Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Robsmyyummy Cabanaboy. I'm only translating with her permission.
Capítulo 12
—Lamento que su estadía con nosotros haya sido tan corta, Srta. Swan. Le deseo suerte.
Le sonrío al encargado del edificio y me estiro sobre el escritorio para estrechar su mano.
—Gracias. Es un lugar fantástico; simplemente he decidido dirigirme a Florida para estar más cerca de mi familia. —Las luces fluorescentes penetrantes en su oficina empeoran el eterno dolor de cabeza que he tenido en los últimos dieciséis días, pero intento mantener mi tono alegre.
—Lo entiendo —dice con su fuerte acento ruso.
—Tendré todo empacado y liberado para mañana por la noche, pero me quedaré con la llave hasta el fin de mes para regresar y revisar cualquier correo que no haya sido redirigido apropiadamente a la casa de mi hermano.
El Sr. Papanov agita una mano.
—Eso está bien. La dejas en ese momento.
Asiento, agradeciéndole una vez más, y cierro la puerta de su oficina detrás de mí.
—¿Todo listo allí? —Patrice, la recepcionista del vestíbulo, pregunta mientras se acerca.
—Síp. —Señalo con mi pulgar por encima de mi hombro—. Le dije al señor P que me quedaría con la llave hasta el treinta y uno solo para volver y revisar mi correo. Estaré arriba de todos modos, ya que mis compañeros de trabajo me llevarán a una fiesta de despedida.
—Oh, eso es lindo. Qué mal que no incluya el crucero.
Resoplo.
—Ni que lo digas. Me vendría bien un eterno suministro de piña coladas y un océano azul cristalino ahora mismo.
Patrice echa su cabeza hacia atrás, riéndose, mientras recarga su taza con café en la máquina del área común.
—¿Pero no te irás a Panama City para estar con tu hermano?
—Bueno, sí, pero aún tengo que conseguir un trabajo mientras vivo allí —digo, melancólicamente, deseando tener una cuenta bancaria con al menos tres ceros más al final—. Una vez que comience a trabajar, no lo volveré a considerar un destino de vacaciones.
Nos reímos juntas y nos dirigimos hacia el escritorio en la recepción justo cuando suena el timbre en la entrada.
—Oh, debo irme. Asegúrate de darme un abrazo antes de que vueles de aquí mañana.
—Lo haré. —La saludo con la mano antes de que ella marche en dirección opuesta.
Unos segundos después de presionar el botón para el ascensor, Patrice me llama, acercándose rápidamente.
—Tienes visita.
Doy un paso al costado de ella para echar un vistazo a quién pregunta por mí. Sin embargo, no puedo ver a través del cristal polarizado del vestíbulo.
—¿Quién es?
—Tu ex, creo.
Una ola de náuseas amenaza con colapsar sobre mí, a pesar que no me he enfermado físicamente desde que vi a Tyler y a Bree con su gloria de vientre hace dos semanas.
Por el bien de los niños de Rosalie y Emmett, me calmé después del incidente en el acuario así podíamos disfrutar de los fuegos artificiales esa noche y el último par de días de nuestra visita. Me llevó veinte minutos desde que nos fuimos del acuario hasta que regresamos a mi apartamento para decidir que me mudaría a Florida para estar más cerca de mi hermano. No hay nada que me mantenga en Georgia. Toparme con Tyler había sido suficiente, pero descubrir que él había embarazado a la golfa, quien parecía tener al menos diez años menos que yo, selló la decisión. La idea de que él esté atado con un niño sería cómica si no me destruyera que la esposa que él clamaba que era el amor de su vida había estado pidiendo demasiado.
Qué patético.
Él no se ha molestado en contactarme desde nuestro encuentro. Aparentemente, Emmett se la agarró con él después que Rosalie dejó el restaurante con los niños para reunirse conmigo. No pedí los detalles. No es un secreto del lado de quién ha estado Emmett desde que la aventura ha dado vuelta por el mundo, o al menos nuestro mundo.
Pero Tyler no podía mantenerse alejado.
Obligando a mi cuerpo a avanzar hasta que estoy en el vestíbulo, me paro frente a mi exmarido. Patrice se sienta de vuelta en su silla detrás de su escritorio, su mirada rebotando entre nosotros como si estuviéramos en la cancha central en la final de Wimbledon. Qué mal que no tengo una raqueta de tenis en mi mano; las posibilidades serían infinitas.
—Intenté llamarte al trabajo. —Él comienza suavemente—. Terry dijo que te habías tomado unos días de vacaciones.
Asiento, incapaz de encontrar las palabras para comenzar con este hombre al que solía amar tanto. El mismo hombre que, en cuestión de meses, cremó mi corazón y dejó sus recuerdos hechos cenizas en el suelo bajo los tacones de diez centímetros de su amante.
—Mira, sé que no merezco nada de ti...
—Qué bueno que estés consciente de eso.
Mis palabras sin sentimiento lo silencian. Él baja la mirada a sus pies, su cabeza rebotando sutilmente después de escuchar mi golpe sin remordimientos. Pasan unos segundos y levanta la cabeza. Al ver las lágrimas acumularse en sus ojos, estoy fascinada mientras transforman su color usual azul hielo a un brillante cerúleo. Él sigue siendo hermoso por fuera. Me mata que su interior se haya convertido en una persona que creía que estaba bien acostarse con alguien más.
—Solo... Solo quiero unos minutos de tu tiempo —explica, su voz quebrándose—. Necesito decir algunas cosas, si me lo permites.
Sí.
No.
Vete al diablo.
Rebobina el último año de mi vida y nunca rompas mi corazón de nuevo.
Rebobina los últimos doce y jamás existas para mí.
Mis pensamientos destrozados tienen perfecto sentido, pero la curiosidad gana, así que inclino la cabeza a un lado, aún mirándolo.
—De acuerdo.
Tomamos el ascensor hacia mi departamento en el quinto piso, sin pronunciar palabra entre nosotros. No sabría dónde comenzar. Hay demasiado que podría decir, pero ni siquiera tengo la energía emocional o física ya.
Atravesamos las torres de cajas acumuladas en mi entrada. Afortunadamente, jamás me deshice de ellas, habiéndolas guardado en mi depósito personal en el sótano del edificio cuando llegué en marzo. Es como si supiera que las necesitaría en el futuro cercano. Simplemente no me di cuenta lo pronto que eso sería, mucho menos la razón.
Tyler me sigue hacia la sala, observando cómo me dejo caer en el sillón acolchonado frente a los ventanales. No quiero sentarme en el sofá y darle la oportunidad de sentarse a mi lado. Siento que me he puesto en modo "aléjate, los chicos tienen piojos".
—Toma asiento. —Señalo al sofá porque él está quieto después de echar un vistazo alrededor del cuarto.
—¿Te mudas?
Suspiro, preguntándome cuánto me importa contarle versus lo que necesita saber, lo cual es nada.
—Síp. Georgia ya no está en mi mente.
Él responde con un simple asentimiento y se sienta al borde del cojín del sofá, sus manos frotando sus muslos.
—No sé por dónde comenzar, excepto decir que estoy tremendamente avergonzado y lamento mucho que te enteraras sobre Bree de la manera en que lo hiciste. Esa nunca fue mi intención.
Levanto las cejas y entonces suelto un suspiro.
—Sí, eso fue un poco inesperado. Disculpa si no he logrado ser la mejor persona y ofrecerte mis felicitaciones. Parece que estás a punto de ser padre en las próximas semanas.
—Meses, de hecho. Ella tiene fecha para noviembre.
Frunzo el ceño.
—Bueno, como no puedo decir por experiencia, supongo que no me di cuenta que es normal para alguien tan pequeña que tenga tanto vientre solo en su segundo trimestre.
Tyler junta sus manos, chocando sus pulgares entre sí.
—Ella es pequeña, pero tiene un vientre grande porque son gemelos. —Sus palabras se vuelven un susurro hacia el final de su respuesta.
Suelto una carcajada, pero se escucha como un quejido.
Por supuesto que son gemelos. Zorra, dos bebés; Bella, cero.
—Supongo que si vas a amarrar alguien con bebés, especialmente a un tipo que nunca quiso hijos, ¿por qué no hacer un dos por uno, eh?
Es su turno de alzar sus cejas. Él no responde, simplemente resopla y sacude la cabeza.
—Me merecía eso, y sí, supongo que es una forma de hacerlo.
Estampo mi puño sobre el reposabrazo.
—¡NO! No tienes derecho a hacer eso. No puedes hacer un chiste como si estuviéramos bien. ¡Nada de esto está bien, Tyler! —grito, apuntando mi dedo hacia él. Baja la mirada al suelo con un asentimiento avergonzado antes de ser hombre suficiente para encontrarse con mi mirada de nuevo—. Te cagaste sobre nuestros votos esa primera noche que... —Dibujo comillas con los dedos—, tuviste un mal día y te emborrachaste en San Francisco. En vez de llamarme y hablarlo, gritar, llorar o lo que sea, ¡decidiste meter tu polla en la primera zorra que batió sus pestañas falsas para hacerte olvidar tu puto mal día!
—Lo sé. Bella, lo si...
—¡No, me rogaste que te aceptara de vuelta! —Junto mis manos en una súplica—. ¡ME ROGASTE!
—Yo... Yo...
—Sí, lo sé. Lo sientes. Esa parte la entendía. Pero, ¿qué lamentas, Tyler? ¿Ser infiel? ¿O ser pillado? —Golpeteo mis dedos contra mi barbilla—. ¿O quizás porque fuiste pillado y dejaste embarazada a tu tipeja?
Él cierra los ojos, frotando sus dedos sobre sus cejas. Toda la vergüenza, la culpa, el arrepentimiento está pintado en su rostro como un maldito Van Gogh.
—Bella, yo...
—Me das asco —contesto y me permito suspirar temblorosamente. Después de calmar mi corazón por un minuto, continúo—. Pero aquí va la cosa, ambos sabemos que no eres estúpido. Así que, ¿ella fue lo suficientemente maligna para atraparte con esto?
Él masculla, su puño en su boca.
—Ella afirma que fue un error, pero... —Se encoge de hombros y se frota el rostro.
—Apuesto que ella sabe el dinero que haces.
—Créeme, no estás diciendo nada que ya no me he dicho a mí mismo. No tengo idea si debería seguir con ella.
Entrecierro los ojos y apoyo mis codos sobre mis piernas.
—Vaya. Bueno, o te has encadenado a una mujer que no confías de por vida, o te has encadenado a una mujer en la que no confías y que ahora va a criar a tus hijos sola. Ambas son opciones increíbles.
—No abandonaré a mis hijos. Puede que no haya querido tener hijos, pero incluso si tú y yo hubiéramos quedado embarazados, hubiera asumido mi responsabilidad.
—Bueno, qué generoso de tu parte. —Pongo los ojos en blanco, ya ni siquiera estoy segura de quién es este hombre. Pensé que lo conocía. Quizás todo ha sido una farsa que jamás me permití ver—. Tyler, ¿puedo darte un consejo?
Él junta sus labios y asiente.
—No culpes por tus errores a esos bebés que vas a tener, o por los de su madre. Tu papá se marchó cuando eras un niño, y quizás esa es la razón por la que jamás quisiste ser padre tú mismo. —Encojo un hombro antes de proseguir—. Pero, tu padrastro llegó a tu vida y te trató como oro; quiero decir, ese hombre es un santo. Él siempre te ha amado y ha estado de tu lado, incluso si estaba molesto por haber arruinado nuestro matrimonio. Ya no tienes una excusa sobre no saber cómo ser un papá. Lo has sabido por un largo tiempo, incluso si nunca te permitiste a ti mismo acercarte realmente a ese hombre. —Apunto mi dedo a mi exmarido—. Tom es un buen tipo, y será mejor que le permitas ser tu mentor. Aunque Bree esté o no a tu lado, vas a ser un papá por el resto de tu vida. Jamás culpes a esos bebés por no permitirte ser la persona libre y sin responsabilidades que aparentemente siempre quisiste ser. —Levanto mis manos para darle la conclusión—. Es hora de crecer.
Él asiente y se para, uniendo sus manos en la parte superior de su cabeza. El silencio se estira mientras lo observo comenzar a hablar y detenerse una y otra vez hasta que finalmente deja de caminar de un lado a otro, me mira, y encuentra las palabras.
—Jamás quise que esto pasara. Aún te amo mucho, Bella. —Mira al techo y nuevamente a mí mientras dos lágrimas caen por sus mejillas—. Aún no puedo creer que cagué tanto todo.
Todo lo que puedo hacer es suspirar.
Hubo una vez en nuestro no tan distante pasado que, si algo en nuestras vidas hubiera estado totalmente arruinado, hubiera saltado al fuego con él, los dos trabajando y encontrando una manera de lidiar con el problema hasta que se resolviera. Eso es lo que haces cuando estás completamente enamorado y comprometido. No lo hubiera pensado dos veces.
Pero ya no. Este no es mi problema. Tyler está por su cuenta para resolver esta mierda y decidir qué es lo mejor para el resto de su vida.
Así como yo.
—Puede que aún me ames, pero amaste tu libertad más. Y es por eso que estamos aquí. —Me niego a contener mis palabras—. Tu hiciste esta cama, Tyler. La única diferencia es que tú estás atrapado en ella. Yo puedo levantarme y salirme, y eso es exactamente lo que estoy haciendo.
~FAF~
—Sacaremos a Sirena del Mar mañana por una noche. —Mi hermano se apoya contra el marco de la puerta del cuarto de invitados donde me invitó a quedarme hasta que encuentre un apartamento. He llegado a la marca de las tres semanas. Afortunadamente, él no está listo para echarme aún—. ¿Quieres venir?
—¿Quiénes van?
Él mete una uva en su boca antes de contestar, sus labios torcidos a un costado de su boca.
—Yo, Alice, James, Tracy, y un recuerdo de nuestro pasado.
Levanto la mirada de mi computadora, curiosa.
—¿Marty McFly?
Él sonríe engreídamente.
—Mejor.
—¿Doc Brown? —Me río, continuando con mi búsqueda de trabajo.
Jasper suelta una carcajada.
—Mejor.
—Bueno, eso es imposible. Nadie es mejor que un Christopher Lloyd canoso en un traje de radiación, con guantes amarillos, y gafas para nadar, dejando caer plutonio en un DeLorean.
—Quizás tengas razón. Pero este tipo es lo segundo mejor. —Pausa por un instante—. Embry Cullen.
Yyyyy ahora mi hermano tiene toda mi atención. Cierto, no es exactamente el EC que solía acelerar mi motor en todo momento, pero vaya. Sacudo la cabeza, incapaz de encontrarle sentido.
—Explícate.
—Cuando Alice hizo su residencia en UCLA, parte de su entrenamiento se llevó a cabo en las bandas de los partidos para el equipo de fútbol Galaxy. Ella terminó tratando a Embry cuando necesitó cirugía para su lesión de ligamento cruzado.
—Qué loco. El mundo es pequeño, demasiado pequeño a veces. —Meter el nombre Cullen en mi cabeza no es lo que necesito ahora mismo. Es suficientemente malo que he tenido dos sueños arbitrarios pero bastante intensos con Edward desde esa noche en la primavera cuando vi el video de nosotros bailando de niños—. Entonces, ¿cómo Embry entró en la escena aquí en Florida?
—Lo invité a pasar un fin de semana. Alice se cruzó con él la semana pasada en Emory cuando ella fue entrevistada para su internado. Ellos intercambiaron números una vez que él se dio cuenta que ella estaba saliendo conmigo.
—Entonces, ¿él ya no juega para el Galaxy?
Jasper sacude la cabeza y se desliza por la pared, masticando más uvas.
—No, se retiró el año pasado —dice, sorprendido, como si esto fuera bien conocido.
Suspiro y añado varios almohadones detrás de mi espalda.
—Retirado a los treinta y cuatro. Debe ser lindo.
—Cuando tus rodillas están hechas mierda y te ofrecen un salario increíble como primer asistente del entrenador para el equipo de fútbol en Emory, consideras tus opciones.
—Ah, buen punto. Bueno, sí, saldré con ustedes. Será divertido ponerse al día con Embry. ¿Él traerá a alguien?
—Su prometida, creo.
Sonrío molestamente y levanto mis dos pulgares en su dirección.
—Increíble. Me encanta ser la séptima rueda.
Cuando soy impactada con una uva en la nariz, lo miro enojada.
—Termínala. Encontrarás tu rueda.
—Sí, bueno, será mejor que suceda pronto. —Me estiro para alcanzar el interruptor de mi lámpara—. Encontré una cana en mi ceja anoche. —Agitando mi mano como Vanna White de pies a cabeza, terminando mi aterrador pensamiento—. Siento que este coche está a punto de ser desarmado y vendido por partes.
~FAF~
Cuando llego al puerto al día siguiente y abordo el catamarán, la fiesta ya ha comenzado.
—Bella putas Swan, ¿cómo diablos estás?
Me río y voy hacia el abrazo que Embry ofrece.
—No he escuchado esa versión de mi nombre desde la secundaria. —Cuando él me suelta, encuentro ese mismo brillo en su ojo que siempre ha compartido con su hermano mayor, sin mencionar la sonrisa torcida que los dos heredaron de su padre—. Qué bueno verte. Escuché que conseguiste trabajo en Emory.
—Síp —dice, después de beber un trago de su cerveza—. Comencé esta semana con los estudiantes, pero el entrenador, los entrenadores físicos, y yo hemos estado ocupados desde que llegamos en julio.
—Eso es increíble. —Tomo un trago con vino que Tracy me ofrece después de abrazarnos y me siento junto a Embry—. ¿Cómo está la rodilla?
—Realmente bien, desde que las manos milagrosas de la Dra. Brandon hicieron lo suyo. —Su voz se alza con cada palabra. Sé que él solo lo hace para enfadar a mi hermano, quién, por supuesto, muerde el anzuelo, saliendo de la cabina.
—¿Qué pasa con las manos milagrosas de mi novia?
Embry se ríe entre dientes cuando Jasper se acerca por detrás de él y retuerce su cuello.
—Oye, amigo, ella pidió permiso para tocar mi cuerpo. —La arrogancia no ha cambiado ni un poco—. ¿Quién era yo para rechazarla?
Todos nos reímos de la rápida réplica de Embry, justo cuando Alice aparece y me pongo de pie para saludarla.
—Sí, sí, todos quieren que mis manos hagan su magia. —Se funde en un abrazo con Jasper pero continúa reprendiendo a Embry—. Solo no intentes presumir con tus estudiantes y termines lesionándote el otro, ¿capisce?
Embry jala a su prometida hacia su regazo mientras le contesta a Alice.
—Sí, doc. —Voltea hacia mí—. Lizzie, quiero que conozcas a una de las chicas más geniales del mundo —dice, asintiendo en mi dirección—. Bella Swan. Ella era la única chica a la que permitíamos entrar a nuestro club de chicos del vecindario cuando éramos niños.
—Es un placer conocerte. —Ella toma la mano que le ofrezco y me jala en un abrazo—. He escuchado tu nombre por todo el clan Cullen muchas veces con los años.
Después de escuchar el recibimiento de Liz, mi estómago cae como un maldito ascensor que ha perdido suspensión. ¿Todo el clan Cullen? ¿Eso quiere decir que Edward ha hablado sobre mí? ¿En más de una ocasión? ¿Sus padres también? Siento que mis mejillas están a punto de arder en llamas justo cuando James quita el trago de mi mano, reemplazándolo con una copa grande de martini.
Hago contacto visual con él y sonríe, sus ojos bien abiertos mientras vierte su brebaje en mi mano temblorosa. Él articula un «Te lo dije» y entonces añade un alto «Supuse que querrías algo más fuerte».
~FAF~
Mientras James y Jasper pasan las siguientes horas preparando la cena, el resto de nosotros nos relajamos, disfrutando del lujo que nos rodea. Música de los 80 suena de fondo, «Safety Dance» de Men Without Hats en este momento. Nos bronceamos, bebemos, reímos, y descansamos sobre los trampolines que se encuentran al frente del catamarán. El despiadado sol no tiene saltando al agua cada media hora también.
—¿Sabes? Si estuviéramos en 1988, hubiera usado media botella de iluminador ya, esperando que mi cabello cambie de color —anuncia Alice, peinando su cabello mojado.
Liz, Tracy, y yo estallamos en carcajadas y yo añado: «¿Qué hay del aceite para bebé sobre toda nuestra piel?»
Todas las chicas gruñen, sabiendo que lográbamos freírnos como tontas en aquellos tiempos. Sin embargo, solo necesité de una buena quemada y aprendimos nuestra lección. El aceite es para freír pollo, no piel.
—Pero no creo que las chicas de nuestra secundaria hayan recibido esa nota —dice Embry, enrollando una toalla para colocar bajo su cabeza—. Mierda, ¿has visto algunas de sus fotos en Facebook últimamente, Bella? Lizzie creó una página de fútbol para mis fans hace unos años. No entro allí a menudo pero cuando lo hago, ¡diablos! —Pone una cara de miedo—. La piel luce como cuero de zapato.
Me río por debajo de mi aliento. Apuesto que esas chicas santurronas del pasado lucen más como una caja de cecina que el grupo de las seis sexys.
~FAF~
—De acuerdo, ustedes tres, júntense —ordeno a James, Jasper y Embry que sonrían para la cámara antes de tomar una serie de fotos—. Perfecto, gracias.
—¿Quién quiere jugar a las picas? —dice Jasper, dirigiéndose hacia el bar. Alice, Tracy, y James anuncian que jugarán, siguiéndolo adentro, pero decido quedarme atrás y mirar las fotos que he tomado durante el día en mi teléfono.
Embry se acerca para echar un vistazo a mis tomas y me da unas palmadas en la espalda con tarareo satisfecho.
—La vieja Tribu Tuckeron de chicos está reunida de nuevo. —Su sonrisa es melancólica—. Solo falta el gran E.
Guardo mi teléfono en mi bolsillo y tomo mi media California Cooler, ambos girando hacia el mar. Chocamos nuestras botellas, nos inclinamos sobre la proa, y observamos el agua chapotear contra el casco.
Ha sido divertido pasar el día con Embry hoy, pero también es un arma de doble filo porque muchos de sus costumbres me recuerdan a Edward. Sus gestos, su postura mientras caminan. Sonrisas, risas... no es fácil tratar de mantener a una persona en el fondo de tu mente cuando prácticamente estás mirando a su gemelo por doce horas.
Supongo que no hiere a nadie preguntar sobre Edward, porque, enfrentémoslo, sería una estúpida sino lo hiciera, considerando que Emmett ha intentado rastrearlo por años sin éxito. Me aclaro la garganta del resto de vino frutal y hablo.
—¿Cómo está tu hermano, de todos modos? No lo he visto en milenios.
Él se encoge de hombros, frunciendo el ceño, e inmediatamente necesito saber más.
—Él está sobreviviendo, supongo. No lo he visto en alrededor de dos meses.
—¿Sigue en la casa de tus padres en Jersey?
—Nah, se fue de allí hace seis o siete años. Mis padres vendieron su casa en Lakes. Están en Arizona ahora.
—Recuerdo que cuando la última vez que me crucé con Edward, él mencionó que estaban allí. —Aún no es una respuesta en sí de Embry, pero he bebido lo suficiente para que ya no me importe si sueno un poco demasiado entrometida—. ¿Edward se fue a las Vegas? Sé que él mencionó que estaba pensando en eso la última vez que hablamos.
Él resopla, sacudiendo la cabeza.
—Sí, estuvo allí alrededor de un año pero entonces todo se desmoronó. Se encuentra en Scottsdale cerca de mis padres.
—Oh, vaya. Bueno, es agradable estar cerca de la familia. —Resoplo—. Es ciertamente la única razón por la que estoy aquí en Florida. Era esto o regresar a Jersey.
Embry me observa con una sonrisa triste y asiente.
—Sí, lamento mucho escuchar sobre tu divorcio. —Suspira, echando su cabeza hacia atrás—. La vida y estas malditas sorpresas, te lo digo. Cosas horribles le pasan a las personas buenas. No lo entiendo —masculla, terminando su cerveza.
—Oye, cielo, me iré a dormir —dice Liz con un bostezo, caminando hacia nosotros mientras yo me agacho y me siento con las piernas colgando del borde—. ¿Vienes?
—En un momento —dice él, ubicándose a mi lado pero dándole un beso en los labios cuando ella se inclina hacia él—. Solo me pondré al día un poco más con Bella.
—De acuerdo, no se vayan a caer. Buenas noches, Bella.
—Buenas noches. Duerme bien —le devuelvo, viéndola retirarse y entonces regreso a Embry—. Ella es fantástica.
—Lo es. Y soporta mi maldito trasero, así que eso la hace fantastiquísima. —Se ríe y me uno a él, ambos sintiéndonos un poco ebrios, supongo—. Claramente, no es una palabra, pero jamás fui un estudiante estrella como tú y Edward.
No puedo soportarlo más.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Adelante.
—¿Por qué Edward no terminó en West Virginia?
Su respuesta es inmediata.
—Las cosas se pusieron difíciles. —Sacude la cabeza de nuevo, sus ojos un poco llorosos—. Se enfermó, y estar en la universidad fue demasiado además de eso, así que él regresó a casa.
Ni bien las palabras «se enfermó» salen de la boca de Embry, mi estómago da un vuelco. Se enfermó. ¿Sigue estando enfermo? ¿Es por eso que él ha estado lejos de todos por tanto tiempo? De repente siento que tengo mil preguntas en la punta de la lengua, pero interrogar a Embry no es justo.
Cuando el concepto de qué tan enfermo entra en mi mente, me encuentro al borde de las lágrimas.
—No... No lo sabía. —Aunque quiero vomitar, me obligo a hacer la siguiente pregunta de todos modos—. ¿Está bien ahora?
Embry suspira y se encoge de hombros.
—Depende cómo definas "bien". Físicamente, sí, él vivirá, pero no está viviendo. Quiero decir, él no es miserable ni nada, pero se merece un maldito carnaval por el resto de su vida después de todo lo que ha atravesado. Él te discutiría todo eso, pero, ¿qué puedo decir? —Abre sus brazos—. Soy su hermano menor. Solo he querido verlo saludable y feliz. —Embry se encoge de hombros de nuevo—. He intentado hablar con él sobre todo una docenas de veces en los últimos quince años. Él es tan terco como una mula; dice que está bien y que le va bien, pero no me lo creo.
Tiro de la etiqueta de mi botella, mi corazón pesado con estas noticias.
—¿Es por eso que ha perdido el contacto con la mayoría de sus amigos?
Embry me mira seriamente.
—Todos, Bella. Él perdió el contacto con todos los que alguna vez fueron importantes para él. Eso es lo que quería.
—Pero... —Sacudo la cabeza, sin comprender la lógica—. ¿Solo porque enfermó? Quiero decir, ¿era contagioso o algo?
Él se ríe.
—Él va a matarme por esto, pero me importa una mierda. No vas a correr y contarle al mundo.
Mis ojos se abren de par en par.
—Dios, no. Jamás. Simplemente... me he estado preguntando por él por un tiempo. He estado preocupada... —Sacudo la cabeza y respiro profundamente, el valor que me da el alcohol me permite ser un poco más honesta con el hermano menor de Edward por el momento—. Suena tonto pero, sueño con él de vez en cuando. Ha sido así por años, desde que éramos niños. Los sueños más recientes que he tenido son los que me han hecho pensar más y más en él. Siempre está buscando algo. —Me detengo, tragando el gemido tembloroso que amenaza con salir—. Él nunca lo encuentra. No parece feliz... Despierto triste porque no importa lo que le diga en el sueño, no puedo hacerle sonreír y él se aleja de mí todo el tiempo.
Él resopla de nuevo.
—Oh, esto es surreal —masculla—. No voy a contar toda su historia porque no es mía para contar. Pero si él supiera que sueñas con él, él...
—¿Él qué? —suelto—. Quiero decir, ¿le asustaría que esta reciente divorciada que siempre estuvo enamorada de él y nunca lo olvidó por completo sueña con él casi treinta años después?
SANTO cielo. Ni siquiera puedo creer que acabe de decir todo eso. Maldito James, él dijo que la segunda tanda de Cosmos no eran tan fuertes como la primera. Fueron mentiras.
Embry me mira fijamente por un doloroso momento de silencio. Tengo que preguntarme si él piensa que estoy demente, pero en cambio, confío que veo una expresión de esperanza combinada con arrepentimiento o feliz incredulidad.
—Mira, él nunca me lo ha dicho con todas las palabras, o al menos no en un par de años, pero probablemente tú seas una de las únicas personas con la que él desea seguir teniendo una relación, Bella. El resto del mundo no cuenta. —Aparta la mirada, su mandíbula se tensa—. Y él lo aprendió de una manera dura.
—¿Puedes decirme qué le pasó?
—Tú te encuentras en el campo médico, así que quizás hayas lidiado con esto en algún punto, pero él tiene un desorden genético que le hizo perder su cabello. Comenzó con unos mechones desiguales, pequeñas zonas calvas apareciendo de la nada. Él no comprendía por qué estaba sucediendo, ninguno lo sabía. Eso más la lucha de acostumbrarse a la vida universitaria lejos de casa; fue imposible para Edward lidiar con ello. —Embry toma un trago de su cerveza—. Entonces, comenzaba a crecer de nuevo, y él se encontraba en un mejor nivel emocional. Pero pasaban unos meses o incluso años, y volvía a pasar de nuevo, pero cada vez peor. Fue un completo daño psicológico.
Me mantengo quieta, agradecida de finalmente tener un pequeño vistazo a lo que ha estado pasando, pero llena de angustia y confusión por lo que Edward ha lidiado con los años. Mi mente corre como un caballo desenfrenado, y me doy cuenta que cada vez que lo vi después de la secundaria, su cabello estaba cada vez más corto. Jamás pensé en ello dos veces.
Hasta ahora. Es alopecia.
—Como sea, como dije, él no podía lidiar con la preocupación, el estrés que causaba. Tenía ataques de pánico masivos todo el tiempo. Fue un caos —Se encoge de hombros, concentrado en el agua—, así que mis padres lo llevaron de vuelta a casa. Él intentó persistir una vez que estuvo en Jersey con un sistema de apoyo, pero algunas personas del pasado fueron bastante malditas con él. Dijeron algunas cosas retorcidas —masculla, sacudiendo la cabeza—. Edward dejó de confiar en todos los que no eran familia. Como sea, eso fue lo que lo llevó a Scottsdale.
Seco una lágrima de mi mejilla.
—Jamás he sido capaz de sacarlo de mi mente... de mi corazón. No importaba que los años siguieran pasando y que nunca hayamos estado juntos de adolescentes o adultos. —Más lágrimas se acumulan y caen por mi rostro—. Él nunca se abrió a mí. Quiero decir, raramente nos veíamos, y sabía que algo malo debió haber pasado, pero él nunca lo mencionó. Entonces, por supuesto, me casé. —Seco mi rostro de nuevo y me sorbo la nariz—. ¿Acaso él no sabe que yo jamás...?
—No lo hace —Embry me interrumpe—. Su mente se retorció después de un tiempo. En la secundaria, siguió a los demás. Se creyó todas las mentiras que venían con la multitud de personas falsas que lo rodeaban. Los amigos que creyó que había hecho en esos cuatro años resultaron ser las mismas mierdas a los que no pudo acudir una vez que todo se fue al diablo años después.
—¿Por qué me cuentas todos estos detalles, Embry? —pregunto, aclarándome la garganta—. Pensé que esta no es tu historia para contar.
Él inclina la cabeza para mirarme a los ojos.
—Hay mucho más que él puede contarte, Bella, créeme. Pero cuando escuché que ibas a estar aquí este fin de semana, sentí que los planetas se alinearon o algo. —Resopla, una sonrisa incrédula apareciendo en sus labios—. Mira, no sé dónde estás emocionalmente actualmente. Sé que la vida se ha cagado en ti durante el último año, pero no sabía cuándo tendría otra oportunidad para decirte esto. No hay nadie en este mundo, aparte de mis padres, que le importe mi hermano tanto como yo. —Hace una pausa, chocando su hombro con el mío—. A menos que quieras demostrar que estoy equivocado.
Suspiro profundamente y vuelvo a mirar hacia el mar. ¿Qué estoy considerando aquí? ¿Realmente podría seguir sin contarle a Edward lo mucho que siempre me ha importado? ¿Que él siempre ha tenido un pedazo de mi corazón? ¿Preguntarle qué siente, si siente algo por mí?
¿Realmente estoy a punto de arriesgarme después de que ha pasado tanto tiempo entre nosotros? ¿Después de pasar casi doce años amando y confiando en alguien más? ¿No estoy dañada? ¿Acaso no necesito más tiempo para recuperarme? ¿Y qué hay de Edward? Después de todo lo que ha pasado, y por lo que Embry ha dicho, siendo herido por las personas en las que creía que podía confiar, ¿incluso tiene la capacidad de creer en alguien de nuevo? ¿Quererla?
De repente me siento como El Acertijo, bombardeada por infinitas preguntas para las que no tengo respuestas. Al menos, no sin descubrir algunas verdades de primera mano.
Necesito ver a Edward.
Esto podría terminar en otra catástrofe épica para mí, o quizás, solo quizás podría estar a punto de obtener todo lo que siempre quise.
Embry carraspea.
—Tengo que hacer pis. ¿Estás bien aquí afuera?
Dándole una sonrisa melancólica, asiento. Mientras se va, mis orejas se espabilan con incredulidad cuando escucho «Oh Sherrie» de repente sonando en el bar. Me paro rápidamente y marcho adentro para ver quién está jugando con mi mente.
—¿Quién acaba de poner esta canción? —Mi pregunta sale como si estuviera ladrando, pero no es mi intención. Bueno, a menos que alguien intente jugar con mis emociones. Pero estas personas no harían eso.
Todos me miran —estupefactos y con ojos agrandados— a mí, la loca que acaba de entrar como si estuviera en un allanamiento SWAT. Jasper sacude la cabeza.
—Nadie, hermana —contesta, su ceja arqueada y un cigarrillo colgando de sus labios—. Solo una estación de radio con música de otra época.
De acuerdo, universo. Te escucho.
Respiro profundamente y regreso a la cubierta para relajar mis nervios y tranquilizarme.
Quizás sea momento de dejar de pensar en "y si", y en cambio actuar. Dejo de revivir lo que podría haber sido, si tan solo uno de nosotros hubiera tenido la valentía de compartir nuestros pensamientos en su momento.
Quizás sea momento de que me haga cargo de mis sentimientos y le diga, por una vez, que él ha sido dueño de mi corazón desde el día que me dio el anillo de su mamá en ese patio de jardín de infantes.
Trago el peñasco que recientemente se ha instalado en mi garganta y regreso a Embry, que acaba de unirse a mí de vuelta en la cubierta.
—Entonces, en términos de ropa para empacar, ¿qué tan caluroso es Arizona en agosto?
Capisce: Entendido.
¿Estamos todas gritando de emoción? ¿Realmente va a ir a buscar a Edward? ¿No creen que lo le pasó a Tyler fue el karma? xD
¡Ah, lo que esperaba llegar a esta parte de la historia!
Gracias por leer ❤️
