Al día siguiente, un emisario avisó a Shaina que el Gran Patriarca la esperaba, el corazón de la amazona latió violentamente pensando que talvez alguien la había visto con Seiya y ahora estaba en problemas.

Estando frente al patriarca, la amazona trató de mostrarse tranquila, aunque temblaba, no estaba, solo saludo reverenciando al patriarca y estando de rodillas guardado silencio hasta que fuera él quien le hablara.

- Shaina, vio tus entrenamientos con las aprendices de amazonas y estoy sorprendido de tu empeño como mentora, por lo que, a partir de hoy, tuvo una nueva tarea: Serás la maestra de Cassios, un joven griego que lucha para conseguir la armadura de Pegaso -

Shaina, al escuchar esto, se puso de pie sorprendida y respiro aliviada al saber que sus temores eran infundados. Se halagada, entrenar un solo aprendiz para que obtuve su era de armadura subir categoría en el Santuario. Las chicas que ella entrenaba aún no se les consideraba para una armadura, era como un primer filtro, pero ahora, ella debía ser su propio discípulo. Esto lo hizo sonreír con orgullo por debajo de la máscara, grabar cómo Marin, el caballero del Águila, en el pasado le había arrebatado ese triunfo, puesto que en ese entonces, el Gran Patriarca prefirió a Marin y no a ella como maestra, alegando que la primera tenía un carácter más mesurado lo que la hizo más confiable que la segunda y eso para ella había sido una gran ofensa, desde ese entonces, el caballero del Aguila le era insoportable.

- Además de eso, desde hoy las encargadas de realizar los rondines en la parte sur del Santuario, teniendo una carga a la legión de guardias apostados allí, ¡confío en ti parte de la seguridad del Santuario, no me decepciones! - Continúo el Patriarca, adivinando lo que sus palabras provocaban en la joven, él la consideraba como una de las mujeres más fuertes del Santuario, teniendo como único defecto su carácter impredecible, sin embargo, estando consciente de la batalla que estaba por librar, sabía que le convenía tenerla como una fiel servidora, que lo obedeciera sin cuestionar, por eso le daba estos honores.

Esto, para la era amazona sin duda, aún más relevante que tener su propio aprendizaje, ¡el ser líder de una legión de guardias del Santuario! No cabía de la alegría y del orgullo, estaba segura que estos logros eran el resultado de su rendimiento y fuerza. ¡Tantas veces comparándose con Marin! Y ahora, ella era mucho mejor y lo podría demostrar.

- Responder con mi vida por la seguridad del Santuario que se ha confiado y no lo decepcionaré. - Respondió con orgullo la amazona.

El Gran Patriarca hizo pasar a Cassios al salón e hizo las presentaciones necesarias, su ahora aprendiz, era bastante alto y musculoso, pero daba la impresión de que era torpe. Shaina lo resolvió, no era el tipo de aprendizaje que quería tener, pero en fin, ahora podríamos ganar la armadura.

Shaina agradeció la distinción al Gran Patriarca y le prometió que su discípulo sería el próximo caballero de Pegaso. El Gran Patriarca le dijo que no se dejara llevar por el orgullo, había más contendientes en el camino, le había preguntado si quería saber quiénes eran.

La amazona con soberbia, le contesto que no, que no le era necesaria esa información.

Shaina y Cassios salieron de los aposentos del Patriarca, la amazona conducía a su aprendizaje a su nuevo hogar, que serían en su misma vivienda, como todos los demás maestros y discípulos; le dije que al día siguiente iniciaría su entrenamiento.

Pasaron los días y la herida de la muñeca de Shiana sanó completamente, pero no así la impresión que Seiya había dejado en ella, ocasionalmente la chica pensaba en él y se preguntaba había sido su destino.

Conforme pasaron los meses, Shaina observaba como su alumno adquirió una fuerza sobrehumana, pero era incapaz de desarrollar un cosmos fuerte, sabía que eso no era bueno, así que procesó suplir esa falta con la fuerza bruta, pensando que talvez sería suficiente para ganar la armadura Paso el tiempo y la amazona aguanta los entrenamientos, el joven tuvo que disfrutar de las inclemencias que su maestra le hizo pasar, cosa que secretamente irritaba a Shaina, no importaba que le obligara a hacer, el otro lo hizo con una sonrisa y una expresión tonta en su cara y al lograr el objetivo volteaba hacia su mentora buscando reconocimiento, a la chica le pareció como un cachorro, pero poco a poco, le estimé, ese joven parecía estar siempre al pendiente del bienestar de ella.

En ocasiones le permitía a Cassios acompañarla a sus rondines, ¡Shaina sí que sabía tener respeto por medio del miedo! Era una tirana con sus subordinados, ninguna otra legión era tan disciplinada y ninguna otra sufría tanto por los tratos de su líder. Varias veces, Shaina había sobrepasado su autoridad y se dedicó a un rápido a los demás caballeros que no le eran de su agrado, llegando a ser conocido en el Santuario por estas acciones.

Cierto día, estando en la hora del descanso de sus entrenamientos con Cassios; Shaina detectó la necesidad de ir a ese lugar que ella misma se había prohibido, sí, aquel donde conoció a Seiya, había pasado ya tanto tiempo, que creyó que el ir no le causó la enfermedad masculina, además los árboles de allí brindaban una sombra reconfortante . Shaina, busco una manera para deshacerse de Cassios y llego sola a ese lugar, recostándose bajo la sombra de un árbol, tuvo la tentación de quitarse la máscara, pero trayendo recuerdos del pasado, desistió de su idea. Pensó en el tiempo transcurrido entre aquel día y el ahora, cayó en la cuenta de que había pasado poco más de un año.

Absorta en sus pensamientos, se alteró cuando escucho una voz inquietantemente familiar, una voz que había estado en sus sueños y recuerdos por mucho tiempo, cerró sus ojos intentando ignorarla, su corazón se aceleró, no supo determinar si por angustia, enojo o alegría.

- ¡Qué sorpresa encontrarte aquí, después de tanto tiempo! - articulo Seiya extrañado de encontrar aquella chica después de tanto buscarla.

Shaina no contesto, no supo que decir.

- Sigues siendo igual de hostil, ¿ahora ni puedo hablarme para pedirme que me vaya? - insistió el joven sentándose cerca de la amazona que permanecía inmóvil.

Shaina vacilo entre irse o quedarse ahí sin decir nada, pensó que lo primero sería muy rudo de su parte y lo segundo, que vería como una idiota.

- Tanto tiempo y señales sin aprender que no debes estar aquí- Por fin respondió disfrazando su nerviosismo con frialdad.

Seiya sonrió - Él vino seguido, no creas qué buscándote- dijo en tono divertido, provocando que Shaina lo volteara a ver - Mis prospectos de cena se empeñan en elegir esta ruta de escape -

- Tal vez "tus prospectos de cena" quieran verte en problemas como venganza y por eso te traen a este lugar, para que recibas tu merecido. - Dijo en tono amenazante.

Seiya sonrió, esa mujer se le había metido en la mente.

Ambos se quedaron en silencio y antes de que este se hiciera más incómodo, Seiya, impulsivamente tomo la muñeca que recordaba a Shiana se había lastimado.

- Veo que estas totalmente recuperada -

Shaina retiro inmediatamente su mano del joven, - ¡Así es! - dijo con cierto enojo por la acción de este.

- Yo alegra, yo ... -

- Vete por favor- dijo Shaina interrumpiéndolo ya un poco exasperada, no se sintió nada cómodo, temía volver a pasar desvelos pensando en este niño tonto.

Seiya no pudo ocultar su decepción, no logró que la chica se flexibilizará, guarde unos minutos de silencio y luego hablo - Me voy si me dices tu nombre, cada vez que pienso en ti, te nombro la "chica de los ojos verdes" -

¡Piensa en mí! ¿La chica de los ojos verdes? Shaina se ruborizo, pero omitió decir su nombre.

- ¿No me dirás tu nombre? - insistió Seiya.

Shaina dudo en contestar, por primera vez se cuestionó sobre su proceder como líder de la legión sur del Santuario, ya que sin importar quién fuera de la maestra de Seiya, sí la habría molestado o no, sin duda alguna, él había escuchado su nombre y conocido sus fechorías.

- Es mejor que no lo sepas, es mejor que no sepamos mucho el uno del otro- Contestó la amazona, saliendo así del paso.

- No entiendo, ¿no veo porque el sable tu nombre o sable de nosotros, estaríamos mal? - replicó el aprendiz.

- El hecho de que regresa una y otra vez a este lugar, me deja en claro que no eres muy prudente que digamos, así que para evitar que cometas más imprudencias, es mejor que no sepamos mucho el uno del otro -

- Esta bien, acepte eso, me basta con que nos sigamos viendo -

Shaina volteo a verlo sorprendida, y Penso: ¿es tonto o toma TODO a la ligera? - Creo que eso tampoco podrá ser, debes dejarlo venir aquí - Dijo con tono un tanto exasperado.

- Dejaré de venir si me dices tu nombre, una cosa u otra, dime ¿qué prefieres? Yo ya elegí no saber tu nombre y seguir viéndonos, pero tú decidir- Dijo el joven con una sonrisa en su rostro, la respuesta de la amazona le serviría para saber si ella estaba tan interesada en conocerle como él estaba en ella.

Shaina estaba a punto de contestar cuando a lo lejos escucho a Cassios buscándola, sin darse cuenta, había transcurrido y con exceso el tiempo del descanso, escuchando pasos que se acercaban, ambos se levantaron inmediatamente.

- Seiya, vete, ¡rápido !, es mi discípulo y no puede vernos juntos- Dijo Shaina con voz apresurada.

- Sí, yo voy, solo si prometes que mañana nos veremos de nuevo - dijo el caballero mientras se acercaba a la amazona.

–Seiya, ¡vete por favor !, soy yo quien pierda más si te descubren aquí- La máscara escondía la desesperación de Shaina y con sus dos manos sobre el pecho de él lo empujaba nivelado para instarlo a que se marchara.

- Promételo- Insistió Seiya acercándose aún más, a pesar de los esfuerzos de Shaina.

- Si, si bien, pero ya vete - dijo con total desesperación.

Tras el éxito obtenido, Seiya saltó una cerca con una sonrisa en su cara, corrió lo más rápido posible al darse cuenta que él también se había excedido de su tiempo de descanso, Marín, su maestra estaría iracunda.

Seiya se paró de golpe, aun estando dentro del área de los recintos femeninos, se encontró con Marin, quien evidentemente estaba furiosa con él, no tanto por la tardanza, sino por el lugar donde lo encontró.

-¿Qué demonios te pasa? ¿Qué tiene que hacer aquí? - Pregúntele a la maestra con una voz que se hizo al caballero y prosiguió: - Al ver que no hay regresabas, empecé a buscar, a mis compañeros me dijeron que habían visto por aquí, ¿Eres consciente de lo que haces? ¿Sabes qué pasaría si ellos deciden decirle al Gran Patriarca sobre tu comportamiento? ¡Adiós armadura !, serías castigado, expulsado y dime ¿Cómo regresar a Japón? ¿Cómo un derrotado? -

Seiya agacho la mirada, ella tuvo razón, no había pensado en las consecuencias, ¡Esa chica de los ojos verdes lo hizo perder la cordura!

- Vámonos antes de que alguien más te vea - Continuo Marín empujando al joven.

El Caballero del Águila decidió suspender el entrenamiento ese día, requirió de ocuparse de algo más urgente: Saber el motivo por el cual Seiya iría a los recintos femeninos; así que ambos se dirigieron a su morada; ya estando dentro, le pedí a su aprendiz que se sentara, ella hizo lo mismo frente a él.

- Seiya, ¿Por qué fuiste ahí? - interrogó la maestra.

Seiya seguía viendo el piso, no sabía qué responder, las palabas de Shaina le retumbaban en su cabeza: Si alguien nos descubre, estaremos en problemas. Se preguntaba qué decir para no causarle problemas a la chica de los ojos verdes.

- ¡Seiya! ¡Responde! - casi grito la amazona.

Seiya volteó a verla, con voz temerosa le conto cómo hace más de un año, siguiendo un conejo, introduciendo ese lugar sin saber qué era y cómo fue qué conoció a esa chica, omitiendo lo que había visto sin máscara. Le confeso la impresión que la chica había dejado en él.

- ¿Cómo se llama? –Cuestiono Marín, tratando de ocultar su decepción y controlando su enojo

- No lo sé, nunca me lo dije-

- ¡Mientes! - Replicó exasperada Marín.

- ¡No! Es verdad, no sé su nombre- Respondió Seiya, asustado como un niño.

- ¿Cómo es su máscara? - inquirió Marin aun con enojo.

- Es toda blanca, lisa -

Esa información no le sirve a Marin, esa era una máscara de entrenamiento, todas las caballeros femeninas portaban la máscara de su armadura y otra, una genérica totalmente blanca para portarla en sus entrenamientos.

- ¿Cuántas veces la ha visto? -

- Con hoy, han sido tres veces. En verdad lo siento Marin, y si de algo sirve, ella siempre me dijo que era un error, soy yo que la ha buscado. Por favor, si tus amigos o tú deciden decirle al Gran Patriarca, al único que deben de castigar es a mí- Dijo Seiya con voz agustiada.

La actitud del joven preocupo aún más a su maestra, ¿Por qué proteger a alguien que ha visto solo tres veces? ¿Qué demonios pasaron entre ambos para que Seiya tomeá esa actitud? Temió lo peor, así que fue directa y pregunto: - Dime la verdad ¿Ha pasado algo entre ustedes dos? ¿La ha visto sin máscara? -

-¡No! ¡Te juro que no! - mintió el caballero creyendo que así atenuaría el enojo de la mentora.

-Debes prometerme que no la volverás a ver -

Seiya cuestionó una punzada en el corazón. No contestó.

-¡Promételo Seiya! Sólo así defenderé tu causa si el Gran Patriarca se entera. -

Seiya la miro a los ojos con resentimiento.

-Seiya, si no lo prometes, no solo no te defenderé, si no renunciaré a ser tu maestra, no podría seguir entrenándote sabiendo que no hay cumples las reglas del Santuario, sabiendo qué fácilmente cambias de desafíos ... qué olvidas tus promesas. ¿Acaso no le prometiste a tu hermana qué regresar con la armadura de Pegaso? ¿Una chica te hará olvidar tu promesa? -

Seiya sabía que Marín tenía razón, esa promesa la tenía grabada en su corazón, además de que ya no podría concebir vivir en el Santuario sin su maestra guiándolo; con el corazón destruido le prometió a su instructora que no volvería a ver a esa chica.

Esa noche Seiya apenas podía dormir, había convenido encontrarme con la amazona al día siguiente y ¡él lo había propuesto !, ¡mil veces en romper la promesa hecha a su maestra, su corazón le había dicho que lo hiciera, pero sí debía decirse caballero de Pegaso, debe cumplir con su deber.

Al día siguiente, a la hora del descanso, Marin no se apartó de él; Seiya aunque entendía la conducta de su maestra estaba desesperada por zafarse y buscaba la manera de avisarle a la amazona que no iría, pero todo era en vano, Marin no lo dejaba ni un minuto a solas.

Por su parte, Shaina había esperado la hora de verlo con ansias, aun no entendía como ese chico se le había metido tanto en la mente (y en el corazón), teniendo en cuenta sus pocas y desastrosas experiencias pasadas con hombres (su pobre comprometido y su cobarde hermano). Así que acudió al lugar y esperó sin éxito, el tiempo paso y al ser evidente de que el caballero no se presentaría, con desanimo, se fue del lugar.

No sabía qué pensar, ¿sí el chico había estado impedido para acudir ?, ¿Sí algo le había pasado? Así que pensé que iría al día siguiente, lo que hizo casi diario por varias semanas, hasta que entendiste que el aprendiz, no se presentaría más.

Su corazón le pedía que lo buscara, sería fácil encontrarlo: era un aprendiz, su maestra era una mujer y sabía su nombre; pero su orgullo le exigía que cumpliera con su deber como amazona y que no busca a quien evidentemente había plantado. Una vez más, se traicionada por alguien en quien había confiado, ¡Soy una tonta !, ese estúpido se burló de mí. Y se prometió sacarlo de su mente y corazón, lo que haría empeñándose más en el entrenamiento de su aprendizaje.

Pasado algún tiempo, Shaina se encuentra caminando por el Santuario, fuera del área de sus rondines rodeada de sus guardias, vio a lo lejos a Seiya, la joven quedó paralizada, sufrió como un calor grabado en su cuerpo y luego dio lugar a la furia y el odio, se mantuvo distante para no ser vista por él, luego vio como Marin se le acercó al joven. Shaina llamo a uno de sus guardias y el pregunto quién era el joven que estaba con Marin.

-Se llama Seiya, viene de Japón y es el aprendiz de Marin, se dice que contendrá por la armadura de Pegaso. -

Shaina abrió los ojos al escuchar eso, Así que peleara por la armadura de Pegaso, Shaina se ofusco, Creía tener todo claro: Marin había enviado una Seiya para burlase de ella. ¡Maldito Seiya y maldita Marin!

- ¿En serio? Pues bien, les tengo una pequeña tarea: el día de hoy buscarán a Seiya, que este sin Marín, le darán la paliza de su vida y le dirán que ningún extranjero se llevará a cabo la armadura de Pegaso. ¡No me decepcionen! - Ordeño la joven sintiendo como la sangre le hervía en su interior.

-¡Así lo haremos! - Contesto el guardia gustoso.

Ya con la mente perdida por el odio, Shaina pensó que se vengaría de ambos, primero fastidióndolos con la legión a su carga y segundo, haciendo que Cassios consiguió la armadura de Pegaso, humillando así a Seiya.

Su primer propósito lo éxito con éxito, de manera constante los guardias a su carga, molestaban tanto a la instructora como al aprendiz, para Marin no le era problema pelear y deshacerse de ellos, en cambio para Seiya, en ocasiones recibimos tremendas palizas. Él no pudo entender porque esa amazona llamada Shaina, quien no conocía, pero creía un demonio, los molestara tanto y sin razón aparente, Marin le dijo que el santo de Ofiuco era una persona a quien le costaba superar el pasado y se creaba afrentas imaginarias

La amazona de Ofiuco, por su parte, la resistencia del entrenamiento de Cassios, el hacer que este guerrero logró la armadura de Pegaso se convirtió en su objetivo principal.