Advertencia: esta historia contiene temas de bullying, ansiedad, depresión, suicidio, autopsias médicas, culpa, remordimiento y un estudio de la sociedad, por lo que no está recomendado para gente sensible o para quienes no quieran leer estos temas.

Boku no Hero Academia le pertenece a Kohei Horikoshi y a Shonen Jump, lo único que me pertenece es esta historia.


Inko Midoriya se encontraba bastante angustiada, debido a que Izuku no aparecía por ningún lado.

Su hijo salía de clases a las tres de la tarde, y llega a eso de las cuatro, aproximadamente. Pero… Ya eran las ocho de la noche, y no se había comunicado en lo absoluto. Ni un mensaje de texto, ni una llamada…

Absolutamente nada.

¿Quizá pudo haber sido atacado por algún villano o criminal en el camino? Era una posibilidad, ya que su hijo compensaba el hecho de no tener individualidad al mirar peleas de héroes lo más cerca posible y hacer anotaciones en el proceso.

Tenía pensado hablarle de un artículo que había encontrado en internet, donde las personas con individualidades relativamente débiles, e incluso aquellas quienes no tenían alguna, podían ayudar en cursos de soporte, diseñando objetos para apoyar a los diferentes héroes que los necesitaran.

Con su habilidad de análisis e inteligencia, Izuku podría ayudar a muchas personas y ser un héroe, si bien no de forma directa… Pero podría lograrlo.

Por el momento, no sabía si debía reportar a su hijo como persona desaparecida, por lo que decidió encender el televisor y ver si había algo en las noticias.

Cuando estas comenzaron, notó que los presentadores andaban decaídos, con un semblante de tristeza marcado en sus rostros. Parecía que recién les hubieran informado sobre algo terrible… ¿acaso podría haber sido un deceso o algo así?

— Muy buenas noches a todos, les habla Isamu Nakajima, junto con Asa Nakano, trayendo las noticias del día… — Dijo, con un ligero nudo en la garganta. — Para comenzar, tenemos una noticia muy, pero muy triste. Se confirmó el suicidio de un joven de secundaria, quien subió a un edificio de artículos generales, donde luego escribió su carta de despedida y saltó desde el treceavo piso, muriendo al instante. —

Inko sintió cómo se le había helado la sangre… Ese no podía ser Izuku, ¿verdad? De seguro era otro estudiante, o quizá una coincidencia o malentendido…

Para desgracia suya, se confirmó su peor temor bastante rápido.

— Se confirmó el nombre del estudiante, siendo un tal Izuku Midoriya, de catorce años, quien estudiaba en la secundaria Aldera… — Dijo la conductora del noticiero, antes de que mostraran el resto de imágenes.

Ya se habían llevado el cuerpo, por lo que solo se vio una gran cantidad de sangre en el área de impacto, y las reacciones de algunas personas quienes estuvieron cerca del lugar de los hechos… También mencionaron una libreta donde había escrito sus últimas palabras, por lo que no pusieron cargos contra los dueños de la tienda, ya que, jamás se habrían imaginado que algo así pasaría.

— La policía ya está en el caso, y se dice que incluso algunos héroes ayudarán para encontrar el motivo de la muerte del joven… Por lo que solo nos queda dar nuestro sentido pésame a los familiares y amigos del fallecido. Que en paz descanse Izuku Midoriya, y que logre encontrar felicidad en donde sea que esté ahora. — Dijo el conductor, antes de pausar el programa por cinco minutos para mostrar respeto.

Inko sintió cómo su mundo se venía abajo… No se dio cuenta que estaba gritando hasta que solo pudo escuchar el sonido de su voz, sus ojos estaban llenos de lágrimas y estaba perdiendo el aliento rápidamente, debido al aumento de adrenalina su individualidad hizo que el televisor estallara, así como parte de las decoraciones y objetos de su casa.

Pero nada de eso importaba, porque lo había perdido todo. No pudo proteger a su hijo, fue una mala madre, no podía sentir más que dolor y dolor, tenía un vacío en el pecho y un nudo interminable en la garganta, por lo que no hizo nada más que llorar, llorar y llorar…

— Perdóname hijo… — Susurró Inko mientras lloraba. — Perdóname por haberte fallado, perdóname… —


Toshinori Yagi, mejor conocido como All Might, acababa de regresar tras no haber podido encontrar al joven Midoriya en lo absoluto, por lo que esperaba verle en algún momento del futuro para ofrecerle su individualidad y pedirle perdón por haber destrozado su sueño.

Hubo un tiempo en que él tampoco tuvo individualidad alguna, de no haber sido por su maestra y madre en todo menos sangre, Nana Shimura, probablemente habría tenido una vida relativamente normal, pero nunca hubiera logrado su sueño de ser héroe.

Fue un hipócrita al negarle algo a ese joven, debido a que él había sido exactamente como Izuku, por lo que más que nadie, debería de haberle dado una oportunidad.

Antes de pensar en un plan para reparar su error, decidió ir a la cocina a preparar su merienda. Desde que tuvo su accidente hace cinco años, en la batalla contra All for One, tenía que comer entre ocho a nueve veces al día, y tampoco tenía que ser en grandes cantidades… Al final, se preparó un batido de helado con banana y fresa, junto a una porción de puré de papas y unos cuantos vegetales, acompañados de salsa de tomate y mostaza.

Encendió su televisor para ver las noticias, ya que tenía que estar atento sobre las acciones de los criminales si quería usar sus tres horas diarias de la mejor manera posible.

Lo que vio, le quitó temporalmente el apetito.

El mismo joven al que había estado buscando, Izuku Midoriya, se había suicidado… Lanzándose desde un edificio, y muriendo al instante.

En ese momento, no podía parar de temblar… ¿acaso era un asesino?

¿Fueron las palabras que le dijo a aquel joven, las que ocasionaron su muerte?

¿Acaso le quitó la esperanza a alguien quien la anduvo buscando por quién sabe cuánto tiempo?

En un arranque de ira, entró en su forma musculada y se dio una cachetada con toda la fuerza que tenía, antes de taparse la boca con la otra mano y comenzar a llorar… Se suponía que él daba paz a quienes la necesitaran, pero, posiblemente acabó con la vida de alguien con un verdadero espíritu heroico.

No hizo nada para defenderlo de los héroes que le calumniaron en público, y, quizá no habría actuado de no ser porque él se lanzó a ayudar a aquella persona, incluso sin individualidad, el valor que tenía le hubiera convertido en un héroe digno… Y por su culpa, por su error, por haber olvidado sus raíces, quizá condenó a alguien al suicidio… Era un monstruo, no era digno de ser llamado el Símbolo de Paz por lo que había hecho…

Una llamada telefónica interrumpió sus pensamientos, por lo que tomó su celular y lo contestó, siendo la otra persona uno de sus mejores amigos y uno de los mejores detectives de Japón, Naomasa Tsukauchi, quien ganó su fama por su forma de ser honesta y su individualidad que le permitía detectar mentiras, lo cual evitaba que hasta los peores manipuladores pudieran escapar de la justicia.

— Toshinori, algo me dice que viste lo que pasó en las noticias, ¿verdad? — Preguntó Naomasa, para luego escuchar palabras casi ininteligibles debido al llanto que las acompañaba. — Escucha, quería decirte que estoy seguro que no tienes toda la culpa, es decir, el joven explicó en su carta que no te tenía rencor alguno. —

— In… Incluso así… — Respondió entrecortadamente, mientras trataba de respirar, perdiendo la forma musculada en el proceso. — Debí haberle sugerido entrar a las clases de soporte o educación general, pero no lo hice… —

Los dos amigos se quedaron unos minutos en el teléfono, siendo el Símbolo de la Paz escuchado y consolado por el detective, recordándole que él nunca le haría daño a nadie de forma directa o intencionada.

— ¿Te gustaría venir a la morgue para ayudarnos con la investigación? — Preguntó. — Recovery Girl está realizando una autopsia, y le falta poco para terminar, si quieres puedo mandar a un agente, ¿qué dices? —

Toshinori aceptó sin dudarlo, se despidió y luego terminó de comer lo más rápido posible, ya que, sin comida, no tendría la energía para hacer que el sacrificio del joven Midoriya no fuera en vano…

Se cambió a un traje más formal, y luego esperó afuera de su hogar, hasta que llegó la patrulla, por lo que solo le quedaba esperar…

En ese momento, recordó que el joven había escrito una carta de despedida… Y que, no mencionó nada de su secreto.

Eso solo acrecentó más la culpa que le carcomía por dentro.


Chiyo Shuzenji había terminado la autopsia del joven Midoriya, y se dio cuenta que algo no andaba bien…

Según los testigos, Izuku cayó de costado, y la fuerza del impacto le rompió el hombro izquierdo, el brazo izquierdo, la pierna izquierda, la parte izquierda de la cabeza e incluso su cuello… Debido a eso, su lado derecho, así como el centro de su cuerpo, no recibieron tanto daño, por lo que, no debería haber heridas en esas áreas, ¿verdad?

Algo que se percató casi de inmediato, fue que tenía quemaduras de primer grado en el hombro derecho, algunas más extensas que otras, junto con un extraño olor ligeramente carbonizado… De igual manera, vio que tenía dos hematomas en el pecho, uno cerca del ombligo, y otro por el área de las costillas, y según su color rojo intenso, probablemente se los hicieron este mismo día, pocas horas antes de morir.

Lo que más le impactó, fue que tenía la nariz rota, el hueso se había partido de forma parcial, y había sangre seca en las fosas nasales.

Alguien debió haberle dado una paliza antes de que decidiera saltar… ¿acaso fue la causa que le llevó a las garras de la muerte?

Decidió grabar sus observaciones en una mini grabadora, para así finalizar la autopsia principal, que había durado más o menos dos horas, y solo le quedaba escribir el reporte en la computadora del lugar antes de enviarlo a la policía.

— ¿Cómo va todo, doctora Chiyo? — Preguntó Naomasa. —Toshinori llegará en unos minutos, dijo que sentía ser el principal culpable de la muerte de este chico… —

— Él no tiene la culpa, Naomasa. — Respondió Chiyo, mirándole seriamente. — Es verdad que podría haber dicho otra cosa, pero nunca le trató con maldad o desprecio, y habiendo leído la carta del joven, este no le guardó ningún rencor en absoluto. —

Tomando la libreta, Chiyo pasó las páginas hasta llegar a una simple oración.

"Les perdono a todos".

— Creo que este joven fue víctima de un bullying muy, muy severo. — Argumentó. — Quizá tenía un poco de rencor en su interior, pero, debido al constante abuso, no fue capaz de decir quienes le hacían daño, y por eso les perdonó, para evitar crear más problemas… —

Naomasa apretó sus puños cuando recordó lo que había visto en el registro policial.

Izuku Midoriya no tenía individualidad alguna, y eso ya era una señal alarmante.

Muchas personas sin individualidad eran rechazadas, ignoradas, tratadas como basura y despreciadas por la mayoría con individualidades, por lo que, según las estadísticas de una investigación realizada por la Universidad de Tokyo, en conjunto con otras universidades del mundo, se determinó que cuatro de cada diez personas sin individualidad se suicidaban antes de cumplir los dieciocho años, y los sobrevivientes solían tener vidas llenas de indiferencia, ansiedad, depresión y otros trastornos mentales.

Algunos tenían más suerte que otros, ya que se encontraban con personas amables que les defendían y apoyaban en la vida, o con familias comprensivas… Pero la mayoría, terminaban en el mejor de los casos como rechazados sociales, y en el peor incluso como criminales menores o trabajando para villanos.

En ese momento, Toshinori Yagi había entrado al lugar, con una expresión que denotaba angustia y miedo… Y, cuando vio el cadáver del joven, le tomó toda su fuerza el evitar gritar y colapsar de la desesperación.

— Toshinori… — Le dijo Naomasa, mientras ponía el brazo de su amigo en su hombro, para luego llevarlo a una silla cercana. — Tenemos información que podría indicar un caso de bullying severo, y la información que obtuvimos nos permitirá abrir una investigación dentro de poco… —

— Cuéntenme todo. — Dijo, mirando con una resolución absoluta de enmendar su error y dejar que el alma de Izuku Midoriya pudiera descansar en paz.

Según lo que les dijeron los dueños de la tienda, Izuku había entrado tapándose la nariz con un pañuelo, diciendo que tenía un resfrío leve, y que quería ver las estrellas antes de dirigirse a casa, para luego pagar el monto necesario para subir a la terraza del edificio… Y cerca de una hora después, se lanzaría desde el último piso, terminando con su vida.

También le comentaron las heridas que había recibido pocas horas antes de su fallecimiento, junto con los detalles que había dejado en su libreta… Todo apuntaba a que era una víctima de bullying, y que tenía una vida solitaria, ya que solo contaba con su madre como apoyo directo.

— Algo que quisiera decir, es que la libreta tenía rastros de haberse humedecido considerablemente… Junto con marcas de explosiones similares a las que tenía el hombro del joven. — Comentó Chiyo con desdén. — La persona que le agredió fue la misma que quemó su libreta, de eso no hay duda. —

— Creo que deberíamos ir a visitar a su madre. — Sugirió Naomasa. — Si es verdad que solo vivían los dos juntos, entonces esa pobre señora tiene que estar sufriendo más de lo que podríamos imaginar. —

Despidiéndose de Chiyo, quien dijo que tendría el reporte final listo para la mañana siguiente, Naomasa y Toshinori se dirigieron a la casa de Inko Midoriya, dispuestos a consolarla y, de ser necesario, acompañarla en la noche, para que no se lastimara y para revisar su estado actual… Solo esperaban no llegar tarde.


Cuando llegaron a su casa, vieron que la puerta estaba entreabierta, y al abrirla, vieron que el interior de la casa estaba hecho un completo desastre.

El televisor estaba destruido, varias vasijas o adornos de cerámica yacían en pedazos por toda la sala, las ventanas se habían roto y partes del sofá se habían arrancado.

Fue ahí cuando vieron a Inko Midoriya.

La mujer pachoncita estaba acostada en el piso, rodeada de un charco de lágrimas, apenas podía respirar, tenía las manos en la cabeza, y sus ojos estaban extremadamente rojos e inflamados…

— Señora Midoriya, somos Naomasa Tsukauchi y Toshinori Yagi, del departamento de policía… — Dijo el detective, mientras Toshinori ayudaba a Inko a ponerse de pie. — Tenemos información sobre un posible motivo que llevó a su hijo a hacer lo que hizo, y también le damos nuestro más sentido pésame. —

Después de eso, solo se sentaron en los restos del sofá durante un par de horas, hasta que Inko se calmara lo suficiente como para hablar de lo que le sucedió a su hijo…

En ese momento, Toshinori se levantó y arrodilló ante ella, suplicando por perdón, por no haberle dado esperanza a su hijo cuando más la necesitó…

— No lo entiendo… — Dijo Inko, algo confundida. — ¿Por qué debería disculparse? —

Fue entonces que apareció una cortina de humo, y Toshinori se había transformado en All Might, el Símbolo de la Paz.

— Su hijo fue atacado por un villano de baba, le salvé, pero él se sujetó de mi pierna, por lo que vio mi verdadera forma. — Dijo Toshinori, con bastante remordimiento. — Me preguntó si podía ser un héroe sin individualidad, y le dije que no… Que debería ser realista con sus sueños, y que podría haber estudiado para ser policía o doctor… —

— Después de eso, me di cuenta que el villano se había salido de la botella donde le guardé, y que atacó a un chico con una habilidad explosiva o algo así… — Continuó Toshinori, haciendo que los ojos de Naomasa se abrieran tanto como platillos. — Su hijo, incluso sin poderes, se lanzó para ayudar a esa persona, y me motivó a usar mi poder para salvar a ambos, solo para ser regañado por el resto de héroes poco después… Por favor, perdóneme por haberle fallado a su hijo… —

Para sorpresa de todos, Inko le dio un abrazo, agradeciéndole por haberle dado esperanza y alegría a su hijo durante mucho tiempo, e incluso le mostró el viejo cuarto de Izuku, lleno de figuras, afiches y mercancía de su forma heroica…

— Usted no lo trató mal o con descaro, solo quiso protegerlo de cualquier daño… — Dijo Inko, mientras se tragaba un par de sollozos. — Aprenda de esta situación, y trate de tomar una mejor decisión para la próxima vez… No le mentiré, sí estoy algo enojada, pero mi consuelo es que usted no parece ser alguien que haga daño con intenciones maliciosas. —

— Disculpen por interrumpir. — Irrumpió Naomasa con un tono nervioso. — Pero escuché decir que el chico que Izuku salvó tenía una habilidad explosiva… ¿verdad? —

— ¿Se refieren a Katsuki Bakugo? — Preguntó Inko. — Es el hijo de una vieja amiga del colegio… Él e Izuku eran buenos amigos en la niñez, pero se alejaron cuando este se enteró que Izuku no tenía individualidad… —

El detective se cayó al piso, recordando lo que le dijo Recovery Girl…

— Creo que ese chico… Podría ser un posible culpable de lo que le sucedió a su hijo… — Dijo Naomasa, haciendo que Inko se paralizara, y que Toshinori también se diera cuenta de las conexiones que hizo en la morgue.

Fue ahí cuando le contaron a Inko sobre la autopsia de su hijo. Las quemaduras en su hombro derecho, la nariz rota, los hematomas en sus costillas y abdomen… Esas heridas no fueron causadas por la caída, sino que ya estaban ahí desde hace mucho antes…

— Mañana iremos a la escuela secundaria Aldera… — Dijo Naomasa, en un tono decidido. — Realizaremos una investigación e interrogaremos a los estudiantes, de seguro hay algo que deben saber… —

— Detective, con todo respeto, ¿qué podrá hacer si alguno miente? — Preguntó Inko, con un poco de furia, pensando en que podrían salirse con la suya.

— Mi individualidad me permite detectar si alguien miente o no, por lo que… No podrán escaparse. — Respondió Naomasa, haciendo una promesa implícita. — También llevaremos a Toshinori, junto a Recovery Girl y un héroe llamado Eraserhead, quien tiene experiencia sobre el suicidio debido a su trabajo de forma encubierta. —

En ese momento, Inko se dio cuenta que la muerte de su hijo no sería en vano… Verdaderamente quedaba gente que se preocupaba por los demás, y estaba feliz de que mañana se haría justicia.

Lo único que temía… Era que Katsuki fuera culpable. Sabía que se había vuelto en contra de Izuku desde que desarrolló su individualidad, pero, su hijo nunca le hizo nada malo, ¿por qué habría de llevarlo al suicidio?

Solo esperaba equivocarse…


Muy buenas a todos, les habla el autor, espero que se encuentren bien. n_n

Escribí esta historia para aplicar algunos conceptos que he aprendido de psicología, y tras haber leído un montón de relatos que tienen temática similar, quise escribir uno que fuera realista, demostrando las consecuencias del bullying en la salud mental de los jóvenes alrededor del planeta.

También quisiera decir que no es una historia en contra de Katsuki al cien por ciento, ya que, si bien afrontará consecuencias, el personaje evolucionará y tomará un camino distinto al canon, debido a que afrontó circunstancias que su contraparte canon nunca tuvo que vivir.

Espero que les agrade la historia, en el siguiente capítulo se verán las reacciones de Eraserhead y Katsuki, así como el precio que deberían pagar muchos bravucones en la vida real (quienes lamentablemente, en muchas ocasiones quedan impunes).