Desclarimer: Fairy Tail no es mío, pertenece a Hiro Mashima-sama

Un Corazón Hecho Por Lágrimas

Capítulo 6:

Presente:

—Lo siento, Lucy —dijo el azabache de ojos azules— ¿Y cómo es que estás aquí? Hemos escuchado que te encontrabas en Toreno.

— ¿Toreno? —Dije ingenua ¿cómo tenían esa información? Fruncí el ceño y miré suspicaz—Estuve por un tiempo —aclaré —me encontré con los chicos de Fairy Tail y Sabertooth por coincidencia mientras entraba a un gremio oscuro. Sin embargo, debo volver a ese pueblo, no completé lo que de verdad tenía que hacer.

— ¿Y que tenías que hacer, Lucy-san? — preguntó cortésmente Shin. Lo miré y suspiré, logré que levante una ceja.

—Estoy buscando llaves de dragones —solté.

— ¿¡Qué!? —algo escandaloso como siempre ese Zero.

—Acnologia me lo dijo.

— ¿Cuántas llaves ya posees? —dijo aun algo alterado y conmocionado. Sus ojos azules no trataban de ocultar su sorpresa, lo contrario a aquellos ojos dorados.

—Cuatro —sonreí y me levanté a medida que una muchacha de cabello castaño me llamaba.

— ¡Lucy-chan! — Me regañó parándose a mi lado y enviarle una sonrisa rápida a los dos chicos junto a mí —Me dejas todo el trabajo ¿eso es un poco injusto, sabes?

Reí sutilmente — Son unos viejos amigos. Hace mucho no los veía. Lo siento, Annie. Me he dejado llevar por el momento.

— ¡Hmp! — frunció su ceño— al menos hubieras llamado a Virgo para que ayude —murmuró.

— ¡Hime! — Apareció Virgo de la nada haciendo que Annie salte— ¿necesita ayuda?

Miré divertidamente a Annie mientras ella seguía con su mano en el pecho — Virgo, ya no aparezcas así — sonreí — casi causas un infarto en Annie.

La castaña de ojos grises me miró con el ceño fruncido — Eres mala, Lucy-chan — dijo infantilmente.

—Lo siento, hime. ¿Merezco un castigo?

Annie asintió y yo solo negué. Di un pequeño y débil golpecito en su frente a Virgo.

—Eso fue aterrador —comentó después de unos segundos de silencio —el castigo ha sido devastador, hime. Estoy tan agradecida que me haya castigado — siguió.

Unas gotas se nos cayeron a los cuatro de nosotros y solo suspiré — Virgo ¿me ayudas?

—Claro, hime.

Me volteé y les sonreí a los muchachos — les traeré sus órdenes enseguida.

—Sting te extrañaba mucho —era turno de Zero para divertirse.

Annie hizo una cara picarona y se sentó junto a ellos — Háblame más de ese tal Sting —sonrió maquiavélicamente. Suspiré en derrota, sabía que Annie buscaría una forma para vengarse.

Me giré sobre mis talones comenzando a trabajar. Necesitaba dinero y no siendo miembro de ningún gremio… o bueno sí, de Sabertooth… y las puertas de Fairy que también estaban abiertas para mí; no me consideraba como una maga oficial de tales gremios a pesar de que tuviera la marca del primero pero las solicitudes de misiones ya no estaban a mi alcance.

Vine a Crocus porque oí sobre que había una llave de plata por aquí. Claro que no era algo importante como la llave del dragón que debo buscar pero a pesar de esto, Crocus me quedaba por el camino y el tren no iba directo a Toreno tampoco, necesitaba ropa nueva junto con esa llave.

En el tren conocí a Annie, una chica de mi edad, con un cuerpo envidiable, cabello cortó color castaño claro y profundos ojos grises. Dijo que se encontraba sola porque huyó de su casa. Vino desde lejos y según ella no tiene recuerdos de su pasado, solo recuerda en el momento en el que estaba en el orfanato y me confesó que su día más feliz fue cuando una familia la adoptó porque la mujer no podía tener hijos.

—Oh… — dijo Zero pero pude escuchar a pesar de la distancia—Y es terriblemente celoso por Lucy—Mi corazón latía rápido. ¿Sting se puso celoso? —Aquella entró en una pelea con el dragon Slayer de fuego — ¿Natsu y Sting pelearon?

— ¿¡Eh!? ¿Por qué? —escuché la voz de Annie llena de emoción.

—Un té estaría bien y también quisiera… — comenzó la señora frente a mí.

Miré de reojo a Zero mientras escribía el pedido de aquella mujer.

Zero se encogió de hombros —Natsu dijo que no se iba a dar por vencido con Lucy — fruncí el ceño—Sting no hizo caso al comienzo…

— ¿Y luego qué? —Sabía que Zero hacía su suspenso, típico de él — ¡Por amor a Kami! Dilo, que sucedió luego.

Zero ahogó una risita y Shin se levantó de su asiento — Natsu lo retó a un duelo para demostrarle quien era fuerte y decidir quién debería estar con Lucy y protegerla — dijo Shin caminando hacia el baño— no debes preocuparte luego de aquella pelea parece que son mucho más unidos que antes — acotó.

Annie chilló pero frunció el ceño dirigiéndose hacia Zero— Lucy me habló de ellos pero no mucho, estábamos contra reloj — comentó mirando el lugar— aunque no le dije nada a Lucy, me parece que ese Natsu es un poco… bueno…

— ¿Señorita me escucha? — En serio ahora tiene que interrumpir la señora.

— ¡Sí! —asentí

— ¿Denso? —completó Zero.

—En seguida le traigo — le contesté a aquella señora.

—Algo así… Aunque él parece haberse dado cuenta de sus sentimientos hacia Lucy solo nos confunde más ya que al mismo tiempo pareciera que solo le ve como una hermana.

Rodeé los ojos, nadie podía entender a Natsu. Pienso en que esto me hubiese afectado emocionalmente antes con mi enamoramiento hacia él pero lo único que llenaba mi mente era ¿Quién ganó? ¿Sting estaría bien?

— ¿Y quién ganó? —dudosa Annie.

—Sting…

Con ese nombre me metí a la cocina y no poder escuchar mal.

No pude reprimir mi sonrisa, no pude parar el brote de felicidad que sentía en mi pecho y el orgullo que sentía — Sting… después de tanto tiempo querer ganar a Natsu, lo hizo. Lo logró. Me pregunto cuanto habrá entrenado luego de que me fui— susurré mandando mi mano hacia mi pecho. Estaba tan contenta por Sting, no solo por el hecho de que peleó contra Natsu como siempre quiso luego de los Grandes Juegos Mágicos, sino también porque pudo derrotarlo. Me sentía mal por Natsu. Sin embargo, Natsu es alguien muy duro de vencer.

Con Sting

—Solo lo encontramos muerto — dije.

El maestro frunció el ceño y golpeó súbitamente su mesa haciendo saltar a Yumiko.

— ¿No saben más nada?

Rogue negó y yo agaché el cabeza avergonzado.

El maestro se tensó y un suspiro de exasperación lo acompañó. Hubo unos minutos de silencio, su mirada se fijó en la mía.

—Váyanse — ordenó de forma rotunda — excepto Sting.

Por un momento, sentí un ligero temor, algo malo pasaba, lo presentía —Master… —dije pero me cortó.

—Quiero que traigas a Lucy.

Lo miré incrédulo. Cuando abrí mi boca para protestar, la cerré de inmediato cuando su poder mágico creció de golpe —te lo ordeno, traer a Lucy —Fruncí el ceño y miré algo sospechoso. Sabía que Tártaros destruyó a Mermaid matando también a los de Quatro y que estaban detrás de Lucy pero ¿no le sería más fácil a Zeref o a Tártaros llegar a Lucy si está en nuestro gremio? Digo. Gremio fuertes o no, él seguía siendo Zeref y Acnologia era un dragón e incluso el que ha estado cuidando a Lucy estos últimos dos años.

—Pero ella se fue con Acnologia — mi voz salió baja pero segura.

—Encuéntrala.

—Lucy decidió irse con el dragón por una razón — dije decidido, respetando la decisión de mi pareja.

— ¿Y? — Frialdad irradiaba — Es tu novia — soltó bruscamente.

Nuevamente traté de decir algo para defender pero no encontraba las palabras. En este momento nuestras miradas se encontraban en una pelea, categoría mundial diría porque ninguno de los dos iba a romper este enfrentamiento.

—Lo sé — respondí con un voz que no creí que pudiera tener— es por eso que no iré y si voy… —intensifiqué mi mirada y vi como las cejas de mi maestro se alzaban —me quedaré con ella porque no la obligaré a nada.

Hubo unos minutos de silencio y el ambiente estaba pesado. Me debatí internamente y sinceramente ya estaba esperando su puño. Jiemma rió.

—Entonces hazlo — sonrió —ve junto a ella.

El maestro era una caja de sorpresas y eso era algo no muy normal en él. Ese día habrá sido el día más extraño gracias a Jiemma.

— ¿Por qué? — pregunté al cabo de unos segundos.

—Tengo mis razones — sonrió socarronamente— ve junto a ella, tienes el permiso de estar con ella durante seis meses, no más, no menos— Asentí —quiero verlos aquí en seis meses. Si es necesario pídele permiso a Acnologia, es urgente y es por Zeref y estoy consciente de que también este tema incluye al dragón — su sonrisa irradiaba triunfo — Acnologia no podrá rechazar.

No dije nada y apreté mi puño ¿Qué pasaba por la mente del viejo frente a mí?

—Lucy fue vista en Crocus según hay reportes, pero también tenemos información de que volverá a ir hacia Toreno.

— ¿Por qué está en Crocus? — Jiemma negó con la cabeza en señal de que no sabía la respuesta a mi pregunta.

—Lo mejor sería que vayas hacia Toreno —asentí y salí de la oficina.

Con Minerva

— ¿Qué fue eso? — salí al momento que escuché que la puerta se cerró — creí que habías quedado con los otros maestros.

—Yo soy Jiemma, el maestro de Sabertooth — me miró— hago lo que quiero. Sabertooth es el gremio más fuerte, no me importan los otros.

— ¿No crees que esto afectará con el tema de Zeref?

—No — dijo rotundamente apoyando su codo sobre el brazo de su silla. Frotando su barbilla con sus dedos me di cuenta de que su mirada estaba perdida, luego me miró profundamente— Lucy es una de los nuestros ahora y de lo único que me doy cuenta es que los otros maestros son basuras.

Alcé una ceja y sonreí de lado, coloqué una mano sobre mi cadera —Por eso enviaste a Sting

Mi padre asintió —Sting ha pasado a otro nivel — admitió— él está incluso rivalizando contigo en ser el mejor mago de esta sede si es que ya no lo es— fruncí mi ceño porque sabía que era cierto—. Aun así, solo lo demuestra si es que alguien querido sale herido. Si hay algo que de esas basuras de hadas me ha servido es que al menos este gremio está más unido — suspiró casi como si le doliera decirlo y la verdad era esa, le dolía admitir. Atacaba directo a su orgullo— Si Zeref aparece Sting daría su vida por Lucy y eso uno se da cuenta a simple mirada.

Noté como su nota de voz decayó un poco y alcé una ceja — ¿Te ves a ti mismo? —pregunté algo fría.

—Quizás. Yo hubiese dado la vida por tu madre — admitió.

Sonreí con arrogancia pero no respondí — Terminó siendo una basura — dijo nuevamente con burla y esa era otra verdad, odiábamos a mi madre.

—No puedo estar más de acuerdo — dije satisfecha, ella nos dejó. No merecía compasión por nuestra parte, me dejó cuando yo era pequeña y murió sola como se merecía.

Mi padre nunca fue tierno y amoroso, de hecho se volvió más frío. La única vez que lo vi débil fue él día en que me dijo que mi madre nunca más volvería porque simplemente nos dejó por otro. Él y yo nunca fuimos de un ''te quiero'' o un ''papi''. Al contrario, hubo un momento donde mi padre me maltrató, humillándome y haciéndome llorar mientras me decía que me levantara y que si no lo hacía era una escoria y que no necesitaba más insultos hacia su persona. Así mismo fue con el resto del gremio pero eso cambió cuando llegó Lucy. Él se volvió algo más… comprensivo. Al menos ya no humillaba o maltrataba…. Mucho… a las personas y eso era un gran paso.

—Jiemma —me dirigí hacia él — ¿por qué cambiaste cuando Lucy llegó?

Mi padre suspiró pesadamente y empezó a jugar con la lácrima que estaba sobre la mesa.

—Porque… simplemente sentí por un momento que simpaticé con ella —confesó — como ahora lo hago con Sting — terminó mirándome por un momento — al contrario que ella, yo todavía tenía algo que proteger pero al igual que ella, algo que demostrar —Parecía algo vaga su respuesta y mi cara reflejaba confusión— Yo te tenía a ti… — lo cual me sorprendió y por un momento el mundo pareció detenerse — pasar por una traición de alguien importante en la vida no es fácil pero quieres, sientes la necesidad de hacerles callar a quienes te traicionaron. Esto es porque fundé Sabertooth, no por mi hermano, no por nada, solo para demostrarles a mis enemigos quien era el mejor, quien realmente mandaba. Sé que no te traté como un padre, Minerva… pero no me iba a dar el lujo de perderte o que decidieras irte con tu madre, tampoco dar el lujo de que seas blanco de burla.

—Con tus maltratos supongo que un momento lo deseé. ¿Por qué sería blanco de burlas?

—Pero te quedaste. Y porque en esta vida mágica se sobrevive el que puede, con sus propios métodos. Si eres débil los tigres te cazan y te terminarán matando. Yo era débil —me sorprendí— perdí a tu madre por eso— no dije nada — pero te tenía a mi lado y decidí que no solo yo sino que tú también, seríamos fuertes—sus palabras era a lo único que podría prestar atención. Todo a mí alrededor solo podía desaparecer y no me importaría

—Tigres… — por un momento me sentí feliz pero nostálgica. Nunca había tenido antes esta clase de conversación con él. Ahora entendía porque fundó Sabertooth. Ahora entendía por qué no me abandonó luego de que mamá se fuera. Ahora después de aquel abrazo con lágrimas por la traición, estábamos teniendo una buena conversación — Como sea — dije en un tono despreocupado dándome la vuelta para no mostrar mi sonrisa—. Me voy, estoy cansada.

Escuché su sonido de afirmación y me fui.

Con Jiemma

En cuanto se fue Minerva solté un largo suspiró. Nunca había hablado de la manera en como lo hice ahora.

Escuché el sonido de la lácrima, una llamada y ya sabía quiénes eran.

— ¿Ya lo enviaste? — dijo la mestra de Lamia Scale sin controlar su tono de voz.

Gruñí y miré con un poco de desprecio —Sí. Vendran en seis meses.

— ¡Seis meses! — dijo nuevamente.

—Supongo que está bien — medio cantó Bob, parecía idiota. Solo fruncí mi ceño.

Noté como Makarov parecía un poco más relajado y dejaba escapar un pequeño suspiro de alivio — Está bien — comentó —. Le dará tiempo para aprender un poco más.

— ¡Y si le doy vueltas para que venga! — Se alteró Ooba — ¡Mi gremio está en peligro por esa niña!

—Makarov…. Jiemma… — dijo serio nuevamente Bob —. ¡Que lindos amanecieron hoy! —a Makarov se le derramó una gota y yo tuve que controlarme y no romper ese artefacto.

— ¡No me jodas! —masajeé mi sien —Ya he dicho que Sting vendrá con Lucy dentro de seis meses, no me importa lo que piensan — fui crudo— Lucy es de Sabertooth y yo soy el maestro de este gremio.

Los demás se callaron. Makarov tenía una expresión deprimente en su rostro pero no iba a cambiar mis palabras, Lucy es de Sabertooth, ella lo había decidido al final después de todo.

—Jiemma tiene razón — susurró Makarov — pero — su mirada estaba llena de seguridad y desafío—Lucy siempre seguirá siendo una hada, si le pasa algo, Sabertooth tendrá que pagar cuentas por lastimar a unos de mis hijos — sus palabras, sus gestos, su expresión eran firmes. Sonreí socarronamente y asentí.

—Oh… Makarov, eso fue… —al momento que Bob habló corté. ¡Hombre! Como jodía.

Suspiré pesadamente y me levanté de mi asiento, algo me inquietaba. Cuando iba a abrir la puerta e ir a revisar el gremio. Escuché su voz…

—Jiemma… —me quedé congelado sobre la mano en el pomo y estaba dubitativo si debía girarme o no, quizás solo lo haya imaginado. Seguro que después de esa charla con Minerva algo ha hecho que mi mente me juegue y solo— Soy yo. Voltéate — abrí mis ojos y me giré bruscamente.

—Anna… —mi sangre comenzaba a hervir.

—Tanto tiempo Jiemma ¿dónde se encuentra mi hija adorada?

No había duda, cabello corto negro azulado, ojos verdes claros, silueta perfecta, ojos rasgados. Minerva era la copia de su madre.

Con Rogue

—Cuídate — respondí algo indeciso viendo como Sting dejaba todo ordenado antes de salir.

Él se giró y alzó una ceja— ¡Tú también! —Sonrió mostrando todos sus dientes —Aun así — rió un poco — creo que esta es la primera misión que no hacemos juntos.

Asentí en respuesta, al menos se quedaba Fro conmigo.

—Fro extrañará a Lector.

—Yo también, Fro — respondió el gato rojizo.

— ¿Ahora cuál es el punto de que estés haciendo esto? — Sting nunca fue ordenado y si lo era era de manera superficial.

—Minerva me pidió un libro que había tomado de la biblioteca.

— ¿Tú o ella? —dudé. Sting rió. Sinceramente, no los veo a ninguno de los dos en aquel lugar, en especial Sting, siempre siendo tan energético.

—Ella —aclaró y estaba más confundido — no mal pienses —aclaró antes de sacar mis propias conclusiones —. Vino por esto — dijo mostrando un viejo libro entre sus manos. El libro parecía viejo y sin duda el polvo estaba ahí.

Lo miré y Sting limpió un poco con un dedo que estaba cubierto por su guante azul el título. ''Dragon Slayer''

— ¿Dragon Slayer?

—Tiene un tipo de magia que no permite abrirla —dijo para tratar de abrir la tapa pero se abría. Luego de hacerme su demostración me lo pasó—. Quizás Wendy de Fairy Tail pueda hacer algo al respecto. Minerva no quiere que ese libro esté aquí y quiere saber lo que oculta el contenido —sus ojos azules estaban mirando fieramente.

—No quiere que caiga en manos de la nueva —comentó Lector de una manera baja.

¿La nueva? ¿Yumiko?

Asentí sin inmutarme.

—Cuento contigo, Rogue —dijo colocando una mano sobre mi hombro y sonriendo como siempre.

—No te preocupes, me encargaré de esto. Mándale saludos a Lucy de mi parte.

Sting desvió por un momento su mirada pero luego asintió y murmuró un ligero ''sí''.

Con Lucy

—Aburrida, aburrida, aburrida, a… buuu…rriiii…daaa — así estuve mientras el lugar donde trabajamos con Annie estaba casi vacío.

—Ara, Lucy-chan. Pregúntale al cliente si ya nos podemos retirar —dijo cuando terminó de cobrar a la última pareja y enseguida se fueron.

—Ven conmigo —estiré de su brazo.

Fuimos a la casa que se encontraba a lado del local y dimos tres toques a la puerta.

Una vez que cerramos todo, se nos pagó y nos agradecieron los miembros de la familia. Caminamos hacia una posada que alquilamos cuando apenas llegamos pero en la mitad del camino fijé mi vista hacia el castillo y luego posé sobre el lugar donde se llevó a cabo el Gran Torneo Mágico.

—Annie… — susurré.

— ¿Qué sucede, Lucy-chan? —dijo parando su relato que lo estuvo contando desde que salimos de la casa del cliente.

—Lo siento — dije porque no la había escuchado. Las cosas se empezaban a mover, era como un estado de embriaguez —. N-no te estuve escuchando… —sentía mi garganta rasposa.

—Estás pálida, Lucy — creí que me gritaría—. ¿Te sientes bien?

—No… No… — la miré y me costó enfocarla. Mi visión se volvía borrosa y sentía como mi consciencia me abandonaba. De un momento a otro, ya no sentía control de mi cuerpo.

— ¡Lucy! —escuché la voz de Annie a lo lejos y pude ver su mirada preocupada que me lanzó cuando me atrapó evitando el golpe contra el suelo. Todo se volvía negro — ¡Lucy! ¡Lucy! ¡Ayuda! ¡Mierda, cerda! ¡Ayuda! ¡No vayas hacia la luz! —sonreí para mis adentros ''Idiota, melodramática''.

Con Acnologia

Había volado por un buen tiempo y al fin conseguí llegar a Toreno, busqué por los cielos alguna montaña y cerca de la ciudad estaban cayendo algunas gotas, truenos, cubierto de nubes negras.

Raiton está ahí, también Lucy. Me coloqué en la entrada dejando que las gotas me mojaran. En ese momento me había dado cuenta. Me adentré.

— ¿Qué le sucede? —dijo Raiton luego de haber sacudido a la rubia desmayada.

Me negué a responderle. Ese era un problema pero al parecer Zeref debía estar más lejos de ella.

—Magia apocalíptica —me limité a responder y el espíritu del dragón de rayo solo me miró y asintió en comprensión.

Con Lucy

— ¿Te acuerdas, Lucy? —habló una voz.

— ¿Quién eres?

—La misma persona que te hablo sobre tus padres y sus enseñanzas…. —canturreó— la misma que te mostró la pesadilla.

— ¿Cuáles de todas? —dije casi divertida. Se estaba volviendo una costumbre.

—Uhm…. —quedó pensando.

—Lucy… Lucy ven. Cariño, nada es tu culpa — apreté mis puños en cuanto aquella voz se rió, era imposible reconocerla, no sabía si era hombre o mujer.

— ¿¡Quién demonios eres!? — pregunté enojada ¿Cómo se atrevía?

—Tranquila, mi peón — dijo con burla— te ayudo como siempre —canturreó.

— ¿¡Cómo demoni…!? — me cortó.

— ¡Cállate! —sentí un temor que nunca antes había sentido, aun ni cuando vi a Acnologia —. Zeref está cerca —dijo de la nada —. Sting vendrá. No te atrevas a ir junto a Raiton o él morirá.

— ¿¡Qué!?

— ¿Te acuerdas la pesadilla luego de entrar en Sabertooth y quedar dormida con Sting en un día de tormenta?

—S-sí. ¿Por qué me dices todo esto?

—Porque quiero a mi enemigo fuerte para cuando llegue el verdadero momento.

— ¿Enemigo?

—Ingenua… —dijo divertida.

Desperté sobresaltada tomando bocanadas de aire.

—Lucy, gracias a Kami. Estas bien — dijo Annie abrazándome.

Con Acnologia

Al final, el cuerpo de Lucy brilló de un color negro con dorado.

Raiton me miró — Ella vendrá y hará el contrato contigo. Tú vuelve — El espíritu asintió.

Estaba hablando mucho a otros animales y esto no me gustaba, eran inferiores a mí, yo era el rey.

..

Con Lucy

Algo había cambiado dentro de mí luego de aquel encuentro con esa cosa que ni si quiera tenía palabras para definirlo. Las dudas me llenaban, una rabia dentro de mí igual. Tenía miedo, mi fortaleza que antes sentía se fue destruyendo con esa cosa que todas las noches juega con mi mente.

Las voces de mi madre; mostrándome a mis amigos muertos; haciendo que dude sobre Acnologia; diciéndome que no iba a ganar, que solo debía rendirme sino quería ver a esos amigos muertos.

Los días iban pasando, luego de aquel suceso tan inexplicable para mí me quedé con Annie en Crocus, temor a ir junto a Raiton. No quería perder a Sting. No podía perderlo.

— ''porque el ser humano tiene la creencia errónea que necesita algo para ser feliz''

¿Por qué Acnologia siempre era tan insensible? Apreté mis puños.

—Hime, Ancologia quiere que vayas junto a él.

Miré a Annie y asentí. Dejó de leer el libro de sus manos sobre su cama y se tiró sobre mí.

—Supongo que debemos separarnos en este momento —en su voz se oía la decepción y sentía sus lágrimas.

—Fueron unos buenos días —dije apenas en un susurro.

—Gracias, Lu-chan — me sonrió y nos abrazamos más fuerte.

¿Siempre iba a ser así? ¿Armaría lazos fuertes y luego los rompería?

Fui de mala gana, llamando a Grandeneey y yendo hacia el norte de Crocus donde se encontraba una montaña.

Annie fue alguien importante para mí, luego de desmayarme estuvo las vienticuatro horas junto a mí, compartimos el doble de los momentos divertidos, éramos como unas par de locas en la ciudad pero sencillamente nos divertíamos, cabe pesar que había aprendido mucho de ella.

Flashback

— ¡Lucy!

—Creo que tienes un poco de helado por tu camisa.

Así fue como Annie agarró tres helados de los tres jóvenes que pasaban y me los tiró sobre mi cabello acompañada de una risa —Creo que el helado es un buen producto para tu pelo.

— ¡Hey! —regañó unas de las personas pero la castaña las miró y salieron corriendo.

— ¡Idiota! Mi cabello… —dije tratando de sacar el helado.

En ese momento escuchamos el llanto de un niño, Annie fue corriendo hacia él mientras yo la seguía.

— ¿Qué sucede? —trató de consolar al pequeño de unos ocho años.

—Perdí a mis padres.

—Bien — dijo con ánimo— vamos a buscarlos.

—Verás que pronto los encontraremos — alenté de igual manera pero el niño no se fiaba de nosotros.

—¿Po-por qué? — dijo entre sollozos.

— ¿Por qué no? —sonreí amistosamente.

—No necesitas una razón para ayudar a las personas — dijo Annie tendiéndole su mano.

Miré a Annie y se la notaba diferente, tenía un brillo en los ojos, uno diferente. El niño había sonreído y apretó de manera fuerte su mano.

''No necesitas una razón para ayudar a las personas'' Eso mismo fue lo que le dije cuando la conocí.

Fin del Flashback

— ¿¡Qué es lo que esperas de mí!? —grité cuando pisé el suelo y Acnologia estaba frente a mí.

Él sabía lo que pensaba, sabía el dolor que me había ocasionado a lo largo de estos dos años. ¡Maldición! ¡Cuántas veces… Cuantas veces más me tendré que separar de las personas a quienes quiero! Estoy harta, harta de las lágrimas y del lamento en cada entrenamiento. Odiaba esta vida de fugitiva por un mago que es inmortal ¿Cómo podría tener la ilusión de vencerlo? Por el amor a Mavis, ¡era inmortal!

Seamos sensatos, realistas, era Lucy Heartfilia; mi oponente era Zeref.

Tampoco era estúpida, había escuchado el rumor de Mermaid.

Mucha gente había muerto y yo… incapaz de irme a enfrentar a Zeref, incapaz de hacer nada. Acnologia sabía la rabia e impotencia que sentía dentro de mí. Parecía mentira que cuando algo bueno pasaba él siempre me llamaba.

—Permiso — dijo Grandeeney y volvió a su mundo.

—No espero nada. Nunca esperé nada de ti

— ¿¡Entonces por qué demonios me aceptaste como tu Dragon Slayer!?

Ancologia pareció meditar pero luego se volteó sin ninguna palabra.

— ¿Es este un juego tuyo? — Solté con desprecio, no podía controlar mis palabras —. ¿Es así como te vas? ¡Como hace exactamente dos años! ¡Para luego alejarme de las personas que quiero!

—Yo no te he alejado.

— ¿¡Ah… no!? ¿¡Entonces por qué Zeref me quiere a mí!? —me había convertido en su dragon Slayer, no sabía si eso influía o no con Zeref, no sabía si esto era su culpa o la mía. Al principio, pensaba que era bueno pero ahora… ¿De quién era la culpa en realidad?

—….

— ¡Bien! —Rugí —. No te necesito —susurré y Acnologia siguió dando la espalda.

—Atiende tus palabras — su voz era tan tranquila que atemorizaba—. Porque Zeref no es el único enemigo.

— ¡Deja de ser tan enigmático y dime de una vez quien es!

—Debes descubrir por tu cuenta.

— ¡Acnologia!

—Solo estas siendo una niña caprichosa.

Con eso se fue. ¿¡Yo siendo una niña caprichosa!? ¡Demonios sí! ¡Me alejó de mi familia!

Miré la laguna a lado mío y vi mi reflejo.

Fruncí el ceño y mis lágrimas comenzaron a caer deformando mi cara.

Di un manotazo al agua de lo frustrada que estaba. Todo era tan enigmático, todo era tan dudoso.

— ¿Por qué peleas? —me dije a mi misma.

Me levanté de la posición en cuclillas de la que estaba y fui camino a ni yo sabía dónde.

Mis ojos estaban empañados por las lágrimas y me sentía torpe, el camino era oscuro y solo paseaba entre los árboles. No había un punto de referencia y me sentía vacía.

No tuve que haber hablado de esa manera a Acnologia. Él no tenía la culpa de que Zeref viniera junto a mí, él no tenía la culpa de la cosa dentro de mí que me atormentaba todas las noches.

Caí con mi espalda apoyada contra un árbol y oculté mi cara entre mis piernas, abrazándolas mientras me desahogaba.

Habían pasado como dos horas y a verdad no me importaba. Mis lágrimas no cesaban y dudaba que lo harían. Mi vida parecía irse en cada uno de los fragmentos que caían.

—Te necesito… —susurré entre mis piernas.

—Lucy…

—Sting…

Sentí unos brazos levantándome mientras me aferraba fuertemente a su pecho.

—Todo estará bien ahora — me susurró mientras acarició mi cabeza y yo la negué.

—Mermaid desapareció ¿no es así? —su silencio fue su respuesta— Murieron por mi culpa.

—No lo fue

— ¡Sí lo fue! Si tan solo no me hubiese ido.

—Nada es tu culpa.

— ¡No digas eso!

—Sí te quedas también morirás. Así es mi destino, no hay final feliz.

—Quizás no sea por un final feliz, quizás solo sea por una historia las cosas que pasan.

—No quiero perderte.

—No lo harás.

— ¿Cómo estás tan seguro?

—Porque soy Sting Eucliffe.

Una vaga sonrisa pasó por mi rostro —Idiota…

—Vamos rubia.

No sé a dónde me llevó, tampoco sé en qué momento terminamos en un pub tomando alcohol. ¿Cómo llegué aquí?

— ¿Es cierto?

— ¿Qué cosa?

Pasé mi mano por su pelo.

— ¿Mandaron a llamar con Natsu a una reunión de dragon slayers?

Sting se echó a reír.

—Sí lo es — admitió dando otro sorbo al vaso lleno de alcohol.

''Estuvo con otra''

''Cállate. Eso no es cierto. ''

'' ¿Entonces quién es Yumiko?''

— ¿Quién es Yumiko? —mi voz salió de una forma que ni si quiera yo podía creer.

Imágenes de la peliroja viniendo junto a él en aquella cafetería vinieron junto a mí. ¿No era ella o sí?

—Es ella — contestó él leyendo mi mente— se unió a Sabertooth.

''Pregúntale si han hecho algo''

— ¿Hicieron algo?

Sting me miró y empecé a jugar con el vaso entre mis dedos. Cerrando mis ojos y maldiciendo porque ahora aquella voz me molestaba incluso despierta. ¿Estoy muy borracha o era de verdad esto?

—Fuimos a una misión juntos.

Me levanté y aquella voz empezó a reír.

— ¿Lucy?

—Me voy. No me siento muy bien.

—Te acompaño — dijo pagando las bebidas.

—No estás en un mejor estado que el mío.

—Tonterías —se rió.

Caminamos torpemente y nos apoyábamos mutuamente, el ambiente era tenso aunque Sting lo quería animar.

Estuvo con ella, hicieron misiones juntos, la asquerosa voz se burla de mí, ¿pasó algo más? Un sentimiento de posesión me invadió y miré el perfil de Sting. Él era mío.

Cuando llegamos a una posada y alquilamos un cuarto en cuanto nos metimos no pude evitar preguntar.

— ¿Qué pasó en la misión?

Sting sonrió y me colocó sus manos sobre mis caderas.

—Ella mató a nuestro cliente y dijo que se suicidó. Rogue sugirió que vayamos junto a Jiemma y cuando llegamos Jiemma me dio el permiso de buscarte y llevarte conmigo.

— ¿Qué? —estaba algo desconcertada. Estuvo con Rogue, eso quiere decir que no habrá pasado nada entre ellos.

—Me opuse.

—Te entiendo — dije suponiendo que no quería estar conmigo.

Se echó a reír y fruncí mi ceño — Me opuse creyendo que querías estar con Acnologia.

— ¡Quería que estuvieras conmigo! — Okay. El alcohol y sus efectos.

En sus ojos había un brillo y mordí mi labio con nerviosismo, se acercó y de repente sentía que en la habitación hacía calor ¿o era yo? Azules penetrantes miraban con deseo.

Me besó de forma brusca y me levantó haciendo que mis piernas rodearan su cintura. Me pegó con fuerza contra la pared y no pude parar de responderle en aquel desesperado beso.

—No sabes cuánto… —jadeó.

— ¿Qué? — gemí mientras dejó besos por mi cuello y me arrancaba mi blusa.

—No sabes cuánto esperé para esto —agarró mis manos colocándolas encima de mi cabeza.

—Shh… — volví a pegar nuestros labios.

La voz se cayó, el alivio me invadió y me sentí yo de nuevo.

….

Me desperté con los rayos del sol que se filtraban por la ventana, las aves trillaban. Me pegué más al cuerpo que estaba detrás de mí mientras que su agarre se hizo más firme.

Me dolió un poco la cabeza pero no quería levantarme. Sentía tanta paz estando con Sting. Pasé mis dedos por su brazo que me rodeaba.

—Lucy — gruñó somnoliento y se me escapó una risa.

—Lo siento. Te desperté — me di la vuelta entre sus brazos para mirarlo y él solo me miraba con un solo ojo abierto.

—No lo sientes — sonrió de lado — como también siempre serás un desastre a la mañana.

—Que tiernas son tus primeras palabras a la mañana — sonreí.

—Admítelas que las extrañabas.

—Sí — me acurruqué mejor.

—Debemos levantarnos — me susurró y simplemente negué con la cabeza —tu dragón se enojará.

—No me importa — susurré mientras alcé mi mirada — solo quiero estar contigo.

Porque me había cansado de nunca ponerme a mi primera. Ignoraba todo y lo sabía pero solo quería un día con él.

Sting me miró por unos momentos. Sus ojos penetrantes y mi mirada reflejaba decisión. Él los cerró y pasó su mano de mi cintura a mis cabellos. Cerré mis ojos y quedamos nuevamente dormidos.

Con Acnologia

(En el mundo espiritual)

— ¡Idiota! — Grité a la sirvienta frente a mí — ¡Llámale a Lucy en este momento!

—Hime bloqueó todas las puertas. Nadie puede abrir ninguna.

— ¡Maldita humana!

—Está bien — dijo una voz a lado mío.

— ¡Lo dices porque está con tu hijo!

Weisslogia me miró de una manera que no me gustó pero se dio la vuelta mirando al rey de los espíritus.

—Sabes que no fue Lucy la que cerró las puertas. O no al menos la humana… —susurró.

Las malas palabras invadían mi mente.

—Debes agradecer que mi hijo está junto a ella — su voz estaba cargada de desprecio pero lo ocultaba con una calma increíble.

La cosa era que…. sabía que ese desprecio no era hacia Lucy sino era hacía mí.

Con Lucy

Fuimos a desayunar en un lugar bonito cerca de la posada.

Reíamos y Sting me contaba las cosas que había hecho junto Rogue y lo sucedido con Jiemma. Como estaba el gremio y los muchachos. También me contó sobre la reunión de los dragon slayers. Zero tenía razón, peleó contra Natsu y yo me reía por como alardeaba.

El rubio platino frente a mí también me miraba atentamente mientras contaba como la había pasado con Acnologia y de cómo conocí a Zero junto con Shin y las locuras que hacíamos con Annie.

La reunión de dragon slayers se llevó a cabo por Natsu y su escándalo junto con un Sting igual de escandaloso para reunir a los de primera y tercera generación. Dijeron que se habían reunido en un lugar un poco alejado de todo como la isla Tenrou pero sin la necesidad de ser una isla. Solo un lugar desierto.

Me dijo que fue para ayudar y que ahí Zero les había advertido sobre Yumiko, su contraparte de God Slayer. O al menos, suponíamos que era porque el reino es tan chico que todos conocen a su God Slayer alguna vez. La verdadera razón de como la conocía no lo sabíamos y quizás Shin era el único que sí lo sabía.

—No confiamos en Acnologia — soltó mirándome fijamente.

Y la verdad era que… yo no confiaba ni en mí misma.

—Entiendo — dije de manera dulce al ver su mirada llena de preocupación.

—Si te traiciona… — su voz era algo intimidante.

—No lo hará.

''Si lo hará''

Sting tenía algo diferente también y no estaba muy segura de lo que era. Quizás más confianza en sí mismo.

Con Zeref

—Sé que estás ahí, aunque no te pueda ver — cerré mis ojos sintiendo la brisa—. Tienes razón pero el mundo no me acepta ¿por qué debería aceptar al mundo? He vivido lo suficiente para ver cómo cada generación siempre falla al obtener la paz… ¿por qué crees tanto en ella?... Ella ya está corrompida por dentro, Mavis…. Su destino como el de todos es la muerte y simplemente… — mis ojos se volvieron rojos y usé mi magia — hago un favor a la tierra para que la paz se siembre.

Con Mavis

Porque siempre había sido Zeref así. Porque él nunca quiso la muerte y siempre se fue obligado a matar. Su ideología sobre la paz era errónea y en cierto sentido él estaba decepcionado con el mundo. Era cierto. Las generaciones pasaban y no había paz pero era por él y por Acnologia.

—Lucy es diferente.

— ¿Por qué crees tanto en ella?

—Ella es un hada, una chica especial, es la hija de Layla.

—Ella ya está corrompida por dentro, Mavis.

—Te equivocas.


El proximo cap será el lemon solo, aun no está terminado asi que les traje aunque sea la continuación3 espero que les guste

Los quiero