Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to Robsmyyummy Cabanaboy. I'm only translating with her permission.
Capítulo 21
EPOV
El aroma a café preparándose me recibe mientras mis ojos intentan ajustarse a la luz del día que se filtra a través de las ventanas. Viendo a Bella dormida sobre la almohada a mi lado me trae recuerdos de anoche, y me encuentro sonriendo contra mi almohada. No puedo recordar la última vez que me sentí así.
En la cima del mundo.
Quizás cuando tenía once años y mamá y papá nos sorprendieron a Embry y a mí con ese viaje a Disney World. Quizás a los diecisiete, cuando anoté el gol ganador que nos llevó a las estatales el año que ganamos. Quizás cuando Bella entró a PJ's de la nada todos esos años atrás... al menos, hasta que vi el anillo en su dedo. O quizás el lunes pasado, cuando abrí la puerta y la vi de pie allí por primera vez desde que me había dado por vencido de que alguna vez fuera a tenerla en mi vida.
Pero de alguna manera, aquí estamos.
Ella está sobre su estómago, un brazo doblado y su mano bajo su mejilla. Las sábanas verde lima cubren su espalda ligeramente bronceada y justo por encima de su cintura. Es como una imagen postal de una playa con el mar cristalino acercándose a la orilla. Cada vez que ella exhala, ese labio inferior carnoso sobresale ligeramente. Necesito succionarlo de nuevo. Mechones de cabello largo se extienden sobre su espalda; quiero pasar mis dedos por él una y otra vez. Entonces está el costado redondo de sus pechos escondidos. La imagen me emociona a tal punto que necesito relajar mi erección matutina. Mentiría si dijera que no estaba ansioso de poder hacer el amor nuevamente.
Tan pronto como sea posible.
Ella es tan preciosa que duele. Deja un dolor en mi vientre cuando la observo y sé que es mía. Al fin. Ella al fin es jodidamente mía, y juro por todo lo sagrado que no arruinaré esto.
Me estiro hacia la mesa de noche y tomo mi reloj: 7:03. Bella mencionó anoche que las horas de visita de cuidados intensivos son un poco más restrictivas que las horas de visita regulares, así que ella no tiene intención de salir antes de las nueve de esta mañana. Aún así, estoy seguro que ella querrá asearse un poco antes de dirigirnos allí. Gracias a Dios que tuvimos la energía para acomodar el año antes de quedarnos dormidos anoche. El tornado de prendas que dejamos desparramadas antes de nuestra ducha fue bastante hilarante.
Estábamos más que un poco entusiasmados.
Hay un gruñido de pasión que comienza a formarse en mi pecho al pensar en esa ducha. La primera vez que vi su cuerpo sensacional. Descubierto y todo para mí. Como joven campista que captó un vistazo de ella años atrás durante las lecciones de nado, solo podía imaginar. La realidad de lo sensacional que ella verdaderamente es ni siquiera se compara con los sueños que avoqué por tanto tiempo. Me sentí voluble a veces... no podía creer que ella era mía. Quería ser cariñoso y gentil. Quería tomarme mi tiempo, venerar cada milímetro de ella. Pero entonces el péndulo volvía a moverse y el costado bestia que necesitaba aclamarla como mía tomaba poder.
Afortunadamente, a ella no pareció molestarle en lo más mínimo.
Como sea, nos quedamos dormidos, sin molestarnos en regresar a mi coche rentado para tomar mis bolsos. Tendré que ponerme la ropa de anoche antes de correr afuera.
Giro hacia un costado, desenredando la sábana así no se aparta de la espalda de Bella. Parándome para estirarme, contengo un bostezo rugiente que intenta abandonar mi pecho.
—Mmm, mmm, mmm... ese trasero. Dios, ten piedad.
Mis ojos se agrandan mientras volteo, ligeramente sorprendido de su franqueza.
—Bella —digo con una risita—. Buenos días para ti también, chica sexy.
Me coloco los jeans, asumiendo que ir sin ropa interior está bien hasta que tome una ducha rápida. Estoy sonriéndole mientras ella se sonroja, sacude la cabeza, y entierra su rostro en la almohada. Ella masculla algo que no podría descifrar si siquiera lo intentara.
Me siento a su lado, uso todas mis fuerzas para detener la necesidad de arrancar la sábana de su cuerpo y optar por un placer matutino.
Me inclino y toco mi oído.
—¿Qué fue eso?
Ella se levanta apoyándose con sus codos, y tengo una vista perfecta de su espectacular escote.
—Dije que no puedo creer que tuve sexo con Edward Anthony Cullen en mi cuarto de infancia, y él simplemente se paró y me mostró su delicioso trasero como si fuera algo normal.
—¿Delicioso, eh?
Cerrando los ojos fuertemente, asiente.
—Extremadamente. —Bella suspira y vuelve a plantar su rostro en su almohada.
Me agacho, besando la parte trasera de su cabeza.
—Bueno, gracias por tu generoso análisis. Tendría que objetar y decir que la vista que yo tengo es completamente más fantástica que la tuya, pero ahora mismo me vendría bien usar mi bolso y mi cepillo de dientes.
Ella se da la vuelta y sonríe, apartando el cabello de su rostro antes de llevarlo por detrás de su hombro.
—Está bien. Déjame vestirme y podemos ir juntos. No escucho a nadie despierto ahora mismo, pero alguien obviamente estuvo arriba y preparando café.
Mordiéndome el interior de mi mejilla es lo único que me detiene de soltar una serie de obscenidades cuando ella sale de la cama, y puedo observar su cuerpo desnudo. Un triste minuto después, tiene puesta una camiseta y unos diminutos shorts de jean mientras yo termino de abotonar mi camisa.
Ella ofrece su mano.
—¿Listo para las nuevas presentaciones?
—Definitivamente.
Echo un vistazo por el pasillo y reconozco a Alice por las fotos que Bella compartió en su teléfono la semana pasada. Ella está sentada en un taburete frente a la isla de la cocina y capta mi mirada cuando nos ve entrar al comedor.
—¡Buenos... días! —Sus ojos están abiertos como platos pero de una buena manera, y no puede contener su sonrisa engreída.
—Bells, ¿quieres que te prepare algo antes de salir? —Jasper tiene su cabeza en el refrigerador mientras Alice me saluda amigablemente con la mano. Sonrío, asintiendo en respuesta—. Mamá tiene panecillos, pero hay bastantes huevos y queso también.
—Eh, sí, lo que sea que estés preparando estará bien, gracias.
—¿Puedes hacerlo por dos? —añado, guiñándole el ojo a Bella.
Jasper mira atrás dos veces.
—¿Qué? —Los ingredientes que ha juntado se tambalean en sus manos, el queso y la salchicha cayendo al suelo—. ¡Mierda, mierda! ¡Tomen los pimientos rojos!
Alice se apresura a tiempo para salvar el frasco de cristal de pimientos rojos asados de su inminente muerte a los pies de Jasper. Mientras tanto, todos nos estamos riendo.
—No fue mi intención hacerte perder el desayuno, hermano —digo, agachándome para tomar los artículos caídos. Cuando él se para, Jazz simplemente está sacudiendo la cabeza, sonriendo tan grande. De hecho, me alegra un poco, esperando que la amistad de la infancia que compartí con él pudiera ser enmendada también.
—Qué bueno verte, hombre —Jasper ofrece sinceramente con un abrazo. Riéndonos, damos varias palmadas en la espalda del otro—. Tú y yo tenemos que ponernos al día. —Apunta mi pecho con una espátula—. Edward, ella es mi novia, Alice. Allie, uno de los miembros originales de la Tribu Tuckerton de la que hablábamos el fin de semana pasado.
Alice se baja del taburete y ofrece su mano.
—Es realmente increíble poder conocerte.
—Un placer conocerte también —digo, sonriendo.
Ella mira a Bella y le guiña un ojo.
—¿Una sorpresa increíble, eh?
Bella luce como el gato que se tragó el canario mientras desliza un brazo alrededor de mi cintura.
—Mmm, podrías decir eso.
—Voy a preparar el desayuno, campistas —dice Jasper, mientras revisa en el mueble bajo la estufa—. ¿Puedo servirles un poco de café?
Bella asiente.
—Sí, por favor. Simplemente vamos a salir hacia el coche de Edward y tomar su bolso.
La cabeza de Jazz cae hacia atrás mientras suelta una carcajada.
—¿Asumo que no tuvo oportunidad de hacerlo anoche? —Nos da una mirada que dice que apostaría mi próxima paga a que estábamos un poco demasiado ocupados como para pensar en equipaje.
Suelto una risita mientras Bella pone una cara para su hermano antes de voltear para irnos.
—¡Cállate!
Me doy la vuelta por completo para ver a la Sra. Swan de pie quieta en el comedor. Tiene sus palmas en sus mejillas pero una sonrisa aparece, la cual le devuelvo justo antes que se apresure hacia mí.
—Edward Cullen, benditos los ojos que te ven. —La madre de Bella me abraza fuertemente y le correspondo—. Entonces, ¿tuvimos que tener casi una tragedia familiar para tenerte de vuelta en nuestra casa?
Suelto un bufido mientras ella se aparta, pero sus manos siguen sosteniendo mis hombros.
—Desearía que no fuera bajo estas circunstancias. Pero se lo debo todo a su hija.
Bella se sonroja, sonriéndonos.
—Bueno, vamos a contar nuestras bendiciones sin importar qué. —La Sra. Swan guiña un ojo y afianza su agarre en mis brazos con una pequeña sacudida—. Es maravilloso verte. Muchas, muchas gracias por estar aquí.
—Un placer. ¿Alguna novedad sobre el jefe?
Ella pasa por mi lado y se dirige hacia la cocina. Bella se acerca, acurrucándose a mi lado para escuchar la respuesta de su mamá.
—Acabo de hablar por teléfono con Shelly. Él tuvo una noche de descanso, así que eso está bien. Estará en UCI hasta al menos el mediodía, y entonces lo trasladarán a una cama en la unidad de recuperación. —Acepta la taza de café que Alice le tiende y sacude un sobre de edulcorante—. Pero es tonto que todos vayamos allí y esperamos cuando solo una persona a la vez puede estar con él.
—Solo dinos que quieres que hagamos, mamá —habla Jasper. Él se encuentra frente a la estufa, trabajando en nuestros omelettes—. Lo que sea más fácil para ti.
—Bueno, creo que iré allí ahora para sentarme con él esta mañana. Entonces, cuando estén preparándolo para transferirlo, los llamaré. —Ella mira alrededor de la cocina—. ¿Les parece bien?
—Está bien, mamá —contesta Bella—. ¿Estás segura que estás bien para conducir?
—Oh, sí. —Ella agita una mano para restarle importancia—. Dormí realmente bien después de tomar ese analgésico extra fuerte. Me siento increíble... agradecida. —Suspira y asiente, cruzándose de brazos—. Papá tiene un camino difícil hacia la recuperación frente a él, pero por ahora simplemente estoy agradecida de que él haya sobrevivido a la cirugía y que mis niños estén aquí conmigo. —Aclara los sentimientos que se acumulan en su garganta—. Los cuatro.
Los cuatro "niños" en el cuarto intercambian miradas rápidas y sonrisas amables.
Vaya.
Se siente jodidamente fantástico ser considerado familia a pesar que todos hemos estado separados por tanto tiempo. Eso dice algo. Dice mucho, de hecho.
—Toma. —Jasper coloca un plato frente a su mamá—. Adelante y come este primero así puedes ponerte en marcha. El resto de nosotros podemos sentarnos a comer ya que no tenemos que salir aún.
—Sí, por favor, coman todo lo que puedan encontrar que no se eche a perder —incentiva la Sra. Swan—. Además, tu padre está a punto de empezar una nueva dieta, lo cual lo emocionará, estoy segura. Y ciertamente no necesito tocino y salchichas en la casa para eso.
Bella y Jasper intercambian miradas cómplices.
—Hecho y hecho, mamá.
—Simplemente voy a salir a tomar mi bolso —anuncio.
Dedos cálidos se enlazan con los míos.
—Iré contigo.
Intercambiamos una sonrisa con Bella mientras nos dirigimos afuera. Frente al coche, abro el maletero y saco mi bolso grande.
—Bien, no quería asumir dónde me quedaría. Puedo dormir en la casa de mi amigo en Tabernacle. Alguien con quien atendí la barra en PJ's en el pasado. Ya lo llamé ayer.
Bella frunce el ceño.
—¿Por qué no te quedarías aquí? Estaba a punto de quedarme contigo en Arizona antes que tuviera que apresurarme hasta aquí.
Colgando mi bolso sobre mi hombro, tomo su mano de nuevo y caminamos por el sendero.
—Sí, pero esa era mi casa. No había padres alrededor. No se necesitaban permisos.
—Edward, mi mamá no pensará nada de que te quedes con nosotros. Jasper trajo a Alice con él y nadie lo miró de soslayo.
—Sí, pero tus padres saben que son una pareja y lo han sido por un tiempo. Solo... Solo no quería poner a nadie en una situación incómoda.
Ella bufa, sacudiendo la cabeza.
—Ven aquí, hombre demente.
Me inclino y ella toma mi mentón gentilmente, silenciándome con un beso.
—Le preguntaré a mamá si te hace sentir mejor. Pero estoy casi segura que ella espera que te quedes aquí ahora que te acaba de ver y adular... ¿y hola? ¿Te llamó uno de sus niños? —Bella pone cara de sorpresa—. Espero que eso no te haya asustado.
Nos detenemos antes de abrir la puerta principal.
—Me gustó un poco. Me ayuda saber que mi acto de desaparición no arruinó cada relación que hice de niño.
—No lo hiciste —susurra—. Vamos. Vayamos a asearnos así puedes ponerte al día con Jazz y conocer a Alice. Ella es genial. —Atravesamos la puerta pero ella se detiene, volteando hacia mí—. Y antes que termine este día, vamos a ir a la vuelta de la esquina, a la tierra de nadie, donde podemos devorarnos al otro.
Me río fuerte, envolviendo mi brazo alrededor de su espalda baja y estirándome para tomar su trasero.
—Eso será todo un salto desde ese beso inocente de hace treinta años atrás.
Ella me da una sonrisa reservada.
—¿Qué puedo decir? Me gusta dar saltos estos días.
~FAF~
La Sra. Swan —Renée, como rápidamente me corrigió— dijo que estaba demente si creía que pasaría la noche en otro lado. Fue bastante cómico, pero al final, de nuevo me hizo sentir agradecido de que la familia de Bella haga el esfuerzo por recibirme de vuelta a su hogar.
Pasar la mañana con Jasper y Alice fue realmente fácil. Ellos me entretuvieron con el increíble tiempo que tuvieron la noche de crucero con mi hermano y su novia el fin de semana pasado. Historias típicas de Embry; su locura es legendaria, y siempre mantiene al público riéndose. También me han dado una invitación abierta para ir a Panama City a visitar a Jazz cuando sea que quiera.
Estábamos limpiando después del desayuno cuando tuvimos noticias de Renée, diciendo que el jefe Swan estaba a punto de ser trasladado a la unidad de recuperación.
~FAF~
Bella toma la mano que le ofrezco sobre la consola central mientras seguimos a Jasper y a Alice al hospital. Decidimos regresar el coche rentado de Bella a una oficina satélite en el pueblo primero, y luego iremos a una oficina diferente en Cherry Hill para regresar el mío. Con su papá fuera de servicio, Bella planea que usemos su coche para movernos, especialmente ya que nos quedaremos juntos en la casa.
—Entonces, ¿te das cuenta que jamás me contaste sobre tu reunión con tu supervisor clínico ayer? —Bella le da un apretón a mis dedos varias veces—. ¿Cómo fue?
—Bueno, fui ubicado en rehabilitación ambulatoria, la cual incluye asistencia a domicilio.
—¡Sí! —festeja—. Eso es lo que esperabas, ¿cierto?
—Mhmm, justo en el centro de Scottsdale. Hay varias personas famosas en la lista también. Podría ver a algún Cardinal o Diamondback.
La sonrisa de Bella se estira de oreja a oreja. Y sé que es real.
—Como sea, la parte interesante que realmente quería contarte es que después de acumular tantas horas clínicas extra en mis dos primeros centros, solo debo alrededor de trescientas horas para cumplir con los requerimientos para mi maestría. Entré al programa antes que comenzaran a hacer cambios en los requerimientos de las licencias. Ahora los estudiantes tienen que ir directamente a programas doctorales.
—De acuerdo... ¿entonces estás atascado asistiendo a más clases?
—No, de hecho, la parte académica está terminada. Cierto, podría tomar cursos más especializados, pero llegados a este punto, solo tengo que terminar mis horas clínicas.
—¿Conseguir un doctorado es algo en lo que has pensado?
—No hasta el último par de años. Me haría mucho más competitivo, y viene con un salario más grande, lo cual siempre es bueno después de acumular todas estas cuentas.
Ella se ríe, poniendo los ojos en blanco.
—¡Amén! Creo que mis préstamos estudiantiles estarán completamente pagados un par de años antes de que me retire.
—Como sea, mi graduación está programada para diciembre.
—Eso es fantástico. Estoy tan feliz por ti.
—Se lo viene esperando por mucho tiempo, pero de verdad estoy orgulloso de mí mismo.
Ella me jala hacia ella, robando un beso rápido que estoy feliz de ceder.
—Sé que tus padres deben estar emocionados.
—Sí. Imagino que verme luchar por muchos aspectos de la vida no fue ideal para ellos. Esta será una gran celebración para todos nosotros. ¿Tienes planes para el 12 de diciembre?
—Puedo mover algunas cosas —bromea al principio, pero entonces su expresión se entristece—. No sé realmente dónde estaré. Tengo la sensación que terminaré aquí por un tiempo. Estoy segura que la rehabilitación que mi padre tendrá que realizar será extensiva.
Cuando nos detenemos frente a un semáforo en rojo, volteo hacia ella.
—Lo será. He trabajado con muchos pacientes que se recuperan de cirugías cardíacas. Es más difícil para unos que otros. Tu papá siempre ha estado en forma, así que esta rehabilitación podría ser mucho más fácil.
—No puedo esperar que Jasper ponga en pausa su vida y venga aquí a ayudar. Acabo de mudarme con mi hermano una semana antes de que fuera a buscarte. Soy la elección lógica para quedarse en Jersey y ayudar a mis padres, pero odio no ser capaz de simplemente soltar todo para ir y estar contigo. —Su suspiro profundo me tiene deseando poder aliviar su carga—. Y aunque sé que hemos estado diciendo cosas como "tú y yo", "nosotros juntos", cosas del futuro... este es un lugar precario al comienzo de una relación para que asuma que hubiera estado comenzando de cero contigo en Arizona, de todos modos. —Ella gruñe, enterrando su rostro en sus manos y frotándolas antes de aclararse la garganta para hablar de nuevo—. No me invitaste a nada de eso. Estos son solo escenarios que he generado. —Su voz se alza—. Sé que estoy pensando de más, pero mi cerebro no puede callarse. Y probablemente estés asustándote por dentro porque me he vuelto completamente loca, planeando un futuro al que ni siquiera has acordado. ¡Agh! ¿Son las diez pasadas las once demasiado temprano para una copa de Yellow Tail?
Sacudo la cabeza, aún sonriendo. Su monólogo interior me hace enamorarme de ella incluso más, pero no quiero que se estrese.
—Oye. Relájate. No estás asustándome con lo que dices. Si fuéramos extraños, o si tuviéramos veinticuatro años, sí, entonces probablemente suenes un poco atrevida. Pero Bella, estamos entrando en esto habiéndonos conocidos toda nuestras vidas. De acuerdo, no hemos estado cerca del otro todos los días en los últimos veinte años. —Me encojo de hombros—. Pero ya hemos superado el ida y vuelta que viene con toda esa mierda de atravesar nuestros veintes, de todos modos. —Acerco el coche hacia la intersección para girar a la izquierda y muevo mi mano solo por encima de su rodilla, dándole un suave apretón—. Es como dije anoche, no te contengas. Si sientes algo, dime. Y seré honesto contigo también. Si no estás en la misma página en ese momento, trabajaremos para llegar a un compromiso. —Froto su muslo de nuevo para hacer que me mire—. Quiero estar contigo. Y estoy muy seguro de recordar que dijiste que te debo una vida de besos perdidos. Sé vulnerable conmigo. No te avergüences de las lágrimas o los falsos miedos que no me has escuchado mencionar. —Sacudo la cabeza, esperando que se de cuenta que nada de lo que ha dicho me está asustando—. Soy un chico grande; si estoy molesto, te lo diré. No voy a tenerte dando vueltas; te lo prometo. Tu exmarido se ganó una medalla de oro en ese evento, y me niego a siquiera arriesgar que alguna vez lidies con cualquier tipo de dolor como ese de nuevo. Así que... ¿algo de lo que acabo de decir te asustó a ti?
Ella desliza un nudillo por la esquina de su ojo, soltando un «No».
—Bueno, bien, entonces. Paremos tiempo juntos, ayudando a tu mamá esta semana, haciendo planes para cuando tu papá salga. Diablos, incluso te ayudaré a enviar currículums para trabajos por aquí. Estoy aquí para ayudarte, y para abrazarte... lo que sea que quieras. Tengo el resto de la semana libre como mi jefe originalmente había planeado. Soy todo tuyo y puedes hacer lo que quieras conmigo.
—¿Todo mío, eh?
—Sí, señora. Cuando quieras, donde quieras...
Ella se estira hacia la guantera y toma un pañuelo.
—¿Acabas de citar a Shakira?
—No intencionalmente —me río—. Pero sí, la misma premisa.
Nos detenemos en el estacionamiento del hospital, encontrando un lugar cerca del fondo. Antes de buscar la manija, le doy un apretón a su mano de nuevo y la llevo a mis labios.
—¿Estás bien?
Ella suelta un suspiro profundo y asiente.
—Bien, esta soy yo tranquilizándome. Lamento haberme puesto así de nuevo. Claramente, mis nervios están por las nubes. Cualquier otro tipo al principio de una relación probablemente hubiera huido a los gritos ya.
—Bueno, entonces sería un idiota —razono—. Y sería mi ganancia de nuevo. No voy a huir. Estás atrapada conmigo.
~FAF~
Estar en el sur de Jersey estos últimos días, especialmente en el pueblo donde Bella y yo crecimos, me ha traído una gran cantidad de nostalgia. Recuerdo por qué me solía encantar tanto vivir aquí y por qué estar aquí en mis veintes comenzó a doler cuando las amistades se apagaron y las relaciones con las que creí que podía contar ya no estaban allí.
Es una sensación que viene con el pequeño pueblo. Las personas siguen siendo amigables. Saludan si pasas por su lado mientras paseas. Compran en las tiendas pequeñas e independientes en vez de conducir por veinte minutos afuera del pueblo para ir hacia Target o Walmart. Los niños aún montan sus bicicletas por todas partes. La gente tiene enormes decoraciones que salieron de las carrozas desmanteladas del Carnaval Canoe en sus propiedades. Los fuereños pensarían que es extraño ver a un ganso de seis metros vistiendo un sombrero y un chaleco de lentejuelas en el patio de alguien. Pero aquí, es solo un símbolo de cómo la comunidad se unió después de trabajar duro por meses para construir las carrozas y pasar ese primer fin de semana en agosto festejando para ver la magia desplegarse.
Toda una nueva generación está viviendo aquí ahora. Cierto, puede que haya un manojo de personas con las que fuimos a la escuela que heredaron la casa de sus padres o quizás compraron su propia casa porque sabían que Medford Lakes es una joya en el medio de los bosques de Nueva Jersey. En cualquier caso, se siente cómodo de nuevo. Definitivamente no estoy tenso, preocupado de que me encontraré con alguien del pasado. E incluso si lo hago, ellos no pueden lastimarme. Estoy feliz en mi piel y sé que todo lo que me ha sucedido, bueno o malo, me llevó a la actitud que tengo hoy. Y con Bella a mi lado, mi seguridad seguirá aumentando exponencialmente.
~FAF~
—Qué bueno volver a verte —susurra Rosalie—. Lo digo en serio. Te hemos extrañado. —Nos separamos un poco y ella asiente en dirección a Emmett—. Y él te ha extrañado más de lo que jamás sabrás.
Rosalie alza sus cejas, diciéndome que lo dice completamente en serio.
Emmett me ofrece su mano. Le correspondo con una sonrisa y él me jala a un abrazo fuerte.
—Te he extrañado, viejo amigo. No te me desaparezcas de nuevo, ¿me escuchas?
—No fue personal.
Cuando se retira, Emmett inclina la cabeza.
—Fue completamente personal... era tu vida y necesitabas verdaderos amigos.
Asiento, mirando a un costado, esperando no ponerme muy emocional en el estacionamiento de Pic's.
—Oye, vamos a entrar y conseguir una mesa. —Bella me guiña un ojo y se dirige a la entrada con Rosalie, dejándonos a Emmett y a mí unos minutos para hablar.
—Y bien... no son sutiles. —Emmett se ríe, ahuyentando una mosca—. Escucha, no quiero prolongar esto ni nada. Tuviste que tomar decisiones que eran lo mejor para ti en ese entonces, y lo entiendo.
Meto mis manos en mis bolsillos traseros y exhalo profundamente.
—Es horrible que tuviste que atravesar algo tan devastador sin verdaderos amigos a tu lado. Sé que yo no hubiera sido la primera persona a la que llamar, pero odio que te hayas rendido antes de llegar a mi número, ¿sabes a lo que me refiero? —Está entrecerrando los ojos en mi dirección, el sol poniente está brillando en su rostro bronceado.
—Lo sé. Y no puedo cambiar el pasado. Pero como le dije a Bella... se trató de supervivencia. No quería seguir enterándome que las personas que una vez había considerado los mejores amigos resultaron ser las personas más horribles. —Me encojo de hombros—. Simplemente fue más fácil alejarme y comenzar de nuevo con personas que no sabían que mi apariencia debería ser diferente.
Emmett camina hacia su coche mientras pasa un jeep.
—Y eso lo entiendo. Como dije, sé que no éramos el tipo de chicos que se llamaba todos los días o se veían los fines de semana por medio. Pero que desaparezcas por meses y años a la vez y entonces no dejar rastro después de esa noche que nos topamos en Braddock's...
—La cena de ensayo de Bella. —Froto mis dedos por mi frente—. Mi mente estaba bastante arruinada en ese entonces. Fue como si la realidad me hubiera impactado de frente, y me hizo sentir nauseabundo. Saber lo buena que ella era... es... y que ella nunca iba a estar a mi alcance de nuevo. Estaba lidiando con sentimientos egoístas, lástima por mí mismo y arrepentimiento. —Me aclaro la garganta, ahogando los recuerdos devastadores que quieren salir—. Estaba en un lugar muy malo, mentalmente, y lamento que simplemente haya abandonado nuestra relación. Solo...
Emmett me interrumpe agitando su mano.
—No necesitamos revivir esto, lo digo en serio. Tenías todo el derecho a lidiar con tu dolor de la manera que lo hiciste. Simplemente digo que hubiera estado allí... pero a fin de cuentas, sigo estando aquí, y estoy feliz que Bella te haya rastreado.
Suelto un bufido.
—Yo también.
—¿Sí? ¿Las cosas están... bien? —Inclina la cabeza hacia el restaurante, y sé que se refiere a las cosas entre Bella y yo.
—Es, eh... Más de lo que hubiera podido esperar con ella... y definitivamente más de lo que me mereceré jamás.
—Bueno, entonces, ¿qué dices que vamos a disfrutar de nuestras mejores medias naranjas?
Sonrío, agradecido de nuevo que tenga la oportunidad de reconstruir una amistad que pensé que había arruinado.
—Hagámoslo.
~FAF~
Dos horas después, básicamente hemos comido nuestro peso en alitas picantes, y las chicas están de camino a estar borrachas. Dejé de beber hace media hora, así como Emmett. Ahora estamos solamente riéndonos, recordando el pasado, y disfrutando de ver a Bella y a Rosalie siendo tontas en sus estados felices.
Rosalie apoya su mejilla sobre su mano y me observa. No puedo evitar reírme, codeando a Emmett.
—La perdimos, hombre.
—Casi. —Resopla y levanta su mano para llamar a nuestro camarero.
La mano de Bella encuentra mi rodilla. Antes que pueda arquear una ceja en su dirección, está deslizándola por mi muslo cubierto por jeans.
—¿Buscas algo? —pregunto.
Con sus ojos medio cerrados, tararea.
—Sabes que sí.
Diablos, esta mujer. Trago fuertemente, tratando de actuar tranquilo en público. Pero estoy ansiando esa boca suya de nuevo.
—Ven aquí —susurro.
Ella se inclina a milímetros de mi rostro, aún con los ojos entrecerrados. Tengo que soltar una risita. Después de besar sus labios dos veces, ella suspira, regresando a su silla con una muy satisfecha expresión de dicha.
—¡No puedo creer que tuviste sexo con Edward Cullen! —Rosalie suelta, haciendo que Emmett se mueva hacia adelante, carcajeándose. Yo simplemente sacudo la cabeza mientras Rose agita su mano en mi dirección—. ¡Quiero decir, en serio! ¡Edward Cullen!
Bella se ríe y se inclina sobre la mesa. Todos nos acercamos, esperando para lo que asumimos que será su respuesta en voz baja.
—¡Sí, bueno, tú te casaste con Emmett McCarty... hola!
Mis ojos se cierran. Eso fue todo menos bajo.
La cabeza de Emmett cae hacia adelante.
—Aquí vamos, mierda.
—¡Lo sé! —chilla Rosalie—. ¿Quién creemos que somos? —Ambas chicas están riéndose a carcajadas y golpeando la mesa.
Bueno, si vamos a tomar la ruta de la secundaria, bien podría divertirme un poco con Bella. Jamás he olvidado la noche que pasamos paseando por el pueblo años atrás, cuando me preguntó si era real el rumor de que los chicos con los que me juntaba en la secundaria usaba pasteles Tastykakes para practicar el sexo oral con una chica. Su reacción no tuvo precio cuando no lo negué.
—Oye, Em, ¿ha habido alguna tienda Wawa nueva en los últimos años por aquí? ¿O tengo que ir hasta Tuckerton?
Él sacude la cabeza.
—Nah, no vayas hasta allí. Hay una en Oakshade de camino a sus casas.
—Genial. —Tomo mi vaso de agua y revuelvo el hielo en el interior—. Extraño los pasteles Tastyklair. —Fijo mi mirada en él, dejando mi último pensamiento allí con esperanza de que me siga—. Ha pasado mucho tiempo.
Esa sonrisa que aparece en el rostro de Emmett me dice todo lo que necesito saber. Él se ríe.
—¿Oh, sí? Probablemente deberías comprar varias antes que regreses a Arizona.
Levanto mi palma hacia él.
—¿Ves? Tú lo entiendes. Pasé casi siete años sin esas joyas. Corteza suave y hojaldrada... crema en el medio. —Estiro mis brazos, colocando uno detrás de la espalda de Bella—. Un hombre tiene necesidades.
—¿Pasteles Tastyklair? —repite mi novia, definitivamente borracha, pero entrecerrando los ojos. Apuesto que sabe a lo que me refiero—. ¿Por qué no pedir el volcán de chocolate que tienen aquí?
Levanto un hombro, incentivado por Emmett, que está riéndose detrás de su puño.
—Nop. Solo quiero el pastel. —Tarareo—. Llámalo antojo.
—Puede que me una a ti —añade Emmett con un guiño y voltea hacia su esposa—. ¿Qué dices, nena? ¿Deberíamos pasar por Wawa por un poco de pasteles?
—Mira, si voy a comprar Tastykake, van a ser los de mantequilla de maní —dice Rosalie mientras hurga en su cartera—. ¿Qué pasa con esa repentina necesidad de pasteles Tastykake de todo modos?
—Acabas de escuchar a Edward. No los ha probado en casi siete años.
Ahora es mi turno de ahogar la risa, tirando mi cabeza hacia atrás, y mis manos volando a mis ojos para secar las lágrimas que se están formando.
La postura de Bella se endereza rápidamente mientras arquea una ceja. Después de darme una mirada, toma el brazo de Rosalie, acercándola para susurrar en su oído. Cinco segundos después, los ojos de Rosalie se agrandan como platos.
—¡Ooooh, pasteles! —Rosalie señala a su secuaz con su pulgar—. Sí, después de deliberar con mi cliente, estamos de acuerdo en la compra de pasteles en Wawa. —Se pone de pie, se tambalea un poco, y ahora Emmett y yo estamos carcajeándonos descontroladamente—. ¿Dices que un hombre tiene necesidades? Caraaaajo, una mujer también tiene necesidades, Cullen. Pongamos en marcha esto.
Bella se para junto a Rose mientras Emmett y yo calmamos nuestra histeria, tomando las llaves de la mesa.
—¿Crees que se dieron cuenta? —pregunta Emmett, tratando de recuperar el aliento.
Asiento.
—Sí, estoy seguro que el secreto fue revelado.
Buscando la mano de Bella, la jalo hacia mi pecho mientras sigo riéndome. Cuando todos volteamos hacia la puerta, Emmett nalguea a Rose.
—Apresúrate, mujer. Necesito mi pastel.
—Confía en mí, querido. Yo también lo necesito —dice, riendo—. Gracias a Dios por los Wawas de veinticuatro horas, niños noqueados con medicina para alergias, y salidas nocturnas. —Rosalie levanta su puño en triunfo—. ¡Mami tendrá acción esta noche!
~FAF~
El viernes por la mañana, Bella y yo esperamos en el vestíbulo a sus padres, hermano, y Alice. El papá de Bella está siendo dado de alta en cualquier momento ya, lo que en términos hospitalarios quiere decir dentro de la hora, como mínimo. Encontrar a los doctores para que llenen los papeles del alta siempre es un juego de espera.
Sé que estar en Jersey esta semana fue la acción correcta para mí. El jefe Swan y yo nos divertimos la otra noche jugando a las cartas con Jasper, mientras Alice llevó a Renée y a Bella a cenar. A pesar que su mundo ha sido puesto boca arriba, los Swan me han hecho sentir como si siempre hubiera pertenecido allí, como si no hubiera pasado el tiempo.
Cuando Renée nos echaba del hospital al final de cada día, Bella y yo teníamos una oportunidad de estar solos. Hemos caminado todas las noches alrededor de los lagos, visitando algunos lugares memorables de nuestros años formativos. Mis ojos han seguido abriéndose con respecto a mi percepción de cómo el mundo me ve y cuál debería ser mi reacción. He estado pensando en todas mis opciones y posibilidades, y ahora sé dónde pertenezco.
Es junto a Bella, sin dudas. Tan pronto como sea jodidamente posible.
Y en el mismo aliento, odio saber que me voy el domingo por la tarde, pero vamos a estar bien. No tengo dudas en mi mente.
La música rara que suena en el sistema de intercomunicador me saca de mis pensamientos sin rumbo.
—¿Qué hay con ese sonido?
Bella deja una revista en la rinconera.
—¿Qué sonido?
Señalo al techo.
—Usualmente pasan suave música ambiental, pero cada cierto tiempo hay una canción diferente. Es raro. —Casi suena como la caja musical de un niño o algo.
La mirada de Bella está fija por encima de mi hombro, y sus ojos se ponen brillosos, aunque sigue sonriendo.
—Es una canción de cuna. —Su mirada encuentra la mía y rasca su nariz antes de sorberse la nariz—. Quiere decir que un bebé ha nacido arriba. Qué dulce —susurra y asiente, con la mirada vacía de nuevo—. Ellos hicieron lo mismo en el hospital donde Rosalie tuvo a Alex y a Ashleigh.
Un minuto de silencio pasa entre nosotros antes de que otra canción de cuna suene por los parlantes de nuevo, y suelto un suspiro profundo.
—Me pregunto si fueron gemelos —dice Bella, mordiéndose el labio antes de darme otra sonrisa triste.
Trago el nudo que se ha formado en mi garganta en los últimos segundos. Su mirada sigue fija en la mía, y antes de darme cuenta, me agacho frente a su silla, llevándola hacia el borde.
—Oye.
—Hola. —Su voz es bajita, un poco rota.
—Quiero que sepas algo. —Tomo sus manos en las mías, rozando mis pulgares por sus delicados dedos—. Sé que no va a ser fácil tener que vivir separados en el futuro cercano, pero nos prometí que diría lo que pienso cuando necesitara hacerlo.
Ella asiente, alentándome a que siga, a pesar de su expresión melancólica.
—Sé que estás preocupada por el tiempo. A pesar de que no lo has dicho en voz alta, sé que estás preocupada por los... relojes.
—Edward...
—No, déjame terminar. Sé que eso es parte de lo que te tiene preocupada. Quieres que nos tomemos nuestro tiempo y seamos razonables con nuestra relación y su progreso, pero la realidad es que ya sabemos lo que queremos, ¿cierto? —Acerco mi rostro, tratando de captar su mirada—. ¿Cierto?
Ella suspira, sus lágrimas acumuladas ahora pesan lo suficiente para caer por sus mejillas.
—Sí —dice con voz ronca.
—Bueno, escucha... No quiero que te preocupes por nosotros... en absoluto. —Levanto su barbilla con mi mano—. Bella... Te amo. Estoy enamorado de ti; sé que lo estoy. —Me acerco aún más, bajando la voz, esperando que mi sinceridad sea clara—. Déjame darte un bebé... bebés. Lo que sea que tengamos la suerte de recibir. Es lo que quiero. Estoy más que listo para que mi vida ya no esté en pausa. —Exhalo con mejillas infladas, porque, mierda, esa fue una gran confesión.
Espero que no la haya dejado pasmada. Pero su silencio no me asusta. Puedo estar feliz de absorber su inocente e innegable inocencia sin llenar innecesariamente el silencio con palabras. Sus ojos llorosos... son simplemente hipnotizantes. Como piscinas de leche chocolatada, calentada por el calor de su corazón.
Soy tan jodidamente afortunado, lo juro.
Sus párpados se cierran, atrapando lágrimas en sus largas pestañas. Cuando levanta la mirada para mirarme, su sonrisa es suave.
—También te amo —susurra y sacude la cabeza—. ¿Esto realmente está pasando?
Sus palabras me hacen querer taclearla con abrazos y besos.
—Lo es si lo permites. —Agrando mis ojos y aparto un poco de su cabello por encima de su hombro—. Nos llevó treinta años llegar aquí. No me has presionado en esto, Bella, pero también es tu decisión. Solo puedo imaginar lo que este año ha sido para ti. —Me mantengo en silencio por unos segundos antes de aliviar el momento—. Y este no soy yo diciendo que tenemos que ir a casa y procrear en estos momentos.
Ella se ríe y me calma de nuevo.
—Quiero decir, podemos hacer la prueba de vestido tantas veces como quieras. Jamás me escucharás quejarme de eso —añado, guiñándole un ojo—. Pero simplemente estoy diciendo que cuando nos des la autorización, digo que lo hagamos. ¿Eso tiene sentido?
—Sí.
—Bien. —Me inclino hacia adelante, buscando un beso casto ya que estamos en el vestíbulo del hospital. Ella lo profundiza por unos segundos, y hace que mi corazón lata al doble de velocidad.
—¿Puedo autorizar una prueba de vestido ahora mismo? —pregunta con alegría diabólica.
Mirando a nuestro alrededor, señalo con el mentón.
—Hay una ambulancia en el estacionamiento. —Meneo mis cejas—. ¿Alguna vez lo has hecho en una camilla con ruedas?
Ella lanza su cabeza hacia atrás mientras se ríe, y estoy tan agradecido que podamos ser tontos, serios, y sexy, todo en cuestión de segundos. Es cómo sé que ella es la indicada.
Siempre lo ha sido.
Gracias a Dios por las llamas que logran permanecer encendidas incluso en las tormentas más fuertes.
Gente, he sido nominada a unos premios del fandom inglés por una de las portadas que he hecho para una autora, si desean saber más o votar, el link se encuentra fijado en el grupo. Aún no me lo creo jaja
¡Muchas gracias por leer! :3
