Pasados algunos días de su derrota frente a Seiya, Shaina fue despertada por unos golpes en la puerta de su casa, sin mucho ánimo se levantó, se puso su máscara y abrió, echó los hombros hacia abajo y suspiro profundamente al ver que tenía como visitante al caballero dorado de Escorpión, quien con el paso del tiempo se convirtió en su amigo, pero quien no perdía el tiempo si tenía la oportunidad de molestarla.
-¿Qué haces aquí?- Dijo con fastidió Shaina, adivinando el propósito de la visita.
-¡Hola! Buen día, yo estoy muy bien, gracias ¿y tú? - contestó el dorado con algo de ironía.
-¿Qué quieres? En verdad que no es buen momento para tus bromas- Shaina agradecía tener puesta su máscara para no demostrar cuánto le incomodaba la actitud de Milo.
-Sólo venía a ver como estabas, supe lo de tu alumno. - dijo calmando el tono de su voz y aparentando preocupación.
-Estoy bien, gracias. - dijo con desgano la joven.
-A juzgar por el desastre de tu cabello, no creo lo que dices, vamos déjame entrar, te traje algo de comer. -
-Gracias, pero en verdad quiero estar sola. –
Pero Milo hizo caso omiso de la respuesta de la amazona y empujándola suavemente se introdujo en su casa y se sentó en el primer lugar que vio disponible.
-¿No sé cómo puedes vivir en un lugar tan pequeño y con tan pocas cosas?- Cuestionó el dorado con algo de sorna. Encontraba de lo más divertido molestar a Shaina, lo que hizo desde el día que la conoció, y aunque le había tomado bastante cariño y se había convertido en algo así como su protector en el Santuario, aunque bien, la chica no necesitaba que alguien la protegiera, ésta había encontrado en el caballero a alguien quien siempre la solapaba y justificaba sus arbitrariedades como líder de la legión sur ante el Gran Patriarca.
-En serio, te digo que no es buen momento para tus bromas, además no todos podemos acceder a los lujos de los caballeros dorados. – comento Shaina, también sentándose frente a su visita.
- Tu podrías, pero insistes en rechazarme. - contesto Milo con un tono falsamente serio.
Shiana por su parte sonrió - Si no te conociera, ¡Qué fácil sería caer en tus falsas promesas! Pero debes recodar que te conozco bastante bien y que conozco a todas y cada una de las chicas a las que les has hablado así. -
-Pero contigo sería diferente, contigo… –
- ¿En verdad viniste solo a declararme tu falso amor?, ya te dije que no estoy de humor. – Lo interrumpió la amazona, le molestaba sobre manera cuando Milo tomaba esa actitud de enamorado.
- ¡Pequeña serpiente! ¡Eres mala! - respondió Milo sonriendo, poniendo inmediatamente una cara sería - Solo venía a ver cómo estabas, tienes días sin ser vista en el Santuario, todos hablan de tu combate con ese nuevo caballero de Pegaso y se rumora que tu ausencia se debe a que estas mal herida. –
- Pues ya ves que no, ¿Cómo demonios sabe la gente de eso? -Dijo con enojo e indignación la amazona, levantándose de su lugar - Seguro fue la maldita de Marin, ya la imagino regodeándose de la victoria de su discípulo-.
- No, no creo que haya sido ella, de sobra sabes lo reservada que es Marin, es tu mala voluntad hacia ella lo que te hace pensar eso. Yo culparía a tus propios seguidores, que no dejan de hablar sobre lo poderoso que resulto ese nuevo caballero, y hablando de ellos, dime, Cassios ¿Cómo esta él? –
Shaina volteo a verlo sin saber que responder, ¡se había olvidado de su discípulo!, si bien, había ordenado a sus secuaces lo atendieran, ella no se había preocupado en lo más mínimo de él y sintió remordimiento, ahora que ya no era oficialmente su discípulo, sabía que Cassios debió de haber buscado un nuevo hogar y ni siquiera sabía dónde estaba.
-¡No me digas que no has ido a verlo! - Prosiguio Milo sorprendido por la fría actitud de la joven frente a él. - ¡Eres una serpiente egoísta! Pobre chico: derrotado, herido y sin el consuelo de su maestra. –
- ¡No digas eso! le estoy dando tiempo… tiempo a que se recupere… y …. Y – dijo titubeante mientras tomaba asiento de nuevo.
-Y… mejor di la verdad, no te habías preocupado por él, sabes que conmigo no tienes por qué fingir, aunque no se vería mal que lo visitarás. – Milo se levantó de su lugar, se acercó a su amiga tomándola de la barbilla para levantar su cara y le dio un pequeño beso en la frente por encima de la máscara. – Me tengo que ir, ¡iras a ver a ese pobre chico! ¿Entendido? .-
Shaina, solo asintió con la cabeza y vio partir a su amigo. Milo tenía razón, era egoísta y no se había preocupado en lo más mínimo de su discípulo y de los malos momentos, que seguramente habría pasado a partir de su derrota, estaba tan ocupada en sentirse miserable por el odio-amor que sentía por Seiya, que no se ocupó de lo que ocurría a su alrededor, sintiéndose terriblemente mal, decidió alistarse y visitar a su discípulo.
No le fue difícil encontrar la nueva vivienda de Cassios, y al verse fuera dudo en tocar, ¿Qué le diría? Sabía que gran parte del fracaso de su aprendiz era responsabilidad suya como maestra, respiró hondo y llamó a la puerta.
Un sorprendido Cassios abrió, primero mostró una gran sonrisa al ver a su maestra y luego la vergüenza se apoderó de él, sabía que le había fallado; y ambos adoptaron un largo silencio. Shaina entendió que a menos que ella dijera algo, podrían pasar así el resto de la tarde, así que fue la primera en hablar:
-¿Cómo estás?- Ahí estaba otra vez, esa actitud tonta de cachorro que tanto le exasperaba, pero recordó que debía ser paciente.
-Bi…en, muy…. Muy… bien y ¿usted? - Contesto balbuceando el joven sin querer reconocer ante su mentora que el dolor por las heridas aún era persistente.
- Solo vine a ver como estabas, te vas recuperando. - No sabía que decir, tenía tantas ganas de reclamarle el que por su culpa no pudo humillar a Seiya, pero el vendaje sobre la oreja le indicaba que no era el mejor momento. –Sabes dónde encontrarme, por si necesitas algo. – continuo mientras retrocedía, pensaba irse, ya lo había visitado y había cumplido para no sentirse egoísta.
-Espere maestra, yo…. Yo … en verdad …. Siento mucho haberle fallado. -
"Ahí va otra vez, el cachorro disculpándose". – Esta bien, ahora debes seguir entrenando por tu cuenta, estoy segura que ganarás otra oportunidad para probarte y lograrás ser caballero y estaré orgullosa de ti. – Vio en la mirada del joven que él necesitaba un poco más de consuelo y decidió dárselo: - Más de lo que ya estoy. -
Estas palabras pusieron en el rostro de Cassios una gran sonrisa – ¿En verdad ésta orgullosa de mi?-
Shaina solo asintió con la cabeza.
-¿Quiere pasar?-
La amazona no quería, pero sabía que su discípulo merecía más que una visita en la puerta de su nuevo hogar – Si, ésta bien. – Entró y estuvo en la casa de Cassios toda la tarde, a pesar de que verle era un recordatorio de su propia derrota ante Seiya.
Los días pasaron y noticias que convulsionaban al Santuario llegaban una tras otra, primero se rumoró que una armadura dorada había sido robada y que era utilizada por unos caballeros rebeldes; luego que éstos habían derrotado a un par de caballeros de Bronce que habían sido enviados por el propio encargado de las guardias del Santuario siguiendo las órdenes del Gran Patriarca. La sorpresa de Shaina fue grande cuando se enteró que en ese grupo de insurrectos se encontraba Seiya, y aunque no se explicaba el por qué él podría estar en contra del Santuario que lo había armado caballero, esta noticia le pareció un motivo más para verlo como un enemigo y a Marín como a una traidora.
En una ocasión fue llamada por Gigas, quien era el encargado de las guardias del santuario para pedirle opinión sobre quién debía ser el nuevo atacante y ella sin pensarlo se ofreció, pero Gigas, reconociendo la fuerza y el temple de Shaina se negó a su petición, creyendo que podría serle útil más adelante, así que la amazona propuso a la única mujer que había considerado su amiga en el Santuario: Geist.
Geist, al igual que Shaina era un caballero femenino, que fue desterrada por su crueldad contra quienes contaminaban los mares, pero qué durante el tiempo de entrenamiento para convertirse en caballeros femeninos, ambas se hicieron amigas al reconocerse como iguales en fuerza y en su gusto por menospreciar y molestar a los demás. Shaina le había contado sobre su linaje y la historia de su pasado, por lo que Geist, en muchas ocasiones le había sugerido que reclamará el trono por la fuerza y que ambas gobernaran, Shaina solo negaba con la cabeza y le sonreía cada vez que su amiga fantaseaba con su plan.
Cuando Geist fue desterrada, Shaina se aisló mucho más de todos, le dolió bastante perder a su confidente y se prometió hacer todo lo que estuviera a su alcance para obtener el perdón del Gran Patriarca, por lo que cuando Gigas le consulto no dudo en sugerirla, estando segura que ella derrotaría a Seiya y compañía.
Al obtener el consentimiento de Gigas, Shaina le escribió una larga carta donde le explicaba su nueva misión: recuperar el casco de la armadura dorada y eliminar a Seiya, sin omitir los motivos por los cuales debía matarlo.
Shaina se enteró del resultado de un primer enfrentamiento entre Geist y sus caballeros del abismo contra Seiya y los demás caballeros de bronce y con sumo gusto enteró a Gigas, que Geist tenía en su poder el casco dorado, ahora solo esperaba un segundo combate, donde sin duda sus enemigos serían eliminados.
Pasaron los días y al no obtener la noticia esperada, Shaina temió lo peor y fue Gigas quien le confirmo que Geist había sido derrotada. Shaina lloró desconsoladamente y se culpó por la muerte de su amiga; por primera vez sintió un odio profundo contra Seiya y sus compañeros, se prometió que la vengaría y fraguo un plan: Sabía que en el Santuario se encontraba la mayor parte de la armadura dorada por lo que dedujo que Seiya buscaría la forma de regresar y tratar de recuperarla, así que apostó a varios guardias en la ciudad vecina de Rodorio para que le informarán cualquier noticia que tuviera que ver con sus enemigos.
Seiya, quien por ese entonces había fraguado ya una amistad con los demás caballeros de bronce y con Saori Kido, se había prometido el recuperar al armadura dorada, puesto que estaba convencido que el Santuario se había corrompido y que era peligroso para toda la humanidad que el Gran Patriarca la tuviera en su poder; y así, después de varias batallas ganadas contra los adversarios del Santuario, él y sus amigos decidieron separarse para proteger tanto a Saori como al casco dorado, eligiendo a Shun, caballero de Andromeda para esa misión, mientras que Hyoga, caballero del Cisne; Shiryu, caballero del Dragón y él, Seiya; buscarían información sobre el Santuario con sus respectivos maestros, por lo que el caballero de Pegaso regresó en busca de Marin, sin saber que se dirigía a la trampa que Shaina había preparado.
Cuando la amazona de Ofiuco, recibió noticias sobre la presencia de Seiya, ordenó a sus secuaces que lo atacaran en las afueras del Santuario, rompiendo con esto las órdenes del Patriarca de no salir sin su permiso. Marin por casualidad escuchó los planes de Shaina y decidió seguirlos sin ser vista.
Shaina sentía la adrenalina en su cuerpo, siempre lo hacía al inicio de un combate, pero ahora, se adicionaba el que volvería a ver a Seiya, así que se juró que no habría tregua alguna y que esta sería su oportunidad para vengarse por Cassios, por Geist y por ella misma.
Cuando el caballero de Pegaso se acercó a los linderos del Santuario fue sorprendido por los seguidores de Shaina pero no tuvo problemas para derrotarlos. Al ver esto, la amazona lanzo su ataque para llamar la atención de su enemigo, éste volteo hacia ella y ahí estaba … tan mortal… tan amenazante… y ¿él? Con unas ganas tremendas de volver a ver su rostro.
-Vamos a luchar Seiya, sabía que este momento llegaría y por fin podré vengar a Geist.- Dijo Shaina con un tono amenazante y con el corazón latiendo violentamente, ella tenía claro su objetivo, pero el estar frente a frente con el culpable de que su vida diera un vuelco que ella nunca espero, la ponía nerviosa y eso la enfurecía, así que trataba de adoptar una postura de lo más violenta para no ser traicionada por sus sentimientos.
- Así que la conocías. – respondió Seiya y al escuchar el tono de voz de la amazona, sus esperanzas de limar asperezas desaparecían.
-¡Vas a pagar caro lo que le hiciste! – Utilizó el recuerdo de su muy querida amiga, para poder concentrarse en el odio y en la batalla, a pesar de sentir que las piernas le flaqueaban.
- No he venido aquí a buscar problemas, no quiero pelear contigo, por favor,creo que podemos hablar de aquella vez en que acordamos vernos. – dijo suplicante Seiya, creyendo así atenuar el enojo de la amazona.
- ¡Ni siquiera lo menciones! –gritó histérica – Si no querías problemas… si no querías pelear, no debiste de haber venido. Acabaré contigo y me quedare con la armadura de Pegaso. – "Y así terminare con todo lo que representas para mí".
Al ver que era inútil dialogar con su oponente Seiya se decidió a luchar -Por lo mismo has fracasado en el pasado y volverás a hacerlo hoy Shaina. - contesto Seiya vistiendo su armadura.
Ambos caballeros se lanzaron golpes que hábilmente esquivaban, la amazona reconoció que su oponente había mejorado en su técnica. Ninguno de los dos descuidaba su guardia y sus ataques se volvieron más violentos, sin embargo, Shaina supo aprovechar su destreza y pronto estaba sometiendo a Seiya tomándolo del cuello para ahorcarle y así poner fin a la vida del caballero. Por un momento dudo sobre su actuar, pero recordó las humillaciones que le debía, la amazona sonrió con satisfacción y estando a punto de lanzar su ofensiva fue interrumpida por Marin.
-Sabes que ésta prohibido abandonar el Santaurio. - dijo la caballero del Águila atacando a Shaina, liberando así a su discípulo. – Y en cuanto a ti, tampoco debes de estar aquí, ¡Vete! - Le ordenó a Seiya.
Éste le contesto que había venido por ella en busca de consejo, pero Marín le interrumpió y fingió una pelea con él mientras le comunicaba que debía de ir con Hyoga a Siberia y salvarle del Caballero Crystal, quien manipulado por el Gran Patriarca, tenía como objetivo acabar con su discípulo. Cuando Seiya entendió el mensaje fingió huir.
Shaina trato de detenerlo, pero Marín se interpuso entre ella.
- Es mi discípulo y voy a protegerlo. -
- ¡Eres una traidora! –
- ¡Y tú una tonta! Es la segunda vez que Seiya te deja en ridículo. - Le contesto a Marín burlándose mientras le daba la espalda a su oponente. – Si vas tras él, le diré al Gran Patriarca que saliste del Santuario sin su consentimiento. -
Sí el Gran Patriarca se enteraba de eso, sin duda Shaina estaría en problemas, por lo que desistió de ir tras el oriental y le prometió a Marín que se vengaría.
Mientras Seiya viajaba hacia Siberia, pensaba en Shaina, en algún momento planeó que cuando la viera, le explicaría su ausencia aquella vez que acordaron verse cuando aún él era un aprendiz, pero esta última batalla le dejo claro que la amazona no deseaba más que su muerte y que hoy lo hubiera logrado sí Marin no hubiese intervenido. El pensar en Shaina siempre le producía sentimientos encontrados y sí bien los hechos recientes lo mantenían ocupado, en ocasiones pensaba en la chica de los ojos verdes y le costaba asociarla con la Shaina tan terrible que ahora era su enemiga, eso le había dolido demasiado, pero ahora, al confirmar que para la amazona él no significaba nada, sonrió al darse cuenta que no le importaba mucho, ya que otra chica se estaba apoderando de sus pensamientos: Saori Kido; y es que la convivencia diaria con ella, al ver su cambio de comportamiento para con él y los demás, su valor, su benevolencia, le hacía ser una mujer de lo más interesante y se descubrió sonriendo mientras pensaba en ella. Tal vez era hora de dejar de pensar en "la chica de los ojos verdes" y poner atención en la mujer que los guiaba en su batalla contra el Santuario.
