay solo sesenta y cinco niños en nuestro grado, y mientras seguimos creciendo, él ha sido envuelto cada vez más en ese grupo, y yo estoy atrapada con el grupo de amigos en los que confío. Además, sus padres compraron una casa diferente del otro lado del pueblo el verano pasado, así que ahora ni siquiera tenemos la oportunidad de ir a la escuela juntos en nuestras bicicletas. Él siempre es bueno conmigo cuando nos vemos. No le parece importar si los chicos populares no se juntan conmigo, él jamás me ignora. Y cuando sí logramos encontrarnos juntos y solos —una rareza, actualmente— nos llevamos como en los viejos tiempos, pero ese es el alcance de nuestra amistad. Me pone un poco triste, mayormente porque en el último par de años me di cuenta de lo hermoso que es, pero también lo hicieron el resto de esas chicas. Y a veces cuando «Oh Sherrie» suena en la radio, rápidamente cambio de estación. Me pregunto si él aún piensa en mí, o si siquiera canta sobre mí, cuando la escucha también. El pensamiento crea un nudo en mi estómago.

El tiempo avanza, supongo, y simplemente hemos ido en diferentes direcciones.

Aunque el sueño de anoche me tiene dando vueltas. Mi cabeza ha estado en las nubes desde que desperté con mi radio despertador sonando con Whitney, quien se preguntaba dónde iban los corazones rotos. No he tenido un sueño sobre Edward en un tiempo, además he tenido mi anillo de zafiro desde que mis padres me lo dieron como regalo de comunión en el segundo grado. Sin embargo, anoche, Edward me lo dio como anillo de compromiso. Debíamos haber sido mayores, pero ese fue el anillo que usó, no bromeo.

No he sido capaz de dejar de mirarlo todo el día.

El Sr. Jackson entra al aula, poniendo en orden a la clase justo mientras Edward entra detrás de él y se sienta en el escritorio justo frente al mío. Él usualmente se sienta alrededor de sus amigos en el fondo de la clase, así que decir que mi corazón acaba de saltarse un latido es quedarse corto. Girándose de inmediato, pide mi opinión sobre la pregunta extra que tuvimos para nuestra tarea la noche anterior.

—Eh, simplemente distribuí (12+4x) y (x+4) y obtuve esto como ecuación final. —Señalo a los números y sus ojos se agrandan mientras sonríen, levantando la mirada hacia mí.

—¡Oh, ya lo entiendo! —Regresa a su escritorio y escribe la respuesta en su hoja de ejercicios. Justo cuando el Sr. Jackson comienza a tomar lista, Edward vuelve a girar su cuerpo para mirarme—. Gracias por esa respuesta, mi pajarita. —Le da unas palmadas a mi cabeza con la sonrisa más genuina y entonces echa un vistazo a mi mano, tocando mi dedo—. Vaya, bonito anillo.

¿Pajaritaaaa? Grito por dentro. ¿Soy su pajarita? Las palmadas en la cabeza y el dulce apodo me tienen dando vueltas sobre una nube, pero ¿cuando él comenta sobre el anillo? ¿El anillo con el que me propuso casamiento anoche? Oh, diablos. Estoy muriendo, pero logro soltar un «Gracias».

Sus ojos estudian los míos por unos segundos antes de volver a hablar.

—Siempre has sido la chica más buena de nuestro grado y la mejor chica que conozco. Espero que sepas eso también.

Sonrío, sintiendo mis mejillas sonrojándose instantáneamente antes de soltar un bufido.

—Gracias. Tú también.

Él arruga la nariz.

—¿Me llamas chica?

Ambos nos reímos suavemente antes que el Sr. Jackson nos calle mientras escribe en la pizarra.

—Edward, ¿vienes a la casa de Kate mañana por la noche? —Emily interrumpe nuestro momento privado sin una preocupación en el mundo—. Sus padres se irán a la costa para preparar su casa para el verano. Ella cree que su hermano mayor quizás nos deje beber un poco de cerveza. —Emily gira hacia mí con una mirada arrogante—. Pero solo para nuestros amigos cercanos. Sin ofender.

Suspiro y comienzo a copiar lo que el profesor está escribiendo. Ya sé cómo sabe la cerveza, y no estoy interesada. El sorbo que tuve del vaso de mi papá el año pasado fue un asco.

Sin embargo, pasar tiempo con Edward es otra historia. Definitivamente para nada asqueroso.

Edward gira su cuerpo hacia mí de nuevo mientras pone los ojos en blanco en su dirección. Me hace sonreír, como si a él ni siquiera le importara lo que ella piense de él o de nuestra amistad.

—Ni siquiera le prestes atención —susurra—. Solo recuerda lo que dije, porque es verdad. —La sonrisa que esboza me hace dibujar nuestras iniciales juntas en mi cabeza y rodearlas con un gran corazón. Mi libreta está cubierta de "Bella y Edward Para Siempre". Pasé tantas noches mirando fotografías nuestras tomadas en el transcurso de los años y añadiéndolas a mi colección. Me encanta mirarlas, pero al mismo tiempo, me hace sentir tonta.

Estamos en dos ligas diferentes. A pesar que él es tan bueno conmigo en nuestros momentos a solas, eso es todo lo que tenemos ahora que estamos más grandes. Momentos ocasionales a solas. Edward ya bebe cerveza en las fiestas con las chicas más lindas y sin padres de chaperones, y yo sigo dibujando en libretas, esperando que él mire en mi dirección de esa manera de nuevo, algún día.

Hemos compartido mucho durante casi ocho años de escuela juntos. Ya sea siendo novios o mejores amigos y compañeros de escondite a oscuras, nuestro estado nunca me importo realmente.

Este chico sigue teniendo mi corazón, y apuesto que él ni siquiera lo sabe.


Sláinte: Salud en gaélico irlandés y escocés.