Tracios veía con preocupación el hecho de que Palios dedicara tanto tiempo a Shaina, dejando de lado prácticamente todas sus obligaciones y creyendo que tal vez la joven lo estaría manipulando para ponerlo en su contra; por lo que decidió encomendarle una nueva tarea: buscar una esposa digna de él y conveniente para el reino; Palios se sintió incomodo al conocer la encomienda, pero obedeció y con ese objetivo en mente visitó varios reinos, pero cada vez que trataba a una mujer, se daba cuenta de que terminaba comparándolas con su media hermana, así que unas eran muy tontas o simples, algunas poco atractivas y se desesperaba al saber que invariablemente, siempre acababa pensando en Shaina, hasta que se dio cuenta de que no solo deseaba a su hermana sino que estaba enamorado de ella, esto solo lo atormento, pues sabía que ante todos, incluida ella, tendría siempre que aparentar ser su hermano. Así que, con el corazón destrozado, regresó a su reino comunicándole a su padre que no había encontrado a princesa alguna de su agrado.

Tracios, se exasperaba con la conducta de su hijo, lo empezaba a considerar débil y poco apto, por lo que, al no tener otra alternativa, siguió insistiéndole con el asunto de la esposa, hasta que un día, una sirviente fiel a Virmila, le hizo dudar sobre lo que Palios podría sentir por Shaina, puesto ella había visto como se comportaba el príncipe con su hermana. El rey se negó a este comentario, pero plantó la duda en su mente, así que decidió observar el comportamiento de su hijo, descubriendo las excesivas visitas que éste le hacía a la princesa y al ver como se comportaba con ella, comprobó lo que temía: Palios amaba a Shaina.

Esta situación lo enfureció y sin dudarlo culpo de esto a la joven ya que, recordando a su madre, creyó que fue esta quien sedujo al príncipe, por lo que decidió que lo mejor sería separarlos y ya tenía en mente de qué forma lo haría.

Tracios busco a una princesa de su agrado y haciendo los arreglos necesarios, le anuncio a su hijo que estaba comprometido. Palios se enfureció de no haber sido tomado en cuenta en dichas negociaciones y estando convencido de su amor por Shaina, resolvió que no obedecería a su padre y fraguo un plan: le confesaría su amor a Shaina y estando seguro de que ella le correspondería, huirían a Grecia donde se casarían y así desaparecerían de Tracios y de Virmila.

Por su parte, Tracios ordenó que Shaina fuera conducida nuevamente a la finca donde había crecido, situación que a la joven no le molesto en lo más mínimo pues, ajena al motivo de esta nueva decisión, creyó que así podría ser más fácil su huida hacia el Santuario.

Cuando Palios se presentó ante Shaina para comunicarle su plan, se encontró con que la joven estaba en su habitación asomada en el balcón, por lo que entró y sin dar oportunidad la abrazo por la espalda y le dio un beso en la mejilla.

-No sabía que estabas aquí- atino en decir Shaina sobresaltada por la presencia del joven mientras buscaba la manera de separarse del abrazo procurando no mostrar su inconformidad.

-Me urgía verte, tengo muchas cosas que contarte- mencionó Palios mientras hacía más fuerte su abrazo.

- ¿En serio? Pues adelante, dime – Y con la mano lo invitaba a sentarse librándose así del abrazó, pero éste la volvió a tomar del brazo y la jalo para quedar sentados juntos en un sillón.

-¿Sabías que mi padre ha arreglado mi matrimonio? Estoy muy molesto, no sólo me quito la oportunidad de elegir el tiempo en que yo quiera casarme, sino que también me ha quitado la oportunidad de escoger a alguien a quien en verdad ame. -

- ¡Eso es terrible! Estando aquí no tengo noticia alguna de lo que ocurra en el palacio, ¿Qué piensas hacer? -

-Justo por eso vengo, para decirte que es lo que pienso hacer, bueno, lo que quiero que hagamos- respondió el príncipe tomando a Shaina de las manos.

¿Hagamos? - pregunto inquieta la joven.

-Si… verás… es complicado, pero creo que no tenemos otra opción. - contesto Palios levantándose de su asiento y empezando a caminar de manera nerviosa por la habitación – He pensado que podríamos huir juntos, tu y yo, alejarnos de todo esto, empezar donde nadie nos conozca y darnos la oportunidad de ser felices… juntos- al terminar de hablar, volteo hacia su hermana para ver su reacción, esta solo lo miraba incrédula.

Shaina, no quería formularse una idea equivocada y trataba de entender lo que estaba escuchado: "¿huir? ¿tu y yo? ¿ser felices? ¿juntos?", lo miraba tratando de ordenar lo que ahora ella diría: - No entiendo Palios… No te entiendo… –

Palios se acercó a ella inclinándose para quedar a su altura y la tomó de las manos – Lo que quiero decir, es que tú y yo podemos ser felices juntos, lejos de todo esto. –

- ¿Juntos? ¿Cómo hermanos? ...- pregunto la chica confundida.

- No seas tonta, ¿cómo quieres que te lo diga? Lo que trato de decir es… que una vez que estemos lejos de Sicilia… tu y yo… podríamos casarnos-

Shaina se levantó de su asiento sobresaltada "¿casarnos?" – Palios ¿has perdido la razón? ¿Te das cuenta de lo que me propones?, ¡Somos hermanos! –

-No, no lo somos- dijo el, poniéndose de pie y guardando distancia, sabedor de que lo estaba por revelar, causaría sorpresa y confusión en la joven.

- ¿No somos hermanos? ¿Qué quieres decir con eso? - Pregunto la chica dando unos pasos hacia atrás.

- ¿Recuerdas que Virmila te dijo que tu madre había sido ejecutada?, pues bien, eso es verdad, ese fue su castigo por serle infiel a Tracios y el resultado de esa infidelidad eres tú – Respondió el joven esperando la reacción de la Shaina.

- ¡Eso es mentira! ¿Cómo puedes decir algo así? - Exclamo ella dudando de lo que su hermano sería capaz con tal de lograr sus planes. – Si eso fuera cierto y conociendo a Tracios, jamás me hubiera reconocido como su hija. ¡Mientes!, ¡Sin duda mientes! –

-No, Tracios te reconoció por lástima y por ahorrarse la vergüenza ante el pueblo. - Palios buscaba mantener la calma, creyó que al decirle a Shaina que no eran hermanos, esta no opondría resistencia a sus planes y veía con decepción que eso no ocurría – Tracios siempre ha tenido la duda de que seas su hija, y ¡Vamos! Mírate, no te pareces en nada a Tracios o a nosotros, eres la viva imagen de tu madre, eso prueba que no eres mi hermana, y que por lo tanto podemos irnos y ser felices. -

- ¡Eso no prueba nada!, ¡No prueba que tú y yo no seamos hermanos! Además, yo no podría… yo no quiero… yo he resuelto que nunca estaré con ningún hombre, mi único deseo es salir de Sicilia, ¡Pero sola! – Contestó la joven con firmeza y el corazón acelerado.

Esas palabras provocaron el enojo y la frustración de Palios, y al saber aún débil a su hermana la tomo por el cuello arrinconándola en una pared y le ordenó: -Escúchame bien, te iras conmigo o nada me costara convencer a Tracios de que te vuelva a encerrar, y esta vez, mi querida hermanita, nadie te sacara de ahí. Prepararas algunas cosas tuyas y nos iremos, ¿me entendiste? -

Shaina lo miraba incrédula, no daba crédito a lo que veía y escuchaba, su hermano, ¡su muy querido hermano era capaz de lastimarla y amenazarla!, así qué dudando de su fuerza interior, se limitó a asentir con la cabeza.

Palios salió de la habitación diciéndole que al anochecer vendría por ella; la chica temblorosa, con lágrimas en los ojos y con un dolor profundo de sentirse traicionada por el único ser a quien quería en ese lugar, empezó a preparar pocas de sus pertenencias para irse, pero no con Palios sino al Santuario. Al considerarse lista para huir, antes que de cayera la noche salió de su habitación con cautela y empezó a caminar por los pasillos de la finca, recorriendo la ruta más rápida para la salida, lo hacía con la rapidez que le permitía el tener que ir casi a puntillas y escondiéndose para no ser detectada por los guardias o sirvientes, su corazón latía fuertemente y los pasillos parecían eternos, creía escuchar voces en todas las habitaciones y que iban detrás de ella lo que no facilitaba su concentración, pero al fin llego a la salida del jardín, ahora solo tenía que buscar la forma de recorrerlo sin ser vista y poder finalmente salir de la finca, al vacilar sobre el momento adecuado para abrir la puerta, y con el corazón en vilo, sintió que alguien la tomaba del brazo con violencia, ella volteo asustada y su corazón se estremeció al ver a Palios sujetándola, éste sin decir nada, la llevo casi a rastras a un salón cercano y encerrándose con ella, la aventó con fuerza hacia un sillón.

Shaina se supo perdida, ¿que acaso nunca se liberaría de todos ellos?, así que resolvió que viva o muerta pero esa noche dejaría Sicilia. Su hermano la veía con enojo, solo caminaba cerca de ella sin decir nada, Shaina se incorporó, tampoco dijo nada esperaba la reacción de su nuevo captor; quien por fin hablo: - ¿Qué pensabas hacer? – dijo tratando de sonar calmado, pero con voz firme.

-Irme de aquí- contesto Shaina también con firmeza.

-Sabes que o te vas conmigo o regresas a tu celda, ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me obligas a tomar esa decisión? -

-Toma la decisión que quieras, la mía es que me iré de aquí y nadie podrá detenerme, aunque me encierren donde sea, de hoy en adelante mi único objetivo será irme de aquí- dijo la joven con una determinación que enfureció más a su hermano.

-¡No! ¡No te alejaras de mí! Serás mía por tu voluntad o por la fuerza, ¡pero serás mía!- dijo Palios con furia al ver la actitud resuelta de su hermana, se dejó ir contra ella tumbándola sobre el sillón, la sujeto con fuerza de sus brazos y la beso en los labios y en su cuello, Shaina sentía asco y miedo, mucho miedo, no podía defenderse ni zafarse, luchaba con todas sus fuerzas resistiendo el deseo de su hermano de poseerla, él por su parte rasgaba las vestiduras de la joven y luchaba para acceder a la chica y cumplir con su objetivo, Shaina resistía lo más que podía, pero sentía que el aire y las fuerzas se le iban, su hermano por su parte le murmuraba en el oído: - Se buena y huye conmigo… te trataré como una reina… te amaré… de lo contrario, imagina que noche tras noche iré a tu prisión y esto será lo que recibas de mí - Dijo tratando de dominar así a la joven. Por su parte Shaina le contestó – ¡Me das asco.! – lo que provoco que el joven luchara con mayor fuerza para hacerla suya; de pronto Shaina sintió en su interior esa fuerza de antes y agradeció a los Dioses, poco a poco, ésta crecía dentro ella dominándola, como pudo, tomó a Palios por el cuello, este sintió al instante la falta de aire por el fuerte agarre de la joven, ésta lo empujo para liberarse de él pero sin soltarlo del cuello, la fuerza crecía de manera descomunal, Palios sintió miedo, reconoció ese poder de inmediato, todos sus esfuerzos se concentraron en liberarse cuanto antes de su hermana o sabría que la pasaría mal.

Shaina se puso de pie, aun con Palios tomado por el cuello, sabía del daño que hacía, pero eso la impulsaba más, el joven empezó a suplicarle que lo soltará, que la dejaría ir, que se podría arrepentir de seguir dañándole y fue ahí que Shaina reaccionó.

-¿Arrepentirme? ¿Tú te hubieras arrepentido de lo que pretendías hacer? - Dijo la joven con una voz hueca, como si ella no fuera quien hablara, Palios palideció al escucharla – Tú eras al único que quería, confiaba en ti y aun así te atreviste a lastimarme, ¡Eres peor que Tracios o Virmila! - continuaba la joven dominada por esa fuerza, pero conteniendo sus manos, quería verlo sufrir más, y pensó que ese sería el momento oportuno para saber de su madre –Dime todo lo que sabes sobre mi madre- le ordeno.

Palios, reconociendo asombrado que la fuerza que poseía a su hermana era el mismos cosmos que él fue incapaz de desarrollar y creyendo que podía salvar su vida si decía lo que se le pedía. – Tu madre fue una guerrera de una aldea vecina, Tracios decidió invadir esa aldea para anexarla al reino por lo que en una de las tantas batallas conoció a tu madre y quedó enamorado, por lo que propuso la paz a cambio de tu madre, ésta accedió, pero después de haberse casado, Tracios la descubrió con un amante y por eso fue ejecutada después de tu nacimiento. Esto solo lo sabemos Virmila, yo y muy pocos consejeros-

-¿Quién era ese amante?-

-No lo sé, solo sé qué el murió antes que tu madre. – contesto el joven, sintiendo cómo el aire se le escapaba cada vez más – Déjame ir, te daré lo que quieras, te ayudare a huir. – concluyo suplicante.

- Ya no puedo confiar en ti y no quiero dejarte vivir, de todos, fuiste quien más me daño- Sentencio Shaina con la misma voz hueca, ese poder dentro de ella la dominaba y sin más se sintió una explosión dentro de la habitación donde estaban.


Gracias a todos los que han seguido este fic, en especial a beauty-amazon y Ariscereth, espero que este nuevo capítulo sea de su agrado.

Pronto podremos ver a Shaina en su nueva vida en el Santuario.

Saludos.