Desclarimer: Fairy Tail no es mío, pertenece a Hiro Mashima-sama

Nota: Cursiva el recuerdo

Si no quieren perder la emoción del lemon del capitulo 6 solo lean las letras normales y luego las cursivas, las cursivas son recuerdos de la primera vez.

Un Corazón Hecho Por Lágrimas

Capítulo 6 (Solo Lemon) +M

Se echó a reír y fruncí mi ceño — Me opuse creyendo que querías estar con Acnologia.

— ¡Quería que estuvieras conmigo! — Okay. El alcohol y sus efectos.

En sus ojos había un brillo y mordí mi labio con nerviosismo, se acercó y de repente sentía que en la habitación hacía calor ¿o era yo? Azules penetrantes miraban con deseo.

Me besó de forma brusca y me levantó haciendo que mis piernas rodearan su cintura. Me pegó con fuerza contra la pared y no pude parar de responderle en aquel desesperado beso.

—No sabes cuánto… —jadeó.

— ¿Qué? — gemí mientras dejó besos por mi cuello y me arrancaba mi blusa.

—No sabes cuánto esperé para esto —agarró mis manos colocándolas encima de mi cabeza.

—Shh… — volví a pegar nuestros labios.

Parece que todo este tiempo no era solo yo la que lo necesitaba. Sonreí para mis adentros cuando escuché un gruñido proveniente de él en el momento en que mecé mis caderas.

Lo necesitaba de todas las maneras posibles y existentes en este mundo. No podía negarlo. Era inútil. Sus labios se paseaban de mi boca por mi mandíbula y mi cuello hasta mi clavícula mordiendo sutilmente, para tomar nuevamente posesión de mis labios, exigentes y demandadores que se acoplan perfectamente con los míos.

—Debería ser… un pecado ser Sting Eucliffe… — suspiré cuando su mano acarició mi pecho izquierdo sobre la ropa.

Una sonrisa se dibujó en medio de nuestro beso y apretó mi seno. Gemí y terminó arrancando mi blusa. Sting se rió porque traté de hacer un puchero pero la excitación me ganaba, quería que me toque y que me haga suya. Supliqué y eso era lo que más odiaba ¿Cómo podía provocarme esto?. No podía creer como me pudo pasar esto, me había convertido en algo, no sabía en qué pero tenía relación con ese rubio y sus ojos azules mirándome de forma burlona en este mismo momento mientras tanteaba mi sostén.


Creí que no sabías, rubia susurró en mi oído con voz ronca. Sabía que era porque siempre le negaba a eso o muchas cosas más donde se pudiera perder el control, o debería decir que yo pierda el control.

No… arruines el…. momento idiota— susurré entre jadeos mientras y no pude reprimir el suspiro mientras hacía masajes-caricias en círculos sobre mis caderas, arrinconándome contra una pared, no dejando espacios entre nuestros cuerpos, su excitación sobre mi vientre y simplemente me sentía entre la espada y la pared pero la verdad era que nunca me sentí tan bien.

El siguiente beso fue desesperado lleno de pasión y deseo. Abrí mi boca permitiendo pasar su lengua y empezar así una batalla entre nosotros. Acarició mis muslos sobre el vestido pero parecía que no le bastaba, la batalla de lenguas prácticamente la perdí, mis piernas sentía como gelatinas y no podía hacer otra cosa que dejarme llevar, lo deseaba y me daba miedo lo tan mal que lo deseaba.

Comenzó a besar mi cuello sabiendo que eso era un punto débil para mí, me dio escalofríos con su recorrido de besos que me robaban suspiros y algunos gemidos ahogados mientras sus gloriosas manos pasaban sobre mis senos acariciándolo un momento.

Al posar sus manos sobre mis hombros comenzó a bajar los tirantes del vestido haciendo que caiga a mis pies.Me rodeó con sus brazos y sus manos de desplazan por mi columna hasta mi cintura.

Me sentí algo… ¿cohibida? No ¿Intimidada? Tampoco ¿Feliz? Nerviosa, quizás ¿Pena, vergüenza? No y tampoco. De pronto, me di cuenta, me sentía completamente excitada, su mirada fija sobre mí mirándome solo a mí y así quería que fuera siempre. ¿Algo posesivo? Absolutamente, él era mío y él era lo único que no me podía quitar el destino.

Perfecta


Nuevamente arrancó mi sostén pero definitivamente eso era lo de menos, me apresuré por sacarle sus guantes y su chaleco.

— ¿Ansiosa? —se burló porque sencillamente no pude ocultar la emoción. Nuevamente momento perfecto para el alcohol.

—No te imaginas —susurré a su oído enredando mis dedos en su cabello, estirándolo levemente hacia atrás y provocando otro gruñido por él mientras sus manos me agarraban fuerte mis caderas —. Tú también lo estás — mi turno de burlar.

Sus dedos jugaron alrededor de mi cadera y descendieron en busca de algo, mi sonrisa se hizo grande mientras nos centrábamos en el beso nuevamente. Claro, Sting no era estúpido y sabía a lo que me refería.

—No te quedas atrás— sonrió arrogante, nuevamente él ganó y yo gemí por sus dedos que empezaron a jugar sobre la tela de mi braga.

Me eché a reír y él rió conmigo.


El calor en mis mejillas era hasta insoportable pero recordando los consejos de Cana me armé de valor y de un momento a otro me encontraba yo empujando con un dedo a Sting en el medio de su torso, él me miraba con suspicacia y emoción a mis ojos pero también pude ver el deseo de lo suyos.

De alguna manera el brillo deseoso y la palabra de hace rato me levantó mi autoestima al límite como también dejaba de lado la timidez. Me senté a horcajadas sobre él una vez luego de haber retrocedido obediente por mi dedo y terminando sentado en la cama.

Me acerqué a su oído y mordí el lóbulo—Digamos que alguien, me dio algunos consejos —susurré sensualmente, algo que prácticamente estuve practicando casi dos meses pero nunca me salía. Esta noche, no sabía qué clase de Lucy Heartfilia era porque todo estaba yendo de forma perfecta.


Sencillamente increíble como cambiaban las cosas.

Pasé toda mi lengua alrededor de su cuello y de ahí me llevó sobre un escritorio. Arrancó mi falda y me aferré a él mientras dejó un camino de besos sobre mi piel y un escalofrío más me invadía. Algo en mi interior se hacía vueltas y Sting dio una lamida sobre mi pezón y lo succionó mientras con el otro pellizcaba con sus dedos pulgar e índice y solté otro gemido por su forma en como soplaba nuevamente sobre mi pezón húmedo por su boca. Luego dio el mismo tratado al otro.

Quería tocarlo y mandé mis manos hacia su erección pero agarró mis muñecas antes de que pueda si quiera tocar su abdominal. Lo miré extrañada y él dio un mordisco nuevamente haciéndome gemir y removerme pegándolo más a mí y sentir su erección contra mi entrada, maldita ropa.

Vi como su mirada fue una de reproche y luego se dirigió a la derecha. Extendió su mano hacia esa dirección pero no me concentrarme mucho en lo que hacía ya que su boca lamió y succionó nuevamente y mandé mi cabeza hacia atrás en un jadeo mientras nuestras miradas seguían en contacto. Infinito placer dentro de mí que prácticamente me obligaba a cerrar los ojos pero no podía, su mirada era tan ardiente e hipnotizadora que sentía que me iría al infierno por el castigo de romper aquel fijamiento.


Sting ahogó un jadeo y sonreí con triunfo, al parecer mi sonrisa era contagiosa.

Su cuerpo era tan cálido una vez que se sacó su camisa blanca. Comencé a pasar mis dedos sobre su torso y noté como se tensó cuando los pasé. Estaba perdida y las preguntas venían nuevamente a mí. Sting acarició mi barbilla obligando a que mi mirada se vaya en aquellos ojos.

Si no estás lista…

Negué rápidamente con un rubor sobre mi cabeza— ¡No! — Sting arqueó una ceja con burla —. ¡Quiero! ¡Te aseguro que lo quiero! — estaba muy nerviosa, y la típica sonrisa burlona invadió su rostro. Si antes creía que mi cara estaba roja ahora sencillamente no sé qué color podría estar.

Bajé mi mirada, lo estaba arruinando. Mierda. ¿Por qué? Vi que Sting hizo lo mismo.

¿En qué piensas?

En nosotros ¿Confías en mí?

Yo… sí.

Entonces… — nuevamente me obligó a mirarlo con un suave caricia sobre mi mejilla a mi barbilla —. Déjame amarte físicamente también — me sonrió de una manera que nunca creí que haría tanto efecto en mí. Amaba a este hombre.


—Estuve mucho tiempo esperando, rubia — se rió sutilmente.

— ¿Qué planeas?

—Un castigo — Movió su mano sobre mi cadera dando círculos, su mirada era traviesa y esa complicidad de alguna manera me hacía sonreír.

— ¿Qué clase?

—Uno en el que solo yo tengo el derecho a tocarque —demandó burlón. Me quedé boquiabierta y él se río de manera sutil plantándome un beso rápido sobre mis labios.

—Sting…

—Si me tocas tu castigo empeorará.

Lo peor es que sentía que ese castigo mejoraría todo, aunque aún no dejo de pensar en la impotencia que me va a dar no poder devolver el mismo placer. Lo peor aún, era saber que el castigo sí o sí se daba porque era un hecho que, uno no se podía negar a sus labios y sus manos de gloria.

— ¿Confías en mí?

Al final sonreí — Entonces, tócame como lo sabes hacer — sonreí y vi una ligera sorpresa pasando por su rostros —. ¿Qué esperas Sting?

Él sonrió y ató mis manos con una tela. Fue bajando de mi boca hasta mi vientre de forma tan tortuosamente placentera.


Me tendió sobre la cama y él se colocó encima de mí. Besó cada centímetro de mi cuerpo y no podía hacer nada, o ni si quiera sabía ¿Cómo responder? Y si luego Sting decía que no sabía mis medidas sobre mi cuerpo oficialmente era un idiota.

¿90? — dijo con burla hacia mis senos depositando suaves besos en cada uno. Me ruboricé.

88 — respondí mirando hacia otro lado y él se echó a reír mientras.

90 — declaró. No era un idiota.

Idiota — no evité el sonreír. Luego una duda me invadió ¿Sting…?

—¿Hmm? —canturreó mientras pasó su lengua lentamente sobre el botón rosado.

¿Qué es felación?

Sting me miró rápidamente algo aturdido y de repente lo sentí incómodo.

Er… uhm…. Yo… tu… eh…

— ¿Te estás poniendo rojo? — me burlé.

—Deja de hacer esa clase de bromas, sabes lo que es.

—Si lo supiera no te lo preguntaría, idiota —murmuré.

— ¿Quién te dijo?

—Cana me lo recomendó para complacerte — me removí algo incómoda y Sting me miró con ternura. Sus ojos eran tan… irresistibles y esa mirada era increíble.

En ese momento me explicó que era de una manera rápida y diversión pasó a través de mis ojos. ¿Qué tan sensible podía ser?

Mandé mis manos y comencé a acariciarlo. Sting jadeó y cerró sus ojos.

Tomé confianza y cambiamos nuevamente de posiciones, pasé mi lengua por la punta y comencé a succionar.

—Maldita sea, Lucy —escuché los gemidos ahogados de Sting y eso solo me incentivada a más y lo hacía con más fuerza mientras él mandaba su cabeza hacia atrás y enredaba sus dedos por mi pelo a la par que movía sus caderas.


Reí y Sting fijó sus ojos en los míos.

— ¿Me perdí de algo?

—Aquella vez… — comencé jadeando— no sabía lo que era felación hasta que me lo explicaste —Sting sonrió —. Recuerdo que te fascinó cuando lo puse aprueba — arqueé una ceja tentando.

El Dragon Slayer más idiota de este mundo sonrió y se acercó a mis labios mordiendo ligeramente el inferior y toqué sus abdominales, clavándole sutilmente mis uñas.

—Te aseguro Lucy que eres genial pero…—jadeó cuando acaricié su miembro a través de la tela de sus pantalones— eso no hará que cambie de idea.

Me levantó colocándome sobre la cama y él sobre mí tapando mis ojos con otra tela.

— ¡Sting! —protesté pero me cayó cuando sentí algo frío sobre mi vientre.

—Tienen un servicio excelente aquí para ser solo una posada— dijo colocando el hielo uno a uno. Tres en total y me estremecí. ¿En qué momento? Aún sin poder ver moví mis manos hacia su cinturón queriendo bajar su pantalón. Sting ahogó una risa.

El rubio platino colocó mis manos sobre mi cabeza con una mano y con la otra se bajó los pantalones. Excitada, mojada, así me encontraba. Maldito era él quien me provocaba esto.

Suspiraba con los movimientos de su lengua, comenzó a jugar con los hielos sobre mi vientre dejando algunos besos hasta que sentí que el hielo pasó por mi ombligo. Sting se ocupó de darme un adelantamiento de lo que sucedería más abajo.

Fue bajando y lamió con agilidad en mi entrepierna. Jadeo y ahogo un gemido mientras el rubio sujeta firme mis caderas. Muevo por más y reprimo el suplicar. Sting vuelve a hacer lo mismo y de alguna extraña manera sé que sus ojos están clavados en mí mientras arqueo mi espalda. Ahora creía que era una helado y esto era una batalla más perdida.

— ¡Por favor! — dije en el tercero mientras siento que sonríe y me recompensa.

Succiona mi clítoris y muerde de manera suave e electrizante, como a él le gusta morder. No podía evitar, me encantaban sus mordidas tan electrizantes y placenteras. Sus dedos se cuelan en mi humedad y se burla de ella, metiendo y sacando como dando también hace movimientos circulares.

Arqueó mi espalda y en mi vientre la sensación se hace más fuerte mientras mi respiración me cuesta — Sting… — gimo pero él sigue. Me corro— ¡Ah! —sus dedos están burlándose de las palpitaciones ahora.

—Me encanta como suena mi nombre contigo en este estado—dice jadeando y de una manera tan ronca mientras lo siento moverse sobre mí.

Mis piernas quieren cerrarse mientras trato de recuperarme del orgasmo pero Sting siempre fue tan apresurado y yo tan terca.


Miles de sensaciones caóticas y placenteras vinieron cuando llegó mi primer orgasmo con solo su estimulación en mis senos.

Nuevamente me encuentraba debajo de él y comienza con sus dedos a hacer maravillas. Metiendo y sacando como dando círculos dentro de mí y la palma de su mano frotando mi clítoris.

Estas muy caliente, Lucy —dijo cuando llegó mi segundo orgasmo.

Sting…

Me encanta que seas tan sensible — deposita un beso sobre mis labios y cambia de posiciones. Yo tengo el mando. Estaba ardiendo—. Haz lo que quieras.

Lo miro algo aturdida, no sabía que debía hacer ¿por qué? —Tienes el control.

¿Por qué?

Porque tu podrás manejarlo como tu quieras.

Pero yo…

Manejarás la velocidad como la profundidad — vuelve a decir.

Sting…. —Él extiende su brazo y coloca mi mechón detrás de mi oreja.

No podía ser tan difícil. Empecé a moverme, torpe al comienzo pero luego tomando más el control sabiendo como funcionaba esto, Sting me agarró fuerte de mi cadera y comenzó a empujarme hacia arriba con su pene cada vez que yo bajaba. La sincronización era perfecta, demasiada para ser real. La velocidad iba aumentando y me incliné hacia adelante para facilitar el andar. Gemía mientras Sting gruñía. De repente, todo se volvió más salvaje, yo anhelaba por más y él me daba más. Era una niña caprichosa y él me cumplía mi capricho. Las embestidas se volvieron irregulares y erráticas y solo sentía como mi clítoris rozaba contra su eje.


Pasa la punta de su polla frotando contra mi clitoris dejandose llevar a la vez por mi humedad.

—Hazlo ya —supliqué.

—Dilo de la forma correcta.

—Por favor — lo odiada.

—Esa no es — se burló el muy hijo de puta.

—Sting...

—¿Hmm? — volvió a frotar contra mi clitoris haciendo un amague de que iba a introducir —Sting-sama, si puede ser —las olas de placer que este hombre provocaba.

—Idiota ¡Hazlo! —otro amague, otro gemido —¡Kami! ¡Sting-sama por favor! —era una mierda de arrogancia.

Lo siento introducirse con una estocada fuerte y profunda de su prominente erección. Gimo y él espera un rato mientras mi cuerpo se adapta al invasor.

Él pasa su mano por detrás de mi pelo y lo estira suavemente hacia abajo y besa mi cuello hasta llegar a mi boca. Nos besamos con furia mientras tanto y yo no sabía cuánto más podía durar.

Ese pensamiento cambia por un, no puedo más, al momento en que Sting comienza a moverse. Primero lento pero aumenta el ritmo luego.

Estoy bañada en sudor al igual que Sting, el cuarto solo se llena por mis gemidos y los gruñidos sonoros de Sting.

Pareciendo una gata en celo lo único que le ruego es que no se le ocurra parar, Sting cada vez hace más fuerte y rápido.

—Sting —advierto sintiendo todas las sensaciones interiores que se mezclan sintiendo como soy cegada por la tela pero también soy consciente de que aun si le viera estaría nublada por la tremenda lujaría que me azotaba con cada embestida.

—Lucy — gruñó roncamente.

Apreté mis puños con fuerza y Sting dio el toque final de sacar casi por completo y volver fuertemente. Finalmente no aguanté más y arqueé mi espalda.

Gemí sonoramente y sentí la contracción se su miembro dentro de mí, Sting también terminó y quedó ahí por un momento dándome suaves besos y sacando lo que cubría mis ojos. Me quedé perdida al encontrarme de nuevo con aquellos azules y sonreí.

Cayó pesadamente a mi lado y aun seguíamos con las respiraciones agitadas.

—Te amo — me dijo mirándome directamente y pasando sus dedos de mi cintura a un mechón de mi cabello mandándolo detrás de mi oreja.

—Yo a ti — seguía sonriendo y él me devolvió la sonrisa con una de oreja a oreja.

Me acurruqué entre sus brazos, era extremadamente cálido su cuerpo, no pasó mucho hasta que quedé dormida.


Sé que haya sido algo confuso por la primera vez y esta y como se habrán dado cuenta esta segunda es la más descriptiva.

Espero que les haya gustado y la verdad que es mi primer lemon y / ya no me siento yo xDDDD

Si les confunde mucho o les corta la inspiración al leer. Les recomiendo leer solo el que no es la primera vez ya que esa la puse porque se los prometí y quería hacerlo algo tierno también xD

Bueno, de verdad espero que le haya gustado.

Nos leemos pronto.

Los amo

Bye, bye 3