La amazona de Ofiuco, por su parte, endureció el entrenamiento de Cassios, el hacer que este guerrero consiguiera la armadura de Pegaso se convirtió en su objetivo principal.

Paso el tiempo y después de ir eliminando oponentes, Cassios y Seiya se enfrentaron para obtener la armadura de Pegaso. Seiya se sintió intimidado de saber que la maestra de Cassios era Shaina, esa mujer- demonio que era tan temida en el Santuario.

El combate se desarrolló favoreciendo en primer momento a Cassios quien al ser más corpulento que Seiya, aparentaba ser más fuerte y propinaba tremendos golpes al oriental. Shaina superada por su odio y orgullo disfrutaba del combate, su estrategia parecía dar resultados: la fuerza bruta se imponía. Cuando parecía que el combate estaba próximo a terminar con la victoria para Cassios, ya que éste tenía inmovilizado a Seiya y amenazaba con arrancarle una oreja, Marin gritaba desesperada, alentando a su discípulo que hiciera estallar su cosmos, le recordaba lo aprendido en sus lecciones y el propósito de ganar la armadura; lo que dio resultado: Seiya, a punto de desvanecerse, recobro las fuerzas y haciendo crecer poco a poco sus cosmos, fue él quien le separó la oreja a Cassios. Todos los espectadores no creían lo que veían, Shaina era la más sorprendida y molesta con los hechos, al observar que el oriental trazaba con sus manos lo que parecía ser la constelación de Pegaso, gritó alertando a su aprendiz que se separara de Seiya… Pero fue demasiado tarde, un herido y confundido Cassios yacía tendido en el suelo derrotado. Seiya era el vencedor.

Shaina y los hombres a su cargo, atendieron a Cassios, la amazona ya odiaba a Seiya con todas sus fuerzas y juro venganza. Todos creían que la aversión de Shaina para con el ahora caballero de Pegaso se debía a que, para ella, era un oprobio que un extranjero obtuviera una armadura sagrada del Santuario.

Al anochecer, estando Seiya en su morada, tuvo la curiosidad de ver su armadura, pero fue sorprendido por su maestra quien le explico que la armadura debe ser usada para garantizar el bien en la tierra y proteger a Atenea, nunca por motivos personales o de vanidad. Seiya la escuchaba con atención, cuando de pronto, ambos sintieron un cosmos acercarse; Marin, dudosa de que su aprendiz tuviera las fuerzas necesarias de luchar un combate más, le sugirió que huyera, que se alejara de ahí; Seiya sin comprender mucho la obedeció y siguió.

Durante la huida, Seiya le preguntaba a Marin qué ocurría, ésta sin dar tantas explicaciones le contesto que eran Shaina y sus hombres quienes buscaban venganza.

Y así era, Marin, al ver que era inútil huir, se detuvo en seco al ver que Shaina y sus secuaces les dieron alcance.

Shaina se acercó a ellos amenazante.

-Oye ¿por qué me persigues? Yo no hice ninguna trampa, te consta que gané la armadura justamente. – Reclamó Seiya, quien por fin tenía frente a frente a esa demonio que tanto lo había fastidiado, quedando en medio de ambas amazonas.

– Marin ¿Por qué proteges a Seiya? ¿Me lo entregas? o ¿Es qué prefieres enfrentarte a mí para salvarle? – Dijo Shaina ignorando por completo a Seiya, estaba furiosa, pero los nervios empezaban a dominarle.

-No lo protejo, yo no le debo nada. - Contesto Marín, entendiendo que lo mejor era que su discípulo se defendiera sólo, se alejó de la escena dando unos pasos hacia atrás.

-¡¿Qué dices Marin?! – Intervino un muy nervioso Seiya, Shaina le producía terror.

-Seiya, si quieres seguir con vida tendrás que vencer a Shaina- contesto la amazona del Águila.

Seiya no podía creer lo que escuchaba, jamás creyó que su primera batalla como caballero sería contra la temible mujer que tenía enfrente, quien sin más lo atacó.

-¡A mi Cobra!- grito Shaina invocando al tiempo sus cosmos y alcanzando con su ataque al caballero sin problema alguno.

Seiya recibió el impacto del ataque y sintió como su cuerpo fue golpeado por miles de voltios, al ver que no tenía más alternativa, también lanzó su ataque de Meteoro Pegaso, pero fue inútil, Shaina era más rápida que él y esquivaba todos sus golpes, la amazona se burló por la lentitud e ineficacia de su oponente y en respuesta lo atacó una vez más, dejando al caballero mal herido y lanzándolo por el aire algunos metros.

Marín intervino preocupada, le recordó a su discípulo, que debía usar la armadura de Pegaso, Seiya obedeció y vistió su armadura por primera vez, sintiendo un poder ilimitado que recorría todo su cuerpo.

Shaina buscaba el lugar donde hubiera caído el caballero después de haber recibido su ataque, cuando de pronto sintió un poderoso cosmos acercarse y una energía la atacaba hiriéndola en su hombro derecho haciéndolo sangrar.

Con asombro descubrió que el causante de dicho poder era su oponente -¡Muy bien Seiya! Veamos qué haces con tu armadura- Dijo Shaina en tono amenazante y arremetió una vez más. El caballero de Pegaso hizo lo mismo, ambos cruzaron sus ataques, siendo la amazona más certera e hiriendo una vez más Seiya – Cómo lo pensé, no sabes controlarla y así solo es un pedazo de metal asqueroso- Continuaba Shaina mientras pateaba sin piedad al caballero quien yacía en el suelo, la amazona desquitaba así la humillación que sintió al verse plantada por él en el pasado, todo su odio se concentraba en eso.

Marin veía con desesperación como su alumno era derrotado por la amazona de Ofiuco e instaba Seiya a que viera a la armadura como una extensión de su poder.

Seiya no comprendía lo que decía su mentora y parecía rendirse ante los embates de Shaina, ésta decidió terminar la batalla con lo que sería un último ataque, pero fue interrumpida por sus secuaces quienes le pidieron ser ellos quienes se encargarían de Seiya y le propinaron varios golpes.

Shaina estaba agitada por la batalla y por qué estaba cerca de terminar con la persona que más odiaba o amaba y eso la tenía histérica.

De pronto Seiya se puso de pie y les advirtió a los seguidores de Shaina que no permitiría que lo humillaran, por fin comprendió qué con su cosmos; la armadura y él eran uno solo, lanzó su Meteoro Pegaso eliminando sin problemas a sus contendientes, y el poder de su ataque alcanzo a Shaina arrancándole la máscara de su rostro.

Sus ojos verdes temblaban al igual que su cuerpo, ¿La reconocería?, no sabía que le provocada más inquietud, si el verse vencida, el verse reconocida o el poder tan grande que Seiya había despertado, no pudo articular palabra alguna, solo temblaba.

Seiya la reconoció de inmediato sintiendo una punzada en su corazón, ¿Era la chica de los ojos verdes la mujer que tanto lo había molestado? ¿Por qué? Él no había dejado de pensar en ella y ahora resulta que ésta era su enemiga. Se sintió decepcionado y busco la manera de herirla con sus palabras: -¡Vaya! Miren quien ésta aquí, con la máscara pareces el mismo diablo y en persona no lo pareces, chica de los ojos verdes – dijo esto último con sorna mientras se acercaba a ella, pero siguió de largo dándole la espalda.

Shaina permaneció inmóvil, ¡la había reconocido! y ahora todo estaba decidido: serían enemigos hasta que uno terminara con la vida del otro – Seiya, la próxima vez que nos encontremos te combatiré sin tregua alguna –

-Espero que ese día no llegue nunca- Contesto el caballero alejándose de ella.

Shaina lo vio partir con Marin, agradeció que sus secuaces siguieran inconscientes, como pudo se colocó la máscara en su rostro y se dirigió a su casa, apenas se vio dentro empezó a llorar… por la derrota… por Seiya… por sus palabras... Dentro de sí los sentimientos se confundían y agolpaban en su estómago… odiaba a todos, a Marin, a Cassios, a sus secuaces, pero cuando tocaba pensar en Seiya, a pesar de creer tener miles de motivos para despreciarlo, no encontraba uno que borrara la manera en que le había inquietado el alma, se regañó así misma por su debilidad y sacando a flote su orgullo… su orgullo herido, se convenció que la única manera de eliminar lo que sentía, era eliminando a Seiya. El cansancio y las lágrimas la vencieron, haciéndola dormir lo que restaba de la noche.

Por otro lado, Seiya después de haberse despedido de Marin tomó el avión que lo conduciría a Japón, y al igual que la amazona de Ofiuco, él también tenía sentimientos encontrados, por un lado, estaba feliz de haber conseguido la armadura de Pegaso, lo que para él significaba el volver a ver a su muy querida hermana según la promesa que le había hecho el odioso señor Kido; pero también, la chica de los ojos verdes, que ahora sabía era Shaina, lo tenía confundido, ¿Por qué lo odiaba tanto? ¿Por qué ese afán de siempre molestarlo? Un motivo podría ser su victoria frente a Cassios, pero ella y sus secuaces lo molestaban desde antes y según había visto, él y Marín, eran sus blancos favoritos. El caballero acertó que el motivo de tanto odio, fue por aquella vez que, en contra de su voluntad, la dejo esperando. Si fuera así, se resolvió que la próxima vez que la viera, le explicaría lo que había pasado, esperando atenuar así la furia de la amazona y convencerla, después de todo no le convenía iniciar su vida como caballero teniendo una enemiga del talante de Shaina.