Advertencia: El siguiente fanfic incluirá grandes escenas lemmon, relaciones hombre-mujer-hombre, defloración y sexo anal. Si no te gusta alguno de estos géneros, favor de no leerlo.

Todos los personajes y sucesos en esta historia son obras de ficción y deben ser tomados como tal.


Capítulo 3.

La Primera Vez de Rin

Casa de Rin – Hace 8 años

Es una tarde normal de fin de semana en mi habitación.

Las clases han terminado y mientras me miro al espejo con mis ojos azules, cabello azul lacio y la característica boina que siempre llevo en mi cabeza con mi vestido a juego que había comprado para la ocasión, me mentalizo para lo que estoy a punto de hacer.

El día de hoy vendrán mis dos mejores amigos de la infancia, donde finalmente les daré una respuesta a la pregunta que me hicieron hace unos días.

He estado deseando hacer esto con ambos durante años, sin embargo, jamás me había animado a hacerlo ya que los amo mucho por igual y jamás podría elegir uno por encima del otro.

Pero ahora que he descubierto que quizás, no tenga por qué elegir a uno u otro, estoy lista para dar mi respuesta y esta tarde, sería la prueba máxima de ello.

Esta tarde, tendré mi primera vez.


Flashback – Ocho años atrás

Durante toda mi vida, he sido conocida como una chica seria y fría, quien apenas sonríe y pasa todo el tiempo enfocada en sus estudios.

Desde muy niña siempre he tenido las mejores calificaciones. Soy representante de mi clase, miembro del cuadro de honor y en general, la clase de chica en quien todas tienen puesta su esperanza.

Sin embargo, debido a esta personalidad mía, he obtenido la reputación de alguien a quien no le interesa hacer amigos. No podrían estar más equivocados.

La razón de que prefiera no convivir con las personas, es simplemente que no tengo mucho de que hablar. Me cuesta acercarme e iniciar un tema de conversación con alguien, por lo que prefiero no intentarlo y quedarme a estudiar.

Debido a esto, pensé que pasaría mis años de escuela sola y una parte de mí estaba bien con ello.

En verdad habría pasado mis años de escuela sola, de no haber sido por ellos dos.

Mis mejores amigos.


Parque de Juegos – Receso

Los conocí una tarde durante mi segundo año de primaria, cuando estaba leyendo un libro a solas en una de las bancas del patio de la escuela.

Al no poder convivir con otras, pasaba todos mis recesos de esta manera. Pensé que este día no sería la excepción, cuando escuché a alguien gritarme.

– ¡Cuidado!

De inmediato volteé y vi un balón de futbol yendo directo hacía mí. Afortunadamente conseguí agacharme a tiempo y el balón me pasó justo por encima, estrellándose donde debía estar mi cabeza.

– Cielos, estuvo cerca

– ¿Te encuentras bien?

Al momento, llegaron dos chicos a quienes nunca había visto de otro salón.

– Disculpa a mi compañero, al parecer no tiene idea de cómo patear un balón.

– ¡¿Ah?! ¡Pero si fuiste tú el que la lanzó muy arriba! Obviamente tuve que patearla así para poder bajarla.

– ¡No es cierto!

– ¡Que sí!

Ambos inician una pequeña pelea amistosa (clásica de esa edad) mientras que yo simplemente los ignoro y regreso a mi lectura.

Al ver que los estoy ignorando, detienen su pelea y me preguntan.

– ¿Te gustaría jugar futbol con nosotros?

Los volteo a ver inexpresiva y respondo.

– No, gracias.

– Oh bueno ¡Nos vemos!

Ambos regresan a su juego y yo hago lo mismo con mi lectura.

Pensé que ese sería el final de todo, pero al día siguiente a la misma hora.

– Oye niña ¿Te gustaría jugar con nosotros? Ahora estamos jugando baloncesto.

– No, gracias.

Y al día siguiente.

– ¡Hola! ¿Te gustaría jugar voleibol con nosotros?

– No, gracias.

Todos los días a partir de entonces, comenzaron a ir a mi banca habitual durante el receso para ver si quería jugar con ellos lo que sea que estuvieran jugando ese día.

Probaron con todo tipo de juegos, baloncesto, tenis, ping-pong, juegos de mesa e incluso intentaron crear su propio juego para ver si estaba interesada.

Siguieron pasando los días. Hasta que finalmente un día.

– ¡Hola chica misteriosa! ¿Te gustaría jugar este juego? Creo que se llama… Oye ¿Cómo se lee esto? – le pregunta a su amigo.

– Creo que se llama… ¿Mailung?

– Ah, y ¿Sabes cómo se juega?

– Ni idea.

– ¡¿Ah?! ¿Entonces por qué lo sugeriste?

– Yo que sé, ya no teníamos ideas y mi abuela dijo que este juego seguro la haría decir que sí.

– ¿Y no se te ocurrió primero preguntarle cómo se jugaba?

– ¡Asumí que tu sabrías, idiota!

Como siempre, inician su pelea habitual, pero esta vez algo ha cambiado en mí. Sonrío al ver lo mucho que se han esforzado, incluso al sugerir un juego que ninguno de los dos conoce, y les digo.

– Se llama Mahjong. Es un antiguo juego chino de fichas.

Por primera vez desde que los conocí, cierro mi libro y tomo el juego que me están ofreciendo.

– Primero tienen que acomodar las fichas de esta manera ¿ven? Después las organizan de esta manera y entonces, empezamos a tomar todos cada una hasta que uno complete su serie.

– Oooooooh. Muchas gracias, chica misteriosa. ¿Te gustaría jugar con nosotros?

– Seguro. Aunque apreciaría si dejaran de llamarme chica misteriosa.

– Ah, lo sentimos, es solo que no sabemos…

– ¿Cómo te llamas?

– Me llamo Rin. Rin Aso.

– ¡Encantados de conocerte, Rin-chan!

Aquella tarde les expliqué cómo se jugaba aquel juego. Y después de esa tarde, no nos volvimos a separar nunca más.


Infancia de Rin y sus amigos

Después de esa tarde, los tres nos volvimos inseparables y no hubo una tarde en que no estuviéramos juntos.

Sin importaba a dónde fueran o lo que hicieran, ellos siempre me invitaban y yo difícilmente les decía que no.

Gracias al tiempo que pasé con ellos, descubrí varias cosas de la vida fuera de la escuela y comencé a divertirme, explorar e incluso a sonreír un poco más. Aunque claro que con tanto tiempo que pasé con ellos, descubrí también el par de idiotas que eran para la escuela, así que con mano firme los puse a estudiar.

Pasamos toda la primaria juntos y conforme avanzaban los años, ambos chicos comenzaron a enamorarse de mí y a partir de entonces, sustituyeron sus peleas estúpidas por peleas aún más estúpidas, pero al mismo tiempo amistosas sobre quién de los dos se convertiría en mi novio.

– ¡Yo seré el novio de Rin!

– ¡No, yo seré el novio de Rin!

Ya fuera de atletismo, futbol, lucha libre o carrera de bicicletas, ellos siempre encontraban la manera de competir y la apuesta era siempre la misma, quien ganara, tendría la oportunidad de declarárseme ese día.

Mientras competían, los ignoraba y me ponía a leer algún libro, pero ya cuando terminaban y el que ganara, se me acercaba para pedirme que fuera su novia, yo siempre le contestaba.

– No, gracias.

– ¡¿AH?! ¿pero por qué?

– Ya les he dicho una y otra vez que no me interesa tener novio todavía, además si lo tuviera, no sería un idiota como ustedes dos.

– ¡¿AH?!

El otro chico que no ganó siempre se burlaba a carcajadas del otro, y el otro decía.

– Pero entonces, cuando seamos mayores y ya te interesé tener novio ¿serás mi novia?

Me levanto y le pego con mi libro en la cabeza.

– ¡Auh!

– Si de verdad quieren tanto tener una novia (que no sea yo), par de burros, será mejor que se pongan a estudiar para que aquella chica no vea lo idiotas que son. Así que vamos, ya dejen de discutir y saquen sus libros para hacer la tarea.

– ¡Ah! Rin-chan siempre es tan mala y fría con nosotros.

– Así es, pero no importa. Así como es, yo pienso que Rin-chan es la chica más hermosa del planeta y algún día definitivamente me casaré con ella.

– ¡Yo también!

– Ah, cielos – suspiro frustrada.

Comenzamos nuestras sesiones de estudio donde básicamente, me aseguraba que ambos hicieran su tarea y al terminar, pasábamos el resto del día juntos antes de ir cada quien a su casa y descansar.

Aunque los trataba como tal y siempre rechazaba sus propuestas, en el fondo me alegraba ver lo mucho que ambos me querían y me aceptaban tal cual era.

Deseaba que estos días nunca acabaran y nuestra relación jamás fuera a cambiar.

Aunque por supuesto que todo comenzó a cambiar cuando llegamos a la pubertad.


Despierta el interés por los chicos

La secundaria representó una etapa de muchos cambios para nosotros.

Empezando por el aspecto físico, ellos se habían vuelto más altos y fuertes, mientras que por mi parte, mi cabello azul se había vuelto más lacio, mis ojos también azules habían obtenido más brillo, y mis brazos, piernas y especialmente mi rostro, se volvieron mucho más bellos.

Y aunque aún mantenía un rostro inexpresivo y mi pecho casi plano de siempre, notaba que más de un chico en mi clase estaba interesado en mí, aunque ninguno intentaba algo ya que siempre me veían con ellos dos, y eso me hacía muy feliz.

Nuestra relación de amistad se había vuelto mucho más madura y sincera, la mayor prueba de ello fue que aunque aún nos juntábamos todos los días después de clase para platicar y estudiar juntos, nuestras conversaciones ahora eran mucho más amigables y las antiguas competencias sobre quién sería mi novio, habían quedado atrás.

Sin embargo lo que no notaba, es que muy en el fondo ambos chicos realmente habían comenzado a enamorarse de mí. Y además, yo también había comenzado a verlos como algo más que solo amigos.

Comenzó a darme mucha más alegría juntarme con ellos, quería escucharlos, conocerlos, hacerlos sonreír con algún detalle de mi parte y sobre todo, quería hacerles saber lo especiales que son para mí.

Especialmente después de escuchar a unas chicas de mi clase hablar sobre ellos.

– ¿Y ya viste lo guapos que se pusieron este año?

– ¡Así es! me encantaría poder llevar a uno de ellos a mi casa a estudiar y descubrir si estará igual de grande allá abajo.

– Oh, amiga.

De alguna manera, escucharlas hablar de esa manera sobre mis queridos amigos me hizo sentir increíblemente celosa y comencé a investigar por mi cuenta sobre los chicos y cómo agradarles. De ninguna manera iba a permitir que me los robaran.

Leí que les encantaban las caricias, los detalles románticos y especialmente que los tocaran... en aquel lugar.

Jamás había pensado en ello, así que continué investigando sobre cómo hacerlos sentir bien allá abajo. Y en mi investigación, descubrí un video de una chica haciendo muy feliz a su novio con su boca allá abajo y otras partes de su cuerpo.

Y al ver lo que hacían después...

– ¡¿Eeeeeeeeeeeehhhh?!

Ese fue el día que descubrí la pornografía.


El interés secreto de Rin

Al principio me sorprendí demasiado al ver aquellas imágenes y videos en los que aquellos hombres, metían sus penes en las vaginas de aquellas chicas.

– ¿Cómo pueden hacer eso? Acaso ¿no les duele?

Pero al seguir viendo aquellos videos, comencé a anotar que aquellas chicas que lo recibían parecían disfrutarlo.

Excitada ante tal descubrimiento, comencé a masturbarme a diario viendo aquellos videos y disfrutando del tacto de mis dedos mientras lo hacía.

Quería hacerlo yo también, quería tener uno de esos penes dentro de mí, pero sobre todo, quería hacer eso con alguno de ellos, mis mejores amigos.

Sin embargo aunque quería, sabía que no podía hacerlo, ya que somos amigos de la infancia y si fuéramos a hacerlo, tendría que elegir forzosamente a uno de los dos para hacerlo, y esa es una elección que jamás podría hacer.

O al menos es lo que pensé hasta que un día en la escuela, vi a dos de las chicas del otro día, platicando y riendo con mis dos amigos en el pasillo.

De inmediato sentí una gran ira acumulándose en mi interior y decidí que sí quería que esos dos no se emparejaran con otra, tenía que tomar cartas en el asunto.


Comienza la ofensiva

Una tarde después de clases, me acerqué con ellos y los llevé al callejón dentro de la escuela donde siempre nos juntamos para almorzar y platicar en privado, cuando no queríamos que nadie nos interrumpiera.

Era nuestro propio espacio privado de amistad, pero el día de hoy eso estaría a punto de cambiar.

– ¿Qué sucede, Rin-chan? ¿Acaso necesitas nuestra ayuda para estudiar? – dice uno de ellos burlonamente.

Sin expresión alguna, no les respondo nada ocasionando que se preocupen.

– Rin ¿Esta todo bien?

Aún inexpresiva, me pongo de rodillas frente a ellos y una vez tengo sus entrepiernas frente a mí, bajo sus pantalones dejando sus penes expuestos ante mí.

– ¡Hey! ¿Qué-Qué crees que estás haciendo?

– ¿Es esto una clase de broma? Vamos, déjalo ya.

Uno de ellos intenta volver a subir su pantalón de vuelta, pero en el momento que lo intenta lo detengo haciendo a un lado su mano.

– No lo subas aún.

– ¿Rin?

Me quedo viendo ambos penes enfrente de mí, tan cerca de mi cara y mientras los observo, noto como ambos empiezan a crecer frente a mí.

– Rin-chan, tu cara... esta demasiado cerca.

– Y eso ¿Les molesta?

– Para nada, es solo que...

– Puedo sentir... tu respiración allá abajo, y esta hace que...

En pocos segundos ambos penes terminan de crecer y ahora, ambos están completamente erectos frente a mí.

– Ya están listos.

Al verlos así, por fin esbozo una sonrisa y sin decir nada más...

– ¿Rin-chan? ¿Qué es lo que...?

– ¡Kyaaaa! ¡Rin-chan!

Tomo ambos penes, uno con cada mano y comienzo a masturbarlos.

– ¡Aaaaaahhhh! ¡Rin-chan!

– ¿Qué estás haciendo?

– ¿En verdad no lo saben?

– Por supuesto que lo sabemos, pero...

– ¿Entonces qué pasa? ¿Quieren que pare?

– ¡Para nada! – Ambos alarmados – Es solo que...

Ambos están sonrojados y no tienen idea de que decir.

Al verlos así, esbozo una ligera sonrisa y les digo.

– Tranquilos, déjenme hacer esto por ustedes.

Continuo masturbando sus penes, al tiempo que utilizo mi lengua para lamer sus testículos.

– Rin, tus manos… se sienten tan bien.

– Son tan cálidas y suaves, al igual que tu lengua.

– Tu lengua es tan lasciva, Rin-chan, tan húmeda.

– Me alegra escuchar que lo estén disfrutando. Ahora, buen provecho.

– ¡Aaaaaaaahhhh! Rin-chan

Suelto uno de los penes y ahora, comienzo a lamerlo metiendo tanto como puedo en mi boca, envolviéndolo y disfrutando de su sabor en mi garganta.

– ¡Aaaaaaaaaahhhhh! ¡Rin! ¿Qué es esto? Tu boca esta tan cálida y húmeda. Me encanta, Rin-chan.

– ¡Eso no es justo! – dice el otro celoso – Yo... también quiero disfrutar de la boca de Rin-chan.

Saco el pene del primero de mi boca y le digo al segundo.

– En ese caso no se diga más, buen provecho.

– ¡Aaaaaaaaahhh! ¡Rin!

Cambio de pene y ahora, meto el otro en mi boca mientras masturbo el que acababa de chupar ahora con mi mano.

Me voy turnando así por un rato, masturbándolos uno a uno y turnándolos con mi mano y mi boca, hasta que finalmente llegan al clímax.

– ¡Aaaaaahhh! ¡Rin-chan! ¡Ya no voy a aguantar más!

– ¡Me vengo, me voy a venir!

Ambos se terminan viniendo y su semen sale disparado a mi cara, empapándola y dejándola toda pegajosa con su semilla.

Ambos caen agotados al haberse venido, y tras probar un poco de su semen con mis labios, saco un pañuelo de mi bolsillo para limpiarme y lo guardo de vuelta conmigo.

Al terminar de arreglarme me levanto y doy la vuelta, lista para irme. Hasta que ambos notan que me estoy yendo y me llaman.

– ¡Espera, Rin-chan!

Me detengo al final del pasillo y sin voltear les pregunto.

– ¿Les gustó lo que hice?

– ¿Eh? Bueno, pues…

A ambos les da pena decir que lo disfrutaron, así que volteo a verlos con una pequeña sonrisa y les digo.

– Nos vemos aquí a esta misma hora, mañana.

Al alejarme del pasillo, dejo salir una gran sonrisa de alegría.


Dividiendo el amor entre dos

A partir de entonces, nos comenzamos a juntar todos los días después de clases en nuestro rincón habitual para tocarlos y hacerlos venir como me plazca.

Les enseñé todas las técnicas que había aprendido en mis videos para masturbarlos, usando mis manos, dedos, lengua y finalmente mi boca para darles mamadas y hacerlos venir.

Nuestra rutina siempre era la misma. Todos los días después clases, les enseñaba alguno de los videos que había visto el día anterior para masturbarme, y entonces, les daba su mamada diaria antes de irnos a casa en base al video que había visto.

Empezaba por masajear sus penes y sus testículos, después metía el pene de uno de ellos en mi boca al tiempo que masturbaba al otro y finalmente los hacía venir haciendo que se corrieran en mi cara y entonces, tomaba un pañuelo para limpiarme las veces que no me bebía su semen.

No había nada que adorara más que el calor de sus penes en mi boca y sentir como su líquido blanco y espeso pasaba por mi lengua hasta mi garganta. Mismo semen que limpiaba y guardaba en mis pañuelos para llevarlo conmigo a casa y masturbarme mientras olfateaba el semen entremezclado de las dos personas a las que más amaba en este mundo.

Me había vuelto tan buena en ello, que ninguno de los dos había vuelto siquiera a acercarse a cualquiera de las otras chicas, siempre encantados conmigo y esperando el momento que terminaran las clases para que les diera su mamada diaria.

Pensaba que esta sería una técnica perfecta para conservarlos a ambos, hasta que una tarde después de clases durante nuestro tercer año de secundaria, cuando ya estaba puesta de rodillas y lista para darles su mamada, los chicos me detuvieron y pidieron hablar conmigo.

– ¿Qué pasa? ¿Acaso hoy no quieren que use mi boca? ¿Prefieren que use mis manos? Son unos pervertidos – sonrío – pero si eso quieren…

– No es eso, Rin-chan. Nosotros…

– Queremos hacer el amor contigo.

– ¡¿EH?!

– Rin-chan, apreciamos mucho lo que haces por nosotros y lo bien que nos haces sentir usando tus manos y boca, pero...

– No nos gusta no poderte hacer sentir bien también, Rin. Tú también eres muy importante para nosotros, y el que no podamos hacerlo contigo...

– Nos haces sentir como si sólo fuéramos tus juguetes sexuales.

– Chicos.

Es verdad, a pesar de lo mucho que los he masturbado y hecho venir desde el año pasado, jamás les he permitido tocarme, besarme ni mucho menos hacerme venir. Ni siquiera los he dejado verme desnuda.

"Yo también lo deseo, deseo hacerlo con ambos y que lo metan en lo más profundo de mí, pero todavía no puedo hacerlo, no hasta que haya...".

– Tomaré esta semana para pensarlo y les diré cuando haya tomado mi decisión ¿Pueden esperar hasta entonces?

Por primera vez en su vida, ven una nueva expresión en mi rostro. Una más triste y desconsolada, tratando de aguantarme las lágrimas.

– Lamento haberlos hecho sentir de esta manera.

Salgo corriendo y me alejo de ellos.

– ¡Rin-chan!

Al llegar a casa, me encierro en mi cuarto y maldigo dejando salir mis sentimientos, sintiéndome horrible por la manera en que los he hecho sentir.

"Idiota, por supuesto que se sentirían así si solamente eres tú quien hace todo el trabajo por ellos"

– Ambos… me aman. Ambos desean hacerlo conmigo y yo también lo deseo, pero el problema es que...

"Ellos tienen 2 penes, y solamente tengo una vagina". Solamente uno de ellos podría entrar dentro de mí y tomar mi primera vez.

Y aunque eso no parezca un tema tan importante, es importante para mí saber que ambos entraron en mí al mismo tiempo y tuve con ambos mi primera vez. No puedo permitir que uno de ellos entre en mí sin que el otro lo haga también.

– ¡Muy bien, ya basta de lloriqueos! Tengo que encontrar la manera hacerlo con ambos al mismo tiempo aunque me cueste la semana. Mi relación con ambos depende de ello.


La decisión de Rin

Con esta nueva meta en mente, dediqué toda aquella semana a investigar en internet distintas maneras para poder hacerlo con ambos al mismo tiempo.

Durante la escuela se me acercaban, intentado hablar conmigo para disculparse y decirme que en verdad no era necesario que lo hiciéramos, les bastaba solamente con estar conmigo y nuestra amistad. Pero yo los ignoraba.

No estaba dispuesta a dirigirles la palabra hasta haber encontrado la solución a nuestro problema.

Pasé todos esos días viendo distintos videos en internet, pero casi todos los que encontraba con tres personas, eran de dos chicas con un solo chico.

– ¡¿Es que acaso no hay videos de dos chicos con una chica?!

Resulta que mi buscador tenía activado un filtro a cierta palabra con la solución a mi problema. Y cuando finalmente desactivé ese filtro, el primer video que me salió de dos chicos haciéndolo con una chica, dio con la respuesta a todos mis problemas.

– Acaso… ¿Esto es…? – emocionada.

Resulta que existe un segundo hoyo cerca de la vagina, el cuál se puede usar para hacerlo con dos chicos a la vez y todavía contaría como primera vez para ambos.

Al ver aquel video y cómo ambos chicos penetraban a aquella chica por ambos hoyos, supe que esta era la solución a todos mis problemas y levantándome sobre la cama, grité.

– ¡EUREKA!

Esa misma noche, compré un tubo de lubricante de la farmacia y al regresar, lo probé poniéndolo en mi trasero, especialmente en aquel hoyo que se encuentra entre ambas nalgas y acomodé mis dedos para meterlos.

– Aquí vamos, empezaré sólo con un dedo, y luego… ¡Kyaaaaaaaaaaaa!

"¿Qué es esto? ¡Es la mejor sensación del mundo!" De inmediato probé insertando otro dedo haya adentro y así, disfrute aquella noche por primera vez en mi vida de aquel hoyo que daría solución a todos mis problemas.

– No lo puedo creer, se siente tan bien, me vengo ¡Me voy a venir! ¡Aaaaaaaaaaaahhhhh!

A la mañana siguiente después de clases, lo primero que hice fue dirigirme con mis amigos, quienes seguían estando muy avergonzados por lo que me habian pedido y cuando vieron que me acercaba a ellos.

– ¡Rin! ¿Podemos hablarte?

– En verdad, lamentamos mucho haberte pedido…

Vuelvo a callarlos inexpresiva con mi dedo y les digo.

– Este fin de semana, en mi casa a las 6. No se masturben hasta entonces.

– ¡¿Eh?! Pero…

Sin decirles nada más, regreso a mi lugar por mis cosas y salgo del salón con una sonrisa llena de orgullo.

Ahora todo lo que queda es esperar al fin de semana y podremos hacer eso que tanto hemos deseado.

Este fin de semana, tendríamos nuestra primera vez.


Casa de Rin – Ese fin de semana

Finalmente, el tan ansiado fin de semana había llegado y tras despedir a mis padres quienes pasarían el fin de semana fuera de casa por una reunión de trabajo, ahora me encontraba en mi habitación terminando de arreglarme para lo que estaba a punto de hacer.

Me miro en el espejo de mi habitación, desnuda de pies a cabeza, excepto por el hermoso vestido de tirantes y boina que había comprado para la ocasión.

– Bien, ya estoy lista.

Pienso en lo linda que me veo vestida así, aunque claro que no duraría vestida mucho tiempo.

El solo pensar en lo que haría tan pronto llegaran mis amigos a la casa, hace que me humedezca allá abajo y me tiemblen las piernas.

Ya no puedo esperar más a que lleguen.

Finalmente, el timbre de la puerta suena y al abrirla, los encuentro a los dos ya esperándome.

– Buen día, Rin-chan.

– Buen día – les contesto.

– Wow, ese vestido…

– Te queda hermoso, Rin.

– Mm… muchas gracias.

Los tres sonrojados.

Es la primera vez que me ven usando un vestido fuera de la escuela y en mi caso, es la primera vez que no uso nada más que un vestido y una boina frente a ellos (aunque ellos no lo saben todavía).

– ¿Gustan pasar?

– Seguro.

– Gracias, Rin.

Al entrar, lo llevo directamente hacia mi habitación escaleras arriba.

– ¿No están tus padres?

– Por supuesto que no, no los habría invitado si ellos estuvieran aquí.

Llegamos a mi habitación y una vez ahí, cierro las persianas y la puerta con seguro para que nadie nos vea o interrumpa.

– Wow ¿Esta es la habitación de Rin-chan?

– Es mucho más femenina de lo que esperaba.

– ¿Y qué esperaban? Soy una chica después de todo.

Me sorprendo yo misma al pensar que en todos estos años de conocernos, jamás habían entrado a mi cuarto.

Los acomodo sentándolos a la orilla de mi cama y me paro al frente para hablarles.

– Bien, ahora que ya están aquí, quisiera empezar disculpándome por lo fría que he sido con ustedes últimamente y por haberles hecho pensar que solo estaba abusando de ustedes. Les prometo que esa jamás fue mi intención y espero puedan perdonarme.

Hago reverencia frente a ellos como disculpa.

– No, discúlpanos tú a nosotros, Rin-chan.

– Sí, no debimos haberte presionado a que lo hicieras con alguno de nosotros.

– Sabemos que todas las… los trabajos manuales y orales que nos dabas, era solamente tu manera de decirnos que nos amas y somos especiales para ti.

– Queremos que sepas que no es necesario que elijas a uno de nosotros y de ser posible, nos encantaría volver a ser tus amigos.

– Chicos.

La felicidad que siento ahora es tanta, que no puedo evitar sonreír frente a ellos, y al ver aquella extraña sonrisa en mí, ambos se excitan de inmediato y lo noto.

– Les agradezco mucho sus palabras a ambos, pero… desde hoy no volveremos a ser amigos.

– ¡¿EH?!

– Rin ¿Qué estás diciendo?

– Lo que escuchan, hace tiempo que hemos dejado de ser solo amigos. Ahora somos mucho más. Ustedes dos son tan especiales para mí, que sería una mentira decirles que los veo solamente como amigos. Yo... los amo, a ambos.

– Rin-chan.

– Nosotros también te amamos, Rin.

Ambos sonríen y alegran mi corazón.

– Y es por eso que a partir de hoy, dejaremos de ser solo amigos para ser mucho... mucho más que eso.

Dicho eso, procedo a desabrochar mi vestido por la espalda y lo dejo caer al suelo, revelando mi cuerpo completamente desnudo ante ellos.

– Rin-chan.

Ambos quedan maravillados ante mi esbelto y maravilloso cuerpo desnudo frente a ellos.

Es la primera vez alguno ve a una chica de verdad desnuda frente a ellos, y más que eso, es la primera vez que vean a su mejor amiga de la infancia de una manera tan erótica.

Al verlos mirándome con esas caras de deseo y excitación, me pongo roja de la vergüenza y pregunto.

– ¿Có-cómo me veo?

– ¡Increíble!

– ¡Estás tan hermosa, Rin-chan!

– ¿En serio? ¿No les parezco muy delgada o que mis pechos son muy planos?

– ¡Para nada!

– ¡Tus pechos son perfectos, Rin-chan!

– ¡Como los de una diosa!

– ¡Tus tetas son las tetas más perfectas del universo, Rin-chan!

– Chicos – muy sonrojada, avergonzada.

Me imagino que más que mi cuerpo desnudo, les estoy presentando todo un abanico de emociones y expresiones por primera vez ante ellos.

Ocultando mi sonrisa, dejo de lado mi vestido sobre el suelo y me acerco a ellos en la cama.

– Vengan, les ayudaré a quitarse la ropa.

Así, procedo a levantarles brazos y piernas para quitar sus camisas, calcetines, pantalones y finalmente sus calzoncillos hasta dejarlos completamente desnudos al igual que yo.

Aunque todavía no los he tocado, veo que ya están mucho más grandes que cualquier otra vez que se los haya visto y alegro mucho por ello.

– Ya están así de grandes solamente de verme.

– Pero por supuesto.

– Así de asombroso es tu maravilloso cuerpo, Rin.

Nuevamente oculto mi sonrisa y me vuelvo a poner de pie para hablarles.

– Bien, ahora que estamos todos desnudos, les explicaré cómo funcionará esto. Pero antes, quiero decirles que la razón de que no haya querido hacer esto hasta ahora y de que no los dejara tocarme o pasarse de la línea conmigo, fue porque no quería que uno se sintiera menos que el otro. Les agradezco a los dos por haberme respetado y escuchar mis deseos de no propasarse conmigo, aún cuando lo deseaban. Pero eso se acaba hoy.

– ¿Uh?

– El día de hoy quiero que me hagan suya y hagan conmigo lo que les plazca. Quiero que me besen, me laman, me dominen y me monten hasta volarme los sesos y no se detengan hasta que ambos hayan quedado completamente satisfechos y no se guarden ni una gota de semen en ustedes ¿Esta claro?

– Rin-chan…

– ¿Desde cuando te volviste tan clara con lo que deseas?

Ambos se sienten un poco incómodos con lo que les digo, aunque al mismo tiempo se excitan y no pueden esperar a comenzar a hacerlo.

– Podrán hacer todo lo que quieran conmigo, aunque para ello, les pondré una sola regla la cuál, tendrán que respetar al pie de la letra o jamás volveré a tener sexo con ninguno de ustedes ¿Esta claro?

– ¡Por supuesto!

– ¡Lo que tú digas, Rin!

– Todavía no les he dicho cuál es la regla.

– Uh…

– Y… ¿Cuál es la regla?

Sonrío.

– La única regla que tendrán que cumplir, es que ambos me penetren al mismo tiempo para mi primera vez.

– ¡¿Eeeeeeehhhh?!

– Pero Rin ¿es eso siquiera posible?

– Por supuesto. Verán, la verdadera razón de que postergara tanto nuestra primera vez, es que no quería perder mi virginidad con solamente uno de ustedes. Deseaba ser la primera de ambos, tenerlos al mismo tiempo dentro de mí, pero… no sabía cómo. Pero ahora que lo sé, esto es lo que haremos.

Voy hacia mi cajón de noche, de donde saco una caja de condones nueva y una botella de lubricante.

– Para que podamos hacerlo, uno de ustedes entrará por mi vagina y el otro lo hará por mi ano – enseñándoles el condón y lubricante respectivamente – Ambos entrarán exactamente al mismo tiempo y no podrán sacarlo hasta que se hayan terminado de venir dentro de mí. Una vez hayan terminado, ya podrán turnarse como quieran para penetrarme por el hoyo que ustedes deseen y hacer conmigo lo que les plazca. Si no lo hacen o uno entra antes que el otro, no volverán a tener sexo conmigo nunca más en su vida ¿Esta claro?

– ¡Entendido, Rin!

– Bien, ahora ¿Alguna duda?

– Solo una ¿Quién será el que entre por delante y quien lo hará por detrás?

– Eso lo decidirán ustedes.

– ¿Nosotros?

– Exacto ¿No solían competir todo el tiempo para ver quien estaría conmigo? Compitan una vez más para decidir quién entrará por cual hoyo, pero recuerden, ambos lo harán al mismo tiempo. Les deseo suerte.

Dicho eso, ambos chicos empiezan a platicar entre ellos sobre quien entraría por que lado mientras yo, me pongo a leer un libro desnuda en mi silla.

"Increíble, ambos accedieron a hacerlo, tenía tanto miedo que alguno de ellos se negara, pero parece que los hice muy felices con mi propuesta".

Los observo jugando y discutiendo entre ellos sobre quien entraría por cuál hoyo y al verlos de esa manera, me recuerda mucho a los niños que conocí hace años, que insistieron hasta el cansancio para convencerme de salir a jugar con ellos.

Me quedo perdida, recordando con alegría aquellos momentos en que competían entre ellos por mi amor, hasta que finalmente me avisan.

– Ya lo hemos decidido, Rin.

– Muy bien, entonces ¿Quién entrará por qué lado?

– Yo lo haré por el frente.

– Y yo por detrás.

– Muy bien, en ese caso.

Abro la caja de condones y me agacho para ponérselo al que me lo va a meter por delante, pero antes de que pueda hacerlo.

– Espera Rin-chan, antes de que hagamos esto, nosotros también tenemos una condición para ti.

– ¿Uh? – sorprendida – Y ¿Cuál sería esa?

– Antes de comenzar a hacerlo, quisiéramos devolverte el favor por todas las mamadas que nos has dado.

– Queremos poder ver y probar tu vagina primero.

– ¡¿EH?!

– No comenzaremos a hacerlo, hasta ver que te hayas venido primero.

– Cielos – conmovida, sonrojada – Muy bien, de todas formas, primero deben humedecerla antes de llegar a meterlo.

– Pero si tu vagina ya se encuentra demasiado húmeda, Rin.

– ¡No lo menciones! Demonios, deben aprender a ser más considerados ustedes dos.

Ambos ríen al ver mi rostro tan sonrojado y me ayudan a sentarme a la orilla de la cama para abrir mis piernas y tener una clara vista de mi vagina abierta.

– Y bien ¿Cómo se ve?

– Es tan hermosa.

– Esta tan húmeda y rebosante de jugos.

Sonríen y uno de ellos se levanta para sentarse detrás de mí en la cama, mientras el otro aún de rodillas, acerca más su cara para ver mi vagina más de cerca.

– Muy bien, en ese caso comenzaremos ahora a hacerte sentir bien, Rin.

– Solo relájate y disfruta nuestra muestra de amor hacia ti.

– Provecho.

– ¡Aaaaaaaaahhhhh! ¡Chicos!

El que esta abajo comienza a lamer y chupar mi vagina abierta, mientras que el otro me abraza por la espalda y acaricia mi abdomen y mis tetas pequeñas.

Siento con placer la lengua del que esta debajo de mí, entrando y saliendo de mi cálido interior, mientras el otro usa sus dedos para acariciarme y tocarme en mis puntos más sensibles, haciendo círculos sobre mi abdomen mientras con la otra mano acaricia y pellizca mis pezones erectos.

Después de un tiempo, ambos chicos cambian de lugar y el que estaba lamiendo ahora se coloca detrás de mí para seguirme acariciando, mientras que el que estaba detrás de mí ahora se coloca abajo para seguir succionando mis jugos vaginales.

– La vagina de Rin-chan es tan deliciosa.

– Así es, y sus pezones son tan erectos y firmes, se siente muy bien tenerlos en mis manos.

– Chicos, ya basta, no lo mencionen, por favor no lo mencionen.

– La cara excitada de Rin, es tan erótica.

– Rin-chan.

– Chicos.

Disfruto del gran placer que me están dando, chupando mi vagina y acariciando mis tetas, hasta que siento que el final esta cerca.

– Ya no voy a aguantar más, me vengo ¡Me voy a venir!

– Adelante, Rin.

– Queremos probar todo de ti.

– Chicos, chicos… ¡Aaaaaaaaaaahhhh!

Finalmente mis jugos vaginales salen de mi interior y se terminan impactando en la cara del que esta debajo de mí.

Mientras sufro de mis espasmos post orgásmicos, unos de los chicos me besa mientras el otro limpia mis jugos vaginales de mis muslos con su lengua.

– Eso estuvo increíble, Rin.

– Así es, la cara que pusiste cuando te venías fue tan erótica.

– Jamás pensamos ver una cara tan erótica de la siempre inexpresiva Rin.

– Muoh, par de idiotas, ya dejen de jugar conmigo y apresúrense a meterlo.

– De acuerdo, un trato es un trato.

Dicho esto, pasamos los tres a la cama donde nos acostamos y tomamos las posiciones que tomaríamos para nuestra primera vez.

– Muy bien, así es como lo haremos. Tú que tienes el condón, acuesta boca arriba sobre la cama, recargando tu cabeza sobre la almohada. Yo me pondré en cuatro patas acomodando tu pene contra la entrada de mi vagina y finalmente tú, colócate atrás de mí de rodillas con tu pene apuntando a mi ano.

Ambos hacen lo que les digo y quedamos en posición listo para que lo metan.

– Antes de comenzar, asegúrate de colocar suficiente lubricante en mi interior.

– Lo sé, descuida, Rin. Tengo todo bajo control.

El que lo va a meter por atrás toma la botella de lubricante y echa una buena cantidad en mi interior. Usa su dedo para meterlo más profundo.

– ¡Aaaaaaaaahhhh!

No puedo evitar gemir de placer cuando siento su dedo entrando allá atrás y al ver mi rostro tan excitado…

– Tan linda.

El que esta debajo de mí también dirige sus dedos hacia mi vagina y así, comienzan a masturbarme por ambos hoyos.

– ¡Aaaaaahhhh! ¿Qué están haciendo? ¿No habíamos quedado que lo meterían de una vez?

– Lo sabemos, pero tu rostro se ven tan sexy cuando te excitas de esa manera.

– Eres bastante erótica, Rin.

– Chicos… ¡Aaaaaaaahhhh!

Continúan metiendo y sacando sus dedos de mi interior, hasta que ya no puedo más y tengo mi segundo orgasmo de la noche.

– ¡Ya no puedo más! Me vengo ¡Me voy a venir con sus dedos! ¡Aaaaaaaaahhhh!

Caigo agotada encima de mi amigo que esta debajo de mí, quien me abraza sonriente y besa en las mejillas mientras el otro observa como mis jugos siguen saliendo de mí.

– Lo hiciste bastante bien, Rin, gracias por dejarnos ver tu cara tan excitada.

– Ya estás muy mojada, me parece que ya está lista para que se los metamos ¿no crees?

– Así es ¿Estas lista para ello, Rin?

– Chicos… – ya algo molesta, me levanto y me pongo en cuatro patas lista para recibirlos – ¡Ya dejen de jugar y métanlo de una vez!

– Muy bien, aquí vamos, a la cuenta de tres.

– 1, 2…

– ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!

Ambos chicos terminan entrando exactamente al mismo tiempo, rompiendo en el mismo movimiento mi himen y el anillo de mi ano.

– ¡Increíble, Rin-chan! ¡Tu interior se siente tan bien!

– ¡Así es! También por atrás se siente fabuloso. Esta tan apretado, puedo sentir como su interior aplasta mi pene con sus paredes.

– También aquí adelante. Tu vagina aplasta mi pene y lo abraza con su cálido interior.

– ¿Cómo se siente para ti, Rin-chan? ¿Rin?

Al sentir ambos penes llegar a lo más profundo de mí, siento las lágrimas correr mis mejillas e incluso, una pequeña gota de sangre corre por mi vagina.

– ¿Rin-chan?

– ¿Estás bien?

Ambos se preocupan al verme llorar de esa manera. Intento decirles que estoy bien y no tienen de que preocuparse, pero el dolor y la felicidad que siento en este momento es tan intensa, que las palabras no salen de mi boca.

– Quizás, no fue una buena idea que ambos entráramos al mismo tiempo para tu primera vez, Rin-chan.

– Sí.

Ambos se preparan para sacar sus penes, pero los detengo a ambos, aún sin levantar la cara.

– ¿Rin-chan?

– No los saquen, recuerden lo que prometieron. No los van a sacar hasta que se hayan venido dentro de mí.

– Pero Rin.

– Estás llorando ¿de verdad estás bien?

Finalmente me animo a levantar la cara y junto con mis lagrimas les muestro la gran felicidad que siento en este momento.

– Descuiden, estoy muy bien, no tienen que preocuparse por mí. Estoy tan contenta de por fin tenerlos a ambos dentro de mí.

Ambos se excitan al escucharme decir esas palabras y puedo sentir como sus penes crecen aún más estando allá adentro.

Siento que quiero volver a gritar de dolor cuando los siento, pero me controlo lo mejor que puedo y me preguntan.

– Entonces ¿Estás segura de que estás bien?

– Totalmente, hagan conmigo lo que les plazca. Mi cuerpo es todo suyo, mis amigos… mis amantes.

– Rin-chan.

– ¡Rin-chan!

– ¡Aaaaaaaaaahhhh

Ambos comienzan a mover sus caderas y con ello, siento como empiezan a meter y sacar sus penes dentro de mí por ambos hoyos.

El que esta por detrás toma mis nalgas para apretarlas mientras me penetra por detrás, mientras que el que esta por delante me toma de las tetas mientras me besa y me las masajea.

Ambos alaban y me dicen lo bien que se siente estar dentro de mí, además de lo caliente y apretado que se siente cada vez que lo meten y sacan.

Me tiro en la cama para disfrutar aún más de sus penes, mientras me turno para besarlos a ambos en los labios y entrelazamos nuestras lenguas, bebiéndome la saliva de ambos.

Estoy en el cielo, lo estoy disfrutando como jamás había disfrutado algo en la vida, estoy tan contenta de tener a las dos personas que más amo en este mundo dentro de mí y finalmente, cuando ambos chicos ya me han penetrado lo suficiente, siento que he llegado a mi limite y ellos también han llegado al suyo.

– ¡Rin-chan! Ya no creo poder aguantar más.

– Tampoco yo, Rin. Tu vagina se siente tan bien que me esta apretando y ya no puedo aguantar más.

– Descuiden chicos, pueden venirse cuando quieran, pero recuerden, deben venirse adentro de mí.

– Rin-chan.

– ¡Rin!

– ¡Aaaaaaaaaaaaaaahhhhh!

Los tres alcanzamos el orgasmo al mismo tiempo y ambos se terminan viniendo llenando mi interior dentro de mi vientre y mi ano.

Al sacarlos, ambos notan que afortunadamente su semen ha sido detenido por los condones que llevaban puestos y de mi interior, solo sale una buena cantidad de jugos vaginales.

Los tres caemos rendidos, uno a cada lado mío sobre la cama, suspirando y recuperando la respiración perdida por el gran sexo que habíamos tenido.

– Increíble.

– Ha sido la mejor sensación de mi vida.

– ¿Cómo se sintió para ti, Rin?

– ¿Crees que podamos hacerlo otra vez?

– Cielos, espérenme un poco ¿Cómo pueden estar ya nuevamente erectos después de haberse venir? Dejen que me recupere un poco.

– Disculpa, jaja

– Pero ¿Qué te pareció la primera vez con nosotros? ¿Disfrutaste hacerlo con los dos a la vez?

– Chicos…

Me levanto lo suficiente para besarlos a ambos en los labios y les digo.

– Fue maravilloso. Muchas gracias por regalarme la mejor primera vez de todas. Los amo.

– También te amamos, Rin-chan.

Nos volvemos a besar y cuando nos acostamos y siento sus cuerpos desnudos a mis lados, siento que podría quedarme dormida y morir de felicidad justo en este momento.

Pero en eso, uno de ellos me habla y me dice.

– Por cierto, Rin, hay algo que queríamos platicarte.

– Lo estuvimos hablando antes de venir para acá y queríamos decirte que no es necesario que elijas a uno de nosotros para ser tu novio, ya que ambos deseamos serlo.

– ¡¿Eh?!

– Eres la persona más importante para nosotros, Rin. Te amamos, te hemos amado toda la vida y queremos seguirte amando hasta el final de los tiempos.

– Es por ello que Rin, te queríamos preguntar.

Ambos me ofrecen su mano y dicen al mismo tiempo.

– ¿Nos dejarías ser tus novios?

– Chicos…

Aunque ya no están sus penes en mi interior, siento que voy a volver a llorar, pero esta vez ya no de placer o dolor, sino de felicidad y alegría.

– ¡Por supuesto, claro que sí! Ustedes serán mis novios y yo seré su novia y nunca nadie nos va a separar.

– Rin-chan.

– Te amamos, Rin.

– Y yo los amo ustedes, mis queridos novios.

Nos acostamos y volvemos a besar, acariciando y rozando nuestros cuerpos sobre la cama.

– Entonces ¿Estás lista para otra ronda?

– ¡Por supuesto!

– ¡Pero esta vez yo seré el que le dé por delante!

– ¡Y yo seré el que lo haga por detrás! También quiero averiguar como se siente el ano de Rin.

– Tranquilos, no tienen por qué apresurarse. Tenemos todo el fin de semana y la vida para hacerlo ¡Divirtámonos mucho los tres juntos de ahora en adelante!

Dicho eso, ambos chicos se lanzan contra mi cuerpo listos para hacerlo de nuevo, besándome, chupándome y lamiéndome por distintas partes del cuerpo, antes de volver a meterlos y venirse nuevamente dentro de mí.

Había sido la mejor primera vez que habría podido pedir.


Cafetería del centro – De vuelta al presente

Nanami POV

Al terminar de contar su historia, Rin nos mira con su sonrisa inexpresiva tan característica y nos dice.

– Después de nuestra primera vez, continuamos haciéndolo todo ese fin de semana probando todas las posiciones que se nos ocurrían. Aprendimos mucho sobre nuestros cuerpos ese fin de semana y después, continuamos haciéndolo durante toda la secundaria hasta que mis padres se pusieron sospechosos con lo que hacía en privado con ellos y al ingresar a la preparatoria, me inscribieron la academia para chicas de Saint Michael's, donde las conocí.

– Rin-chan.

Y pensar que de no haber sido por su amorío con sus amigos, jamás la hubiéramos conocido.

– ¿Y no te importó que te separaran de ellos?

– Para nada. Mientras continuara siendo una alumna ejemplar de puros dieces, no tenían ninguna razón para impedirme verlos, así que los seguí viendo cada que podía después de la escuela y continuamos haciéndolo durante toda la secundaria, la preparatoria e incluso durante mis años de universidad. Y esa, es la historia de mi primera vez.

Termina su historia con una sonrisa, mientras las tres la vemos un poco horrorizadas, traumatizadas por lo que nos acaba de contar.

– ¿Y bien? ¿Qué les pareció?

– Fue… una historia muy especial, Rin-chan, jaja

Las tres fingimos nuestra mejor sonrisa y tras recuperarnos un poco y acabarnos nuestro chocolate irlandés, Aoi lanza un suspiro y le pregunta.

– Me da mucho gusto que nos hayas contado tu historia, Rin-chan. Al final ¿te seguiste viendo con alguno de ellos? Y si sí ¿Con cuál de los dos te quedaste?

– ¿Uh? ¿A que te refieres con a cuál de los dos? – finge confusión y al final le sonríe a su amiga – obviamente nos seguimos viendo los tres a la fecha y lo seguimos haciendo bastante incluso entre clases en la universidad donde ahora estudio la maestría.

– ¿De verdad?

– Así es. No veo ninguna razón por la que nuestra relación deba cambiar si somos muy felices haciéndolo los tres juntos. De hecho, iré a verlos terminando mi cita con ustedes para tener unas buenas rondas de sexo antes de regresar a mi dormitorio en la universidad.

– Cielos.

Las tres avergonzadas, pero al mismo tiempo felices por nuestra amiga. Siempre y cuando ella fuese feliz y es lo que desea ¿Quiénes somos nosotras para juzgarla?

– De acuerdo, si eres feliz, entonces estamos muy contentas por ti, Rin-chan.

– Sí, aunque siempre andes con el culo partido.

– Misaki-chan – Aoi la regaña un poco por su pequeña broma entre amigas.

Rin solo sonríe y nos dice.

– Muchas gracias, amigas – con una sincera sonrisa en su cara.

Finalmente, Misaki desvía el tema y menciona.

– Muy bien, todas estaremos de acuerdo en que la historia de Rin fue algo… bastante especial de escuchar. Pero ahora, el momento que realmente esperábamos ha llegado. Cuéntanos, Nanami ¿Cómo fue tu primera vez con Yuuna-sama? O ¿debería decir, tu Onee-sama?

– Uhh…

Me sonrojo al pensar en que finalmente, el momento de contar mi historia ha llegado. Y lo peor es que después de haber escuchado la extravagante historia de Rin, ya no había ninguna manera en que pudiera negarme.

Sin embargo, a pesar de los grandes nervios que siento y lo mucho que me tiemblan las piernas, una pequeña parte en mi interior se siente tranquila, incluso feliz de poder contarles la historia de mi primera vez a mis queridas amigas, quienes ya habían tenido la confianza de contar su primera vez a las otras.

Es mi turno de corresponder a esa confianza.

– Esta bien.

– ¡Nanami-chan!

– ¡¿Es en serio?!

– Así es, aunque no lo parezca, en verdad me dio mucho gusto escuchar sus historias, más que nada porque eso me hizo conocer la increíble historia de amor que tienen con sus maravillosas parejas, y es mi deseo que ustedes también conozcan la mía.

– Nanami-chan.

Aoi me mira llena de alegría y toma mi mano debajo la mesa para darme ánimos.

Las tres me miran ansiosas, esperando a oír lo que tenga que decir y tras dar un gran sorbo a mi chocolate caliente, les digo.

– Muy bien, en ese caso, esta es mi historia.


Fin del capítulo de Rin.

Continuara en La Primera Vez de Nanami.