Aclaraciones: Batalla a la vista. Después de esto las cosas ya no pintarán tan bien para los héroes...


Means to an end

El grupo terminó de aplaudir la presentación de clase de Rosita, cundo las alertas sonaron de forma general en todos los dispositivos móviles del aula.

Alya fue la primera en abrir la notificación.

—Alerta de akuma, —susurró, mirando a Marinette de reojo.

La señorita Bustier se mostró asustada como por medio segundo al revisar su teléfono. Casi de inmediato, la voz del director Damocles resonó por los altavoces.

—Atención estudiantes, se ha dado aviso de una alerta de akuma cerca de la escuela. Les solicito que se queden en sus lugares y den aviso a sus familiares. El peligro yace a pocos calles por lo que la salida del instituto está terminantemente prohibida, hasta que Ladybug y Cat Noir controlen la situación.

Los alumnos consultaron las noticias para ver de qué se trataba esta vez.

—Repito, —volvió a sonar la voz del director, —nadie puede salir de la escuela. Daremos inicio al protocolo de emergencia para akumas externos. Todos presten atención a las indicaciones de sus profesores.

Como era de esperarse, Nadja Chamak fue la primera en acercarse a reportar el peligro, donde la cámara captó el preciso momento en que un autobús en movimiento desaparecía al instante en que un mimo de cabello rojizo lo tocaba con la mano, resultando ilesa al impacto.

—¿Esa no es… Sabrina? —Marinette la reconoció, por lo que no tardó en deducir el motivo de su akumatización.

—Muy bien, chicos, —habló la señorita Bustier atendiendo a las órdenes del director, —haremos un pase de lista rápido y luego cubriremos las ventanas.

Naturalmente, Marinette no podía esperar más tiempo mientras la ciudad corría peligro.

—¿Vas a necesitar ayuda? —Susurró Alya con un aire confidente, mas su amiga negó.

—Te necesito para cubrirme las espaldas y vigilar que todo esté en orden aquí. Si algo pasa cuento contigo y con Nino.

Alya asintió. Marinette alzó la mano casi al mismo tiempo que Adrián.

—¡Señorita Bustier! ¿Puedo ir al baño? —Dijeron los dos a la vez.

Y, aunque extrañada por la sincronía de los alumnos. La profesora les concedió permiso no sin antes anotarlos en la lista, pidiendo además que no se tardaran demasiado tiempo debido a la situación.


—¡Ladybug! ¡Cat Noir! ¿Dónde están? —Demandó saber la villana, mirando discretamente su pulsera. Contó 18 cuentas en ella y sonrió. —Bien… aún tengo espacio.

—Vaya… esta vez Hawk Moth no se esforzó en imaginar un traje llamativo. —La voz del gato negro se hizo presente, burlón como él solo.

Voidtouch giró su cuerpo y miró a lo alto de un edificio, donde los dos superhéroes posaban para la batalla. Y de nuevo, se sintió pequeña. Todos l miraban por encima, como alguien sin importancia.

—Muy gracioso, Cat Noir. Pero cuando se escriba de que los dos fueron derrotados por alguien con traje de mimo, nadie se volverá a tomar en serio a los héroes.

—Uy, qué miedo, —provocó aún más el muchacho. —Ahora, dinos, ¿dónde está Chloé?

Su nombre bastó para encender su furia nuevamente.

Siempre ella. Nunca la pobre Sabrina. La eterna segundona. Pues ahora usaría eso a su favor.

—No lo sé, ¿por qué no se lo preguntan a ella? —Exclamó, tomando una de las cuentas de su pulsera, lanzándola hacia ellos con un prodigioso brazo derecho.

Cat Noir esquivó el proyectil por medio reflejo.

—¡Fallaste!

—¿Tú crees?

Segundos después la cuenta explotó aun en el aire liberando una nube de humo, de la cual apareció como por arte de magia uno de los porteros del Le Grand París, gritando de pánico.

—¡Demonios!

—¡Y ahí les va otro!

Esta vez, la cuenta fue en dirección a Ladybug, quien de inmediato saltó y lanzó el yo-yo para crear una red de seguridad donde calculó donde caería la pobre víctima de la villana, usando un par de postes como soporte. Sin embargo, lo que se reveló fue un autobús que por poco se llevó a la heroína de largo debido al peso.

Cat Noir había conseguido salvar al portero, pero no perdió detalle tampoco de lo que había ocurrido, frente a la carcajada burlona de Voidtouch.

—¡Ups! Me equivoque. Creo que esta sí tiene a una persona. Puede que sea Chloé.

Ambos superhéroes se pusieron en guardia, pues en definitiva no sabía que esperar.

Ladybug repasó rápidamente todo lo que sabía de ella hasta el momento. Primero, tenía el poder de desaparecer cosas si las tocaba. Segundo, podía lanzar cuentas de su pulsera que al explotar liberaba personas o hasta objetos de gran tamaño. Pudo reconocer el autobús del vídeo en las noticias, por lo que se dio una idea final de cómo funcionaba su poder.

—Cat Noir, tenemos que destruir esa pulsera. Ahí debe estar el akuma. —Dijo cuando se reunieron de nuevo.

—Soy todo oídos, milady.

Dos proyectiles más fueron lanzados en su dirección, que fueron dos automóviles que casi los aplasta.

Contó 16 cuentas y se sonrió satisfecha. Tenía bastante espacio para capturar a los superhéroes y algo más por si se complicaba el asunto. Por eso, por si acaso, tocó un árbol con la mano izquierda y este desapareció. Una nueva cuenta se añadió a la pulsera.

—¡Claro! Por eso puede lanzar sin que desaparezcan… ¡Cat, cuídate de su mano izquierda!

—No necesitas repetírmelo, bichito.

A veces envidiaba su capacidad de mostrarse alegre en cualquier situación. Como si la vida de nadie estuviera en peligro.

Ciertamente no era el akuma más peligroso al que habían enfrentado, pero era impredecible. Una peligrosa caja de sorpresas de la cual tenían que cuidarse. Aún así, podían enfrentarla.

Que pasaran tanto tiempo sin hacer nada, siquiera mirarla, hizo que Voidtouch sintiera que no la estaban tomando en serio. De tal forma que, en su enfado, tocó un árbol más y dos bicicletas aparcadas cerca de ella.

—¡Oigan! Sigo aquí, —siseó. Tomó cuatro cuentas al azar y las lanzó al duo.

Por acto reflejo, de nuevo, esquivaron, pero se mantuvieron alertas por si había lanzado civiles. Y en efecto, así fue. Detrás del humo aparecieron el alcalde, su esposa, Nadja Chamak y su camarógrafo. Cuando el par se lanzó a rescatarlos, Voidtouch saltó tras ellos.

—¿No me escucharon? ¡Yo sigo aquí! —Bramó, llena de ira y rencor.

Ladybug y Cat Noir saltaron en sentidos opuestos para esquivar su toque. Aunque no podían darse el lujo de perder tiempo de reacción. Así que mientras Cat Noir usó su bastón para alejarla, Ladybug lanzó su yo-yo para atrapar a los civiles todavía en el aire pero próximos a una caída horrorosa, después los colocó en un sitio seguro.

—¡Escóndanse! —Debía volver pronto a la batalla.

Un grito de espanto proveniente de su compañero le hizo sentir un escalofrío por todo el cuerpo y de inmediato temió lo peor.

Sin embargo, el susto no fue tan serio como lo esperó. Cat Noir había perdido su bastón nada más, y ya estaba haciendo un drama al respecto para el desconcierto de la villana. Y Ladybyg, claro, no pudo evitar reír un poco.

La risa hizo que la villana se encandilara más, continuando con el combate cuerpo a cuerpo tan pronto cerró distancias con el héroe felino. Este únicamente se dedicaba a esquivar.

—Ven aquí, gatito.~

Algo de por sí, difícil.

—Lo siento, señorita, pero los gatos somos muy limpios y no me apetecen las caricias de una mano que ha tocado cualquier cosa.

El chiste sacó un gruñido de voz de Voidtouch, quien no vio el yo-yo de Ladybug enrollarse en torno a su cintura. Pero antes de poder siquiera tocarlo, fue sacudida contra una chimenea sobre los tejados.

—Excelente trabajo, milady.

—Gracias, pero tenemos que acabar esto pronto. ¡Lucky Charm!

Un soplador de hojas cayó en sus manos. Esta vez, el rompecabezas no le pareció demasiado complicado de resolver. Solo tenían que cambiar el campo de batalla.

O tal vez no.

Tres volutas de humo explotaron cerca de ellos, dando apenas tiempo de reacción. Una bicicleta terminó por aplastar a Cat Noir mientras Ladybug quedó atascada entre las ramas de un árbol que la terminó por aprisionar lejos del soplador.

Los quejidos de una chica se hicieron notar.

—¡Chloé! —Exclamaron los superhéroes al unísono.

—Demonios… —Chistó Voidtouch, acercándose amenazadoramente al trío. Quizá en su desesperación de obtener una ventaja, lanzó la cuenta que tenía encerrada a Chloé. La única que quería conservar si salía victoriosa del encuentro. Así jamás estarían separadas.

—¡Rápido, usa el soplador! —Pidió Ladybug a una aun muy desorientada Chloé.

Por supuesto no iba a permitir eso estando al fin encima del par de héroes. Los dos la miraban desde el suelo. Su lugar.

De un ágil salto consiguió aterrizar delante de la rubia, a punto de volver a capturarla, cuando una bicicleta la impactó por el costado.

—Es por eso que debes usar siempre casco.

Voidtouch gruñó, mandando lejos el medio de transporte.

—Ahora fuiste tú quien se olvidó de mí. Qué poco educada.

—¡Cállate! —Vociferó Voidtouch, apretando los puños con furia impotente. Parecía una niña queriendo hacer berrinche, pero para ella, todo era legítimo.

Su ira. Su necesidad de aprobación. El trato que había cerrado.

—¿Qué sabes tú del olvido?

Chloé finalmente estaba recuperando la conciencia.

—¡Nadie suele tomarme en cuenta! ¡Nadie! Ni siquiera mi supuesta mejor amiga.

El soplador de hojas fue alzado. Afortunadamente, su motor no hacía ruido.

—¡Mucho menos ustedes! Pero ahora eso va a cambiar. Justo después de que los borre y atrape para siempre en mi-

—Querrás decir, ¡mi pulsera!

Voidtouch abrió con sorpresa los ojos al ver cómo le apuntaban con el soplador. No comprendió por qué lo hacía desde atrás del árbol.

—¡Ahora!

Hasta que las hojas comenzaron a volar en su dirección.

Iba a saltar, pero Cat Noir la sujetó por la cintura, cuando las hojas comenzaron a golpear su cuerpo de forma molesta y continua. Para intentar protegerse se cubrió con los brazos, sin contar que su palma hizo desaparecer varias hojas antes de ser sepultado junto al super héroe.

—¿Qué esperaban conseguir con eso? —Dijo confiada la villana, quien sonrió de forma macabra al ver a Cat Noir a sus pies. Cuando lo quiso tocar con su mano, se dio cuenta de que la pulsera estaba llena. —¡No…!

Intentó tocar a Cat Noir en la cabeza, pero al hacerlo no ocurrió nada. El gato seguía ahí, y este le estaba regalando una sonrisa confiada.

Fue reducida al suelo, e inmovilizada por los brazos.

—¿Me lo permites? ¡Cataclysm!

Después de eso, no hubo mucho más que hacer.


—Siento mucho las molestias, señor Dantés. —Dijo el alcalde André, visiblemente nervioso respecto a la perspectiva que estaba ofreciendo de París a su invitado.

Sin embargo, la sonrisa ladina que le ofreció en respuesta, no supo si lo alivió o puso aún más nervioso.

—Por favor, dígame conde.

El hechizo de Ladybug había devuelto todo a la normalidad, y a la familia Bourgeois entera, Chloé, Jean y Dantés incluidos, de vuelta a su pent-house. Claro que la joven Bourgeois tuvo que retirarse para volver al colegio de inmediato, a atender algunos asuntos con Sabrina.

Dantés se mostraba complacido, sin embargo, por alguna razón que el alcalde y su esposa no alcanzaban a entender. Simplemente lo vieron servirse de nuevo en su taza y beber.

—Si esto es vivir en París, creo que puedo solicitar una estadía prolongada en su hotel, señor alcalde.

Todo miedo se disipó de inmediato para el matrimonio. Tener a un inquilino como él elevaría el prestigio de su negocio, y si sabía capitalizarlo bien, incluso podría usarlo a su favor para su campaña.

—Si no le importa, alcalde, quisiera retirarme a mi habitación.

—Claro, ¡claro! Debe estar cansado por el largo viaje.

—Cuento con usted para hacer válida mi petición. —El alcalde sonrió.

—Le tendré su respuesta en la mañana. Pero puede dejarlo en mis manos.

El conde asintió. Se puso de pie y abandonó el lugar.


No fue hasta la noche que una mariposa oscura alzó su vuelo en dirección al hotel Le Grand París.


Notas finales: Admito que quería hacer más cosas, pero decidí dejarlo así por hoy a fin de ejercitar un poco la redacción en un battle. Espero lo hayan disfrutado y espero sus opiniones al respecto. Porque a partir de aquí, la fiesta de verdad empieza.~