¿Ahora que haría? ¿Cómo podría verlo de frente después de lo que habían pasado juntos? Claro que él no sabía lo sucedido, pero ella era realmente mala fingiendo... Era necesario idear una estrategia para poder encararlo.
Lo único que se le ocurrió fue, como la buena persona madura que era, evitarlo completamente. ¡Claro! Él ni siquiera se daría cuenta de su cambio de actitud. ¡Que idea tan magnífica había tenido!.
Después del relajante, largo y frío baño, se encaminó nuevamente al cuarto de su prometido, abrió la puerta y entró, apenas puso un pie dentro los nervios se apoderaron de ella, las sensaciones vividas ahí mismo apenas en la mañana la hacían temblar de solo recordarlas, así que optó por la manera más sencilla de enfrentar la situación, desde la entrada le aventó lo primero que encontró a su alcance que para desgracia de Ranma fue una caja que se encontraba cercana a la puerta, con tan buen tino de Akane que se le estampó directo en la cara.
-¡Arriba! Ya se enfrió tu desayuno, tonto- le gritó dándose la vuelta para bajar a toda velocidad las escaleras.
El pobre chico se incorporó sobándose la frente y de mal humor.
-¡Akane! Con esos modos nunca vas a encontrar a alguien que te soporte- y sonrió bobamente al recordar su sueño, disipándosele la molestia al instante.
Bajó a desayunar, encontrándose con la novedad de que la chica ya había ingerido sus alimentos, por lo que tendría que comer solo, así que se tomó su tiempo para disfrutar lo que Kasumi les había dejado preparado.
Después de un tiempo se percató que su prometida no había hecho acto de presencia, por lo que recogió los trastes, los llevó a la cocina y se fue con la intención de buscarla, tal vez tendría como recompensa alguna fugaz y maravillosa vista de su anatomía con la cual soñar esa noche, más sus intenciones fueron frustradas al ver llegar a su madre y a Kasumi cargadas con las bolsas de compras, por lo que acudió inmediatamente a su encuentro para ayudarlas. Entre hacerse cargo de los paquetes y de que Nodoka aprovechara la buena disposición de su hijo para que le ayudara con otras tareas, pasó el resto de la mañana ocupado olvidando el ir a molestar a Akane, hasta que la recordó y se dirigió a la planta superior con el firme propósito de importunarla.
Subió todavía con buen ánimo las escaleras, ese tipo de sueños siempre le provocaban el mejor de los humores, además de que este había sido en especial vívido, pero antes de llegar arriba escuchó a Kasumi hablarle.
-Si vas a ver a Akane, no está, llamó hace rato avisando que estaría con sus amigas haciendo una tarea y llegaría entrada la noche-
Una tarea… ¿Por qué no le había avisado? Ella siempre lo hacía, ¿ahora qué habría hecho para que se enojara y no le dijera de la tarea? Y pensar que había empezado tan bien el día.
Pasó el resto de la jornada entrenando, incluso después de cenar siguió entrenando, aunque en realidad estaba esperando el arribo de cierta chica de corto cabello qué habría dicho que llegaría al anochecer y ya pasaban de las once.
Escuchó a lo lejos la puerta abrirse, por lo que corrió a entrar a la casa para "casualmente" toparse con ella en las escaleras.
-Bonitas horas de llegar- dijo desde la penumbra el joven.
-Ho… ho… hola, Ranma- estaba bastante nerviosa y hablaba con dificultad, intentaba ocultar lo que traía bajo el brazo.
-¿Y bien?- dijo tranquilamente.
-¿Y bien qué?- más nervios, ¿acaso la había descubierto?.
-Estoy esperando tu disculpa- su tono era de molestia.
-¿Mi… mi disculpa?, ¿por… por qué… tendría que… disculparme?- no podía ser posible que lo supiera.
-Por no haberme dicho de la tarea, pero estoy dispuesto a perdonarte si me dejas copiarla- contestó acercándose demasiado a ella y guiñándole un ojo.
-¿¡Qué?!- estaba indignada- ¡¿Cuál tarea, tonto?!-.
-¡Vamos, Akane! Sabes que se me dificulta la escuela, ayúdame un poco ¿si?- e intentó tomar el libro que ella llevaba bajo el brazo.
-¡Eso no es para ti!- le gritó más que molesta- ¡Entrometido!-.
Le soltó un tremendo golpe que lo mandó a volar hasta la pared, lo que bien aprovechó la chica para huir escaleras arriba y enclaustrarse en su cuarto.
-Boba Akane, pero que ni crea que esto se quedará así, no voy a reprobar por ella- dijo el joven sobándose donde recibió el dulce toque de su prometida y encaminándose al baño.
Después de un relajante aseo, Ranma se vistió solo con sus calzoncillos y la camiseta debido al intenso calor que estaba haciendo por las noches, ingresó a su cuarto y después de asegurarse que todo estaba en silencio, salió por su ventana para cruzar el techo y descender justo frente a la de Akane.
-Solo veré cual era la tarea y si puedo hacerla solo, nada más- se decía a sí mismo justificándose.
Ingresó sigilosamente, una vez dentro buscó con tiento en el escritorio.
-Aquí no está el libro que traía- pensaba- ¿Dónde lo habrá dejado?-
Fue hasta ese momento en que le pareció ver lo que buscaba sobre la cama, a un lado de Akane, junto a la pared.
-Con cuidado, Saotome, no querrás que se despierte y te vea encima de ella, te gusta conservar tu integridad física intacta- seguía animándose mentalmente.
Con cuidado pasó sobre Akane, quedando justo arriba haciendo equilibrio para alcanzar el libro, sin embargo, olvidó lo alocada que era la chica para dormir y que tendía al sonambulismo, por lo que de un momento a otro se vio envuelto en los brazos de la joven, quien lo sujetó fuertemente y lo posicionó a su lado, pasando su mano por encima del pecho masculino y aprisionando al chico con sus piernas.
Fue hasta ese momento que Ranma se percató de la poca ropa que vestía la chica, con apenas un ligero y ceñido top de delgados tirantes y coquetas pantaletas de encaje.
Intentó no moverse, más ella insistía en juntarse seductoramente a él; sintió los firmes pechos sobre su brazo y torso, podía notar las duras cimas rozar su piel, la chica se pegaba a él como normalmente Shampoo lo hacía, con la diferencia de que la chica Tendo sí lograba provocar en él sensaciones muy placenteras; las suaves piernas de Akane también estaban en contacto con la dermis de sus propias extremidades, subiendo y bajando provocativamente, incitando a su de por sí volátil líbido; la delicada mano comenzó a buscar por debajo de la camiseta y acarició aquel bien definido cuerpo que él poseía, delineando todos y cada uno de los músculos de su parte delantera, subiendo y bajando de manera tortuosa por toda la masculina fisionomía.
-Ranma- susurró adormilada y de una manera tan sensual que era difícil no adivinar de que trataba su sueño.
Él estaba que echaba humo por las orejas por la situación, añadiendo a eso que "La Bestia" comenzaba a querer hacerse presente en sus calzoncillos.
La mano de la muchacha siguió deslizándose por el cuerpo del chico, descendió lo suficiente para percibir el encendido miembro y ahí se detuvo; primero con su palma comenzó a sobar aquella dura elevación que se le ofrecía para luego aprisionar con todos los dedos también la grandiosa virilidad.
"La Bestia" asomó por en medio de los pliegues de los calzoncillos, liberándose del estorbo de la ropa para beneplácito de la durmiente, con su índice y dedo medio acarició la húmeda punta, delineando la circunferencia con delicadeza. Rodeó con su mano el voluminoso músculo para poder acariciarlo totalmente sin tapujos.
-Ran… ma…- siguió murmurando en sueños.
-Esto no puede estar pasando- trataba de convencerse mentalmente el varón- piensa en algo feo, piensa en algo feo… Akane ¿Dónde aprendiste a hacer esto?-
La mano de Akane subía y bajaba rítmicamente sobre la despierta masculinidad del joven al tiempo que ella misma se frotaba contra el cuerpo de él; sentía la quemante piel de Akane a través de la delgada tela, las bragas ya se notaban húmedas, la chica no dejaba de gemir suavemente respirando encima de su cuello. Era demasiado.
Intentó zafarse del agarre de la joven, más solo consiguió que lo apretara más contra su cuerpo y que ejerciera un poco más de presión sobre su miembro, para placer de él; además, al tratar de separarse, una de sus manos había quedado atrapada de tal manera que ahora tenía uno de los pechos de Akane justo en su palma; no lo hizo con intención pero el erecto pezón quedó acomodado entre sus dedos, quiso mover la mano para terminar el contacto, más su cuerpo fue más rápido que su razón, cuando se dio cuenta ya estaba acariciando la sobresaliente punta, provocando que la joven gimiera más.
La respiración en su cuello, la caricia al pecho de su prometida, el roce de sus cuerpos, la manera en que ella estaba acariciando su miembro, definitivamente fue demasiado, apenas pudo contenerse para no abalanzarse sobre esa candente mujer y penetrarla salvajemente ahí mismo, y con esa idea en su mente, tuvo el primer orgasmo de su vida provocado por el toque de alguien más.
Exhaló el aire que había contenido y disfrutó la sensación hasta hace poco desconocida, definitivamente se sintió mejor que cuando él mismo se satisfacía; sin embargo, seguía atrapado, ya que la chica aún no aflojaba el agarre y continuaba frotándose en él, si se tardaba más tiempo en esa posición corría el riesgo de que despertara y lo matara ipso facto.
Entonces fue cuando se percató de la posición tan comprometedora en la que sus manos estaban, una sujetando aún el suave pecho y la otra en medio de las piernas de la chica; intentó sacar su mano de la entrepierna, más lo único que logró fue sentir la incipiente humedad en ella además de una turgente elevación que se obstinaba en frotar contra sus falanges; quiso zafarse, realmente intentó no tocarla de más, pero solo logró que el ritmo de la respiración de la chica se acelerara, sin proponérselo, le estaba dando placer a la mujer.
Continuó con el intento de escape, no le quedaba más que hacer, si se despertaba de todos modos lo mataría, si no lo hacía a lo mejor podía salir impune de la situación; al tratar de librarse continuaba frotando su extremidad en la entrada de Akane, hasta que la chica emitió un gemido más sonoro que los anteriores al mismo tiempo que aprisionaba con más ímpetu la mano de él, luego, aflojó la presión y la fuerza ejercida por sus piernas para sujetar al muchacho.
Al fin, Ranma pudo deslizarse fuera de la cama, no sin antes percatarse que la humedad que la chica había liberado estaba impregnada en su mano, rememorando haber percibido ese olor anteriormente.
No se detuvo mucho a cavilar en lo sucedido, le resultaba imperioso salir de ahí inmediatamente pues su miembro había vuelto a erguirse y le urgía por atención; el sentir a Akane de esa manera y el haberla estimulado sin proponérselo hasta alcanzar el orgasmo era suficiente material para autosatisfacerse por un mes completo.
Nunca antes había tocado a nadie así ni nadie lo había tocado de esa manera, y aunque sabía que no era correcto, la verdad era que lo había disfrutado demasiado, no podía esperar a reanudar la experiencia pero con Akane consciente.
Salió del cuarto como entró, desanduvo el camino hasta su propia habitación e ingresó, una vez dentro comenzó a tocarse compulsivamente, de solo recordar lo vivido apenas unos minutos atrás experimentó rápidamente un segundo orgasmo, el que su papá se hubiese mudado de cuarto hacía tiempo le había convenido sobremanera a su hormonado y caliente cuerpo.
Se acostó en su futón con una gran sonrisa en su rostro, rememoraba la sensación de la quemante piel de Akane sobre la suya, su firme y erecto pecho en su mano, el toque de su tacto sobre su miembro, su propia mano en la intimidad de la chica, y complaciéndose con esos pensamientos se durmió calmando a "la Bestia".
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Muchas gracias por el recibimiento que ha tenido esta historia, espero sigan disfrutando su lectura tanto como yo al escribirla.Gracias especiales a Nao Saotome Malfoy, Haruri Saotome, Kris de Andromeda, Ranma84, GabyCo, SARITANIMELOVE y a caro como invitado, sus palabras me alientan.