Advertencia: El siguiente fanfic incluirá grandes escenas lemmon, relaciones hombre-mujer, defloración e incesto. Si no te gusta alguno de estos géneros, favor de no leerlo.
Todos los personajes y sucesos en esta historia son obras de ficción y deben ser tomados como tal.
Capítulo 2.
La Primera Vez de Misaki
Departamento del hermano – Seis Años Atrás
La noche de mi primera vez, sucedió el primer día de la Golden Week en mi segundo año de preparatoria.
Habían pasado tres años desde la primera vez que mi hermano mayor y yo descubrimos lo que sentíamos por el otro y comenzamos a hacerlo a escondidas cada vez que podíamos.
Nos besábamos y tocábamos, haciéndonos sentir bien al otro usando nuestras manos y lengua, aunque siempre sin llegar a meterlo.
Ese era nuestro pacto como hermanos-amantes y durante tres largos años, logramos mantenerlo intacto aún con la gran tentación de averiguar cómo se siente el interior del otro.
Sin embargo, tras un largo de año de estar separados y no hacerlo, esta Golden Week por primera vez pasaría toda una semana a solas con él en su departamento y nada me detendría a finalmente perder mi virginidad con él.
Pero ¿Cómo fue que inició todo esto?
Flashback – Infancia de Misaki
Todo comenzó el día en que nací.
Desde que tengo memoria, yo siempre he estado enamorada de mi hermano, ya que él siempre me ha puesto como su máxima prioridad. Me ha cuidado, ha jugado conmigo, me hace reír, e incluso desde que éramos niños, siempre me ha llenado de elogios diciéndome que era la chica más bella y guapa para él.
Elogios que por supuesto, he recibido desde entonces y no solamente por parte de él.
Y es que yo, Shitara Misaki-san, siempre he sido conocida por ser una chica increíblemente popular y poseedora de una gran belleza natural.
De cabello rubio amarrado en dos coletas, ojos morados, tez fina y una sonrisa que enamora a quien la vea; desde la primaria he recibido innumerables propuesta de amor y siempre tengo a una gran fila de chicos esperándome afuera de la escuela para poder admirarme y declarar su amor hacia mí.
Aunque por supuesto, yo siempre los he rechazado todos.
Y aunque siempre digo que la razón es que no me interesan las relaciones y que ninguno de ellos esta a la altura para mí, la verdadera razón es que para mí, ningún hombre jamás se podrá igualar a él.
– Ah, mi hermano.
Tan guapo y apuesto, es el hombre más inteligente, astuto, carismático y divertido que he conocido.
Desde siempre he deseado que sea sólo para mí, por lo que durante los siguiente años, aprendí todo lo que tenía que saber sobre los chicos y la forma más eficiente para conquistarlos.
Técnicas de Seducción 101
Al entrar a la secundaria, empecé a practicar todas las técnicas de seducción que había aprendido con mis compañeros de la escuela, y al hacerlo me di cuenta que lo que más los atraía, era una chica fuerte, orgullosa y bella que los rechazara, así que me convertí en ello.
Al haberme vuelto una chica mucho más astuta, audaz, inteligente y carismática como mi hermano, en poco tiempo, toda la escuela estaba tras de mí.
Eso me dio la confianza que necesitaba para volverme más directa con mi hermano y haciendo uso de mis técnicas de seducción y cuerpo más desarrollado, empecé a darle pequeñas pistas de que lo deseaba con alguna caricia, un beso en la mejilla o incluso andando en ropa interior por la casa frente a él o haciendo que me sorprendiera en la bañera.
Todas estas muestras de cariño y "accidentes" que nos ocurrían, comenzaron a hacerle ver que mi cuerpo estaba cambiando. Mis caderas se habían vuelto más anchas, mi abdomen más esbelto, mi piel había adoptado cierto brillo y mi pecho antes plano, ya no era el de antes.
En pocas palabras, estaba adoptando el cuerpo de una mujer.
Creo que por un tiempo él mismo también intentó controlarse, aunque por supuesto, todo se vino abajo una tarde cuando me vio salir de la escuela y observó a todos los chicos que me cortejaban con rosas y flores a la salida.
Empezó a sentirse celoso y por ende, comenzó a corresponder a las muestras de afecto que le hacía, devolviendo mi caricia en su cabeza por una caricia a mi espalda, aquel beso en su mejilla por un beso en mi nariz y aquellas veces en que me encontraba descansando sobre su cama, acurrucándose a mi lado.
Cruzando la línea
Para cuando llegué a mi segundo año de secundaria, aquellas caricias y besos en la mejilla se fueron tornando más obscenas, convirtiéndose en besos y masajes en la cintura, el abdomen, los pies y finalmente en los labios.
– Misaki.
– Onee-chan.
Empezamos a tomar como algo normal besarnos en los labios cuando estábamos a solas, diciéndonos que era una muestra normal de cariño entre hermanos que se quieren mucho.
Pero finalmente una tarde mientras nos besábamos en el sillón de la sala, por impulso puse mi mano sobre su entrepierna y sentí la gran erección que tenía debajo, solamente por besarme.
– ¡Misaki! Esto yo... puedo explicarlo – avergonzado.
Pero no había nada que explicar. Estaba duro como una roca y eso a mí... me ponía muy feliz.
Sin decirle nada más, me senté sobre su regazo, coloqué su mano sobre mis pechos y comenzamos a besarnos como nunca antes lo habíamos hecho.
Sentí sus manos agarrando mis senos bajo la ropa, apretando mi trasero, mi entrepierna rozando aquel bulto que se encontraba bajo sus pantalones y justo cuando pensé que iba a meterlo, nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo.
Así que decidimos poner unas reglas.
– Dejemos las cosas en claro, es un hecho que nos deseamos el uno al otro. Aunque al ser hermanos de sangre... no podemos hacerlo.
Ese hecho nos desanimó un poco.
Pensamos en algo, cualquier excusa para poder hacerlo y entonces se me ocurrió.
– Bueno, aunque no podamos hacerlo como tal, eso no quiere decir que no podamos hacernos sentir bien de otras formas ¿verdad?
Al decir eso, nos besamos y quitamos nuestra ropa hasta quedar completamente desnudos, listos para comenzar a hacerlo sin hacerlo.
Nos besamos, acariciamos, observamos el cuerpo desnudo del otro frente a nosotros y finalmente, comenzamos a besar y lamer las partes del otro que no habíamos visto en años desde que éramos niños.
Lo hicimos toda esa noche sobre aquel sillón, besándonos y chupándonos en nuestras partes más privadas, hasta que finalmente llegaron nuestros padres y decidimos dejarlo ahí. Aunque ya lo seguiríamos al día siguiente.
Así, fue como inició nuestra relación secreta como "hermanos que no lo meten".
Hermanos que no lo meten
Durante los siguiente dos años, mi hermano y yo continuamos mostrándonos todo el amor que sentíamos hacia el otro, utilizando cada parte de nuestro cuerpo para hacerlo sin llegar a hacerlo.
Me enseñó cómo usar mis manos y labios para besarlo. Me enseño cómo usar mis labios, mis tetas e incluso mis pies para masturbarlo y hacerlo llegar al orgasmo. Me enseñó todas las posiciones sexuales que conocía para hacerlo y podernos dar placer mutuo sin llegar a meterlo.
Por supuesto que yo también le enseñé demasiado, enseñándole cuáles son los lugares en los que más se debe de enfocar al tocarme y las maneras más efectivas de usar sus dedos y lengua para masturbarme.
De todas las posiciones en las que lo hacíamos, mi favorita siempre fue la del 69, ya que de esa manera ambos podíamos estar recostados y chupar nuestro lugar más preciado hasta hacer venir al otro.
Nada me daba más felicidad que masturbarnos juntos en su cama y ver como mi hermano eyaculaba sobre mi cara o sobre cualquier otra parte de mi cuerpo.
Buscando experimentar aún más, hubo algunas veces en que me sugirió que compráramos algunos juguetes sexuales para hacerlo. Él podría usar un fleshlight y yo cualquier dildo que yo guste, él pagaría por todo eso por supuesto. Aunque siempre me negué la idea y le decía que de ninguna manera metería algo como eso en mí.
Él siempre pensó que la razón era que me daba miedo, aunque la verdadera razón es que... aún deseaba perder mi virginidad con él.
Una parte de mí todavía quería sentirlo dentro de mí, quería ser su primera y que él fuera el mío.
Estaba segura que si se lo pedía, él lo haría de inmediato, pero me daba mucha vergüenza ser yo la que lo pidiera y de cierta manera, me habría hecho más feliz que él fuera quien lo dijera.
Quería esperar a entrar a la preparatoria para pedirle que me lo metiera por primera vez y perder nuestra virginidad juntos.
Estaba decidida a pedírselo el primer día que entrara a la preparatoria el próximo mes, cuando entonces, recibí la noticia que lo cambió todo.
Mi hermano, se mudaría de la casa.
Distanciamiento
Aún recuerdo cuando recibí la noticia, acababa de volver a casa después de haber salido con mi mejor amiga de toda la vida, Aoi, cuando escuché a mi hermano hablando con mis padres en la cocina, dándoles la noticia de que lo habían aceptado en la universidad y se mudaría de la casa la próxima semana.
– Es una universidad a unas cinco horas en tren, por lo que no podré venir a visitarlos en un tiempo.
– ¡¿QUÉ?!
Al escuchar eso, no pude evitar reaccionar sorprendida, llamando la atención de todos, especialmente de mi hermano.
Rayos, esperaba decírselo primero a nuestros padres para luego platicarlo conmigo, pero ya era demasiado tarde.
Subí corriendo las escaleras, llegué a mi cuarto y le grite.
– ¡Te odio!
Estaba furiosa con él y durante los siguientes días no le dirigí la palabra.
Durante el día lo ignoraba y por las noches lloraba, pensando en que nunca más volvería a estar con él como antes.
Él seguiría adelante y yo me quedaría atrás, convirtiéndome así solamente en un recuerdo erótico para él.
Finalmente la noche antes de que se fuera, nuestros padres salieron a recoger a nuestros tíos para hacerle una pequeña fiesta de despedida a mi hermano.
En ese pequeño tiempo a solas, mi hermano finalmente consiguió que le dirigiera la palabra y le dije.
– ¡¿Cómo te puedes ir así nada más sin decirme nada?! ¡¿Es que acaso no soy importante para ti?! ¡¿Por qué me dejas atrás?!
Finalmente ya no aguanté más y me solté a llorar. Mi hermano sin decir nada más, se sentó a mi lado, me abrazó y continué hablando.
– Quédate aquí por favor o llévame contigo. No quiero que nos separen.
– Misaki, lo que hemos estado haciendo, especialmente este último año… no esta bien. Yo ya soy un adulto, he cumplido la mayoría de edad y… tengo que empezar a pensar en ti y en tu futuro. No quiero que por siempre tengamos una relación a escondidas. Quiero que estés contenta, que seas feliz, quiero verte en una relación amorosa con alguien que…
– ¡Yo no quiero ninguna relación amorosa normal, no quiero a ningún otro chico! ¿Crees que no podría tener un novio normal si lo quisiera? ¿Crees que simplemente estoy contigo por tú físico, tu actitud o porque eres mi hermano? ¿Acaso eres idiota o qué? La razón de que durante todos estos años siempre haya rechazado a todos esos chicos, es porque… ¡Te Amo!
Hasta yo me sonrojo cuando lo digo y me volteo de espaldas para que no me vea llorar.
A pesar de todas las veces que nos hemos besado y todo lo demás que hemos hecho, jamás habíamos dicho esas palabras.
Mi hermano se conmueve al escucharme y tras pensar detenidamente en su respuesta, me dice.
– ¿Sabes? Aunque no lo creas, tú eres también la razón de que jamás haya tenido una novia, eres la razón de que tras terminar la preparatoria, haya decidido tomarme un año de sabático para pasar más tiempo contigo. La razón de que haya hecho todas esas locuras, es que yo también te amo, Misaki.
– Onee-chan…
Me lanzó a sus brazos para llorar en su hombro y finalmente, junto el suficiente aire para decirle aquello que tanto he deseado.
– Quiero que lo hagamos una última vez, pero esta vez… no quiero que te contengas. Quiero que vayamos hasta el final.
– Misaki ¿Acaso estás diciendo…?
Asiento con la cabeza y le sonrío.
Al ver mi sonrisa, de inmediato se le para y justo cuando estamos por besarnos.
– ¡Hijos, ya llegamos! ¡Bajen a saludar a sus tíos!
La puerta principal se abre y nuestros padres llegan a casa con la familia.
Ambos nos miramos decepcionados por el cambio tan repentino de atmósfera y le digo.
– Creo que no podrá ser esta noche ¿verdad?
– Misaki.
Me levanto, tomo mis cosas y salgo de la habitación apresurada. Pero antes de hacerlo, pongo mi mejor sonrisa, suspiro y le digo.
– Vayamos a saludar a nuestra familia.
Esa noche bajamos y celebramos con nuestra familia la despedida de mi hermano. Todos estuvieron contentos, gozosos y logré ocultar mi decepción a la perfección.
"Que tonta soy, no puedo creer que le haya dicho eso sabiendo que teníamos muy poco tiempo, pero por otra parte… finalmente le he dicho lo que siento. Lo amo, ahora lo sabe y es todo lo que podía hacer. Ahora, solo me queda corresponder a sea cual sea su decisión. Al menos por esta noche, debo ser una buena hermana para él, y mañana, decidiremos nuestro futuro".
Esa noche llegó a su fin y a la mañana siguiente, mi hermano se fue de casa, listo para iniciar su nueva vida sin mí.
Lo acompañamos a la estación de tren donde lo despedimos, pero antes de irse me tomó aparte, me abrazó y susurró al oído para que nadie más lo escuche.
– Si estás segura, cuando puedas ven a visitarme a mi departamento, y entonces podremos retomar nuestra conversación.
– Onee-chan ¿Eso quiere decir…?
Su sonrisa es suficiente para entender lo que decía y con la fe renovada, lo abrazo de vuelta y le deseo mucha suerte en su nueva escuela.
Había entrado a una academia sólo para hombres, y yo hice lo mismo ingresando a la academia para chicas de Saint Michael's al día siguiente.
Aquel primer día bajo la luz de la escuela, coloque mi mano sobre mi pecho e hice una promesa sagrada.
– Prometo que me mantendré fiel y firme para poder ir a visitarte yo misma algún día.
Y entonces, nos volveremos uno solo y nunca más podrán separarnos.
La promesa de Misaki
Fue así como comenzó un año durante el cual, me mantuve fiel a mí misma y empecé a ahorrar para ir a verlo algún día.
Claro que tampoco es como que no nos vimos durante todo el año, obviamente hubo varias ocasiones en que fui con mi familia para visitarlo o cuando él fue a la casa para pasar las vacaciones de verano y las fiesta decembrinas.
Y aunque en todas esas ocasiones, encontramos alguna oportunidad para escabullirnos y seguirnos mostrando nuestro gran amor entre hermanos, nuestros padres siempre estaban allí con nosotros, por lo que no teníamos mucho tiempo para nosotros solos como antes.
Sabía que si quería tenerlo toda una noche para mí sola, necesitaría viajar con él por mi cuenta y no podía hacerlo en solo un fin de semana, tendría que ser durante unas vacaciones no oficiales en las cuales, mis padres no pudieran viajar.
Fue entonces cuando por fin me puse una fecha fija para visitarlo y así pasar toda una semana a solas con él.
La Golden Week.
Al iniciar mi segundo año de preparatoria, declaré a mis padres que quería ir a visitar a mi hermano durante la Golden Week el siguiente mes.
Como imaginé, ellos dijeron que se les complicaría viajar esa semana por su trabajo, y entonces les dije que había estado ahorrando de mi trabajo de medio tiempo, por lo que podría ir yo sola para pasar toda la semana con él.
Al escuchar eso, mis padres no tuvieron ningún problema en dejarme ir y así, fue como dio inicio aquella semana tan especial en que finalmente podría estar con mi hermano a solas por primera vez.
Inicia la Golden Week
Tan pronto como llegó la mañana me levanté de la cama, tomé mi maleta y me despedí de mis padres para dirigirme a la estación de tren que me llevaría hacia el departamento de mi hermano.
Esta es la primera vez en mi vida que viajaría tan lejos yo sola, por lo cual estaba muy emocionada y ansiosa, pero nada de eso me importaba al pensar en la increíble semana que pasaría a su lado.
– Espérame Onee-chan, ya estoy en camino.
No puedo esperar a llegar con él.
Departamento del Hermano de Misaki
Unas horas más tarde, el tren llega a la ciudad y antes de dirigirme a su departamento, hago una parada rápida a la farmacia para comprar unas cuantas cosas que necesitaría para esta noche.
Al terminar, ahora sí me dirijo al departamento de mi hermano, y cuando llego y abre la puerta.
– ¡Onee-chan! – lo abrazo al verlo.
– ¿Misaki? Ya estás aquí.
– Así es ¿Sorprendido de verme?
– Pues algo, no esperaba que fueras a llegar tan temprano.
– ¿De que hablas? Si ya es mediodía.
– Lo sé, pero igual era un viaje de 5 horas ¿Saliste tan temprano?
– Así es, no podía esperar a ya estar contigo.
– Cielos – sonrojado, feliz – Igual, me habría gustado que me avisaras que llegarías tan temprano, podría haber pasado por ti a la estación.
– Descuida, no era necesario que lo hicieras.
Sin más que decir, entro con mi maleta a su departamento.
Es un departamento pequeño de 2 habitaciones y un baño. Cocineta, una pequeña sala y solo los muebles necesarios. En pocas palabras, el departamento de un hombre soltero.
– Cielos, este lugar es un desastre.
– Sí, pensaba arreglarlo un poco antes de que llegaras.
– No hablo de eso, a este lugar le hace falta un buen toque femenino, pero no te preocupes, que ahora estoy aquí para arreglarlo. Pero antes…
Sonrío y me dirijo hacia mi hermano, cerrando la puerta detrás de nosotros y lo recargo contra ella.
– He venido desde muy lejos para verte, Onee-chan. Ahora que estoy aquí ¿Hay algo que quieras hacer?
– Bueno – sonrojado – ¿Te gustaría salir a comer algo? Si gustas ahorita en lo que arreglo la casa, puedes ir a acomodar tus cosas a tu habitación y cuando termines, podemos ir a…
– Hombres – digo frustrada – ¿Jamás entienden las indirectas de una mujer?
– ¿Misaki?
– Creo que esta claro que no he venido hasta aquí para ver ninguna fuente o un parque. Si estoy aquí, es porque vine por esto.
Pongo mi mano sobre su entrepierna para sentir su bulto aún detrás de sus pantalones.
– Misaki ¿no te parece muy temprano para esto? Quiero decir, apenas acabas de llegar ¿No prefieres primero salir a comer algo, tomar un baño, arreglarte y luego…? ¡Misaki!
Me harto de su palabrería y en su lugar, me pongo de rodillas y bajo sus pantalones hasta dejarlo completamente desnudo de la cintura para abajo.
Sonrío al ver su gran pene erecto frente a mí.
– Vaya ¿En verdad te has puesto así de duro solamente de verme? En verdad eres un gran pervertido.
– Misaki.
Lo tomo con mi mano y siento su textura caliente antes de comenzar a masturbarlo.
– Cielos, ya extrañaba la sensación de mi palma cuando tomo tu pene de esta manera – me acerco a olfatearlo de la punta – Ah, ese aroma ¿Por qué será que adoró tanto este aroma?
– Misaki ¡Aaaaahh!
Comienzo a masturbarlo, moviendo mi mano arriba-abajo y me divierto viendo las expresiones que hace mientras lo hago.
– ¿En verdad te gusta tanto cuando hago esto con mis manos? – río divertida – pero no te vayas a venir todavía que no quiero que ensucies mi cara, si te vas a venir, quiero que lo hagas aquí dentro.
– ¿Misaki?
– Buen provecho.
– Misaki… ¡Aaaaaaaahh, Misaki!
Sin más preámbulo, inserto su enorme pene en mi boca y lo lamo una y otra vez con mi lengua.
Disfruto de su sabor en mi boca, la manera en que mi lengua lo rodea y lo lame haciendo círculos en ella y siento como su punta casi impacta contra mi garganta de lo grande y erecto que esta.
– Cuanto extrañaba el sabor de este pene, nadie en mi escuela la tiene tan grande o caliente como la tuya.
– ¡¿Eh?! ¡¿Nadie en tu escuela?! Acaso ¿Le has estado haciendo esto a otros chicos en tu escuela?
Muy molesta, saco el pene de mi boca y lo golpeo con todas mis fuerzas en el muslo, lo cual le ocasiona un pequeño dolor.
– ¡Auch! Misaki.
– ¡¿Cómo puedes preguntarme algo como eso?! ¿Olvidas que estoy en una escuela solo para chicas? Obviamente era una broma lo que dije, tarado ¿En verdad me crees capaz de hacerle algo como esto a alguien que no seas tú?
– No, yo… lo lamento, Misaki. Lo que pasa es que… eres una mujer muy atractiva, y pensé que…
– ¿Y solo porque soy una mujer atractiva crees que haría algo como eso? Cielos ¿Pues por quién me estás tomando?
– Lo lamento, Misaki, no debí dudar de ti. Ahora… ¿crees que podrías continuar con lo que estabas haciendo?
– Cielos, en verdad eres un idiota. Que te quede muy claro que yo jamás haría algo como esto con alguien que no fueras tú ¿Te quedó claro?
– Sí, totalmente, Misaki.
Al verlo de esa manera, finalmente no puedo evitar reír y vuelvo ver su pene con ternura.
– Muy bien, en ese caso ¿En dónde estábamos? Ah sí, aquí estaba, buen provecho.
– Misaki ¡Aaaaah, Misaki!
Continúo mi blowjob con mis labios y eventualmente, me toma por detrás de la cabeza para que meta todavía más de su pene en mi boca y lo sigo lamiendo.
Continuo dándole esta mamada por unos minutos más hasta que finalmente ya no se puede controlar más.
– Misaki, aquí viene ¡Aquí viene!
Se termina viniendo en mi boca y paso tanto como puedo de su semen por mi garganta hasta que ya no puedo más y lo saca de mí.
– Vaya, esa fue una gran carga ¿Te estuviste conteniendo para mí?
– Bueno…
– Muchas gracias por la comida.
Lamo el resto de su semen de mis labios y su pene con mi boca hasta dejarlo limpio y reluciente para la siguiente ronda.
– ¡Listo! Ahora, para el evento principal ¿Dónde te gustaría que lo hiciéramos? En lo personal me encantaría que pasáramos directo a la cama, pero estoy abierta a comenzar en el sillón o la ducha si lo prefieres ¿Qué opinas?
– Misaki, paremos por un momento, por favor.
– ¿Eh? ¿A que se debe esa respuesta? ¿Es que no quieres hacerlo conmigo?
– No es eso, por supuesto que quiero. He estado esperado todos estos meses para hacerlo, es solo que… ahora que estás aquí, me gustaría disfrutar un poco más del tiempo que estemos juntos para platicar y convivir. Quiero conocerte y me platiques de tu vida, no tenemos ninguna prisa para hacerlo. Me encantaría primero pasar solamente un tiempo contigo, Misaki.
– Cielos – sonrojada, conmovida – Bueno, si eso es lo que deseas… ¿Qué se te ocurre que hagamos?
– Estaba pensando que ahorita podríamos arreglar la casa. Después de eso, podemos comprar algo rápido en la tienda para preparar la cena y después, podemos tomar un baño juntos antes de pasar a la cama y tomar el estreno principal.
– Cielos ¿Tienes que decirlo de esa forma? – modo tsundere activado.
Sonríe al ver mi cara sonrojada, y para que no me vea más, le digo.
– Bueno, supongo que eso suena a un plan aceptable. En ese caso iré a mi cuarto a desempacar mis cosas.
– De acuerdo, yo comenzaré a arreglar la sala.
Tomo mi maleta y me dirijo a la habitación, pero antes de entrar.
– Ah, y Onee-chan.
– ¿Sí, Misaki?
Levanto mi falda y le muestro mi entrepierna depilada y desnuda, lista para esta noche.
– Considéralo un adelanto de esta noche, jeje.
Le guiño el ojo y me encierro en mi cuarto para deshacer mi maleta.
Este será un día muy divertido.
Más tarde esa noche
Al terminar de arreglar la casa, salimos para ir rápidamente a la tienda y comprar más comida para la semana y cena de esta noche.
Al regresar, preparamos juntos la cena y ahora disfrutamos de una buena platica en el departamento.
– ¿Cómo quedó el yakimeshi, Misaki?
– ¡Esta delicioso! Es el mejor yakimeshi del mundo.
Después de un año fuera de casa, había olvidado el gran cocinero que es mi hermano cuando decide prender la estufa y no comer fuera o pedir algo a domicilio como usualmente lo hace.
En verdad, es el hombre perfecto.
– Me alegra oírlo, también la sopa de fideos que preparaste quedó exquisita, hermanita.
– Por supuesto, después de todo, fui yo quien la preparó.
Ambos disfrutamos de nuestra cena y continuamos gozando de una buena comida y plática como no habíamos tenido en meses.
Me platica de todo lo que ha estado haciendo estos meses en su universidad y yo le platico de cómo me ha ido en la escuela y las amigas que he hecho.
Continuamos así por un rato, hasta que finalmente le pregunto.
– Y por cierto ¿Compraste condones para esta noche?
– ¿Disculpa? – sorprendido.
– ¿Acaso pensabas meterlo así directo? Aunque estoy dispuesta a hacerlo mucho contigo esta noche, hacerlo sin condón todavía sigue fuera de juego. No deseo quedar embarazada todavía ni siquiera de ti.
– Sí, lo siento, solamente que la pregunta me tomó por sorpresa. Por supuesto que compré condones.
– ¿Cuántas cajas?
– Compré 2 el otro día, pero si llegáramos a necesitar más, puedo ir fácilmente a la farmacia.
– Eso no será necesario, yo misma ya compré otras seis cajas.
– ¡¿EH?! ¿En serio? ¿Cuándo las compraste?
– En la farmacia de la estación de tren cuando llegué.
– Cielos – sonrojado – no era necesario que lo hicieras. Aunque estamos lejos de casa, siempre existe la posibilidad de que alguien pueda reconocerte.
– No hay problema, además es mucho más probable que te reconozcan a ti que a mí. Podrían generarse rumores de que tienes una novia secreta y entonces se volvería difícil explicarlo a nuestros padres.
– Bueno… con ocho cajas dudo mucho que vayamos a necesitar más condones, aunque si llegáramos a necesitarlo, esta vez seré yo el que vaya, para que no... ¡¿Misaki?!
Levanto mi pierna bajo la mesa y coloco mi pie desnudo sobre su entrepierna.
– ¿En verdad crees que ocho cajas serán suficientes para toda esta semana?
Continúo frotando la planta de mi pie contra su entrepierna mientras le hablo.
– Si compré esos condones, fue porque yo quería hacerlo, al igual que esto.
Uso los dedos de mis pies para tomar su pantalón y lo bajo, disfrutando del contacto directo de mi pie contra su pene nuevamente erecto.
– Ups, está muy caliente.
– Misaki.
Uso la planta de mis pies para acariciar sus muslos y finalmente uso mis dedos para masturbarlo mientas acaricio sus testículos con la planta.
– Estás disfrutando cómo uso mis pies para hacer esto ¿no es cierto? Dime ¿Te recuerda a los viejos tiempos en casa cuando hacia esto para masturbarte mientras tomábamos la cena con nuestros padres?
– Misaki.
– Pues bueno, ahora no están nuestros padres para ver esto. Podemos hacer el todo el ruido que queramos, Onee-chan.
– Misaki… ¡Aaaahhh!
Continuo masturbándolo, moviendo mis pies arriba abajo sin soltar su pene entre ellos y finalmente cuando ya no puede más, siento su semen salir de él y regarse sobre la silla y mis pies desnudos.
– Muy bien, Onee-chan, tuviste otra corrida exitosa, pero me parece que eso será suficiente hasta que llegue la hora de hacerlo de verdad, jaja.
Me río mientras tomo otro pedazo del yakimeshi con mis palillos, cuando estos se me resbalan de los dedos y caen sobre el piso.
– Oh rayos, ahora tendré que levantarme por otros.
– Descuida, yo los levanto.
– ¿En serio? Vaya, pero que caballeroso es mi hermano – enamorada.
Se agacha debajo de la mesa para recogerlos y al hacerlo, observa mi entrepierna completamente desnuda. No me había puesto panties en todo el día y ya estaba incluso un poco mojada de la excitación que me había dado masturbarlo con mis pies bajo la mesa.
Mi hermano se le queda viendo, encantado de verla tan directa y cerca de él y le pregunto.
– ¿Qué pasa Onee-chan? ¿No encuentras los palillos? ¿Necesitas que te ayude a buscarlos? ¡Kyaaaaaaa! ¡Onee-chan!
Sin previo aviso, me toma de ambas piernas y acerca mi vagina contra su boca, insertando su lengua en ella.
– Onee-chan ¿Qué crees que estás haciendo? – Intentando separarlo de mí.
– La vagina de Misaki-chan, es tan deliciosa, como miel.
– ¡Aaaaaaahhhh! Espera, no se supone que me hagas venir aún.
– ¿Por qué no? Tú has estado haciendo lo que te plazca conmigo desde que llegaste ¿Por qué tu puedes tener tu modo conmigo y yo no contigo?
– Bueno… eso es porque… – sonrojada.
– Esta es mi venganza, Misaki. Ahora te recordaré quien de los dos es el mayor.
– ¡Espera! ¡No vayas a…! ¡AAAAAAAAAHHHHH! ¡Onee-chan!
Inserta su lengua aún más profundo en mi vagina, al tiempo que usa sus manos para levantar mi falda, acariciar mi trasero y masajear mi clítoris ahora expuesto.
– Ah, Onee-chan, para, detente antes de que pasé algo.
– ¿Y que tal si quiero que pase algo, Misaki? ¿No me dejarás ver tu dulce rostro mientras te corres?
– Ah, idiota, ya verás cuando termines, te haré sentir todo un mundo de placer que nunca más te podrás masturbar en nadie más que no sea yo.
– Lo estaré esperando, Misaki, pero hasta entonces…
– Onee-chan ¡Aaaaaaahhhhh!
Esta vez mete dos de sus dedos en mi interior y continúa masturbándome acariciando mi gema más preciada con su pulgar y lamiendo y besando mis muslos y trasero sobre la silla.
Siento como varios de mis jugos comienzan a correrse sobre la silla y cuando finalmente ya no puedo más le grito.
– ¡Hasta aquí, ya no puedo más! Me vengo ¡Me voy a venir!
– Adelante, Misaki. Quiero todos tus jugos en mi cara.
– Onee-chan, Onee-chan ¡Aaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh!
Termino teniendo el orgasmo más grande de mi vida y varios de mis jugos terminan regándose sobre la silla, el suelo y en el rostro de mi hermano bajo la mesa.
Bebe tantos como puede y al terminar, toma algo del suelo.
– Bueno, como te prometí, aquí tienes tus palillos.
– ¡Ah, Idiota!
Lo tomo en mis brazos y le doy un profundo beso en los labios, entrelazando nuestras lenguas y bebiendo nuestra saliva.
Me lanzo a sus brazos, me toma en los suyos, me carga para acostarme sobre la mesa y justo cuando lo va a meter...
Ambos nos quedamos viendo la posición en la que estamos y su pene rozando la entrada de mi vagina.
Nos tomamos un momento para mirarnos a los ojos y le digo.
– Creo que, nos dejamos llevar un poco ¿no es así?
– Sí, sin duda el que nuestros padres no estén aquí para detenernos… hace que cambie todo.
Mi hermano acaricia la punta de su pene contra mi vagina, la llena con su líquido pre seminal y justo cuando lo va a meter…
– ¡Espera!
Sorpresivamente esta vez soy lo la que cierra las piernas y se levanta.
– Creo que… será mejor si pasamos a hacer esto en la habitación ¿no te parece?
– Ah, sí, claro. Supongo que después de todo, ya habíamos dicho que solamente lo haríamos con el condón puesto. Además, todavía tenemos que tomar ese baño ¿no es así?
– Yo ya he tomado mi baño, así que si gustas, puedes ir y disfrutar del agua que te he dejado mientras recojo la mesa y lavo los platos.
– ¿Estás segura?
– Segura, además alguien tiene que darles una lavada a estas sillas después de como las dejamos.
– Bueno, pero…
– Anda, no discutas más y entra a la bañera, que te quiero muy limpio para cuando me lo metas.
– Pero…
– ¡Nos vemos en un rato!
Lo llevo a la habitación del baño y lo encierro en ella, al tiempo que vuelvo a la cocina y observo la mesa donde me tenía acostada.
– En verdad... estuvo a punto de metérmelo. Era lo que más deseaba ¿Por qué reaccioné de esa manera?
Recuerdo lo nerviosa que me puse al pensar que finalmente eso entraría en mí y me digo.
– ¡Basta! No te puedes echar para atrás, recuerda la razón por la que viniste en primer lugar. Esta noche perderás tu virginidad y eso está bien.
Me pongo el delantal y comienzo a lavar los platos.
– Solamente dolerá un momento y luego, disfrutarás de la mejor noche de tu vida. Y nunca más, podrán separarme de él.
La Primera Vez de Misaki – Noche
Finalmente termino de arreglar todo en la cocina y mientras mi hermano termina de tomar su baño, me dirijo a la habitación donde esta noche haríamos el amor por primera vez.
– Muy bien, aquí vamos.
Ingreso a su habitación con la lencería nueva y erótica que había comprado para la ocasión y me acuesto en su cama para esperarlo.
– Ahora ¿Cómo debería recibirlo? ¿Quizás en una posición sexy sobre la cama? ¿Acostada panza abajo y con los pies sobre la espalda? ¿Directa y con las piernas abiertas para él? ¡¿Por qué es esto tan difícil?!
Mientras pienso en que posición recibirlo, escucho la llave de la ducha cerrarse y decido recibirlo de rodillas sobre la cama.
– Tranquila, recuerda todo lo que has aprendido y estarás bien. Aquí vamos.
La puerta se abre y al entrar, me descubre de rodillas sobre su cama.
– Por fin llegas, Onee-chan.
– Misaki.
No puede evitar ocultar su excitación al verme en esta lencería tan adulta.
– ¿Te gusta? La compré con las mesadas que nuestros padres nos dan cada mes.
Se dirige a la cama conmigo y poniéndose de rodillas como yo, coloca sus manos en mi cintura para besarme y con cuidado, me acuesta en la cama con él.
Nos continuamos besando aún acostados, disfrutando del sabor de los labios del otro y al separarnos, mi hermano se toma un momento para observar la lencería erótica en la que estoy.
Es de una tela fina y casi transparente color negro y violeta que hace relucir mis ojos y mis mejores atributos.
Recorre con sus manos todo mi cuerpo, mis brazos, mis piernas, mis muslos, mi abdomen, mi ombligo y finalmente, comienza a besarlo haciendo el mismo recorrido que había hecho con sus manos.
– Onee-chan.
Disfruto al calor sus labios recorriendo todos esos puntos que tantas veces antes había besado, especialmente cuando besa mi abdomen, cintura y ombligo.
Al terminar, me observa a los ojos y pregunta.
– Misaki ¿Estás lista?
– Por supuesto que estoy lista, más bien ¿Tú estás listo? – le pregunto sonrojada.
Ignorando mi sonrojes, simplemente sonríe y se levanta para tomar uno de los condones de la caja.
– ¿Sabes cómo ponerlo?
– Pero claro que lo sé, dámelo.
Me lo entrega y abro, lista para ponérselo, pero antes vuelvo a tomar su pene y lo meto en mi boca.
– Misaki ¿Qué estas haciendo?
– ¿No es obvio? Lo estoy lubricando antes de ponértelo para que no te lastime.
– Ah, ya veo.
– ¿En serio se yo más sobre estas cosas que tú? Eres un caso perdido.
Hago a un lado mi cabello y comienzo a darle mi mamada metiendo y sacando el pene de su boca.
– Misaki, espera. Si vas a hacer eso, quisiera que los dos nos hiciéramos sentir bien al mismo tiempo ¿Te importa si lo hacemos de la manera habitual?
– ¡Me encantaría! – genuinamente conmovida, alegre.
Nos acomodamos en la posición del 69 sobre la cama con el debajo de mí.
– ¿Estás lista?
– Lista, comienza.
Hace un lado mis panties para lamer mi vagina al mismo tiempo que yo meto su pene en mi boca.
Desde que comenzamos a hacerlo, esta siempre ha sido la posición favorita de los dos, por lo que ambos estamos muy familiarizados con ella.
Conozco cada punto sensible de mi hermano en esta posición, se donde le gusta que lo acaricie, se lo que le gusta que haga con mis dedos y por supuesto sé que le encanta cuando meto su pene completo en mi boca e impacta contra mi garganta.
De igual manera, mi hermano sabe exactamente lo que me gusta y conoce que puntos de mi vagina son los que más me excitan y cual es la manera más efectiva de hacerme venir nada más con su lengua.
Usa sus manos para tomar mis nalgas y atraer aún más mi vagina contra su rostro y mientras continuamos dándonos placer oral de esta manera, me dice.
– Muy bien, yo digo que lo dejemos hasta aquí para no hacernos venir antes de tiempo.
– Bien, en ese caso… colocaré el condón en ti ahora.
Saco el condón de su bolsa y observó el gran pene masculino y erecto frente a mí.
"¿De verdad alcanzará este pequeño condón para cubrirlo todo?"
Decido intentarlo y al primer intento, consigo meterlo completamente.
– ¡Listo! El condón esta puesto. Ahora solo sigue…
Siento que los nervios se vuelven a apoderar de mí, así que decido controlarlos y me levanto para quedar de pie sobre la cama, mirando a mi hermano.
– ¿Misaki? ¿Qué estás haciendo?
– Tomando el control.
Me quito la lencería erótica, quedando completamente desnuda al igual que él, y una vez así, me pongo en cuclillas sobre su regazo para rozar mi vagina contra lo largo de su pene erecto.
– ¿Qué haces?
– También hay que lubricar el condón por fuera. Tú confía en mí, yo sé lo que hago.
Utilizo mis jugos vaginales para lubricarlo y así, paseo los labios de mi vagina arriba abajo sobre su pene erecto cubierto por aquel condón.
Al final, los jugos que salen de mi interior son demasiados y entonces sé que el momento ha llegado.
– Muy bien, ya esta listo. Ahora el momento ha llegado.
Me pongo nuevamente en cuclillas para meter ese gran pene en mi interior y rozo la punta del mismo contra la entrada a mi jardín secreto.
– Misaki… se siente tan bien.
Lo siento rozando mi entrada, esta suplicando por finalmente entrar en mí, pero justo cuando me armo de valor para meterlo.
– ¡Ah, no puedo hacerlo!
Siento como su punta choca contra mi himen aún intacto y me separo a llorar sobre la cama.
– Misaki.
Oculto mi rostro bajo la almohada, avergonzada de no poder hacerlo mientras mi hermano me acaricia y me consuela.
– Lo lamento mucho, lo lamento mucho, Onee-chan. Creí que podría hacerlo, quiero hacerlo en verdad, pero… me da mucho miedo pensar en como se sentirá la primera vez.
– En verdad, no tienes que preocuparte, Misaki. Si no quieres hacerlo, no tenemos por que hacerlo.
– Pero es que yo... en verdad quiero hacerlo, quiero hacer esto contigo, pero…
Finalmente, me armo de valor para decirle lo que quiero y le susurro.
– Crees que… ¿puedas ser tú el que lo meta?
– Misaki… ¿Estás 100% segura que quieres hacerlo?
Limpio mis lagrimas y le digo.
– Es lo que más he deseado desde la primera vez que nos besamos. Onee-chan, quiero que seas tú quien tome mi primera vez.
– Si estas segura...
– Estoy segura.
– De acuerdo. En ese caso…
Aún nerviosa, esta vez soy yo la que se acuesta sobre la cama y mi hermano abre mis piernas, apuntando su pene hacia mi entrada y listo para penetrarme.
– Seré muy gentil, por favor, avísame si deseas que pare.
– Esta bien. Hazlo, por favor.
Uso mis dedos para abrir aún más mi vagina y entonces, comienza a entrar.
– ¡Aaaaaaaaaahhhh, Onee-chan!
– Misaki ¿Estás bien?
– Sí, me duele, pero no te detengas, quiero que continúes, quiero que lo lleves hasta el final.
– Misaki.
Finalmente llega al punto donde lo dejamos la última vez, y siente su punta como choca contra mi himen.
– Estoy a punto de tocarlo, estas a punto de dejar de ser una virgen, Misaki ¿Estas segura que es lo que quieres?
– ¡Con un demonio, deja de ser tan considerado y ya mételo de una vez! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!
Finalmente lo hace y mete su pene completamente en mi interior, destrozando mi himen y una pequeña gota de sangre sale mi interior, la cual nota y limpiando mis lagrimas con su mano me pregunta.
– Misaki ¿Estás bien?
– Estoy bien… ya no me duele tanto.
Observo el punto donde estamos unidos allá abajo y le digo.
– Finalmente nos hemos vuelto uno ¿no es cierto? Finalmente estamos conectados.
– Misaki, se siente tan bien dentro de ti. Puedo sentir como tus paredes se contraen y envuelven mi pene en tu interior.
– Cielos, no lo menciones – oculto mi rostro entre mis manos de la vergüenza.
– ¿Puedes decirme cómo se siente para ti?
– ¿Tengo que hacerlo?
Poco a poco quito las manos de mi rostro y vuelvo a observar el punto donde estamos conectados.
– Me siento… muy feliz de tener adentro de mí, Onee-chan.
– Misaki, eres tan hermosa.
– Onee-chan… Onee-chan.
Lo tomo en mis brazos para besarlo y en eso, siento como su pene entra más en mí y al separarnos, una fina línea de saliva aún une nuestros labios.
– Misaki ¿Esta bien si comienzo a moverme?
– Por supuesto, has conmigo lo que desees.
– Misaki ¡Misaki!
– ¡Kyaaaaaaa! ¡Onee-chan!
Comienza su movimiento de cadera e impacta su enorme pene contra mi vagina, penetrándome una y otra vez allá abajo y haciéndome sentir como en las nubes mientras lo hace.
Lo siento dentro de mí, entrando y saliendo, siento como mis paredes vaginales se contraen apretándolo y la manera en que su glande impacta contra la entrada de mi útero y finalmente, siento que el final esta cerca.
– Misaki, tu vagina se siente tan bien que… ya no creo aguantar más.
– También yo, Onee-chan, tu pene es tan maravilloso, me encanta, siento que me voy a venir.
– Terminemos juntos, Misaki… ¡Misaki!
– ¡Onee-chan! ¡Aaaaaaaaaaaahhhhh!
Nos terminamos viniendo al mismo tiempo y expulsa todo su semen dentro del mí, el cual habría terminado entrando en mi útero de no ser por el condón que lleva puesto y detiene aquella lluvia blanca.
Al acabar, termina cayendo encima de mí y juntos recuperamos la respiración sobre la cama.
– Esto estuvo increíble, Misaki.
– Sí, supongo que oficialmente ya no somos más hermanos que no lo meten ¿verdad?
– Supongo que así es.
Ambos nos besamos y ya que hemos recuperado la respiración, retira su pene de mí y observamos como todo su semen quedo atrapado en su interior.
– Increíble.
Lo retira con cuidado para que el semen no se riegue en la cama, y una vez lo saca, acerca su pene a mi cara para que se lo limpie con los labios.
Lo hago con mucho gusto, metiendo tanto como puedo en mi boca y al sacarlo se lo dejo bien lubricado y limpio con mi saliva.
Nos acostamos un rato en la cama para descansar y disfrutar de la compañía del otro, sintiendo la respiración en nuestros pechos.
– ¿Cómo se sintió para ti, Misaki?
– Se sintió increíble. Al principio me dolió un poco, pero una vez que me acostumbre y comenzaste a moverte, me sentí muy contenta de sentirte dentro de mí – me acurruco a su lado, posando mi pierna sobre la suya y le digo – gracias por haberme dado mi primera vez. Te amo.
Le doy un beso en la mejilla, el cual me corresponde con un beso en los labios y nos comenzamos a besar, excitándonos.
– Veo que tu pene ya esta listo para otra ronda – le digo volteando allá abajo y viendo su pene nuevamente erecto.
– Así parece ¿Esta lista para hacerlo nuevamente?
En lugar de responderle, me levanto y pongo de cuclillas, lista para poner el pene en mí como no pude hacer la primera vez.
– Te has aprovechado de mí al verme con la vulnerabilidad tan alta, pero ahora, te recordaré quién de los dos tiene el control en esta relación. Por hoy y toda la vida, serás solo mío, Onee-chan. ¡Kyaaaaaaaaaaa!
Me siento en él, metiendo su pene hasta lo más profundo de mí y así comenzamos a hacerlo nuevamente, disfrutando del placer sexual del otro y nunca más, volvimos a separarnos.
Cafetería del centro – De vuelta al presente
Nanami POV
Misaki sonríe y termina de contar su historia.
– Al terminar aquella ronda de amor, lo seguimos haciendo toda esa noche hasta terminarnos dos cajas completas, y durante toda esa semana, lo seguimos haciendo tantas veces por todo el departamento, que fue necesario ir a la farmacia a comprar otras seis cajas más a las que ya teníamos.
Lo dice orgullosa y alegre.
– Fuimos como conejos toda esa semana, no paramos de hacerlo mas que para comer y dormir, e incluso al terminar esa semana, nos empezamos a ver mucho más seguido. Seguimos así durante mis dos años restantes de preparatoria, al graduar ingresé a una universidad cerca de él y empezamos a vivir juntos. A partir de entonces fuimos como una pareja recién casada, excitados y enamorados, deseosos del otro y nunca más nos volvimos a separar.
– ¿Aún a la fecha?
– Así es, mi querida Nanami. De hecho, únicamente vine de regreso a la ciudad para verme con ustedes, mis queridas amigas. Esta tarde me quedaré a dormir en casa con mis padres y mañana volveré a casa con mi hermano en nuestro departamento. Actualmente estamos ahorrando para ver si eventualmente nos compramos una casa y quizás a futuro, conseguir una licencia para casarnos, aunque no es como que necesitemos una para seguirnos amando ¿verdad? Somos felices el uno con el otro, y eso es todo lo que importa.
– Misaki.
La escuchamos alegres y no podemos evitar estar de acuerdo con ella.
– Nos alegra mucho escuchar que les este yendo tan bien, Misaki-chan.
– Muchas gracias, Aoi-chan. Ya sabes que eres bienvenida a visitarnos cuando quieras.
– Gracias, lo-lo consideraré.
– ¡Y por cierto! Lo mejor de todo es que a pesar de lo muchísimo que lo hemos seguido haciendo a lo largo de estos años, aún no he quedado embarazada – lo dice orgullosa y guiñando un ojo al tiempo hace el signo de amor y paz, presumiéndolo.
– Misaki-chan – Aoi y yo sonrojadas.
Aunque en principio pensaba que contar estas historias tan privadas podría ser indecente e incorrecto, debo confesar que me ha alegrado mucho escucharlas.
Siento que me he vuelto mucho más cercana a ellas e incluso, siento una gran alegría y deseo por apoyarlas en sus relaciones que tanta felicidad les ha traído.
– Me da mucho gusto escuchar que tu hermano y tú son tan felices juntos, Misaki-chan, fue una historia muy hermosa.
– ¡Gracias, Nanami-chan! Ahora no puedo esperar a escuchar la tuya.
– ¡¿Eh?! Eso… – sonrojada.
A pesar de lo alegre que estoy por escuchar su historia, no creo estar lista para contarles la historia de mi primera vez con Yuuna, aunque… si ellas se han abierto a contarme sus historias, no creo que pueda negarme.
Sonrojada y nerviosa, me mentalizo para empezar a contar mi historia. Suspiro, tomo aire y justo cuando estoy por empezar a contarla…
– También me pareció una historia muy linda, Misaki-chan, aunque pienso que te tardaste demasiado en hacerlo.
– ¡¿EH?! – reacciona Misaki escandalizada ante el comentario de Rin – ¿A que te refieres con que me tarde demasiado, Rin-chan?
– Dices que pasaron ¿Qué? ¿Cómo tres años besándose y tocándose sin llegar a hacerlo? De Aoi-chan entiendo que se esperara tantos años, ya que su novio era demasiado pequeño para entender siquiera lo que era el sexo, pero de ti Misaki-chan, si hubieras querido, podrías haber montado aquel pene desde hace años.
– ¡¿De qué estás hablando?! – le grita Misaki bastante molesta – ¡Pero claro que no lo podría haber hecho antes, era solo una niña! Estaba en la secundaria cuando empezamos a tocarnos por todos los cielos ¿Quién rayos lo hace por primera vez en la secundaria?
– Yo lo hice en la secundaria.
– ¡¿EH?! Tú… ¿En serio?
– Así es, en mi tercer año. Estuvo bastante bien a decir verdad, ninguno de los tres tenía experiencia alguna a esa edad, así que pudimos aprender al mismo tiempo.
– Dijiste… ¿los tres?
Su historia se ve interrumpida, cuando llega la mesera a nuestra mesa con cuatro tazas de chocolate caliente. Nos entrega una a cada una, pero cuando Aoi prueba el suyo.
– ¿Uh? Este chocolate sabe diferente ¿Qué es lo que tiene?
– Khalua. Es chocolate irlandés – nos responde la mesera.
– ¡¿Ah?! ¿En serio? ¿Quién pidió esto? – pregunta Misaki.
– Yo lo pedí – responde Rin.
– ¿Rin-chan? ¿Por qué?
– Será mejor que lo beban, lo necesitarán para la historia que les voy a contar.
– ¡¿EH?!
Rin muestra una sonrisa orgullosa.
– Misaki-chan, tengo miedo – susurra Aoi nerviosa.
– Presumida, ni que nos fuera a contar algo que no hayamos hecho ya – Misaki modo tsundere, tratando de esconder su nerviosismo.
– Uuh… me pregunto que es lo que nos va a contar – me digo nerviosa al igual que las demás.
Rin bebe un sorbo de su chocolate y nos dedica una última sonrisa orgullosa antes de comenzar.
– Muy bien, esta es mi historia.
Fin del capítulo de Misaki.
Continuará en La Primera Vez de Rin.
