DISCLAIMER
Ya saben: los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro, al leerlo aceptan cambiar su alma por la siguiente actualización y bla bla bla.
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Estaban encantados de haber llegado a un acuerdo además que descubrieron que besarse se había vuelto en cada ocasión más satisfactorio, sin embargo el hambre apremiaba, por lo que se dispusieron a degustar todos los platillos que la tribu china les había hecho llegar, dada la familiaridad y complicidad que ahora tenían se daban de comer en la boca uno al otro sin pena, pero al estar viviendo en su luna de miel anticipada, el hambre fue dando paso a descaradas provocaciones. En la mejilla de Ranma había quedado rastro de la salsa de uno de los platillos, así que Akane se acercó seductoramente y le lamió con tentación premeditada, el joven intentó capturar la deseable boca pero fue más presta la retirada acompañada de una pícara mirada.
-Creo que se te cayó un poco de arroz- observó el muchacho.
-¿En verdad? ¿Dónde?-
-Aquí- repuso el varón mientras descaradamente introducía su mano en el escote de ella.
Un excitado gemido escapó de Akane ante el atrevimiento de su prometido, tal era la confianza para con el cuerpo de la chica que de inmediato liberó los apetecibles pechos de su prisión de tela para acto seguido acercarla posesivamente y comenzar a devorar las rosadas puntas. El volumen de las quejas subió al ritmo de la respiración, una de las inquietas manos del joven Saotome recorrió con ansia hasta hallar un reconocido y húmedo punto al sur de la mujer; de inmediato las falanges se introdujeron con habilidad en la dispuesta brecha hurgando con naturalidad, se movían vertiginosamente en un vaivén certero que hizo temblar al femenino cuerpo y a la garganta dejar escapar gemidos cada vez más agudos y entrecortados, la velocidad de la voz y del movimiento dactilar aumentó a un mismo tiempo hasta que la extremidad del varón fue bañada en la abundante prueba del placer extremo, un último suspiro ahogado pudo escucharse.
-¿Ves? Cada vez mejoro más- dijo egocéntricamente el muchacho introduciendo un pedazo de carne a su boca.
-Sabes que esto no se va a quedar así ¿Cierto?- contestó la chica apenas recuperándose del tremendo éxtasis alcanzado.
Él solo se rió jactancioso y continuó comiendo. Akane se reincorporó, agazapándose cual felino se acercó a su prometido, lo tomó de la trenza obligándolo a verla y comenzó a besarlo al tiempo que se colocaba a horcajadas encima de él refregando su intimidad sobre el creciente miembro masculino, cuando la joven sintió que había sido suficiente se separó de manera inesperada aventando a Ranma hasta hacerlo caer sobre su espalda, una vez acostado se lanzó a morder suavemente la excitada masculinidad, entre la sorpresa y el encanto, él se dejó hacer.
Después de apretar con los labios el exagerado bulto en los pantalones del varón, decidió libertar a la elevación que pugnaba por salir recreando sus pupilas por un instante con la firmeza que había alcanzado, acto seguido acarició con la punta de la lengua la excelsa masa degustando las primeras evidencias de placer, primero trazó la circunferencia con su saliva continuando hasta encontrar el nacimiento del miembro para entonces regresar pausadamente sobre su andar; una de sus manos acarició el bulto inferior mientras la otra se encargaba de prodigar candentes caricias a la erguida carne al tiempo que su boca se ocupaba de mimar la cúspide. El menor de los Saotome apretaba los puños conteniéndose.
-Por favor- murmuró- vamos-
Una sonrisa de autosuficiencia asomó en la comisura de los labios femeninos previo a introducirse la totalidad del sexo, metía y sacaba el crecido músculo a la vez que con la lengua le rozaba, la chica sentía como su amante luchaba por detener el violento impulso de someterla así que decidió eximirlo, tomó su mano y la guío a su propia cabeza, le indicó sin palabras que dispusiera del ritmo y el modo, que podía tomar el control.
Complacido al extremo, Ranma colocó ambas manos a los lados de la cabeza de la mujer logrando moverla a placer a la vez que profundizaba la incursión en la húmeda cavidad, Akane recibía gustosa la dureza que topaba con el nacimiento de su lengua, las frenéticas sacudidas y los gruñidos amortiguados la complacían; en un último movimiento Ranma la atrajo hacia sí hasta que su miembro desapareció por completo vaciándose en el fondo de la garganta acompañado de un ronco suspiro liberador.
-No eres el único que mejora- dijo ella reincorporándose en su lugar y dispuesta a continuar su comida.
El muchacho sonrió de lado disponiéndose a librar otra batalla cuando una sombra se deslizó por la puerta y se lanzó contra Akane.
-¡P-Chan! ¿Dónde habías estado?- contestó amorosamente la chica para luego darle un rápido beso en el hociquito.
-Tan bien que estábamos- murmuró un fastidiado joven.
Como respuesta solo obtuvo que el cerdito le mostrara su lengua desafiante.
-No le hagas caso, P-Chan, se acostumbró a que solo le haga caso a él- el pequeño miró a la chica con duda.
-Así es, cerdito, ya no eres el único que duerme con ella- replicó el de trenzado cabello regresándole el gesto.
-¡Ranma!- reclamó Akane entre sorprendida y halagada.
De inmediato el animalillo se aventó contra su interlocutor dispuesto a rasguñarle la cara con furia, sin embargo el heredero Saotome fue más veloz y alcanzó a detenerlo de la pañoleta.
-Será mejor que te acostumbres, P-Chan- habló remarcando el nombre para luego besar a la chica sin tapujos.
La pequeña bestia se libró en un descuido del agarre para acto seguido salir corriendo en dirección desconocida, a pesar de los llamados de Akane no fue el cerdo quien apareció en la entrada, si no un enfurecido Ryoga.
-¡Ranma! ¿¡Pero que significa todo esto!?- reclamó el recién llegado con voz temible.
-Justo lo que estás pensando, cerdo- repuso calmo el otro hombre adoptando postura de pelea.
-¡Eres un aprovechado!- bramó Hibiki mientras le lanzaba una patada.
El otro chico la esquivó más no con facilidad por lo que prefirió trasladarse al patio de la casa, ya ahí intentó devolverle la agresión pero no atinaba a propinarle ningún golpe , aunque no se había puesto a pensarlo su cuerpo lo resentía, estaba agotado.
-¡Vaya! Si me hubieras dicho que te volviste blando desde un principio no te hubiera atacado con todo, pero ahora es tarde ¡Estoy furioso! Mira que aprovecharte de alguien tan inocente y pura como Akane para dar rienda suelta a tus instintos más bajos es despreciable-
Ranma sabía que con fuerza bruta no podría ganar, así que necesitaba enfurecer a su rival para poder ocupar la técnica del Dragón Volador.
-Y no tienes ni idea de lo delicioso que fue. Su piel suave, sus músculos tensos, sus piernas abrazándome ¡Lo disfruté como con nadie!-
-¡Maldito pervertido!- bramó ciego de ira.
-Ella se me entregó, la hice mía- continuó el muchacho de ojos azules mientras con sus pies trazaba un camino en espiral aumentando la furia de su contrincante- me dijo que me amaba-
El joven Saotome esperaba que Ryoga lanzara un último y colérico golpe para ejecutar su movimiento, más el muchacho de pañoleta en la cabeza se quedó inmóvil a punto de dar el puñetazo.
-Ella… ella… ¿te ama?- expresó con una combinación de sorpresa y tristeza- ¿Te lo dijo?-
-Sí ¿Qué vas a hacer al respecto?- habló el otro tomando de nuevo posición de defensa a pesar de lo contrahecho que estaba.
Ryoga dejó caer a sus costados los brazos exangües, ocultó la mitad de su rostro tras su cabello al agachar la cabeza, dio media vuelta y arrastrando los pies emprendió una lenta retirada.
-¡Oye! No puedes irte así, estamos en mitad de una pelea- vociferó el contrincante con su orgullo más herido que su cuerpo dándole alcance y obligándolo a verlo a la cara.
Los ojos de Ryoga eran dos cataratas de agua salada mientras su boca se deformaba en un infantil gesto de frustración.
-¿De qué sirve?- contestó el aludido con total desanimo- Yo presentía que ella te… creí que tenía una oportunidad entonces… pero es demasiado tarde… ya decidió y tú… maldito afortunado… ya no tengo nada que… - contestó más para sí mismo que para su oyente.
Ranma lo entendió de inmediato, no era furia lo que su amigo sentía, era tristeza y desilusión, lo mismo que Ukyo había vivido hace poco.
-Yo… yo también la amo, ella lo sabe. Solo quiero hacerla feliz-
-Más te vale, Saotome. Si me entero que la hiciste llorar regresaré a patearte ese presuntuoso trasero tuyo y no tendré piedad como hoy- intentó sonar animado- será mejor que entrenes duro, el amor te ha suavizado, así jamás podrás protegerla-
El susodicho asintió decidido pero antes de que pudiera reaccionar Ryoga lo tomó de la ropa haciéndolo volar por los aires, aterrizando en el frío estanque para dar paso a un agudo reclamo.
-¡Eres un idiota!- se escuchó a la chillante voz desde el cuerpo de agua, pero para cuando la chica salió ya no había ni rastro del herido hombre, así que murmuró para sí- adiós, P-Chan-
Akane se había mantenido a la expectativa de la lucha, no alcanzaba a oír con claridad todo lo que decían pero no creyó conveniente intervenir, cuando vio a Ryoga irse pudo apreciar algunas gotas de agua corriendo por sus mejillas, ni siquiera intentó detenerlo, algo en su mente por fin se había aclarado. Abandonó sus pensamientos hasta que una chorreante y maltrecha chica se puso a su lado.
-Él estará bien, no te preocupes- manifestó sacudiéndose el exceso de agua- solo necesita tiempo-
La mujer de corto cabello afirmó con la cabeza.
-¡Ya llegamos!- se escuchó desde la entrada.
Segundos después un par de relajadas mujeres ingresaban a la estancia.
-Se ve que no pierden el tiempo ¿Verdad, cuñadito?- comentó intrigosa Nabiki, tras ver ponerse nerviosos a los prometidos soltó una carcajada y continuó- Mi hermana ya te dio tu lección diaria ¿No es así? Aunque creo que ahora sí se pasó, mira que maltrecho te dejó-
-Esta vez te equivocas, hija, esos golpes no son de Akane- intervino la matriarca Saotome- ella pega más fuerte, estos seguro se los hizo alguno de sus amigos que siempre vienen a jugar con él-
-¡Que bien te conoce mamá!- dijo el golpeado riéndose ante el sonrojo de la joven mujer.
A punto estaba la chica de darle su merecido cuando Nodoka intervino.
-Bueno, mejor iré a la cocina a hacer algo para comer, seguramente se han estado alimentando de pura basura-
-Verás, mamá, la verdad es que…-
-¿Acaso asaltaron un restaurante oriental? ¿O será que esto lo trajo la china loca? Porque si es así no pienso probar ningún bocado, capaz termino hechizada o transformada en un pulpo con alas de murciélago y cara de payaso- se escuchó a Nabiki desde el comedor.
-¿Quieren explicar esto?- habló la mamá de Ranma una vez que vio el festín mirando sorprendida a los prometidos.
-Verá, tía, es que…- Akane tartamudeaba, estaba indecisa entre decir la verdad u ocultarla.
-El compromiso con Shampoo se terminó- el varón cortó de tajo la explicación de la chica- esto lo mandaron como compensación-
Mientras hablaba le extendió a su progenitora el documento que había llegado con la comida. Las recién llegadas mujeres leyeron con asombro.
-Bueno, Ranma, confiesa ¿Cómo lo hiciste?- le interrogó la hermana de Akane, al solo oír balbuceos de parte del interpelado prosiguió- durante mucho tiempo has intentado deshacerte de esa molestia, le has dicho que no te interesa, que no te casarás con ella, que regrese a China, incluso ella misma ha visto la relación que tienes con mi hermana y jamás desistió. A menos que… ¿Acaso será…?-
La joven hizo una pausa observando atentamente a los jóvenes, ambos se congelaron y comenzaron a sudar nerviosos, la penetrante mirada de la mujer estaba a punto de surtir efecto.
-¡Definitivamente!- gritó triunfante- ¡Está embarazada de otro! Con esas maneras suyas solo era cuestión de tiempo, y pensar que decía que te amaba, sí claro. Bueno, pero no podemos desperdiciar tu presente ¿Cierto, cuñadito?-
Los muchachos soltaron al unísono un suspiro de alivio, luego todos los residentes presentes se sentaron a la mesa, Nodoka y Nabiki no pararon de hablar de su viaje hasta entrada la noche.
-Bueno, suficiente de nosotras, ahora cuenten ¿Qué han hecho ustedes durante nuestra ausencia?- cuestionó Nabiki sin aparente doble intención.
Ranma comenzó a emitir sonidos inteligibles hasta que Akane le interrumpió.
-Nada en especial, realmente. Solo hemos estado entrenando…- dudó al continuar, no podía decir que artes marciales porque acababa de ver cómo había sufrido Ranma en la pelea y no le creerían, al fin dijo- ¡yoga! Si, justo eso, decidimos que sería bueno ejercitar nuestra elasticidad para variar un poco-
-¡Que aburridos son! Todo es entrenamiento para ustedes, Si saben que hay otras maneras de mejorar la elasticidad ¿Verdad? – contestó insinuante la mayor de las hermanas presentes- tal vez así bajarían esa tensión que cargan-
-¡Hermana!- habló Akane ruborizada.
-No, no, hija, deberías escucharla- intervino Nodoka- el ser humano está hecho para eso, no es bueno contenerse…-
-¡Mamá!- interrumpió Ranma- Eres mi madre, no deberías alentarnos a, ya sabes, eso-
-¿Pero de qué hablas, hijo? ¡Si es la mejor manera de demostrar lo varonil que eres! Dejar satisfecha sexualmente a tu mujer es la mejor prueba de lo hombre que…-
-¡No voy a continuar escuchándolas! Es demasiado…-
-¡Vamos, Ranma! Presta atención a tu madre, una mujer con experiencia como ella podría darte buenos consejos para que le bajes el mal genio a mi hermanita-
-¡Nabiki! No digas tonterías, yo no tengo mal genio porque…- detuvo su alegato en seco- bueno, no tenemos que seguir hablando de esto, es un gusto que hayan vuelto pero deben estar exhaustas, mejor vayan a descansar mientras Ranma y yo ponemos orden aquí. Ven, bobo, llevemos los trastes a lavar-
Acto seguido los prometidos huyeron a la cocina, las que se quedaron empezaron a hablar en voz muy baja.
-¿Viste eso, tía? Parece que realmente pasó algo en nuestra ausencia-
-Sí, también lo percibí. No sé si sea buena idea presionarlos, ¿Qué tal si resulta contraproducente? Ya ves a tu papá y a Genma siempre queriéndolos casar, sólo logran que se enojen y se distancien-
-Bueno, pero no me dirás qué los planes de mi papá y el tío son los más brillantes- Nodoka asintió resignada- además, nunca habíamos unido fuerzas e inteligencia para juntar a esos dos. Créeme, tía, lo lograremos-
-Bien, ahora ¿Qué sigue?-
-¿Recuerdas aquel remedio que le compramos al vendedor chino?- dijo la señorita Tendo.
-¿Cuál? ¿El que es para las varices?-
-No, tía, el otro. El que te dio para resolver el "problemita del tío Genma"-
-¡Claro! Aquí está mira- expresó Nodoka mostrándole a Nabiki un pequeño sobre .
-¡Bien! Estos son unos panes dulces, rocía la medicina sobre los dos de chocolate como si fuera azúcar, le daremos a ese par un buen motivo para desvelarse-
-Pero acaban de cenar, hija, ¿Realmente crees que se lo coman?-
-Por favor, tía, conoces el apetito de Ranma, no se come su mano porque la utiliza mientras que Akane no desperdiciará un buen ejemplar de chocolate-
-Cierto. Bueno, pues que empiece la función- mientras hablaba ya estaba espolvoreado los pastelillos.
Apenas regresaron los más jóvenes de la cocina, Nabiki y Nodoka les invitaron de los postres para luego retirarse pretextando el largo viaje, Ranma engulló su postre en apenas dos bocados mientras que Akane lo comió pausadamente durante la edición de su dorama favorito, el muchacho no quería admitirlo pero también se había enganchado con la serie por lo que se quedaron solos frente al televisor.
Estaba por terminar el capítulo del día cuando la chica comenzó a sentir agitada su respiración, su corazón también estaba acelerado y un inexplicable calor la invadía.
-¿Está haciendo calor o es mi imaginación?- preguntó la mujer intentando disimular su ansiedad.
-Yo, yo creo que es porque no ha llovido- contestó el joven en peores condiciones que ella ya que el pantalón había comenzado a molestarle.
-Sí ¿Verdad?- una risilla nerviosa emanó de la chica agitándose el escote de la blusa buscando aliviar la alta temperatura.
El movimiento no pasó desapercibido para el joven, lo que empeoró su de por sí precaria situación. Envalentonado por el silencio reinante, en apenas un par de movimientos se encontraba ya al lado de Akane, la tomó por la cintura con algo de brusquedad y buscó sus labios hambriento. Sus bocas se enlazaron en una feroz pugna mientras sus lenguas bailaban anhelantes al mismo ritmo.
-No deberíamos- susurró Akane sin convicción- ya llegaron, podrían vernos-
-Te necesito, por favor- rogó el varón recorriendo el conocido camino de su cuello con impaciencia- solo un poco, anda-
-Ven- rápidamente la joven se levantó de su lugar llevando a Ranma con ella.
Se dirigieron a un escondido armario donde guardaban los utensilios de limpieza, ambos entraron sin hacer ruido cerrando la puerta tras de sí.
-No sé qué me pasa pero te necesito dentro de mí ahora- prácticamente ordenó la chica.
A continuación se volteó dando la espalda al joven Saotome, se bajó los pantalones y bragas de un solo movimiento y ofreció el espléndido trasero; a pesar de que el chico no necesitaba más estimulación, la actitud de su prometida y la hermosa vista que le regalaba elevó su excitación aún más, liberó en ese momento a "La bestia" que estaba más brava que nunca, posicionándola inmediatamente en la chorreante entrada de su amada y embistió para penetrarla en un solo movimiento. Una apagada exclamación apenas audible fue la expresión de ella al sentir la placentera irrupción, recargó sus manos sobre una de las paredes y comenzó a empujar sus caderas contra las masculinas disfrutando la estimulante fricción; mientras tanto, Ranma buscó sus pechos, comenzó a estimularlos con bruscas y ansiosas caricias que sabía disfrutaba para terminar aprisionando las endurecidas puntas entre sus dedos, sin embargo, al escuchar los cada vez más apasionados susurros de placer de Akane sabía que se acercaban al clímax, por lo que afianzó su agarre en las caderas de la chica empujando con bestial exaltación; el incesante golpeteo de las carnes se aceleró para repentinamente detenerse dando paso a un suave pero casi imperceptible quejido a la par de un ronco murmullo. La serenidad de la noche no se había interrumpido aunque en el interior de aquel armario de limpieza apenas se normalizaban las respiraciones de los amantes que se apresuraban a acomodarse la ropa.
-Vienen tiempos muy difíciles- dijo Akane tomando entre sus manos el rostro de su prometido mientras le besaba- No sé si podremos disimular bien-
-Lo siento, no sé qué me pasó, simplemente no pude contenerme- repuso algo avergonzado el joven correspondiendo a la caricia.
-No nada más fuiste tú, yo también te deseaba, y mucho- continuó ella lamiendo traviesa el labio inferior del muchacho.
-¿Tú, tú crees, realmente que, podremos, que lo lograremos?- prosiguió Ranma intentando capturar entre sus labios los carnosos de ella.
-No, no pienso, que, sea tan difícil. ¿O si?- reanudó la muchacha mientras acariciaba lascivamente la estimulada consistencia ubicada por debajo de la cintura del varón.
-Tal vez, solo, tal vez, un poco- repuso él amasando los glúteos femeninos con ardor.
-Quizá deberíamos, tú sabes, aprovechar mientras, se pueda- su mano se introdujo valiente por dentro de los pantalones masculinos y acarició el robusto elevamiento.
Un suspiro cargado de anhelo fue lo que obtuvo por respuesta, con el permiso tácito sobó con dedicación la persistente excitación de su amado, él echó hacia atrás la cabeza mientras se derretía ante los toques de Akane. El joven estaba disfrutando el masaje cuando intempestivamente bajó su mano deteniendo los movimientos de la chica, ante el gesto interrogante de ella le indicó guardara silencio. Más como un rumor que como un sonido, se pudieron escuchar por unos instantes quedos ruidos provenientes del pasillo, los retozones jóvenes se paralizaron de inmediato.
Con presteza se acomodaron lo mejor que pudieron sus vestimentas, con señas fue Ranma quien le indicó a la chica que se quedara ahí mientras él salía, a pesar de que ella intentó detenerlo fue en vano.
Una vez afuera cerró cuidadosamente la puerta y caminó un par de pasos por el corredor, no se había alejado aún del armario cuando se topó de frente con su madre empuñando una espada de madera, Nodoka liberó un sobresaltado grito.
-¡Ay, hijo! No me asustes de esa manera, pero, ¿Qué es lo que hacías ahí?- interrogó aún aturdida.
-Yo soy quien debería preguntarte qué haces aquí- cuestionó el joven.
-Escuché ruidos y vine a ver de qué se trataba, menos mal que eras tú, pero no me has contestado ¿Por qué estás en el armario de limpieza a esta hora?-
-Yo, yo, verás, es que, hice un desastre en el baño y pues, estaba, yo- intentó contestar aunque más bien balbuceaba palabras.
Luego de escrutarlo con la mirada la matriarca Saotome dijo pasados unos momentos.
-Lo entiendo todo, no necesitas decir más, querido-
-¿De, de, de verdad? Tú, tú, ¿Qué es lo que entiendes?- dijo un confundido muchacho.
-Bueno, hijo, yo sé que ya eres un hombre y pues que necesitas algo de privacidad de vez en cuando, cosa que no es posible estando tu madre en el mismo cuarto ¿Cierto? Es perfectamente normal que te "liberes" pero ¿En el armario de escobas? No me digas que ocupas, no sé, el palo o algo así para…-
-Basta, mamá- le detuvo un avergonzado Ranma- no, no, es lo que tú crees, bueno, sí, pero, pero, no ocupo la escoba ni nada, es solo que nadie entra ahí a esta hora y pues…-
-Bien, bien, no necesitas seguir explicándome- enunció Nodoka conciliadora- pero creo, hijo, que sería mejor que "gastaras tus balas" en, no sé, un blanco diferente-
-¿Qué? ¿Pero qué…?-
-Bueno, yo solo digo que Akane es una atractiva jovencita en plena forma, son prometidos, nosotros y su padre estamos totalmente de acuerdo en que experimenten ¿Sabes? Tal vez así, pues, quizá, tengamos heredero del Dojo pronto- intentó escucharse persuasiva.
El joven respiró profundo para no perder los estribos y tratar de dominar su bochorno.
-Mamá ¿Si te platico algo muy interesante dejarás de insinuar que quieres que, que quieres que Akane y yo, que quieres que algo suceda? ¿Nos dejarás en paz?-
-Depende de qué tan beneficiosa me sea esa información- una animada Nodoka hablaba.
-Bien, pero tienes que prometer que no harás un alboroto y sobre todo que no le contarás al viejo y al tío Soun de esto ¿Si? Es más, a nadie, no puedes contarle a nadie ¿Trato?- la señora asintió con la cabeza dando pauta a qué el chico continuara hablando- Ya no tengo más compromisos, con nadie, Akane es mi única prometida-
-¿Hablas en serio? Bueno de la chica gata ya me habías dicho, la de la risa macabra ya sabía que estaba "de vacaciones", pero ¿Qué hay de tu amiga la cocinera? Esa que parece chico-
-Nada, se acabó, no hay nada con ella- suspiró.
-¡Esa es una excelente noticia! ¿Y que hay de lo que hablamos antes de irme? ¿Ya lo pensaste?-
-Mamá ¿Podríamos dejar ese tema para otro momento? Estamos aquí a medianoche en la oscuridad, creo que podemos hablarlo con más calma en el día-
-Sí, claro, tienes razón, hijo, es hora de irnos a descansar- asintió conciliadora.
-Sube, yo te alcanzo en un rato- se expresó tapándose la boca.
-¡Ya, ya, claro! Perdón por interrumpirte yo, discúlpame ¿Necesitas algo? ¿Papel, crema, algo?-
-Mamá, suficiente tengo con la vergüenza como para pedirte algo ¿No crees?-
-¡Cierto! Cierto, disculpa es, perdón, es raro. Ya me voy a dormir, hasta mañana, hijo-
El muchacho extendió los dedos a modo de despedida y bajó la mano solo hasta que la vio perderse rumbo a las escaleras, dio un profundo suspiro y volvió a entrar al armario. En el interior halló a una joven convulsa de risa que ahogaba sus carcajadas con sus manos.
-No es gracioso, es vergonzoso- se expresó al fin relajándose- pero era preferible que pensara que me estoy haciendo justicia por propia mano a que supiera que estamos aquí juntos ¿No?-
-Ya sé, pero no le quita lo cómico a la situación- habló ella limpiándose una lágrima de la comisura del ojo.
-Bueno, como no quiero que vaya a regresar trayendo algún tipo de material visual de apoyo, iré a asegurarme que esté en el cuarto. Espera unos minutos y sales ¿De acuerdo?-
-Bien, pero antes ven aquí, quiero despedirme apropiadamente ya que de ahora en adelante será muy difícil- dicho lo anterior besó tiernamente a su prometido por algunos largos minutos.
Mientras tanto en el pasillo de la planta superior, en la penumbra se adivinaban un par de susurrantes siluetas.
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Ya sé que no tengo perdón de ustedes pero de verdad que me fue muy difícil sacar este nuevo capítulo.
Espero les haya gustado, trataré de actualizar nuevamente pronto, mientras agradezco a mi beta Kris de Andrómeda que no sé cómo no le ha dado el soponcio aún con tanta cosa malhecha que recibe de entrada; agradecimientos a las administradoras del grupo Ranma Latinoamerica en Facebook, especialmente a Claudia que en cada oportunidad recomienda mis fics y a Lélek, gracias por no perder la fe en mi. También expreso mi gratitud a ustedes lectores que a pesar del tiempo transcurrido me leen nuevamente.
¡Hasta pronto!
