Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Robsmyyummy Cabanaboy. I'm only translating with her permission.


Capítulo 4

Septiembre de 1989

—Tenemos que encontrarte otro a quién andar detrás —anuncia Charlotte, lamiéndose de los labios los restos de polvo naranja de los Cheetos que está comiendo—. Edward es noticia vieja, y acabamos de comenzar la secundaria con dos mil estudiantes, la mitad de ellos chicos sexys.

Bostezo, observando los cientos de pinos sacudirse mientras estamos sentadas en el asiento trasero de la camioneta de su mamá. Char tiene razón, pero aún así, no sé si alguna vez seré capaz de soltar mi atracción por Edward. Pero de nuevo, ya he visto al menos cuatro chicos adorables en la orientación para primer año, y ahora estamos aquí, de camino a comenzar nuestras trayectorias secundarias. Seguramente encontraré a alguien más que me interese...

—Hay un arquero rubio realmente adorable y de ojos azules en el equipo de fútbol de primer año. Alto y delgado, así como te gustan.

Le lanzo un Cheeto. Diez puntos por darle en una ceja.

Ella se ríe y lo lleva a su boca, mascullando.

—Eres la arquera del equipo de hockey de primer año, Bella. ¡Dos arqueros! ¿Qué adorable podría ser eso?

—Síp. Porque es así de simple. —El chasquido de mis dedos hace juego con mi tono irritable. Pero aún así, dos arqueros sería una buena genial—. ¿Cómo se llama?

—Brady algo —dice Charlotte y entonces eructa, pasándome la botella de agua con gas que estamos compartiendo mientras su mamá estaciona el coche en su entrada. Esta noche es nuestra última pijamada antes de que el año escolar comience oficialmente. Sobrevivimos a la orientación el jueves; las clases superiores comenzaron el viernes mientras que los de primer año tenían el día libre, y los cuatro comenzamos juntos el lunes. Hace que mi estómago esté nervioso y emocionado. No puedo decidir cuál emoción es más fuerte.

—Vi a un rubio alto en la red en la cancha de fútbol en el condicionamiento durante las últimas dos semanas —recuerdo.

—¿Quieres decir que realmente notaste a alguien más que Edward allí afuera?

Sonrío, llena de sarcasmo.

—Bueno, cuando Edward no para de meter goles, es difícil no notar el tipo al que le sigue metiendo dichos goles. —Bajo de la camioneta y la espero para seguirla, pero ella se detiene a medio paso, apoyándose sobre el borde de la puerta.

—No puedo creer que acabes de insultar a tu nuevo novio así.

Sacudo la cabeza.

—Cállate, loca. Hagamos que me note primero.

~FAF~

Me dejo caer en mi asiento frente a la mesa del comedor, esperando que la inquisición de Charlotte comience.

—¿Y bien? —comienza—. ¿Viste a Brady en el ala C? Será mejor que hayas ido en esa dirección, mujer —amenaza, llevando su sándwich de cerdo y queso a su boca. Apenas mastica antes de continuar su reprimenda—. Desperdicié tiempo valioso para mirar a Marcus en la oficina de orientación, tratando de descifrar los horarios de Brady para ti.

—Sí, querida. Fui en la dirección que me dijiste antes del primer período y me crucé con él justo antes de que entrara a su clase de historia, y le dije «hola»... como planeado.

—¿Y?

Me encojo de hombros, poco impresionada.

—Y él dijo «hola».

Se endereza en su asiento y jadea, golpeando su puño junto a su bandeja.

—Le gustas.

Pongo los ojos en blanco. Char se ha vuelto loca muy rápido.

Ella finalmente traga su bocado y bebe un poco de su leche chocolatada desde la caja.

—Genial. Tu siguiente misión es hablar con él después del entrenamiento de los dos hoy.

—Las canchas de nuestros entrenamientos no están para nada cerca de la otra. ¿Cómo diablos puedo hablar con él después del entrenamiento?

—Siempre eres la última en entrar, arrastrando tu equipamiento, almohadillas, y eso, ¿cierto? Bueno, él también está a cargo de arrastrar la bolsa de balones adentro cuando termina.

No puedo ocultar mi confusión.

—Sí, eso es lo que tengo que hacer, pero ¿cómo sabes sobre sus entrenamientos?

—Porque estás mirando a la nueva encargada del equipo de fútbol masculino de primer año.

Mi boca se abre.

—Bromeas.

—Lo digo en serio, amiga. El Sr. Thatcher me dijo a mí y a otra chica que conseguimos el trabajo en el salón de estudio esta mañana. Me meteré en el cerebro de Brady tanto como sea posible, y los tendré a los dos bailando en el baile de bienvenida antes de que se den cuenta.

La idea me pone ansiosa.

—¡Será adiós a Edward! ¡Al fin! —grita, aplaudiendo junto con sus risas y chillidos.

Sacudo la cabeza ante sus tonterías pero giro a tiempo para encontrar a Edward —a dos mesas de distancia— volteando en nuestra dirección, enviándome una sonrisa y un asentimiento. Quinientos adolescentes están chillando en el comedor ahora mismo, y él escucha su nombre.

Y esa sensación maravillosa y emocionante de hace diez segundos se esfuma en un instante.

~FAF~

Septiembre va y viene y, como siempre, la cancha Shawnee de hockey es imparable. La entrenadora es conocida por todo el estado por ser una experta y exitosamente llevar a sus equipos al campeonato estatal en Nueva Jersey año tras año. Yo solo me encuentro en el equipo de primer año, pero la entrenadora ya me ha hecho a un lado en el vestuario. Me dijo lo impresionado que estaba de mí desempeño esta temporada, y me ha dejado en claro que si sigo con el increíble trabajo, ella me llamará el próximo para posiblemente saltear el equipo junior juvenil y atajar los goles para su equipo secundario. Estoy más que eufórica.

Mis habilidades en el arco han abierto numerosas posibilidades para hacer nuevas amigas dentro y fuera de la cancha, incluyendo a Brady Wells. Él deliberadamente ha estado quedándose más tiempo durante una semana o dos. Cuando el entrenamiento de hockey de las chicas se extiende más que el de fútbol masculino, él usualmente me encuentra para charlar antes de que todos nos vayamos a casa por la noche en el autobús de las 6:15.

—Buen trabajo allí. —Miro detrás de mí para encontrar al dueño de la suave voz. Brady.

—Gracias. —Me quito el sudado casco de mi rostro y tomo la botella de agua. El agua tibia sabe a césped. Dios sabe cuántas personas han bebido de estas cosas con los años, pero estoy desesperada y sedienta, y la encargada del equipo las llena con agua fresca para cada entrenamiento. Tendrá que servir. También resulta que estoy jodidamente nerviosa y quiero algo que hacer durante los próximos veinte segundos en vez de tartamudear el comienzo de una conversación con este hermoso chico. Cuando finalmente bajo la botella en busca de aire, opto por lo obvio—. ¿Cómo te fue hoy?

Se encoge de hombros.

—Nada mal. El entrenador dijo que voy a comenzar durante el resto de la temporada, lo cual es genial.

—¡Eso es increíble! —Me siento en el césped y comienzo a desamarrar las espinilleras desde mis botines y subiendo por mis piernas—. ¿Cuándo es tu próximo partido?

—Mañana contra Cherokee, al igual que tú. Siempre me encanta cuando nuestros autobuses estacionan en los partidos de visitante, y un mar de azul marino se esparce por la cancha del otro equipo.

Es bastante genial ver a todos los chicos y chicas de fútbol y hockey enfrentar a otras escuelas el mismo día. Hace que el espíritu escolar sea mucho más palpable.

—¿Qué hay de ti? —Colapsa en el césped frente a mí, bebiendo su agua—. ¿Tú comienzas?

—Sí, estoy bastante emocionada. Tenemos un segundo y tercer arquero, pero probablemente solo entrarán en la cancha si estamos metiendo muchos goles —digo con un suspiro—. Aunque esa es la responsabilidad de la ofensiva; yo simplemente la mantendré fuera de la red.

—Te entiendo —concuerda, ofreciendo su palma para chocar los cinco. Me siento derretir cuando mi mano entra en contacto con la suya. Los ojos azules de Brady tienen pizcas de avellana, y él está cada vez más bronceado al estar todos los días en la cancha. Tengo que dejar de mirarlo antes de hacer un papelón.

—¡WELLS! —Una voz profunda grita y suelta un silbido desde la puerta del vestuario de los chicos. Ambos giramos para ver a Edward parado allí antes de correr hacia nosotros.

Mierda. ¿Por qué él siempre aparece cuando estoy lista para que se vaya?

—El entrenador quiere una reunión final antes de dar por terminado el día. —La voz usualmente tranquila de Edward es brusca mientras se acerca. Sigo quitándome las almohadillas sin hacer contacto visual, pero soy como una polilla frente a la luz cuando Edward se encuentra cerca. Siento el calor asomarse en mi rostro y a lo largo de mi espalda cuando levanto la mirada. Él lleva su mirada hacia mí, luciendo como a un millón de años luz de distancia hasta que gira la cabeza en dirección a Brady—. Deja de coquetear y vámonos.

—Tranquilízate, Cullen. Estoy en camino. —Brady se pone de pie, ofreciéndome su mano para ayudarme a hacer lo mismo. Edward, por supuesto, permanece quieto, pero siento su mirada fría en mí.

—Buena suerte mañana. Estaré mirándote —dice Brady, guiñándome el ojo, dándole un apretón a mi mano. Quiero derretirme en un segundo y desmayarme por las náuseas abrumadoras al siguiente, sabiendo que Edward sigue mirando.

—Sí, gracias —suelto. Brady gira, chocando el hombro de Edward a su paso, indicando que no hay aprecio entre ellos.

Si no lo supiera, diría que he presenciado mi primera confrontación de quien la tiene más larga, pero no es así. Quizás sea rivalidad de fútbol o algo. No hay manera que esto tenga algo que ver conmigo. Es Edward quien se junta con un grupo diferente ahora, y ni siquiera soy un punto en su radar. Quizás lo fui en algún momento de nuestro pasado, pero usábamos ropa interior de niños en ese entonces.

Intento sonreír genuinamente cuando Edward sigue observándome. La sonrisa tensa y el «Hola» que apenas regresa lo solidifica.

Náuseas abrumadoras entonces.

~FAF~

Junio de 1990

—¿Qué tal Great Adventure el próximo fin de semana? —pregunta mi novio, apoyándose contra los casilleros mientras intento e intento entrar mi combinación de manera correcta. La estúpida cosa jamás funciona la primera vez—. Mi hermano irá con unos amigos, y dijo que nos llevaría. ¿Quieres ir?

Lucho con el cerrojo pero gano.

—Suena divertido. Tendré que consultarlo con mis padres, pero sí, por supuesto. —Después de cambiar mis libros de álgebra y los de ciencias por mi carpeta floral y libro de latín, cierro la puerta—. ¿Irás a la Máquina de Gritar conmigo? Soy una chica de las montañas rusas.

Brady se ríe, meneando las cejas.

—¿Te gusta un viaje movido, eh? —Se inclina y besa mis labios—. Diablos, sí. Me encantan las montañas rusas. —Suena la primera campana, alertándonos de que tenemos un minuto para no llegar tarde a nuestra siguiente clase—. Mierda, tengo que ir a Salud. Te encontraré antes del tiempo de estudio. —Roba un beso más y se va por el pasillo mientras yo doblo en la esquina hacia el ala de música para Coro.

Llego a mi silla justo cuando suena la campana, y la Sra. Allen comienza a pasar la partitura para la sección de soprano.

—No puedo creer que ella tenga tanta suerte. —Una chica, Lisa algo, habla bajito detrás de mí—. Quiero decir, por Dios, Edward Cullen.

Mis orejas se espabilan después que ella masculla su nombre, y me inclino hacia su conversación.

—Me pregunto si duele. Mi hermana dice que puede doler la primera vez. —Agrega la voz de Sue. Conozco a Sue por Hockey, y somos lo suficientemente amigables.

—Ella dijo que simplemente se quedaron acostados desnudos en la cama y miraron televisión cuando terminó.

¿Edward? ¿Desnudo? ¿La primera vez duele? Mi estómago se retuerce, aterrado que el chisme "A más B es igual a C" que escucho detrás de mí sea real.

—¿En serio? Eso sería demasiado raro y vergonzoso para mí. Me quedaría bajo las mantas o me vestiría ni bien terminara. ¿Y si mis padres llegan a casa?

—Eso es lo que pasa. Sus padres estaban fuera de la ciudad por el fin de semana. Escuché que él se quedó a dormir. Ni siquiera son novios, simplemente...

No puedo soportarlo más, dándome la vuelta, esperando tener una versión más clara del cuento por parte de Sue.

—¿De qué están hablando? —susurro.

Ella se inclina, sus ojos brillantes como una luna llena.

—Dorie Chester —sisea, inclinando su cabeza hacia el otro extremo del salón, hacia los sopranos—. Todos están hablando que ella y Edward Cullen perdieron la virginidad con el otro durante el fin de semana.

Mi corazón se hunde. Él no es mío, no lo ha sido por años. No es como si él me hubiera sido infiel, y las posibilidades de reconectar con él en esta enorme secundaria son inexistentes. ¿Pero perder la virginidad? Solo tenemos quince años. No puedo creerlo.

O no quiero.

Sacudo la cabeza.

—¿Pero cómo sabemos eso? Alguien podría estar esparciendo rumores.

—Dorie nos lo estuvo contando en la sala de estudios esta mañana, y ambos están dando vueltas con chupetones morados en sus cuellos —chilla—. No puedes inventar eso.

Mis ojos se agrandan y me vuelvo a sentar. Asumo que esa es la reacción que ella está buscando. Sue quería ver sorpresa y satisfacción al escuchar su jugoso chisme. A ella no le importa que mi corazón y mi estómago acaban de romperse en un billón de pedazos.

Aunque no tiene sentido para mí. Edward siempre ha sido un chico decente. Increíblemente apuesto, uno de los chicos más inteligentes de nuestra clase, y un atleta estrella, pero bastante tímido con las chicas.

Nada concuerda. Él y yo ya no tenemos el tipo de amistad donde puedo acercarme y preguntárselo directamente. Ser su novia hace seis años no me da ningún pase libre, y definitivamente estamos en ligas diferentes, rodeándonos de personas diferentes. Ha sido así por un tiempo.

Tendré que llevar a cabo mi propia misión. Siempre nos cruzamos mientras yo me dirijo al salón de estudio y él hacia... donde sea. Lo vi de espaldas hoy, y tenía puesta una camiseta. No debería ser tan difícil echar un vistazo a su cuello.

Mientras fulmino con la mirada a Dorie al otro extremo del salón, sin que nadie se de cuenta, todos cantamos, «Mami me hizo aplastar mis M&M's» en arpegio. Creo que veo una leve marca bajo su oreja derecha, pero hasta que esté más cerca, me niego a alimentar los rumores o alterarme más.

Una vez que termina la clase, paso junto a los asientos en la tarima del salón de coro y atravieso la multitud para caminar justo detrás de Dorie. Igualo su ritmo mientras doblamos la esquina, y capto un vistazo de lo que definitivamente es un chupetón.

Diablos. Mi estómago se hunde.

Me obligo a relajarme; la marca podría ser de cualquiera. La chica tiene una reputación por ser un poco promiscua. No hay razón para asumir que la boca de Edward lo puso allí.

—Hola, hermosa. —Brady desliza su brazo alrededor de mi cintura y giramos en la esquina hacia la mediateca—. ¿Cómo estuvo el coro?

Frunzo el ceño, espabilada de mi modo superdetective para contestarle a mi novio.

—¿Eh? Oh, bien. Estuvo bien.

—Genial. —Brady continúa hablando sobre su clase de Salud, pero apesto porque no le estoy prestando ninguna atención. Ahora mismo estoy hiper concentrada en encontrar el cuello de Edward y posiblemente retorcerlo. Aunque fuera solo por decepcionarme por completo.

Escucho su risa antes de verlo, bromeando con sus amigos de fútbol afuera del vestuario mientras nos acercamos, Dorie ahora está a unos pasos delante de Brady y de mí. Edward tiene puesta su camiseta azul claro Quicksilver y unos jeans. Me encanta esa camiseta. Recuerdo cuando la compró en octavo grado. Yo había estado en el centro comercial con mi mamá, y nos cruzamos con él y su mamá comprando en Macy's. Él fue tan adorable. Él siempre fue tan jodidamente adorable.

Lo odio por eso.

Pasando por el vestuario e intentando parecer despreocupada, echo un vistazo a Edward, que le sonríe a Dorie, colocando su brazo alrededor de sus hombros cuando ella se le acerca. No es el abrazo de un novio, solo de un buen amigo. Aún así, allí en su cuello hay una molesta marca violeta, mucho más pronunciada que la del cuello de Dorie, lo cual indica su aparente sucia acción.

No puedo creer que él haya permitido que esa zorra se prendiera a su cuello como un pez lechón y le hiciera Dios-sabe-qué-más.

Estoy avergonzada por él y furiosa con él.

No tengo derecho a estar ninguna de las cosas.

Y eso lo sé, pero deseo que nuestra relación de la infancia triunfara sobre la nada en que parecemos nadar ahora.

Él capta mi mirada en el preciso momento que Brady planta un beso en mi cuello. Observo la expresión jovial de Edward apagarse y su manzana de Adán subir y bajar. Su sonrisa melancólica me saluda desde un metro de distancia, y me hace pedazos.

Supongo que esto somos ahora.

Edward y Bella solían estar casados en el jardín de infantes.

Edward y Bella solían ser novios, pero mayormente mejores amigos durante la primaria y parte de la secundaria.

Edward y Bella son apenas conocidos ahora, razón por la cual pasamos por el lado del otro sin intercambiar un saludo mientras yo estoy envuelta por el abrazo de mi novio.

Hora de soltar, Bella, me encuentro repitiendo esas palabras mientras el día continúa. Aferrarse a algo que nunca estuvo allí en primer lugar es completamente injusto para ti y para él. Él no te hizo nada, así que deja de actuar como si lo hubiera hecho.

No estás con Edward, estás con Brady. Hora de superarlo y seguir adelante.


Respiremos profundo, ¿sí? Son niños aún. Jaja. No sé si le respondí a esa lectora que preguntó si tenía final feliz, pero la respuesta es siempre. En caso contrario, siempre lo anuncio :)