Para esos días, Tracios recibió una dura noticia, Palios regresaba del Santuario, pero no convertido en un caballero; por el contrario, se le había expulsado por no desarrollar ni la fuerza ni la disciplina que se le exigió. Así que el príncipe regresó a Sicilia cargando la vergüenza del fracaso, pero antes de enfrentarse a su padre, pensó en pasar unos días con su hermana Shaina, creyéndola en la finca donde había crecido, pero al llegar al lugar, los sirvientes le anunciaron que su hermana no había regresado desde el rompimiento de su compromiso. Palios se dirigió a palacio a marcha forzada, creyendo que eso no era una buena señal.
Así que Palios regreso justo al día siguiente en que Shaina había asustado a todos. El rey lo recibió con evidentes signos de alegría, aunque decepcionado por su fracaso, pero ahora con su amado hijo en la corte, tendría un consejero más para decidir qué hacer respecto a Shaina.
Tracios le conto a su hijo todo lo ocurrido, incluyendo el sueño que no lo dejaba en paz, pero sabiendo que Palios estimaba a Shaina, disimulo los prolongados castigos que se le habían propinado a la princesa y también la fuerza que esta había mostrado; el príncipe se enfureció al escucharlo, él en verdad quería mucho a su hermana y le recrimino al rey sobre su conducta.
-Siempre has tenido la duda sobre si ella es o no tu hija, pero al fin de cuentas la reconociste como tal, ¿por qué te empeñas en castigarla por tu propia decisión? Ella no es culpable de lo que haya hecho su madre. Por favor, libérala. - Dijo Palios con desesperación y enojo.
-¡No!, tu no conoces a ese monstruo, mira todo lo que me hizo- replico Virmila mostrando las heridas que Shaina le había provocado y continuo narrando lo que había ocurrido esa noche. Palios no creía lo que decía su hermana, pero al ver que Tracios confirmaba la versión, salió de la habitación donde se encontraban para buscar a su hermana en los calabozos; ahí pudo preguntar a los guardias sobre lo ocurrido, estos le confirmaron la misma historia de su hermana.
Palios se presentó ante Shaina, no pudo ocultar su enojo al ver en las condiciones en que ahora vivía su hermana, la encontró sucia, en extremo delgada y débil. La princesa al ver a su hermano sonrió y lo abrazo con fuerza. Palios, con lágrimas en los ojos, le prometió que la sacaría de ahí.
Palios decidió utilizar el miedo que su padre y Virmila le tenían a la supuesta fuerza descomunal de Shaina; para lograr su liberación, y al darse cuenta de que el rumor sobre la princesa estaba latente en la corte, convenció a varios de los consejeros para que, juntos exigieran la liberación de la princesa, argumentando que la pobre princesa, sin duda había desarrollado ese poder, motivo de los duros castigos, por lo tanto no era conveniente seguir dándole ese mal trato, ya que antes, les pidió recordar a los consejeros, cuando la doncella vivía en paz y lejos del palacio, nunca hubo problemas con ella. Los consejeros decidieron apoyar al príncipe y pronto Tracios se vio lleno de reclamos de sus más fieles integrantes de su corte.
Las noches de Tracios eran cada vez más inquietantes, ese sueño no lo dejaba en paz, Palios aprovechando la notoria angustia de su padre, le decía que, sin duda, la Diosa que se mencionaba en su sueño, era la que le proveía de ese poder a Shaina, y que todos serían merecedores de un castigo mayor, si no se liberaba a la joven; por lo que al día siguiente se resolvió liberarla.
Palios fue personalmente a darle la noticia a su hermana, la joven sería conducida a una habitación en el palacio, tuvo que ser cargada por su hermano puesto que se encontraba demasiado débil como para salir por su propio pie. Ya instalada en sus nuevos aposentos, Palios la recostó sobre la cama y él se sentó a su lado acariciándole su corto cabello, la joven al sentir las caricias y la suavidad de la cama, que no sentía desde hace mucho, se quedó dormida sobre un costado, Palios creyó que lo mejor sería dejarla sola, se acercó para besarle su hombro y al ver un poco de la espalda de la chica y descubrió las marcas de golpes; esto lo indigno, así que se recostó al lado de su hermana para abrazarla y prometerle al oído que jamás permitiría que alguien la lastimase de nuevo. Al verse ahí, sintiendo el frágil y cálido cuerpo de la joven, tuvo el impulso de besarla en su cuello, luego en su hombro y espalda, lo hizo y sintió una emoción dentro de sí, una que conoció con las prostitutas de las aldeas cercanas al Santuario: Pasión y lujuria. Tuvo el deseo de acariciar las piernas y glúteos de Shaina, pero fue ahí, justo en ese momento, cuando fue consciente de que lo hacía y se levantó apresuradamente saliendo de la habitación.
Estando en su propia habitación, Palios con las manos sobre su cabeza se recrimino su actuar, Shaina era su hermana, ¿Cómo pudo ser capaz de sentir deseo por su propia hermana? Pero pensó: "No es mi hermana, mi padre siempre ha estado seguro de eso" Y con esos pensamientos justifico su actuar: No había deseado a su propia hermana, sino a la joven que vio crecer alejada de la corte. Esa idea se le metió en la mente, pero fue frenándola puesto que, para todos en el reino, Shaina era su hermana y tenía que actuar como tal.
Tracios también visitó a la joven, se encontró con una famélica chica que lo miraba con desprecio y orgullo, el rey le comunico que esa sería su nueva habitación pero que no podría salir a menos que él lo ordenara, pero sintiendo un incompresible impulso paterno, motivado tal vez porque sabía que sus acciones para con la chica no habían sido justificadas; trato de acariciar su mejilla, pero ésta le retiro la mano de forma violenta.
Tracios con molestia por la acción, le dijo –Más vale que cambies tu actitud, eso sólo te traerá más castigos- dijo con el tono más calmado que pudo.
-No, no habrás más castigos, ¡te prometo que jamás tendrás tu o Virmila el valor de volverme a tratar mal! - dijo la joven con resentimiento.
Tracios la escucho con temor, nunca la había visto así, ¿será que su Diosa le ha dado esa fuerza? Se preguntó, recordando el sueño y las palabras de su hijo. Salió desconcertado de la habitación, veía como la realidad se volvía tan inquietante como sus sueños y pensando en proteger a Virmila y al él mismo, decidió recluir nuevamente a Shaina, pero ahora en esa habitación y con guardias vigilándola todo el día; lo que hacía que en la corte creciera el rumor sobre la fuerza sobrenatural de la joven.
Los días pasaron y Shaina se preguntaba qué había pasado ese día en que agredió a Virmila, solo sintió que esa fuerza la había cegado y un poder ilimitado dentro de ella, pero después se debilito y ahora, por más que se concentraba o lo intentaba no podía volver a sentir ese poder y en una ocasión que Palios estaba con ella, decidió saciar sus dudas.
-Hermano, ¿tú sabes que paso ese día? - Pregunto la joven mientras Palios le leía un libro.
Palios suspendió la lectura y voltio hacia su hermana tomándola de las manos - ¿Para qué quieres saberlo? - le dijo en un tono sereno.
-Quiero saber qué paso, es evidente que algo ocurrió, es decir, hay guardias vigilándome todo el día, los sirvientes me atienden temerosos, y ¡Vaya! Hasta Virmila ha dejado de fastidiarme, y quiero saber porque- Comento la joven mientras zafaba sus manos de las de su hermano, quién a impresión de la chica, en los últimos días se tomaba más libertad en abrazarla o tocarla, lo que le parecía incómodo.
¿Qué recuerdas tú? –
-Virmila fue a molestarme, a decirme cosas sobre mi madre y de pronto sentí mucho odio en su contra que se transformó en una fuerza que me impulsaba a dañarla y eso fue lo que hice, recuerdo verla debajo de mí y yo la golpeaba, luego a unos guardias quitándome de ella y ya no recuerdo nada después de eso. Luego desperté con una docena de guardias vigilándome y viéndome temerosos. –
-Pues todos dicen que eso fue lo que paso, dime, ¿podrías describirme esa fuerza que sientes? – Dijo Palios mientras se sentaba en la cama al lado de su hermana para abrazarla, le encantaba verla con esa cara de confusión que por el momento tenía la joven.
Sin estar conforme con el abrazo de su hermano, la chica respondió: - No sé cómo describirla, es como si algo dentro de mí explotara, recorre todo mi cuerpo, pero siento que se concentra en mi cabeza, en mis manos y al menos, cuando ataque a Virmila, esa fuerza me dominó y ella era la que decidía mi actuar. –
-¿La has sentido en otras ocasiones? – cuestionó Palios con preocupación, él sabía de esa fuerza, le habían hablado de ella.
- Si, varias veces, estando en prisión cuando pensaba en los castigos, en esos momentos me sentía muy fuerte, cómo si nadie pudiera hacerme daño, pero ahora por más que me concentro en sentirla, no lo he podido lograr. –
Palios se puso pálido, ¿sería posible que esa fuerza fuera el cosmos del que tanto le hablaron en el Santuario? ¡No!, ¡imposible!, ¿Cómo sería ella capaz de desarrollar un cosmos?
-Sabes, en el Santuario se me exigía desarrollar una fuerza llamada Cosmos y en eso fue en lo que fracase, es una fuerza interior que desarrollas cuando conectas tu cuerpo con la fuerza del Universo- Mientras hablaba, vio como el rostro de su hermana parecía iluminarse, así que se detuvo.
-¿Crees que lo sentí sea ese cosmos?- dijo Shaina con evidente emoción, recordando sus ansias de pertenecer al Santuario algún día.
-No, no lo creo, eso va más allá de lo que dices sentir - Mintió el joven, quien también recordó los deseos de su hermana y con el afán de no seguir la conversación, dio una excusa tonta y salió de la habitación.
Shaina por su lado, pensó durante todo el día sobre esa fuerza y el cosmos, y obtuvo una razón más para considerar al Santuario como su único futuro posible, ahora solo debía planear la manera de salir de este nuevo cautiverio y considerar si hacía participe a su hermano o no de sus planes.
