Desclarimer: Fairy Tail no es mío, pertenece a Hiro Mashima-sama

Un Corazón Hecho Por Lágrimas

Capítulo 7: La Oscuridad Que Consume

Mis ojos estaban clavados sobre la mesa de madera. Sentía un cosquilleo en mi estómago y la sensación de que algo malo estaba pasando no desaparecía. Desde aquella vez que me he desmayado y Annie me ayudó…. Siento esta preocupación. Fruncí mi ceño y apreté mis puños sobre mis piernas.

—Lucy —escuché la suave voz de Sting llamándome.

Me sobresalté y alcé mí mirada rápidamente— ¿Q-Qué? —tartamudeé.

Sus ojos azules estaban clavados en mis orbes chocolatosos. Buscaba algo pero no sabía que era, eso solo me provocó nervios, intriga y me sentía avergonzada. Corté el contacto visual entre nosotros apenada y queriendo ocultar mí sonrojo.

— ¿Te molesta algo? Si te molestó lo que dije sobre Acnologia…

— ¡No! —me apresuré a responder saltando en mi asiento, jugando con mis manos frente a mí.

''Si''

—No, no es eso —sacudí mi cabeza, suspiré ignorando la voz burlona en mi cabeza—. Es que siento… que algo no está bien.

—Todo estará bien —dijo Sting con la voz más tranquilizadora que pude haber oído. Cuando lo miré de vuelta atraída por su voz, una sonrisa mostrando todos sus colmillos estaba dibujada en su rostro. Transmitía tanta seguridad. Aliviada suspiré y sus ojos volvieron a mirarme seriamente escaneando cualquier disgusto en mis facciones. Sumergida, olvidé que había varias mesas a nuestro alrededor, esos ojos simplemente demostraban determinación.

—Sting… —dije en voz baja sin pensar claramente.

Arqueó una ceja y sonrió con arrogancia, algo brillaba en sus ojos—Creo que ese es mi nombre.

— ¿Te estás burlando de mí? —dije sonrojada y en un tono malhumorado.

—Jamás me burlaría de ti, rubia.

— ¿Por qué te estás burlando ahora? —me crucé de brazos. El idiota sabía cómo arruinar un momento.

Él dejó escapar el aire a través de sus labios y solamente sonrió de medio lado. Dejó dinero de sobra sobre la mesa sin ver cuánto en realidad costó todo y se acercó peligrosamente a mí.

Me quedé congelada en mi silla, observando los pies de Sting que se acercaban a mí. Cuando alcé mi vista, él se inclinaba hacia adelante. Deteniéndose a lado de mi mejilla, depositó un suave beso que provocando que en mi estómago haya una liberación de pequeñas mariposas y solté un jadeo. Sentí su aliento en cuanto comenzó a hablar.

—Solo me recordé de algunas cosas —susurró lentamente en mi oído. Dejó escapar una risa traviesa —. Al parecer, te gusta mi nombre más de lo que esperaba pero rubia, escúchame bien.

Retiro lo dicho, el idiota sabe muy bien como jugar con mi mente.

Asentí mientras un escalofrío subía a través de mi columna. Nunca lo había escuchado tan serio, de manera coqueta y con la voz ligeramente ronca y profunda. Sus manos en ambos bolsillos me ponían nerviosa, y la cercanía de su rostro con el mío hacía que mordiera mi labio inferior en nerviosismo— Ahora volví a tu vida. Fui enviado de vuelta para permanecer contigo y tratar de devolverte a Sabertooth cuando se me dé la oportunidad. Y eso significa… que no te permitiré nombrar el nombre de cualquier otro hombre de la manera como nombras el mío. Te lo advierto, estos dos años alejado de ti, me hicieron algo… posesivo.

Con todo aclarado Sting se fue alejando lentamente. No entendía por qué de repente hizo eso pero su expresión arrogante me decía de alguna forma que iba completamente en serio.

Asentí en respuesta con la dificultad para articular una palabra. Empezó a caminar hacia la salida del lugar. Seguía estática en mi lugar, solté aire que no sabía que aún lo contenía, el corazón me latía a mil por horas. Es que sencillamente, ¿Qué le sucedió a Sting? De igual manera, mis ojos se clavaron en la espalda de él. Me gusta esta forma de ser. Incluso parecía un reto y… peligroso.

—Vámonos—mandó, mirando sobre su hombro.

Asentí rápidamente y me levanté de un salto. Observé a nuestro alrededor y había unas cuantas personas con sus mejillas sonrojadas fuertemente, mirando de Sting a mí y tres mujeres con sus ojos convertidos en corazones.

Apresuré mis pasos llegando a lado del dragon slayer quien sonreía como si nada hubiese pasado pero sus ojos azules y brillantes decían otra cosa. Su rostro era más maduro, estos dos años sin él pareciera que lo cambiaron ligeramente, tenía un aire fresco y la arrogancia que desprendía era el doble. Mis ojos viajaron a través de su cuerpo inconscientemente. Bien, mentira, estaba muy consciente que lo miraba. Sus músculos parecían más definidos y tenía algunas cicatrices nuevas. Claramente era un idiota pero por dentro sabía que seguía siendo una dulce abeja, pensé.

— ¿En qué piensas? —dijo luego de abrir la puerta y pasar él primero, dejando que la puerta se cierre en mi cara.

Olviden lo de dulce abeja, era un…

—En lo caballeroso que eres. —solté un bufido luego de abrir por mi cuenta la pesada puerta y salir.

Sonrió —Esta caballerosidad no la verás en ningún lado.

—Claro que no—dije con sarcasmo poniendo los ojos en blanco.

—Soy único —y a su alrededor un fondo brillante apareció.

Una gota se me escurrió por mi sien.

— ¡Lucy! ¡Sting! —Nos giramos para ver quién nos llamaba. Eran Zero y Shin quienes corrían en nuestra dirección. Zero tenía una mano alzada ondeando mientras nos gritaba nuevamente. Levanté mi mano en un saludo.

Los dos hombres se detuvieron delante de nosotros y ambos estaban jadeando. Una vez que ambos se habían calmado los ojos de Zero se clavaron en nosotros.

—Lucy…

—Tranquilo —dije. Quería que Zero recuperara todo el aire antes de hablar. Parecían cansados y sus jadeos no cesaban.

—Hay una anciana, que dice ser una adivina… —dijo con el ceño fruncido.

— ¿Y qué tiene que ver eso conmigo? —arqueé una ceja y coloqué mis manos sobre mis caderas.

— ¡Natsu Dragneel, Erza Scarlet, Gray Fullbuster, Gajeel Redfox y Wendy Marvell han venido aquí por ti!

— ¿¡Qué!? —gruñó Sting y me sobresalté—. ¿Cómo es que Natsu-san se encuentra aquí? —preguntó ya más calmado al darse cuenta de mi reacción.

—Así es, Sting —dijo Shin con una voz monótona y los brazos cruzados. Clavando sus ojos en únicamente él—Hemos estado con ellos desde que llegaron, que fue exactamente ayer en la noche. Gracias al gato azul de Natsu, Happy, quien nos había encontrado.

— ¿Happy? —dije en un susurro. Zero asintió.

—Dijeron que fueron enviados por Makarov en busca de ti.

— ¿Y dónde se encuentra ahora, Natsu-san? —preguntó Sting a mi lado con una ceja arqueada y cruzando los brazos.

Mi mente estaba algo confusa. Antes de que Zero pudiera responder lo interrumpí— ¿Qué tiene que ver la anciana en esto?

—Nos encontramos con ella en mitad del camino en busca de ti, siguiendo nuestros olfatos pero la anciana nos dijo que te encontrabas en Toreno. Traté de convencer a Natsu de que aquella señora estaba equivocada. Le comenté que nos habíamos encontrado anteriormente en un pequeño restaurante. Aunque Gray se haya puesto de mi lado, Natsu ya se encontraba demasiado entusiasmado e hizo caso omiso a lo que había dicho.

Sacudí mi cabeza y me dirigí hacia Sting algo confusa —Debería pero no soy yo la que me encuentro ahí —murmuré pero sabía que todos me pudieron escuchar gracias a sus poderes.

Cayó un silencio entre nosotros pero de repente sentí algo frío que amenazaba el costado de mi cuello.

—Esta es la segunda vez que escuchamos que Lucy se encuentra ahí.

—¿Z-Zero?

Vi los músculos de Sting tensarse y los ojos de Zero lo miraron de forma intimidante.

—Te mueves y la mato. Ella no es la verdadera Lucy —gruñó Zero muy por debajo de su tono habitual.

Se me erizó la piel al darme cuenta de la tensión entre estos dos Dragon Slayers. Sting comenzó a incrementar su poder mágico al igual que Zero. Notaba como la mandíbula de Sting se tensaba y sus ojos ahora eran gélidos. Zero acercó más la daga de hielo a mi cuello.

Podría quitarlo pero no sabía que haría Shin que se encontraba de brazos cruzados y a una distancia prudencial. Mirando nuevamente a Zero separé mis labios.

—Soy yo, Zero. Yo soy la verdadera Lucy.

— ¡Mientes!

—Soy yo, Zero. Soy Lucy. De verdad —volví a intentar pero antes de Zero diga algo la grande mano de Sting agarró la daga a la velocidad de la luz y la rompió en mil pedazos.

—Es ella —dijo de forma gruesa y fría.

Zero frunció el ceño y seguía mirándome con desconfianza. Miró a Sting.

— ¿Cómo estás tan seguro?

—Solo lo sé —sonrió ladinamente y lo miré con interés.

Zero me miró —Llama a un espíritu. Si eres Lucy debes de tener tus llaves.

Miré a Zero con los ojos abiertos y mandé mi mano a mi cinto. Mis llaves no estaban conmigo. ¿Quizás los dejé sobre la mesa del hotel?

Sting miró sobre su hombro.

—Yo… no… las tengo... —susurré con angustia y un ardor en mi garganta—. Creo que las dejé en el hotel —seguí susurrando.

—No tenías tu llavero. Lo recordaría —dijo Sting sin ninguna pizca de humor incluso con el doble sentido de la frase.

—Yo… —dije y antes de que nuevamente el hielo aparezca, cerré mis ojos con fuerza —. ¡Espera!

A Zero no le importó, lo sabía. Él después de todo estaba convencido de que era una falsa Lucy y no se arriesgaría a que yo pudiera lastimar a Sting o a Shin. Incluso no dejaría de que vaya detrás de Natsu. Él era tan… leal a sus compañeros.

El hielo nuevamente se detuvo a centímetros de mi rostro y abrí un ojo. Sting interpuso su mano entre el material frío y mis ojos.

Sentí sus miradas y respiré profundo.

—So-Solamente yo podría hacer esto —dije titubeando.

—Demuestra —demandó Zero.

Lo miré y sus ojos demostraban a furia en ellos, observé a Shin y su rostro no expresaba nada. Sting me miraba, había un brillo en sus ojos pero no sabía que era, sus labios contenían una ligera sonrisa tranquilizadora pero su mandíbula y sus músculos demostraban lo intranquilo que se encontraba.

— ¿Dudas que soy yo? —susurré, lo miré con tristeza.

—No —negó y su sonrisa se agrandó. ¿Entonces ese brillo en sus ojos azules no era furia? ¿Esa tensión no era… la rabia que contenía por si yo realmente era una falsa Lucy?

Dejo de mirarlo y observo a nuestro alrededor, muchas personas nos miraban impacientes por lo que dije pero Zero no me dejaría moverme de aquí.

''No tienes elección''

Esas personas…

''Pensarás que eres una monstruo''

No… Pero si no lo hago…

'' ¿Qué harás, Lucy'' ''Todas estas personas verán tu invocación y sabemos cómo son los humanos''

Yo soy humana.

La voz dentro de mi cabeza rio y creo que desapareció.

— ¿Entonces? —preguntó impaciente Zero.

— ¿No podemos ir a otro lado… donde no hayan personas? —tanteé.

—No.

—Pero…

—¡Luce! —escucho detrás de mí y me volteo a ver, su voz es tan familiar.

— ¡Happy! —me sobresalto y tiene unas lágrimas traviesas que se derraman a los costados de su peludo rostro. Su vuelo es acelerado y su expresión denota terror — ¿¡Qué sucedió!? —grité asustada y el gato aterrizó por mi pecho abrazándome.

— ¡Ti-tienes que ayudar a Natsu y a los demás! —me quedé ahí, congelada, con los ojos abiertos, no sabía que decir.

—Happy… —susurré.

— ¡Aléjate de ella! —fue Shin el que esta vez estuvo en mi contra.

— ¡No! Esa Luce es mala. Ha lastimado a Natsu y a Erza —dijo casi sin poder respirar.

— ¿A qué te refieres con eso? —cuestionó Sting.

—Tranquilízate Happy o no podremos ayudar.

—Te buscamos y esa señora nos dijo que estabas en aquella montaña. Cuando llegamos encontramos a Alice y a Ángel en el suelo malheridas diciendo que nos alejemos y que no era seguro y en ese momento… alguien se rio y era una persona igual a ti. Era mala, lastimó a Natsu sin dudar, Gray cayó inconsciente, Erza trató de vencerla pero no pudo, Gajeel también y Wendy ya no da más en curar una y otra y otra vez. ¡Pronto Natsu, Erza, Gajeel, LiLy, Charle y Wendy morirán! —contó entre sollozos y desesperación.

Una rabia interna creció en mí. Mi sangre de estar congelada empezó a hervir. Nadie los podía lastimar. Ellos seguían siendo mis compañeros. Me di la vuelta y Sting asintió junto con Zero y Shin.

—Happy —dije. Captando su atención— ¿Tienes suficiente fuerza para llevarme hasta ahí? —dije determinada.

—Aye —asintió. Sonreí y de pronto, se escucharon gritos acompañados de una sonora explosión.

— ¿¡Qué fue eso!? —dijeron Sting y Zero a la vez.

Se escucharon unos pasos tranquilos pero fueron silenciados luego de tres explosiones seguidas—No escaparas esta vez… —Una figura masculina se acercaba y su poder mágico era maligno. Era algo que erizaba mi piel y atraía a cada una de mis células —. Mard Geer no lo permitirá —dijo el hombre mientras llevaba un libro entre sus manos refiriéndose a él en tercera persona.

— ¿¡Quién demonios eres tú!? —gruñó Zero y se abalanzó con furia hacia él.

Cuando Zero iba a atacar con su puño cubierto por hielo al sujeto de cabello azabache que poseía una sonrisa triunfadora. Un hombre de mediana edad con el pelo oscuro y una barba sin afeitar se interpuso entre ellos. Tenía una cicatriz que comenzaba desde la parte superior de la frente por el lado izquierdo de su cara hasta su oído izquierdo. Tenía dos pendientes, uno en cada oreja, con cruces al final de ellos.
Parecía imponente, llevaba una armadura que le cubría la parte superior del cuerpo, en cuyo pectoral izquierdo están escritas las palabras "Absolute Zero" con la última "O" tachada. En la parte superior de la armadura, se encuentran dos grandes botones que sujetan una larga capa blanca que llegaba hasta los tobillos. Debajo de la armadura, lleva un chaleco negro con un cuello de pelaje, cuyas mangas acaban con una tela de color más claro unida a la tela más oscura con unas dobles costuras. En los hombros posee hombreras de metal con el símbolo de Tártaros. Sus manos son cubiertas con unos gruesos guantes que llegan un poco más allá de la muñeca.
Respecto a la parte inferior de su cuerpo, el hombre tenía unos pantalones anchos de color negro, que acaban en unas botas de tamaño medio de color claro.

Sonrió con diversión y no pude evitar el sentimiento de que se le parecía a Gray.

Zero comenzó a luchar, repartiendo puños envueltos de hielo y las nubes heladas que dejaban estos con cada movimiento. Al hombre pareció no afectarle pero tan pronto como me di cuenta, él también manejaba el hielo y parecía divertiste en cada intento de Zero por golpearlo.

Sin previo aviso, sentí mi cabello bailar hacia adelante. Era Shin, quien trataba de ayudar a Zero pero otro demonio apareció pateándolo en su costado izquierdo.

—Kyouka —dijo Mard Geer —.Espero que no juegues esta vez. A Mard Geer le considera repugnante cuando lo haces.

—Sí —asintió respetuosamente. Pero cuando miró a Shin quien se levantaba y miraba con sus pupilas rasgadas y ojos peligrosamente dorados, sonrió con malicia, como si estuviera viendo que pasaría luego.

—Lucy, atenta —dijo Sting—. No puedes distraerte.

Miré a Sting con cautela, su mandíbula estaba tensa, sus puños preparados para atacar en cualquier momento y su mirada con el ceño fruncido se encontraba fija en… Mard Geer. Dando un paso adelante, mis ojos también se clavaron en él.

La vista de Mard Geer viaja entre Sting y yo, parecía que estaba divirtiéndose porque nos enseñaba sus blancos dientes en una sonrisa de suficiencia. Una ojeada más a nosotros dos y finalmente sus ojos carmesíes acabaron chocando con los míos. Su sonrisa creció y una ceja se arqueó.

De pronto, la sonrisa de Mard Geer desapareció cambiando radicalmente su expresión. Sting y yo lo notamos pero no despegamos nuestras vistas de él.

— ¿Qué fue lo que sucedió? —murmuré insegura.

—No lo sé —respondió en un tono bajo pero sus músculos se tensaron a mi lado. Mientras la furia de Mard Geer parecía crecer.

—Luce… —sentí a Happy estirando de mi camisa. Mierda, Natsu y los demás también estaban en peligro.

—Ve —dijo Sting. Miré con los ojos abiertos a Sting, ¿había leído mi mente o soy muy evidente? —. Vete, rubia. Natsu-san te necesita — anunció. Aunque él no me miraba directamente pude captar la sonrisa en sus labios. Me tenía confianza suficiente para dejarme marchar y pelear contra algo que incluso Erza aparentemente no pudo derrotar.

Asentí con mucha determinación — ¡Sí! —No le iba a fallar. No lo iba a hacer.

—Nos encontramos aquí —dijo en voz baja y esta vez me miró de reojo —.Vete ya. Me encargaré de él — dijo y sabía que se refería al hombre raro con el libro en la mano.

Observé a Happy y asintió con determinación en sus grandes ojos —Vamos rápido, Happy.

— ¡Aye, Sir! — dijo emocionado y colocándose detrás de mí, levantándome del suelo.

Apenas dejé de tocar el suelo, y una serie de espinas vinieron como proyectiles hacia mí. Un rugido blanco las destruyó.

—No te lo permitiré —dijo Sting con burla en su voz a Mard Geer que cada vez parecía más irritado.

Solo esperaba que aquel rubio idiota no juegue tanto con su paciencia. Ese oponente era de Tártaros. No era alguien con quien jugar.

—Bien —dijo Mard Geer luego con una sonrisa malévola y clavando su mirada en Sting —Mard Geer acabará contigo primero.

Algo dentro de mí dio un salto y comencé a sentir una urgencia. Pero ya no podía hacer nada. Happy volaba lo más veloz que podía, sabía que no teníamos tiempo. Pronto la ciudad parecía más pequeña.

Un silencio tenso se formó entre Happy y yo. Estaba impaciente. ¿Quién era aquella persona que se encontraba en la montaña? Happy había dicho que era una Lucy malvada, eso quiere decir que luce exactamente igual a mí.

No me di cuenta hasta que escuché un rayo caer justo alado nuestro y algunas gotas cayeron en mi cara. Happy estaba volando como nunca antes pero el rayo lo desestabilizó por unos momentos. Oh, mi dios, Happy se recuperó y estaba volando incluso más rápido que un dragón. Las gotas que sentía no eran solo la lluvia del lugar sino eran las lágrimas de Happy mezcladas. Sus alas brillaban y sus dientes estaban apretados. Visualicé varias montañas y luego miré abajo. La tierra era verde. Había un montón de árboles debajo de nosotros.

—Happy—llamé su atención.

—No te preocupes, Lucy. Es esa montaña que está ahí — dijo con esfuerza y mejorando su agarre. En cuanto a la montaña, supe que era la primera, lo sentía. El poder mágico que se sentía era abrumador. ¿Cómo pudieron incluso subir hasta ahí ignorando este poder? Incluso Gray debió haber dicho algo siendo uno de los más coherentes del equipo con respecto a no subestimar el poder del enemigo.

Un viento fuerte nos envió hacia la derecha, después de todo Happy era pequeño y el viento era lo suficientemente fuerte para desviarlo. Rápidamente se recuperó.

Una vez que llegamos a la entrada de la cueva, un aire frío acarició mi piel. Happy se encontraba exhausto y jadeando en el suelo. Me armé de valor ignorando el revoloteo en mi estómago y tome a Happy entre mis brazos, permitiéndolo descansar.

—Bien hecho, Happy.

—Aye —dijo débilmente.

En estas situaciones, estaría sometida al miedo y con gran esfuerzo me metería en lo profundo de una cueva oscura en una montaña y con una tormenta inusual afuera pero al estar tanto tiempo con Acnologia sencillamente me ha sido fácil controlar mi respiración, no me distraje con los estruendosos rayos de afuera o con cada eco que cometía al pisar el suelo rocoso.

Los olores débiles de los demás me llegaron, alertándome de que cada vez me encontraba más cerca.

— ¡Lucy! —escuché en lo fondo de la cueva.

— ¡Natsu! —Eso fue todo lo que necesitaba para empezar a correr.

No tardé mucho encontrar a mis compañeros y abrir mis ojos en sorpresa.

Natsu estaba en el suelo, mirando con un ojo y suspirando de alivio al verme, se notaba que había hecho un enorme esfuerzo. Erza se encontraba inconsciente, a mi derecha Gray recostado por la pared rocosa y parece que estaba durmiendo, Wendy estaba en el suelo con charle sobre ella boca para abajo no permitiéndome ver su rostro. A mi lado izquierdo había dos cuerpos amontonados, uno sobre el otro. Alice y Ángel ¿Qué hacían aquí? Todos estaban mal heridos.

— ¿Qu-qué fue lo que sucedió? —dije.

—Ha-Happy — dijo con dificultad Natsu dejando salir una pequeña risa.

Fui corriendo junto a Natsu y lo ayudé a ponerse boca para arriba y que su cabeza descanse en mi regazo, dejando a Happy sobre su torso.

— ¿Estas bien? ¿Qué fue lo que sucedió? — traté de parecer tranquila pero el terror en mi voz era evidente que no lo estaba.

—Quiere que vayas más profundo —dijo débilmente. Asentí sin preguntar más y me fui parando lentamente dejando su cabeza en el suelo cuidadosamente —. Debo entrenar más — trató de aliviar la situación como siempre pero no respondí. Sus ojos se clavaron en los míos y trató de moverse lo cual hizo un gruñido de dolor.

Llamé a Virgo para que lo ayude, a él y a los demás. No los quería dejar pero sabía que debía seguir adelante. Me mareaba el poder mágico que aquí adentro había y solo quería terminar esto para solucionar mis problemas con Tártaros.

Con paso apresurado me adentré un poco más, ya estaría en el corazón de la montaña. Mi respiración se volvía pesada y mi cuerpo igual. ¿Quién demonios poseía este poder mágico?

Finalmente, me detuve apoyando mis manos sobre la rocosa pared y tratar de que el aire llegue a mis pulmones. Me sentía débil con cada paso que daba y en cierta manera sentía que moría.

Sin previo aviso y sintiendo un poder mágico esquivé un rayo negro.

— ¿Quién eres? —pregunté en medio de la oscuridad de un pasillo rocoso.

—Sabes quién soy —respondió con diversión y la voz me era tan familiar. No podía evitar ese sentimiento y esa ansiedad en mi pecho.

Entrecerré mis ojos en concentración ¿Acaso aquella voz era la misma de mi cabeza?

—No puede ser… — susurré y fui corriendo hacia dónde provino el rayo negro con brillo púrpura.

Corrí hasta que llegué y puse un pie en un lugar espacioso, antorchas se encendieron con fuego mágico apenas puse un pie dentro. Y vi el escrito de runas por la pared. Era un párrafo, para convocar al dragón del trueno.

Fija mi vista en aquel enorme escrito que era un fondo para la vista y no me percaté de rubia que se encontraba en el centro del lugar.

Ahí estaba ella, con una sonrisa maliciosa, esa era mí supuesta yo. Completamente idéntica a mí.

—Hola, Lucy —saludó con una sonrisa maquiavélica pero algo me había llamado la atención.

La luz dorada que apareció a lado de ella.

No dije nada quedándome entumecida. Era el círculo mágico de una puerta, entonces no solo era idéntica a mí, sino también era una maga celestial. Toqué mis llaves por inercia.

—Puerta de León, ábrete —susurré acariciando la llave de Loke.

— ¡Lucy! —Dijo apareciendo cantarín y emocionado con una luz dorada de fondo— ¡Ya es nuestra boda?

—Oye, Hime—escuché la voz gruesa y autoritaria del otro espíritu y poniendo un paso en la tierra, sus pies estaban cubiertos por una armadura dorada— ¿Quién es ese idiota?

—Solo sal… —dijo en una voz baja y peligrosa haciendo que se erice mi piel—. Loke

Mis ojos se abrieron al ver salir a aquel espíritu, era Loke sin duda, pero en él había algo que mi espíritu no tenía… magia oscura.

La apariencia de aquel Loke cambiaba en su pelo que era mucho más largo y sus ojos parecen estar más perfilado. Llevaba una gran armadura de color dorado con su signo del zodiaco dibujado y el pectoral de color negro. Acompañada con la armadura llevaba una larga capa de color morado y unos guantes duros también de color oscuro. Sus botas eran a juego con la armadura siendo estas del mismo material y color.

Miré de reojo al Loke de siempre y este parecía tenso. No podía ver sus ojos a causa de su flequillo pero si como apretaba su mandíbula y sus puños se encontraban cerrados.

Aquella maga igual a mí consiguió toda mi atención nuevamente.

— ¿¡Quién eres!? —grité alterada.

—Preguntas ¿Quiénes somos nosotras?

— ¡No tengo tiempo para tus juegos! ¡Tú eras la voz en mi cabeza, ¿verdad!? ¡Contesta!

— ¡Ding, ding ding, premio para Lucy Heartfilia! —dijo feliz, divertida y aplaudiendo, dando pasos de izquierda a derecha con un Loke rodeado de maldad parado fijamente de donde había salido antes y fijando su mirada perfilada al espíritu a lado mío.

—Tú… —dije con una mezcla de duda y frustración.

Me interrumpió alzando su dedo índice e inclinándose hacia adelante — ¿Qué harás, Lucy? ¿Me matarás? O… mejor dicho ¿te matarás? —su sonrisa soberbia solo aumentó mi frustración ¿Quién demonios se creía? Por cierto, no parezco gorda… ese maldito Happy… Lo mataré después. Espera… ¿¡Es esa es una arruga!? Inmediatamente toqué la frente de mi rostro.

—Puedo eliminarte —murmuré y se rio haciendo un gesto el cual quería oírlo más fuerte. Coloqué mis manos en mi cadera y la miré desafiante.

— ¿Qué dijiste? ¡Oh… querida! ¿Acnologia no te lo había dicho?

— ¿Qué quieres decir?

—A veces… ¿no te parece que el parece ser un ser muy… bipolar?

—Sigo sin entender…

—La maldad, de lo que estamos hechos. Los cuatro. Ustedes nos crearon a nosotros dos.

La miré confusa y arqueando una ceja. Hasta que aquella Lucy rio fuertemente atajándose de su estómago y de pronto lo vi. Una cola, negra y fina. Parecía peligrosa. Me fije en sus ojos, eran marrones como los míos pero sus pupilas eran rasgadas.

— ¿Qu-qué?

—Los humanos no pueden ser dragones a no ser con una energía muy oscura y con la autorización bendición o maldición de un dios.

— ¿La de… Zeref? —titubeé alzando mis dos cejas.

—Exacto —chasqueó los dedos en señal.

—Entonces…

—Acnologia ya conocía a Zeref antes de ser dragón —asentí para que continuara y ella asintió nuevamente en respuesta—. ¿Qué sabes de los Dragon Slayers?

—Que son magos quienes aprendieron poderes para cazar dragones.

—Bien. ¿Y sobre la dragonificación?

—Que es un proceso donde el cual el usuario de este tipo de magia perdida y cazadora usa de forma excesiva. Al menos, en Acnologia… él había usado en exceso sus poderes como Dragon Slayer e incluso se ha bañado en la sangre de sus víctimas.

—No es posible que tus compañeros, nakamas, como quieras llamarlos puedan ser dragones —cerró sus ojos.

— ¿Por qué?

—Porque eso es solo un mito. Acnologia se convirtió en dragón, no solo por ser usuario de esa clase de magia sino por su atrevimiento y el poder de Zeref —sonrió—. Te lo explico de esta manera, Acnologia desafió a Anksheram, el mismo dios que maldijo a Zeref.

Un revuelto en mi estómago se inició, el sobresalto sobre lo que hizo Acnologia me mareó levemente. A pesar de estar hablando con ella y a distancia no desaparecía ese efecto debilitante—. ¿Cómo es eso posible? ¿Por qué lo hizo?

—Porque Acnologia buscaba paz, por una promesa a su pequeño y amado hermano menor. Acnologia sentía era su culpa la muerte de todos quienes fueron asesinados a manos de dragones, o más bien, a mano de su primer dragón… en quien había puesto su máxima confianza.

Sosteniendo nuestras miradas, le di a entender que no quería más rodeos, ella nuevamente respondió con una sonrisa de lado y comenzó su marcha de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Juntando sus manos atrás de su espalda y jugueteando con su cola.

—Acnologia quería paz, como su hermano menor, apreciaban la vida más que nada y ellos habían pensado que la batalla entre dragones y humanos era absurda, que en realidad podían convivir. Ellos contra el mundo. Eran pocas las personas que pensaban de la misma manera y era por eso que ellos eran excluidos de cualquier sociedad, de cualquier gremio, de cualquier lugar. Solo teniéndose el uno al otro ya que sus padres fueron asesinados por una guerra entre los propios humanos. Fueron a vivir en un bosque alejados de la civilización. Aquellas criaturas tenían quince o trece años. Aquellos niños que solo tenían un sueño… la paz.

Un día, Acnologia se fue para conseguir agua y se encontró con un dragón blanco, aquel dragón le prometió que sus poderes traerían la paz pero en cuanto Acnologia llamó a su hermano menor para que lo acompañara, viera a quien había encontrado y pudieran aprender juntos aquella magia que tanto anhelaban… el dragón sonrió con malicia y con sin un atisbo de duda atravesó su afilada cola en el pecho del niño menor. Acnologia no pudo hacer nada. Solo mirar. Solo llorar por su muerte…

Él no era lo suficientemente fuerte para hacer frente a ese dragón blanco, él no lo era. El dragón solo se rio y se retiró, abriendo sus alas y dejando solo a aquel niño, iluso y tonto. ''Tranquilo niño, te dejaré con vida porque me hace gracia la estúpida ilusión de paz que tienes'', esas fueron las palabras de aquel dragón. Acnologia se sintió utilizado y traicionado; sin embargo, ojo por ojo… encontraría a ese dragón y lo mataría. Entonces, conoció a Zeref entre lágrimas y lamentos, el brillo de furia en sus ojos hizo entender al mago oscuro que sucedió.

Zeref había dicho que no entendía mucho sobre las muertes pues ya estaba acostumbrado a eso, intrigado Acnologia pidió una explicación, Zeref se la dio. Todo era culpa de Anksheram, que aquel dios solo quería ver muerte mientras más aprecias la vida.

Fue en su búsqueda que conoció a su segundo dragón y el último, quien enseñó el caos. Sin embargo, a pesar del tiempo que pasaron juntos Acnologia antes de conocer a aquel dragón que aunque tuviera una magia tan destructiva era completamente bueno y honesto, había jurado matar a todos los dragones hasta llegar al asesino de su hermano. Que cuando escuche los rumores de que un hombre llamado Acnología aniquila a los dragones, que ese dragón tema por su vida y que empiece a pensar en cómo pedir perdón.

Finalmente lo encontró pero no como él quería, aquel dragón ya estaba muerto y no fue él quien lo mató. Acnologia ciego por la rabia y la impotencia de no poder vengar a su hermano desafió a Anksheram. '' ¡Primero me quitas a las personas que quiero y ahora me quitas a quien quiero matar! ¡Pido paz y me das destrucción, pido venganza contra un dragón y me das nada! ¡Tú no eres un dios! ¡Tú eres una basura cobarde!''. Anksheram sabiendo que Ancologia odiaba a los dragones maldijo su sangre. Acnologia se convertiría en dragón tarde o temprano pero fue temprano pues Zeref fue quien mató a ese dragón por accidente. Sin saber que la esencia mágica de Zeref se encontraba en la sangre del dragón, se bañó como último recurso, golpeando una y otra y otra vez el cuerpo inerte y escamoso.

Y fue así como las gotas de sangre, aquella esencia de la maldición de Anksheram de Zeref, activó la sangre de dragón en el cuerpo de Acnologia, haciendo que esas gotas de sangre que se encontraban sobre su cuerpo tomaran unas formas peculiares, su piel se vuelva escamosa y negra y sus ojos se vuelvan blancos. Acnologia solo pudo reír captando la maldición de Anksheram. ''Es absurdo que me conviertas en lo que más odio porque no importa que… te mataré... lo juro''

—Pero eso es muy contradictorio. Si al final Acnologia es el dragón apocalíptico y al final de todo quería venganza lo cual cuenta como caos. ¿Por qué Anksheram lo convirtió en un dragón como tal?

—Porque Acnologia había hecho un juramento a su hermano antes de morir. El conseguir la paz, que ningún humano vuelva a morir y que las personas puedan convivir. En ese tiempo, para Acnologia conseguir paz para los humanos luego de la muerte de su hermano, significaba matar a todos los dragones creyendo ciegamente que los humanos podrían llevarse bien si es que no habían dragones. Disponiéndose a aprender la magia del caos. Anksheram maldijo también su poder para que este creciera y no pudiera controlar el daño que con cada rugido podría hacer.

Mi boca se abrió en forma de o. Entonces Acnologia se convirtió en lo que más odiaba y su magia… fue engañado por su propia magia ya que ahora ya no hay dragones pero si siguen habiendo batallas y muerte entre gremios solo que si él interfiere… todo un continente podría morir yendo contradictoriamente a la promesa con su hermano.

Miré a la otra Lucy quien me miraba fijamente.

—Eso quiere decir que Acnologia también tiene una parte….

—La parte cuya quiere eliminar a las personas es su forma dragón yendo contradictoriamente a sus principios pero su parte humana hoy en día sigue luchando por el dominio de sí mismo para evitar la muerte de personas inocentes quienes puedan vivir en paz y el que solo quiere venganza contra Anksheram.

— ¿Y yo? ¿Por qué te tengo?

—Es un efecto colateral, aparentemente — alza sus hombros— quizás el que él te haya enseñado la magia oscura y maldita te ha afectado. Después de todo ser dragón es su maldición y es su magia la que te está enseñando.

—Ósea que si dejo que Zeref se me acerque mucho podría convertirme en un lagarto gigante.

Se rio — No lo sé. Porque no tienes la sangre de Acnologia sino su poder maldito.

—Eso no me explica mucho. ¿Por qué te tengo?

—Digamos que soy tu parte oscura, la parte dragón que va a querer tomar posesión de tu cuerpo. Así como la parte dragón que creció gracias a la magia Dragon Slayer y la maldición de Anksheram, tomó posesión de Acnologia.

—Pero no eres un dragón

—Aun no. Mientras más consumas tu elemento, más fuerte me haré. Es por eso que te he dicho que es un mito. Es cierto que todos los Dragon Slayers tienen una dragonificación posible pero esto solo se permitirá con la autorización de un dios.

De pronto noté que la mirada de la otra Lucy ya no estaba fija en mí sino por encima de mi hombro.

—Eh, tu novio está aquí.

—Pero… —jadeé.

—Mañana nos veremos aquí —y sin decir más desapareció con Loke malvado abriendo su puerta y pasar al mundo espiritual.


Hola minna!

Si aun no morí xD Gracias por su preocupación y los mensajes 3

Sé que este cap puede ser medio confuso xD Pero en el sgte. lo aclararé mejor 3

Espero que les haya gustado aunque creo que me divague un poco con la historia de Ancologia. La verdad que no tenía ni idea de que poner xD la escribia y la borraba de vuelta LOL

Le agradezco por todo, reviews, follows, favs 3

Pido disculpas por el atraso pero el bloqueo que tengo es increible

Nos leemos pronto

Zo.