Advertencia: El siguiente fanfic incluirá grandes escenas lemmon, relaciones hombre-mujer, defloración y shota. Si no te gusta alguno de estos géneros, favor de no leerlo.
Todos los personajes y sucesos en esta historia son obras de ficción y deben ser tomados como tal.
Capítulo 1.
La Primera Vez de Aoi
Casa de Aoi – Hace Cinco Años
Mi primera vez, sucedió una tarde como cualquier otra durante mi tercer año de preparatoria.
Estaba a solo unos meses de entrar a la universidad y para entonces, ya llevaba cinco años siendo la tutora personal de mi vecino de toda la vida, Yuu-kun.
Aún recuerdo la primera vez que lo vi.
Flashback – Cuando Aoi conoció a Yuu
En ese entonces yo era una chica en mi último año de primaria, de cabello corto color toronja, ojos rosas y un listón amarillo muy característico que a la fecha, sigo usando sobre mi cabeza.
Esa soy yo, Otsuki Aoi, mientras que él, Yuu-kun, era solamente un niño que acababa de entrar a la escuela en su segundo año.
Nos conocimos una tarde en el parque de nuestra cuadra mientras jugábamos. Era el niño más lindo que hubiera visto en mi vida.
Y aunque él no ha querido reconocerlo otra vez, recuerdo perfectamente que cuando se me acercó para saludarme, me preguntó.
– Disculpe Onee-chan ¿Usted es un ángel? Es que mi mamá dice que los ángeles son las criaturas más bellas que hayan pisado el planeta.
Al escuchar esas palabras, incluso a mi corta edad, supe que querría pasar el resto de mi vida con él.
Se imaginarán mi fortuna cuando me enteré que aquel niño era mi vecino y lo que es aún mejor, sus padres estaban buscándole un tutor para ayudarlo con sus tareas después de la escuela mientras no estaban.
De inmediato me presenté como voluntaria y al descubrir que era su vecina y ver lo bien que nos llevábamos, sus padres no tuvieron ningún problema en contratarme y así, fue como inició mi vida como la tutora privada de Yuu-kun.
Aoi-nee y Yuu-kun
Dado que sus padres estaban fuera todo el día, se podría decir que mi trabajo era más como el de una niñera, aunque al habernos conocido desde tan jóvenes y pasar casi todas las tardes juntos, más que una tutora o niñera, me convertí en una hermana mayor para él.
Comencé a referirme a él como Yuu-kun y él se refirió a mi como Aoi-nee.
Lo ayudaba con sus tareas, cocinaba para él, e incluso durante nuestros primeros años, cuando sus padres tardaban mucho en regresar a casa, me metía a bañar con él para lavarlo y al salir, lo acompaña a dormir en su cama hasta que sus padres regresaban y entonces, me iba a mi casa.
Forjamos una relación muy hermosa durante los siguientes dos años y pensé que nada cambiaría entre nosotros.
Aunque por supuesto que todo cambió una noche cuando nos bañamos y presencié como Yuu tuvo su primera erección frente a mí.
No supe como reaccionar ante eso. Jamás había visto algo así y francamente, no pensé que me viera de esa manera.
Pensé que nuestra relación era tal cual como la de unos hermanos, pero ver aquella erección, me hizo entender que Yuu se está convirtiendo en un hombre, y como la mayor entre nosotros, tenía que guiarlo por el camino correcto.
Es por eso que esa noche después bañarlo, lo arropé en su cama y fue la última noche que me bañé con él.
Después de aquella noche – El despertar de Aoi
Al principio tuve problemas para volver a conectar con Yuu-kun.
No estaba segura de como debía tratarlo para que supiera que hay un límite entre nosotros y sin embargo, aún lo quería.
Creo que quizás me volví un poco fría y distante con él, ya que se volvió un poco más triste y no entendía por que ya no me quería bañar o dormir con él.
En verdad no quería verlo llorar ni hacerlo sentir de esa manera, pero era mi deber hacerle saber que estaba creciendo y por lo tanto, ya no podíamos hacer ciertas cosas como bañarnos o dormir en la misma cama.
Eventualmente terminó aceptándolo y poco a poco volvimos a tener el mismo vínculo de hermanos que teníamos antes de aquella noche, aunque nuestra relación había cambiado.
A partir de esos cambios, Yuu se volvió un poco más cerrado conmigo y ya no me contaba todo lo que sentía, noté que se sonrojaba más cuando estaba a solas conmigo e incluso un par de veces lo atrapé viendo la línea entre mis pechos.
También su físico comenzó a cambiar, se volvió más alto, más apuesto, se unió al equipo de soccer de su escuela y su voz se volvió más grave.
Estaba creciendo muy rápido frente a mis ojos y entonces me comencé a preguntar… si también habría crecido en otras partes.
No fue de una noche a la otra, pero a partir de entonces cuando terminaba mi trabajo como tutora y volvía a mi casa, me encerraba en mi habitación y sin darme cuenta, poco a poco me comencé a tocar.
Este acto tan lascivo se convirtió en parte de mi rutina diaria. Por la mañana iba a la escuela, en la tarde cuidaba de Yuu-kun y por las noches una vez me quedaba a solas, me masturbaba arduamente pensando en lo que habíamos hecho aquel día.
Y eso que no hacíamos nada realmente pervertido, pasábamos el día jugando, platicando, lo ayudaba con sus tareas y le preparaba la cena ¿Por qué esos simples actos con él hacían que me excitara tanto?
Mi único consuelo era pensar que al menos, era mucho mejor llegar a hacer eso a mi casa que hacer algo así realmente con él.
Aún así al terminar y acostarme, me preguntaba ¿Qué sentirá él por mí? ¿Realmente me verá como una mujer? Y si acaso ¿Será posible que algún día algo suceda entre los dos?
– No, no puedo pensar así, soy la mayor entre los dos, tengo que ser responsable.
Sin embargo al quedarme dormida, lo último en lo que pensaba es en lo mucho que deseaba escucharlo decir que me ama.
La Confesión de Yuu – 2 años después
Han pasado cuatro años desde que nos conocimos y dos años desde que descubrí aquella erección suya en el baño y establecimos nuestra nueva relación de amistad entre tutora y alumno.
Y aunque la chispa de atracción aún existe en nosotros, hemos aprendido a controlarla y cada uno lidia con ella en secreto a su manera.
Sin embargo, nuestra relación estaba destinada a cambiar una vez más aquella tarde, mientras lo ayudaba a hacer su tarea de su último año de primaria.
– Y así es como se resuelve este ejercicio ¿Me di a entender bien, Yuu-kun?
Pero cuando lo volteo a ver, lo encuentro con la cara completamente roja, como sé que se pone cuando esta viendo la linea entre mis pechos y no quiere que me dé cuenta, aunque más sonrojado y temblando.
Se debe sentir mal por ello, intento decirle algo para consolarlo pero entonces, veo que se levanta y para mi sorpresa, saca un anillo de juguete de su bolsillo.
– Aoi-nee, te amo, yo siempre te he amado, así que por favor… ¿Serías mi novia?
– Yuu-kun…
Lo dice temblando, demasiado asustado de cuál podría ser mi respuesta.
Me sonrojo incluso más que él al escucharlo decir esas palabras que tanto había esperado, pero ahora que me las ha dicho ¿Cómo debía responder?
Al no poder corresponder a sus sentimientos, pienso en decirle amablemente que es un chico muy lindo, que tiene un gran corazón y que debería entregarle ese anillo a una niña de su edad que no sea ella.
Pero por otra parte, la sola idea de imaginarlo entregando ese anillo a otra chica… hace que se me rompa mucho el corazón.
Así que finalmente, decido ceder a un punto intermedio y me acerco a darle un pequeño beso en la mejilla, haciendo que se sonroje y le digo.
– Con mucho gusto seré tu novia, Yuu-kun.
– Aoi-nee ¡Aoi-nee!
Yuu-kun me abraza con fuerza, al mismo tiempo que lo abrazo y acaricio su cabeza.
Me pregunto "¿Por qué lo hice? ¿Por qué acepté salir con él?" Me digo a mí misma que solo lo hice para no romper su corazón, y que de todas maneras al ser solo un niño, no se animará a hacer nada realmente conmigo.
Pero muy en el fondo, sé que realmente lo hice porque estoy enamorada de él.
Lo abrazo más cerca de mí, apretando un poco su cabeza contra mis pechos.
– Aoi-nee.
– Yuu-kun.
Sí, seguro que esto estará bien.
Aoi y Yuu como novios
Después de ese día, nuestra relación comenzó a cambiar poco a poco y aunque los dos intentamos actuar un poco más como novios, la verdad es que ninguno tenía idea de qué es lo que hace una pareja, mucho menos una tan fuera de lo común como la nuestra.
Intenté hablarlo con mis amigas en la preparatoria, pero cuando surgía el tema, siempre me comenzaban a interrogar sobre quien era ese chico misterioso con el que estaba saliendo.
Sea como sea, al pasar más tiempo a solas, comencé a descubrir más formas de mostrarle mi gran cariño y amor hacia él.
Quería tenerlo más cerca, sentirlo más cerca de mí, razón por la cuál a partir de entonces, comencé a recompensarlo con un pequeño beso en la mejilla o una caricia en la cabeza cada vez que hacía algo bien o terminaba su tarea.
Conforme pasaban los meses, esos besos en la mejilla se fueron pasando hacia la nariz, la frente, las orejas y finalmente los labios.
Cada vez que nos besábamos se me aceleraba el corazón pensando ¿Qué tan lejos puedo llegar con él? ¿Qué sentirá cuando lo beso? Y también… ¿Qué tanto puedo usar mi cuerpo para hacerlo sentir bien?
Para este punto, había comenzado a masturbarme todos los días en mi casa, pensando en el calor de sus labios, sus manos y su mirada tan tierna cuando nos separamos y me dice que me ama.
Me masturbo pensando en lo mucho que deseo sentir a Yuu dentro de mí, en lo mucho que deseo hacerlo feliz y me diga que me ama.
Jamás pensé realmente que tendría una oportunidad para hacerlo, hasta que llegó aquella noche.
La noche de mi primera vez.
La confesión de Aoi – 10 meses después
Ha pasado casi un año desde que Yuu-kun se me declaró y comenzamos a ser novios.
Ahora es una tarde cualquiera y tras salir de la escuela, me dirijo a la casa de Yuu-kun en mi bicicleta para preparar la cena y ayudarlo con su tarea.
– Buenas tardes, Yuu-kun.
– Aoi-nee, buenas tardes.
Lo encuentro en la mesa de la sala, totalmente concentrado en su tarea.
Para entonces yo ya estaba en mi tercer año de preparatoria, a solo unos meses de graduarme e ingresar a la universidad, mientras que Yuu-kun acababa de entrar a su primer año de secundaria.
Me acerco sonriente para saludarlo y leo los ejercicios de la tarea que esta resolviendo.
– Esos ejercicios se ven muy difíciles ¿Gustas mi ayuda para resolverlos?
– Aprecio tu ayuda, Aoi-nee, pero mejor no. Ya no soy un niño y si algún día deseo mantenernos y casarme contigo, tengo que empezar a valerme por mi mismo y pensar como adulto.
"¿Pero qué chico de su edad habla de esa manera?" Pero por otra parte, escucharlo decir esas palabras hace que me excite mucho y le doy un pequeño beso en la cabeza.
– Muy bien, en ese caso iré a preparar la cena para cuando termines ¿Vale? No dudes en consultarme si necesitas ayuda con algo.
– Lo-lo haré.
Aún se pone colorado cuando le doy una pequeña muestra de afecto como esa. Me pregunto cómo reaccionaría si hiciera algo más lascivo con él.
– Mi Yuu-kun.
Ha cambiado mucho desde que lo conocí.
Aunque ha crecido y ya casi es un adolescente, su cuerpo sigue siendo un poco como el de un niño, aunque bastante más apuesto, maduro e inteligente para su edad.
Es el primero de toda su clase, practica futbol con la selección de su escuela y por si todo esto fuera poco, incluso ha aparecido en un par de comerciales como modelo de televisión.
Todo esto ha ocasionado que las chicas de su escuela estén locas por él, aunque por supuesto, él solo tiene ojos para una chica en su vida.
Decido darle una pequeña recompensa visual arreglándome frente a él.
Me quito el saco color tinto del uniforme de Saint Michael's, levanto las mangas de mi camisa, amarro mi cabello en una coleta de caballo usando el listón amarillo que usualmente llevo sobre mi cabeza y finalmente, me pongo el delantal de la cocina, lista para preparar la cena.
Lo volteo a ver cuándo he terminado y sonrojado, regresa su atención a sus estudios, regañándose por haberme visto arreglar sin mi permiso.
Aunque lo que no sabe, es que esas pequeñas muestras de atracción hacía mí, me hacen muy feliz.
Al terminar la cena y Yuu-kun de hacer su tarea, preparamos la mesa juntos y empezamos a comer.
– ¿Cómo está la cena, Yuu-kun?
– ¡Increíble! Tu comida siempre es la más deliciosa, Aoi-nee.
Me sonroja al decirme eso y mientras cenamos, reviso la tarea que ha hecho.
– ¡Sorprendente! Todo esta correcto, aún cuando eran unos ejercicios muy difíciles. Felicidades por tus grandes resultados, Yuu-kun. Eres mucho más inteligente de lo que yo era a tu edad.
– No digas esas cosas sobre ti misma, Aoi-nee. Para mí, tu eres la mujer más inteligente de todo el planeta. Todavía tengo mucho que aprender si algún día deseo estar a tu altura.
– Yuu-kun.
Llevo la mano a mi pecho al sentir mi corazón latiendo con fuerza.
– De acuerdo. Seré más segura conmigo misma siempre y cuando tú tampoco te presiones demasiado con tus tareas ¿De acuerdo?
– Okay.
Sonreímos y continuamos cenando.
En verdad estoy sorprendida con lo rápido que ha madurado. Ya no es para nada el mismo niño que conocí cuando empecé a cuidarlo.
De hecho, ya que lo pienso… ahora tiene la misma edad que tenía yo cuando lo conocí.
"¿En verdad han pasado ya cinco años? Siento como si hubiera sido solo ayer. Me pregunto si seguiremos de esta manera dentro de otros cinco años. Para entonces, Yuu ya estará a punto de salir de la preparatoria, y entonces podríamos…"
– Aoi-nee.
– ¿Uh? ¿Qué pasa? – de vuelta a la realidad.
– Te estaba diciendo que ya terminé, y si gustas que recoja tu plato para lavarlos.
– Ah, descuida, no seas tontito. Deja que tu Aoi-nee sea quien los lave ¿vale?
Me levanto para lavar los platos pero antes de que pueda hacerlo, me detiene.
– ¿Uh? ¿Qué sucede, Yuu-kun? ¡Ah, ya veo! Estás esperando tu recompensa por haber resuelto todos los ejercicios de tu tarea ¿no es así? Eres un niño malcriado, pero bien, aquí va.
Preparo mis labios para besarlo, pero me vuelve a detener.
– ¿Qué pasa, Yuu-kun? ¿No quieres besarme?
– Por supuesto que quiero, pero Aoi, me gustaría que por favor… ya no me trates como a un niño. Quiero que nos tratemos como una pareja, que seamos iguales. Quiero entregarte el noviazgo que te mereces. Así que por eso… ¿Crees que podamos tratarnos como novio y novia?
– Yuu-kun.
Al escucharlo decir esas palabras, una gran felicidad se apodera de mí e incluso un par de lagrimas comienzan a correr por mis mejillas.
– En verdad, ya no eres un niño ¿verdad?
El momento que tanto había esperado finalmente ha llegado, así que sin contenerme más, lo rodeo con mis brazos y le sonrío mirándolo a los ojos.
– En ese caso, déjame enseñarte como se trata a una mujer.
Nos besamos con gran intensidad, como nunca antes lo habíamos hecho y sin separar nuestros labios, lo dirijo hacia el sillón de la sala, donde me siento encima de su regazo y lo continúo besando.
– Aoi-nee…
– Yuu-kun.
Continuamos besándonos, siento su lengua recorrer cada parte de mi boca, hasta que noto algo que me esta golpeando allá abajo y le pregunto.
– Yuu-kun ¿Acaso estás…?
Aún sentada sobre su regazo, coloco mi mano sobre su entrepierna y justo ahí, siento como su miembro se pone erecto por debajo de su ropa.
– Vaya ¿Pero qué tenemos aquí? ¿Te has puesto así por mí?
– Aoi-nee…
Yuu-kun se sonroja demasiado cuando se lo digo, pero a mí por otra parte, me pone muy feliz saber que se ha puesto así por mí.
Es entonces cuando entiendo que este ya no es un niño. Ahora es un hombre y por lo tanto, está listo para lo que sigue.
Así que sonriendo lo levanto y lo tomo de la mano para llevarlo conmigo.
– Aoi-nee ¿A dónde vamos?
– Vamos a tomar un baño, Yuu-kun.
– ¡¿En serio?! – Emocionado – ¿Cómo aquellos que solíamos tomar cuando éramos niños?
Sonriendo, lo niego con la cabeza y le digo.
– No. Esta vez, será nuestro primer baño en pareja. Quiero que me enseñes que ya eres un hombre. Mi hombre.
– Aoi-nee – sonrojado pero a la vez seguro, respira y dice – Esta bien.
– Vayamos, Yuu-kun.
En la bañera – Primera parte
Entramos juntos a la habitación de baño donde nos separamos y sin voltear a ver al otro, comenzamos a quitarnos la ropa.
Estoy muy avergonzada. El solo hecho de pensar que mi amado Yuu-kun esta a punto de verme desnuda después de tantos años, hace que me excite demasiado.
"Ahora que lo pienso, la última vez que nos bañamos juntos fue hace tres años cuanto tuvo su primera erección frente a mí. Me pregunto cuanto habrá cambiado desde entonces".
Al sentir los primeros jugos caer por mi entrepierna, decido dejar de pensar en ello y comienzo a quitarme la ropa.
Empiezo por la falda y las calcetas, después la camisa de mi uniforme y finalmente desabrocho mi bracier por delante y deslizo mis pantis por mis piernas hasta dejarlas fuera.
– Ya estoy lista ¿También estas listo?
– Así es – algo nervioso.
– Muy bien, en ese caso, nos volteamos. 1, 2… 3.
Volteamos al mismo tiempo y al ver su cuerpo desnudo frente a mí, dejo de estar nerviosa y me pongo muy feliz.
Su cuerpo se ha fortalecido, tiene vello donde antes no tenía y su pene, bueno… esta mucho más grande que la última vez.
Observo la manera en que Yuu-kun no despega sus ojos de mi cuerpo, maravillado y encantado como si hubiera descubierto el santo grial.
Sus ojos recorren cada parte de mi cuerpo ya desarrollado, observa mis largas y esbeltas piernas, mi pies descalzos sobre la alfombra, mis brazos y hombros desnudos bajo la luz del baño, la forma de mi cintura, mis caderas, mi ombligo y por supuesto, el lugar donde más enfoca su vista, esta en mi grandes y redondos pechos, tan perfectos y esponjosos, así como mis firmes nalgas detrás de mí y el jardín secreto que aún se encuentra oculto entre mis piernas.
El ver aquella emoción en su rostro, me hace desear lanzarme a sus brazos y comenzar a hacerlo. Pero no esta bien que empecemos de lleno para nuestra primera vez, primero tengo que enseñarle a ser delicado, así que en lugar de lanzarme contra él, decido controlarme y me acerco para acariciar su cabeza.
– ¿Te gusta lo que ves, Yuu-kun? ¿Acaso tengo un buen cuerpo?
– ¡Claro que sí, Aoi-nee! ¡Tu cuerpo es el de una Diosa!
Esas palabras, hacen que más jugos comienzan a correr por mi entrepierna, así que para no los vea, lo volteo de espaldas contra mí.
– ¡Muy bien! En ese caso, vamos a comenzar a bañarte.
Lo siento sobre el banco del baño y abro el agua de la bañera para que se vaya calentando.
– Empezaré por lavar tu espalda como en los viejos tiempos.
Preparo la esponja con jabón para bañarlo, pero justo cuando estoy por hacerlo, me detiene.
– Aoi-nee, durante muchos años fuiste tú quien me lavó como mi tutora, pero ahora que somos novios… permíteme ser yo quien te lave primero.
– Yuu-kun – sonrojada y excitada ante su seguridad – Esta bien. Asegúrate de dejarme muy limpia.
Le entrego la esponja enjabonada e intercambiamos lugares siendo ahora yo la que se sienta y él quien se levanta para lavarme.
Se queda petrificado de la emoción, viendo mi espalda desnuda y mis cuartos traseros frente a él.
Siente que quiere besarla, abrazarse a ella, pero como el caballero que es, decide controlarse y empieza a lavarme.
– Yuu-kun.
Me excito al sentir sus manos recorrer mi espalda, desde el tope de la nuca hasta el punto donde inicia la línea de mi trasero.
Siento sus dedos recorrerla, acariciándome incluso por mi cintura, abdomen y muslos desnudos.
Mientras lo hace, más jugos comienzan a salir de mí y se riegan sobre el banco donde estoy sentada. Imagino cómo sería si se descontrolara y se olvidara de las formalidades.
Lo imagino tirándome contra el suelo, tomando mis nalgas, inserta su pene erecto en mí y mientras toma mis tetas con sus pequeñas manos, me dice lo mucho que ama y lo bien que se siente estar dentro de mí.
Quiero que lo haga, quiero que se descontrole y me haga suya en este momento, pero justo cuando pienso que lo va a hacer.
– Listo, ya he terminado
Se levanta y separa de mí.
Lo conozco, sé que quiere hacerlo pero esta inseguro, le da miedo que lo vaya a tomar a mal o me vaya a molestar con él.
Esa inocencia y amabilidad que lo caracteriza es lo que más amo de él, por lo que dejo de desear eso y en su lugar, decido llevar las cosas a nuestro propio ritmo.
– Muchas gracias, Yuu-kun. Se sintió muy bien mientras me enjabonabas, eres muy bueno lavando.
Me levanto para mostrarle mi cuerpo enjabonado y con esa misma sonrisa, me agacho para tomar la esponja del suelo y mostrarle mi trasero antes de sentarlo en el banco donde estaba.
– Ahora es mi turno de lavarte.
En el momento que se sienta, siente algo extraño en el banco.
– Aoi-nee, se siente algo pegajoso en el banco ¿Acaso tú…?
– ¡Kyaaaaa! No… no te preocupes por eso, eso es solo… parte del jabón jaja.
Dios que vergüenza, si no fuera un niño, lo golpearía por hacer un comentario tan insensible como ese.
Pero Yuu-kun ya no es un niño, ahora es un hombre, mi novio, y tengo que empezar a verlo como tal.
Aunque me pone roja de la vergüenza, decido armarme de valor y le explico.
– Verás, esos de ahí son jugos vaginales, salen de una mujer cuando la haces sentir muy bien… sexualmente.
– Oh, ya veo. Entonces… me alegra haberte hecho sentir bien, Aoi-nee.
– Yuu-kun.
Gracias a Dios esta dándome la espalda y así, no ve lo roja que me he puesto.
Empiezo por lavar su espalda como cuando era niño y recuerdo las sonrisas que hacía en ese entonces.
Me es difícil de creer que aquel niño es el mismo al que ahora estoy lavando, pero ahora soy su novia, así que en lugar de bañarlo como lo hacía antes, decido enjabonar mis tetas y las uso para lavar su espalda.
– Aoi-nee ¿Qué estás haciendo?
– ¿Qué parece que hago? Te estoy lavando, tontito.
– Pero Aoi-nee… estás usando tus…
– Así es, esta es la forma en que las parejas se bañan. Dime ¿Te gusta?
– Aoi-nee… se siente…
Esta sonrojado, no tengo que verlo allá enfrente para saber que se ha excitado.
Continúo usando mis tetas para enjabonarlo, moviéndolas arriba abajo sobre su espalda y al ser esta su primera experiencia sexual con una chica, no tarda nada en correrse.
– Aoi-nee… siento que… Aaahhh… ¡Aaaaaahhhh!
Se termina viniendo y su semen sale disparado hacia la pared y el suelo.
Al terminar se deja caer y recarga su cabeza contra mis pechos.
– Muy bien, te viniste muy bien, Yuu-kun. Estoy muy orgullosa de ti.
– Aoi-nee…
– Dime ¿Ya te habías venido antes?
– Bueno…
Antes de que pueda responderme, me muevo y ahora me coloco de rodillas frente a él. Observo su pene todavía erecto frente a mí.
– Increíble.
A pesar de que se acaba de venir, todavía se ve muy duro y listo para otra ronda. No cabe duda que es un chico en el florecimiento de su juventud.
– Es tan lindo – susurro para mí misma.
Sin más preámbulo, tomo aquel pene en mis manos y comienzo masajearlo usando las palmas de mis manos y mis dedos.
– Aoi-nee ¿Qué estás haciendo?
– No lo sé ¿Qué es lo que estoy haciendo? – le pregunto con una sonrisa pícara y pervertida, como jugando con él.
Continuo frotando aquel pene en mis manos y le pregunto.
– Dime ¿Te pasa esto muy seguido esto? Que tu pene se ponga así de erecto.
– Bueno… solamente me pasa cuando estoy muy cerca de ti o… cuando pienso en ti.
– Ya veo, esa es una muy buena respuesta – sonriendo, todavía acariciándolo – Y ¿Ya averiguaste como arreglarlo?
– Aoi-nee… Aaaah…
Agarro el pene con mi mano y comienzo a moverlo arriba abajo para masturbarlo.
– ¿Y bien?
– Por… por supuesto que ya averigüé como arreglarlo, soy un chico después de todo.
– Muy bien. Y… ¿Lo haz hecho pensando en mí?
– Aoi-nee… ¡Aaaaaahhh!
Su gemido es suficiente para responderme. Lo ha hecho, se ha masturbado pensando en mí todo este tiempo, al igual que yo lo he hecho pensando en él.
La alegría en mí es demasiada y emocionada, continuo masturbándolo con más fuerza, hasta que aquel líquido blanco antes del semen, comienza a salir de su punta.
Quiero ser la única para él, deseo cumplirle cada pequeña fantasía que tenga, así que le digo.
– En ese caso, permíteme ser la primera, y espero la única, en cumplirte tus fantasías, mi querido. Buen provecho.
– Aoi-nee… ¡Aaaaahhh!
Abro mi boca y meto su pene. Con su pene en mi boca, comienzo a lamerlo una y otra vez arriba y abajo.
– Aoi-nee ¿Qué estás haciendo? Déjalo ya, esta muy sucio.
– No esta nada sucio, lo acabo de lavar. Al contrario, esta muy caliente y delicioso.
Saboreo con mi lengua cada centímetro de su pene, recorriéndolo y bebiendo todo lo que sale de él.
– Yuu-kun ¿Cómo se siente? ¿Lo estoy haciendo bien? – todavía con el pene en mi boca.
– Aoi-nee, no sé que estoy sintiendo, pero… se siente muy cálido, se siente muy bien dentro de tu boca. Se siente tan bien que siento voy a… voy a...
– Adelante, puedes venirte cuando quieras.
Todavía sin sacar el pene de mi boca, continuo lamiéndolo y metiéndolo tan profundo como puedo hasta mi garganta, y entonces.
– Aoi-nee, aquí viene. Me vengo ¡Me voy a venir! ¡Aaaaaaahhhhh!
Deja salir todo en mi boca y hago mi mejor esfuerzo para pasarlo. Pero al ser también mi primera vez, no contaba con que fuera a ser demasiado y lo termino sacando, provocando que el resto de su semen salga disparado contra mi rostro y cabello.
– ¡Kyaaaaa!
Cuando ha terminado, siento su líquido pegajoso correr por mis mejillas y cabello, y al verme, Yuu-kun se alerta.
– ¡Aoi-nee! Lo lamento, por favor, permíteme lavarte.
– Esta bien, Yuu-kun, descuida. Estoy muy feliz.
– Aoi-nee.
Me vuelvo a inclinar para meter su pene ahora sin vida en mi boca y lo dejo limpio, sin una gota de semen en él.
– Listo, te dije que lo dejaría limpio.
– Aoi-nee.
– Eso que te acabo de hacer, se llama blowjob. Es cuando las chicas usan su boca para hacer sentir bien a su pareja.
– Ya veo, no tenía idea que se podía usar para eso.
Es tan tierno. Hay tantas cosas que quiero enseñarle y practicar con él. Con una sonrisa, me acerco y lo beso.
– ¿Te gustaría seguir aprendiendo más cosas con tu Onee-chan? Después de todo recuerda que además que tu novia, todavía sigo siendo tu tutora. Tengo que hacer honor a mi título.
– Aoi-nee.
Se inclina frente a mí de rodillas y me dice.
– Por favor, sígueme enseñando, Aoi-nee.
Río al verlo de esa manera y con la misma sonrisa, levanto su rostro.
– Muy bien, en ese caso sigamos aprendiendo juntos, Yuu-kun.
Lo beso y preparo para la siguiente fase.
En la bañera – Segunda parte
Nos sentamos fuera de la bañera y lo acomodo sobre mi regazo para que pueda chupar de mi teta izquierda, al tiempo que aprieta y acaricia mi teta derecha mientras yo masturbo su pene.
– ¿Cómo se siente aquí abajo, Yuu-kun?
– Increíble, puedo sentir perfectamente como tus dedos 43corren cada centímetro de mi pene, Aoi.
– Me alegra. Y mis tetas ¿Son de tu agrado? ¿Son del tamaño correcto?
– Son las mejores tetas del universo, Aoi-nee.
– Me alegra escucharlo.
Siento sus labios mientras succiona y chupa de ellas tal como si fuera un bebe. Las aprieta y pellizca mi pezón derecho con su mano.
– Auch, no las aprietes tan fuerte, pareces un bebé cuando lo haces.
– Lo siento.
– Cielos, en serio te gustan las tetas ¿verdad?
– Solamente las tuyas, Aoi-nee.
Sonrió cuando me dice eso y continúo masturbándolo.
– ¿Sabes? En realidad ya te había atrapado muchas veces mirándolas mientras pensabas que no me daba cuenta.
– ¡¿EH?! ¿En serio? Yo no… Lamento haberte visto de esa manera sin tu permiso, Aoi.
– No te preocupes, me daba mucho gusto cuando lo hacías. Con eso me hacías dar a entender que estabas creciendo y… me deseabas.
– Aoi-nee…
Intenta levantarse a besarme, pero lo tumbo de vuelta a mi regazo para que siga chupando mi teta.
– No tan rápido señorito, no podrás levantarte hasta ver que hayas terminado y quedes completamente satisfecho.
– Aoi-nee.
Aunque ninguna leche va a salir de ella, continua succionando de ella al tiempo que yo lo masturbo más rápido, y en poco tiempo.
– Aoi-nee, aquí viene ¡Ya me voy a venir!
Su semen sale disparado y se riega sobre el piso del baño y mi mano.
– Muy bien, Yuu-kun. Esa fue una eyaculación exitosa.
Llevo mi mano llena con su semen a mi boca y la lamo.
– Un poco salado, pero igual delicioso.
Lo levanto para sentarlo y pregunto.
– Muy bien, ahora que has probado mis tetas ¿Qué más te gustaría probar? ¿Te gustaría ver como más las puedo utilizar para hacerte sentir bien? ¿Eh?
– En realidad, me gustaría más bien aprender ¿Cómo puedo hacer para hacerte sentir bien?
– ¡¿Eh?! – sorprendida de su respuesta.
– Hasta ahorita no hemos hecho más que actos para hacerme sentir bien, pero ahora, me gustaría aprender algo que te haga sentir bien en retorno.
– Descuida, eso no es necesario. El solo hecho de hacerte sentir bien es suficiente para mí, además…
– Pero para mí no lo es. Eres mi novia, Aoi. Quiero que también te sientas bien estando conmigo.
– Yuu-kun.
Siempre se me olvida lo maduro que es para su edad.
Aunque al principio pensaba en solamente hacerlo sentir bien para que se acostumbre a la idea del sexo, sin llegar a hacerlo… supongo que todo estará bien siempre y cuando le enseñe un par de cosas que puede hacer sin llegar a meterlo.
– Lo entiendo. Me alegra mucho ver que seas un hombre que también se preocupa por hacer sentir bien a su pareja. Así que te enseñaré todo lo que pueda al respecto ¿De acuerdo?
– De acuerdo.
– Bien. En ese caso, comencemos por un poco de anatomía básica.
Aún sentada, acomodo mis piernas abriéndolas frente a él y de igual manera, utilizo mis dedos para abrir y señalar los puntos clave de mi vagina.
– Verás, esto que ves aquí es una vagina. Es el aparato reproductor de las mujeres por el que orinamos y también tenemos bebes. Aunque por supuesto, también se puede utilizar para muchas otras cosas y sentir placer sexualmente.
– Increíble.
– Estos de aquí son los labios exteriores, lo de adentro son los labios interiores y esta de aquí adentro es la vulva. Más adentro hasta el fondo esta el útero, que es donde se forman los bebés cuando el hombre dispara su esperma allá adentro.
– O sea que ¿Puedo tener un bebé contigo si disparo mi esperma allá adentro? – se pone erecto solo de pensarlo.
– Así es, pero aún somos muy jóvenes para eso y lo ideal sería que estuviéramos casados para hacerlo. Así que por eso, es muy importante que el día que llegues a meterlo, no te vayas a venir adentro ¿Entendido?
– Entendido.
– Bien. Continuando, estos son los puntos principales de la vagina. Puedes utilizar tus labios o tus dedos para meterlos y hacerla sentir bien, pero el punto más importante en el que te debes concentrar, es este.
Apunto a la pequeña gema que esta por encima de mi vagina y la descubro.
– Esa pequeña figura que parece una perla, se llama clítoris. Es el punto más importante al que debes poner atención cuando quieras hacerme sentir bien.
– Entiendo. Aoi-nee ¿Crees que pueda acercarme más para verla?
– ¡¿EH?! Bueno – sonrojada – supongo que si eres tú, no habrá ningún problema. Solo… se cuidadoso ¿Sí?
– Descuida, lo seré.
Se acuesta en la alfombra del baño y acerca su cabeza a mi entrepierna, observando mi vagina frente a él.
– Increíble, parece que se contrae conforme me acerco a ella.
– Yuu-kun.
Mi cara se pone tan roja como mi cabello al ver que Yuu-kun esta tan cerca mi zona más privada y en eso siento.
– ¡Kyaaaaaaaaa! ¡Yuu-kun!
– Increíble, apenas la toque y varios jugos vaginales salieron de ella ¿Eso quiere decir que te hice sentir bien?
– Grrr… – Me da demasiada pena responder.
"Este niño aprende muy rápido, si le enseñara lo que puede hacer con ella, podría…"
– Me pregunto cómo sabrá.
– ¡¿EH?! Yuu-kun, no vayas a… ¡Aaaaaaaahhhhh!
Sin esperar mi respuesta, inserta su lengua tan lejos como puede dentro de mí, tomándome de los muslos y lamiendo con cada parte de su lengua.
– Esta muy salada y caliente, tus jugos saben cómo a...
– ¡Cielos, Yuu-kun! ¡Debes aprender a ser más considerado! No esta bien que le digas a una chica como saben sus… ¡Aaaaaahhhh!
Pero en ese momento deja de prestar su atención al interior de mi vagina y se concentra en mi clítoris ahora descubierto y comienza a besarlo como hace un momento hizo con mi teta.
– Aoi-nee, quiero hacerte sentir bien, quiero que te vengas.
– Yuu-kun… esas no son palabras que deberías decir todavía… no puedes… a este paso me vas a… vas a hacer que…
– ¿Voy a hacer qué? ¿Te voy a hacer venir? – Sonríe ahora jugando conmigo.
– Yuu-kun, Yuu-kun… ¡Aaaaaaaaahhhhh!
Al final consigue su cometido y mis jugos salen disparados contra su rostro, logrando que alcance el orgasmo.
– Wow, son demasiados.
Al terminar de venirme, limpia mis jugos de su cara y dice.
– ¡Eso fue increíble, Aoi-nee! Me dio mucho gusto ver tu cara mientras te venías.
– Cielos.
¿Qué es esto que siento? Estoy muy avergonzada, pero al mismo tiempo… estoy tan feliz. Jamás pensé que Yuu-kun podría hacerme venir de esa manera y ahora que lo ha hecho… quiero hacer más, mucho más.
– Yuu-kun ¿Te gustaría sentir como se siente tu pene en mi vagina?
– ¡¿EEEEEEHHHHH?! Pero Aoi ¿No me dijiste que no debía?
– Descuida, solo será frotarlo por fuera, no tendrás que meterlo.
Me acuesto de espaldas sobre la alfombra del baño y abro mis piernas mientras Yuu-kun se acomoda encima de mí, rozando la punta de su pene contra mi entrada.
– Ya esta muy mojada, así que no tendrás ningún problema en frotarlo.
– Aoi-nee ¿Estás segura de que puedo hacerlo?
– Así es, solamente recuerda no meterlo bajo ninguna circunstancia y… por favor, usa tu pene para hacernos sentir bien a ambos.
– Esta bien, aquí voy.
Acomoda la parte lateral de su pene contra mis labios exteriores y empieza a frotar.
– ¡Kyaaaaaaaaa! ¡Yuu-kun!
Comienza a mover sus caderas utilizando mis jugos vaginales para deslizarse y frotar su pene contra ellos, rozando mi ombligo con su glande y chocando sus testículos contra mis nalgas.
– ¡Increíble! Aoi-nee, tu vagina es la mejor. Es la mejor sensación que he sentido en toda mi vida.
– También yo, Yuu-kun, jamás me he sentido tan bien como me siento ahora. El saber que estoy haciendo esto contigo… me hace tan feliz.
– Aoi-nee, te amo, quiero hacer esto contigo toda la vida. Prométeme que seguiremos juntos, Aoi, prométemelo.
– Yuu-kun. Es una promesa, estaremos juntos por siempre y continuaremos haciendo esto toda la vida.
– Aoi-nee, te amo, te amo demasiado ¡Aoi-nee!
– ¡Yuu-kun! ¡Aaaaaaaahhh!
Nos besamos, entrelazando nuestras lenguas al tiempo que continua frotando su pene contra mi entrepierna y se desliza con mis jugos vaginales.
Esta es la mejor sensación en todo el mundo, quiero que siga haciendo todo esto y más. Quiero que lo haga, quiero que tome mi primera vez y me penetre, quiero que rompa mi himen y deje caer su semilla dentro de mí.
Pero no puede, le dije que no lo haga y conociéndolo, de ninguna manera hará eso sin mi consentimiento. Pero tampoco le puedo decir que lo haga ¿Entonces que puedo hacer?
Me quedo con esta sensación, con estas ganas y deseo de que lo haga, hasta que ya no puedo más y finalmente él me dice.
– Aoi-nee ¿Crees que pueda meterlo?
– ¡¿EH?!
– Se que me dijiste que no lo hiciera, pero se siente tan bien acá abajo que… en verdad quiero sentirte allá adentro. Quiero ser tu primero, quiero ser el único para ti. Así que por favor ¿Puedo?
– Yuu-kun…
Con lagrimas de felicidad en mis ojos finalmente tomo una decisión y sin responderle, utilizo mis piernas para rodearlo de las caderas y con un movimiento, meto su pene a lo más profundo de mí.
– ¡KYAAAAAAAAAAAAAAA! ¡YUU-KUN!
Siento su pene penetrándome e incluso siento el momento exacto en que rompe mi himen y nos volvemos uno solo allá adentro.
– Yuu-kun… – llorando.
– ¡Aoi-nee! ¿Qué es esto que estoy sintiendo? Se siente tan cálido y apretado aquí dentro… es la mejor sensación en todo el mundo. Dime ¿También te sientes…? ¿Aoi-nee? ¡Aoi!
Se preocupa al ver las lagrimas en mis ojos y la pequeña gota de sangre que sale de mi interior.
– ¡Aoi-nee! ¿Qué pasa? ¿Te hice daño? Lo lamento mucho, en verdad, yo no quería…
– Yuu-kun.
Tomo su mejilla para que me vea y observa que mis lagrimas más que de dolor, son de alegría.
– Me siento fabulosa, Yuu-kun. Estoy tan contenta de tenerte dentro de mí.
– Pero Aoi, estás sangrando ¿De verdad no sientes dolor?
– Para nada.
Observo el punto en que estamos conectados allá abajo y sonrío, acercándome para darle un dulce beso en los labios mientras acaricio su nuca y su mejilla.
– Ahora estamos conectados, Yuu-kun. Ahora soy tuya y tú eres mío y nunca más me separaré de tu lado. Así que por favor, toma la responsabilidad conmigo ¿Sí?
– Aoi-nee ¡Aoi-nee!
– ¡Kyaaaaaaaaaa! ¡Yuu-kun!
De inmediato comienza su movimiento de caderas y me penetra una y otra vez allá abajo.
Después de cinco largos años, después de tantas noches masturbándome e imaginando este momento, por fin puedo sentir a Yuu dentro de mí y disfruto cada segundo de ello.
Me encanta la manera en que me abraza, en que me besa, en que me toma de las tetas y continua moviendo sus pequeñas caderas para llegar tan profundo como puede dentro de mí.
Me encanta el esfuerzo que hace, la expresión que pone, las gotas de sudor que caen por su frente que demuestran lo mucho que se esta esforzando por hacerme sentir bien y le correspondo gimiendo tan fuerte como puedo para hacerle saber que me estoy sintiendo bien gracias a él.
– ¡Así, Yuu-kun, sigue así! Sigue moviendo esas caderas dentro de mí.
– Aoi-nee, estás tan cálida y suave acá abajo, tu vagina es la mejor del mundo. La amo, la amo con todo mi corazón.
– Me alegra mucho escucharlo, Yuu-kun. Es toda tuya, puedes usarla cuantas veces que quieras para demostrarme tu gran amor.
– ¡Aoi-nee, te amo! Quiero que seas la única para mí, quiero que seas la única a la que le haga esto.
– ¡También yo, Yuu-kun! No deseo hacer esto con nadie más que no seas tú. Hagamos una promesa. Promete que seré tu única, prométeme que no harás esto con nadie más que no sea yo.
– Lo prometo Aoi-nee, estaré contigo toda la vida. Jamás te dejaré sola, Aoi.
– Yuu-kun.
Nos besamos y continuamos haciéndolo por unos segundos más, hasta que finalmente Yuu ya no aguanta más y se esta por venir.
– Aoi-nee, ya no puedo más, me voy a venir.
– Esta bien Yuu-kun, descuida, yo también ya estoy por venirme.
– En ese caso ¿lo voy sacando de una vez?
– No es necesario, es un día seguro, apenas me bajó hace tres días.
– ¿Bajó? ¿Eso que quiere decir?
– ¡No preguntes, solo dispáralo!
– ¡AOI-NEE!
– ¡YUU-KUN! ¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHH!
Al final lo rodeo con mis piernas y se termina viniendo en lo más profundo de mí.
Deja salir todo su semen, el cual va directo hacia mi útero y lo recibo con bastante alegría. Siento como me llena con cada gota de su semilla y finalmente al sacarlo, siento como aquel líquido blanco recorre mis labios exteriores y mi trasero para finalmente caer en el suelo.
– Eso fue increíble – sin aire.
– Sí – también sin aire.
Nos quedamos un rato recostados sobre aquella alfombra mientras más del semen de Yuu continua saliendo de mi vagina, y cuando finalmente se ha recuperado, se levanta y me pregunta.
– Aoi-nee, eso quiere decir que… ¿Ahora estás embarazada con nuestro hijo?
– Aún no. Como te dije, apenas tuve mi periodo hace tres días, así que estoy bien.
– ¿Tú periodo?
– Muoh, te explicaré eso otro día.
Al recuperar aire, me levanto lo suficiente para tomar un poco de papel higiénico y limpio el semen de mi vagina.
– De acuerdo. Aunque no entiendo mucho de eso, quiero que sepas que si llegaras a quedar embarazada, con mucho gusto aceptaré la responsabilidad.
– Yuu-kun.
Me acerco para besarlo en los labios.
– Eres muy dulce, pero hasta que seamos adultos y nos casemos, será mejor que no hablemos de ello ¿De acuerdo?
– De acuerdo. Pero… ¿Hay alguna manera en que podamos seguir haciéndolo otros días sin que quedes embarazada? – lo pregunta preocupado.
Siento que quiero reír de la ternura cuando lo pregunta y con mi más dulce sonrisa le respondo.
– Descuida, mi querido. Ahora que somos novios, podremos hacerlo todas las veces queramos, solamente que de ahora en adelante, tendremos que usar un condón de por medio para prevenir que quede embarazada.
– ¿Condón?
– Descuida, te lo explicaré después.
– Muoh, no me gusta cuando me tratas como a un niño.
– No lo hago, mi querido. Acaso a un niño ¿le haría esto?
Aún desnuda, me siento sobre su regazo para besarlo en los labios e inserto mi lengua tan profundo como puedo en su garganta.
Recorro su boca con mi lengua y al separarnos, una fina linea de saliva aún une nuestros labios.
– Eres el chico del que me enamoré, Yuu-kun. Siempre lo has sido, y siempre lo serás.
– Aoi-nee. Te Amo, Aoi.
– Y yo a ti, Yuu.
Nos volvemos a besar y mientras lo hago, siento como su pene vuelve a crecer y se postra contra la linea de mi trasero.
– Y siento que nuestro amigo allá abajo esta listo para otra ronda ¿No es así?
– Aoi-nee – sonrojado – ¿Crees que pueda volver a meterlo?
– Por supuesto, mi querido. Tenemos toda la noche para nosotros solos. Pero ahora, seré yo la que este encima.
– ¿Eh? ¡Kyaaaaaaa, Aoi!
Lo acuesto sobre la alfombra y dirijo su pene contra mi vagina y cuando lo meto le digo.
– Estaremos juntos toda la vida, Yuu. Siempre te he amado, y siempre te amaré.
Cafetería del centro – De vuelta al presente
Nanami POV
Al terminar de relatar su historia, las tres la escuchamos impresionadas.
Finalmente Rin es la primera en hablar.
– Vaya, con la actitud tan infantil e inocente que mantenías en la escuela, jamás imaginé que hubieras sido tú la que tomó la iniciativa con Yuu-kun. Eres una pervertida – lo dice con una sonrisa de aprobación.
– Yo… ¡No soy una pervertida! – avergonzada.
Las tres reímos alegres y Misaki menciona.
– Bien, bien, esa fue una historia grandiosa, muchas gracias por contárnosla, Aoi. Ahora entenderás que debo hablar a la policía.
– ¡Kyaaaaaa! ¡No vayas a hacer eso, por favor!
– Descuida, solo es una broma, jajaja.
Las tres volvemos a reír, con Aoi mucho más sonrojada que antes.
– Descuida, Aoi-chan – le dice Rin para calmarla – ambos todavía eran menores cuando sucedió y todo se dio con consentimiento y aceptación mutua, así que no tienes porque avergonzarte.
– Chicas – Aoi un tanto más conmovida y calmada.
Misaki, su mejor amiga desde la primaria, se une para animarla y la abraza.
– Me da mucho gusto que finalmente te hayas animado a contar tu historia, Aoi. En verdad estoy muy orgullosa de ti.
– Muchas gracias, Misaki.
– Chicas.
Las observo conmovida y aunque aún no estoy del todo de acuerdo con esto de contar nuestra primera vez, no negaré que me alegró haber podido escuchar su historia y poder formar parte de esto.
– También me dio mucho gusto haber escuchado tu maravillosa historia con Yuu-kun, Aoi-chan. Es una historia muy romántica.
– Nanami – conmovida.
– Y dinos ¿Finalmente lograste cumplir tu promesa con Yuu-kun?
– Así es – responde alegre – después de aquella vez, comenzamos a tratarnos más seguido como novios y sin darnos cuenta, nuestros años como tutora y alumno pasaron volando. Eventualmente dejé de trabajar como su niñera y ahora sí, pudimos formalizar nuestra relación como pareja con su familia cuando ingresó a la preparatoria. Se alegraron mucho por nosotros y nos dieron su bendición, aunque claro que jamás les dijimos todo lo que habíamos hecho desde mucho antes. Desde entonces, nuestros días se llenaron de mucha más felicidad que la que ya teníamos, y continuamos saliendo libremente como una pareja ya formal. E incluso…
Aoi se detiene cuando dice eso con una sonrisa, bastante sonrojada.
– No planeaba decirles esto hasta que haya pasado tu boda, Nanami, pero…
Sin decir más, Aoi mete su mano a su bolsa y cuando la saca, muestra un pequeño anillo de compromiso en su dedo.
– ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡Aoi-chan! ¡¿Es en serio?!
– Así es, chicas. Me voy a casar con Yuu-kun.
– ¡KYAAAAAAAAAAAA! ¡Aoi-Chan! ¡Estamos tan felices por ti!
Las tres la abrazamos y lloramos, impactadas por la gran noticia de Aoi y su futuro matrimonio.
– Pero cuéntanos ¿Cómo pasó?
– ¿Dónde?
– ¿Cuándo?
– ¿Ya tienen fecha para la boda?
Demasiadas preguntas, por lo que Aoi solamente responde la última.
– Aún no, primero queremos esperar a que Yuu se gradúe el próximo mes para dar la noticia a nuestros padres y entonces iniciar con todos los preparativos para la boda. Obviamente después de que también haya pasado tu boda, Nanami-chan.
– Descuida, Aoi – le digo con lagrimas en los ojos – estoy tan feliz por ti.
Me es difícil de creer que mi querida amiga Aoi, a quien conozco desde la preparatoria, finalmente se vaya a casar con el amor de su vida.
Finalmente ya más calmadas, nos volvemos a sentar y Misaki toma la palabra.
– En verdad nos da muchísimo gusto por ti, Aoi, no podemos esperar a que ya inicien con los preparativos para la boda.
– Gracias, Misaki.
– Me imagino que también están esperando al próximo mes para que Yuu-kun finalmente cumpla la mayoría de edad y se puedan casar ¿verdad?
– Misaki-chan – sonrojada.
– Descuida amiga, solo te estoy tomando el pelo jajaja.
– Muoh, en verdad apreciaría que no lo hicieras tan seguido.
– Descuida Aoi ¿Y qué si se llevan cinco o seis años de edad? No es una gran diferencia. Además, a diferencia de Yuu-kun contigo, mi pareja sí que era mayor de edad cuando lo hicimos por primera vez.
– ¡¿EH?! ¿Es en serio?
– Misaki-chan, nos estás diciendo que… ¿Tú primera vez fue con un adulto?
– Bueno, no exactamente… o sea, sí lo fue, pero solamente porque en ese entonces él ya era un universitario y yo seguía estudiando la preparatoria.
– Ah, ya veo.
– Tiene sentido, después de todo, tú hermano es solamente cuatro años mayor que tú ¿no es cierto? – le pregunta Rin.
– ¡¿QUÉ?! ¡¿Pero qué estás insinuando, Rin?!
– Hablo de tu primera vez. Esa vez fue con tu hermano ¿No es así?
– Mmmhh… bueno – avergonzada.
Todas nos la quedamos viendo y finalmente dice.
– ¡AH, Esta bien! Supongo que después de todo ya habíamos dicho que todas contaríamos nuestra primera vez ¿verdad? ¡Pero más les vale que ninguna de ustedes dos se eche para atrás después de que cuente esto! ¡¿Esta claro?!
– Seguro, no puedo esperar – Rin con una sonrisa.
– Uuh… – yo no respondo, aún insegura de querer contar mi historia.
– Muy bien, en ese caso presten mucha atención a lo que diga, pues esta es una historia que jamás volveré a contar. Esta es mi historia.
Fin del Capítulo de Aoi
Continuará en La Primera Vez de Misaki.
