Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Robsmyyummy Cabanaboy. I'm only translating with her permission.


Capítulo 6

Octubre de 1996

—¡Bella! ¡Teléfono!

Apago el fuego bajo mi sándwich tostado de queso, lo coloco en un plato apropiado, y dejo la sartén a un costado.

—¡Ya voy!

La casa de hermandad está extrañamente silenciosa para ser un jueves por la noche. Supongo que algunas de las chicas están preparándose para la fiesta con Theta Chi. Ya me duché y bajé para prepararme una cena medianamente decente, sabiendo que planeo celebrar bastante esta noche.

No solo me fue genial en mi examen de psicología infantil esta mañana, sino que me realicé una segunda prueba de embarazo en la clínica del campus hoy, y oficialmente no estoy embarazada.

Oh, ciertamente vamos a celebrar.

Jamás me arrepentiré de estos cinco meses de sexo salvaje que he tenido con Jared, mi compañero de laboratorio con derechos... pero cuando mi período no vino hace un par de semanas, estaba convencida de que mi vida había acabado. Dios sabe que no puedo tener un bebé sola, y jamás podría esperar que Jared fuera un tipo noble y se casara conmigo, mucho menos criar un bebé conmigo. Hemos estado divirtiéndonos; no estamos enamorados. Después de ser criada como una buena chica católica, la idea de un aborto me tuvo demasiado abrumada con culpa, no que me detuviera de tener sexo premarital. Además, no estoy sentada sobre los trescientos dólares que costaría viajar hasta Harrisburg para hacerlo... básicamente, he sido un desastre.

Pero, he aquí, enfermería confirmó que no estoy embarazada y me dio medicación para traer mi período.

Como sea, mi último año puede continuar sin drama sobre bebés, y estoy a punto de emborracharme y disfrutar mi golpe de suerte. ¿Bebés en el futuro? Oh, diablos que sí... ¿pero bebés a los veintiún años sin un hombre permanente a mi lado? No lo creo.

—¡BELLA!

—¡Voy, lo siento! —Subo las escaleras de a dos escalones y corro hacia mi cuarto para levantar mi extensión—. ¡Lo tengo! —Le respondo a Ellen y espero a que cuelgue la suya—. ¿Hola?

Hola. ¿Estás sentada?

La pregunta de Rosalie me pone nerviosa al instante.

—Bueno, hola para ti también, y sí, estoy en la cama. ¿Qué pasa?

De acuerdo. Entonces, ¿quién era el tipo más sexy de mi clase?

Lo pienso por unos segundos, pero la respuesta es un acto reflejo aunque ella se encontraba un grado mayor al mío en la secundaria. Todos conocían a los chicos populares y adorables de la escuela, no importa el año o la clase.

—¿Tuya? Fácil. Emmett McCarty. ¿Por qué?

Sí. Tengo una cita con él el viernes.

—¡CÁLLATE!

Chilla en mi oído, y me uno a ella, riendo, suspirando, completamente atónita.

—Tienes que estar bromeando.

Lo juro por Dios.

¿Emmett McCarty? Él era venerado como un ídolo en nuestra escuela, y Rosalie no se juntaba con su grupo en absoluto. De hecho, ella tenía el hábito de poner los ojos en blanco a las chicas en ese grupo y sus actitudes superiores, falsas y aficionadas de la moda cuando era posible. Esto es demasiado.

—En serio, ¿cómo sucedió esto?

Estaba en un happy hour temprano el viernes, bebiendo con amigos después del trabajo. Él estaba allí con un grupo de chicos haciendo lo mismo. Le sonreí y él vino a mi mesa, se sentó y comenzó a charlar conmigo.

—No puedo... —Sacudo la cabeza, aún incrédula—. No puedo... esta es nuestra fantasía de Jake Ryan. ¡Vas a tener una cita con el chico sexy!

¡Lo sé! —Se ríe—. Pero espera, te encantará esto. Él no sabía que ambos asistíamos a la misma secundaria.

Me dejo caer sobre la cama, estallando en carcajadas con ella. Esto es solo una prueba que las personas en ese grupo jamás se daban cuenta de lo que los rodeaba. Eran unos felices ignorantes en su pequeña burbuja. No digo que Emmet sea un imbécil—para nada, de hecho. Él siempre pareció ser dulce, de lejos, por supuesto. Seamos honestos, él no me reconocería incluso si se tropezara conmigo. Y con respecto a Rosalie, ella siempre ha sido hermosa, pero en la escuela de dos mil estudiantes, las leyes de la probabilidad de que los chicos más sexys noten a las chicas como Rosalie y yo no siempre estaban a nuestro favor.

—Bueno, estoy segura que te divertiste contándole que eras de la clase del noventa y dos junto con él.

Él se encontraba realmente avergonzado. No puedo creer esto, Bella. ¡Cosas como esta no nos pasan! Odio que estés lejos en la universidad y no puedes ir conmigo para hacerme apoyo moral —se queja.

—Rosalie, incluso si siguiera estando en la casa de mis padres, no podría invadir tu cita. Estás sola en esto, cielo.

Oh, espera, me olvidé por completo de decirte que tu chico favorito estuvo allí también.

¿Chico favorito? No puedo imaginar quién estuvo allí. Sé que Emmett fue una estrella del equipo de fútbol desde su segundo año de secundaria, y que él tuvo la misma novia hermosa, Mindy Markell, durante todos los años que asistió a Shawnee. Pero nunca supe quién era parte de su círculo cercano de amigos. Solo que eran todos hermosos; ¿qué más necesito saber?

—Me rindo. —Me encojo de hombros—. ¿Quién estuvo con él?

Edward Cullen.

Mi corazón se detiene por un segundo. Ese nombre probablemente siempre tendrá ese efecto en mí.

—De ninguna manera.

¡Oh, sí, señorita! Él también estuvo sorprendido al saber que fui a Shawnee.

Pongo los ojos en blanco porque, sí, eso suena correcto. A pesar que Edward nunca tuvo una pizca de maldad en su cuerpo, él era despistado en el pasado y aparentemente sigue siéndolo ahora.

—Espera. ¿Él y Emmett realmente son tan cercanos?

Supongo. Quiero decir, jugaron al fútbol juntos en Shawnee, pero Emmett dijo que asistieron a los mismos campamentos cuando eran niños. Medford Strickers y todo eso. Aparentemente, se conocen desde la primaria.

—Vaya. —Así de rápido, me encuentro en las garras imaginarias de Edward de nuevo. El pobre chico necesita huir lejos, lejos de mí. Si él supiera la mitad de las cosas con las que he soñado ocasionalmente con los años, saldría corriendo. Gritando.

Incapaz de apagar mi cerebro de colegiala por un segundo, estoy imaginando citas dobles que nos dirigen a bodas dobles, al estilo Brady Bunch.

Necesito terapia.

Sacudo la cabeza para quitar la locura y vuelvo a sonreír.

—Estoy tan feliz por ti —chillo y entonces añado—. ¡Hola, Rosalie McCarty!

Ella jadea con horror.

¿Podrías parar? Pero, santo cielo, ¿eso no suena genial? —Ambas estallamos en risitas—. De acuerdo, siguiendo con situaciones de vida más reales. ¿Qué hay de nuevo contigo?

—No estoy embarazada, y me emborracharé esta noche. Eso mismo.

Te dije que no lo estabas. Pero estoy contenta de que tengas una confirmación.

—Sí. Así que, lo siento, ¿podemos volver a ti y Jake Ryan por un momento? ¿Cómo luce Emmett? ¿Cómo luce Edward?

Emmett luce increíble. Un poco más fornido, pero esos hoyuelos siguen siendo increíbles. ¿Y Edward? —Silba—. Guapo como siempre, chica. ¿Por qué fue que lo dejaste ir?

Pongo los ojos en blanco.

—Muchas gracias. La última vez que fue oficialmente mío fue en 1985. Algunas cosas cambiaron desde entonces. Incluyendo nosotros. —Estampo mi mano contra mi frente—. Entonces, ¿lucía bastante bien, eh?

Así es.

Por supuesto que lo hacía. Bastardo.

—¿Parecía que Edward estaría cerca para pasar el rato con ustedes de nuevo?

No llegamos demasiado lejos, de hecho. Emmett lo llamó para que se acercara después de un rato. Él estrechó mi mano. Todos tomamos una cerveza.

—¿Me mencionaste?

Dios, no. No iba a avergonzarte sin hablar contigo primero.

—Bien pensado. —Aunque muero por saber cuál sería su reacción si se enterara que Rosalie y yo somos amigas cercanas.

Oh, cielos. Esa es mi otra línea. Debo irme. ¡Te llamaré el sábado para contarte cómo fue?

—¡Tienes que hacerlo! ¡Te amo! ¡DIviértete! —grito.

Gracias, también te amo.

Cuelgo con una sonrisa fija en mi rostro. La emoción por Rosalie que corre por mis venas podría impulsarme hacia la órbita. Todo este escenario de su encuentro casual con Emmett —a pesar que estaban cerca del otro por cuatro años en la secundaria— hace que esto sea incluso más alucinante.

Edward reapareciendo es otra historia diferente. Simplemente quiero saber cómo está y si es feliz. Mentiría si dijera que él no es siempre un pensamiento en el fondo de mi mente.

Han pasado tres años y medio desde la última vez que lo vi. Nos graduamos de la secundaria el 20 de junio de 1993, y lo vi cruzar ese escenario para tomar su diploma y eso fue todo. En nuestro anuario del último año, sus recuerdos y planes a futuro escritos allí mencionaban que se iría a la Universidad de West Virginia para jugar al fútbol y matricularse en medicina deportiva. Espero que le esté yendo bien.

Es raro que se encuentre en Marlton este jueves arbitrario a finales de octubre. ¿Quizás su escuela tenga un receso de fin de semana a finales de otoño? El nuestro fue hace dos semanas. Los cálculos y las fechas del calendario son confusos.

Cuando me fui para la universidad, comencé de cero. Ross y yo quedamos como amigos, pero acordamos que la relación a distancia no era para nosotros. Finalmente he tenido mi porción de citas, mini relaciones y encuentros sexuales. Jamás me permití estar obsesionada con Edward lo suficiente para entorpecer mis experiencias. Por mucho que sabía que él siempre tendría un pedazo de mi corazón, me negaba a permitir que eso me mantuviera mirando atrás. Y ha sido muy divertido... como el susto de embarazo lo evidenciaba.

Aún así, cada vez que regreso a la casa de mis padres, paso por su casa con esperanza de que él esté allí por las mismas festividades, pero nuestros caminos nunca se cruzan.

El prospecto de un creciente romance entre Rosalie y Emmett de repente me tiene completamente emocionada de que sea capaz de reestablecer una conexión —¿me atrevo a decir?— una amistad con Edward.

Siempre habrá algo sobre ese chico que simplemente no puedo borrar.

~FAF~

Marzo de 1997

Entro a Pic-A-Lilli, echando un vistazo a la multitud en busca de mi amiga. El aroma a pollo frito y salsa picante es abrumadora y casi hace arder mis ojos y nariz, pero mi boca se hace agua al mismo momento. Pics es conocido por servir las mejores alitas de por aquí. Mi mirada aterriza en un grupo de motoqueros en la barra y muchos Pineys, reales habitantes de Pine Barrens, quienes se dispersan por el restaurante. Aunque no debería ser tan difícil encontrar a Rosalie, ella será la única persona que no viste cuero o franela. La encuentro cuando se pone de pie y agita una mano, y mi corazón da un vuelco al ver su cita pararse de la silla junto a ella.

Santo. Cielo. No puedo creer que esté a punto de cenar con Emmett McCarty. Por favor, Señor, no permitas que actúe como una tonta esta noche.

Saludo a mi amiga con un abrazo antes de que ella me suelte, sonriendo.

—Bella, él es Emmett. Emmett, Bella.

Sin vacilar, Emmett envuelve sus brazos a mi alrededor. Vale tener en cuenta que no comienzo a hiperventilar en el abrazo del tipo.

—Es increíble finalmente conocerte —dice Emmett, apartándose y dándole un apretón a mis hombros—. Aprecio que te tomes el tiempo durante tus vacaciones de primavera.

Tengo que contener mis risitas porque el hecho que Emmett McCarty me esté agradeciendo por pasar tiempo con él es completamente gracioso. Realmente necesito superar esto. Rosalie dice que se están volviendo más serios con el paso de los días, así que él se va a convertir en alguien fijo en mi vida. Sin embargo, el hecho sigue siendo que él es el típico tipo apuesto y popular de nuestros años en Shawnee. No estábamos en los mismo círculos, pero no cambiaba la conclusión que él había sido conocido como un ícono de su clase y toda la escuela. Rosalie bromea todo el tiempo sobre que él era el chico "ideal". Él odia la idea y se niega a creerle. Aparentemente, hacerle ver la luz es parte de mi tarea esta noche.

~FAF~

Cuatro docenas de alitas y tres jarras de Killian después, todos nos estamos llevando tan bien que no me sorprendería si nos pusiéramos a cantar la canción de «Tres son Multitud». Parece como un buen momento para poner al tanto a Emmett que él fue y es, de hecho, apuesto, y necesita aceptar que muchas chicas en la secundaria estaban obsesionadas con él.

—Entonces, Emmett... entiendo que Rose ha intentado explicarte las dinámicas de Shawnee y sus grupos.

—Aquí vamos. —Sacude la cabeza, sonriendo—. Por favor, no me avergüences, Bella.

Rosalie y yo estallamos en carcajadas.

—Prometo no tratar de avergonzarte, pero fuiste Emmett McCarty. —Pronuncio cada sílaba de su nombre, mi dedo índice y pulgar presionados entre sí—. Todos sabían quién eras.

—¿Porque jugaba al fútbol? —pregunta con completa seriedad.

Asiento y continúo.

—Sí, eso y porque eras jodidamente apuesto. —Hay una pausa de dos segundos entre el final de mi opinión y mi expresión de vergüenza—. Lo siento, Rose.

—Pff, ¿a quién se lo dices?

—Oh, por Dios —dice él, tirando su cabeza hacia atrás, golpeando su puño contra la mesa.

Comienzo a reírme de nuevo, junto con Rosalie, mientras las mejillas de Emmett se sonrojan y ya no puede echarle la culpa a las alitas picantes o el alcohol. Respiro profundo varias veces, dándome cuenta que Emmett realmente intenta comprenderlo, pero él simplemente no se ve con claridad. O al menos, no se ve como la mayoría de los adolescentes lo hacían.

—De acuerdo, para ser honestos, tu rostro era conocido porque eras muy atractivo, sí. Pero también eras una estrella del fútbol. Y obtuviste cinco de las quince categorías de "El mejor en" del anuario...

—¡Ajá! ¡Ajá! —Rosalie agrega, agitando su tallo de apio entre nosotros antes de sumergirlo en el aderezo de queso azul. Emmett simplemente pone los ojos en blanco.

Y eras un buen chico. Amigable con todos. El rostro del consejo estudiantil, en todo tipo de comités. —Separo los abrazos y continúo—: Todos te conocían.

—Y todas las chicas querían acostarse contigo —añade Rose, de manera natural.

—Pero nunca pedí eso —discute él—. No tienen idea de lo incómodo que esto me hace sentir. —El tono de su voz indica su sinceridad. Dios, él incluso es perfecto en su humildad.

Rose suspira y frota el hombro de emmett.

—Déjame hacerte una pregunta, cariño. —Él voltea, dándole toda su atención—. Sabemos que no me conocías —Ella sonríe de manera molesta cuando él pone una cara—, ¿pero conocías a Bella en la secundaria?

—¡Por supuesto! ¡En nuestro último año, ella fue la arquera de hockey de tercer año que los llevó a las finales estatales y además ganaron! —Él se estira y me ofrece chocar los cinco. Felizmente lo hago y permito que los vasos de cerveza que he consumido momentáneamente me convenzan de no lavarme la mano nunca, jamás, de nuevo.

—Sí, pero antes de que ella sea famosa por el hockey, ¿la conocías entonces? —Ella inclina la cabeza—. ¿Sabes que ella canta? ¿Que estuvo en los partidos? ¿Que salió con Ross Corning durante dieciocho meses?

—No, pero me encontraba un año por delante de ella.

—De acuerdo, pongámoslo de esta manera —interrumpo, levantando una mano—. Quizás esto será más fácil de comprender. —Inclino la cabeza de lado a lado, eligiendo mis palabras con cuidado—. Las chicas del Grupo de las Seis Sexys y sus amigas... ellas consideraban inferiores a todos, pero eran las mismas chicas que estaban obsesionadas contigo.

Él asiente, sus labios fruncidos.

—Ellas se creían la gran cosa —concuerda.

—Bueno, tú y un puñado de otros chicos de tu grado y más jóvenes, aún así se juntaban con esas chicas pero se comportaban de una manera que todos querían ser amigos de ustedes. Puede que las chicas hayan sido despreciables, pero tú y ese puñado de chicos eran como la Norma de «Cheers»en Shawnee.

—No te convertía en un arrogante, y aún no lo hace —le asegura Rosalie—. Pero prueba que eras bien conocido y querido, especialmente por las chicas. Te idolatraban.

—Está bien, lo entiendo. No me tiene que gustar, pero como sea. —Tamborilea sus dedos sobre la mesa—. Entonces, nombra otros chicos que estaban en este pedestal ficticio conmigo.

Rose levanta sus dedos uno a la vez.

—Garrett Brenner, Ralph DeLeo, Edward Cullen, Josh Webster...

Emmett sacude la cabeza.

—Todos esos chicos tendrían la misma reacción que yo... especialmente Ed. Él moriría si supiera que incluyeron su nombre.

—Bueno, quizás deberías llamarlo así podemos sentarlo en esta charla también —dice Rose, riendo—. A menos que, espera, puede que esta no sea su semana de vacaciones de primavera.

—Él ya no está más en la universidad —contesta Emmett, levantando su dedo para llamar a nuestra camarera.

Frunzo el ceño al mismo tiempo que reacomodo mi postura.

—¿Te refieres a West Virginia?

—No, él abandonó hace un tiempo.

Rosalie intercambia una mirada de confusión con la mía de preocupación. Las cervezas me tienen sintiendo confundida, pero sé que estoy escuchando correctamente a Emmett. ¿Edward abandonó la universidad?

—¿Por qué no terminó? —pregunta Rose.

Él se encoge de hombros, levantando nuestra jarra vacía para que la camarera nos traiga una nueva.

—No lo sé. Él tuvo sus razones, supongo. Soy un chico, sabes que no hago preguntas extra.

Mi estómago cae al suelo mientras Rosalie se cruza de brazos, prometiéndome con su mirada que investigará un poco más.

Con suerte, ella lo descubrirá lo más pronto posible. Mi cabeza y mi corazón no tienen la capacidad para no preocuparse por Edward y su bienestar.

—De acuerdo, cambiemos de tema a uno que no me va a exasperar —dice Emmett con un guiño, tomando el menú de nuevo—. ¿Quién desea brownie con helado?

~FAF~

Agosto de 1999

Mientras estaciono en la entrada de Rosalie, me percato que soy como un actor de reparto en una película de los Brat Pack. Cada actor fijo de las películas de los 80: La Chica de Rosa, Se Busca Novio, El Club de los Cinco... todas terminaban con la pareja poco probable. Ya sea que es la chica o el chico que no es el favorito, estás feliz cuando el tipo bueno gana.

Y el tipo bueno, ese decir Rosalie, definitivamente ganó esta vez. Después de salir exclusivamente por dos años, Emmett le propuso casamiento el otoño pasado. Se van a casar en noviembre. Nuestro trabajo esta noche es ensamblar y llenar las invitaciones a la boda para llevarlas al correo el fin de semana.

—Gracias a Dios que estás aquí —chilla Rosalie, envolviendo sus brazos alrededor de mis hombros. Ella huele a vino, y me hace reír—. Mi madre está volviéndome loca ya. —Jalándome de la mano, se tambalea un poco mientras entramos al comedor—. ¡Oigan, chicas, Bella está aquí!

Saludo a la Sra. Hale y a Marisa, la amiga de Rosalie de la primaria. Tengo que admitir que algunas mariposas aletean en mi vientre cuando conozco a la mamá de Emmett por primera vez. Esta es LA mujer responsable por traer al chico más adorable a nuestras vidas. Siento que debería ofrecerle un canasto con frutas al menos.

~FAF~

Después de una hora de trabajo y varias copas de vino, me siento muy ansiosa. También estoy convencida que la Sra. McCarty, Shirley, es mi nueva mejor amiga. Mientras las damas del otro lado de la mesa están ensamblando y llenando, Shirley y yo hemos sido asignadas a escribir los nombres en el interior de los sobres, la dirección y la estampa afuera de estos. Aparentemente, tenemos la mejor caligrafía del grupo.

Otra razón más por la que Shirley es mi chica.

—¡Oh, Edward Cullen es el siguiente en mi lista! —anuncia y me tenso—. Él siempre fue un encanto. ¿Qué ha estado haciendo todos estos años, Roe?

—Lo último que supe, él era repartidor de una compañía de suministros mecánicos.

—¿Él nunca terminó la universidad? —El tono triste de Shirley hace juego con el que yo tuve la primera vez que escuché esta historia.

Rosalie sacude la cabeza, tomando otro sorbo de su vino.

—Em dijo que él estaba estresado con el estudio. Nunca me dio más detalles, y jamás presioné. No sé si Edward alguna vez confió en él con más. No se han visto en un tiempo. Creo que solo hablan cada cierto par de meses, si acaso... todos parecen estar demasiado ocupados con sus vidas estos días.

Mis hombros caen, mi divertida borrachera de repente es ahogada por el último tema. Odio que Edward nunca haya terminado la universidad. ¿Qué pudo haberlo estresado tanto que tuvo que abandonar? Él siempre fue un muy buen estudiante, y sabía como relajarse y divertirse. Parecía ser un equilibrio ideal para disfrutar al máximo la experiencia universitaria. Deseo que él y yo fuéramos lo suficientemente cercanos para poder rastrearlo y preguntarle qué le pasó.

—¿Está saliendo con alguien? —pregunta Shirley, cambiando de tema un poco mientras coloca la dirección en el sobre—. ¿Con invitado o sin, Roe?

—¡SIN INVITADO!

Ups, esa fui yo. Aparentemente mi filtro verbal ha huido hace una copa o dos de Cabernet.

Las damas voltean a observar mi arrebato al mismo tiempo que Rosalie resopla y planta su rostro sobre sus invitaciones, riéndose como una hiena.

—No creo que esté saliendo con alguien —Rosalie logra contestar a su futura suegra después de calmar el ataque de risa—. Bella... —ríe mi nombre—, asumo que preferirías que él no fuera invitado con una cita.

Coloco la estampilla del anillo de bodas en la esquina superior derecha, tratando de actuar indiferente.

—Si no es mucho problema.

Shirley me codea suavemente y guiña un ojo.

—Sin invitado entonces. Nos aseguraremos que él necesite una compañera de baile esa noche. Solo estate preparada para dejarlo mudo.

Mi nueva mejor amiga, Shirley McCarty, necesita estar en marcado rápido para incentivos en el futuro. Esta señora es lo mejor.

—Oh, estaré lista.

~FAF~

Noviembre de 1999

—Isabella, luces como una copa alta de vino —me saluda el Sr. Hale en la puerta, luciendo elegante en su esmoquin—. Rosalie ya casi está lista.

—¡Gracias! —chillo, besando su mejilla después de cruzar la puerta—. Aunque tu halago de alta puede que sea exagerado. Incluso con estos tacones de siete centímetros, sigo con un metro sesenta y cinco.

—Rica hasta la última gota, querida.

Si otro señor de cincuenta y ocho años me hubiera dicho eso, estaría avergonzándome del asco. Ronald Hale, sin embargo, es completamente inofensivo y siempre me saca una risa.

—¿Has estado bebiendo ya? —Doy un paso hacia las escaleras.

—Puede que haya bebido un cóctel o dos. La pequeña se va a casar, niña.

Sus ojos se llenan de lágrimas con las emociones del día.

—Puedo entenderlo. ¿Me guardas un baile para más tarde? —pregunto mientras él se dirige hacia la cocina.

—¡Por supuesto!

Giro en la esquina cuando llego a la cima de las escaleras y encuentro a Rosalie en la entrada de su cuarto, su sonrisa brillante de oreja a oreja.

—¡Estás preciosa! —gritamos al mismo tiempo y entonces estallamos en carcajadas—. ¡Chispas! —Más risas.

Su vestido sin mangas es de satén pesado y blanco con un bordado delicado alrededor de la cintura imperio. Tiene guantes a juego que le llega más arriba de los codos, y unas rosas color vino que sostiene para hacer juego a la perfección con mi vestido sin mangas de estilo similar.

—¿Puedes soportar este clima? —comienzo, apartando el satén así puedo adular la elegante cola que se extiende detrás de ella—. Veintitrés grados a mitad de noviembre. Está soleado y cálido, y combina con tu perfecta boda de cuento de hadas!

Nos reímos de nuevo, intercambiando las mismas miradas que hemos estado compartiendo desde que ella comenzó a salir con Emmett. El chico popular y sexy, y la chica que él ni siquiera supo que existía antes están por casarse. Y la novia es una de mis amigas más cercanas.

—Solo espero que algunos de los payasos a los que solíamos ponerles los ojos en blanco en el pasado no actúen como completos idiotas de nuevo. No creo que alguna vez vaya a acostumbrarme a algunas de las personas que Emmett considera amigos cercanos. —Sacude la cabeza—. Aún actúan como idiotas borrachos a pesar de que dejamos la secundaria atrás hace más de siete años.

Le quito importancia mientras me reaplico lápiz labial, escuchando a su mamá gritar que el fotógrafo está estacionando en la entrada.

—Será increíble. Solo espero mantener la calma junto al bombón con el que me haces caminar por el pasillo. Solo Emmett McCarty se hace amigos con las personas más apuestas en la universidad. Recuérdame de besar a tu futuro marido luego.

—Tyler era un completo mujeriego en la universidad —advierte Rosalie con una ceja arqueada—. Dejando a un lado lo alto, oscuro y apuesto, NO caigas en sus garras esta noche, ¿me oyes?

Resoplo.

—Sí, mamá. Recuerda que mi concentración está en el Sr. Cullen. —Han pasado seis años desde que he visto a ese chico, solo viviendo a través de las descripciones de Rosalie el par de veces que ella ha visto a Edward en los últimos tres años.

—Bueno, su respuesta dijo que estaría aquí. Todo se está dando —dice, guiñando un ojo.

Me muerdo el labio y meneo mis cejas, ansiosa con la idea de que tendré una segunda oportunidad —¿o es la vigésima segunda después de toda nuestra historia?— con Edward. Incapaz de retrasar otro minuto, ruego que el chófer de nuestra limusina tenga un pie de plomo.

Junto mis manos.

—¡Vayamos a casarte, hermana!


Brat Pack: literalmente «pandilla de mocosos», es un apodo dado a un grupo de jóvenes actores estadounidense que aparecieron con frecuencia juntos en películas orientadas a adolescentes en la década de 1980. Los miembros del «núcleo» se consideran como Emilio Estévez, Anthony Michael Hall, Rob Lowe, Andrew McCarthy, Demi Moore, Judd Nelson, Molly Ringwald , Ally Sheedy y Mare Winningham.