La noche era muy avanzada y algunos no podían dormir en el Santuario y todos por motivos distintos; Saori, por la impresión de estar por fin en su templo, respiraba una tranquilidad por ya no tener que demostrarle a nadie que ella era la verdadera Atenea, pero poco a poco empezó a sentirse abrumada al pensar en sus nuevos deberes en el Santuario, sintió que debía de cumplir las expectativas de sus recién aliados caballeros dorados y de pronto recordó las heridas de sus amigos, lo que además la angustió y le impidió conciliar el sueño, quería estar al lado de ellos, pero tuvo que conformarse con saber que estaban bien atendidos, se propuso que en cuanto amaneciera iría a verlos. Otros que se desvelaban eran los caballeros dorados, quienes, reunidos en la casa de Virgo, debatían sobre su nuevo papel ante su diosa, deseaban sentar las bases para que jamás volviera ocurrir una traición desde el seno del santuario, pero a Shaka le preocupaba una cuestión más sobre Saori: su formación. Todas las anteriores reencarnaciones de la Diosa Atenea, habían nacido y crecido en el Santuario, educadas y formadas por el Gran Patriarca, todas ellas sabían cuál era el estricto sentido de su existencia y al caballero dorado de Virgo le preocupaba el excesivo desvelo de Saori por Seiya, así como la tensa relación que se había notado existía con la amazona de Ofiuco y no dudo en externarlo ante sus compañeros.
-Si bien, Saori nos demostró hoy su enorme poder y su compasión al perdonar a Saga, me preocupa que su falta de formación, por así decirlo, pueda provocar diferencias entre sus caballeros.- Su tono de seriedad captó la atención de sus acompañantes. -Creo que todos notamos el cariño desbordado con que sostuvo a Seiya, casi arrebatándoselo a Ofiuco y como le ha procurado todos los cuidados, también vimos la reacción entre ella y Shaina en las escalinatas.- Concluyó con sus ojos cerrados mostrando preocupación tanto en su rostro como en su voz.
-No creo que estés interpretando bien.- Intervino Aldebarán con los brazos cruzados, era el único que permanecía de pie en esa reunión. -Seiya fue quien más sufrió los embates de Saga, terminó sin sus cinco sentidos, talvez ese sea el motivo de su trato hacia él y respecto a Shaina, todos la conocemos, sabe ser cruel y déspota con todos, ella era leal al Patriarca, y si éste le ordenó acabar con Saori, ella lo debió haber intentado de las peores maneras posibles. Estoy seguro que Saori solo le quiso dar una pequeña lección. No deberíamos juzgarla.-
Estas palabras hicieron que Milo rodara los ojos hacia un lado molesto, aunque sabía que Tauro no estaba del todo equivocado, le desagradó que hablaba así de la amazona.
-Sí, es cierto, Shaina puede provocar muchas reacciones adversas por su forma de ser.- Continuó Mu.- Pero Shaka tiene razón, Atenea no puede hacer esas diferencias. Hablaré con ella, estoy seguro que desempeñara su rol con toda la dignidad y fortaleza que éste exige.- Dando tranquilidad con estas palabras a sus compañeros. -Aunque no sé cómo abordar lo de Seiya, no quiero ofenderla haciéndole pensar que creemos que existe alguna preferencia de ella sobre él.-
Milo suspiró hondo, él sabía algo que sus compañeros no, pero pensaba sobre las consecuencias de decirlo, por un lado, no quería provocar más reproches sobre Saori, y por el otro, no quería dar a conocer intimidades de su amiga. Puso una de sus manos sobre su mentón, decidiendo qué palabras usar para no provocar dichas consecuencias, cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por Aldebarán cuestionando a Aioria.
-Aioria ¿Notaste algo entre ellos dos cuando fuiste Japón?.-
-No, nada, solo me dio la impresión que Seiya le pedía permiso a Saori para poder atender a Shaina, pero creo que fue porque después de todo es su Diosa y hasta antes de ese momento, Shaina se había comportado como una enemiga más.- Contesto el caballero dorado.
Milo decidió hablar, cerró los ojos unos segundos y respiro pausadamente como preparándose a la reacción de sus compañeros. –Yo si lo sé.- En ese momento todos dirigieron su mirada hacia él. -Saori y Seiya sí sostienen una relación sentimental, no se desde cuándo, no sé qué tan seria sea; y el comportamiento de Shaina tiene su razón de ser por eso mismo, ella siente algo por Seiya y creo que Saori lo sabe.-
Esas palabras hicieron que la incertidumbre volviera a reinar en sus camaradas, quienes todos, a su manera, mostraron su preocupación.
-¿Cómo lo sabes?.- inquirió Shaka.
-Shaina me lo dijo, cuando Jamian secuestro a Saori, ambos dieron muestra de su amor.-
-Eso lo explica y complica todo.- Adujo Mu. –Ninguna reencarnación de Atenea ha sostenido relación sentimental con alguno de sus caballeros. ¿Cómo reaccionar a eso?–
–Sigamos con el plan, hablemos con Saori, digámosle que eso no puede ocurrir y todo resuelto.– planteó Aldebarán con ligereza.
Mu y Shaka cruzaron miradas, ellos no creían que eso fuera tan fácil.
–No creo que sea algo serio, de hecho, me sorprende, cuando estuve en Japón Seiya se mostró tan preocupado por Shaina, que yo creí que él sentía algo por ella, así que propongo que también hablemos con Seiya, yo lo puedo hacer.– Aioria se ofreció para tratar de tranquilizar los ánimos.
–También hablemos con Shaina, ella debe entender su rol en el Santuario.– Propuso Aldebarán, poniendo una mano sobre el hombro de Milo. –Y tú, como su amigo, debes hacerlo.–
Milo quito su hombro para zafarse, era notoria su molestia, busco la mirada de Mu y luego la de Aioria para ver su postura y las expresiones de ambos manifestaban estar de acuerdo con Aldebarán, así que no le quedo más opción que asentir con la cabeza.
–Ésta bien, lo haré.–
Mu sonrió ante la respuesta. –Yo hablare con Saori, le expresaré nuestro sentir.–
….
A la mañana siguiente, Saori despertó con la sensación de haber descansado poco, tenía dolor de cabeza y quería seguir recostada, pero la necesidad de saber sobre Seiya y los demás la impulsó a dejar la cama, buscó un espejo en su nueva estancia y al no encontrar ninguno se alistó lo mejor posible, "Tal vez las Diosas no se preocupan por su apariencia" pensó y salió de allí. Saludó a los guardias que estaban afuera de su habitación, quienes a su paso la reverenciaban, eso le empezaba a molestar, ella solo les correspondía con una sonrisa.
Al llegar a la habitación donde Seiya se recuperaba, encontró a una somnolienta Marin, quien de inmediato se levantó de su silla y con respeto saludo a su Diosa inclinándose ante ella, Saori la detuvo en el acto.
–No, por favor, no hagas esto.– mientras la tomaba de la mano. –Te lo agradezco, pero me hacen sentir algo que no soy.–
Marin obedeció. –Debe acostumbrarse, es el respeto que merece nuestra Diosa, entiendo que el crecer lejos de todo este protocolo le debe resultar incómodo, pero es su derecho ser tratada así.–respondió la amazona, mientras ambas se sonreían, aunque Saori entendía lo que le decían, esas muestras de respeto le parecían desmedidas, antes de esto, solo Tatsumi la reverenciaba, pero ella lo veía como a alguien de su familia, así que consideraba que eso era más bien una muestra de cariño y sin querer mencionar nada más, dirigió su vista hacia Seiya quien yacía inconsciente en la cama de la habitación.
-Él estará bien, se recuperará pronto, siempre lo hace.- Se anticipó Marin, adivinando la preocupación de su Diosa.
-Lo sé, esa es su mayor cualidad, no rendirse nunca. Marin, ¿Me permites unos minutos con él?- Saori se sonrojó al hacer la petición, de pronto se sintió avergonzada de los sentimientos que Seiya le provocaba.
-Claro.- Contestó Marin, dejando sobre un mueble, una vasija con agua y un trapo húmedo que tenía en sus manos y salió de la habitación.
Saori tomó ambas cosas y se sentó en la orilla de la cama, puso el trapo sobre la frente de Seiya y con suavidad le acarició el rostro, él estaba desnudo del dorso, pero cubierto con una manta, ella se percató de eso y nuevamente el sonrojo volvió a sus mejillas, recordó aquella vez en que fue a buscarle a su departamento y lo vio así, fue un momento incómodo para ambos, pero sirvió para ir rompiendo el recelo que él sentía. Saori sonrió ante el recuerdo y se inclinó para hablarle al oído. –Recupérate pronto, te necesito.- luego acercó sus labios, pero una sensación de pudor le impidió besarlo, así que tomó su rostro entre sus manos y depositó un pequeño beso en la comisura de sus labios.
-…Shaina...- Pronunció Seiya aun inconsciente.
Saori se separó de inmediato abriendo grandes sus ojos ¿Shaina? ¿Qué significa esto? Su mente se llenó de celos y totalmente desconcertada, con sus ojos llenos de lágrimas, caminó nerviosa por la habitación, quería hacerlo despertar y pedirle una explicación, pero ante la imposibilidad de eso, decidió salir de allí, lo hizo a toda prisa ignorando a Marin en su camino. Sabía que lo que tenía en mente era algo impropio para su estatus, pero los celos la incentivaban, iría a buscar a Shaina y exigirle a ella la explicación, recordó como ésta estuvo tan presta para sostener a su novio al finalizar la batalla contra Saga, creía que algo había ocurrido entre los dos y ella quería respuestas. Su rostro reflejaba las emociones que sentía; una mezcla de incertidumbre, celos y enojo. Atravesó la casa de Piscis con prisa y al entrar a la morada de Acuario se encontró con Mu y Shaka, haciendo que de inmediato cambiara su cara y ocultara las emociones que la controlaban, se detuvo ante ellos, quienes la saludaron y le expresaron su intención de hablar con ella de un tema "relevante para su rol como Diosa", la entonación que Shaka uso al decir eso, provocó que Saori frunciera su gesto –¿Puede ser en otro momento? Ahora mismo quiero atender algo personal- Solicitó la Diosa.
Los caballeros dorados intercambiaron miradas, la petición no fue de su agrado, luego la vieron a ella y Mu respondió. –Lo siento mi señora, pero creemos que entre más pronto hablemos con Usted, será mejor-
Saori no quiso mostrar su contrariedad, así qué asintió y regreso con ellos a su templo, ella tomó su lugar en el trono que antes usurpaba Saga y los dorados permanecían de rodillas, y al no sentirse cómoda con la situación, les pidió que tomaran asiento frente a ella, ellos obedecieron. Saori los miraba con desesperación, quería terminar pronto con ellos para retomar su plan; siendo Mu fue el primero en hablar, le hizo saber lo que su presencia en el Santuario representaba para toda la orden de caballeros y que estaban seguros que cumpliría su papel con toda la dignidad, fuerza y compasión que el mismo exigía, a pesar de haber sido educada fuera del Santuario. Ante esas palabras, Saori hizo una mueca de disgusto, pero siguió escuchando.
Mu continuó narrando como fue la historia de las anteriores reencarnaciones de la Diosa Atenea, como todas ellas habían crecido en el Santuario y la fuerte conexión que habían tenido con el caballero de Pegaso.
Saori, realmente desesperada, lo interrumpió. –Perdón, pero me hicieron entender que este tema era urgente, y si se trata de conocer la historia de mis antecesoras, la cual no dudo que sea interesante y necesaria que yo conozca, pero creo que puede esperar.- Trataba con esto dar por terminada la entrevista y se levantó de su asiento dispuesta a despedirlos, cuando Shaka también se levantó y se puso delante de ella.
-No, no venimos hablarle de historia, sino de obligaciones, Mu ha querido ser diplomático y no abordar directamente lo que nos preocupa.-
Ante eso Saori, se inquietó y volvió a tomar asiento. –Pues bien, los escucho, y de favor tengan la confianza de que sea lo que les preocupa, lo abordare con la debida importancia honrando mi investidura.-
-Milo nos ha informado que Usted y Seiya... al parecer... sostienen una relación sentimental. ¿Es cierto eso?- interrogó Shaka con seriedad.
Saori palideció al escucharlo y presintió que esa relación estaba por llegar a su fin. –Si...– Su voz apenas fue audible y bajó la mirada. -¿Es eso un problema?... Lo es, ¿verdad? Lo veo en sus rostros– ella sonreía de manera nerviosa, tratando de aligerar la tensión que sentía. –No sabía que Atenea no podía amar... yo...–
–Atenea puede amar al hombre que considere digno de ella, pero jamás a uno solo de sus caballeros, el amor de Atenea debe ser para todos sus caballeros sin distinciones, ya que eso pondría en riesgo muchas cosas, empezando por la imparcialidad con la que debe tratar a los integrantes de su orden.– Interrumpió Mu con gentileza, acercándose y arrodillándose nuevamente ante ella tomándola de la mano en gesto de compresión. Era evidente que Saori se sentía avergonzada, su cara y postura así lo demostraban, por lo que el lemuriano continuó. – No es nuestra intención juzgarla ni hacerla sentir mal, sino por el contrario, ayudarla a cumplir su función.–
Saori levantó la mirada y le agradeció el gesto. –En cuanto él despierte daré por terminada dicha relación.– Aseguró la diosa con la voz cargada de tristeza. –Aunque, les aseguró que, si se nos permitiera seguir juntos, seríamos capaces... yo sería capaz de seguir siendo imparcial ante todo y todos... Yo... –
–Entendemos que después de todo somos personas, humanos que buscamos cumplir nuestra misión en el mundo y ésta no siempre significa excluir el amor en nuestras vidas, pero creemos que aun para los Dioses es imposible no mezclar el deber con el amor. Es por eso que desde tiempos inmemoriales los dioses no tienen permitido relacionarse con sus caballeros, piense ¿Qué pasara sí esa relación no es lo que Usted espera? y ante una batalla, ¿Podemos confiar en que Usted no se sacrificaría por Seiya? ¿Qué pasará si alguna amazona, u otra mujer, también tuviera interés en él?– Expuso Shaka dejando en claro que no era posible aceptar lo que ella proponía.
Saori apretó sus manos demostrando ansiedad, sentía un nudo en la garganta, se imaginó todos los escenarios que Shaka propuso, siendo el último el que más le dolió porque era real, bajó la mirada y con una mano se limpió las lágrimas que escaparon de sus ojos. -Está bien, terminaré con él.-
-Debe, además, tratarlo igual que a los demás caballeros de la orden.- Continuó Shaka.
-Lo haré- La Diosa asintió con su cabeza, controlando su llanto y sus emociones.
-Ese trato igualitario debe incluir también a Shaina.- Agrego Mu con voz suave.
Saori vio a los dos caballeros con recelo, ¿Qué tenía que ver Shaina aquí? Ella la había tratado amablemente, fue la amazona quien no correspondió ¿Qué acaso ella debería de cargar con esa culpa también? –No lo entiendo.- Dijo recobrando su postura.
–Sabemos que en batallas pasadas Sahina se enfrentó a Usted aun sabiendo su investidura. No venimos a abogar por ella, sabemos que merece un castigo por eso, lo que pedimos es que sí usted decide que ella siga en el Santuario, ella debe de recibir el mismo trato que los demás.- Mu pronunció esas palabras con todo el tacto posible.
-Tú lo has dicho, fue ella quien me enfrento y fui yo, quien en las escalinatas le ofrecí la mano y una sonrisa sincera. No veo el motivo por el cual ella tenga que ser parte de esta conversación.– Saori se levantó de su asiento, recobrando su orgullo en la voz, la mención de Shaina y la petición de los caballeros encendieron su enojo. –Hoy me han exigido dejar al hombre que amo y perdonar a quien me ofendió y por difícil que sea, cumpliré ambas cosas. Pero será la última vez caballeros, que tengan derecho a tanto. Soy una Diosa y pienso actuar como tal, si en un futuro, necesito consejo sobre el manejo de mis emociones, seré yo quien lo solicite. ¿Quedo claro?–
–Si, señora– contestaron los dorados al unísono y aunque las palabras fueron duras, ambos se alegraron al ver la entereza de su Diosa.
–Bien– Asintió satisfecha –En cuanto Seiya despierte, hablaré con ambos, con él y con Shaina–
–Creemos conveniente que Aioria hable con Pegaso y Milo con Ofiuco– Dijo Shaka.
–No, seré yo quien hable con ellos y les pido que no intervengan más personas en este asunto.– Ordenó Saori tajantemente.
Cuando los dorados la dejaron sola, Saori, desistiendo de su plan de buscar a la amazona, se hizo en llanto por todo lo que había ocurrido ese día: Seiya llamando a otra y sus caballeros dorados recriminándole su amor. Sabía que el ser Diosa, traería complicaciones y duros deberes, pero jamás imagino que uno de ellos era no ser libre para amar. Regresó a su habitación y por un par de horas se dedicó a pensar en lo que le diría a Seiya y en cómo podría ella superar esta situación, pues imaginó, después de lo ocurrido, que el caballero de Pegaso, libre de ella, correría a los brazos de Shaina. Se tumbó en su cama llorando y arrugando las sábanas con sus manos, como si ellas fueran las culpables de su dolor, se quedó dormida por el cansancio y las impresiones del día. Para su infortunio los sueños que tuvo no fueron nada reconfortantes y se despertó con la necesidad de hablar con alguien de confianza y que la pudiera entender, así que salió de su habitación para buscar a esa persona.
No tardó en encontrarlo y aunque aún estaba herido por la batalla, recibió a su Diosa con una gran sonrisa.
Saori también sonrió al verle, el caballero del Dragón no tardaría en estar pronto de pie y después de los saludos y abrazos que se dieron por el simple gusto de verse, Shiryu fue el primero en hablar al notar la melancolía que invadía a su visitante.
-No debes apurarte por nosotros, pronto estaremos a tu lado nuevamente- La consoló creyendo que esa era la causa de su mirada triste.
-Nada me hará más feliz que verlos bien a todos, podremos disfrutar de la paz por la cual hemos luchado.- Contestó Saori mientras acercaba su silla a la cama del Dragón. -¿Qué harás cuando te recuperes?-
-Me gustaría regresar a los Cinco Picos y ver a Shunrei.- Respondió suspirando mientras mencionó el nombre de la mujer que amaba. -Claro, solo si tú lo apruebas.-
-Por supuesto que sí- Contestó ella con una gran sonrisa. -Ella fue trascendental en la batalla contra Máscara de Muerte y le estoy sumamente agradecida por ello.-
Shiryu sonrió, esa mujer frente a él, demostraba su amor y compasión en todos los detalles. -Gracias, que afortunados somos de tenerte, especialmente Seiya- Dijo esto último con un toque de picardía. Pero la Diosa, lejos de reaccionar cómo él esperaba, bajo la mirada y la tristeza se reflejó en su rostro.
-Terminaré con él- Exhaló profundamente. -Resulta que una Diosa no puede amar a los caballeros de su orden, creen que eso supondría una parcialidad de mi parte y que pondría en riesgo algunas cosas- Mientras hablaba hizo un esfuerzo por no llorar, tomó la mano de su amigo con fuerza y volvió a verle el rostro. -Necesito tu consejo, sé lo que tengo que hacer, pero no sé cómo hacerlo.-
Shiryu estaba impactado por lo que escuchaba, en verdad sintió el dolor de su amiga, trató de incorporarse y como pudo la abrazó y habló: -Lo lamento mucho, jamás creí que tú y Seiya no pudieran estar juntos. Yo hablare con él.-
-No, debo ser yo quien lo haga. Solo que no sé qué decirle.- Con su mirada le pedía el consejo al caballero frente a ella.
-Debes ser clara y decirle toda la verdad, dejarle claro que no puede existir nada entre ustedes dos. Conoces bien a Seiya, si dejas un resquicio de posibilidad, el insistirá una y otra vez.-
-¿Crees que insista?.- recordó que Seiya había llamado a otra cuando intentó besarlo.
-Él te ama, esto será tan doloroso para él, que en verdad temo su reacción.-
-¿Seiya alguna vez te contó algo sobre Shaina?-
Shiryu dudó sobre qué responder, no sabía a qué venía esa pregunta en ese momento. -Lo que tú y yo sabemos, ella lo quiso matar para ocultar su amor.- Contestó solo para tantear el propósito de la pregunta.
-Si, pero ¿Algo más? No sé, ¿Algo que hubiera pasado entre ellos? Después de todo, ellos se conocieron aquí en el Santuario.- La insistencia de la diosa, dejo ver su angustia y celos.
-¿Para qué quieres saber eso? ¿Vas a emparejarlos? O ¿Separarlos? Sabes, no quiero que pienses que te estoy dando la espalda, pero sí Shaina te causa esos celos, creo que sí tienen razón de que tú y Seiya no pueden estar juntos. ¡Vamos Saori! Necesito ver a mi amiga bien, libre de ataduras, sin importar lo que esto implique, que seas libre de ejercer tu papel sin celos ni temores.- Mientras hablaba el caballero de Dragón tomó las manos de Saori para apoyarla. Ella solo lo veía aun con la cara triste, pero sabía que lo que escuchaba era lo mejor.
-No tengo nada en contra de ella, en verdad, solo que será difícil ver que tendrá el camino libre y yo no.-
-Entonces me quedaré a tu lado- Shiryu sonrió mientras volvía a tomarla de las manos –Te acompañaré en estos momentos.-
-No- contestó ella en tono de súplica -Debes ir con Shunrei. Yo estaré bien, te lo prometo-
-Se de tu fortaleza y no dudo de que harás lo correcto, pero me preocupa Seiya, lo mejor será que me quede unos días y cuando vea que las cosas están tranquilas iré con Shunrei-
-Está bien- Contestó Saori sonriendo, se acercó al caballero para darle un beso en la frente. - Recupérate pronto.- Después de eso, ella salió de la habitación y dedicó el resto del día para visitar a Shun y Hyoga, su intención era agradecerles su esfuerzo en la batalla y recordar con ellos el largo camino transcurrido y platicar sobre el futuro en esta nueva paz que se vivía.
