Advertencia: esta historia contiene temas de bullying, ansiedad, depresión, suicidio, manipulación psicológica, culpa y proyección de la misma, remordimiento y un estudio de la sociedad, por lo que no está recomendado para gente sensible o para quienes no quieran leer estos temas.

Boku no Hero Academia le pertenece a Kohei Horikoshi y a Shonen Jump, y la canción Rionos le pertenece a la banda "Viator". Lo único que me pertenece es esta historia.


El camino desde el colegio hasta la estación de policía duraba un total de hora y media.

Aquel período de tiempo, fue el más inaguantable en la vida de Katsuki.

Cuando salieron del colegio, el detective Naomasa habló con el presidente del curso, para decirle que debía pasar un mensaje a todos los estudiantes.

Cualquier persona que hablara sobre el tema, lo publicara en redes sociales u otras páginas web, sería expulsado inmediatamente del colegio. Esto era con el fin de no perjudicar a los estudiantes de la escuela, ya que, hasta donde se sabía, solo unos pocos eran bravucones activos.

Una vez que el bus de Yuuei regresó, todos se subieron para empezar el largo camino. En el trayecto, Katsuki estuvo sentado con sus dos lacayos… No, quizá con los únicos amigos que le quedaban en el mundo.

Gorou Arakaki y Daiki Enomoto, quienes tenían las habilidades de estirar sus dedos (el primero), y afilar sus dientes (el segundo), estaban tan callados como él… Fueron los únicos (exceptuando a los tres que nunca le hicieron daño a Izuku, quienes solo le toleraban, y eran más compañeros que amigos), que intentaron hacer amistad con él.

Iban a jugar videojuegos, a comer de vez en cuando, e incluso salían a un centro comercial una que otra vez… Lo que nunca tendría las agallas de admitir, es que, hasta el día de ayer, en su mente, solo eran un par de extras más quienes ignoraría a propósito cuando estuviera en la escuela de sus sueños.

Ahora mismo, odiaba al ego que tuvo durante tantos años. Construido a partir de adulaciones, cumplidos, y ver que nadie le negaba nada de lo que hiciera… Y tampoco le decían cuando estaba haciendo algo mal, aunque, recordaba que la mayoría de sus compañeros le tenían fastidio por su mal carácter.

El viejo Katsuki hubiera gritado, creado explosiones e intimidado a los demás… Pero ahora, gran parte de ese ego se había roto, dándole la habilidad de analizarse a sí mismo de manera imparcial por primera vez en toda su vida.

Viendo el bus, notó las posiciones de los demás culpables y el resto de personas en el mismo.

Su maestro, Masahiko Hatanaka, quien tenía una individualidad que le permitía retener información de manera más rápida, estaba en la parte delantera, hablando con el detective Naomasa y Eraserhead. Se notaba en su rostro que estaba pálido, y, sobre todo, asustado.

Quizá le castigarían por no haber hecho nada para detener el bullying que sufrió Izuku… Recordaba claramente que Masahiko-sensei le había visto al menos diez veces molestando a su viejo amigo, pero solo le regañó en una ocasión, y fue para decirle que continuaran su charla afuera.

En la columna izquierda, se encontraban Kei Yamamoto, cuya individualidad le permitía cubrir partes de su cuerpo con piedra y roca, y Sora Tengan, quien podía crear pequeños tornados en sus manos. Apenas les miró le vieron con una cara llena de odio, por lo que tuvo que virarse cuanto antes.

Finalmente, en la parte trasera estaban la mamá de Izuku, Recovery Girl y All Might, siendo los dos últimos pilares de apoyo para la mujer quien estaba de luto.

— Oigan. — Dijo Katsuki en un tono bajo, rompiendo la tensión entre su grupo. — ¿Por qué no se unieron con los demás? —

— Porque eres nuestro amigo, aunque a veces pareciera que solo nos toleraras. — Dijo Gorou, haciendo que Katsuki sintiera una punzada en el pecho, recordando su reflexión de hace unos pocos minutos.

— Además, también molestábamos a Izuku antes de que tú llegaras al punto máximo. — Aportó Daiki. — También debemos ser responsables, ya que nos pasamos de la raya. —

Tras responderles con una breve sonrisa, Katsuki les pidió a sus amigos que le despertaran cuando llegaran a la estación, para luego ponerse de pie y sentarse en el asiento atrás de ellos, dispuesto a recuperar un poco de sueño antes de afrontar la realidad.

La situación en sí le pareció graciosa… Ya que, estando en el bus, era lo más cercano que podría estar en Yuuei, por lo que debía dar ese sueño por finalizado.

Un bravucón egocéntrico y homicida no merecía ser un héroe, por más que su ego le dijera que debía estarlo…

Cerró sus ojos, e intentó aprovechar la hora que quedaba para dormir… Ya que, cuando despertara, nada sería lo mismo.


— ¡Todos bajen, por favor! — Gritó el conductor del bus. — Hemos llegado a la estación de policía de Musutafu. —

— Katsuki, despierta. — Dijeron Gorou y Daiki al mismo tiempo. — Es hora. —

El joven explosivo despertó de su siesta tras esa acción, justo cuando habían llegado al edificio.

— Ya lo escucharon, síganme. — Dijo Eraserhead, mientras ordenaba al maestro y los cinco alumnos en una fila. — Adentro les explicaremos todo. —

Al entrar al enorme edificio, los llevaron a un amplio ascensor, para ir al séptimo piso, donde se realizarían las interrogaciones.

Cuando arribaron al lugar, les estaba esperando un sujeto con una apariencia aterradora.

Ryo Inui, mejor conocido como Hound Dog, era el psicólogo de la academia Yuuei (a pesar de su carácter fuerte), también era famoso por perder el control cuando se enojaba, y vaya que sí estaba enojado con lo que ocurrió.

— Los llamaré uno por uno, para que den su versión de los hechos y confiesen lo que tengan que CONFESAR, para luego terminar con su profesor. — Dijo, mientras sacaba una lista. — Naomasa y Eraserhead, por favor, acompáñenos. Será en este orden: Arakaki, Enomoto, Yamamoto, Tengan, Bakugo y finalmente Hatanaka. —

Cuando Gorou fue llamado, el resto solo vio como su compañero y/o amigo era llevado a una sala donde solo había una mesa y unas cuantas sillas.

La puerta se cerró, dejando una tensión casi palpable en los cuatro estudiantes y su docente.


— Muy bien, ya tenemos tus datos principales. — Dijo Hound Dog, mientras sacaba unos papeles que le entregó el detective Naomasa, para luego dárselos a Gorou, quien vio que tenía cosas como su nombre, edad, individualidad y demás. — Quiero que me digas todo lo que le hiciste a Izuku Midoriya, y, por cada mentira que hagas, aumentarán los cargos en tu contra. —

— Sí señor. — Respondió Gorou.

— ¿Qué tipo de bullying hacías? — Preguntó, para iniciar la interrogación.

— Le llamaba "Deku", que significa inútil, o que no logrará hacer nada, le daba golpes leves en la cabeza usando la palma abierta, me reía cuando alguien más se burlaba de él, le puse el pie un par de veces para hacerle caer, le tiraba bolas de papel, escondía sus cuadernos de vez en cuando… — Respondió cabizbajo, sin poder mirar de frente a los héroes o al detective.

— ¿Qué te motivo a hacerle bullying a Izuku Midoriya? — Preguntó nuevamente.

— Honestamente… Lo veía como un objetivo fácil. — Respondió con total sinceridad. — No se defendía, siempre andaba asustadizo, y al ser un inmaduro estúpido pensaba que era gracioso… Ahora me doy cuenta de lo equivocado que estuve… —

— ¿Su maestro hizo algo para decirles que no estaba bien? — Preguntó una vez más.

— No… — Respondió. — Verdaderamente no lo hacía, o no se daba cuenta o lo ignoraba las pocas veces que se percataba, excepto una vez donde le dijo a Katsuki que continuaran hablando fuera de clase, pero no le ayudó directamente. —

—¿Estás consciente de que habrá consecuencias por el resultado que colaboraste en crear? — Preguntó, en un tono serio.

— Sí… — Respondió. — No hay excusa, lo que hicimos estuvo mal, y merecemos ser castigados por ello, de haber sabido que esto pasaría no le habría hecho nada… —

En ese momento empezó a quebrarse, sintiendo una infinidad de emociones y sentimientos en su ser. Odio hacia sí mismo, remordimiento por no haber detenido a Katsuki y Daiki, a los demás o a él mismo, culpa por haber llevado a alguien a la tumba indirectamente, rabia a su maestro por nunca haberles corregido…

— Bueno, eso es todo. — Dijo el héroe canino, mientras terminaba de hacer apuntes. — Tsukauchi, ¿mintió en algún momento? —

— Negativo. — Dijo el detective con una mirada neutra. — Todo lo que dijo fue verdad. —

— En ese caso, puedes retirarte, y llama a la siguiente persona, por favor. — Añadió Hound Dog.

Al salir, Gorou estaba a punto de llorar. Dijo el nombre de su mejor amigo lo más rápido que pudo, para luego pedir permiso para ir al baño, donde finalmente estalló en llanto… El impacto que recibió en la escuela, que entumeció temporalmente sus emociones, se fue, abriendo paso a una cruda realidad.

Tenía parte de la culpa en una muerte… Había sido un bravucón, y debería cargar con eso por el resto de sus días. No sabía cómo aguantaría todo ese peso, pero se las ingeniaría para encontrar una solución…

— Por Dios… ¿qué he hecho? — Se repetía en la mente una y otra vez mientras lloraba… Era un asesino, y ahora entendía perfectamente lo que pensaba Katsuki… El tomar una vida era uno de los mayores pesos en el alma de alguien, uno que la mayoría de su clase, de menor a mayor medida, compartirían para siempre.

Ese era su castigo colectivo.


— Lee esto, aquí están todos tus datos. — Dijo Hound Dog mientras le entregaba la carpeta a Daiki, quien vio su información básica, leyendo cada detalle, para luego regresársela. — Te haré cuatro preguntas, donde dirás lo que le hiciste a Izuku Midoriya, y si llegaras a mentir en alguna de ellas, solo aumentarán tus cargos. —

— No se preocupe, le doy mi palabra que no mentiré. — Respondió Daiki, mientras esperaba el interrogatorio.

— ¿Qué tipo de bullying hacías? — Preguntó, para iniciar la segunda interrogación.

— Le decía "Deku", me reía a carcajadas cuando alguien más se burlaba de él, le pellizcaba el cuello o le daba palmadas en el mismo, le daba empujones leves cuando estaba cerca de él, le decía llorón, bebé o niño de mamá cuando lloraba, lo arremedaba y luego me reía de ello… — Respondió, intentando mantener la compostura.

— ¿Qué te motivo a hacerle bullying a Izuku Midoriya? — Preguntó nuevamente.

— En un comienzo no quería hacerlo, ya que solo sentía indiferencia hacia él, en el sentido de que no le hacía daño, pero no quería ser su amigo. — Respondió. — Pero, al ver que mucha gente lo hacía, eventualmente caí en la tentación, y no me pude detener, ya que pensaba que, si el resto lo hacía, no debía ser tan serio o algo así… Pero estaba totalmente errado, reconozco eso ahora. —

— ¿Su maestro hizo algo para decirles que no estaba bien? — Preguntó, esperando obtener más información de ese maestro.

— La verdad no, era más que nada alguien indiferente. — Respondió. — Dijo abiertamente que Izuku Midoriya quería ir a Yuuei, y eso hizo que todos en la clase, incluyéndome, excepto a los tres estudiantes que dijo el otro chico, se rieran de él. —

Hound Dog se juró que le daría la puteada de su vida a ese maestro cuando le tocara su turno, ¿cómo podía ser alguien tan estúpido? Si hubiera sido discreto, quizás Izuku habría podido aguantar algo más y hubiera recibido atención psicológica…

—¿Estás consciente de que habrá consecuencias por el resultado que colaboraste en crear? — Preguntó, intentando reprimir la furia que le dio la respuesta anterior.

— Lo sé, y estoy dispuesto a pagar. — Dijo Daiki en un tono entrecortado. — Así como tuve el valor de hacerle daño, tendré el valor de pagar mi castigo. —

— Naomasa, ¿qué opinas de este chico? — Preguntó el héroe canino por segunda ocasión.

— Tampoco mintió, todo lo que dijo fue verdad. — Respondió el detective.

— Gracias por todo, puedes retirarte, pero procura llamar a la siguiente persona. — Dijo Hound Dog para cerrar la conversación.

Apenas salió de la sala, lo primero que hizo Daiki fue decir el nombre del siguiente individuo, para luego entrar al baño y consolar a su mejor amigo de la infancia… Le abrazó con toda su fuerza mientras este lloraba, dejando que se desahogara lo mejor que pudiera.

Daiki no podía llorar, no porque no quisiera, sino porque estaba completamente entumecido… Tenía un dolor punzante en la parte trasera de sus ojos, sentía un vacío en el estómago y tenía las manos y pies cubiertos de un sudor gélido.

Estaba sufriendo a su manera, y sabía que ambos tenían un largo camino que recorrer si querían ser gente decente en el futuro.

No midieron las consecuencias de sus actos, pensaron que eran graciosos… Lo peor era, que, si Izuku no se hubiera suicidado, probablemente habrían seguido con esa costumbre incluso en años posteriores.

El dicho de que el remordimiento puede más que el agradecimiento era totalmente cierto… Eso podían admitirlo.

Solo les quedaba esperar cuáles serían sus castigos… Y también el de Katsuki, quien probablemente recibiría uno peor que el de los dos juntos.

Pero no le darían la espalda, ya que eran tan culpables como él, por no haberle detenido y haber continuado el bullying, por lo que cargarían el peso juntos… Lo único que esperaban era que este aceptara aquella oferta.

Por ahora, lo único que importaba que es los dos estaban compartiendo su dolor… Y que al menos tendrían un punto para salir adelante y enmendar todos sus errores.


— Como sabrás, aquí tenemos todo sobre ti. — Dijo Hound Dog, entregando el documento a Kei, quien lo leyó rápidamente antes de regresarlo. — Quiero que digas todo lo que le hiciste a Izuku Midoriya, y si llegaras a mentir, solo te hundirás más. —

Asintiendo, Kei se alistó para la serie de preguntas que vendrían.

— ¿Qué tipo de bullying hacías? — Preguntó, para iniciar la tercera interrogación.

— Más que nada físico. — Respondió. — Tiraba su mochila a la basura, le daba empujones fuertes o puñetazos en los brazos, le frotaba la cabeza con el puño para hacer fricción y calor, rompía sus lápices y plumas o se los escondía, me reía cuando otros se burlaban de él, y algunas veces me mofaba de su estado como persona sin individualidad. —

— ¿Qué te motivo a hacerle bullying a Izuku Midoriya? — Preguntó nuevamente, sintiéndose muy decepcionado. Los otros dos no habían sido tan agresivos contra el difunto peliverde en comparación, ¿qué hizo que este joven fuera más agresivo que ese par juntos?

— Me cayó mal desde el momento en que lo conocí. — Respondió en un tono ligeramente culposo. — No tengo idea de cómo explicarlo, pero su forma de ser, el solo hecho de que existiera, me hacía enojar bastante. Nunca me trató mal ni me hizo nada para merecer el trato que le di, simplemente lo hice por aquel odio que sentí en mi interior… —

Hound Dog sabía que en casos así era probable que fueran proyecciones de sentimientos hacia personas con características similares que nunca pudieron expresarse, y se manifestaban hacia individuos parecidos a los que causaron el sentimiento en cuestión, por lo que decidió tomar una nueva táctica. — ¿Conociste a alguien con una personalidad similar a la de Izuku Midoriya? — Preguntó.

— Sí… Ahora que recuerdo, fue en la primaria. — Respondió mientras los recuerdos volvían a su mente. — Era un chico en quien confié, creí que era mi amigo, actuaba igual de amable que Midoriya, pero al final me traicionó y me hizo la vida imposible durante años… En el fondo, pensaba que Midoriya era alguien similar, por lo que no dejaría que me hiciera daño, y le daría entender quién mandaba entre nosotros. —

Haciendo anotaciones, el héroe canino supo con qué se enfrentaba… Una víctima que se volvió bravucón. Si bien explicaba el por qué lo hizo, no lo justificaba ni en un millón de años.

— Incluso sabiendo cómo se siente que hagan de tu vida un infierno, ¿por qué lo hiciste? — Preguntó, deseoso de obtener alguna respuesta.

La respuesta lo dejó sorprendido…

— Cuando ese chico me traicionó y humilló, me sentí débil, vulnerable, y no quería sentir eso otra vez… — Respondió, esta vez con más remordimiento. — Lo ataqué porque quería sentirme seguro de nuevo, saber que tenía poder y control sobre mis emociones y mi vida, y al demostrar mi autoridad sobre otra persona me hizo sentir mejor… Y también quizá porque nunca pude desquitarme con la otra persona. —

— Eraserhead, usa tu habilidad en mí, grrr… — Dijo Hound Dog en un tono feroz. — Creo que grrr, voy a perder el control, grrr… —

Haciendo caso, activo su poder, eliminando la influencia canina de su cuerpo temporalmente, para ayudarle a pensar de mejor manera.

— Lo que hiciste fue algo extremadamente egoísta, Kei. — Dijo el héroe canino después de haberse calmado. — Lastimaste a alguien que, si bien era parecido a aquel chico, no era una mala persona. Quizás podría haber sido tu amigo en otra vida, ya que, si era alguien que quería ser héroe más que nada para ayudar, hubiera sido muy poco probable que te traicionara. —

Kei solo se golpeó la pierna en respuesta, dando a entender que se desquitó con la persona equivocada, y que se volvió mucho peor que su propio bravucón… Mejor dicho, no debería haberse desquitado con nadie…

— ¿Su maestro hizo algo para decirles que no estaba bien? — Preguntó una vez más, para bajar la tensión en el ambiente.

— No que yo sepa… — Respondió. — Midoriya era la única persona que recibía bullying en el curso, quizá por eso no le dieron mucha importancia.

—¡¿Estás consciente de que habrá consecuencias por el resultado que colaboraste en crear, sobre todo por tu maltrato físico?!— Preguntó agresivamente.

— Sí… — Respondió mientras se golpeaba la pierna otra vez. — Me convertí en lo que alguna vez más detesté, hice daño incluso sabiendo cómo se sentía, por lo que, cualquier castigo que tenga que recibir, no será nada en comparación a lo que le hice a alguien inocente. —

— Bueno, al menos tiene algo de remordimiento. — Pensó Hound Dog, mientras terminaba sus anotaciones. — Tsukauchi, ¿cuál es tu opinión en este caso? —

— Este joven dijo la verdad, ya que en el fondo no estaba seguro del origen de ese odio. — Respondió Naomasa en un tono serio. — Ahora que lo sabe, podrá afrontar las consecuencias debidamente. —

— Puedes retirarte, y llama a la siguiente persona, por favor. — Dijo Hound Dog, mientras se preparaba mentalmente para la próxima entrevista.

¿Qué clase de escuela no se percataba que había tanto abuso y daño en su sistema?

Como dijo Kei, quizá era porque solo era una persona… Si hubieran sido más, quizá habrían hecho algo… Quizá.

Al salir, el chico de piedra le avisó a su amiga que era la siguiente, para luego alejarse de todos y golpear el piso con toda su fuerza.

Recordaba cómo ese chico le humilló psicológicamente, haciendo que otros se pusieran en su contra, riéndose en su cara y a sus espaldas, así como la ira y el resentimiento que le fueron contaminando a través de los años…

Pero ahora, sabía que no podía quejarse, porque tampoco era buena persona… En lugar de haber empatizado y haberle defendido, o por lo menos haber mantenido su distancia, continuó el ciclo del odio del bullying…

Y así continuó, desahogándose e intentando ignorar los recuerdos de su pasado y las consecuencias de su presente… Ni siquiera todos los golpes del mundo podrían cubrir el remordimiento que brotaba desde su interior.

Colaboró en la muerte de alguien, y ahora pagaría su castigo. En el fondo, sabía que era justo… Por lo que siguió golpeando el piso sin decir palabra alguna.


— Señorita Tengan, en su caso, le haré más preguntas que al resto… — Dijo Hound Dog en un tono fuerte. — Debido a que intentó culpar a una persona para zafar al resto del curso. —

Sora solo asintió, mientras le daban la carpeta con sus datos… Una vez que la leyó y devolvió, empezó su interrogatorio.

— ¿Qué tipo de bullying hacías? — Preguntó, para iniciar la cuarta interrogación.

— Más que nada verbal. — Respondió. — Iniciaba rumores, le mandaba indirectas, me reía de él en su cara y a sus espaldas, ponía a otros en su contra, las pocas veces que intentaba defenderse le hacía sentir como si fuera el culpable, usaba mi individualidad para hacer volar sus notas y libros… —

— ¿Qué te motivo a hacerle bullying a Izuku Midoriya? — Preguntó con enojo.

— Estaba enamorada de Izuku… — Respondió, mostrando una expresión que tenía varias emociones. Remordimiento, angustia y enojo, entre ellas. — En un comienzo quería que fuéramos amigos o que me prestara atención, que se diera cuenta que existía, por lo que comencé a hacerle bromas para conseguirlo. Como no lo logré tras un tiempo, me enojé y terminé odiándolo, y fue por eso que hice lo que hice… —

— Eraser… — Murmuró Hound Dog, intentando contener su ira. — Ayuda… —

Volviendo a activar su habilidad, el héroe canino logró mantener la calma (en mayor parte), para luego pensar en una forma de conseguir la información requerida. Había leído casos donde una persona le hacía bullying a otra para llamar su atención o lograr que corresponda sentimientos románticos, llegando a sublimar el amor en su interior en algo distinto, como desprecio u odio (en caso de no ser correspondido), y en mejores casos, en instintos protectores… ¿Por qué no pudo ser así en esta ocasión? Tanto el chico anterior y ella atacaron a Izuku por no saber reconocer sus sentimientos, ¿es que no les daban educación emocional en ese colegio?

— Si tanto odiabas a Izuku, ¿por qué quisiste culpar a Katsuki Bakugo por todo? — Preguntó, con un vacío en el estómago. — Si bien es cierto que tuvo la mayor responsabilidad, ustedes también tuvieron parte de la misma, por lo que… Obstruiste a la ley para resolver una muerte, lo cual es sancionado de manera grave. —

— Como él fue quien inició todo, el que influenció a muchos en la clase a que le hicieran bullying, pensé que así podría expiar mis pecados y compensar el daño que le hice a Izuku… — Respondió Sora.

Hound Dog golpeó la mesa tras escuchar eso, y sus siguientes palabras fueron casi como un gruñido… Gracias a Eraserhead, pudo mantener la calma y expresar lo que sentía de forma humana.

— Querías usarlo como chivo expiatorio, ¿NO ES ASÍ? — Gritó, intimidando a la joven, quien se congeló al recibir una fracción de su ira. — Como dije antes, si bien Katsuki Bakugo fue quien más responsabilidad tuvo, ustedes TAMBIÉN LE HICIERON DAÑO A IZUKU, ¡DESDE VERBAL HASTA FÍSICO! —

— ¡Me di cuenta que estaba mal como hace un mes! Admito que me reí de él cuando dijeron lo de su aplicación a Yuuei, ¡pero fue lo único que le hice en ese lapso de tiempo! — Respondió desesperadamente, intentando zafarse de la culpa.

— Claro, dejaste de hacerle bullying a alguien por un tiempo, y te crees buena persona, ¿no es así? — Preguntó Hound Dog, dejando salir sarcasmo en cada una de sus palabras. Al diablo con ser profesional, este caso era una excepción. — Estoy muy, MUY DECEPCIONADO DE TI. —

Sora empezó a llorar en ese momento… Pudo sentir el odio que venía de Hound Dog, de Eraserhead y del detective Naomasa, le miraban con una mezcla del sentimiento ya mencionado, junto con decepción, enojo hacia ella, su maestro y el sistema educativo de la secundaria donde estudiaba… Ahí no pudo ocultar más ese sentimiento que apareció cuando se enteró de la noticia… Contribuyó en la muerte de alguien de forma indirecta, e intentó sacrificar a otra persona, quien incluso teniendo más culpa que ella, admitió sus pecados y demostró mucho más remordimiento…

¿Qué había hecho?

— ¡¿Quién tuvo la idea de hacer el encubrimiento?! — Preguntó Hound Dog gruñendo.

— Fui yo… — Respondió Sora. — Como dijeron en clase, solo Katsuki, Daiki, Gorou y un grupo de tres fueron los únicos que nunca se enteraron, o se opusieron. De ahí, nadie me dijo que fuera una mala idea. —

Anotando, el héroe canino procedió a hacer las últimas preguntas para terminar esto cuanto antes… Si esta chica había hecho lo que hizo por un sentimiento mal expresado y no correspondido, ¿qué podría esperar del principal culpable?

— ¿Su maestro hizo algo para decirles que no estaba bien? — Preguntó una vez más, intentando reprimir su enojo.

— No… — Respondió. — No se reía de lo que hacíamos, pero tampoco hacía nada para defender a Izuku, al menos hasta donde pude percatarme… —

—¡¿Estás consciente de que habrá consecuencias por el resultado que colaboraste en crear?! — Preguntó, con el tono más serio que pudo hacer sin enojarse por completo. — Tu castigo será mucho mayor que el de los demás, excepto quizás Katsuki, debido al error que cometiste. —

— Es lo justo. — Respondió de forma cortante, pero con algo de remordimiento. — Fui una pésima persona, recién me doy cuenta de eso ahora… Así que lo aceptaré, sea lo que sea. —

Diciendo que podía irse, el héroe canino salió para buscar a Katsuki personalmente, tras haber confirmado que ella no mintió de parte de Naomasa, para luego regresar a la sala de interrogación y cerrarla.

Sora solo buscó un área apartada del resto, y colapsó, dándose cuenta de todo lo que hizo… Le dio sufrimiento a alguien a quien dijo amar alguna vez, no le defendió, intentó proyectar toda la culpa a Katsuki, manipulando a la clase para que justificaran lo que hicieron diciendo que no fue al nivel del chico explosivo, ¿qué clase de monstruo era?

No era cercana a nadie en el lugar como para esperar recibir consuelo, por lo que sus sentimientos le golpearon como un derechazo en el hígado, ya que, no pudo aguantar el vértigo que tenía y terminó vomitando en el suelo… Con cada arcada el dolor que sentía en su estómago, diafragma y garganta se incrementaba más y más, junto con las lágrimas que salían de sus ojos…

Para su sorpresa, cuando terminó de regurgitar su desayuno, Kei apareció detrás de ella, con un vaso de agua y unas toallas húmedas.

— Deberías ir al baño para lavarte la boca y limpiarte la cara. — Dijo, en un tono neutro. — Lo bueno es que tu ropa no se ensució… —

Sora notó que su compañero tenía los nudillos ensangrentados, clara evidencia de que no usó su individualidad cuando golpeó el piso…

— Gracias… — Dijo entrecortadamente, para luego ir al baño y empezar a limpiarse… Sin saber que terminaría llorando nuevamente, totalmente sola, hasta que terminaran todas las interrogaciones.

Era su castigo por haber sido una manipuladora hipócrita… Y se lo merecía.

En el fondo, esperaba que el castigo de Katsuki fuera más grande que el suyo… No quería quedar como la peor persona en el curso, no podría soportar esa culpa… Era un pensamiento egoísta, pero no pudo evitar evocarlo en su mente.


— Aquí están todos tus datos, te haremos algunas preguntas… — Dijo Hound Dog. — Tanto de la actualidad como de tu pasado en común con Izuku Midoriya, ¿está claro? Y si llegaras a mentir, solo harías tu castigo incluso peor, ¿entendido? —

— Fuerte y claro. — Respondió Katsuki.

— ¿Qué tipo de bullying hacías? — Preguntó, para iniciar la penúltima interrogación.

— Mejor dicho, ¿qué no hacía? — Respondió, antes de argumentar. — Le decía "DEKU", lo insultaba diciéndole inútil y otras cosas de la A a la Z, excepto meterme con su madre, lo intimidaba usando mi individualidad, de vez en cuando le quemaba el hombro con la misma, lo empujaba, golpeaba su escritorio con mis puños, me burlaba de él cada vez que podía, le restregaba en la cara que no tenía individualidad y que nunca podría ser héroe, que dejara ese sueño, un par de veces lo empujé por las escaleras, le quité su autoestima, lo condicioné a temerle a las explosiones o al sonido de mi voz, le pegaba, pateaba y humillaba cada vez que podía, lo hice sentir como si no valiera nada… Y, como sabrán, en su último día le di una golpiza, quemé su libreta y su hombro, y le dije que se lanzara de una terraza… —

El remordimiento en su voz era genuino, se notaba que le pesaba lo que había hecho, incluso tenía vendajes en los nudillos, quizá producto de haber golpeado alguna pared o el piso una y otra vez debido al impacto de la noticia en cuestión.

— ¿Qué te motivo a hacerle bullying a Izuku Midoriya? — Preguntó nuevamente. — ¿Recuerdas qué fue lo que inició aquel impulso de atacarle? —

En ese momento, una parte del ego de Katsuki regresó… Diría la verdad, lo que llegó a pensar durante una década, pero esta vez transformaría el odio que sintió por Izuku en un deseo de hacer justicia.

Incluso contra sí mismo.

— Lo odiaba porque era una persona condescendiente... O eso pensaba. — Respondió Katsuki. — Siempre he sido alguien que dice lo que piensa, sin filtro, por lo que, cuando Izuku me ayudó cuando éramos niños a levantarme de un riachuelo, pensé que sentía lástima por mí… Sin importar lo que le hiciera después me siguió por al menos unos tres años, solo cuando le ataqué físicamente por primera vez dejó de hablarme tanto como antes… Sentía una rabia enorme cada vez que me intentaba ayudar, él, siendo alguien que no tenía individualidad, me ofrecía ayuda a mí, teniendo una individualidad bastante poderosa, y me irritaba bastante. A veces sentía ganas de golpearle la cara por su forma de ser, por su condescendencia, por no decir lo que realmente pensaba y ocultarlo todo con una sonrisa falsa… —

— ¡¿No pensaste que tenía que hacerlo porque no tenía a nadie además de su madre?! — Gruñó Hound Dog, buscando provocar una respuesta en Katsuki. — ¡¿No pensaste que lo hizo porque realmente te consideraba como un amigo?! —

— ¡NO, RECIÉN ME DI CUENTA DE LA MIERDA QUE HICE ANOCHE! — Gritó Katsuki a todo pulmón, sorprendiendo a todos. — NO IMPORTA LO QUE HAGA, ¡SOY UN ASESINO, Y MEREZCO EL MEJOR CASTIGO QUE PUEDAN DARME! —

Naomasa intentó detectar algún mensaje oculto en lo que dijo el joven explosivo, quizá alguna mentira para hacer que le dieran una sentencia menor… Aparentemente, estaba diciendo la verdad, y las lágrimas de sus ojos eran genuinas.

— ¿Su maestro hizo algo para decirles que no estaba bien? — Preguntó una vez más, esperando la opinión de la persona que cargaba el mayor peso de todos en esa clase.

— No… Nunca lo hacía, podía hacerle lo que me diera la gana, y no me decía que me detuviera, excepto en aquella ocasión donde me dijo que continuara hablando con Izuku fuera de clase, pero de ahí… Nada. — Respondió cabizbajo y con la voz ligeramente rasposa.

— ¡¿Estás consciente de que habrá consecuencias por el resultado que colaboraste en crear?! — Preguntó en el tono más serio que había usado hasta ahora en todas las sesiones, para luego usar un tono más neutro. — Katsuki, por un lado, me alegro que tengas remordimiento verdadero, pero por otro, lo que hiciste es algo extremadamente grave… ¿Verdaderamente podrás soportar el precio por haber terminado una vida? —

Katsuki se congeló al escuchar esas palabras… Era verdad que cargaría con esa culpa hasta el final de sus días, pero debía hacerlo…

Incluso sin poder ser un héroe, sería una persona decente en la vida, y enmendaría todos sus errores… Solo así podría perdonarse por completo, pero el joven explosivo creía que ni siquiera era digno de recibir perdón.

¿Qué clase de persona llevaba a la tumba a alguien quien alguna vez fue su mejor amigo?

— Apuesto que no será nada comparado a lo que Izuku vivió, por lo que… Estoy listo. — Respondió, con total seguridad.

— Naomasa, ¿detectaste alguna mentira? — Preguntó Hound Dog, para luego quedar sorprendido al recibir su respuesta.

Katsuki no mintió en lo absoluto, no hubo dobles sentidos, o deseos de protegerse a sí mismo… Simplemente quería pagar, que el dolor se fuera, saber que por lo menos recibiría su merecido, era lo único que quería…

— Puedes irte, Katsuki. — Dijo Hound Dog. — De aquí hablaremos con tu profesor para determinar unas cosas más, y luego deliberaremos cuáles serán sus respectivos castigos. —

Asintiendo, Katsuki se retiró, para luego sentarse, llevando sus rodillas arriba para apoyar sus brazos y cubrir su rostro, evitando que la gente lo viera llorar… No había nadie en el lugar, ya que sus amigos estaban en el baño apoyándose mutuamente, el otro chico estaba en un rincón apartado, y la chica seguía llorando en el otro baño…

Causó todo este dolor debido a su orgullo, a su ceguera emocional, a su incapacidad de distinguir verdadera amabilidad de lástima… Debió haberse dado cuenta al ver que sus madres tenían una amistad cercana y se habían apoyado mutuamente durante años, las veces en que recibió cariño por parte de Inko Midoriya, los recuerdos que formaron en su infancia…

No pudo conservar casi ningún fragmento de felicidad que había tenido… Se dejó consumir por el orgullo, la ira, la soberbia y la violencia, destrozando esos fragmentos hasta que se quedó casi vacío.

Sin ira, orgullo y los deseos de ganar y ser héroe, ¿quién era Katsuki Bakugo?

Era una pregunta que tardaría años en responder, debido a que había perdido su identidad, había perdido a su primer amigo, mal influenció a toda una clase para que hicieran lo mismo que él… Solo causó puro sufrimiento a quienes estaban a su lado.

Sin lugar a dudas, era una persona más villanesca que heroica.


— Todos sus alumnos dijeron que usted no hizo nada para detener el bullying… — Dijo Hound Dog en un tono bajo. — ¡¿Qué tiene que decir en su defensa?! —

Masahiko no tenía idea qué responder… En un comienzo, intentó reportar a Katsuki a la directiva, pidiendo hablar con sus padres o que le pusieran un alto, pero estos le dijeron que, sin importar lo que hiciera, mirara hacia otro lado.

O de lo contrario, lo despedirían.

Cuando pregunto el por qué, le dijeron que alguien con su potencial e individualidad podría mejorar la reputación de su colegio.

Lo que significaba más dinero, más fama, más prestigio, mejores equipos e infraestructura… Entre otras cosas.

Fue entonces que Masahiko tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de toda su vida… Tenía que elegir entre su trabajo, con el que ganaba 250,000 yenes por mes, lo que le permitía cuidar a su madre en silla de ruedas, o decir la verdad y terminar despedido en el proceso.

Al final, escogió ignorar lo que veía.

Por más que le doliera ver sufrir a Izuku, tomó la decisión que pensó que era correcta. Es decir, ¿qué es un alumno al que no volverás a ver en unos años comparado con la persona que te dio la vida y cuidó con todo su amor?

Fue ahí cuando argumentó su caso hacia los héroes y el detective, explicando todo lo que había vivido, el proceso que le llevó a tomar la decisión, la influencia de la directiva y su situación económica y familiar.

— Mi madre está paralizada de la cintura para abajo, y solo con el salario puedo pagarles a cuidadores especializados… — Murmuró con remordimiento. — Si hubiera dicho la verdad, no habría podido cuidarla, y probablemente hubiesen contratado a un nuevo maestro o maestra quien les habría hecho caso… —

Hubo un silencio gélido por alrededor de cinco minutos.

Hound Dog se dio cuenta que este maestro no era tan mala persona, ya que había querido hacer algo en un comienzo, pero, siendo realistas… ¿qué podía hacer un maestro contra una directiva corrupta? Al menos ahí podía entenderlo.

Por otro lado, si bien esa misma administración le prohibió llamar a los padres de Katsuki o poner una marca en su registro… Nunca le prohibieron hacer lo mismo con los otros estudiantes.

Podría haber detenido el bullying de la mayoría del curso, lo cual hubiera influenciado a Katsuki de mejor manera, dándose cuenta que estaba mal, terminando ambos problemas fácilmente, para así resolver el dilema ético que se había planteado.

Cuando le explicaron la teoría, Masahiko se quedó horrorizado… Es verdad, podría haberlo hecho, pero asumió que tampoco querían que hiciera lo mismo con cualquier estudiante que hiciera bullying…

Fue entonces que se agachó y empezó a llorar… Había fallado como educador y docente, no inculcó valores correctos a sus alumnos, y no hizo nada para encontrar algún atajo para eliminar el sufrimiento perpetuo que vivió una persona.

Al final, llegaron a un acuerdo.

Masahiko testificaría en contra de la directiva de la escuela, que sería investigada con la ayuda del pequeño director de Yuuei, mejor conocido como Nedzu, el terror nocturno de muchos corruptos, estafadores y criminales virtuales, sobre todo por sus habilidades de hackeo y sadismo al ejercer justicia…

A cambio, perdería su licencia de educador, sería despedido y tendría que cumplir tres años de servicio comunitario… Pero, le darían una pensión de 150,000 yenes para cuidar a su madre. Era menos que la paga original, pero con un ajuste de presupuesto podría seguir adelante. Esto último fue al comprobar la honestidad del maestro de Aldera gracias al detective, quien confirmó su historia.

Su reacción fue dar las gracias y colapsar en llanto, siendo incapaz de decir una palabra por la culpa que sentía en su pecho.

Fue ahí cuando Hound Dog, Eraserhead y Naomasa salieron con él para llamar a los estudiantes, una vez que decidieron cuáles serían los castigos.

Habiendo consultado al maestro, analizado las diferentes variables, y obtenido la opinión personal de Inko Midoriya a través de una videollamada, debido a que estaba en otro piso del edificio, recuperándose de todo lo que había llorado… Estaban listos para dar el veredicto.


— Escuchen todos, pónganse en una fila y quédense quietos. — Ordenó Eraserhead, haciendo que los estudiantes se alistaran. Kei y Katsuki se levantaron del piso, mientras que Sora, Gorou y Daiki salieron de los baños, para luego crear la fila que se les había pedido.

Llegó la hora del momento crítico.

— En primer lugar, me gustaría decir que todos recibirán estos castigos, sin importar lo que hayan hecho. — Dijo Naomasa, mientras sacaba un papel. — Asistencia a terapia psicológica y charlas anti-bullying de manera obligatoria, anotación de ser bravucones en sus registros y prohibición de entrar a cualquier escuela de héroes de por vida. Finalmente, cada una de sus familias pagará el diez por ciento de los gastos del funeral de Izuku Midoriya, siendo el resto otorgado por alguien anónimo. —

Al ver que nadie dijo nada, el detective prosiguió.

— Para Gorou Araraki y Daiki Enomoto, debido a que su bullying no fue tan severo en comparación a otros, serán suspendidos por tres meses y harán servicio comunitario orientado a prevenir el bullying hasta que puedan regresar a clases. — Dijo, notando la reacción en los dos adolescentes.

Al ver que era remordimiento y una expresión de dolor, pero también de aceptación, continuó dictando el resto de los castigos.

— Para Kei Yamamoto, por cargos de bullying físico extremo, será expulsado de la secundaria Aldera, y tendrá que pasar un año bajo arresto domiciliario. — Dijo, notando que el joven apretó los puños intentando recibir la noticia. — En ese tiempo, tendrá que tomar cursos de manejo de la ira y realizar servicio comunitario en varias áreas, desde prevención del bullying, remodelación de escuelas, colegios y parques, entre otras cosas. En caso de no cumplir, su condena se terminará en un reformatorio. —

— Para Sora Tengan, por cargos de bullying psicológico, manipulación de sus compañeros de clase, y haber obstruido la justicia en un caso donde hubo muerte, será expulsada de la secundaria Aldera, y tendrá que pasar dos años bajo arresto domiciliario. — Argumentó, mientras veía que Sora se quedó totalmente helada, como si no hubiera esperado ese nivel de castigo. — En ese tiempo, tendrá que realizar servicio comunitario en áreas como la prevención del bullying y las anteriores ya mencionadas, además de un seguimiento psiquiátrico más a fondo para prevenir que esos rasgos manipuladores se sigan desarrollando. —

— Finalmente, para Katsuki Bakugo… — Dijo el detective, haciendo que todos prestaran atención. — Por cargos de bullying físico y psicológico muy, muy severos, agresión a alguien que no podía defenderse y por homicidio involuntario, será condenado a arresto domiciliario hasta que cumpla la mayoría de edad. Así mismo, realizará varios tipos de servicio comunitario, junto con un seguimiento psiquiátrico similar a la señorita Tengan, para controlar los rasgos violentos y narcisistas que están naciendo en ti. —

— Podrán estudiar a distancia mientras estén arrestados en sus hogares, y no podrán salir a menos que sea para sus terapias, servicios comunitarios y emergencias médicas, odontológicas o psicológicas, ¿está claro? — Añadió Eraserhead.

Katsuki apretó los puños con toda su fuerza, dejando salir un par de explosiones.

— ¡NO ME JODAN! — Gritó a todo pulmón, poniendo a todos en alerta. — DEBERÍA ESTAR EN UN REFORMATORIO O EN LA CÁRCEL, ¡¿POR QUÉ ME DIERON UNA CONDENA TAN LIGERA?! —

— Yo tengo la respuesta. — Dijo una nueva voz que se acercaba, evitando que Eraserhead capturara a Katsuki con su arma especial.

Era Inko Midoriya, quien estaba siendo acompañada por All Might y Recovery Girl.

— En vista de que has mostrado remordimiento genuino, por la amistad que tengo con tu madre, la amistad que tuviste con Izuku, por más corta que fuera… — Dijo, mientras Katsuki sentía un enorme dolor en todo su ser. — Y, finalmente, porque Izuku te perdonó indirectamente en su carta… Decidimos que, en lugar de ir a un reformatorio, cumplirías tu sentencia en casa. —

Esas palabras quebraron a Katsuki.

Se acercó a los pies de Inko, arrodillándose y finalmente dejando ir todo lo que había guardado, dando todas las disculpas que se le pudieran haber ocurrido, diciendo que no le dieran clemencia, que le castigaran de forma más severa porque era un asesino, que le dieran una golpiza como la que le dio a Izuku…

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Para sorpresa de todos, Inko se agachó y para sobar su cabeza de manera amable, mientras comenzaba a llorar una vez más, cantando una melodía suave, siendo esta una canción de cuna, la misma que le dedicaba cuando iba a casa de Izuku para jugar, aquel sonido que los invitaba a tener sueños llenos de dulzura y esperanza, cuando eran niños inocentes, antes de que ocurrieran todos los conflictos y problemas…

— Izuku tenía fe en ti… — Dijo, en un tono suave, pero herido. — Así que también tendré fe en que puedas reformarte y hacer lo correcto, Katsuki. Si él pudo perdonarte, yo también lo intentaré. —

Hound Dog, Naomasa, e incluso Eraserhead… No pudieron evitar derramar lágrimas ante el acto de bondad que estaban presenciando.

Masahiko cayó de rodillas mientras sollozaba.

Gorou y Daiki se quedaron de pie, con la cabeza agachada, mientras sus lágrimas caían y sus gargantas se atascaban por la tristeza mientras intentaban disculparse.

Kei se arrodilló, para luego golpear el piso con toda su fuerza y dar un grito potente, dejando fluir todo su remordimiento y angustia, gritando sus propias súplicas de perdón.

Sora también se quebró, lo cual le hizo caer abruptamente mientras temblaba y se colocaba en posición fetal, diciendo que lo sentía, por haber herido alguien a quien debería haber protegido…

All Might también se arrodilló y lloró, suplicando por perdón, por haber negado el sueño de alguien quien solo quería ser un héroe mientras era consolado por Recovery Girl, quien también tenía lágrimas en sus ojos. A pesar de que Inko lo había perdonado debido a todo el esfuerzo que hizo para que su hijo tuviera justicia, él sentía que debía esforzarse mucho más para mejorar como ser humano.

En cuanto a Katsuki… Gritó, gritó y gritó, hasta que su garganta quedó inflamada, donde solo se pudo entender una palabra.

"Perdón".

"Perdón".

"PERDÓN."

"PERDÓN."

"PERDÓN."

"PERDÓN."

"PERDÓN…"

"PERDÓN..."

El ver a una madre, perdonar al asesino de su hijo, a pesar de todo lo que hizo… Fue algo que todos los presentes no olvidarían nunca, sin importar lo que pasara.

En aquel día, Izuku Midoriya pudo descansar en paz, ya que se había hecho justicia… Y, en lugar de seguir atacando con más violencia y odio, un gesto de amor y compasión marcaría aquel día, tal como él hubiera querido.

Nadie se movió de sus posiciones durante al menos media hora.


Muy buenas noches, les habla el autor. n_n

Ya llegamos a la parte donde se hizo justicia por la muerte de Izuku, y donde también se demostraron los tipos de bravucones que se ven en la vida, así como dilemas éticos que destrozarían a otros.

Gorou es el bravucón que cree que está siendo gracioso.

Daiki es el bravucón que se dejó influenciar por otros.

Kei es el bravucón que fue víctima en el pasado, y se desquitó con otra persona.

Sora es la bravucona que confundió un sentimiento con otro.

Katsuki es el bravucón que nació por un malentendido, y nadie pudo detener. En lo personal, creo que este es el peor tipo de bravucón.

Masahiko es el maestro que fue indiferente al dolor de sus alumnos.

En cuanto a Inko… Pienso que sería capaz de perdonar a Katsuki. Sería fácil vengarse contra Mitsuki, o desquitarse con el joven explosivo, pero si algo caracteriza a los Midoriya es el amor que sienten por otras personas.

Sigue enojada con él, y le tiene un poco de rencor… Pero está intentando seguir el ejemplo de su hijo, por más que le cueste.

En el siguiente capítulo veremos las reacciones de los padres, así como el futuro de Katsuki, y en menor medida de los otros. Así mismo, entraremos en un arco de redención, similar a Koe No Katachi.

Espero que les haya gustado la historia y les vaya bien. n_n