CAPITULO 4
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La mañana se les había pasado volando, Isabella había mantenido a Edward en constante movimiento para que olvidara su ansiedad asi que le enseñó las oficinas principales, presidencia, las salas de conferencias, los pisos de gerencia, recursos humanos y contaduría; También lo llevó a los laboratorios farmaceuticos para que viera el trabajo de cerca y le presentó a algunos trabajadores y encargados de area.
Fue una mañana bastante movida para ambos y Edward estuvo encantado con todo, era una empresa muy eficiente, un personal excelente y con un margen de ganancia descomunal, aun no entendía porqué ella quería vender la empresa. Isabella podría pedirle el doble del precio actual y aun así la compraría, podría recuperarlo todo en cuestion de cuatro a cinco años y con intereses. Sonrió al personal que pasó junto a ellos y se dijo que le preguntaría cuando estuvieran a solas.
-increíble, ya casi es la una. - Dijo Isabella viendo su delicado reloj de pulsera de platino y oro blanco, luego miró a Edward a su lado, un hombre increíblemente hermoso y alto, ella apenas le llegaba al cuello y tenía tacones. Su cabello siempre estaba despeinado, pero aun así se veía sexy, y su porte y forma de caminar, le daban un aire de semi Dios llamando la atención de todo el mundo - que tal si vamos a almorzar y te muestro los balances mas tarde?
-Me parece una buena idea, muero de hambre - contestó feliz de poder ir a comer, él no había desayunado porque se había levantado tarde y estaba famélico, no le gustaba sentir hambre, aborrecía la sensacion de vacio en su estómago. Ya habìa pasado demasiada hambre en su vida por castigo, prefería mantenerse satisfecho y comer cada vez que quisiera, si no fuera por su regimen de ejercicios sería un hombre obeso.
-Bien, vamos a mi oficina un momento por mi bolso y nos vamos - estaban un piso abajo de presidencia asi que subieron por las escaleras, Edward le agradeció por no obligarlo a subirse en el ascensor en el recorrido. Entraron a la inmensa oficina de grandes ventanales y decoracion negra, era bastante sutil y minimalista, no parecía la oficina de una mujer, ahora que veía mejor el lugar, era bastante impersonal, no había fotos familiares ni nada que sobre saliera, era austera y muy monocromática. Isabella tomó su bolso de Prada blanco y salió con Edward hacia el recibidor derecto al ascensor.
-tenemos... - Edward dejó la frase a medias y la miró angustiado, para que esconder su temor, ya sabía lo que le pasaba. Isabella lo miró con cierto remordimiento y asintió.
-Lo lamento, pero... Estamos en el piso dieciocho, tardaremos años en bajar las escaleras, aunque me quite los zapatos tardariamos mucho - Edward miró los exquisitos tacones blancos de Isabella y suspiró, no podía obligarla a bajar caminando, tampoco dejaría que se quite los tacones. Tenía que hacerlo, debía dejar de ser cobarde por un instante, canalizaría su ansiedad y se podrían ir mas rápido.
-Bien, acabemos con esto - dijo para darse fuerzas. Isabella se despidió de Angela y llamó al ascensor pulsando el boton. Segundos despues las puertas se abrieron, Isabella entró y cuando se giró vio a Edward aun parado fuera de la caja metalica.
-Vamos, sabes que puedes hacerlo. - le sonrió ella, Edward asintió y tomando fuerzas entró. Pegó la espalda a la pared trasera del elevador, levantó la cabeza, cerró los ojos y empezó a tararear en voz alta. Isabella miraba a ese enigmatico y hermoso hombre con asombro y orgullo, él trataba de enfrentar sus miedos y hasta parecía fácil, ella no era tan valiente.
Mientras seguian el recorrido hacia el lobby, se pudo escuchar bastante cerca y muy fuerte el sonido de un trueno; El día había estado oscuro y lleno de truenos y rayos, demasiado lugubre para el gusto de Edward. Un trueno mucho mas fuerte se escuchó luego de caer la centella, Edward e Isabella se taparon los oidos al instante por lo fuerte del sonido, las luces parpadearon y en segundos el ascensor se detuvo por completo, las luces blancas se apagaron y solo se encendió la luz roja de emergencia.
-Oh! Mierda - gruñó Isabella al ver que el ascensor no se movía, el para rayos no soportó la descarga electrica, giró la cabeza para ver a Edward, la luz roja no alumbraba mucho, pero lograban verse con claridad. - Edward, tranquilo - susurró Isabella hacia el pobre hombre que ya estaba agazapado en el piso con la cabeza entre las piernas y susurraba numeros.
Isabella lo miró sin saber que hacer, el hombre estaba entrando en pánico y trataba de mantenerse cuerdo. "Que hago? ¿Que demonios hago?" Se acercó a las puertas del elevador y golpeó fuerte varias veces. Gritó llamando a Ángela o alguien de seguridad. pero nadie contestaba. Suspiró molesta y agradeció que aun circulara el aire en la ventilacion del elevador. Isabella bajó la mirada a Edward y se le rompió el corazón al verlo tan roto y abrumado.
-haz que se abra, haz que se abra, haz que se abra - repetía constantemente Edward al ver que sus respiraciones no funcionaban, sentía que le faltaba el aire, las paredes se acercaban a él, lo estaban aprisionando, no podía moverse - por favor... Por favor, me portaré bien... Haz que se abra. - su mente estaba jugandole una mala pasada, lo había transportado a su niñez, lo había metido en aquella caja, estaba torturandolo. Solo podía oir las risas, todos burlandose de él.
-Edward, por favor - Isabella se agachó a su lado y tocó su espalda, Edward por instinto se alejó de su toque y gritó lleno de pánico. - soy yo! Solo soy yo - Isabella levantó las manos y lo miró angustiada y llena de miedo por él, por lo que estaba sufriendo - no te haré daño... Soy Bella... Soy tu amiga... No voy a herirte.
-Bella? - susurró Edward sin entender - solo has que se detenga, solo hazlo - susurraba abrumado, esa voz le gustaba, no conocía a nadie llamada Bella pero esa voz le calma.
-Soy Isabella - susurró esta volviendose a acuclillar junto a él - Isabella Swan... Sabes quien soy? - su voz era suave y arrulladora, como si le hablara a un pequeño niño. - soy tu amiga... Puedes decirme Bella... Así me dicen mis amigos - susurra y con cuidado pone una mano en la espalda de Edward, él se tensa, pero no se aleja, es un avance. - dime, Edward... Dime que somos amigos - pasaron unos largos dos minutos para que él respondiera.
-Somos amigos - jadeó Edward - Bella es mi amiga.
-Soy tu amiga y no te haré daño... No voy a herirte - subió y bajó su mano por la espalda - estoy acariciando tu espalda, somos amigos - siguió susurrando mientras notaba que Edward iba perdiendo tensión en el cuerpo.
-Eres mi amiga... Bella es mi amiga... No me harás daño - susurraba como nuevo mantra. Isabella siguió acariciando su espalda mientras veía al rededor, la luz roja dejaba ver todo, inclusive el panel de botones donde brillaba el boton de emergencia, sin dejar de acariciar su espalda estiró la mano todo lo que pudo hasta que tocó el botón varias veces sin exito alguno.
-Malditos elevadores de la edad de piedra - gruñó bajo. Sabía que debía hacer remodelacion con los elevadores, eran bastante viejos, lo había pospuesto varias veces por ser algo "estupidamente innecesario" ahora estaba muy arrepentida. - Edward... Necesito que me mires, por favor. ¿Puedes hacerlo? - preguntó con cautela sin dejar de acariciarlo.
Pasaron al rededor de cinco minutos en lo que Isabella esperó pacientemente por él sin dejar de acariciarlo, pasó las mano por su cuello y luego la llevó a su cabello, se mordió el labio para no gemir, el cabello de Edward era demasiado suave y rico al tacto, impresionantemente fue eso lo que lo ayudó a levantar la cabeza, fue un proceso lento, pero aun así Isabella esperó con mucha paciencia. Edward subió la cabeza con los ojos cerrados asi que Isabella aprovechó de ponerse frente a él para estar mas comoda al hablarle, siguió esperando, pero Edward no abría los ojos, solo estaba ahí, con la cabeza en alto.
-mirame... Abre los ojos - Edward negó lentamente, se notaba el dolor en sus facciones - no hay oscuridad, no voy a hacerte daño. Mirame, te lo suplico, mirame - Edward se impresionó ante las palabras de suplica, nadie, ninguna persona que lo torturaba le suplicaba. Con lentitud abrió los ojos encontrandose con un ambiente rojizo y la mirada triste y angustiada de Isabella frente a él.
Era una linda mirada.
-Bella? - susurró la pregunta como si no asociara ese nombre con la mujer que tenía en frente, ella le sonrió levemente y puso sus manos en las mejillas de él para que se enfocara solo en ella.
-Soy yo... Soy Bella, nada va a pasarte. Estás bien conmigo... Yo te protejo - Edward asiente sin perder el contacto visual con ella. Quedaron asi por unos diez minutos hasta que la ansiedad de Edward bajó a un estado semi controlable. - te sientes mejor?
-Si - susurró Edward sin dejar de mirarla - mejor. Aunque no quiero ver al rededor, no quiero asustarme mas.
-Entonces solo mirame a mi, está bien? - Edward volvio a asentir, pero esta vez sonriendo, estaba mucho mas calmado. Isabella se sentó en el piso y se quitó los tacones antes de cruzar las piernas. Sabía que iban a pasar un buen rato encerrados, aunque no pensaba decirselo a Edward, no quería que tuviera otro ataque de ansiedad.
-hablame, por favor - le dijo Edward cuando pasaron unos minutos en silencio - no soporto sentirme solo, no puedo soportar el silencio total. ¡Dime algo! - pidió casi en un ruego. Isabella no sabía que hacer o decir, ella no era de las que contaba cuentos o tenía anecdotas para compartir.
"Que cosa positiva había en su vida que podía contarle a un hombre que sufría de ansiedad severa y ataques de pánico?"
-Bueno... - Pensó rápidamente y rememoró su vida en la universidad - Estudié en Columbia. sabes cual es? - Edward asintió sin dejar de mirarla en ningún momento - entré ahí gracias al dinero - se rió de su propia desgracia, Edward la miró asombrado, nadie de la alta sociedad admitiría hacer algo así, aunque muchos lo han hecho.
-En serio? - no pudo contenerse a preguntar, Isabella asintió y sonrió notando que fue una pregunta por impresion y no fue hecha con sarcasmo.
-de verdad - asintió tranquilamente - no fui una estudiante promedio en secundaría. En realidad, no la terminé así que hice algunas trampas para falsificar un titulo y notas del colegio... Y luego de eso tuve que pagar una exhuberante cantidad en "Becas y donaciones universitarias" para entrar a Columbia. - Dijo resaltando con sus dedos las comillas, Edward enarcó las cejas.
-valla... Es increible. Pero si sacaste tu titulo por tu cuenta?
-Eso si. Me esforcé mucho, hice cursos y contraté varios tutores para poder culminar, fue dificil, pero lo logré, necesitaba capacitarme rápido para poder manejar la empresa de mi bis abuelo.
-Bis abuelo? Pensé que era de tu padre. Charles Swan, no? - Isabella le sonrió con tristeza y negó.
-No. Mi padre murio cuando aun era una niña y en realidad nunca conocí a mi abuelo... A mis bis abuelo tampoco lo conocí, yo vivía en Boston cuando su abogado me llamó, fui su unica heredera.
-es una historía impresionante - comenta Edward, Isabella se muerde el labio para no hacer una mueca de desagrado, eso es solo una pequeña muestra de afecto que la vida le dio para seguir dandole desgracias.
-Si, exacto - susurró bajo. - y cuentame algo sobre ti, Edward.
-algo como que? - preguntó, se sentía cómodo frente a ella, se le había olvidado el hecho de que estaba en un ascensor atascado sin comida y sin luz hasta quien sabe cuando.
-no lo se. Tus estudios, tu familia, tu... - se detuvo antes de decir infancia, se dijo que era un tema que no tocaría. - tus gustos... Lo que quieras.
-Bien... Hamm. Vivo en Londres, mi padre Carlisle Cullen creo que ya lo conoces - Isabella asintió, había tenido una reunion antes via internet con el guapo anciano británico - mi madre se llama Esme, es toda besos y abrazos. - Edward ríe al recordar a su madre - tengo una hermana, Rosalie McArty, está casada con mi mejor amigo Emmett, es un jugador de futbol americano, es todo un mastodonte de persona, pero muy amigable.
-Deben ser muy agradables - musita Isabella con nostalgia.
-y tu familia? Tu madre? No tienes hermanos o algo? - pregunta Edward frunciendo el ceño, Isabella niega.
-No... Yo no tengo familia. Mi padre murio hace mucho, no tengo hermanos y no se nada de mi madre desde que me fui de casa a los diecisiete. - Isabella se encoge de hombros y hace una mueca con los labios - igual nunca me hicieron falta.
-No digas eso, la familia siempre hace falta - Edward suspira y baja la mirada por el cuerpo de Isabella sin mirarla en realidad para subir de nuevo a su mirada - no se que haría sin mi familia.
-Bueno, yo nunca tuve una en realidad, me valí por mi misma desde los cinco asi que... - dejó la frase sin culminar y sonrió con sarcasmo.
-Tengo hambre - susurró Edward segundos despues cambiando el tema, se había dado cuenta que ese era un tema incomodo para Isabella.
-bueno... - Isabella tomó su cartera y revisó encontrando una barra de granola y fresas - tengo esto, no es mucho pero sabe bien - le tendió la barra de cereal y frutos secos a Edward que sin preguntar lo abrió para darle una mordida.
-Quieres? - preguntó Edward con recelo, su hambre lo vuelve egoista. Isabella sonríe y niega, ella sabe lo que es pasar hambre y también aguantarla, no quiere que Edward tenga otro ataque de ansiedad asi que se niega.
-No, estoy bien - siguió revisando su bolso encontrando su telefono - por qué no pensé en esto antes! - se reprendió desbloqueando su I-phone agradeciendo al cielo que tenía señal.
-Quizás por mi ataque de pánico olvidaste el telefono - sin dejar de mirarla metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó el suyo, lo desbloqueó y vio que también tenía señal y una llamada de su madre sin contestar, no la había notado, tenía el telefono en silencio. - también olvidé el mio. - volvió la mirada a Isabella.
-llamaré a Ángela para que nos saquen rápido de aqui - susurró buscando el número de su asistente, al segundo tono Ángela contestó.
-Señorita Swan?
-Ángela, donde estas?
-Los bomberos nos han mandado a casa, el para rayos se ha caido y la luz se fue en toda la manzana.
-Lo sé, Ángela. Sigo en el edificio, exactamente dentro del ascensor con Edward. - gruñó y escuchó como Ángela jadeaba.
-Imposible! Hicieron revision de los botones de seguridad antes de cerrar el edificio.
-Los malditos botones no funcionan! - gritó hacia el telefono haciendo que Edward se encogiera asustado y por inercia tapara sus oidos y se meciera como niño autista con los ojos cerrados. - Lo siento, lo siento - susurró hacia Edward mientras acariciaba sus piernas - Edward, lo siento. Mirame...
-señorita Swan? - preguntó Ángela confundida.
-Ángela, llama a los bomberos y envialos aqui. Estamos atascados en alguna parte entre el piso cinco y diez. Y que sean rápidos - colgó la llamada y se inclinó sobre Edward poniendo ambas manos en sus piernas, se había encerrado en sí mismo nuevamente - Edward, cariño. Mirame... Lo lamento, no quise gritar - Isabella acariciaba sus piernas, pero él no respondía. Subió las manos y haciendo algo de fuerza le quitó mas manos de los oidos y lentamente pasó sus brazos al rededor del cuello de él - vuelve a mi... Te lo suplico, vuelve a mi - susurraba en su oido. Edward se relajó un poco y la envolvió con sus brazos, escondió su cara en su cuello y aspiró su perfume, en seguida se relajó.
-Bella - susurró Edward agarrando su cabello en un puño como si fuera su ancla, no la lastimaba, solo lo sostenía, pero tenerla entre sus brazos, oliendo su perfume, sintiendo su cuerpo pegado al suyo, fue un balsamo perfecto. - Bella - suspiró y ella asintió.
-Soy yo... Lo lamento, soy yo. - ella intentó separarse, pero Edward no la dejó - aun no? - Él ya estaba calmado, no estaba ansioso, pero la quería cerca asi que solo negó.
-contacto... El contacto es... - no continuó, solo se quedó ahí sin saber que otra cosa decir.
-Entiendo, lo necesitas. - pasaron dos minutos mas hasta que él la soltó, en seguida buscó su mirada y ella le sonrió. - lo lamento, no quise gritar.
-Está bien, te entiendo. Lamento ser... Así. - Edward bajó la mirada apenado, nunca le había importado mucho su debilidad, ninguna mujer lo veía en esa faceta y ninguna le llamaba la atencion como Isabella, pero ahora era diferente, estaba avergonzado de ser debil, de no ser un verdadero hombre, eso le molestó, Bella le gustaba y ella lo estaba viendo en su peor momento.
-No lo lamentes, no es tu culpa. Quizás algún "evento" te hizo ser así - dijo ella sin indagar ni nombrar su infancia - no eres menos hombre, eres un ser humano - él la miró confundido, no entendía eso. Él simplemente estaba roto, era una cosa inservible, nada podía repararlo, Dom se lo había dicho... Muchas veces.
-humano, si. - susurró confundido y bajó la mirada. Lentamente estaba encerrandose en sí mismo sin darse cuenta, Isabella si lo estaba notando asi que lo atrajo hacia ella, lo giró y lo hizo recostar su cabeza en sus piernas, él estaba confundido, pero se dejó manejar por ella, su solo toque y sus susurros los relajaban y mantenian en un estado de tranquilidad abrumadora que jamás había sentido.
-Relajate, nada va a pasarte. Yo te cuido - susurraba Isabella mientras acariciaba la mata de cabello cobriza demasiado sedosa, Edward gimió muy bajo debido a la satisfacción de la caricia, aun así Isabella le escuchó y su vientre se contrajo, cosa extraña, nunca le pasó algo así, tener ese tipo de sensaciones sexuales era imposible.
Al pasar un par de minutos Edward se había relajado por completo hasta el punto de asi quedarse dormido, Isabella acarciaba su cabello y muy en el fondo se imaginaba una vida feliz, una pareja, un hombre parecido a Edward, ser alguien normal con una familia, suspiró con pesar, ya lo había intentado, no lo consiguió. Un ruido fuerte, golpes a los lejos y un chirrido sobre ellos hizo que la ansiedad en Edward volviera casi haciendolo gritar, Isabella lo abrazó fuerte mientras le susurraba que todo estaba bien.
-Solo son los bomberos, han venido a sacarnos... Todo esta bien... Todo está bien - siguió susurrando mientras escuchaba como los bomberos trabajaban en sacarlos.
-Están bien? Hay alguien herido? - escucharon la voz de un hombre desde afuera.
-Estamos bien! - exclamó Bella apretando mas fuerte a Edward que se tensó al oirla gritar. Un minuto después la puerta estaba siendo forzada con una palanca y un segundo mas tarde la caja metalica estaba siendo abierta, Isabella se separó de Edward cuando este abrió los ojos y vio una brillante luz entrar, justo afuera estaban cuatro bomberos, un paramedico y dos de los vigilantes de la compañia.
-Se encuentran bien? - preguntó uno de los uniformados al ver a la pareja sudorosa en el piso.
-Si, estoy bien - contestó Isabella poniendose de pie - Edward sufre de claustrofobia y ansiedad - le comentó al paramedico. Entre dos bomberos ayudaron a Edward a ponerse de pie y al sacarlo, el paramedico le puso una mascarilla de oxigeno para ayudarle sabiendo lo que sufren los claustrofóbicos.
Edward sujetaba la mascarilla con fuerza mientras aspiraba profundo llenando sus pulmones de oxigeno, cada tanto asentía o negaba hacia el paramédico que le hacía preguntas de rutina mientras trataba de mantener la vista puesta en Isabella, ella estaba hablando con dos de los bomberos, se notaba la rigidez en sus hombros y la tension en su boca, había aprendido bien a leer a las personas y podía notar que Isabella, a pesar de ser una mujer fuerte e imponente, tenía demonios que la atormentaban.
Le agradecía enormemente el que le haya ayudado con su ataque de pánico, no quería pensar que hubiera sido de él si hubiera estado solo en esa endemoniada caja metalica, ella supo manejarlo e increiblemente supo alejar la ansiedad con tan solo un par de palabras y unas cuantas caricias, no quería indagar, pero algo le decía que ella tenía mas experiencia de la admitida con esos agónicos problemas de ansiedad.
-Seguro que está bien, señor Cullen? No preferiría ir al hospital? - la voz del paramédico era atenta y preocupada, él sabía quien era el hombre al que estaba asisitiendo, estaba estudiando psicología y uno de sus trabajos se basaba en su história, «Que a pesar de no ser pública, se conocía en el circulo de psicologos y sus estudiantes» un ataque de ansiedad en él era preocupante.
-No, gracias. Estoy mejor. - Edward le sonrió levemente y se levantó de la silla de ikea que le habían llevado, era incomoda y el frio aluminio no le gustaba nada. Miró nuevamente a Isabella que se despedía de los bomberos con una sonrisa amable. "Ella merece mas" se dijo internamente, no podía negar que Isabella le gustaba, era una exquisita y hermosa mujer capaz e independiente, merecía algo mejor que un claustrofóbico, roto, inservible y bueno para nada.
-Estas mejor? - la voz de Isabella lo sacó de sus pensamientos, él le sonrió y asintió - Bien, me he ganado una reprimenda por no haber remodelado los elevadores cuando debía, pero me salvé de la multa. - sonrió y Edward no pudo evitar pensar que era la sonrisa mas hermosa que había visto jamás.
«Vives en tu propio mundo, apenas interactuas con tu familia»
Se regañó para no parecer tan cursi, es verdad que casi no habla con nadie y su unico amigo es Emmett, también está el hecho de la repulsion que le da el contacto fisico no consensuado, no haber tenido contacto con jovenes cuando era adolecente y sus clases privadas impartidas en casa. Era un completo hermitaño, aun así Isabella había logrado lo que mas de cinco psicólogos no pudieron.
-Que hiciste para librarte de la multa? - preguntó luego de ver como el paramedico, los bomberos y el personal de seguridad se iban. Ella se encogió de hombros y sonrió. "No una cita, No una cita" pensó con desagrado, pensar en Isabella con alguien le molestaba.
-En realidad fuiste tu. - Edward la miró confundido - tu claustrofobia los conmovió y decidieron dejarlo en una advertencia. - Edward bufó y le dio la espalda.
-Valla... Que bueno que ayudé - gruñó cansado.
-Hey! - Isabella le agarró del brazó y lo giró hacia él - no te molestes, lo siento. - acarició sus brazos desde el codo hasta los hombros y él enseguida se relajó, ni siquiera había notado que estaba tenso.
-Está bien, yo... - Edward negó y le sonrió - aun estoy algo ansioso y... Tengo hambre. Dios! Me siento exhausto - Isabella sonrió cuando lo vio hechar la cabeza hacia atras y suspirar - vamonos, necesito irme.
-Claro, - ella volvió a la puerta del elevador y tomó su bolso. Ambos se fueron por las escaleras y Edward se dio cuenta que estaban en el piso cuatro. Ya en la planta baja estaba Peter junto al auto esperando. No dijo una palabra cuando subieron, Edward lo agradeció. - al hotel? - le pregunta a Edward, este niega lentamente.
-No, al aeropuerto.
-Que? Por que? - Isabella lo mira alarmada - si es por lo del elevador, te juro que lo voy a cambiar, pero no puedes irte as...
-Tranquila - Edward le interrumpe, está agotado, su voz apenas es un murmurllo bajo - no es por eso, igual compraré la compañia, es que...
-olvídate de la compañía, me vale mierda la compañía ahora. Me preocupas tú! No puedes irte así, aun estas alterado, necesitas descansar y...
-NO PUEDO ESTAR SOLO! - gritó apretando los puños, Isabella jadeó ante el grito, Peter solo observaba sin siquiera encender el auto, quería bajarse y correr lejos, la tensión era muy fuerte. Edward respiró varias veces, bajó la cabeza y mantuvo los ojos cerrados - Lo siento. - esperó alguna respuesta por parte de Isabella. No hubo, sintió la necesidad de explicarse. - no puedo estar solo, no despues de lo que pasó. Estar ahora en una habitacion solo es... Imposible. - negó con la cabeza - yo...
-Quédate en mi casa
-Que? - Edward levantó la mirada y vio a Isabella sorprendida por sus propias palabras. Esperó a que se retractara, pero no sucedió.
-Quédate en mi casa - repitió mas convencida - no estarás solo, yo estaré ahí. Comeremos algo y dormirás un rato sin estar solo. - Edward la miró sin entender, por qué hacía eso? Por qué le ayudaba? - por favor, estaré mas tranquila si estas bien, no me lo perdonaría si te pasa algo en un avión.
«Lastima»
«Eso es lo que siente por mi. Aun así, me quiere cerca.»
«Soy un jodido hombre inservible y roto que mendiga sobras de atención»
-Está bien - susurró y ella sonrió.
-A casa, Peter. - y por un segundo Edward creyó que estaba dónde debía estar.
y?
que tal les parecio?
pobre Edward con tantos problemas.
que piensan ustedes que le pasó para que sea asi?
les agradezco por estar aquí
apoyo en forma de Rw?
perdón si encuentras algunos "horrores" ortográficos, lo subí sin revisar del todo.
nos leemos pronto.
PSICODELII
