Capítulo XV: Vida y muerte.


Katsuna Todo siempre había sido un niño violento y de temperamento corto. Sus padres lo habían llevado a múltiples doctores, quienes habían confirmado que los problemas de enojó que tenía probablemente crecerían para peor. Incluso los psiquiatras no querían tratar con estos ataques violentos cuando veían que lograba voltear un sofá a la edad de cuatro años y destruía cinco mesas cada que los visitaba. Sus padres pensaron que tal vez disciplinando tan duramente como podían, harían que Todo actuara como un niño normal de su edad. Las acciones 'disciplinarias' consistían en a veces ser regañado por casi todo lo que se consideraba ofensivo para los demás. Poco sabían, Todo se convirtió en una persona más amargada.

Él era solo un niño y no sabía porqué ciertas cosas lo enfadaban. Hasta ahora, él no sabía por qué había nacido así. Y después sus padres lo habían dejado con su abuelo debido a que ellos ya no podían con él, Todo incluso fue más violento y se enojó mucho más. Pero al menos su abuelo fue paciente con él hasta el último de sus días, hasta que se mudó con su único amigo en ese tiempo y su mejor amigo desde la infancia, Kyabarie Kara.

Kara era el único niño que tenía una paciencia infinita para tratar con él, incluso de niños, cuando Todo lo empujó. Desde enseñarle matemáticas hasta ayudarlo a ventilar toda su furia, Kara siempre había estado ahí. De vuelta al presente, Todo siempre intentó fuertemente al menos no hacerle daño a Kara. Tal vez destruir sus cosas cuando no podía más, ¿pero dañar a cara físicamente con sus manos desnudas? Nunca. Al menos, no intencionalmente. Un montón de ocasiones había herido a Kara pero había sido un accidente, ya sea arrojando una taza con café hirviendo o arrojando los sillones del departamento. El autodesprecio de Todo era resultado de ese montón de ira que acumulaba, pero Kara nunca intentó atacarlo.

Kara era un buen chico. Era tan bueno hasta el punto en que muchas personas de la ciudad se aprovecharían de él si estaban aburridos. Y ese es el porqué Todo sabía que era tiempo de hacer que su furia fuera útil por primera vez. Las personas no le temían a Kara porque era muy amable, ¿Pero Todo? Ese chico tenía problemas intensos de furia desde niño, siendo abandonado por sus padres, ¿Destruir la mitad de las cosas en la casa de su mejor amigo? Podía asustar incluso sin intentarlo. ¿Pero qué podía hacer que la gente le tuviera miedo al punto en que nunca pensaría en herir a personas como Kara o Dayon?

Simple; ellos tenían que temerle incluso más.

Su fuerza y su odio hacia las personas había llamado la atención de un grupo grande de Yakuza en la ciudad.

Estaba caminando de regreso a casa por un día estresante en Suteba cuando Dayon, de todas las personas, lo agarró del brazo como si él estuviera luchando por soltarse del agarre del otro hombre y lo llevó a un edificio abandonado donde el temido grupo yakuza residía. Ellos lo querían convencer de unirseles al supuesto grupo de villanos, a lo cual él respondió escupiendo al líder del grupo y diciéndole que no. Eso fue hasta que, ellos usaron el nombre de Kara, diciéndole cómo nadie se aprovecharía de su compañero si era parte de su equipo.

Todo instantáneamente acepto. Era estupido por hacer eso, lo sabía. Y se arrepentía cada minuto de ello.

Había lastimado a alguien que trataba de regresar a casa, alguien que tenía buenas intenciones y solo quería ver a sus hermanos menores de nuevo. Casi había matado a Kara con una botella por su furia ciega que podía ser confundida con sobreproteccionismo. Finalmente, había convencido a dos personas inocentes de que regresaría por el camino correcto, con él dentro de ese infierno conocido como cimientos del edificio, en el cual él tal vez moriría por las palizas y múltiples golpes o tal vez moriría por inanición.

Cuando se despertó de su sueño autocompasivo, estaba situado en el abrigo doblado de Chibita mientras los otros dos, Chibita e Iyami, revisaban los moretones en su cuerpo. Se estremeció cuando uno de ellos apretó una parte adolorida de su brazo. "¡Estás despierto!" Iyami fue el primero que habló cuando vio que Todo se contrajo del dolor. Todo se dio cuenta que Iyami tenía unos cuantos moretones y su cabello parecía como si hubiera sido tirado de él, su ropa era un desastre, pero de alguna forma su dentadura estaba bien. "¡Estaba preocupado! ¡Estabas sangrando mucho de la cabeza!"

Todo se apresuró a sentarse. "¿¡Q-qué?! ¡¿Cómo es que sigues aquí?! ¡Te dije que corrieras e intentaras escapar! ¡Ellos no deben castigarte también, ellos ni siquiera te conocen!"

"No huiste, dices." Chibita suspiró, también estaba cubierto de moretones. Chibita no estaba usando su bufanda, haciendo que Todo se preguntara a dónde se había ido. "Ellos nos atraparon. Tan pronto como empezamos a correr, cinco de ellos nos persiguieron. Te distrajiste por nosotros y no te diste cuenta que el pomposo estúpido envió al resto de sus lacayos tras nosotros. Para ser honestos, tuviste en verdad una gran pelea. ¡Casi diez de ellos perdieron un diente!" Sonrió. "¡Y te las arreglaste para dejar a uno de los temporalmente ciego mientras volaba tu diadema como un boomerang enfrente de nuestros ojos!"

Bueno, él tenía una increíble puntería después de todo. Él sabía que su diadema podía ser una buena arma si lo intentaba lo suficiente. La única vez que falló en golpear a alguien cuando lanzaba un plato fue con Osomatsu en la mañana, el cual golpeó a Iyami en su lugar. Que buena introducción. Todo quería regresar al pasado y golpearse a sí mismo por eso. "¡Ese no es el punto! ¿¡Por qué fueron perseguidos!? ¡No tendrían por qué castigarte mientras no escape!" Él lloró. No podía recordar lo que pasó, ¡Pero estaba seguro de que no había intentado correr! Era estupido, ¡pero no lo suficientemente para hacer algo tan riesgoso como eso!

Chibita frunció las cejas y sacudió la cabeza en desacuerdo. "Son inteligentes, maldición. Ese chico Atsushi de verdad sabe cómo controlarte." Chibita se mofó. "Ellos te distrajeron intentando perseguirnos para desviar tu atención. ¡Ellos nos atraparon incluso antes de que Iyami alcanzara la puerta! No puedo culparlo, ellos en verdad son rápidos, ¡Maldición!¡Incluso pude haber intentado correr más que ellos, soy rápido, maldición!" Resopló. Entonces intentó empujar algo que estaba alrededor de la cabeza de Todo, lo que hizo que pasara los dedos por él. Se dio cuenta de que la tela suave que estaba alrededor de su cabeza era la bufanda de Chibita. "Bueno, necesitamos hacer algo para hacer que se detenga tu sangrado, ¡idiota! ¡Fuiste dejado fuera de combate cuando te golpearon con una palanca!"

¿Fuera de combate? ¿¡No fue capaz de esquivar el ataque!? Mierda. "Ni lo pienses, ¿Cuánto tiempo hemos estado aquí? Mierda, mi cabeza se siente como si fuera un maldito desastre." Su cabeza palpitaba dolorosamente, así que optó por volver acostarse sobre el abrigo de Chibita.

"Tres horas y media." Iyami lo contó. Todo se mordió el labio. No era bueno. "Tu amigo estaba aquí antes. No quería dejar el lugar mientras estabas aquí. Estoy seguro de que lo veremos de nuevo. Tal vez se proponga causar problemas a sí mismo para regresar a confinamiento. No estaría sorprendido si hiciera eso… él es un poco extraño, ¿No es así Chibita?" Además de su gran boca, su inquebrantable sonrisa y ese traje café, no parecía actuar como un verdadero peligro hasta que algunos de los lacayos de Atsushi intentaron sacarlo del cuarto.

Todo resopló, sintiéndose enfermo y algo mareado. "Bien. Si muero, si muero quién sabe lo que ellos les harían." Suspiró. "Como sea. Si nos dan comida, compartanla entre ustedes. Estaré aquí pudriéndome hasta morir, probablemente muera de inanición y muera lentamente por esta maldita herida en la cabeza. Diganle 'Hola' a Kara por mí. Si ellos los dejan salir, así es." Murmuró, apartándose del duo. Quería dormir y probablemente morir en su propio sueño debido a la herida en su cabeza, así que cerró los ojos y dejó salir un profundo suspiro, preguntando qué sería lo que pasaría después.

Chibita agarró la cara con ambas manos pequeñas e hizo que se girara en su dirección, así que Todo instantáneamente abrió los ojos. Y el pequeño hombre parecía muy disgustado. "¿¡Qué demonios pasa contigo?! ¿¡De verdad lo dejarás ir tan fácil!? Aunque eres basura, ¡idiota! Dijiste que podías pasar una semana completa en este infierno, ¡maldición!" Gritó desde lo profundo de sus pulmones. El grito estridente fue ruidoso, Todo quería convertirse en sordo en ese momento e Iyami tuvo que irse al otro lado del cuarto para cubrirse las orejas.

"Puedo. Pero eso no significa que quiera. La jodí. Mucho. Perdí mi razón de vivir." Se rió amargamente en respuesta. "Solo bromeo. Ellos te dejarán salir. La policía no puede hacer ni una mierda sobre ellos, así que no importa si los reportas o no. Para mi, yo moriré aquí. Muchas gracias por hacerme compañía. Ahora déjame dormir. He tenido suficientes problemas en mi vida, incluso después de haber nacido mi madre me dio en adopción. Además, Osomatsu no tendrá que tratar conmigo si muero. Si me voy mientras duermo, serán buenas noticias para-"

"¡Callate!" Chibita lo regañó. "¿¡Por qué eres así, idiota?! ¿¡Puedes considerar cómo se sentirá Kara si tu mueres!? ¡Osomatsu también! ¡Probablemente enloquecerá si mueres!" Siseó con los dientes apretados. "¡Eres su hermano menor! Lo sabes, ¿¡Cierto!? ¡No importa lo que hagas, Osomatsu y Kara nunca desearían que tú murieras! Además…" Su agarre en el rostro de Todo se hizo más duro. "Si tú mueres, no hay forma de que Osomatsu pueda volver a su propio mundo! ¡Él necesita a todos sus hermanos presentes! No quieres causar más problemas matandote, ¡¿Cierto?!"

Todo tenía que felicitar a Chibita por ser tan brillante. Chibita lo atrapó, aparentemente; él sabía que Todo estaba solo esperando a morir de una forma intentando olvidar todos sus errores y problemas. Todo tenía problemas, como Kara había dicho. Él solo no los mencionaba para mantener su supuesta personalidad intimidante activa. Bueno, él era intimidante naturalmente, pero a Chibita le gustaba pensar que había algo bueno en Todo. Su amistad con Kara, por ejemplo. No parecía estar dispuesto a herir a Kara, pero pelear era común entre ellos, parecía.

Estoy siendo un cobarde de nuevo, ¿¡No es así?! Solo estoy en negación porque alguien busque a una basura como yo, llamándome su familia. De nuevo, Osomatsu inyectó a Kara con una extraña sustancia sin supervisión de un adulto…

"Bien." Se sentó y cruzó sus brazos. "Normalmente, esperaría hasta que mis días de confinamiento terminaran. Peroooo.." Apretó la bufanda alrededor de su cabeza, ajustandola, casi como una bandana. Se preguntó a dónde había ido su diadema. Era probable que aún estuviera ahí, viendo cómo la había usado como un arma. Dobló sus mangas y notó la cara de sorpresa de Iyami y Chibita cuando vieron con dolor las hileras de diamantina azul. Kara en verdad era un buen chico. "No puedo dejar que sufran conmigo. Tal vez estén interesados en hablar, pero no creo que aprecien lo vacío que es este lugar. Se enfermarán en dos días. Deberíamos escapar. Lo hice la última vez y fui golpeado por dos minutos cuando me atraparon."

Ambos se estremecieron. "¿Hay una forma de salir?" Preguntó Iyami.

"Yup. La última vez, tenía un gancho conmigo que usé para abrir la puerta. Kara me lo dio para mantener mi cabello en su lugar, cuando aún no tenía la diadema. Lo perdí mientras intentaba huir la última vez." Estiró los brazos. Mala idea. Aún estaban adoloridos. "Bien. Creo que mis piernas están bien, lo cual es genial. Soy mejor con las patadas que con los puños." Murmuró. "De todas formas, no podemos huir así únicamente. Seremos golpeados si lo hacemos. Así que, uh, déjenme pensar en un plan rápido."

...…

Osomatsu abrió los ojos para encontrar a Kara fijando una pequeña sonrisa en él. Gracias a Dios Kara estaba viendo abajo así que su cabeza estaba bloqueando la luz. "¡Estás despierto, Osomatsu-niisan!" Lloró. "Estaba muy preocupado de que no te levantaras."

El mayor de los Matsuno se sentó, gimiendo de dolor. Además, solo se levantó. Todo el lugar era un desastre. "Ughhh… Todo de verdad es muy fuerte. Estoy impresionado de que el más joven pueda vencer al mayor… de nuevo, no quería pelear y bajé la guardia demasiado." Gimió. Esa patada dolía como el infierno, seguro, pero lo golpeó contra la puerta, lo que es más doloroso en comparación. Además de su estómago, también le dolía la cabeza y la espalda. "Aw gezzz… huh?" Miró a la ventana. "Espera… eso es… ¿de noche?" Entrecerró los ojos. El cielo parecía más oscuro.

"Así es. Me disculpo por el comportamiento de Todo y por no poder ser capaz de protegerte de él. Hablaré con él sobre esto después. Espero que no arremeta más contra tí." Kara dijo con un suspiro, sosteniendo el teléfono. "También, Karamatsu escribió antes. Nada importante además de la actualización de lo que están haciendo tus hermanos y que Choromatsu lo reemplazaría después, tuvimos una charla agradable. Espero que no te importe, Osomatsu-niisan."

"No del todo. No te preocupes por eso. Estaba un poco asustado al ser golpeado por Todo sin ningún esfuerzo. No necesitas protegerme, ¡Yo soy el mayor! ¡Se supone que Onii-can tiene que proteger a los menores! ¡Él definitivamente no necesita ser protegido! Quiero decir, ¿Por qué crees que fui antes frente a Todo, cuando intentó golpearte con una botella?" Osomatsu sonrió, tomando el teléfono. Estaba contento de que Kara fuera lo suficientemente amable para responder los mensajes, revisaría después la conversación para saber de lo que hablaron. Probablemente algo doloroso, pensó Osomatsu con una ligera sonrisa. Dos Karamatsus hablando con el otro probablemente sería el infierno para ichimatsu. "Gracias por cuidarme Kara, de verdad. Estoy bien ahora. ¿Dónde está Chibita e Iyami?"

Kara frunció el ceño. "Se fueron cinco minutos después de Todo… aún no han regresado, ninguno de los tres. Todo debió llegar hace una hora. De nuevo…" Bajó la mirada. "Estaba llegando tarde a su pequeña… reunión. Si él tiene nuevos moretones, lo vendaré."

Osomatsu estaba a punto de decir algo, hasta que su teléfono empezó a sonar ruidosamente, provocando que ambos saltaran por la ruidosa música pop. Recogió el teléfono para leer el mensaje, preguntando si era Choromatsu o Karamatsu quien lo enviaba.

"Es Choromatsu y tenemos una emergencia así que por favor lee el mensaje cuidadosamente. El Profesor Dekapan dijo que los signos vitales del Todomatsu de la otra dimensión están vacilando constantemente entre la vida y la muerte, cambiando constantemente, pero casi siempre se quedan muertos antes de que cambie a un signo de vida. Aparentemente, eso significa que algo impredecible sucederá, y su vida está en la línea de su supervivencia o su muerte siendo el resultado. Por favor encuentralo inmediatamente. Si él muere, es probable que pueda costarte la vida. Estarás estancado en esa dimensión, además, probablemente morirá si no lo encuentras rápidamente. Si es el otro Karamatsu, no te preocupes por Osomatsu-niisan. Ve y encuentra a tu amigo. Si este es Osomatsu-niisan, lamento molestarte, pero por favor encuentralo. Sus signos vitales son los únicos que están parpadeando, pero está con Iyami y Chibita de la otra dimensión, y ambos siguen vivos. El Profesor Dekapan aún está buscando su ubicación, así que te escribiré tan pronto los encuentre."

Inmediatamente después de leer el mensaje, Osomatsu tiró las sábanas que lo estaban cubriendo y agarró su bufanda de la silla en el cuarto de Kara. "¿¡Osomatsu!?" Kara vio cómo Osomatsu luchaba con las botas de invierno de nuevo y colocaba el resto de sus cosas de vuelta en la pequeña bolsa. "¿¡Qué sucede!? ¡No debes levantarte! ¡Probablemente aún estás herido y-"

"¡Kara! ¡Vístete!" Osomatsu gritó, envolviendo su bufanda alrededor de su cuello y saliendo a prisa del cuarto. "¡Todo está en peligro! ¡Alcánzame después, tengo que ir a buscarlo!"

"¿¡Q-qué!? Todo está- Osomatsu-niisan, ¡espera!"

Pero Osomatsu ya había salido de la cama y del departamento cuando escuchó el rechinido de la puerta abierta y el golpe contra el muro. El sonido de una maceta rota también hizo que se asustara porque Osomatsu accidentalmente pudiera haber roto la maceta de Rosa y probablemente la hubiera matado. Pero escuchar que Todo estuviera en alguna clase de peligro lo preocupó mucho más que la planta Ficus que probablemente estaba muerta.

Agarró su sudadera azul de ayer y la puso sobre su suéter, siguiendo después a Osomatsu mientras luchaba por ponerse sus botas azules de invierno y agarrando la bufanda azul de lentejuelas de Rosa para ponerla en su cuello.


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***El capítulo anterior era una diadema, no una venda lo que Todo se estaba quitando, jajaja. Upsi, pido perdón.