¿La Princesa de las Bibliotecarias?
En la recepción se encontraba una yegua madura, una unicornio de pelaje gris blanquecino y crin blanca y corta con dos líneas color salmón, vestía un traje ejecutivo beige que la hacía ver elegante y corporativa. Pese a que ya había pasado las cuatro décadas, mantenía una figura sobria y bien parecida, de modo que la edad apenas se insinuaba en los contornos de sus ojos. Con unos discretos anteojos de marco de nácar reposando sobre su nariz, corroboraba una lista que se correspondía con las cinco grandes cajas cerradas apiladas al lado del mostrador.
–Buenos días, directora Spokesmare. – saludó Archiver cortésmente, casi haciendo una reverencia hacia su superior.
–Buenos días, jefa – saludó Catal Fast saliendo del despacho, saludando con su particular estilo suelto.
–Buenos días, directora Spokesmare – le siguió Sweet Prose respetuosamente – ¿qué nos trae de nuevo hoy?
–Como ven, una importante cantidad de donaciones proveniente de Ponyville, de parte de la princesa Twilight Sparkle.
Las dos jóvenes bibliotecarias quedaron asombradas al dar la vuelta al mostrador y ver aquellas cajas de la mitad del tamaño de un poni. Sin dudas, era una donación excepcional, a comparación de las que normalmente recibían.
–Sip, en efecto, aquí dice "Donación de la princesa Twilight Sparkle" – señaló Catal Fast en uno de los embalajes – Y todas las cajas están rotuladas de la misma forma.
En eso, Sweet Prose notó algo que estaba escrito a casco con marcador al lado de las etiquetas: "para la Biblioteca Pública de Fillydelphia". –¿Ella donó todo esto específicamente para nuestra biblioteca? – preguntó emocionada.
–Bueno, ese fue más bien un arreglo interno. Cuando la princesa Twilight decidió realizar la donación, tuvo la amabilidad de dar aviso por carta a los directivos de casi todas las bibliotecas de Equestria, anexando la lista de títulos y especificando su estado, pidiendo que le confirmasen quiénes estaban interesados... De esta manera, se podía efectuar un reparto justo. Yo contesté de inmediato cuando recibí la misiva hace una semana, y aquí está…
–¿Donaciones para todas las bibliotecas de Equestria? Vaya… se ve que la princesa realizó un expurgo profundo de su acervo, pero es como si hubiera decidido tirar todo… – comentó Catal, imaginándose las riñas de gallos (epistolares) que se debieron haber producido entre los directivos por los mejores tomos de la popular princesa, algo que obviamente Spokesmare no iba a mencionar. Pero la catalogadora había visto la forma en que la directora estaba alerta con la correspondencia en las recientes semanas, así que a ella no la engañaba.
–Hmm, no necesariamente, Catal – replicó Sweet – Por lo general, sabemos que las donaciones particulares, si vienen de personalidades importantes, siempre traen algún material de gran importancia para el desarrollo cultural, al que podemos sacarle algún provecho. No dudo del buen criterio de la directora Spokesmare al seleccionar aquello que responda a las necesidades de nuestros usuarios.
–Pero la cuestión es, ¿no le habrá dado un raye a la princesa Twilight como para querer deshacerse de toda su colección? Porque si aquí hay cinco cajas, ¿cuántas deben haber llegado a las otras bibliotecas? – insistió la catalogadora.
–Aunque no lo parezca, – le respondió Spokesmare – no son tantos como parece, muchos son tomos gruesos, y han sido embalados con detalle para que no sufran por el traslado. Los transportistas suelen ser un poco… descuidados, sobre todo si vienen por aire. Pero en fin, si ella decidió hacerlo así, no tenemos razón para cuestionarla.
–Además, Catal, la princesa Twilight no desecharía todo su acervo bibliográfico así como así. – comentó Archiver, y Catal lo miró entrecerrando los ojos e hinchando las mejillas, pues sabía que la otra pasión del archivero tenía que ver con la alicornio de color lavanda – Ella vivía en la Biblioteca de Ponyville antes de ser princesa, y conoce bien el oficio.
–Oye, sí, pero ¿esa biblioteca no fue destruida por un centauro roba-magia hace unos años?
–Lamentablemente, sí. – respondió el corcel con mucho pesar – Fue un momento muy triste para todo ese pueblo… no se pudo recuperar casi nada, pero al menos en cambio tienen un castillo amplio con una biblioteca preciosa. Al respecto, es probable que actualmente la princesa Twilight esté organizando la colección de la biblioteca de su castillo...
–Por las fotos que he visto en la revista Hooves, es un castillo muy bonito, hecho en cristal tallado, similar al del Imperio de Cristal – comentó Catal –, y aunque la versión oficial es que "salió de una caja mágica que se abrió con seis llaves mágicas", ellos dicen que el material fue extraído de las minas cristalinas abandonadas cerca de ese imperio. ¿Se imaginan el enorme costo que implica usar cristal para construir? Ni hablar de su fragilidad… por eso no creo que se vuelva tendencia arquitectónica, salvo para los estirados de Canterlot, que pueden pagarlo.
–Más allá de esa cuestión, se puede decir que para Ponyville obtener un castillo por una biblioteca es una gran retribución patrimonial. Y a pesar de que la princesa Twilight era una unicornio proveniente de los "estirados" de Canterlot, ella es modesta en su modo de ser y ha trabajado mucho y está trabajando mucho, no sólo por su ahora ciudad de cabecera, sino por Equestria y hasta los reinos aledaños. Recordemos que ella fundó, junto con sus amigas, la Escuela de la Amistad, para difundir los valores de la amistad a todas las especies.
"Y salvó tantas veces Equestria, que ella podría ser capaz de dar un golpe de estado y tomar el poder sin muchos problemas, y seguro que Archiver estaría entre los que la legitimarían" pensó Catal burlonamente, y lo iba a pronunciar en voz alta pero prefirió guardarlo en su mente. A pesar de su juventud, y de su reciente incorporación al principado equestriano (en comparación al tiempo que estuvieron las otras princesas, sobre todo la princesa Celestia), no era justo implicar que la Princesa de la Amistad pudiera traicionar de forma tan austera a las demás gobernantes del Principado e instalar un gobierno dictatorial. Esa clase de cosas no podrían venir de ella… tal vez de algún villano conocido o desconocido, pero no de ella.
Por su parte, Archiver conocía a Twilight Sparkle de cuando trabajaba en la biblioteca de la Academia para Unicornios Superdotados, cuando ella se encontraba bajo la tutela de la Princesa del Sol. Era la poni más responsable que había conocido, respetaba a rajatabla los plazos de devolución y jamás se atrasaba, y jamás ibas a ver que devolviera un libro rayado, manchado, o siquiera con la esquina de una hoja doblada. O quemada, teniendo en cuenta que un bebé dragón la acompañaba a todos lados, como una especie de hermano o mascota. Archiver se preguntaba cómo era posible que se diera esa relación entre una potranca y la cría de una criatura tan terrible como un dragón, o de dónde habrían sacado el huevo del que salió el pequeño, llamado Spike si no lo recordaba mal.
No obstante, la jovencita ya daba muestras de su potencial intelectual, aunque al precio de sacrificar la sociabilidad inherente a todo poni, algo que Archiver y muchos de sus colegas y amigos compartían, y de lo que él se había dado cuenta muchos años después. Al menos, se veía que esta estudiante privilegiada no iba a ser igual a la anterior, una unicornio de buena habilidad para la magia pero muy ambiciosa y desagradable, de la que se dice que desapareció detrás de un espejo y nunca se volvió a saber de ella. ¡Quién sabe lo que habría pasado si una poni con esa mentalidad siniestra hubiera llegado a ser princesa!
Luego de que Sparkle dejara Canterlot de forma tan imprevista, todo el personal bibliotecario la extrañó mucho, y casi todos, pese a saber que la unicornio se instalaría en un pueblo tan humilde, no dudaron de que le esperaba un futuro brillante. Archiver trabajaría un poco más en la capital, hasta que consiguió una designación en la Biblioteca Pública de Fillydelphia y se trasladó allí. Durante los últimos ocho años, había estado atento a toda noticia sobre los progresos de aquella unicornio, que sin quererlo y sin esperarlo, había ascendido inesperadamente a alicornio, pasando a ocupar un rol cada vez más relevante en la historia del reino, algo a lo que muchos intelectuales o eruditos a lo largo de los siglos habían aspirado. Eso era lo que Archiver admiraba de la Princesa de la Amistad, aunque Catal Fast pensara que esa admiración viniera por otro camino, que poseyera otro "sentido".
Por una cuestión de espacio y para una mayor comodidad en el procesamiento técnico, Bureau Spokesmare decidió entrar las cajas al despacho, aunque la dificultad era la anchura de las mismas, lo que no iba a permitir el paso por la puerta, más estrecha de lo que debería ser, y eso traía varios problemas en el trabajo diario. Por eso, Bureau había elevado una nota a la Alcaldía solicitando el cambio por una puerta más versátil. Entonces, Sweet Prose propuso cerrar bien las cajas y hacerlas pasar de canto, a lo alto, pues así sí daba el ancho. Ella y Bureau podían encargarse de eso con su magia, mientras que Catal se ofreció para hacer un espacio en la esquina donde estaban las decoraciones y disfraces para los días festivos y otro montón de cosas ya bastante inútiles. Era una forma sutil de comunicar su deseo de echar todo eso a la basura, y si bien sus colegas coincidían parcialmente, la resolución de la directora fue mover todo eso al altillo, donde de seguro permanecería hasta la correspondiente limpieza de fin de año. A Archiver le iba a tocar la tarea de subir al altillo, al que se accedía por unas escaleras a la vuelta de la recepción, algo que no le gustaba mucho por la incomodidad de las escaleras y las mañas de su espalda. Afortunadamente para él, una poni entró en ese momento a la biblioteca, y era el único disponible para atenderla.
–¡Buenos días! Mi nombre es Choco Mint. ¿De casualidad ya tienen disponible el Diario de las Seis Amigas?
La poni en cuestión era una pegaso de pelaje color menta oscuro y crin marrón con franjas blancas. Su cutie mark eran tres caramelos de menta espiralados. Se podía sentir su aliento fresco a poca distancia, y su perfume dejaba una tibia sensación chocolatosa. Traía unas alforjas hechas a casco con bordados de hojas de menta y granos de cacao.
–Eh… – el corcel se tocó la barbilla, confundido, por lo general la recepción no era su dominio, y miró fugazmente a Sweet Prose como para inspirarse, concentrada con la levitación de la caja – Buenos días… sí tenemos el Diario, ¿está usted en la lista de espera?
–¡Por supuesto que sí! Según mis cálculos, la siguiente soy yo – respondió Mint con total seguridad.
–Ok, veamos… – Archiver rebuscó entre los papeles sueltos del mostrador, "¿dónde dejan las listas de espera?" pensó.
En eso, Catal, que venía de paso cargando una bolsa llena de cosas tintineantes, le señaló un cajón a la derecha, donde encontraría un cuaderno de cubierta rosa, con una cintita azul a modo de señalador. Ella intentó retener la risa hasta llegar al ático, era muy gracioso verlo sin saber qué hacer en la recepción.
–Bien, aquí está – dijo Archiver, aliviado, abriendo el cuaderno donde indicaba la cintita y encontrándose con la lista que buscaba – Usted quería llevar el Diario de las Seis Amigas, ¿verdad?
–Sip.
–Y, ¿cómo era su nombre?
–Choco Mint – respondió la pegaso con una sonrisa, y con un tono de voz suave como si le hablara a un potrillo, agregó – No se olvide de darme el libro antes de tachar mi nombre en la lista, ¿sí?
–Claro, claro – asintió Archiver, sin querer prestar atención al calor de sus mejillas. No habría tolerado que un corcel lo tratase de esa forma, pero como en este caso se trataba de una señorita, lo mejor era mantener la compostura.
–El Diario está en esa estantería de atrás – aclaró Sweet Prose, mientras ayudaba a Bureau con la tercera caja – todavía no hice la ficha de préstamo, ahora que me acuerdo… Fíjate si no está dentro del libro, si no, en el segundo cajón de la derecha hay fichas nuevas.
En la ficha de préstamo se consignaba, en un cuadro de tres columnas, qué ponis llevaban el libro, en qué fecha, y la firma de los mismos. Por otro lado, estaba la ficha de usuario, que en su parte superior contenía toda la información del usuario, y en un cuadro de cinco columnas, se anotaba el título de la obra, su autor, la fecha de préstamo, la fecha de devolución, la firma del usuario y también la firma del bibliotecario responsable. Y, en efecto, la ficha de préstamo que correspondía al Diario de las Seis Amigas estaba dentro del mismo, nada más abrirlo, pero se encontraba en blanco. Entonces, Archiver tuvo que buscar primero la ficha catalográfica para tener todos los datos al casco, y así no equivocarse, de paso debía buscar la ficha de usuario a nombre de Choco Mint, quien observaba con curiosidad el transporte vía magia de las cajas. Cuando Prose le explicó qué trasladaban, la pegaso quedó sorprendida por la cantidad, pero le pareció muy bueno el gesto de la princesa Twilight, y dijo que estaba ansiosa por saber qué les había enviado "la Princesa de las Bibliotecarias".
–¿La "Princesa de las Bibliotecarias"? – Archiver había sido el primero en parar las orejas, y sus compañeras también se mantuvieron interesadas; por su parte, Bureau, sin quitarle atención a la charla, continuó levitando la cuarta caja hacia el rincón dentro de las oficinas.
–Por supuesto, ¿o no es cierto que antes de ser coronada, la princesa Twilight trabajaba en la biblioteca de Ponyville?
–Bueno, sí… – admitió Sweet Prose, que no sabía si decirle o no que para ser bibliotecario se requería obtener un título universitario, el cual posiblemente Twilight Sparkle no haya obtenido – Pero su título oficial es el de "Princesa de la Amistad".
–Oh, es cierto, pero si ella sigue siendo bibliotecaria, de alguna forma es la Princesa de las Bibliotecarias... – sostuvo Choco Mint, y al mirar a Archiver, agregó con un guiño y una risita al final – y de los Bibliotecarios también, jeje.
"Más bien de los archivistas" pensó Catal, "aunque nuestro título cubre ambas cosas".
–En realidad… – replicó Archiver, mientras anotaba en la ficha de préstamo el nombre de la poni de voz mentolada y la fecha, y ahora empezaba a escribir los datos del libro en la ficha de usuario – creo que "Princesa de la Bibliotecología" sería la denominación adecuada, aunque no suena tan bonito como la anterior, je.
–¿Bibliotecología?
–Así se llama la disciplina que estudia el arte de organizar bibliotecas – contestó Catal – y es una carrera que se estudia en la universidad.
–Ooohh… – por su asombro, se notaba que era la primera vez que Choco Mint oía eso.
–Firme aquí, y aquí, por favor – solicitó Archiver, extendiendo a la pegaso las dos fichas. Se quedó mirando cómo ella tomaba la pluma con su ala y garabateaba sobre el papel una "Ch" y una "M" con una caligrafía redondeada y de trazo grueso. Al finalizar, le entregó el libro – Listo, todo suyo, señorita.
–Aww muchas gracias, es usted muy amable – agradeció Choco Mint, sonrojada por la cortesía, y entonces sacó de su alforja una pequeña bolsita de celofán – Esto es para usted, los hice yo misma.
Y así se fue Choco Mint, lo más feliz, mientras que Archiver se quedó de piedra mirando la bolsita verde claro, si saber cómo procesar lo ocurrido. ¡Era la primera vez que le regalaban algo en el trabajo, y más de parte de una usuaria! Un montón de pensamientos se arremolinaban en su interior, ¿qué debía hacer? Para devolver los caramelos era tarde, la dueña se había marchado. ¿Quedárselos no le traería problemas? Fue Sweet Prose quien, al ver a su compañero tan dubitativo, le dijo que no era político para andar haciéndose problema por lo que le regalaban. Ante la mirada de confusión del corcel, la unicornio se rió nerviosamente, y nada más le aconsejó que tomara los dulces y ya, que Spokesmare a lo mejor no se enteraba. "Además, Choco Mint le regala caramelos a casi todo el mundo" agregó Prose, pero luego, por alguna razón se sintió mal de haber dicho eso, no porque no fuera verdad sino porque quizá le quitaba a Archiver la ilusión de sentirse especial.
Justo cuando Archiver se guardaba la bolsita, con la sensación de haber aceptado alguna cosa ilegal, apareció Catal, sacudiéndose el polvo del altillo, para decirles que ahora sí se podían poner a chusmear lo que había en las "cajitas sorpresa", que ya estaban todas bien acomodadas en el rincón, listas para descubrir sus secretos.
–Oye, Archiver, ¿te gusta el helado de menta granizada? – continuó la poni terrestre – A mí me sabe a pasta de dientes.
–Pues… la combinación de frío y mentol deja una sensación muy refrescante, y los trozos de chocolate brindan un toque de equilibrio en el sabor – tarde, Archiver se dio cuenta de que no debería haber respondido.
–¡Ahí está! Invita a Choco Mint a tomar un helado. – le sugirió la catalogadora, dándole una palmadita a su compañero justo donde tenía los dulces de choco-menta.
–Vayamos a ayudar con los libros – fue la respuesta en tono indiferente del corcel, prefirió mejor centrarse en su trabajo (aunque, en alguna parte de su mente, dejó apuntada la idea del helado).
Ya se estaban retirando cuando la puerta de entrada se abrió, y apareció un poni con chaleco y sombrero, llamado Subtle Gossip. Era un conocido periodista de la revista Hooves, pero de la clase de reporteros que andaban a la caza de cualquier tipo de información para convertirla en una seguidilla de noticias amarillistas, con la finalidad de remover el avispero de la farándula y así mantenerse punteros en las ventas. Consigo cargaba siempre una alforja en donde tenía su libreta, lápices, y una cámara por si era necesario, incluso pequeños accesorios para "camuflarse" entre la multitud. Venía con una típica mirada de "sé algo de lo que ustedes podrán hablarme bien", como un murciélago de la fruta dispuesto a despojar a un manzano de todos sus frutos.
Los tres bibliotecarios lo observaron acercarse en silencio, intentando desentrañar qué clase de objetivo inescrupuloso lo había traído a la Biblioteca de Fillydelphia
–Buenos días, buenos días – saludó de forma pedante, quitándose su sombrero – ¿cómo están las damas y el caballero en esta jornada?
–Buenos días, hoy estamos muy ocupados – contestó secamente Catal Fast, a quien Subtle Gossip le desagradaba más que nadie.
–Tenemos mucho trabajo que hacer, y poco tiempo – agregó Archiver cortante. Si bien Catal a veces era muy insidiosa, Subtle Gossip lo era mucho más, sumado a que no se le podía confiar absolutamente nada, pues de un simple estornudo, te inventaba una pulmonía.
–Ya me imagino… ordenar libros cuidadosamente numerados en sus estanterías, hacer inventarios o perseguir a los morosos incobrables. – comentó Subtle Gossip, apoyándose en el mostrador de la recepción como si de la barra de un bar se tratase. Con la cabeza inmóvil, sus ojos se movían de derecha a izquierda, recorriendo la escena frente a él como un panóptico, deteniéndose más en las yeguas que en el corcel.
–Es mucho más que eso, pero no creemos que realmente te interese, es decir… es muy raro que alguien quiera entrevistarnos sin motivo específico. – dijo Sweet Prose, intentando sonar un poco más cordial – ¿Vienes para consultar algo en la hemeroteca...?
–Oh, no, gracias – la interrumpió el caza chismes con un gesto de su casco – No estoy interesado en nada de su… de esa sección.
–¿Y por qué no? – replicó Catal – En la hemeroteca, por si no lo sabías, hay diarios y revistas, aunque no de los "amarillentos".
–Ja, te sorprendería ver lo rápido que vuelan los amarillentos, y cómo se anidan en todas las casas… incluso en la tuya, Catal Fast – se defendió orgullosamente Subtle, pues sabía que la catalogadora compraba la Hooves. De hecho, y a pesar de que estaba casi todo el día fuera de casa, conocía varios de sus movimientos, pues desgraciadamente, ambos vivían en el mismo edificio de departamentos, aunque al menos no en el mismo piso.
–¡Vieras lo bien que viene cuando se me acaba el papel del baño! – la catalogadora efectuó su remate y al ver que Subtle se quedaba sin palabras, soltó su "¡JA!" triunfal. Después de todo, Archiver no era el único semental al que Catal traía de punto... también había un ex al que fastidiaba cada vez que podía.
–Eh, Catal, ve a ver si puedes echarle un casco a la directora –le ordenó Sweet Prose casi autoritariamente, y su amiga obedeció, retirándose en silencio pero no sin antes echarle a Archiver una mirada de advertencia, quien entendió la indirecta y usó su voz de porvento.
–A ver, ¿qué es lo que buscas, si no es una entrevista o una consulta?
En ese momento, Prose reconoció que el archivero podía ser intimidante cuando quería.
–Bueno, yo nada más venía a preguntar si tenían un libro en particular, – respondió Subtle, poniendo de lado su sombrero mientras técnicamente se recostaba sobre el mostrador, inclinándose un poco más hacia la unicornio, y haciéndose el interesante – y como supe que su biblioteca había recibido libros nuevos, pensé en darme una vuelta. Pero no sé por qué, en vez de ser recibido como cualquier ciudadano con una necesidad de información, se me trata de una forma totalmente despectiva, sin respetar mi derecho a saber… ¿No es esa una conducta inapropiada para una bibliotecaria? – agregó, mirando de reojo a Sweet. Ella, con suavidad, posó su casco izquierdo sobre el hombro del corcel y lo empujó suavemente, y él se retiró con lentitud del mostrador. Parecía disfrutar esa dilatación de la acción.
–Los títulos nuevos se encuentran en el pizarrón de novedades, por si no has mirado.
–Oh, sí, ya me he fijado, pero el libro que busco no está allí. Me he recorrido todas las librerías de la ciudad, y al parecer no han querido comprarlo, o no quieren venderlo, y dicen que no saben nada, que no lo tienen. ¿No es algo paradójico que un librito tan famoso no se pueda conseguir en ninguna parte?
–Hay libros famosos que no puedes adquirir fácilmente, pero sus buenas razones tienen.
–Ah, señor Archiver, no se trata de documentos antiguos del año de la fundación de Equestria, sino de una obra muy actual y que compromete a ponis contemporáneos, o más bien, contemporáneas. ¿De verdad no han oído nada de él?
–Si nos dijeras el título y el autor, podríamos responderte.
Por ese día, Archiver ya estaba soberanamente fastidiado, y habría echado a Subtle Gossip de no ser porque quería saber a qué libro se refería. ¡Si él conocía bien de libros prohibidos u ocultos!
–Lo único que sé – dijo Subtle arrastrando las palabras, porque obviamente mentía – es que se llama "La Supernova del Crepúsculo", lo publicó un tal Ghost Letter, y habla de temas muy, pero muy polémicos. ¿No les suena de nada, en serio?
Ante la negativa de los dos bibliotecarios, el caza chismes se largó soltando un "Qué lástima", con aire de misterio y orgullo, dejando la presencia ominosa de un enigma flotando en la atmósfera de la Biblioteca.
–...este tipo es un buen candidato para la torcedura de cuello – murmuró Archiver, y Sweet Prose asintió lentamente.
