Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Robsmyyummy Cabanaboy. I'm only translating with her permission.
Capítulo 5
Noviembre de 1991
—Y los estudiantes de tercer año en el cortejo del Baile de Bienvenida son... ¡Isabella Swan y Edward Cullen!
Silbidos, vítores y aplausos retumban, mientras que yo coloco una sonrisa falsa en mi rostro, tratando de no tropezarme al bajar por las gradas del gimnasio. Edward está de pie con una sonrisa, esperando a que llegue al final. Como vicepresidente del consejo estudiantil, él ha estado participando de la asamblea animadora desde que comenzó hace treinta minutos. Él también es una elección obvia para el cortejo del baile de Bienvenida de nuestra clase. Por la manera que su carrera secundaria ha estado yendo, él ha asegurado ser el rey del baile de bienvenida desde el primer año.
Aunque es difícil saber si disfruta de toda la fama. Edward siempre ha sido un líder natural, así que su participación en el consejo estudiantil no es una sorpresa. Sus habilidades futbolísticas solo se han afianzado con los años, y él continúa siendo uno de los jugadores más fuertes del equipo secundario. Y entonces, por supuesto, están las chicas que siempre lo rodean. Pero él no hace alarde de ninguna relación. No puedo pensar en un momento que lo haya visto tomado de la mano con una chica y gracias a Dios nunca he tenido que ser testigo de besar a alguien en el pasillo como algunos de los otros mujeriegos en esta escuela. Honestamente no sé si Edward ha estado involucrado con alguien desde el famoso encuentro amoroso con Dorie Comosellame en el pasado.
Ni siquiera puedo recordarlo, ni me importa.
Excepto que lo hago.
Fue Dorie Putas Chester, y aún me mata que él tuvo sexo con ella hace un año y medio atrás. No lo entiendo.
Pero de nuevo, no entiendo mucho de nada en estos días. Brady y yo terminamos al final del verano cuando nos detuve de tener sexo en su medio cumpleaños. Él pensó que era una ocasión para celebrar con mucha desnudez. No estaba lista aún y pensé que mantener algunas prendas puestas sería la decisión más inteligente, guardando la completa desnudez para un día más importante, como un verdadero cumpleaños. Él no estuvo de acuerdo, subió su cremallera, y se fue de mi casa con un bufido.
Resulta que él aún así celebró con desnudez pero con alguien más. Dorie Chester de todas las personas.
Es como si ella estuviera destinada a ser mi pesadilla.
Nos separamos unos días después de que se haya acostado con Dorie cuando me contó la verdad. La única vez que duele es cuando veo a una pareja compartiendo un casillero o tomada de la mano mientras caminan a clase. Tuve un novio que de verdad me importaba para festividades importantes por más de dos años. Ahora doy vueltas deseando que no tuviera que soportar las dedicaciones de canciones que nuestro profesor de química barra DJ pone entre clases desde el comienzo del día hasta el término de todos los viernes y en días festivos. Qué bueno que nuestra escuela no está a un lado de una montaña. Los adolescentes afligidos por una relación no pueden escuchar «Don't Know What You've Got (Till It's Gone)» y «Love Bites» tantas veces sin querer tirarse de un acantilado como opción para terminar con la tortura.
Hablando de existencia, desearía estar en cualquier lado que no sea este ahora mismo. La única razón porque las personas saben mi nombre es por el partido de hockey del fin de semana pasado. Estábamos empatados dos a dos y tuvimos que definir en penales contra Moorestown Friends, donde tapé cuatro de los cinco intentos.
Iremos a las finales estatales el próximo fin de semana debido a ello. Fui genial, y estoy orgullosa de mí misma, pero esta atención no vale para nada. Estoy rogando que el suelo me trague en cualquier minuto.
Ni siquiera sabía que estaba en la lista de votación hasta la hora del almuerzo de hace tres días cuando Charlotte vino a mí, chillando, sosteniendo el papel en sus manos donde mi nombre estaba impreso junto con algunas de las chicas más hermosas de nuestra clase de tercer año. «One of These Kids is Doing His Own Thing», de Plaza Sésamo es la inserción apropiada aquí.
Los otros cuatro nombres son chicas de un grupo conocido por "Grupo de las Seis Sexys". Tipos de modelo que beben y fuman, tienen sexo, y hacen todas las cosas que los chicos superpopulares hacen. Normalmente, una persona atlética, que tapaba múltiples goles y es responsable de llevar a su equipo de hockey a las finales estatales podría clasificarse como material de "ese" grupo... pero soy la excepción a la regla.
Sí, estoy en el equipo secundario de hockey sobre césped, pero también canto en el coro, participo de todos los musicales escolares, toco en el coro de campanillas y me junto con los patinadores que tienen cortes de cabello asimétrico.
Nadie puede descifrarme, y me gusta que sea así. El problema es que no creo que ninguno de los chicos que encuentro atractivos pueda descifrarme, así que en cambio simplemente son amigos y yo permanezco soltera. La gran amiga. La chica de al lado. Y apesta.
—Felicitaciones —dice Edward con una sonrisa, tomando mi mano y dando un paso hacia el centro del piso donde los nominados de primer y segundo año ya están esperando—. ¿Estás bien?
Estoy emocionada, muy avergonzada y hago todo lo posible para no vomitar sobre los mocasines Weejun de Edward. ¿Cuántas veces he soñado con que él sostuviera mi mano y que todo el mundo lo viera? Aunque esto es solo una actuación. Él no es mío. Gané un concurso de popularidad porque bloqueé cuatro goles. Ni siquiera quiero mirar hacia el Grupo de las Seis Sexys, que probablemente esté planeando mi muerte.
¿Cómo me atrevo a robar la atención y todo eso? Levanto la mirada hacia el techo para asegurarme que no hay una cubeta de sangre de cerdo colgando de una soga sobre mi cabeza.
Y si puedo añadir, luzco demente, con mi falda y camiseta de hockey ahora mismo mientras Edward va engalanado con los caquis y el suéter con rombos más finos de Gap. Tenemos que vestir nuestros uniformes en los días de partido, o en este caso, el último día de clases antes de un partido en un fin de semana. Al menos, cuando tomen las fotografías oficiales del cortejo en el partido de fútbol americano, estaré bien vestida. Pero ahora mismo, me siento como el patito feo parado junto al príncipe cisne.
—¿Bella?
Oh, cierto. Mi viejo amor de la infancia me hizo una pregunta.
—Sí. No puedo creer esto. Me siento ridícula.
Los vítores se disipan después que ocupamos nuestros lugares y los nombres del rey y la reina del Baile de Bienvenida son anunciados.
—¡SÍ, Oz! —Edward grita por su amigo, Royce Osbourne, quien acaba de ser declarado rey. Él se une a su novia, Jane Masters, nuestra nueva reina, en la pequeña alfombra roja.
—¡El Cortejo del Baile de Bienvenida de la Secundaria Shawnee de 1991! —La banda comienza a tocar el himno escolar Renegade mientras los jugadores de fútbol americano y las animadoras comienzan a saltar alrededor del gimnasio, exaltando a la audiencia por el gran partido de mañana por la mañana.
Echo un vistazo a Edward y lo encuentro observándome. Solo una sombra de su sonrisa genuina hace que un par de mariposas aleteen en mi estómago. Él acerca su boca a mi oído.
—No te sientas ridícula. Eres una estrella de muchas maneras. Estuviste estupenda en ese partido de hockey. —Bajando la cabeza, asiente cuando lo miro a los ojos en busca de afirmación.
—¿Estuviste allí?
Él responde con una mirada incrédula.
—¿Dónde más hubiera estado?
Me encojo de hombros, mi sonrisa confundida apareciendo.
—Simplemente no sabía que seguías nuestra temporada.
—Bella. Eres mi amiga más antigua, y eres la jodida arquera del equipo secundario de hockey. Por supuesto que estuve allí, incluso me senté frente a tus padres. Tuve que irme ni bien sonó el silbato del final porque Embry necesitaba ser recogido de su clase de karate, pero sí, lo vi todo. Y vi a los reclutadores en las bandas hablando con los entrenadores asistentes durante la tanda de penales.
Curvo mis labios dentro de mi boca, conteniendo mi vergüenza y una pizca de entusiasmo. Este chico no para de sorprenderme. Él nota detalles. Presta atención. Y es mejor persona que yo porque no me he molestado con el fútbol masculino desde que Brady y yo terminamos. Sí, Edward sigue estando en el equipo... pero aferrarme a esa pizca de relación y amistad como la razón para asistir a los partidos simplemente me hacía sentir como una tonta.
Y ahora me entero de todo esto.
Justo cuando creía que estaba fuera, me vuelven a meter.
—En serio. Te elegiría a ti en cualquier momento sobre las otras chicas que fueron nominadas. Disfruta esto. Te lo mereces.
Completamente deslumbrada por sus halagos, sonrío y aplaudo al ritmo de la banda, así como el resto de la multitud. Realmente no sé cómo me siento sobre lo que Edward dijo. ¿Él me preferiría a mí antes que el grupo con el que se junta todos los días en el pasillo? ¿El Grupo de las Seis Sexys y sus seguidores? Cierto, no he escuchado ningún otro rumor nauseabundo de sexo sobre él desde esa primera vez, así que no tengo idea si ha estado con alguna otra chica de esa manera. Pero él está rodeado de ellas... constantemente.
Han pasado once años desde que este chico me dio el anillo de su mamá, proponiéndome casamiento. Sin inconvenientes admito que soy una estúpida por aferrarme a ese recuerdo. Sé que no tiene ningún peso aquí, no que alguna vez lo tuvo. ¿Pero cuando él dice cosas como lo que me acaba de decir? ¿Cómo se supone que deba simplemente ignorarlo? ¿Ignorarlo a él?
Puedo recitar rápidamente los nombres de una docena de otros chicos atractivos, quienes, si me lo preguntaran, aceptaría salir con ellos. No estoy completamente obsesionada con Edward; no tengo deseos de morir de tristeza. Hemos tenido un par de clases juntos con los años. Y siempre nos saludamos cuando nos cruzamos en los pasillos actualmente. Estoy feliz de que seamos capaces de hacerlo sin ninguna incomodidad. Ambos hemos superado cualquier confusión que nos rodeó cuando comenzamos la secundaria.
¿Pienso que él sigue siendo hermoso? Por supuesto; imagino que siempre lo haré. Pero ya no lo anhelo. y, ¿hola? Nuestra última relación de verdad fue cuando estábamos en cuarto grado. Si siguiera derritiéndome por él a diario, basado en lo que solíamos ser, creo que sería considerada un fenómeno enamorado incluso para los estándares de aquí.
Mi monólogo interno se detiene en seco cuando Edward vuelve a acercarse a mi oído para entregar otro mensaje sobre el bullicio de la multitud.
—Y escucha, Brady nunca fue lo suficientemente bueno para ti. Odié lo que te hizo. Al diablo con él por acostarse con Dorie.
Internamente, grito «¡Oh, por Dios!» con un megáfono. Es decir, ¿alguien más está escuchando lo que me está diciendo? ¿Cómo se supone que no sobreanalice esto? ¿Acaso la vida de una chica de diecisiete años no es suficientemente confusa?
Por fuera, bufo y le doy una pequeña sonrisa.
—Así es como resultan algunas relaciones, supongo. —No es poesía, pero me libera porque él asiente una vez y regresa a chocar los cinco con algunos de sus amigos del equipo de fútbol americano.
Sé que él no está diciendo esto para jugar con mis emociones, reírse de mí, o ser cruel. Él es un chico dulce, siempre lo ha sido.
Todo es totalmente genuino, y me mata.
Pero es un chico despistado, así como yo soy una chica despistada, aunque por razones diferentes.
No puedo esperar a graduarme y salir de este pueblo. El próximo año y medio no puede volar lo suficientemente rápido. Quizás si Edward no es accesible todos los días puedo soltar esta persistente curiosidad con él que nunca se ha ido. No quiero regresar a escribir su nombre cuando estoy aburrida. No hay nada saludable sobre eso.
~FAF~
Saber que estoy en el cortejo del Baile de Bienvenida el miércoles por la mañana y entonces que esperen que esté producida el jueves por la mañana en el partido realmente apesta, por decir lo menos. No tengo tiempo de encontrar un vestido, así que termino tomando prestado el vestido de Rosalie que usó para su Baile de Tercer año el año anterior. Ella se ha vuelto una de mis amigas más cercanas desde mi segundo año cuando nos sentamos juntas en Álgebra 2. Rose se encuentra un año más avanzada que yo, y odio la idea de que se graduará en la primavera. Al menos, ella planea ir a la Universidad de Monmouth, así que no estará lejos, y seremos capaces de visitarnos varias veces en el semestre.
Afortunadamente, el vestido se ajusta a mi cuerpo como un guante y no luce tan malo. Es un vestido entallado que llega a los tobillos, con hombros descubiertos y de color azul hielo. No que lo planeara, pero coordina bien con los colores azul marino, celeste y blanco de nuestra secundaria. Con Edward vistiendo un traje negro y una corbata color azul marino, somos la imagen del espíritu escolar. Todo lo que tengo que hacer es sobrevivir a la mañana sin congelarme el trasero debido a los vientos de cuatro grados y las miradas fulminantes que me dan el Grupo de Seis Sexys y su harén de zorras.
Como si yo hubiera pedido esto. Preferiría estar en cualquier otro lugar. Bueno, no hay que ser tan apresurado. Cualquier otro lugar con Edward.
Afortunadamente, las festividades no requieren mucho más que caminar hacia el centro de la cancha de fútbol en el medio tiempo en este día ventoso de Acción de Gracias. Estar colgada del brazo de Edward por esos quince minutos está destinado a ser bastante increíble, pero intento mantenerme en el presente y no dejarme llevar al escoger colores de boda y los nombres de nuestros futuros bebés.
Dignidad: aún intacta... o algo así.
—Luces realmente bonita —dice, reuniéndose conmigo en el pasillo antes de dirigirnos hacia la cancha. Él alisa las solapas de su chaqueta, regalándome su sonrisa sincera pero matadora—. ¿Luzco lo suficientemente bien para escoltarte?
Casi me ahogo en mi goma de mascar.
—Eh, sí. Estoy muy segura que deberíamos estar preocupados porque yo no sea lo suficientemente buena para caminar junto a ti.
Su rostro se contrae; él luce legítimamente perplejo, sacudiendo la cabeza.
—¿Por qué pensarías eso?
¿Lo dice en serio?
Pongo los ojos en blanco.
—Porque eres tú, Edward Cullen, un semidiós, —Agito mis dedos de Jazz hacia el cielo—, y yo solo soy... yo.
Su rostro permanece quieto y confundido, asegurándome que él lo dice en serio y lo despistado que pienso que es.
—Edward. Sabes lo popular que eres, y todo lo que... yo no. Ambos lo sabemos, diablos, todo este estadio lo sabe; la única razón por la que estoy aquí es porque los deportes son importantes para Shawnee, y yo fui la estrella principal esta semana. —Me encojo de hombros, resignada—. Jamás he sido notada antes, y después que la final estatal pase este fin de semana, volveré a desaparecer en el fondo como los otros quinientos estudiantes de tercer año de nuestra clase.
—Bella... —Su respuesta susurrada suena dolorida, pero lo interrumpo para tranquilizarlo.
—Está bien, en serio. No es como si te lo estuviera echando en cara o algo. —Me río, colocando una mano en su antebrazo—. En una escuela tan grande como esta, las personas están destinadas a encontrar sus propios grupos y eso. Tú encontraste el tuyo, yo encontré el mío, y está bien.
Su mirada permanece sobre mi hombro mientras parece luchar para encontrar las palabras para responder.
—Quiero decir, sí, hemos estado en diferentes grupos con los años. Pero, jamás te consideré impopular. Hay dos mil chicos en esta escuela. Veo grupos de personas que conozco para diferentes cosas, pero jamás he considerado una persona más popular que otra. —Se centra en mí de nuevo—. Y ciertamente aún te cuento como amiga a pesar que raramente tenemos la oportunidad de pasar tiempo juntos. Espero que pienses lo mismo sobre mí también. —Su ceño fruncido acompaña a su encogimiento de hombros, y me pregunto si he herido sus sentimientos—. Y no pienses que no te he visto con Jansen y Corning y todo su grupo en los pasillos. Escucho lo que los chicos dicen de ti en los vestuarios. —Sus cejas alzadas me emocionan un poco pero me dejan confundida—. Tienes muchos admiradores.
Mis ojos se abren como platos. ¿Andrew Jansen y Ross Corning hablan de mí? ¿De esa manera? ¿Dos de los patinadores más sexys de nuestra escuela? ¡Sería bueno si alguno de ellos realmente expresara sus sentimientos por mí! Estoy penosamente soltera y me he hartado de ser el mal tercio con mis amigos. Voy a necesitar una lista notariada de estos "chicos" de los que habla. Pronto.
Pero de vuelta a Edward. Las prioridades del momento y eso.
Suelto un bufido, tratando de no pensar mucho en ello.
—Bueno, no estoy segura de todo eso. Pero como sea, supongo que daremos una buena presentación juntos durante el medio tiempo.
Edward estira un brazo, invitándome a enlazar el mío con el suyo. Cuando rozo su costado, él se inclina para susurrar en mi oído.
—Más que buena. Contigo a mi lado, creo que vamos a lucir jodidamente fantásticos.
Una vez más después de escuchar sus palabras, mi niña interior encuentra la habilidad de volar.
No, no hemos declarado nuestro amor por el otro. Y los sentimientos que hemos expresado durante el momento de unión de hoy no quiere decir que el lunes estaremos pasando el rato en el pasillo antes de ir a la sala de estudio, o que guardaremos un baile al otro en el baile de graduación en la primavera.
No.
Sus ojos amables y su mirada de admiración que a menudo soñaba que algún día fuera solo para mí es ciertamente para mí ahora mismo, y estoy bien con eso; así que le devuelvo la sonrisa.
~FAF~
El lunes por la mañana, llego a la escuela con una renovada sensación de seguridad mezclada con una pizca de ansiedad. Trono mis nudillos, esperando a que Ross Corning salga del vestuario. Por supuesto que le está llevando una eternidad hoy; él es peor que una chica después que termina la clase de gimnasia.
—¡Hola, Bells! —dice Sue desde el otro extremo del pasillo—. La entrenadora quiere hablar contigo sobre la cena de premios. ¿Tienes un momento?
—Síp, enseguida voy —contesto mientras Ross elige ese momento para salir del vestuario. La sonrisa coqueta que obtengo me hace pensar que él está feliz de que esperara—. Hola.
—¿Qué onda, Swannie?
—Quería hacerte una pregunta. —Directo al punto, así es la manera que se hace. También la manera de no acobardarse solo en caso que sufra una hipnosis aguda provocada por sus asesinos ojos color avellana—. ¿Tienes planes para el viernes?
Él sacude la cabeza, conteniendo lo que espero que sea una sonrisa ansiosa.
—Nada que no puede ser movido. ¿Por qué? ¿Tienes tú planes para el viernes? —Su cabello cae en sus ojos cuando agacha la cabeza para acercarse a la mía.
Trago los nervios y continuo.
—Bueno, supuse que como usualmente estás frente al cine AMC los viernes por la noche practicando tus ollies y grinds, quizás mejor podría convencerte de entrar y protegerme de Robert DeNiro en Cabo de Miedo.
—¿Soltar la patineta por una cita con la arquera campeona estatal, eh? —Su sonrisa es amigable mientras envuelve su brazo alrededor de mis hombros—. Esa es la mejor oferta que he tenido en un largo tiempo —susurra en mi oído mientras él nos gira para llevarnos en otra dirección. Logramos dar medio paso antes de cruzarnos con Edward, quien sale del vestuario.
Mi aliento se queda atorado en mi garganta mientras Edward da un paso atrás y al costado, una expresión cortés en su rostro.
—Lamento eso —ofrece suavemente con una sutil sonrisa.
—No hay problema, amigo. —Rose le da un asentimiento y continúa llevándonos por el pasillo.
Necesito de todas mis fuerzas para no voltear y ver si Edward nos sigue mirando... mirándome. Pero logro seguir adelante.
Y por primera vez en una eternidad, a pesar que él es una llama inextinguible que probablemente siempre ilumine un rincón de mi corazón, me siento bien dejando a Edward atrás.
Sigan respirando profundo, ¿sí? Ya se vienen saltos en el tiempo... *se esconde*
Recuerden, final feliz y momentos lindos en el futuro.
