Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Robsmyyummy Cabanaboy. I'm only translating with her permission.


Capítulo 7

Noviembre de 1999, día de la boda, continuación...

Después de que todas las damas de honor le hacen una serenata a Rosalie con dos estribillos de «Going to the Chapel of Love», ella nos calla cuando nuestra limusina se detiene en el aparcamiento de la iglesia.

—¡Lo veo! —chilla ella, trepando sobre el asiento para tener una buena vista a través de la ventanilla polarizada detrás de mí—. Mierda, sabía que él se vería sexy en ese chaleco plateado y esa corbata.

Cuando los padrinos de la boda ven nuestro coche llegar, apresuran a Emmett para que entre.

Bajamos de la limusina, una por una, permitiendo que el fotógrafo tome tantas fotografías como sean posibles. Probablemente sea lo más cercano que sentiré lo que es ser una estrella de Hollywood siendo perseguida por los paparazzis. El sol de media tarde envía unos rayos de sol a través de una nube que pasa sobre nuestro grupo. Parece más que apropiado para tal día feliz.

Las otras damas de honor y yo hacemos fila en el vestíbulo para recibir a los invitados así como los padres de Emmett y todos los abuelos. Shirley McCarty me guiña un ojo, inclinando la cabeza hacia el lado del novio de la catedral justo antes que Frank —el papá de Emmett— la acompañe por el pasillo. Mi estómago está lleno de mariposas en un instante, asumiendo que ella y yo estamos pensando en lo mismo.

La página de Edward Cullen.

Haciendo todo lo posible para evitar estudiar la multitud, tomo mi lugar en la procesión. Recuerdo que este día es sobre mi hermosa amiga. Mi vida amorosa, o la seria falta de esta, necesita estar en segundo plano. Veré a Edward y todos los personajes secundarios de la boda en la recepción. El órgano tocando «Canon in D» de Pachelbel nos rodea, y una corriente de emoción me recorre. Mi mantra de pasarela se repite en mi mente: hombros atrás, pechos afuera, barbilla en alto, y sonríe por Rosalie y su celebración.

Hoy es un día increíble.

~FAF~

Rosalie y Emmett eligen tener una ceremonia católica en vez de una misa de una hora, así que estamos de vuelta afuera, celebrando y aventando alpiste veinticinco minutos después. Me abro camino dentro y alrededor de la multitud que ya ha atravesado la fila de recepción, saludando a los invitados antes de que se dirijan hacia sus coches para viajar hasta la recepción, la cual se encuentra a media hora de la iglesia.

No he visto a Edward aún, pero hay al menos doscientas personas alrededor, así que intento mantener la sensación de ansiedad dando vuelta en mi vientre al mínimo. Tendré mi oportunidad de saludarlo una vez que estemos en el club de campo.

En un momento, Rosalie me llama, y me inserto en la fila. Su expresión no es de una novia feliz.

—¿Qué pasa?

Ella aparta el rostro lejos de los invitados para susurrar.

—Edward no está solo.

Frunzo el ceño y miro alrededor.

—¿Eh?

—¡Él trajo una maldita invitada! —sisea—. Fue invitado él solo, respondió con un «sí» a eso, y aún así... —Agita su brazo en dirección al estacionamiento.

Estoy segura que mi expresión es igual a la suya. Mis pensamientos corren más rápido de lo que se hunde mi estómago antes de lograr encontrar mis palabras.

—Tienes que estar bromeando.

Tengo una oportunidad de pasar tiempo a solas con él después de todos estos años, ¿y él hace algo inesperado y trae una cita? ¿Hola? ¿Al menos no puede seguir unas simples instrucciones?

Mi mirada rebota por la multitud hasta encontrar a Edward cerca de la limusina, bromeando con algunos de sus viejos compañeros de fútbol. A su lado se encuentra una supermodelo de Sports Illustrated.

Puede que vaya a vomitar.

Qué bueno que ella al menos tuvo la decencia de ponerse algo, en vez de la bikini patrocinada por Budweiser que estoy segura que era su segunda opción y la primera de Edward. Ella escogió un pequeño vestido negro, énfasis en pequeño. Edward está riendo y sonriendo, su cabello está corto y luce más hermoso que nunca en un traje marrón chocolate, camisa color crema, y corbata marrón. Su mano descansa en la espalda baja de ella, sus dedos extendidos y acariciándola... y me enfurece solo un poco.

Ellos lucen cómodos juntos.

Lucen felices juntos.

Lucen jodidamente perfectos juntos.

Aprieto los dientes y me obligo a tranquilizarme, intentando volverme a concentrar en el día de Rosalie. Ya sea que me haga una mala persona o no, le agradezco al Señor misericordioso por la barra libre de calidad y de cinco horas que se avecina en mi futuro.

~FAF~

Por tan miserable que me sentía al irme de la iglesia temprano, no siento dolor ahora mismo. Aunque internamente puse los ojos en blanco ante la estupidez de Edward —sin mencionar lo grosero que fue al traer una cita no invitada— beber un poco, de acuerdo mucha champán en la limusina me ha ayudado un poco. Tomar fotografías con Rosalie, Emmett, y el resto del séquito nupcial es fantástico. Vinimos a un parque pintoresco en Mount Laurel, lleno de los colores naranjas, rojos, y amarillos de la temporada tradicional. El fotógrafo toma un par de tomas de Emmett y sus amigos sosteniendo botellas de cerveza, pateando alrededor de un balón de fútbol. Entonces, cada padrino toma a la dama de honor con el que fue emparejado, y posan para algunas fotografías de grupo divertidas. Nos reímos y bromeamos con el otro, y logro no quedar como una tonta frente a algunos de los chicos más sexys con lo que asistí a la secundaria en el pasado. Una vez que terminamos, regresamos a la limusina y nos dirigimos al club de campo para comenzar la fiesta.

Después de sobrevivir a todas las formalidades en la recepción, finalmente estamos disfrutando de nuestra cena. Estoy sentada junto a Tyler, el padrino y hermano de fraternidad de Emmett que me acompañó por el pasillo. Él es jodidamente sexy con cabello marrón, ojos azules, y hoyuelos que compiten con los de Emmett, y ha estado actuando como si yo fuera la mejor cosa desde la creación del pan de molde desde que nos tomamos las fotografías juntos en el parque. Diría que son las innumerables copas de champán que estoy consumiendo, lo cual me lleva a esta lógica y modesta conclusión... pero realmente parece que le gusto, con su charla insinuante y todo. Y llegados a este punto, cualquier cosa que evite que busque la mesa al otro extremo de la pista de baile es un bonus.

Edward no puede mantener sus manos lejos de la Srta. Hawaiian Tropic, lo cual es suficientemente malo de y en sí mismo. Aunque, llevándolo a otro nivel, él ha estado bailando con ella cuando puede. O sea, ¿en serio? «Runaround Sue», «Walking on Sunshine», «Livin' La Vida Loca»... No importa lo que el DJ coloque, Edward la mueve por la pista de baile como los bailarines de Solid Gold que crecimos viendo... todo lo que hace falta son sus atuendos brillantes de lycra violeta.

Tengo que seguir bajando la mirada a mis brazos desnudos para asegurarme que el tono verde de la envidia que me recorre no se haya asomado a la superficie.

Quiero decir, en serio. ¿Estudiaron con Patrick Swayze y Cynthia Rhodes antes de debutar esta noche?

—Vamos, es hora de ir a la pista de baile, hermosa. —Tyler extiende su mano y me jala fuera de la silla y hacia su ancho pecho—. Demostremos cómo se hace.

No creo que haya bebido suficiente champán para esto.

—¡Acaban de servir el pastel! —Sólido argumento, Isabella Marie.

—Baile primero, pastel luego. —Guiña un ojo y te podrías derretir un poco, así que, ¿qué puede hacer una chica?

Cómo si fuera planeado, los inconfundibles golpes de tambor de «Sing, Sing, Sing» marcan nuestro camino entre la multitud mientras él me lleva hacia la pista de baile. Afortunadamente, hay más de una docena de personas bailando, en grupos de tres y cuatros. Parece que Tyler y yo somos la única pareja en ese momento.

Echo un vistazo en dirección a Edward y encuentro mirándome fijamente.

En vez de tomar la opción molesta y pensar allí vamos, decido sumergirme en este momento con mi compañero de baile. Por lo menos, me merezco este gusto.

Tyler y yo logramos transportarnos a los años 40 mientras él gira y me da vueltas como si fuéramos dos niños probando los límites de nuestros movimientos atrevidos en el salto de calcetín. No paramos durante toda la canción. Sudados y casi sin aire, él me acerca a él mientras la locura se transforma en «From This Moment On». Cuando descanso mi cabeza contra su hombro y su brazo derecho se envuelve alrededor de mi cintura, no se siente forzado. Es un momento bastante perfecto.

~FAF~

A pesar que Tyler ocupó mi tiempo temprano en la velada, es raro que no lo haya visto en un rato. Aunque no es tan importante. Bailar con amigos, socializar con las familias y viejos compañeros, además de embelesarme por los preciosos amigos de Emmett, que han envejecido como el mejor vino, me han mantenido bastante ocupada esta noche. Edward desapareció hace un rato. Me estremezco al pensar en él en alguna parte ocupado con su cita, pero es lo que es. Deseo que pudiera haber tenido tiempo a solas con él esta noche, pero simplemente no estaba en el destino.

Después de un rápido viaje al tocador para asegurarme que mi maquillaje profesionalmente aplicado siga haciendo su trabajo, camino de vuelta hacia el salón de baile justo cuando mencionan mi nombre.

—Bella, ven... ven aquí. —Rosalie agita su mano frenéticamente desde las ventanas francesas que dan al patio. Cuando estoy cerca, ella me jala y señala hacia la zona del hoyo dieciocho—. Mira esta mierda. Está a punto de suceder.

—¿Qué cosa? —Entrecierro los ojos en la oscuridad y me doy cuenta que estoy viendo la cita de Edward y Tyler, compartiendo un banco frente al jardín. Mi ceja izquierda se levanta en cámara lenta; lucen muy íntimos.

Por instinto, no estoy preocupada por mi ahora-fallida y posible ligue con el apuesto Tyler, el rey del swing, quien hace menos de dos horas actuaba como si yo fuera la persona más importante y maravillosa, pero me pregunto por qué la chica de Edward no tiene problemas para abandonar a su cita y aferrarse a la que es un poco mía.

—Necesitas ir allí. —Las palabras de Rosalie me traen de vuelta a la realidad—. Vi a Edward hace un minuto, y estaba furioso.

—¿Por?

Ella chasquea su lengua y susurra.

—Por la zorra de su cita que ha estado en todas partes menos a su lado en la última hora.

—¿Son novios?

Ella comienza a empujarme fuera del gran vestíbulo y hacia Edward, que entra desde el estacionamiento.

—¿Qué mierda importa ahora? Tyler y su actitud de mujeriego claramente está provocando problemas con Edward.

Aunque Rosalie me advirtió antes en su casa que Tyler fue un don Juan durante sus años en la universidad, voy a echarle la culpa a la que realmente tenía una cita en esta boda. La chica de Edward es la culpable aquí. No hay dudas.

—De acuerdo, de acuerdo. —Encuentro el equilibrio y marcho hacia Edward con una sonrisa en mi rostro. Hemos estado en esta boda desde las tres de la tarde, y solo ahora estoy saludándolo, a menos de una hora que la recepción termine.

—¡Hola! —Opto por ser alegre.

—Hola, extraña. Ciertamente dichosos los ojos que te ven. —La voz de Edward es como el ronroneo de un gato montés. Jodidamente sexy. Sin vacilar, se inclina para darme un beso. Asumo que apunta a mi mejilla, pero en cambio planta sus labios en la esquina de mi boca. Unos centímetros a mi izquierda y mi mayor deseo del octavo grado hubiera sido cumplido: tener un beso de Edward Cullen. Él parece estar completamente sobrio, así que lo cuento como una victoria—. Luces espectacular esta noche. Lamento no tener la posibilidad de hablar hasta justo ahora. Ha sido una noche agitada con tantas personas. —Puedo notar que está distraído, pero intenta ser honesto. ¿Y el beso? Bueno, no me voy a quejar.

—Está bien —le aseguro, quitándole importancia—. He estado ocupada con mis deberes de dama de honor todo este tiempo. —Busco su mano y lo giro hacia el salón, lejos de la meretriz que se ha robado mi acompañante de la noche—. ¿Cómo están las cosas? Luces increíble. —Dudo que entremos en detalles de por qué abandonó la universidad, pero le doy un inocente intento de todos modos—. Y bien, ¿qué has estado haciendo desde que dejamos atrás a Shawnee?

Él mira por encima de su hombro, sus fosas nasales dilatadas, pero se obliga a sonreír y contestar mi pregunta.

—Sí, no estoy tan mal. Me mantengo ocupado localmente, trabajando para Autopartes South Jersey.

Encontramos un sofá e intentamos acomodarnos. Hago todo lo posible para no indagar su respuesta sobre el trabajo en suministros de coches o los cómos y porqués de no seguir en la universidad. Esta noche no es el momento correcto, y es obvio que no estoy haciendo un buen trabajo en distraerlo.

—Tratando de descifrar cómo me meto en estas relaciones de mierda —masculla mientras estira el cuello en busca de su cita, asumo—. ¿Me disculpas por un minuto? —Se pone de pie y marcha hacia el pasillo donde Tyler y la chica acaban de aparecer. No pierdo tiempo y rápidamente lo sigo.

—¿Terminaste ya? —dice Edward con un gruñido, acercándose a ella—. Solo dale tu número ya así podemos irnos de aquí.

Mi estómago se hunde porque puedo escuchar el dolor en la voz de Edward. Y él me mencionó una relación hace tres segundos. ¿En serio su novia acaba de serle infiel? ¿Frente a él?

—Escucha, amigo —responde Tyler—. Leah y yo solo estábamos...

—No me digas «amigo», hombre. No me conoces. Pero aparentemente conoces a mi cita. —Edward avanza hacia Tyler y entro en acción.

—Está bien, espera, espera... —Presiono mi mano contra el pecho de Tyler, parándome frente a Edward—. Calmémonos aquí.

—Bella, deberías quitar a tu cita de mi cara. —El aliento es tan cálido en la parte trasera de mi cuello. Jamás lo he visto o escuchado así de molesto antes. No debería estar disfrutando la sensualidad, en serio que no, y este difícilmente es el momento para que mis rodillas se debiliten.

Le dedico a Tyler una mala cara.

—Él definitivamente no es mi cita, pero sí, Tyler. —Inclino mi cabeza a un costado—. Deberíamos regresar a la recepción. Ver si Em y Rose necesitan algo antes de que demos por terminada la noche.

Envolviendo mi brazo alrededor del codo de Tyler, nos hago a un costado para dejar que Edward y la zorra arreglen sus problemas. No sé de dónde sale mi valentía, pero se activa mientras nos adentramos al vestíbulo.

—¿En serio no podías intercambiar números silenciosamente y dejarlo así? ¡Ella era su cita, por Dios santo!

—¿Quién eres, su madre? —Tyler ríe—. Todo lo que hicimos fue hablar.

Las palabras amargas que vuelan detrás nuestro entre Edward y Leah son inequívocas.

Tyler deja de caminar y regresa. Lo sigo, esperando que esto no pase a los puños. Una boda elegante transformada en un circo realmente sería de mal gusto, sin mencionar que devastaría a Rosalie.

—¡No, está bien, está bien! Quédate aquí hasta que termine —grita Edward—. ¿Él te llevará a casa también?

Hay una mirada optimista en los ojos de Leah mientras observa a Tyler y él asiente, dando un paso hacia adelante.

—Claro. Puedo darte un aventón.

Mi mandíbula cae abierta mientras observo a Tyler como si le hubiera salido un tercer ojo. ¿Acaso ya nadie tiene escrúpulos? Llevo mi mirada hacia Edward, viendo su dolor detrás de la ira. Siento vergüenza por él. Comprensiblemente, su cambio de postura muestra que quiere estar en cualquier lugar menos aquí.

Leah se mueve hacia Edward, hablándole suavemente al oído. Él mira con una expresión vacía por encima de los hombros de ella y voltea, caminando hacia el estacionamiento sin otra palabra.

El instinto me impulsa a seguir a Edward. ¿Para decir qué?

—Oye, eh... —No es un comienzo impresionante, pero supongo que nuestra historia compartida le hace mirarme aunque continúa marchando hacia su coche—. ¿Estás bien?

No obtengo respuesta; simplemente seguimos avanzando.

Después de caminar las siguientes tres filas en silencio, estamos en su coche y él desliza su llave en el inicio.

—No estoy de humor para hablar, lo siento.

—No, está bien. Simplemente... —Sacudo la cabeza, perdida—. Me disculpo por la escena de allí atrás.

Edward se encoge de hombros.

—No es tu culpa —masculla—. Estoy segura que ella y yo lo arreglaremos mañana; no es gran cosa. —Se ríe para quitarle importancia, pero el vacío en sus ojos me hace preguntar si él alguna vez la volverá a ver. ¿Quizás no iban en serio?—. De todos modos, lamento que ella se haya ido con tu cita.

—Oh, él no era mi cita en realidad. Emmett y Rosalie nos emparejaron para caminar por el pasillo y para el baile del cortejo nupcial, eso es todo. Solo nos conocimos anoche en la cena de ensayo.

Edward inclina la cabeza.

—Parecían muy en sintonía con el otro mientras bailaban esta noche. Supuse que había más allí.

Resoplo, intentando mantener la calma.

—Nos divertimos bailando, como imagino que tú lo hiciste con...

—¡JA! —Se ríe un poco más después de su arrebato pero entonces añade—: Touché. Supongo que no debería ir juzgando y todo eso.

Le doy una sonrisa triste y busco en mi cerebro una manera de salvar el ego de este pobre tipo.

—¿Quieres tomar un café o algo? Me siento muy mal por... —Señalo mi pulgar sobre mi hombro—, lo que sea que acaba de pasar.

Él sacude la cabeza.

—No sería una buena compañía ahora mismo. ¿Quizás en otro momento?

Ah, el gracias pero no gracias.

—Claro.

—Toma, permíteme tener tu número. —Intento no reaccionar al mostrar alguna expresión facial mientras mi corazón se salta un latido ilusionado. Pero así como en los viejos tiempos, los nudos nerviosos se forman como pretzels en mi vientre por este hombre; mi llama intocable que solo apenas tocaba mi piel cuando yo era lo suficientemente afortunada para acercarme. Alguien busque el desfibrilador, estoy por partir.

Edward se estira hacia su guantera, toma un bolígrafo y rompe un pedazo de papel que luce como un recibo. Escribo mi número controlando la urgencia de rodear los dígitos con corazones y flores.

—¿714? —Bufa—. Jamás había escuchado sobre esta característica antes. La de Medford siempre ha sido 654. ¿Me estás dando un número falso? —pregunta, riendo.

Estoy horrorizada.

—¡No, por supuesto que no!

—Mi corazón ha sido metido en una licuadora esta noche, Bella. Sé honesta conmigo: ¿estás segura que estos no son números al azar?

Su naturaleza dulce aún me hace sonreír después de todos estos años.

—Prometo que es toda la verdad y nada más que la verdad.

—Está bien. —Esa sonrisa torcida y tímida aparece mientras mete una pierna en su coche—. Si tú lo dices.

Doy un paso atrás antes de que las cosas se vuelvan más incómodas de lo que ya han sido esta noche y lo saludo con la mano.

—Conduce con cuidado.

—Lo haré. Yo, eh... —Levanta el trozo de papel—. Te llamaré mañana.

—Me parece bien.

~FAF~

—Bueno, ¿qué diablos estás haciendo aquí? —No puedo contener el comentario sarcástico de la una A.M. al abordar a Tyler, quien milagrosamente se sienta en el sofá en la casa de los padres de Emmett—. Te escapaste al término de la recepción. Supuse que ya estarías alimentándote entre unas piernas en el motel de la 38. —Bien hecho, yo. Suelto la caja que estaba cargando hacia la mesa del comedor—. ¿Dónde está la chica de calendario?

Tyler resopla, sus hoyuelos pronunciándose si acaso eso es posible.

—Ella cambió de parecer, así que la llevé a casa.

Pongo los ojos en blanco y comienzo a descargar las fotografías enmarcadas de Rosalie y Emmett que habíamos colocado en el vestíbulo del club de campo.

—Ella debería aplicar en una santidad.

Tyler se pone de pie y toma la otra caja que el hermano menor de Emmett acaba de dejar en el vestíbulo. Después de caminar hacia la mesa, él apoya la caja y la comienza a examinar con cuidado a mi lado. Lo estudio de reojo, castigándolo con mi silencio, tratando de esconder los sentimientos heridos de "pensé que nos estaba yendo bien esta noche mientras bailábamos" que hice a un lado hace más de una hora.

Aparentemente, él no puede soportarlo.

—¿Qué? Puedo ser un tipo decente.

—¿Decente se refiere a ponerte de pie y vaciar esa caja, o decente al llevar a la chica cuando cambió de parecer?

—Ambas. Podía sentir su culpa cuando comenzó a confesar lo mucho que le importa ese tipo y todo lo que él ha atravesado. Realmente me sentí un poco asqueado por ella.

Oh, mira cómo lloro.

—Apuesto que Shirley tiene antiácidos arriba.

—¡Ay! —Tyler se encoge, sosteniendo su corazón.

Sí, definitivamente alcanzamos un nuevo nivel de réplicas mordaces con eso, pero mi corazón duele al escuchar la frase "lo que él ha atravesado". ¿Qué ha atravesado Edward? Mierda, me encantaría saber eso ya.

—Bella, escucha. —Tyler estira una mano, colocándola en mi antebrazo—. Realmente no soy tan malo; déjame que te lo pruebe. Y nos estábamos divirtiendo temprano, ¿cierto?

—Énfasis en estábamos. Hasta que quedé atrás comparada con Leah. —Me encojo de hombros mientras mi cerebro corre a dos kilómetros por minuto y mis sentimientos están dispersos después del drama de esta noche. No, Tyler no era mi cita y no me debía nada, así que la lógica me dice que mi actitud dolida necesita ser controlada. Sí, buscar una noche con Tyler podía ser divertido, pero ¿realmente quiero ser segundona aquí? Y entonces está Edward. No que planee sentarme junto al teléfono mañana, pero ahora que la cuestionable consciencia de Leah comenzó a hacer efecto, dudo que él vaya a llamar.

—¿Quién nos llevará a Rosie y a mí al hotel? —Emmett ruge desde la entrada—. ¡Se viene el nuevo milenio, mi suite nupcial me llama, y ese vuelo a Aruba sale jodidamente temprano! ¡Necesito un poco de acción y mi sueño de belleza, gente!

Tyler y yo nos reímos mientras toma sus llaves de la mesa.

—Bueno, supongo que saldré de aquí. —Voltea para irse—. A menos... —Vuelve a girar su cuerpo hacia mí—. ¿Hay alguna posibilidad de que quieras hacerme compañía así no tengo que escuchar a los recién casados babeándose por el otro en el asiento trasero?

Dejo de organizar las fotografías y me encuentro con su mirada.

—Incluso te llevaré a una cafetería después para comer esa porción de pastel que estabas a punto de disfrutar antes de que groseramente te llevara a la pista de baile.

Me muerdo el interior de mi mejilla, golpeteando mis uñas con manicura francesa sobre la mesa, deliberando. Oh, te haré trabajar por esto, amigo.

—Sí me gusta el pastel —ofrezco.

Él sonríe e inclina su cabeza hacia la puerta.

—Vayamos por un paseo, entonces.


¿Seguimos respirando profundo? 😅 Si quieren alguna pista de lo que se viene, en diciembre cuando comencé a traducir la historia, subí un adelanto que estoy segura que tiene más sentido ahora jaja Pero ya casi, gente, gracias por seguir aquí ❤️