Después del incidente del armario, ninguno de los chicos tuvo el valor para verse de frente por el resto de la jornada, por lo que se dispusieron a dormir temprano encerrados en sus respectivas habitaciones, sin embargo, era tal el calor que reinaba en el ambiente, que a mitad de la noche la sed se apoderó de Akane, obligándola a ir en búsqueda de un vaso de agua.
En medio de la penumbra, se percató de la presencia de alguien más en la cocina, era demasiado tarde para regresar pues la otra persona ya se había dado cuenta de su arribo, además que en realidad, tampoco tenía ganas de volver sin beber nada.
-¿Tampoco podías dormir?- preguntó tratando de sonar tranquila.
-No… es difícil con… este calor- contestó el chico de azules ojos con segundas intenciones.
Ella se tomó una bebida, sin embargo, no pudo evitar que una traviesa gota del frío líquido escapara de su boca y recorriera su fino cuello provocando que su piel se sensibilizara, más.
Antes de que siquiera lo pensara y con las emociones estimuladas por la interesante lectura que había tenido, la mano de Ranma se movió para reandar el camino que el agua había recorrido desde la piel de la chica hasta la femenina boca, cuando llegó ahí, con su pulgar acarició los carnosos labios para después recorrer su mano hacia la parte trasera del fino cuello con urgencia, anuló la distancia que lo separaba de la joven objeto de sus fantasías y se posesionó de la anhelada boca.
A su vez, Akane sentía su piel erizarse ante el ardiente toque del joven, cuando la mano del chico se trasladó para atraerla a él, levantó el rostro, abrió sensualmente los labios y cerró los ojos esperando sentir nuevamente la boca ansiada.
Se fundieron en un beso lleno de amor y desesperación, había sido demasiado tiempo de espera para desfogar su pasión contenida; juntaron los cuerpos para poder sentir totalmente el anhelo que los dominaba; las manos del muchacho recorrieron ávidas la grácil espalda hasta llegar a la cintura, donde no dudaron ni un segundo en traspasar la frontera que delimitaba el atractivo trasero de la mujer, apretujó sin recato la abundancia de las posaderas de su prometida, deslizando atrevidamente por debajo de los límites de los ajustados shorts sus dedos para poder acariciar aquella piel que se le hacía prohibida hasta hacia tan poco.
Ella comenzó a tocarlo desde su bien formado cuello, recorriendo de a poco el tonificado cuerpo que deseaba con locura, sus manos bajaron por aquel varonil torso desnudo, reconociendo todos y cada uno de los trabajados músculos que componían aquella escultura de hombre hasta que atrevidamente rozó por encima de la única prenda que lo cubría la incipiente erección del varón.
Aquel gestó encendió al joven, sabía lo que ambos querían y no estaba dispuesto a que su cordura lo interrumpiera, sin dejar de besarla caminó junto con la chica hasta arrinconarla contra la pared, no iba a permitir que se le escapara nuevamente, distrajo su atención de la boca de la muchacha para poder dejar un nuevo ardiente camino hasta llegar a su lóbulo y poder susurrarle seductoramente,
-Akane, te deseo tanto- pronunció con grave voz.
Las palabras extasiaron a la mujer, quien alcanzó a contestar presa del deseo.
-Y yo a ti- para luego corresponder a la caricia de urgente manera sobre el varonil cuello.
Esas pocas palabras les exaltaron los sentidos, los hicieron perderse en el cúmulo de nuevas sensaciones que estaban descubriendo.
El joven de cabello negro siguió saboreando salvajemente la piel del cuello de Akane mientras sus manos se apropiaron de los pechos, sobándolos lascivamente, jugueteando con los excitados pezones, no resistió más la tentacion de tenerlos entre sus labios, por lo que abandonó lo que hacía para dirigir su atención a aquellos vírgenes montes que tanto ansiaba, por encima de la ropa apretaba entre sus labios la erguida cima mientras sus manos acariciaban directamente la piel de la delicada cintura.
La chica intentaba ahogar sus gemidos mordiendo su labio inferior hasta casi hacerlo sangrar, sus manos viajaban entre los negros cabellos desesperadas ante aquellas sensaciones que las caricias del chico le provocaban.
El joven Saotome necesitaba más, era imperioso para él disfrutar a plenitud de aquella deliciosa mujer, por lo que en un atrevido movimiento levantó la escasa tela que cubría el torso de la chica para así poder degustar también el sabor de la piel en aquella zona de la fisionomía femenina.
La lengua del chico sobre sus sensibles pechos se sentía como si le quemara, las descaradas caricias que con su boca le prodigaba estaban haciendo que perdiera cualquier rastro de cordura que le quedara; el joven lamía, succionaba, besaba, disfrutaba aquellas deliciosas carnes que por tanto tiempo ansió en secreto.
Guiado por el deseo, la mano del guerrero Saotome se trasladó a la zona sur de su amada, apenas rozando en un principio aquel paraíso que solo mientras dormía Akane le había dejado tocar, delineó con su dedo medio los hinchados labios de la chica, logró sentir aquel pequeño botón de placer que insistía en asomarse rogando por su atención, lo prodigó de ardientes caricias que hacían gemir con desenfreno a la mujer, sintió nuevamente aquella humedad que tanto lo había encendido antes; deseaba, necesitaba más.
Con osadía, Ranma deslizó su mano por debajo de la ropa que aún tenía puesta la joven, pasó por encima de su pubis hasta llegar a la entrada de la cavidad de Akane, ahí fue cuando pudo tocar sin el estorbo de la tela aquella cúspide de placer que desconocía, la masajeó con un brusco desenfreno, provocando cierta incomodidad en la mujer.
-Es… espera… - dijo con entrecortada voz ella- no es tan fuerte, es más… suave-.
-Lo… lo siento- jadeó él, cambiando el toque.
Con delicadeza y ternura, nuevamente tocó aquel pequeño relieve, midiendo su fuerza y brusquedad; la chica reanudó las exclamaciones de placer que aquellas ásperas manos de guerrero le arrancaban, lo que solo lo incitó a ir más allá y atrevidamente introducir uno de sus dedos entre los mojados pliegues de la joven, lo que la hizo retorcerse de placer, animándole así a continuar con aquel movimiento.
El ser invadida de esa manera trajo consigo un cúmulo de sensaciones nunca antes vividas con alguien más, la joven Tendo se contraía de gusto ante la manera de tocarla de su amante, no deseaba que se separara ni un centímetro de ella, anhelaba seguir disfrutando al lado de él, necesitaba tener más de ese hombre; se sentía derretir con la mano de Ranma en su intimidad, los movimientos que llevaba a cabo la acercaban cada vez más rápido al éxtasis, se dejó llevar y en un último espasmo su cuerpo liberó el jugo producto de su orgasmo a la vez que sus manos arañaban la piel de la espalda masculina a su alcance en un intento de ahogar el intenso grito que luchaba por salir de su garganta.
Él experimentó cómo las de por sí apretadas paredes internas lo sujetaban con mayor fuerza, cercaron su falange con un agarre mayor y en cuestión de segundos su mano se llenó de aquel dulce y conocido néctar que él había provocado; le encantó que su acompañante lo marcara en su paroxismo, exaltando más su de por sí descontrolado estado.
La joven Tendo aún se estaba recuperando del éxtasis experimentado cuando con osadía introdujo su mano en los calzoncillos del varón para poder acariciar aquel enorme miembro que sabía él poseía, delineó la punta con delicadeza para luego por fin tomar en su mano la deseada masculinidad.
De solo sentir el tacto de la chica el joven experimento una corriente eléctrica que lo atravesó completamente, aquellas finas manos estaban acariciándolo en su intimidad con suavidad, con inseguridad.
-Enséñame cómo- dijo ella con sensualidad en su oído.
Él colocó su propia mano encima de la femenina para comenzar a guiarla en un excitante vaivén que lo estaba transportando al Nirvana; después de un par de minutos, soltó el agarre y ella pudo continuar con el ritmo que el joven deseaba, asi con sus manos libres se dedicó a acariciar las exquisiteces delanteras de la chica mientras la besaba apasionadamente.
No tardó mucho en que sus caderas comenzaron a moverse violentamente, signo de la proximidad del clímax, a lo que la chica respondió acariciando frenéticamente aquel excitado músculo a punto de colapsarse hasta que la semilla del varón fue liberada.
Mientras terminaba, el chico no pudo controlar su fuerza bien y sin intención mordió el hombro femenino más fuerte de lo que deseaba, dejando una profunda y evidente marca en la piel, para cuando se dio cuenta iba a comenzar a pedir disculpas frenéticamente pero uno de los dedos de la mujer se posó en sus labios.
-Creo que ya estamos a mano- dijo para después besarlo profundo, dulce, con amor.
Se acomodaron las ropas para regresar a sus respectivos cuartos, cuando Akane se dio la vuelta para comenzar a caminar, Ranma la abrazó por atrás y le depositó un dulce beso en el cuello; a ella le constaba que ese hombre era fuego puro, pero aquellos pequeños arrebatos de ternura la descolocaban, entrelazó los dedos con los de él y tomados de la mano ascendieron al primer piso para separarse frente al cuarto de ella, él le dio un apasionado beso que ella tuvo que terminar por miedo a ser descubiertos.
Los cuerpos habían reaccionado antes que las mentes, ¿qué pasaría ahora entre ellos? ¿Qué había significado lo sucedido? Cavilando así fue que Morfeo los encontró a cada uno en sus habitaciones, al siguiente día tendrían tiempo de pensar mejor.
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Espero les esté gustando el rumbo de la historia.
Gracias las por la buena aceptación. Saludos
