-¿Y bien?-
-Todo va como esperábamos-
-¡Excelente!- dijo algo más alto que un susurro-
- Silencio- habló la mayor- pueden subir en cualquier momento, mañana seguimos con el plan-
- Bien, sólo recuerda nuestro trato-
-Si, si, ¡Ay! que me perdonen mis antepasados, pero todo sea con tal de que por fin estén juntos- expresó Nodoka alzando las manos a manera de ruego- Vámonos, no vaya a ser que empiecen a sospechar-
Las mujeres apenas alcanzaron a entrar a sus respectivos cuartos antes de que el muchacho apareciera por la escalera dirigiéndose a la habitación que compartiría con su madre esa noche, normalmente sus padres dormían juntos en un ala distinta de la casa pero cada que Genma se ausentaba prefería que ella pasara la noche junto a él por si lo necesitaba, aunque actualmente había otro sitio donde preferiría pernoctar, agitó la cabeza y con una sonrisa boba en los labios se dirigió al baño a asearse.
Para cuando llegó a la habitación encontró a su madre aún preparándose para dormir.
-¿Tan rápido? Hijo, eso no es nada varonil, deberías procurar aguantar un poco más, Akane te agradecerá algún día que…-
-¡No, mamá!- le interrumpió abochornado- yo no… bueno sí… mejor durmamos-
Rápidamente se deshizo de su ropa y se acomodó en el futón que la linda señora ya había dispuesto dándole la espalda, no tenía cara para verla así que agradeció que pronto apagara la luz.
Apenas Nodoka se recostó concilio el sueño, no así Ranma que no dejaba de pensar en las palabras de Ryoga "el amor te ha suavizado, así jamás podrás protegerla" resonaba en su mente.
- Estúpido Ryoga- murmuró con rencor sabiendo en el fondo que tenía razón.
Fuerza o amor ¿Tendría que elegir o podría hallar el justo medio? Pensando en eso se adentró en el mundo de los sueños.
-0-
-¡Déjala, maldito!- gritó hasta quedar ronco.
-¿O qué?- le retaba un tipo al que no le alcanzaba a ver el rostro- ¿Me golpearás con tus brazos de gelatina y tus piernas de liga? ¡No me hagas reír!-
El sujeto tenía a Akane de espaldas a él sostenida por las manos, le lamía el cuello lascivamente mientras restregaba su cadera contra las posaderas femeninas, ella lloraba mientras veía a su prometido con impotencia; por su lado, Ranma corría para alcanzarlos, cuando al fin llegó intentó atacar al secuestrador con sus puños, el otro se reía de los suaves golpes que recibía mientras le abría las piernas a la joven para incursionar en ese espacio.
-¡Noooooooo!- exclamó hundiendo su puño en el suelo de madera.
-¡Ranma, querido! ¡Despierta!- La señora Saotome movió con brusquedad la espalda de su hijo que aún tenía la mano incrustada en el piso- Fue solo un sueño, hijo, tranquilo-
La neblina desapareció dando paso a la claridad.
-Yo… ella…- quiso hablar sin atinar a hacerlo.
Su madre le veía sin entender, pero no le gustó nada la reacción de su primogénito.
-Ya no te preocupes, querido, mejor vamos a desayunar que parece que necesitas alimentarte, estás adelgazando- intentó desviar el tema mientras apretaba uno de los bíceps de él cariñosamente.
La mujer salió de la habitación rumbo a la cocina, Ranma se quedó observando sus músculos, su madre y Ryoga tenían razón, tantos días sin el rudo entrenamiento al que estaba acostumbrado comenzaban a mellar su físico. En su frente se instaló un gesto entre pensativo y molesto que lo acompañó el resto del día.
-¡Familia! ¡Regresamos!- se escuchó desde la entrada.
Unos sonrientes Soun y Genma hicieron su aparición triunfal en el hogar.
- Llegaste, querido- expresó con una sonrisa forzada la matriarca- ¿Qué no duraría más su viaje?-
- Bueno, se presentaron algunos inconvenientes- repuso el hombre de anteojos con risa nerviosa.
Con sólo una vistazo a la desenfundada katana de Nodoka, los recién llegados confesaron.
- Nos encontramos al maestro cerca de la tabern… del lugar de entrenamiento, ya había cometido varios crímenes y pretendía obligarnos a ayudarlo en otros tantos, así que lo encerramos en una cueva y salimos de ahí lo antes posible. Ahora solo es cuestión de tiempo para que regrese- confesó Soun abrazando en medio de lágrimas a su cómplice de tantos años.
Las mujeres intercambiaron miradas fastidiadas, con esas alteraciones a sus planes debían adecuar la estrategia.
-¡Hijo, que gusto verte!- expresó Genma en cuanto entró a la estancia- ¡Pero qué te ha pasado? Mira en qué terrible estado estás, seguramente no has entrenado como es debido. ¡Claro! Sin tu viejo aquí aflojaste la disciplina, pero ahora que ya llegué dedicaremos todo el día a fortalecerte-
Ranma bufó con hastío, que su padre le dijera tales cosas solo implicaba que tenía razón.
-Ahora si no te apuras entrenarás con el estómago vacío- habló el Saotome mayor devorando cuánto había en la mesa.
-¿Qué? ¡Oye, viejo!- alcanzó a decir antes de tomar sus palillos e intentar comer algo de lo poco que la aspiradora humana de su padre dejaba.
Para cuando Akane bajó a desayunar ya no quedaba rastro del padre ni del hijo.
-¡Papá, regresaste!- exclamó abrazando a su progenitor.
- Así es, pequeña. Al fin estoy en casa de nuevo-
Nodoka llevó el desayuno para el resto de la familia y todo fue paz… hasta la hora de la comida, donde la misma escena se repitió ese día y otros tantos más.
-0-
-¿Qué piensas?-
-Todo ha estado muy difícil-
-¿Los has visto juntos?-
La joven negó con la cabeza.
- No podemos dejar que por ese par todo se vaya al…-
-¡Tía!- le miró con expresión divertida- no hacen falta las malas palabras, solo idear el plan perfecto, y ya me adelanté-
-Sabía que serías una gran aliada- sonrió complacida la mujer madura- claro que tu comisión aumentará-
-No esperaba menos de ti- dijo con ambición en los ojos- ahora escucha…-
Las cómplices se quedaron hablando bajo en la estancia mientras los demás habitantes seguían con sus vidas.
-0-
El esperado día había llegado, lucía un hermoso atuendo a la usanza tradicional japonesa, el inmaculado blanco hacía resaltar sus bellas y delicadas facciones, todo en ella era una oda a lo sublime.
- Te ves hermosa, hija- suspiró con alivio Nodoka.
- Gracias- expresó la angelical novia.
- Es hora de irnos, ya te esperan-
Una hermosa sonrisa provocada por un infinito amor iluminó aquella bella faz.
La ceremonia se llevaría a cabo en el templo que había elegido la feliz pareja, las familias finalmente se unirían con ese matrimonio tan esperado, al fin aquella chica Tendo que por tanto tiempo había esperado estaría enlazada al hombre de su vida.
-¿Qué está sucediendo?- habló fuerte un extrañado y sucio Ranma al llegar al Dojo junto a su padre en medio de la algarabía del día.
- Al fin se casa, cuñadito, ¿O debería decir, ex cuñadito?- contestó presta Nabiki con una misteriosa expresión.
El joven apenas tuvo tiempo para dejar caer su mochila, corrió a toda velocidad al interior de la casa y en menos de un minuto ya estaba en la planta alta del hogar, con una creciente angustia en su pecho llegó hasta la entrada de la habitación de aquella que ocupaba sus pensamientos, sin aviso e intempestivamente abrió la puerta para enfrentar uno de sus miedos más profundos, la cegadora luz le impidió divisarla por unos instantes pero casi de inmediato pudo ver al objeto de su amor.
Ahí estaba ella, parada en medio de la habitación revisando los últimos detalles de su bello vestido color azul rey que se ajustaba a su figura haciendo denotar todos sus atributos, su cabello estaba recogido con una coqueta peineta de pedrería y su rostro adornado con un ligero maquillaje lucía encantador.
- Akane- soltó en un suspiro cuando pudo recuperarse- yo… yo…-
La chica abrió los ojos sorprendida enormemente por la visión en la puerta de su habitación, su corazón latía con violencia, sus manos temblaban de emoción, las piernas no le respondían, luego de tanto tiempo ahí estaba él, Ranma Saotome, el causante de tantas noches de llanto, de largos días de desasosiego, de semanas de soledad, al fin había regresado aquél a quien se había entregado en alma y cuerpo, el mismo que un día había desaparecido de su casa y de su vida.
La emoción del reencuentro fue sustituida por el rencor del recuerdo de la ausencia, rápidamente se recompuso haciendo un esfuerzo sobrehumano para tomar dominio de sí misma.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo te atreves a entrar de esa manera a mi habitación?- recriminó con dureza.
-Yo… yo… creí que…- tartamudeó.
-¿Qué? ¿Qué creíste, Ranma? ¿¡Qué?!- terminó gritando con furia.
Aquella última pregunta lo sacó de su estado de conmoción, ingresó por completo al cuarto cerrando la puerta tras de sí, decidido se acercó hasta donde la menor de las Tendo estaba y la encaró.
-Si piensas que puedes desecharme como si fuera un estorbo estás muy equivocada, mataré al infeliz que se atrevió ¡con el único que vas a casarte será conmigo!- dijo apretando la mandíbula de rabia.
Akane le miraba expectante, pestañeó un par de veces haciéndola ver adorable ante los ojos del joven a pesar del coraje que le llenaba, apretó los labios con impotencia y le propinó un poderoso empujón que lo impacto contra su clóset.
-¡Eres un imbécil! ¡La que se casa es Kasumi!- le habló con potente voz antes de salir al pasillo- mejor ve a ver a tu madre, ella les preparó todo para que asistieran a la fiesta, nunca dejó de creer que regresarían para este acontecimiento, a diferencia mía-
De un portazo y diciendo lo último casi en un susurro, la joven desapareció dejando a un extrañado Ranma aún en el piso, el alma le había regresado al cuerpo.
Salió del cuarto dispuesto a seguirla pero en el pasillo una delicada figura ya le esperaba.
-¡Qué gusto me da que hayan vuelto, hijo! Apresúrate, tu padre ya se está aseando, sólo faltas tú- le dijo mientras le empujaba hacia el baño.
-Pero necesito…- intentó hablar.
-¡Asearte!- exclamó gustosa- ya tendrás tiempo para conversar, ahora entra-
Rápidamente abrió la puerta e introdujo el enorme cuerpo al interior, suspiró aliviada, tal vez con un nuevo plan se pudiera arreglar el desastre.
-¿No es esto genial, Ranma? Regresar a casa y encontrarse una fiesta donde darán comida y bebida hasta hartarnos- expresó soñador su padre relajándose en la tina.
-¡Todo esto es tu culpa!- explotó mientras se tallaba los brazos con fiereza- Si no me hubieras secuestrado no estaría así-
-¿Acaso te arrepientes?- le rebatió su progenitor con malicia- haz logrado lo que nadie en tan solo seis meses, deberías estar orgulloso, ahora sí eres un guerrero completo-
- No sé si valió la pena- dijo por lo bajo el hijo dando por terminado su baño y saliendo a vestirse.
-Yo sé que me lo agradecerá- habló para sí el hombre sumergiéndose en el agua caliente.
-Te dejé tu traje en tu cuarto, hijo. Iré a supervisar los últimos detalles en el Dojo que es donde se llevará a cabo la recepción, por favor alcánzame allá- le dijo su madre al cruzarse en el pasillo, luego añadió pícaramente- no olvides que debes causar una buena impresión-
Ranma se dispuso a vestirse de mala gana, lo último que quería era convivir en una fiesta cuando lo que le interesaba era arreglar las cosas con su prometida, a solas. Se dirigió al Dojo donde los invitados esperaban el arribo de las familias y de los novios, saludó de lejos a todos aquellos que se le hicieron medianamente conocidos, apenas vislumbró a su madre se le acercó.
-Te ves muy bien, Ranma. Ahora toma asiento en esa mesa junto a la señorita Toriyama, es una querida amiga de Kasumi así que trátala bien ¿Quieres?-
El joven no tenía ganas de discutir, suficiente desazón le había generado el encuentro con Akane como para estar dispuesto a enfrentar a su madre, así que se dirigió a dónde le indicó y esperó como todos los demás.
- Hola- habló con sonrisa felina la mencionada señorita- No sabía que Kasumi tuviera un amigo tan guapo-
-Yo… yo…- intentó contestar visiblemente nervioso ante el descaro de la mujer.
- Soy Sakura Toriyama- expresó extendiendo su mano.
- Ranma, Ranma Saotome- respondió a la presentación.
- Saotome… tu nombre me suena conocido- dijo ella llevándose el dedo al labio coquetamente- bueno, ya lo recordaré. Y bien, Ranma Saotome, cuéntame cómo un hombre tan apuesto y musculoso está aquí solo hoy-
- Yo… yo…- las mejillas de Ranma ardían para diversión de su interlocutora.
Un murmullo general se hizo presente, al girarse logró ver a una bella Kasumi del brazo de un apuesto y atontado doctor Tofú pero no les prestó atención por mucho tiempo, quien le robó la mirada fue una hermosa jovencita de atuendo azul que caminaba del brazo del señor Tendo. Tenía casi un año sin verla y le pareció aun más maravillosa que aquella última noche que pudieron hablar; su fisonomía se había estilizado estrechando su de por sí fina cintura, ensanchando sus provocativas caderas y abultándose en la zona del pecho, el escote del vestido era una invitación a perder la cabeza.
Akane le vio a lo lejos, estaba más masculino que como lo recordaba, aquel smoking que ostentaba le hacía resaltar el intenso azul de su mirada además de realzar su ancha espalda y sus trabajados músculos que eran visibles aún por sobre la tela. Sus ojos se toparon, ella giró su cabeza a la vez que apretaba los labios en evidente signo de disgusto, él bufó con fastidio suponiendo la larga noche que le esperaba.
Los novios se sentaron en la mesa principal junto a sus respectivos madre y padre, las hermanas Tendo se acomodaron en la que estaba próxima a Sakura y Ranma. Akane podía sentir sobre ella una penetrante mirada pero no iba a darle gusto, continuaría como si él no estuviera; por su parte, el asedio de Sakura sobre Ranma no cedía, siguió coqueteándole el resto de la noche extendiendo de vez en cuando la mano para rozarle el brazo, estirando la pierna para "accidentalmente" toparse con la masculina extremidad, acercando su silla hasta invadir el espacio personal del sujeto en cuestión.
-Se ve guapo ¿No?-
-¿Qué? ¿Quién?- contestó con fingido desinterés.
- Ranma, obviamente- dijo divertida- Ten cuidado, hermanita, si te descuidas más de una está dispuesta a ocupar tu lugar-
Al terminar la frase dirigió los ojos hacia donde estaba el susodicho, en ese instante Akane se dignó a mirar en su dirección para captar el momento justo en que Sakura se intentaba acercar al oído de Ranma para hablarle. La sangre le hirvió del enojo, sus ojos destellaron, sus puños se crisparon, todo pasaba ante los ojos de Nabiki que se regocijaba de la reacción.
Se levantó de su lugar encaminándose a la puerta, pensaba refrescarse en el exterior e intentar recobrar su serenidad, una vez afuera una ráfaga de aire le sacudió el cabello, el frío de la noche la hizo abrazarse a sí misma. Lo siguiente que sintió fue una tela envolviéndola impregnada de un agradable aroma, miró sus brazos y ahora estaban bajo un saco.
- Te resfriarás- luego de una pausa continuó- tenemos que hablar-
Ella detuvo su andar para mirarlo, Ranma estaba parado a su lado observándola con insistencia; él podía ver un cúmulo de emociones en sus ojos: ira, dolor, reproche, tristeza, incredulidad, tal vez ¿Deseo?.
Verlo frente a ella tan apuesto, después de una larga ausencia y luego de haber observado como era asediado por aquella mujer hizo que el monstruo de los celos se posesionara de Akane, pero esta vez se manifestó de una manera diferente.
Lo tomó por la corbata y le acercó a su rostro con violencia, apenas estuvo a su alcance se apoderó de esos carnosos labios con agresividad, de inmediato fue correspondida con ansiedad, enredó sus dedos en la trenza perfectamente peinada revolviendo los cabellos, sintió su cuerpo arder ante el contacto de las inquietas manos del único hombre que la había poseído, se sintió enceguecida de lujuria y coraje llevándola a morder con fiereza el labio de quién la degustaba hasta que percibió el acre sabor de la sangre. Se separó para verlo de forma retadora, esperaba le reclamara o se indignara, pero eso no sucedió; Ranma le miró con el deseo a flor de piel, lamió su herido labio y la tomó por la cintura con brusquedad tumbándola sobre el césped tras unos matorrales, se hizo espacio entre sus piernas levantándole el vestido, apenas ladeó la ropa interior de encaje mientras abría sus pantalones dejando libre a la sedienta "bestia" que bramaba por saciarse, de una sola embestida la penetró hasta el fondo haciéndola gemir complacida, despiadadamente entraba y salía de la grieta que le recibió empapada desde el primer contacto. Akane se retorcía gozosa ante los imperiosos embistes de su prometido, se aferraba a él como si la vida se le fuera en ello, le besaba cual náufrago sediento al hallar un oasis; él desvío el rostro para saciarse en la piel por tanto tiempo anhelada, aquella que evocaba para aliviar las tantas noches de soledad que habían pasado separados, posó sus labios en el delicado cuello y succionó con vehemencia, era de él, sólo de él y no le importaba nada más, quería que el mundo lo supiera. Al sentir la dominante caricia arqueó su espalda, una agradable corriente eléctrica le recorrió el cuerpo terminando justo en su centro, la respiración de su amante le indicaba que estaba por alcanzar el paraíso que también se aproximaba a ella, afianzó el portentoso y firme trasero masculino nulificando la distancia, acarició con su interior el inflamado miembro que la invadía exhalando un complacido gemido mientras se llenaba de la simiente de su amante.
- Te extrañé- susurró en el oído femenino.
- Imbécil- fue lo único que dijo antes de darle un potente golpe que lo hizo volar hasta chocar con el muro.
La chica se levantó, se arregló lo mejor que pudo la ropa y el cabello para regresar a la fiesta. Un perplejo Ranma se quedó aún unos minutos sentado donde se había impactado, una sonrisa jactanciosa asomó a sus labios para después incorporarse, se reacomodó vestimenta y trenza antes de seguir los pasos de su amada.
-0-
No me asesinen por la larga ausencia, les tengo una buena noticia: ya está terminada la historia.
Tendrá otros tres capítulos y finalizará, así ya no los tengo en ascuas. Sólo revisaré los últimos detalles junto a mi fabulosa beta Kris de Andrómeda y estará lista para que la lean.
Les agradezco mucho la paciencia y el acompañarme hasta aquí en mis desvaríos, aprecio todos y cada uno de sus reviews. Ya saben que toda crítica constructiva es bien recibida.
Agradecimientos especiales a mis amigas virtuales Claudia y Lélek ¡Son lo máximo! También a mi grandiosa beta que me apoya incondicionalmente.
Hasta muy pronto.
