Correlatividades
Al mediodía, Sweet Prose insistió en invitar a almorzar a Catal Fast, y ya de paso quedarse a continuar con la lectura de la Supernova, pese a que daba más para dormir la siesta, teniendo en cuenta la trasnochada del día anterior. Aquella situación puso a prueba la lealtad de Catal, pues lo que quería su compañera no era algo urgente ni tampoco relacionado al trabajo, sino más bien un proyecto personal. Luego pensó en Subtle Gossip y en la posibilidad de presumirle en la cara que ella sí había llegado al libro, ahí encontró una motivación mayor que la simple curiosidad, la cual seguía creciendo. Lo sabroso del chisme era saber qué escribía Ghost Letter sobre las princesas, además de averiguar quién demonios era. La única condición que puso Catal fue que, si ella se dormía, que no la despertara, y a Sweet le pareció justo.
–¡Muchas gracias, Catal, prometo que te lo compensaré! – exclamó la unicornio.
–Hay una disco nueva a la que hace varias semanas quiero ir, ¿sabes? Pero me da paja ir sola, si tienes este fin de semana libre...
–Te acompañaré siempre y cuando nos mantengamos juntas, y no pretendas engancharme con ningún corcel así de la nada, ¿de acuerdo?
–Está bien, de acuerdo.
De camino a casa, pasaron por el mercado para comprar algunas verduras y así colaborar con la cocina. Sweet Prose siempre hacía eso cada vez que llevaba a alguien a comer a su casa sin previo aviso. Por suerte su madre no tenía problema con eso, simplemente le pedía algo de ayuda.
A Catal le encantaba ir a almorzar con los padres de Prose, era un ambiente más distendido que en lo de su propia madre. La conocían desde hacía años y a veces daba la impresión de que era una hija más, incluso ella se sentía una hija más. Admiraba a su amiga por el padre que tenía, porque el señor Journal poseía las características que ella hubiera deseado en un padre: atención, preocupación por el desarrollo ponisonal de su hija, respeto, interés… algo que la poni terrestre no había conocido. Nunca hablaba de ese tema con nadie, prefería guardárselo pues creía que otros ponis no podrían entenderlo, por lo general casi todos tenían a sus padres juntos. Aquella ausencia sufrida en silencio era lo único que la unía con su madre, por muy pesada que fuera.
Otro detalle que la catalogadora amaba era el increíble casco de la madre de Sweet para convertir un montón de verduras insulsas en un platillo espectacular. En esa ocasión, preparó unas exquisitas milanesas de berenjena con puré mixto de calabaza y papa, a pesar de lo común del menú, éste poseía un toque especial, algo que lo diferenciaba de los sabores simples. Para cualquier poni, la comida de mamá es sagrada, el caso de Catal Fast era una excepción.
Después de comer, las jóvenes yeguas se encargaron de levantar la mesa y lavar la vajilla para dejarla escurrir y luego secarla. Mientras tanto, ponían agua para el té y conversaban bajito, respetando el silencio obligatorio del horario de siesta. Una vez que la mesada quedó vacía y reluciente, colocaron las humeantes tazas de té en una bandeja y se retiraron a la habitación de Sweet, un cuarto acogedor con una gran ventana que daba hacia el patio. Las cortinas color crema combinaban con la pulcritud de las paredes blancas. El mobiliario se componía de una cama de roble, un escritorio de estilo antiguo, un sillón con diseño ergonómico, dos estanterías rebosantes de libros, dossieres y cajas, y un ancho ropero de dos puertas. Sweet prefirió dejarle el sillón a su invitada, aunque ésta insistió en que lo usara ella para que pudiera leer más cómoda.
Mitos fundacionales, paternalismo y próceres
Toda Nación posee sus mitos fundacionales, los cuales son relatos de hechos pasados, llevados a cabo por personajes de gran envergadura. Éstos se ubican en el umbral de lo histórico y de lo mítico para ser establecidos y convencionalizados, por los grupos de poder y la sociedad, como el origen de los valores que permitieron a los primeros pobladores de un territorio sentar la bases de la futura nación. El sustento de los mitos fundacionales son tanto la tradición oral como los documentos escritos que se hayan podido conservar de esa época, los cuales son procesados e interpretados por historiadores, sacerdotes o aquellos intelectuales autorizados, quienes utilizan esas fuentes para montar tales hechos en un pedestal incuestionable. Luego, a través de las instituciones autorizadas, como la familia y la escuela, con la influencia sobre las nuevas generaciones se da el proceso de legitimación necesario para mantener el status quo generado.
Pensando en el mito fundacional de Equestria, génesis de la llamada Celebración de los Corazones Cálidos o de Calor del Hogar (evento que contribuye al refuerzo de su legitimación, lo dicho anteriormente), uno se puede preguntar, en otro plano de pensamiento, cómo es posible que el aislamiento forzado, las disidencias raciales y la congelación produjeran el concepto de "amistad", que actualmente rige con toda su fuerza en la figura de la Princesa Twilight Sparkle, figura bastante destacable de nuestro presente pero cuya ideología podría traer efectos complicados a futuro, y ya veremos por qué.
Repasando el cuento por todos conocido, la fundación de Equestria se da dentro de lo que, en la historia de otras culturas, fue la Gran Helada, una era donde la faz de la tierra se cubrió de nieve y hielo en casi su totalidad, antes de que las fuerzas gélidas eligieran el Norte como su principal bastión. Lo único que unía a las tres razas principales de ponis, véase unicornios, pegasos y terrestres, era un acuerdo explícito de servicios, sostenido y organizado en una pirámide desigual: abajo, en la base, los ponis terrestres producían la comida; en la franja del medio, los pegasos manejaban el clima y ofrecían protección militar; y en la cúspide, los unicornios custodiaban la magia y movían los astros. Esta jerarquía se vio sacudida con la llegada del prolongado invierno -por obra supuestamente de los "windigos"-, la escasez de comida y las desavenencias entre los líderes, porque la colaboración y la cooperación genuinas nunca estuvieron en sus sistemas de valores, lo que en otros contextos habría llevado a la casi extinción de la especie. Los nombres de la Canciller Pudding Head, del Comandante Hurricane y de la Princesa Platinum hubieran pasado a la historia como los últimos gobernantes de los ponis, de no ser por sus segundos, la secretaria Smart Cookie, el soldado Pansy y la consejera Clover la Sabia, que compartieron sus buenos sentimientos y lograron espantar a los espíritus invernales. Con su voluntad positiva y sus canciones, lograron descongelar los corazones y los cuerpos de sus superiores, iniciando así el camino a la integración racial y a la fundación del reino de Equestria, instalando ya el ritual festivo del invierno al mismo tiempo que descubrían que la unión hace la fuerza.
Lo que nadie aborda de los mitos fundacionales son sus puntos dudosos o ambigüedades, aquello que no fue tenido en cuenta porque se perdieron detalles en la transmisión oral o les pareció natural en ese tiempo pero que hoy, bajo una perspectiva revisionista, nos resulta bastante discutible. Podrían formularse preguntas como ¿realmente los líderes de las tres tribus pudieron realizar semejante viaje sólo en compañía de sus subordinados? ¿no sería lógico que los acompañaran sus pueblos también? ¿puede ser que los Windigos no fueran más que una interpretación alegórica del odio y la desconfianza de los ponis en vez de una explicación de la Gran Helada? ¿Cómo lograron los líderes regresar y convencer a las tribus de mudarse a la nueva tierra, venciendo las viejas rencillas entre cada raza? ¿Todos los unicornios, todos los pegasos y todos los ponis terrestres accedieron de buena gana a mudarse? ¿Qué fue de la tierra que ellos abandonaron? Abordando precisiones, los antiguos asentamientos poni quedaban al Oeste, y el éxodo se efectuó hacia el Este. Puedo decir que el Oeste no permaneció completamente despoblado después de esto, gracias a los instintos de supervivencia de quienes se quedaron y a que la Gran Helada comenzó a retirarse pronto. Nadie va mucho allá, pero de todas formas, una civilización comenzó a crecer de igual forma que en la Equestria del Este…
–¡Espérame ahí un cachito! – exclamó Catal de repente, incrédula por lo que venía escuchando – Entiendo eso que dice de los mitos de fundación y tal, pero ¿a qué se refiere con que al parecer hay otra Equestria en el oeste? ¿Está insinuando que hubo ponis tercos que prefirieron morir de frío en vez de marcharse con las otras tribus a un sitio mejor?
–No estoy segura, puede ser porque quizá la nieve se empezó a retirar y no vieron motivos para irse… las migraciones suelen ser complicadas, pues a pesar de la mala situación, siempre habrá alguien que se resista a abandonar la tierra que fue su hogar. Imagínate que, por alguna razón, ya no podamos vivir en Fillydelphia y toda la población deba ser trasladada a otro lugar, ¿tú cómo te sentirías?
–Eso depende, si pone mucho en riesgo mi vida, no me lo pensaría dos veces… ¿cómo se puede ser tan terco como para no dejar las diferencias atrás? ¿Qué sentido tiene morir congelado por orgullo?
–A veces los sentimientos son más fuertes que el raciocinio, Catal, no hay que buscarle mucho la vuelta. Lo que me sorprende es la idea de leer como alegoría la Noche de los Corazones Cálidos, como si lo que nos cuenta la historia no fuera tan exacto. Nosotros no nos preguntamos eso, supongo que al haber oído tantas veces la historia, se nos queda grabada como una canción famosa y no prestamos atención a su letra hasta que nos detenemos en ella.
–No sé, creo que estamos sobre-analizando todo… pero si ya empieza cuestionando la Noche de los Corazones Cálidos, me parece que Ghost Letter va atacar cada cosa de Equestria, no sólo a las princesas.
"Es un libro bastante aburrido hasta ahora, definitivamente no es la clase de material con la que a Subtle Gossip le gustaría trabajar. A menos que se vuelva historiador o algo así" pensaba la poni terrestre.
Por esos tiempos, existía una aldea bastante alejada del primitivo territorio poni, no se conoce el momento exacto de su creación, pero sí se sabe que eran un contingente desprendido del original, un grupo divergente movido por el afán de riqueza, la cual consideraban que debía ser construida en base al aprovechamiento de las habilidades agricultoras de los ponis terrestres y las climáticas de los pegasos. Las motivaciones de estos terrestres y pegasos venían, por un lado, de la posibilidad de utilizar una parte de la producción para obtener productos de otras especies a través del intercambio, gracias a la retribución de unos comerciantes nómades, quienes a cambio de alimentos, les entregaron bellas mantas y otros pertrechos cuando pasaron por allí en una ocasión. Pero tal idea de incipiente mercantilismo no agradó a ninguno de los líderes tribales, lo que generó fuertes desacuerdos entre éstos y sus congéneres emprendedores. El plan de desplazarse a otro lugar fue obra de un par de unicornios desplazados de las cúpulas de Unicornia, quienes pusieron su magia y sus saberes a disposición de la empresa.
De este modo, a partir de esta discordancia, otra villa poni nació en el Oeste, en un terreno que sus fundadores consideraron apropiado, especialmente por su cercanía con las rutas comerciales y con fuentes de agua. Durante varios años, trabajaron duro y parejo para domesticar la tierra, que proveyó en principio para los principales menesteres, hasta el momento en que permitió separar una parte de la cosecha como reserva, para intercambiarla con los distintos mercaderes y vendedores ambulantes que transitaban por allí. Las instancias de trabajo mancomunado lograron limar las asperezas entre los ponis, generando otra distribución de tareas y propiciando buenas relaciones, cuyas consecuencias lógicas fueron la consumación de matrimonios y la procreación de hijos, iniciando así nuevas genealogías.
Si os hablo de esta aldea es para introducir a Vuestras Mercedes a otro tipo de mito fundacional, sustentador de los valores de otra sociedad que no por ser diferente debe ser considerada enemiga o villana, pero cuya forma de pensamiento podría entrar en conflicto con la vuestra. Es para que veáis cómo a veces el instinto de supervivencia y la desesperación pueden hacernos dar el salto hacia una importante evolución, y las transformaciones que esa evolución perpetra generación tras generación.
Pronto, tras un buen tiempo de prosperidad, la Gran Helada arribó, pero no los tomó del todo desprevenidos. Fue vaticinada por uno de los unicornios que vivían ahí, éste practicaba la adivinación a través de algunos recursos simples y otros más crípticos. Los pobladores lo respetaban y le hacían frecuentes consultas, sabiendo de la eficiencia de sus visiones. Se acordó entonces guardar provisiones y tomar recaudos para la temporada invernal, además de reforzar las barricadas alrededor de las plantaciones y del pueblo, dichas barricadas servían de defensa contra bestias y maleantes. Pese a sus precauciones, sufrieron la intensidad de la nevada lo mismo que las otras tribus, con la diferencia de que se mantuvieron unidos y en guardia permanente, sin ser asediados por los espíritus del odio.
No obstante, no estarían para siempre a resguardo de la tragedia. Cada cierto tiempo, un grupo de corceles organizaba una expedición hacia los bosques en busca de leña. Debían salir bien armados y escudados para evitar emboscadas. La principal amenaza eran unos cánidos grises, migrados de quién sabe dónde, de comportamiento feroz y calculador, cuyos ojos amarillos podían ser divisados en la espesura justo cuando se abalanzaban sobre sus presas. En varias ocasiones, los expedicionarios debieron enfrentarse a ellos, en una hasta escaparon de milagro al matar a uno que les había seguido la pista durante todo el trayecto.
Esa clase de estrategia fue la que usó otro cánido gris, pero en sentido inverso, quizá en venganza por su compañero caído. Aquél fiero ser siguió a los recolectores de leña hacia la aldea, aguardando entre las sombras del crepúsculo al momento propicio para atacar, hasta asegurarse que todos tuvieran la guardia baja. Para colmo, del cielo cerrado comenzaban a caer finos copos de nieve que dificultaban la visibilidad. Cuando vio la oportunidad propicia, sin perder un segundo, cargó contra el que estaba más alejado del resto. Alertado por otro, el corcel tuvo tiempo de esquivar al depredador, quien continuó furiosamente con su asedio. No tardaron en llegar los refuerzos, pues la entrada era el punto más cuidado, y los vigías disponían de más de lo necesario por si se armaba una refriega.
De entre los valientes luchadores debo destacar a dos hermanos, ambos ponis terrestres. El menor le salvó la vida al mayor dos veces en ese mismo día, la primera fue al alertarlo del ataque, y la segunda fue la que lo convirtió en leyenda. Quienes posean hermanos o hermanas sabrán comprender cómo actúa el amor fraternal en los instantes claves, cómo nos puede llevar a cometer una locura o un acto terrible sólo por salvaguardar la vida de un ser querido. Ocurrió que el cánido gris opuso mucha resistencia a las fuerzas de los ponis, llegando a superarlos, hasta que pronto acorraló al mayor de los hermanos contra la barricada, listo para acabarlo de una mordida. Sin embargo, el menor, que yacía tirado a poca distancia, se levantó de inmediato, y viendo la herida que uno de los guardias había infligido al lobo cerca de un punto vital del cuello, sin pensarlo dos veces se impulsó con todo su brío para asirse de aquella con los dientes. Mordió tan profundo como pudo, usando el poder de su mandíbula para cortar la circulación sanguínea del lobo, que se sacudía y chillaba violentamente en un inútil intento de quitárselo de encima, pero el poni no se soltaba pese a los rasguños y mordidas que recibía de tanto en tanto.
Nadie atinaba a actuar ante la cruenta escena, salvo cuando el osado corcel salió desprendido por un último sacudón de la bestia, a la cual ya no le restaba demasiada vida por la pérdida de sangre. El can cayó al suelo, debilitado, y el guardia más cercano lo remató clavándole la lanza en medio de la frente, mientras que el héroe era socorrido por su hermano mayor. Por suerte no le pertenecía la mayoría de la sangre que cubría su cuerpo, aunque el alivio y la felicidad de haber salvado a su propia sangre bloqueaban su capacidad de procesar lo sucedido. Lo primero que hizo fue abrazar a su hermano. Después se daría cuenta, al ver el cadáver canino cuyo líquido vital aún teñía de carmesí la nieve.
La noticia impactó a toda la villa. Nada volvería a ser como antes. Desde ese día, aquel poni terrestre sería bautizado con el nombre de Lupertius, y ya nadie lo vería de la misma forma, ya sea en lo bueno como en lo malo. Me explico, su hazaña generó dos tipos de reacciones. La primera, la más normal e inmediata, fue de admiración y de sorpresa. Recibió un reconocimiento por parte de las autoridades durante un acto público en honor a su valentía y sacrificio. De por sí era épico matar a un depredador con un arma, imagínense hacerlo con los dientes, con los mismos recursos del depredador. Además se le concedió a Lupertius la posibilidad de elegir qué hacer con el cuerpo del cánido… aquí entra el detalle escabroso de la historia. Él decidió que, en vez de enterrarlo, se aprovechara la carne y todo aquello que pudiera servir de alimento, cocinándolo en un gran guisado a modo de festejo, y solicitó quedarse con la piel y la cabeza. El unicornio adivino lo respaldó, sosteniendo la hipótesis de que consumir al depredador les daría más fuerzas para soportar las contingencias del invierno, bajo el supuesto de que no se convertirían en carnívoros (preocupación expresada por varios) sino que obtendrían mejores habilidades. Ante las réplicas del pueblo, fundadas en el pavor a las consecuencias de cometer tal tabú, algo parecido al canibalismo, el unicornio les aseguró que había recibido el vaticinio de que una gran nación emergería de ellos gracias a eso. Sería una mejora considerable para su especie, argumentó, eso calmó un poco las aguas, aunque algunos decidieron abstenerse de participar del banquete.
Ambas yeguas quedaron impactadas con la historia de Lupertius, de cómo, por salvar a su hermano, cambió radicalmente su vida e influyó sobre el resto de los corceles de la aldea. Sin dudas parecía el antecedente de la leyenda del licántropo, del poni-lobo, aunque Ghost Letter no se centraba en lo folclórico sino más bien en lo social, en el significado de "comerse al depredador" y de cómo afectaba a la psicología comunal. De un día para el otro, Lupertius pasó a vestir la piel del lobo a modo de túnica y la cabeza como si fuera un casco o corona. Pese a que no manifestaba ningún síntoma de convertirse en un ser salvaje, empezaron a temerle, tanto a él como a los corceles que siguieron la idea del adivino, porque se había instalado un miedo inconsciente a que tomaran el gusto a la carne. Si hasta sus esposas les rehuían por las noches, atemorizadas de amanecer en un charco de sangre. No obstante, aquellos temores parecían infundados pues ningún poni se convirtió en licántropo ni perdió el dominio de sí, quizá Lupertius, en lo más hondo de su ser, ansiaría volver a experimentar el sabor de la sangre, aunque eso sólo eran especulaciones de copistas posteriores.
Cuando iban por la mitad del capítulo, Sweet y Catal se pusieron a debatir su contenido.
–¡Esto es demasiado turbio, no me imagino que en cualquier sociedad cuerda aceptaran enseñarlo en la escuela! Es como si alguien dijera que cuando los fundadores de Equestria se quedaron atrapados en la cueva, tuvieron que comerse a uno para sobrevivir… o en su defecto, comerse a alguna pobre criatura desdichada que hubiera en esa cueva. O es como si un poni se lastrara a un dragón, y de repente le agarrara gusto a cazar dragones. Además de que iría en contra de la política exterior de nuestras princesas, se ganaría el odio de esa especie y todo el mundo pensaría cualquier locura de él, porque así reaccionamos ante lo distinto… ¿qué haces?
Sweet hojeaba las siguientes páginas, como si quisiera adelantar la lectura.
–Estoy buscando si menciona el nombre del reino al que corresponde ese mito, es muy raro que no lo haga… ¡pero mira! – la unicornio regresó a la página en la que estaban, y le mostró a su amiga la continuación del texto – Cuando acaba lo del mito, y hace la comparación con el de Equestria, en ningún momento explica la evolución histórica de la otra aldea, en qué país se convirtió. ¿Por qué Ghost Letter omitiría esa información? ¿Será que él proviene de ahí pero prefiere ocultarlo?
–Es lo que yo te decía ayer, el tipo critica todo de arriba a abajo pero no te va a decir su dirección. ¿Y si ese mito se lo inventó él nada más para echarle mugre al nuestro?
–Puede tener sentido, aunque yo creo que deberíamos corroborarlo. Voy a preguntarle a Archiver, a ver si sabe algo.
–Bueno, ¿cuánto falta para terminar este capítulo? Ya quiero que empecemos con el siguiente, el que se llama "La jerarquía de los depredadores", quiero saber de qué va a tratar, porque el título no parece encajar con el resto.
–Ah, Catal, ése es el tercer capítulo – aclaró Prose, retrocediendo hasta el índice del libro para que su compañera lo viera.
–Owwww –la poni terrestre suspiró y puso sus ojos en blanco –¿y tenemos tiempo para terminar este capítulo hoy?
–Hmm, sólo un rato, y nos queda menos de la mitad.
–Entonces ponte en modo fast reading y listo. ¿Hay para hacer más té? Yo lo preparé mientras tú sigues leyendo.
Fue un logro que Catal no se durmiera durante la lectura, un poco gracias al té y otro poco gracias al tema del poni lobo. Procuraron no hacer mucho ruido en el trayecto hacia la cocina, y de ahí hacia la habitación, aunque al pasar por la sala se encontraron a Critic Journal, trabajando en su respectivo artículo. Se notaba que no era de siestear mucho, menos cuando tenía algo tan importante entre cascos. Las saludó con amabilidad y preguntó qué tal les iba con la lectura. Sweet le habló de las suposiciones que manejaban, y el periodista les dijo que iban bien encaminadas. Catal a su vez le preguntó por cuál capítulo iba leyendo, quería saber de qué se trataba el tercero, y el señor Journal contestó que llegaba al final del segundo, para decepción de la catalogadora.
En el poco rato que les quedaba para leer antes de ir al trabajo, intentaron terminar el capítulo 1, esta vez sin detenerse mucho a hacer comentarios. A partir del punto donde se habían detenido, Ghost Letter pasaba a tratar la cuestión de los "próceres" de Equestria, pasando por el concepto de "paternalismo", en ese segmento se percibía algo raro, porque todo el aire petulante y objetivo exhibido exhibido anteriormente se disolvía entre consideraciones subjetivas. Ciertas expresiones, leídas entre líneas, parecían sugerir la posibilidad de que Ghost Letter no había tenido una buena relación parental. Según su análisis, a Equestria le faltaban próceres, que no eran lo mismo que los llamados Pilares de la Magia, un escuadrón de héroes y heroínas de leyenda liderado por el mismísimo Starswirl el Barbado, desaparecidos tras enfrentar a un amigo que fue corrompido por la oscuridad. Si bien habían cumplido un rol de protección contra potenciales amenazas, sus acciones no fueron realmente decisivas en la constitución del reino, no fueron militares ni políticos ni tampoco participaron en guerras independentistas ni luchas fratricidas en aras de establecer un sistema de poder.
Todo se reduce a buscar a un par de hermanas en una villa desconocida, convertirlas en dos poderosas princesas alicornio y ponerlas al frente de un joven reino. No hay una construcción del principado en sí, fue una impostura, ni siquiera se le puede comparar a la situación de un rey que abdica en nombre de su hijo, pues en ese caso existe un antecedente filial. Quizá el barbado Starswirl fuera un maestro para Celestia y Luna, pero nunca tomaría el lugar de un padre. Las dejó solas, y ante la falta de una madre que pudiera actuar de intercesora entre los sentimientos de ambas hermanas por la desigualdad percibida en la valoración de sus súbditos, pasó lo que pasó. Aquella "orfandad" en la que siempre estuvieron sumidas, sin saberlo, las Hermanas Reales, trajo la desagradable consecuencia de que una acabara desterrada e incapacitada para gobernar mientras que sobre el lomo de la otra cayera el peso de sacar a flote a una nación entera. Sin dudas, la historia habría sido diferente si hubieran contado con una guía paternal.
¿Por qué creéis que Celestia jamás se casó ni tuvo descendencia alguna desde la ruptura con su hermana hasta la actualidad? Pretendientes nunca deben haber faltado, pero en su condición, el matrimonio y la maternidad habrían resultado contraproducentes, no sólo por el ritmo inacabable de sus quehaceres sino porque, dada su longevidad, de ella podrían haber nacido diferentes generaciones de vástagos difíciles de controlar. Para ella no cuadraba el modelo de madre progenitora, sino el de madre procuradora, madre de miles de hijos expósitos que esperaban en ella a la proveedora del día y de la noche, la protectora contra el mal, la portadora de la sabiduría, etc. La prioridad jamás sería ella, sino los demás.
Además, desde el momento cero se instaló un fuerte matriarcado, gracias al cual la paz y la armonía permanecían aseguradas y no hacía falta ningún caudillo que se embanderara por alguna causa de libertad, como sí sucedió en otras naciones contemporáneas y anteriores. De hecho, estableciendo la Noche de los Corazones Cálidos como punto neutro en una línea histórica, de allí para atrás el pasado antiguo estuvo plagado de guerras y desolación, imperios emergieron y cayeron, civilizaciones enteras nacieron y se derrumbaron en toda la circunferencia del globo, de todo lo cual algunas pequeñas colonias sobrevivieron para reinventarse hasta llegar a ser lo que son hoy día.
Ese Milenio Antiguo nos legó fuertes crónicas de paternalismo, las cuales conocemos gracias a un compilador de identidad no esclarecida y de una serie de copistas que se encargaron de pulirlas y darles forma en lo que hoy conocemos como "El Libro de los Siete Soberanos"; de éste se dice que se han hecho siete copias aunque el original ha desaparecido. Las historias ejemplares relatadas allí se conectan de una u otra forma, y el nexo es una supuesta corona legendaria cuyo poder es absorber las mejores habilidades de sus portadores para heredárselas al siguiente, bajo una serie de reglas. Muchos investigadores y oportunistas, incluso una famosa cazadora de tesoros, han seguido por centenios las pistas de esa corona, basándose en aquel libro, por eso es uno de los incunables más costosos de la historia. En el próximo capítulo ampliaré más sobre esto.
Regresando al tema principal, uno de los problemas de Equestria es que su matriarcado no le permite dar el salto evolutivo con el que pueda hacer frente a nuevas amenazas que requieran otro tipo de actuación. Así como es altamente perjudicial para un potrillo estar demasiado apegado a su madre por la ausencia de una figura paterna, para Equestria es perjudicial estar demasiado apegada a una matriarca, por mucho que ahora comparta el poder con otras princesas.
