Advertencia: esta historia contiene temas de bullying, ansiedad, depresión, suicidio, manipulación psicológica, culpa y proyección de la misma, remordimiento y un estudio de la sociedad, por lo que no está recomendado para gente sensible o para quienes no quieran leer estos temas.

Boku no Hero Academia le pertenece a Kohei Horikoshi y a Shonen Jump, lo único que me pertenece es esta historia.


Shouta Aizawa, mejor conocido como Eraserhead, era alguien muy consciente de la realidad de la sociedad.

Mientras otros héroes trabajaban mayoritariamente en el día, enfocándose en crímenes como robos, secuestros, persecuciones, deteniendo intentos de homicidio o cosas así… Él trabajaba más en las noches, donde se veía que las cosas eran muy diferentes.

Durante sus doce años como héroe logró detener a varios narcotraficantes, violadores, homicidas comunes e incluso sicarios… Pero también, pudo salvar a muchos suicidas, aunque siempre había algunos a los que jamás pudo rescatar.

Según las estadísticas que hacía cada año, donde en promedio observaba unos quince intentos de suicidio (de los cuales al menos cinco resultaban fatales), era que, la mayoría de esas personas no tenían individualidad, eran hombres, o eran jóvenes menores de quince años…

La misma cultura de Japón influía en esos suicidios, lamentablemente… Al ser una cultura basada en el honor y la vergüenza, los jóvenes tenían altas expectativas, y debían estudiar bastante, para traer honor a la familia (al menos, a las más tradicionalistas), y en caso de que fracasaran, significaría que sus vidas entrarían en un estado catatónico, y que la sociedad les daría la espalda.

Problemas económicos, rechazo familiar o social, problemas en el amor, lucha con enfermedades mentales o el estigma de la sociedad misma, todos eran factores que llevaban a alguien a intentar tomar su vida… Lo cual llevaba a los casos que podía detener.

Cuando alguien intentaba quitarse la vida saltando desde la terraza de un edificio, ahí era donde podía actuar e intentar razonar con la víctima, para luego enviarles a un hospital psiquiátrico para su posterior recuperación.

En cuanto a los que no podía detener, era cuando llamaban reportando muertes por ingerir pastillas u otra sustancia tóxica, cortadas en las muñecas o brazos o ahorcamiento… No podía estar en todas partes, pero, al menos tenía una idea de otro motivo conectado con la cultura.

En sus clases de psicología aplicada cuando estudiaba para ser maestro, estudió un concepto llamado "Amae", que se basaba en la necesidad y/o dependencia hacia otros, y el ser aceptado por ellos/as. Al ser una cultura enfocada en el colectivismo, en el beneficio de la sociedad por encima del individuo, este concepto hace que muchos se perciban como otros le perciben en primer lugar.

En caso de ser percibido de buena manera, llegaría a dar buenos resultados, pero en caso de ser odiados o rechazados… Podría llevar a alguien incluso a su muerte, como fue en el caso que le mandó el detective Naomasa Tsukauchi mediante un PDF a su correo, y lo que vio le heló la sangre.

Sabía que el bullying contra las personas sin individualidad era un problema bastante serio, pero muchos no sabían su verdadero origen, el cual tuvo sus raíces cuando las individualidades recién comenzaron a manifestarse hace ya casi ciento cincuenta años.

Si bien actualmente solo había un veinte por ciento de personas sin individualidad, en aquella época, representaban el ochenta y cuatro por ciento de la población… Y los roles eran básicamente opuestos a los de hoy en día.

Las personas con individualidad eran odiadas, rechazadas y temidas por la mayoría quienes no poseían aquellas habilidades, ya que el temor a lo desconocido vencía al sentido moral de la gente de aquella época, sin contar que la aparición de cierto villano hizo que quienes tuvieran individualidad contaran con una pésima reputación.

Así mismo, en los salones de clase solo había a lo mucho una o dos personas con individualidades, siendo estas mucho más débiles que las actuales, como, por ejemplo, poder enfriar las manos a temperaturas muy bajas en lugar de lanzar hielo, o generar pequeñas chispas eléctricas en lugar de potentes rayos, siendo las más poderosas extremadamente raras.

Tomaría algunos años para que aparecieran los primeros vigilantes, personas que usaron sus habilidades, por más débiles que fueran, para detener a los nuevos súper villanos que aparecieron mucho antes, lo cual evolucionaría hasta el moderno sistema de héroes.

Finalmente, la razón por la cual las personas sin individualidad eran odiadas e incluso atormentadas adrede en ciertos casos, era debido a una memoria colectiva. Cuando la bebé luminiscente de China llegó a la adultez, el dieciséis por ciento de personas tenían individualidad, llegando a un aumento del mismo porcentaje por generación… Actualmente, en la quinta, un ochenta por ciento de las personas tenía poderes, y se estimaba que, para la séptima generación, ya no habría más personas sin individualidad, siendo las últimas personas mayores de generaciones anteriores, o una que otra mutación espontánea.

En otras palabras, era venganza, por todo el dolor que les causaron a sus ancestros. Muchas personas con crianza a la antigua, les enseñaban que las personas sin individualidad les hicieron sufrir en el pasado, y que por eso no merecían piedad alguna, ya que, nunca se las dieron a sus antecesores cuando más lo necesitaron.

Shouta sabía que lo que hicieron las personas antiguas fue un error, pero ahora estaban haciendo básicamente lo mismo, llevando a personas inocentes, que no tuvieron nada que ver con el racismo contra "mutantes", como se les conocía en aquella época, a pagar el precio o terminar hundidas en los peores abismos de la salud mental.

Escribiendo el correo, le dijo al detective que podía contar con él, y sugirió que se reunieran afuera del campus de Yuuei, para ir en el autobús del colegio, y dar un paso para acabar el ciclo del odio que la sociedad había llevado desde hace mucho tiempo. No se podría a corto plazo, pero, eventualmente, las personas del futuro verían a las personas sin individualidad como iguales, como sus antepasados y contemporáneos, como gente que tuvieron que pagar por la ignorancia de sus ancestros, y, sobre todo, que todos eran seres humanos, con o sin individualidades.

Al terminar, decidió buscar su bolsa de dormir y subirla en su cama para acostarse, necesitaría toda la energía del mundo para lidiar con lo que pasaría mañana… De lo que estaba seguro, es que habría justicia, y que ese joven no moriría en vano.


Katsuki Bakugo se encontraba cabreado, incluso tras haberse desquitado con el tonto de Deku.

Su orgullo sería ser el único héroe que hubiera salido de su escuela, por lo que esta ganaría más fama, y él también la obtendría de paso.

En el fondo, sabía que era la única razón por la cual no lo suspendían o castigaban por sus acciones, pero no era capaz de reconocerlo o admitirlo en aquel momento.

Le daba RABIA que un chico sin individualidad, alguien inútil en su punto de vista, quisiera ser un héroe, era ridículo, sin poder, no podría ganar, y si no ganaba, no podría hacer nada en lo absoluto.

Al llegar a casa, fue al refrigerador para tomar una de las comidas preparadas que le dejó su madre, ya que estaban en un viaje de negocios sobre una nueva firma de ropa, y volverían al atardecer del día siguiente. Como se fueron el martes, le dejaron provisiones para tres días, por lo que solo tenía que calentarlas y ya.

Tomó un poco de ramen y lo calentó en el microondas, mientras buscaba un poco de salsa sriracha para darle el picor que tanto le gustaba. A medida que su merienda se calentaba, pensó en lo que le había dicho a Deku.

A veces recordaba los buenos momentos que pasaron en la niñez, jugando a ser héroes, viendo caricaturas, explorando lugares y construyendo bases secretas… Aunque nunca lo admitiría, esos recuerdos le traían un poco de alegría.

Pero estaban ocultos dentro de mucho odio, el cual no tenía idea de cómo explicar.

Desde que Deku no tuvo individualidad, e intentó ayudarle cuando se cayó en el río; fue ahí cuando empezó todo. En un comienzo solo le ignoraba, para luego ir a insultos, luego a golpes leves, avanzando hasta llegar al nivel de violencia con el que lo trataba hoy en día.

¿Por qué no hacía nada para defenderse? ¿Por qué no le insultaba o golpeaba de vuelta? ¿Por qué no se cambiaba de colegio para evitar el abuso? ¿Por qué le seguía de lejos a pesar de que le dejó claro que le odiaba con todo su ser?

En aquel momento se escuchó el pitido del microondas, indicando que la comida estaba lista. Sacó el tazón de ramen, le puso la salsa, fue por un té helado, y empezó a comer.

Mientras se alimentaba, recordó las palabras que le había dicho hoy.

Básicamente le dijo que se suicidara, siendo lo peor que le había hecho hasta ahora.

Podría haber dicho cualquier otro insulto, pero escogió esa oración en particular…

Sintió como la ira le llenaba, recordando la humillación que le hizo pasar cuando ocurrió lo del villano de baba, y la brutal paliza que le dio antes de regresar a casa.

Se lo merecía, por ser un sobrado que pensaba que sin individualidad podría llegar lejos en la vida.

Cuando acabó de comer, dejó los platos en el lavavajillas y fue a su cuarto, decidiendo que descansaría por todo lo que ocurrió hoy. No tenía deberes, así que, era un día libre.

Fue ahí cuando recibió un mensaje en su What's App.

Tenía muy pocas conversaciones, siendo estas con su padre, madre, los dos lacayos con quienes andaba (tanto un chat grupal como conversaciones individuales con cada uno), y vio que su madre le mandó un mensaje conteniendo un enlace.

Lo siento… De verdad, lo siento… — Dijo Mitsuki Bakugo, antes de desconectarse.

Cuando abrió el enlace… Tuvo una reacción horrible.

Era un artículo que hablaba de la muerte de un estudiante sin individualidad por suicidio, ocurrida hace apenas media hora… Y el nombre de víctima era Izuku "Deku" Midoriya.

Sintió un vacío gélido formarse en su interior, no podía hablar, no podía pensar en nada más, no podía aceptar su realidad…

Era un asesino.

Se había convertido en un asesino, así de simple.

Él quería que Deku se rindiera, que dejara de ser un héroe, pero no quería que hiciera esto… ¿o quizá, sí lo quería?

En un arranque de ira lanzó explosiones contra una de sus almohadas, destruyéndola y lanzando pedazos de algodón carbonizado por todo el lugar, para luego golpear la pared una y otra vez, lo cual causó que sus nudillos se enrojecieran e inflamaran, pero esto no hacía nada para calmar el dolor que sentía.

Hasta él sabía que ningún héroe mataba a otra persona, o por lo menos evitaban hacerlo, dejándolo para villanos verdaderamente malignos, que no tuvieran remordimiento o valor por la vida misma.

Bajo esa lógica… ¿qué fue lo que verdaderamente hizo Deku para merecer todo el escarmiento que le dio durante años?

En verdad no estaba seguro… Podía sentir que tenía poder sobre alguien más, que era superior, que siempre ganaba, que nadie podría derrotarle, y sabía que la primera vez que sintió ira contra Deku fue en el río, pero… No era capaz de identificar de dónde nació esa ira.

Hasta entonces habían sido amigos verdaderos… ¿qué fue lo que cambió en él para llegar a semejante resultado?

Un nuevo mensaje le quitó de su trance, y vio que era de uno de los lacayos, y que había sido enviado al grupo que compartía con los dos.

Al leerlo, lo primero que vio es que ambos habían escrito el mensaje, y era una advertencia.

En el chat principal del curso, donde estaban todos menos Deku y él, también se habían enterado… Y, a excepción de ellos dos y el grupo de tres que nunca le hizo daño a Deku, planeaban echarle toda la culpa, para poder eximirse y quedar como personas inocentes.

— Tienen razón, yo fui el que más daño le hizo, por lo que no estarían mintiendo. — Escribió Katsuki como respuesta al mensaje.

Rápidamente, le dijeron que él no era el único culpable, y que, a excepción de esos tres, todos en el curso habían tratado mal a Deku… Incluyéndolos. Desde reírse cuando alguien más se burlaba, herirle con insultos o recordarle que no tenía individualidad, hasta darle golpes leves o ponerle el pie para hacerle caer de vez en cuando.

Al final, se despidieron, y le dijeron que pensara bien lo que haría mañana… Incluso le sugirieron que no vaya a clases para ganar algo de tiempo.

— Les agradezco el mensaje, pensaré en lo que me dijeron. — Volvió a escribir antes de apagar el teléfono y ponerse a reflexionar.

Si faltaba, levantaría más las sospechas, e incluso podrían venir a verle a su casa para interrogarle por lo que pasó… Sin contar que sería extremadamente cobarde e hipócrita, ya que le trató mal durante casi diez años, y ahora que enfrentaría consecuencias huiría como alguien sin honor alguno.

Decidió que iría y afrontaría todo, y que, si le culpaban, diría la verdad y confesaría todo lo ocurrido.

De repente, sintió cómo sus ojos se humedecían, finalmente absorbiendo la información que le habían otorgado aquella noche.

Deku… No, Izuku, se había suicidado en mayor parte por su culpa, y tenían pensado colocar todo el peso de esta en sus hombros para no sufrir consecuencias, demostrando que nunca le habían considerado en absoluto.

Y no se lo merecía, porque también les había tratado mal.

Llamándoles "extras", diciendo que solo él valía e importaba, que su individualidad era más poderosa que la del resto, portando una actitud egocéntrica, narcisista y muy poco empática…

Fue ahí cuando comenzó a llorar.

El orgullo y ego se habían esfumado temporalmente, dándole una realización que le golpeó como un ladrillo en la cabeza… No era una buena persona.

De hecho, no sería como All Might, sería más como Endeavor.

Este último era un héroe altanero, dejaba muchos destrozos e incluso le faltaba el respeto a sus propios fanáticos… Podría trabajar aparentemente del lado de los buenos, y quizá tendría algo de bondad en su corazón, pero siempre ponía sus necesidades por encima del resto.

Tal cual él lo hacía.

— Mierda… — Murmuró Katsuki, antes de estallar en un llanto profundo. — ¡MIERDA! —

¿Qué clase de héroe podría ser? Incluso si lograra entrar en una escuela de héroes, probablemente le expulsarían en cuanto supieran lo que había hecho. El bullying de por sí ya era malo, pero el llevar a alguien a su muerte era imperdonable…

Y así pasaron las horas, entre sollozos, explosiones, insultos e incluso náuseas, Katsuki Bakugo no podría conciliar el sueño hasta después de varias horas, pensando que ya no tendría más días normales a partir de ahora.

Recordó que su madre le contó cómo conoció a la de Izuku… Se podría decir que fue todo lo contrario a lo que este le hizo al joven peliverde.

Mitsuki era tres años menor a Inko, por lo que, cuando esta estaba en primer año de secundaria media, la otra se encontraba en su último año de la misma, por lo que le faltaba poco para irse a una preparatoria y continuar el resto de su educación allí.

La madre de Katsuki tenía una habilidad prácticamente inútil, que le permitía secretar glicerina y mantener su piel más suave que la del promedio, por lo que fue víctima de bravucones y de abuso, recibiendo palabras como "inútil", "vaselina viviente" y "rubia babosa".

Fue ahí cuando entró la madre de Izuku… Puso en su lugar a los bravucones, motivó a Mitsuki a defenderse, fueron a hablar con el rector sobre el asunto, por lo que dejaron de molestarla.

Incluso cuando Inko se fue de la secundaria, Mitsuki siguió su ejemplo, desarrollando su carácter fuerte, el cual mantenía en la actualidad, y se dedicó a defender a otras personas que sufrían lo mismo que ella vivió, manteniendo la amistad con Inko, quien encendió una llama que le permitiría salir adelante en la vida.

La ironía era que el hijo de la víctima destrozaría al hijo de la defensora sin piedad durante años, y solo al final, cuando empezó a darse cuenta que tomó el mal camino, sintió una forma de arrepentimiento, causando un colapso parcial en su estado mental… Sabiendo a consciencia que pagaría un enorme precio por sus acciones.

Fueron las tres de la mañana cuando Katsuki finalmente logró conciliar el sueño, logrando dormir solo cuatro horas, para luego levantarse apresuradamente, y finalmente tomar un taxi para llegar rápido a la escuela.

Estaba dispuesto a enfrentar las consecuencias de sus actos.

Quizá… Sentiría una fracción de lo que le hizo sentir a Izuku durante tantos años.

Sea lo que fuera, estaba seguro que lo merecería.


El trayecto en el bus era bastante silencioso.

Naomasa y Eraserhead estaban en la parte trasera, hablando sobre la información y el plan que tenían para colocar sanciones, tanto en los estudiantes responsables como en los docentes, y a la escuela en cuestión.

Inko se encontraba llorando en la parte delantera, siendo consolada por Recovery Girl, sabiendo que este día sería muy estresante para todos los presentes.

Finalmente, All Might se encontraba en medio, pensando en lo que diría. Tenía parte de la culpa de que esto sucediera, no toda, pero la tenía de todos modos. ¿Cómo podría encarar a esos jóvenes si él no fue tan diferente a ellos?

— Toshinori, ¿podrías venir un momento? — Preguntó Naomasa. — Finalmente terminamos un plan para las sanciones, ¿te gustaría dar tu opinión? —

Asintiendo, caminó hasta la parte trasera, donde le mostraron un cuaderno lleno con los datos necesarios.

Dependiendo del grado de responsabilidad, los castigos irían desde asistir a terapia, suspensiones, prohibición de entrar a cualquier escuela de héroes… Hasta expulsiones, e incluso ir a un reformatorio juvenil (castigo guardado para el responsable principal, quien quiera que fuera).

En cuanto al maestro de su clase, en caso de que no haya hecho nada… Se le quitaría la licencia de docente, e iría a prisión por un par de años por no haber hecho nada, y si la directiva tampoco colaboraba, se pondría una sanción a la escuela en cuestión.

Toshinori aceptó sin duda alguna aquellas condiciones.

— Ya llegamos. — Dijo el conductor del bus. — Buena suerte en lo que tengan que hacer. —

Los cinco se bajaron, agradeciendo al conductor, para entrar a la secundaria Aldera… A simple vista no parecía tener nada fuera de lo común, pero era el ambiente lo que propició la muerte de Izuku Midoriya.

Respirando, y mirándose fijamente, entraron para encontrar las respuestas que necesitaban.


Media hora antes de que llegaran los héroes y la madre de Izuku, Katsuki había llegado a la institución, con un semblante verdaderamente demacrado.

Se despertó con el tiempo justo para curarse las heridas, comer un desayuno rápido, vestirse y pedir un taxi para no llegar tarde.

Tenía los ojos inflamados de tanto llorar, además de muchísimo sueño, debido a que solo durmió cuatro horas, sumado con el daño emocional y el golpe que le dio la poca consciencia moral que tenía.

Cuando entró a su clase… Fue recibido con un silencio espectral.

Las tres personas que nunca lastimaron a Izuku se veían abatidas y tristes, sus dos lacayos estaban preocupados y algo nerviosos… De ahí, el resto tenía reacciones rondando entre ligeramente tristes, de miedo e incluso indiferentes.

— Viejo, tenemos que hablar antes de que comiencen las clases. — Le dijeron sus lacayos, haciendo que los tres salieran del curso, aprovechando que su maestro no estaba por quién sabe cuál razón. — Siendo honestos, la mayoría del curso tenemos la culpa, y sabes lo que tienen pensado hacer… La pregunta es, ¿qué harás al respecto? —

La respuesta de Katsuki les sorprendió bastante… Simplemente dijo que no podría hacer nada, ya que, incluso si los dos le defendían, la mayoría del curso estaría en su contra, y que la opinión de tres personas, en comparación con la de catorce, verdaderamente no valía nada.

— Soy un asesino, así de simple. — Dijo, cabizbajo. — Si no le hubiera hecho bullying al entrar a la secundaria, ninguno de ustedes lo habría hecho, por lo que merezco cualquier castigo que quieran darme. —

La plática fue bastante intensa, donde los lacayos le decían que no aceptara todo el castigo, que peleara como siempre lo había hecho… Pero sus palabras cayeron en oídos sordos. Katsuki estaba decidido a pagar cualquier castigo que tuviese que afrontar.

Finalmente, los tres regresaron al salón cuando vieron al profesor, quien lucía verdaderamente asustado, y lograron ver unas siluetas antes de entrar… Cuando llegó, vieron algo que les hizo saber que el problema que causaron era extremadamente serio.

All Might, un detective, un sujeto que parecía vagabundo (pero que probablemente era un héroe), una anciana pequeña y la madre de Izuku entraron poco después, mirando a la clase con un desdén que se podía sentir fácilmente.

Había llegado el momento de la retribución.

— Muy buenos días a todos. — Dijo All Might, con un tono serio. — Somos el detective Naomasa Tsukauchi, el héroe de borrado, Eraserhead, la heroína joven, Recovery Girl, la madre de su compañero Izuku… Y no creo necesitar ninguna introducción para ser honesto. Naomasa, prosigue. —

Agradeciendo, el detective miró a la clase con tanta seriedad, que hizo que la mayoría de estudiantes sintieran hielo en sus venas.

— Como sabrán, su compañero se quitó la vida anoche, y queremos obtener respuestas lo más pronto posible. — Dijo, en un tono serio. — Pueden tomar el tiempo que quieran para empezar a hablar, es decir, nadie se irá de aquí hasta que nos hayan dicho lo que queramos saber. —

— ¡Katsuki Bakugo es el culpable! — Gritó una chica de la manera más histriónica posible. — Siempre trató mal a Izuku, abusando de él día tras día, hasta que hizo lo que hizo… Es el único culpable en todo esto, detective. —

Cuando terminó, muchos estudiantes (excepto Katsuki, sus lacayos, el pequeño grupo de tres y otro que no podía parar de temblar y llorar) dijeron lo mismo.

— No mintieron cuando dijeron que Katsuki había abusado de Izuku seguido… — Dijo en un tono bajo, que luego cambió a uno lleno de ira y decepción. — Pero, mintieron cuando dijeron que era el único culpable. —

Fue ahí cuando explicó que su habilidad le permitía darse cuenta si alguien mentía o no, sin ninguna excepción.

Eraserhead aprovechó el momento para acercarse y dar unas palabras duras y francas hacia el alumnado lleno de cobardes.

— Querer tirar toda la mierda de algo tan serio contra una sola persona es verdaderamente de cobardes. — Dijo, mientras activaba su habilidad para ser más intimidador. — Verdaderamente, escorias como ustedes no merecen estar en una escuela de héroes. —

Katsuki sintió que le clavaron una puñalada en el corazón, reforzando el pensamiento que nació en su mente hace pocas horas.

No era digno de ser un héroe.

Lo que vendría sería incluso peor.

Recovery Girl dijo que habían encontrado una libreta con marcas de quemaduras, así como quemaduras de primer grado en el hombro de Izuku, por lo que preguntó si alguien tenía una habilidad relacionada a explosiones.

Katsuki se levantó sin dudarlo, pero agachó la cabeza cuando cruzó su mirada con la madre de Izuku, alguien a quien alguna vez llamó segunda madre, y quien protegió a su propia madre cuando esta sufrió bullying.

— Fui yo quien quemó su libreta y su hombro, quien le dio una paliza unas horas después, y quien… — Su voz se quebró cuando iba a decir la parte más dolorosa, y sus lágrimas volvieron a surgir. — Le dijo que, si quería una individualidad, que rezara con toda su fe y se lanzara de una terraza, para así obtenerla en su próxima vida. —

Inko colapsó en llanto, por lo que Recovery Girl tuvo que sacarla para que pudiera tomar aire y lograra desahogarse con tranquilidad.

Las miradas iracundas de All Might, Eraserhead y el detective no ayudaban mucho.

Era un monstruo.

Era un verdadero monstruo.

— Haré esta pregunta solo una vez más, y va dirigida a todos menos a Katsuki… — Dijo el detective. — ¿Hasta qué punto trataron mal a Izuku? Y si mienten, solo aumentarán los cargos en su contra. —

Fue ahí cuando uno de los chicos se quebró y confesó todo… Señaló a un grupo de tres, diciendo que fueron los únicos que nunca le hicieron daño o se burlaron de él, pero que tampoco hicieron nada para defenderlo de los demás.

Así mismo, nombró a once personas, incluyéndose, como aquellos que se reían de él cuando le molestaban, pero que no le atacaban directamente.

Luego, señaló a cuatro personas, incluyendo a los lacayos de Katsuki, la chica que le quiso culpar de todo, y un chico más, como aquellos que trataban mal a Izuku abiertamente. Desde insultos, empujones, palabras crueles e incitar al resto de la clase a mofarse de él.

El detective le miró fijamente… Para luego agradecerle por haber sido honesto y hacer lo correcto.

La respuesta del joven fue estallar en llanto… La culpa lo había carcomido desde que se enteró de la muerte de su compañero, junto con el hecho de que le tirarían todo el peso de la ley a Katsuki para quedar impunes… Simplemente no pudo soportar aquel dolor…

— All Might, ¿te gustaría hacer el anuncio de los castigos? — Dijo Naomasa con un tono firme. — Ahora que sabemos qué hizo cada persona, podremos aplicarlos de forma correcta. —

Asintiendo y tomando el papel, All Might se puso en el centro de la clase para dictar el precio que cada uno pagaría…

Para los tres estudiantes que nunca le hicieron daño al joven Midoriya, lo único que tendrían que hacer era ir a cursos para prevenir de manera correcta el bullying, en caso de que tuvieran que vivir algo parecido en el futuro, y les agradeció por no haber lastimado a alguien inocente.

En el caso de los once que se reían de él, incluyendo al que dijo la verdad, no podrían estudiar en cualquier escuela de héroes (más que nada por no haber hecho nada para detener el encubrimiento), y tendrían que asistir a cursos para prevenir el bullying, así como terapia para encontrar el por qué se reían del sufrimiento de alguien quien no se lo merecía.

— En cuanto a los cinco restantes… — Dijo con total seguridad. — Tendrán que acompañarnos al departamento de policía, ya que ahí les daremos sus castigos. Su maestro también irá con ustedes, por lo que, no tendrán clases por el resto del día. Pueden irse. —

— Así mismo, en cuanto estén allá no podrán retirarse hasta que sus padres vengan para recogerlos. — Añadió Eraserhead. — Así que, prepárense para la tarde más larga de sus vidas. ¿Se divirtieron llevando a alguien a quitarse la vida? Ahora enfrentarán las consecuencias de sus actos. Síganme. —

Los cinco adolescentes salieron siendo escoltados por Eraserhead y Naomasa, mientras que All Might hizo lo mismo con el profesor.

En el trayecto, Katsuki no podía dejar de pensar en lo que había ocurrido. Hace años, él sonaba con ser un héroe y atrapar a los malos, y, sin embargo, ahora él era uno de ellos, y le habían capturado para darle un castigo por todo lo que había hecho.

Cuando llegaron al autobús, notó que Inko estaba en la parte más trasera del mismo, acompañada de la pequeña Recovery Girl. Su mirada no tenía el cariño y amabilidad que le mostró cuando era pequeño, todo lo contrario… Estaba llena de una ira ciega, una ira tan cálida que le quemaba por dentro, y estaba seguro que los otros sentían lo mismo, y quizá el maestro también.

Y se lo merecía.

Lo único que le quedaba era esperar saber qué le pasaría… Sea lo que fuera, probablemente no sería nada en comparación al infierno en vida que le hizo pasar a Izuku durante una década.

Quizá… Nada de lo que pudiera hacer compensaría el dolor que causó, y quizá tenía un asiento en el infierno esperando por él.

Pero por ahora… Solo debía esperar.


Muy buenas a todos, les habla el autor, espero que estén bien. n_n

Este capítulo trata de revelar parte del contexto respecto al odio por las personas sin individualidad, y creo que se parece al odio que tienen algunos coreanos y chinos por los japoneses respecto a las atrocidades que estos cometieron en el pasado. Si bien los japoneses actuales no tuvieron la culpa, son castigados y odiados por lo que sus ancestros hicieron, y es algo similar a lo que podría haber pasado en el mundo de Boku no Hero. De igual manera a lo que pasó con los alemanes y los judíos en la Segunda Guerra Mundial.

Así mismo, vemos que, en la mayoría de las clases, hay unas pocas personas que no hacen daño, quizá por temor a que les lastimen, o por querer hacer lo correcto, o un poco de ambas, pero las hay. De igual manera, se suele culpar a una o dos personas por todo, para que estas reciban todo el castigo y el resto pueda salir totalmente impune (algo similar a lo que le pasó a Shouya Ishida en Koe No Katachi).

Muchas gracias por las reseñas, se los agradezco de verdad. Para el siguiente capítulo veremos lo que le pasará a Katsuki y los otros cuatro, así como un poco más de la vida del Izuku de este universo, el destino del maestro y la secundaria Aldera. Espero que les agrade. n_n