Akane despertó a la mañana siguiente mas temprano de lo acostumbrado y sintiéndose de maravilla, no era la primera vez que soñaba con Ranma de esa manera pero había algo diferente en esta ocasión, parecía que el sueño había sido más real, además, se sentía impregnada por un aroma especial: la característica loción que usaba Ranma después del baño, ella amaba esa fragancia, le era inconfundible.

-Ranma…- pensaba mientras sugerentes imágenes de él saliendo de la tina de baño rondaban su mente.

Miró el reloj de su mesita, aún faltaba bastante tiempo para que la enviaran a despertarlo, pero y si… rápidamente se vistió, salió de su habitación no sin antes tomar las debidas precauciones para no ser descubierta e ingresó al cuarto de Ranma sigilosamente.

Una vez dentro previsoramente puso el seguro, aunque nadie más que ella osaba entrar al cuarto del muchacho sin su permiso era mejor cuidarse.

Aspiró profundamente, adoraba el aroma de Ranma, obviamente su cuarto olía completamente a él; en silencio total, se acercó al futón arrodillándose a un costado y lo que vio la impactó: ahí estaba el protagonista de sus sueños húmedos con su despierta virilidad expuesta.

Pasó saliva con dificultad mientras mordía su labio inferior, no podía creer el tamaño del miembro que tenía frente a sí, aunque ya lo había visto desnudo jamás en todo su esplendor, no pudo evitar preguntarse si le dolería cuando entrara en ella.

-A…kane…- gimió sensualmente el chico.

De nuevo estaba soñando con ella, eso era realmente candente.

Aún en sueños, la mano del joven alcanzó su grueso miembro y comenzó a acariciarse, al principio suave para después volverse un frenético vaivén en búsqueda del éxtasis mientras seguía murmurando el nombre de la chica.

La joven Tendo estaba siendo testigo de cómo su excitante prometido se autosatisfacía llamándola, juntó instintivamente las piernas y cómo si su mano pensara por si misma, ésta se dirigió a su propio centro de placer para acariciarse.

El joven tardó en liberar su semilla lo mismo que la chica en alcanzar la catarsis orgásmica, teniendo ella que ahogar sus gemidos para no despertarlo. Apenas estaba recuperando el aliento cuando de un salto tuvo que trasladarse a la puerta pues el hombre comenzaba a despertar.

Cuando Ranma abrió los ojos, lo primero que vio fue a su prometida frente a la entrada, recordó inmediatamente lo que estuvo soñando y con presteza se cubrió como pudo.

-¿A… Akane?- pronunció entre la impresión y la vergüenza.

-Bue… buenos días, Ranma- dijo aún agitada- ya es hora de despertar-.

Ella giró sobre sus talones e intentó abrir la puerta, olvidando que le había colocado el seguro, le tomó un poco más de tiempo el quitarlo para poder salir al pasillo, lo que no pasó desapercibido para Ranma.

-¿Acaso… ella… le puso seguro a la puerta?- se cuestionaba el muchacho - ¿por qué?-

Una fragancia dulce inundó su nariz, era la misma que en la noche se le había impregnado de Akane.

-Aun puedo recordar su aroma- pensó sonriendo poniendo los brazos detrás de su cabeza.

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Los siguientes días, la menor de las Tendo se comportó bastante indiferente con el heredero Saotome, aunque también él evitaba la interacción con ella por temor a delatarse, era más que obvio que algo no andaba bien entre ellos.

Diario se levantaban de la mesa sin mediar palabra para luego dirigirse cada quien a realizar actividades por su cuenta, lo que no pasó desapercibido por mucho tiempo para la matriarca Saotome, quien empezó a fraguar un plan para remediar la situación.

Nodoka se encargó primero de deshacerse de los patriarcas, mandándolos a entrenar a un lugar donde sabía la región era famosa por su rico sake; luego, llamó a la madre del doctor Tofu para "sugerirle" que su hijo y su prospecto de nuera no pasaban suficiente tiempo con ella y qué tal vez sería bueno que los invitará a visitarla muy pronto; solo quedaba sacar a Nabiki de casa, pero eso sería fácil si la hacía participe del plan.

-Akane, querida ¿podrías venir a ayudarme?- le llamó desde la segunda planta la mamá de Ranma.

-Claro, tía Nodoka, dígame- apareció junto a ella en el acto con un libro en su mano.

-En ese armario hay unas cajas que necesito, ¿serías tan amable de bajarlas para mí, por favor?-

-Por supuesto- repuso ingresando al estrecho lugar.

-Espera, querida, le diré a mi hijo que te ayude, ¡Ranma!- gritó la mujer.

-No… no es necesa…- quiso oponerse la chica más el chico ya había aparecido.

-¿Qué pasa, mamá?-

-Hijo, por favor ayuda a Akane a bajar unas cajas para mí- rogó la señora.

-S… sí, cla… claro- contestó bastante nervioso, tenía muchos días que no estaban juntos más del tiempo necesario.

Se dedicaron a la tarea encomendada en silencio pues sus corazones latían desbocados, las manos les sudaban y los nervios estaban a flor de piel; para Nodoka parecía que sería más difícil de lo que tenía previsto, así que se jugó el todo por el todo.

-Solo falta la que está detrás de la puerta, hijos, pero habrá que cerrar para que la puedan alcanzar- habló la mujer madura.

-¿Qué tal si me meto y cierran la puerta?- sugirió Ranma.

-No, no, es muy difícil para una sola persona, que Akane te ayude-

-Pero yo puedo…- insistió él.

-Anda, haz caso a tu madre- dijo la señora mientras empujaba a la mencionada hacia adentro y cerraba la puerta.

El joven alcanzó la caja restante y se la pasó a la chica, más cuando se giró para abrir la puerta, está no cedió.

-Pero qué demonios…- dijo mientras intentaba destrabar el seguro.

-¿Qué pasa?- gritó la madre Saotome desde afuera.

-La puerta no abre, parece que está atorada- le respondió el muchacho.

-¡Qué barbaridad! Iré por ayuda de inmediato-

-No es necesario, solo la derribaré- habló seguro el joven.

-Ni se te ocurra, Ranma- se oyó decir a Nabiki- no estamos tan bien de dinero como para andar gastando en arreglar tus destrozos.

-De acuerdo - contestó con fastidio- ¿entonces?-

-Tendrán que esperar ahí mientras vamos por ayuda-

-¡No!- gritaron al unísono los jóvenes encerrados.

-No hay otra opción- afirmó Nodoka- no tardamos.

Y las mujeres libres salieron del Dojo entre ahogadas risas cómplices.

Mientras tanto, un par de incómodos jóvenes evitaban interactuar dentro del armario.

Pasados los primeros quince minutos de espera, Akane se sentó en el reducido espacio que quedaba.

-Será mejor que te sientes, Ranma, dudo que vayan a regresar pronto- suspiró.

El joven resopló fastidiado y la imitó.

Pasados otros quince minutos, la joven Tendo se removió incómoda en su lugar.

-Deberías estirar las piernas, te dará un calambre- habló él.

Ella lo ignoró e intentó incorporarse, más para su suerte, las piernas no le respondieron, provocando que cayera sobre su acompañante, quedando apenas a centímetros del varonil rostro.

-Yo… yo… - tartamudeaba la mujer sin dejar de observar la boca del varón al tiempo que humedecía inconscientemente sus labios.

Ranma podía sentir entero el cuerpo de la mujer sobre él, sus firmes pechos, su delineando vientre, sus largas piernas y su sexo, tibio y suave.

La deseaba como nunca antes había deseado nada en su vida, dominado por el amor y la lujuria, en un arranque de valor deslizó una de sus manos por detrás de la nuca femenina y la atrajo hacia él para apropiarse de la boca ajena en un beso lleno de amor y deseo, jugueteó con su lengua delineando aquellos sensuales labios que por años había anhelado para luego mordisquearlos suavemente, introdujo su lengua reconociendo todos y cada uno de los rincones de aquella cavidad que había saboreado miles de veces en sus sueños; mientras tanto, su otra mano pasó por la delgada cintura para estrecharla contra él, quería sentir cada centímetro de esa mujer, recorrerla en toda su extensión para ir dejando su huella en cada parte de su piel.

La joven le correspondió el besó con urgencia, con pasión, anhelaba desde hace tanto poder sentirlo así, cumplir sus fantasías, hacerlo completamente suyo, le entregó en ese ansiado beso parte de su alma y ahora deseaba con todo su ser también entregar su cuerpo.

Las masculinas manos viajaron hasta delinear la cintura de la chica con ansiedad, palpando toda la carne que estuvo a su alcance, necesitaba sentirla cerca de él, deseaba corroborar que no se escaparía de sus brazos, como pudo se giró para quedar encima, así ella no podría huir y sentiría lo que le provocaba solo tocarla.

La mujer disfrutó sobremanera tenerlo sobre su cuerpo, con su candente tacto la derretía con cada caricia, lo deseaba, se aferró a la varonil cintura y lo acarició como desde hacía tanto anhelaba, recorrió la musculosa espalda, acarició también el suculento trasero, lo que estuvo a su alcance lo saboreó con sus palmas.

Las manos viajaban atrevidas sobre las ropas, tocando aquí y allá como jamás lo habían hecho conscientemente, se deseaban; los pechos de Akane fueron amasados ardientemente, la fina cintura fue recorrida, su sexo fue invadido sin tapujos, la intimidad de Ranma fue asaltada por manos que no eran las suyas, su varonil espalda fue rasguñada con ardor, el cabello fue liberado por la pasión.

La boca del hombre viajó por el suave cuello, degustando el dulce sabor de la chica, haciéndola exhalar suaves gemidos de placer junto a su oído que lo encendían cada vez más, se deleitó dejando tenues marcas sobre la fina piel, era suya y deseaba que el mundo lo supiera.

Ella podía sentir sobre su vientre el palpitante y excitado miembro del varón, llamándola, urgiéndola a prestarle atención, deseando el alivio que solo ella podía darle.

Estaban tan absortos en su propia pasión que no se percataron de cuándo la puerta comenzó a crujir, como pudieron se incorporaron prestos, quedando uno al lado del otro disimulando, intentando respirar con normalidad y recuperar el color natural de su tez.

-¡Al fin! Ya pueden salir, chicos- dijo una sonriente Nodoka con la herramienta libertadora aun en su mano.

-Si, gracias, tía- repuso Akane incorporándose.

-Hija, debes verte ese cuello, parece que algo te picó- le comentó la mujer madura mordaz.

-S… sí, tía- contestó la joven intentando cubrir las huellas de su desliz y dirigiéndose a su cuarto.

En el rostro de Ranma se dibujó una sonrisa de satisfacción que sólo su madre entendió.

-Hijo ¿no vas a salir de ahí?- le habló al fin la mujer madura al joven Saotome que no había hecho intentó siquiera de moverse.

-En un momento, mamá, es que… se me durmió la pierna- alcanzó a responder intentando desviar la sospechas de su excitado estado.

-Muy bien, hijo, solo ten cuidado, no te vaya a picar lo mismo que a Akane ahí dentro- intentó disimular su beneplácito.

La madre de Ranma se retiró a su cuarto con el firme pensamiento de que debido a lo varonil que era su hijo, esos dos pronto caerían presos de la naturaleza y habría que tomar precauciones.

En el armario, mientras esperaba tranquilizarse, el joven Saotome vislumbró el libro que Akane había estado leyendo desde aquel día que se metió a escondidas a su cuarto, lo tomó y leyó el título "Julieta", parecía otra de las bobas novelas románticas que tanto gustaban a la chica Tendo, quizás con un poco de lectura sosa podría dejar de pensar en lo que acababa de pasar,

"Mi hermana Justina y yo fuimos a la escuela en Panthémont, el conocido convento a través de cuyas puertas han pasado varias de las más hermosas e inmorales damas jóvenes de Francia. Era un antro de depravación…"

¿Desde cuándo Akane tenía lecturas tan… interesantes? Siguió leyendo aquella obra que solo logró que su febril imaginación desarrollará ardientes escenas con su prometida y él de protagonistas.

Definitivamente leería con atención aquel libro, y quizás debería ir a devolverle el libro… pronto.

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Es un gusto saber que les está agradando la lectura.

A los que estén interesados por el libro, es Julieta del Marqués de Sade, una interesante y recomendable lectura muy subida de tono, animará a Ranma y a Akane a experimentar muchas cosas.

Muchas gracias a todos los que se han tomado el tiempo de leer esta humilde historia.

Agradecimientos especiales a GabyCo, Haruri Saotome, Kris de Andromeda, Ranma84, Nao Saotome Malfoy, Emiluncis, Lu chan87, nancyricoleon y SARITANIMELOVE por sus reviews, no saben cómo me animan a continuar.

Si les pareció algo liviano el capítulo, les recuerdo que es el primer encuentro de esos dos necios, apenas están tomando confianza (guiño).

Hasta pronto.