Capítulo 2: Valeveira
Habían pasado 5 años desde Raccoon City y Carlos Oliveira no podía ser más feliz.
Era joven, musculoso, muy atractivo y sobretodo…Su esposa, su amada Jill.
¿Quién diría que en un infierno como aquel encontraría a una mujer tan encantadora y tan buena para patear traseros de monstruos?
Ahora se encontraban en su natal Brasil, mientras Jill ayuda a su pequeña hijita a aprender a colorear un libro para colorear en el living, Carlos está en la cocina abierta que tiene su departamento, preparando el desayuno. El brasileño no puede dejar de sonreír al verlas mientras preparaba café, Jill se tomó un momento de complicidad para devolverle la sonrisa antes de volver a concentrarse en su pequeña.
Carlos no podía dejar de sonreír, su vida tan feliz y lejos de la vida de la policía y el mercenario, era tan…perfecta….que parecía un sueño.
Fue cuando uno de sus propios ronquidos lo despertó…
Estaba en una cama matrimonial, era 2021 y ya bordeaba los 48 años, ya no era tan musculoso, sino algo rechoncho y semi calvo….Y su esposa, la mujer que dormía a su lado no era Jill.
Oliveira se pasó la mano por su rostro, recordando rápidamente que después de sobrevivir a ese evento monstruoso, él y esa mujer tomaron caminos diferentes.
Entonces el volvió a Brasil, consiguió un trabajo como mecánico y espero….realmente pensó, que llegaría el día en que Jill entrara a verlo….Pero eso nunca paso….la castaña ni si quiera intento contactarlo.
Fue cuando en un bar, Carlos se topó con esta chica la cual era súper sexy…."Algo para pasar el rato, mientras intentaba encontrar el modo de contactar a Jill", pensó él.
Pero lo que pensó que sería algo "pasajero", se convirtió en un matrimonio de 25 años, con hijos y nietos. Carlos no se puede quejar, ahora es dueño del taller mecánico donde trabaja, su esposa ha sido una compañera excepcional que lo ha apoyado en las buenas y en las malas, sus hijos son buenas personas y sus nietos son adorables.
Sin embargo….
Una parte de él, aun anhela aquella castaña de ojos serios con la que paso tan solo una noche y ni si quieran tuvieron un beso.
Así que, como en noches anteriores, se vuelve a acomodar respirando profundo hasta volver a dormir….Regresando a los brazos de Valentine. Por qué de día, es el de su familia, en la noche la cosa cambia…Ahí el pertenece a la "super poli", aunque sea en sueños.
