Cuando se cercioró que todo estuviera en orden con su atuendo salió de la habitación, bajó con el corazón agitado aún pues sabía con toda certeza que amaba a ese hombre al que se había entregado sin tapujos ni compromisos, solo porque así lo quiso, sin embargo, tendría que seguir fingiendo que estaba molesta con Ranma para que no le preguntaran qué habían hecho todo ese tiempo a solas.
Encontró a la matriarca Saotome en la cocina alistando los alimentos.
-Tía Nodoka ¿me estabas buscando?- habló tratando de sonar casual.
-Así es, mi niña, ven, ayúdame a lavar las verduras mientras platicamos- dijo la mujer mayor al tiempo que le señalaba un lugar específico- Akane, ya no eres una niña, te has convertido en una hermosa y atractiva jovencita y me siento orgullosa de eso, pero supongo que ya sabes que como mujeres debemos tener… ciertos… cuidados especiales con nuestros cuerpos ¿No?-
La chica Tendo enrojeció perceptiblemente entendiendo a la perfección lo que quería decirle, viniendo inmediatamente a su mente lo que hacía pocos minutos había pasado con su prometido y el que no habían usado ningún tipo de protección.
-No digo que lo vayas a hacer pronto… o que ya lo estés haciendo, pero me gustaría que tuvieras información disponible… solo por si llegara a pasar. Eres muy joven y mereces disfrutar la vida – se expresó con una amable y cálida sonrisa a la que no se le podía negar nada- te arreglé una cita hoy después de la comida en una clínica especial, agradecería mucho asistieras-
-Pero…-
-No pierdes nada, además, el conocimiento nunca está de más ¿no crees?-
-Es… está bien, tía, iré-
-¡Excelente! Ranma te acompañará, como tu futuro esposo lo correcto es que también se involucre en estos asuntos, puede que aprenda un par de cosas que los beneficiará- guiñó con complicidad la mujer mayor feliz de que todo hubiera salido bien.
Nodoka comenzó a hablar de otros asuntos sin relevancia para cambiar el tema y así no dar cabida a la discusión o negativa mientras Akane pensaba que era lo ideal y que los dioses confabulaban a su favor.
La comida transcurrió sin mayores contratiempos, incluso cuando su madre le ordenó a Ranma que acompañara a su prometida a una diligencia no hubo altercado, la dura mirada de Nodoka era un indicativo de que eso solo era parte de lo que le tenía preparado para mejorar la relación entre esos dos.
Como habían quedado, los más jóvenes del hogar salieron por la tarde, Akane llevaba un hermoso vestido de tirantes y su pañoleta, se veía realmente bien, hecho que no pasó desapercibido para el posesivo Ranma... y para el resto de los varones.
Si de por sí la chica robaba miradas al pasar, parecía que ese día estaba inusualmente atrayente, provocando que cuanto hombre la veía se quedaba embobado observándola hasta que sentía la asesina mirada de su acompañante a punto de saltarle fieramente encima. El colmo para el joven Saotome llegó cuando por un descuido la bolsa de Akane resbaló de sus manos, siendo recogida de inmediato por un apuesto chico que solícito se la regresó, rozando la blanca y suave mano de su prometida, el celoso muchacho gruñó un molesto "gracias" al tiempo que tomaba de la mano a la muchacha para jalarla con él en dirección de una solitaria callejuela y entrar en ella; resguardados de las miradas curiosas, acorraló a la chica Tendo contra la pared, colocando ambas manos junto a su cabeza y acercando su boca al oído femenino para decirle con grave voz
-Akane… me estás volviendo loco, estás endemoniadamente hermosa-
Acto seguido, deslizó sensualmente su lengua por la oreja de la jovencita dejando un ardiente camino sobre su cuello, desandándolo hasta llegar a la comisura de los labios, donde se entretuvo intentando invadirlos lujuriosamente sin llegar a besarla realmente.
La joven se sentía en el paraíso al ser acariciada de esa manera, mantenía los ojos cerrados disfrutando del quemante roce de su amado, sus manos se movieron hasta casi alcanzar el fornido pecho de él cuando unas risas cercanas la sacaron de su ensoñación, haciéndola consciente del lugar en el que se encontraban y de la cita pendiente que tenían, se liberó del asalto de su prometido alejándose un par de pasos de él en dirección a la calle principal, giró sobre sus talones apenas lo suficiente para verlo y con gesto coqueto le guiñó un ojo.
-Tenemos que irnos, tendrás que esperar-
Con una mirada fiera, Ranma se relamió los labios, demorándose apenas unos segundos en salir tras ella, tendría que aguardar para estar con Akane, pero estaba seguro que valdría la pena.
Llegaron a una clínica especializada en planificación familiar, ahí les explicaron de manera sencilla y clara sobre anticonceptivos, despejaron sus dudas respecto a métodos de emergencia e incluso tomaron precauciones para su situación; salieron bastante aliviados y contentos de la atención recibida, parecía que Nodoka Saotome iba un paso delante de ellos.
Mientras iban caminando, el conocido repiqueteo de una campanilla de bicicleta los sacó de sus agradables pensamientos, inmediatamente una atrevida chinita se encontraba sentada a horcajadas sobre Ranma, insinuándosele provocativamente.
-Ni Hao, Airen- le susurró acercándose hasta casi rozar sus labios- Shampoo estar feliz de verte, tú estar feliz de ver a Shampoo ¿verdad?-
La escultural joven se retorcía sobre el muchacho, restregando su entrepierna sobre la de él intentando excitarlo, a su vez, el chico trataba de quitársela de encima infructuosamente pues cada vez que hacía por sujetar a la amazona ésta le dirigía las manos a sus frondosos pechos, logrando que tocara de más y donde no debía.
Akane observaba la escena más que furiosa, si antes el demonio de los celos se apoderaba de ella cuando se le acercaban, ahora que sus otras prometidas eran más atrevidas en la búsqueda del joven y después de lo vivido tenía unas ganas asesinas de apretar el cuello de la china. Pero más le enfurecía la inutilidad de Ranma para rechazarla, siendo el grandioso artista marcial que era le resultaba inconcebible que no pudiera con una amazona resbalosa, es más, podría asegurar que lo disfrutaba.
Con esos pensamientos miró de tal manera al joven de azules ojos que la sangre se le heló a este, dio media vuelta y caminó haciendo resonar cada uno de sus pasos en el duro asfalto dejando ligeras grietas en su avance, y a pesar de los angustiosos llamados de ayuda de su prometido, no miró atrás ni se detuvo.
-¡Shampoo! ¡Suéltame! ¡Ya, déjame!- insistía el muchacho.
-Vamos, Airen, Shampoo tener lo que tu necesitar, solo decir que sí y Shampoo ser tuya en cuerpo y alma- pronunció seductoramente mientras lamía la mejilla del acosado.
-Lo siento, Shampoo, ya te dije que no quiero nada contigo, esto va a ser peor para mí que para ti- dijo al tiempo que la tomaba por la cintura para dar un espectacular brinco directo al río que pasaba por un lado.
Emergieron del agua una chica pelirroja y una gata, la mujer corrió despavorida al ver a la felina mientras esta le observaba desde lo alto del alambrado irse con una mirada llena de rencor.
Al tiempo que Ranma huía en dirección a su casa, Akane ya arribaba a esta con un pésimo humor que intentaba disimular.
-¡Ya llegué!- gritó descalzándose.
-Bienvenida ¿Cómo les… fue?- preguntó extrañada Nodoka al verla llegar sola.
-Bastante bien, tía, gracias por haberno… haberme enviado allá, me dieron mucha información-
-¿Pero que no te acompañó Ranma, querida?-
-Sí, así fue, tía, pero de regreso encontró a una de sus prometidas y se quedó con ella- respondió la más joven con un dejo de tristeza en la voz.
Para la matriarca no pasó desapercibida la expresión, más no quiso ahondar en el tema para no lastimarla más.
-Bueno, ya regresará, mejor ¿por qué no subes y tomas un relajante baño? La cena aún no está lista- sugirió con una expresión dulce en el rostro.
-Lo haré, tía, gracias- dijo la menor de las Tendo mientras se dirigía a la planta superior.
-Vaya que le gusta arruinar el momento a mi hijo- pensó Nodoka rumbo a la cocina.
Sin embargo, a medio camino se regresó y espero a que Akane ingresara al baño, con sigilo abrió la puerta y retiró la ropa de la chica, ahora solo debía esperar.
No pasó mucho tiempo hasta que una menuda mujer de cabello rojo se hizo presente en la entrada anunciando su llegada.
-¿Cómo te fue, hijo?- respondió amablemente la esposa de Genma.
-Pues… no muy bien, Akane se enojó porque Shampoo me brincó encima de regreso de la cita- habló la chica de ojos azules.
-¿Y por qué no la rechazaste?-
-No es como si no lo intentara, pero tampoco es mi intención abusar de mi fuerza y hacerle daño a una mujer- se veía adorable cuando hacia ese puchero- por eso preferí caer al agua y convertirnos que lastimarla-
-¿Y entonces dejaste a Akane regresar sola a casa?- cuestionó la madre con cierta dureza en el rostro.
-¡Ella fue la que me dejó! Le llamé pero me ignoró, en vez de ayudarme se dio la vuelta y se fue- hablaba con indignación.
-Bueno, Ranma, es natural que se moleste si no le das su lugar como tu prometida y permites que cualquiera se te esté encimando ¿Qué sentirías tú si ella se dejara tocar por cualquiera?, pero bueno, dejemos eso de lado, mejor ve a tomar una ducha o te resfriarás- al mismo tiempo lo empujaba en dirección del baño.
Obedientemente el chico fue para por lo menos cambiar de forma, se desnudó y entró, mientras se lavaba no reparó en el hecho de que hubiera bastante vapor en el baño hasta que quiso entrar en la tina, topándose con que alguien ya estaba dentro de esta.
-¿Pero qué demonios…?- distinguió a Akane extrañada que no lo había escuchado entrar debido a que se había puesto audífonos con música.
-¿Akane? ¿Qué haces?-
-¿¡Que parece que hago, tonto?! ¿Tú qué haces aquí? ¡Largo!-
El joven convertido aún en chica estaba a punto de irse, más volteo a verla, se sumergió completamente para transformarse y la encaró.
-No, no me iré, estoy harto de este tipo de situaciones, de ser siempre el que pague todo sin tener la culpa de nada, ¡Yo no busque a Shampoo!-
-¡A mí que me importa!- fue la furibunda respuesta de la de cabello corto – ahora vete que yo me estaba bañando primero-.
-¡Basta, Akane! No podemos seguir así- dijo con fastidio el hombre – tienes que confiar en mí-.
-Y dime, Ranma, ¿cómo voy a hacer eso sí apenas me descuido ya tienes a una u otra de tus prometidas encima? Hasta parece que lo disfrutas- lo último salió en un triste suspiro.
La joven tenía la cara ligeramente de lado haciendo un adorable mohín con los labios que solo inspiraba al chico a comérsela a besos, aquellos hermosos ojos desolados pedían protección a gritos y ni qué decir de su figura angelical, ese perfecto cuerpo totalmente descubierto y mojado solo lo invitaban a tener los más pecaminosos pensamientos, "la bestia" había sido invocada.
Lentamente el desnudo joven se acercó a ella posicionándose en medio de las femeninas piernas, la chica pudo sentir la firmeza del varón rozándola, buscándola.
-Yo solo quiero estar contigo- susurró sobre sus labios iniciando una caricia descendente desde su plano abdomen- solo tú me pones así-.
Sin pedir permiso, su mano bajo hasta el centro de la chica y su dedo medio se introdujo con presteza entre los pliegues de la mujer, hábilmente comenzó a moverlo, estimulándola, encendiéndola.
Las palabras y los toques embriagaron a la muchacha, empezó a disfrutar de la cálida lengua del varón deslizarse por su cuello mientras sentia una de las manos masajeando dulcemente su elevado pezón y la otra hurgaba en sus más íntimos secretos; el joven no cabía en sí de la excitación por los suaves jadeos y movimientos de cadera de su pareja, por lo que intentó introducir su masculinidad en ella, más la tarea resultó casi imposible dado lo resbaloso de la tina, así que Akane lo empujó de tal manera que quedó sentado dentro de la cálida agua, con una sensualidad desconocida se colocó encima de él tomando con su palma aquel erecto miembro para guiarlo hasta su entrada y de un solo movimiento ingresarlo en su cavidad para deleite de Ranma, comenzó a mover deliciosamente las caderas hacia atrás y hacia adelante sujetándose de la orilla de la misma tina mientras su boca lamía con lujuria la oreja del varón.
El guerrero Saotome se estaba volviendo loco con lo que la chica hacía, afortunadamente sus manos estaban libres y las ocupaba recorriendo el cuerpo de aquella diosa, desde los firmes glúteos pasando por las extensas caderas hasta alcanzar los inflamados pechos que amasaba con dedicación, andando y desandando una y otra vez el camino.
-Eres mío ¿entiendes, Ranma Saotome?- escuchó que Akane le hablaba al oído con seductora voz.
-Todo tuyo, solo tuyo, siempre tuyo- contestó embebido de placer.
-Que bueno que lo sabes- respondió ella alzando las caderas para descender sobre él, provocándole al joven intensas sacudidas que emanaban como gemidos que intentaba sofocar.
La chica comenzó a moverse cadenciosamente de arriba a abajo, ocasionando en su amante un indescriptible frenesí de sensaciones nunca antes experimentadas, haciendo que le sujetara las nalgas con posesión para intensificar el movimiento mientras su boca se adueñaba de una de las rosadas cimas femeninas para succionarla y juguetear con su lengua en ella.
Akane echó hacia atrás la cabeza, gozando de la intensa penetración del joven sin dejar de cabalgarlo, debía admitir que el placer era mayor cada vez que lo hacían.
Ranma sintió como el éxtasis lo invadía derramándose en el interior de su chica, pero al percatarse de que ella aún no alcanzaba el clímax, continuó moviéndose y levantándola para provocarle el orgasmo.
El roce de su centro, la penetración de aquella enorme masculinidad y el propio paroxismo de su amante estimularon lo suficiente a Akane para que en poco tiempo terminara, haciéndole sentir al hombre una deliciosa presión producto del orgasmo sobre su aún erecto miembro.
Sin separar sus intimidades, la chica sujetó del cabello al varón hasta que lo tuvo frente a frente, lo besó salvajemente finalizando con una ligera pero firme mordida en su labio inferior que provocó se le hinchará ligeramente pero que disfrutó.
-Recuérdalo bien, Saotome- dijo ella mirándolo a los ojos con un brillo indescifrable- eres mío-.
Ranma separó sus labios para colocarlos en la clavícula izquierda de ella, succionó violentamente hasta que una marca roja quedó encima de la piel; Akane sintió un incipiente fuego creciendo en su interior, jadeó candente ante el arranque de su amante.
-Y tú eres mía- repuso entrecerrando los ojos.
Las respiraciones volvieron a agitarse, se miraban con deseo, ansiaban volver a fundirse en un mismo ser.
-Ranma ¿tardarás mucho aún?- oyeron a Nabiki en la puerta- tía Nodoka dice que la cena ya está lista-
-¡Voy!- respondió el aludido a viva voz mientras susurrando le decía a su compañera- tenemos que irnos-.
La mujer asintió en silencio, dio un último beso al chico, espero a que él saliera primero para confirmarle que el pasillo estaba vacío y así poder cruzar a su habitación para vestirse.
En la cocina, las otras mujeres de la casa hablaban por lo bajo.
-¿Qué pasó? ¿Funcionó?-
-Pues llevan un rato en el baño y Ranma no ha salido volando, opino que todo va viento en popa- guiñó Nabiki un ojo perspicaz.
-¡Mi hijo es tan varonil!- decía emocionada la matriarca.
-Basta, tía, sospecharan que sabemos lo que pasa, debemos actuar con normalidad. Parece que el incidente con Shampoo no arruinó nuestro plan, ahora hay que continuar un par de días más-
-De acuerdo, ya todo está arreglado para dentro de una semana-
-¡Excelente! Afortunadamente nadie más ha regresado de sus viajes, hay que estar seguros de que lo harán en el tiempo justo-
-Déjamelo a mi, para cuando estén aquí ya no habrá manera de dar marcha atrás… no lo arruinaran está vez- decidida habló la mayor de las féminas- tú encárgate de lo operativo-.
-¡Hecho!- finalizó la conversación Nabiki ayudando a llevar la cena a la mesa.
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He aquí otra entrega de esta historia, espero les siga gustando.
Agradezco a todos los que se han tomado el tiempo de leerla, dejar un review, añadirla a favoritos y/o seguirla, es un gusto saber que es bien recibido este pequeño escrito.
Hasta pronto
