Hemeroteca

Yendo por el ala este de la biblioteca, puedes ver una puertita medio estrecha, que normalmente se encuentra cerrada con llave, y tienes que pedirle a un bibliotecario que te la abra. Cuando entras, te encuentras con una escalera alfombrada, la cual asciende a un segundo piso, y una vez allí, podrás apreciar la hemeroteca: el espacio específico que en una biblioteca corresponde a las publicaciones periódicas. Diarios, revistas, folletines, se encuentran pulcra y cuidadosamente ordenados en estanterías y aparadores, al igual que los libros en la planta baja. Aquí las ventanas son más pequeñas que en el piso de abajo, no se las suele abrir mucho, y están cubiertas por gruesas cortinas de lino para evitar que el exceso de claridad deteriore los materiales. De todas formas, la poca luminosidad da más hacia los puestos de lectura ubicados contra la pared, una especie de cubículos abiertos e individuales, cuyas mesas tienen una inclinación de cuarenta grados en su superficie. Más al medio de la sala, se lucen dos mesas alargadas, rodeadas de seis sillas cada una. Éstas servían, por así decir, como frontera o división entre las dos secciones de la hemeroteca.

Dicha división respondía a un criterio cronológico: de un lado guardaban los ejemplares más antiguos y aquellos que requerían condiciones de conservación especiales, y de otro lado, las publicaciones más recientes, puestas más a disposición. Se las ordenaba según el tipo de información que trataban y de acuerdo al público objetivo. Mientras que la otra sección, separada por un vidrio, era de acceso limitado a los bibliotecarios, pues allí se guardaban las revistas, diarios, etc., de hace diez años para atrás, hasta los primeros folletines que se imprimieron en la ciudad. Cada estante cubría al menos cinco años en el período temporal. Por eso, si querías consultar el archivo histórico, debías ir ya con la consulta específica bien pensada.

Y ahí andaban Sweet Prose y Catal Fast, en el relevamiento de fuentes que trataran sobre la Masacre de las Siete Lunas. Debían escoger aquellas que fueron siguiendo los casos durante y después de los ponicidios, para así armar un sector especial de lectura, como parte de los homenajes. Por supuesto que no expondrían los originales, la constante manipulación por parte de los lectores podría arruinar todo el buen trabajo de conservación mantenido hasta ahora. La directora Spokesmare aprobó que Prose utilizara su hechizo de copia, bajo ciertas condiciones. De este modo, si le ocurría algo a una revista, no sería una pérdida pues la original estaría a salvo. "Entiendo que simplemente podríamos colocar los periódicos detrás de un vidrio, para que sólo se viera el titular, pero creo que sería más constructivo que los visitantes pudieran leer los artículos completos", había dicho la directora. Ésa fue la idea desde un principio, colocar a la vista sólo las portadas, y hasta incluir algún resumen de las noticias, pero a alguien le iba a tocar leerlas y resumirlas, y nadie del personal parecía muy dispuesto. Entonces Catal sugirió lo de realizar copias, y aunque a Spokesmare al principio no le convencía, acabó aceptando.

Tras encontrar las fichas de usuario de Bright Eyes (porque tenía varias), la joven unicornio estaba particularmente entusiasmada, y no dejaba de hablar mientras iba seleccionando revistas y periódicos y los colocaba dentro de una caja que la poni terrestre sostenía en su lomo.

—Mi padre siempre decía que Bright Eyes era una lectora filosa, ya desde la secundaria. Ella sabía leer entre líneas como muy pocos ponis, y quizá ésa era una de las razones por las que eligió ser periodista. — le contaba a Catal — Siempre descubría algo que consideraba comunicable…

—Ajá, y parece que visitaba mucho la hemeroteca también.

—Sí, para leer los periódicos más renombrados y aprender de sus estrategias. Además, ella era seguidora de varios periodistas y columnistas, hasta tuvo la oportunidad de escribir para algunos de ellos. Eso le ayudó a ganarse un lugar en el círculo periodístico de Canterlot.

—O sea, llegó a la cima porque enganchó un buen contacto.

—Bueno, dicho de otra manera, sí…

—Y ahí se codeó con la créme de la créme y conoció a Twinkle Shine, la mejor estudiante de la princesa Celestia en esos años. Escaló muy bien, ¿eh?

—Oye, Catal, no hables así. Ella fue un orgullo para nuestra ciudad, lástima que no pudo completar su investigación, hubo detalles que jamás alcanzó a revelar.

—¿Y ella nunca dejó nada publicado?

—Mi padre decía que ella no solía hablar por adelantado si no tenía toda la historia completa, para evitar caer en errores que después tocaría desmentir.

—Una postura muy razonable, pocos periodistas actualmente tienen esa paciencia… la mayoría se apura a largar lo primero que agarra, en especial cierto reportero amarillista.

—Te refieres a Subtle Gossip, ¿no?

—Sip. Me pregunto, ¿habrá conseguido una copia de "La Supernova"...?

—No lo sé. Probablemente aún no. Mi padre lo consiguió a través de un contacto suyo, pero no creo que Subtle tenga esa oportunidad.

—Pfft — Catal hizo un gesto con su casco — ja, no te preocupes, que Gossip cuando quiere algo, se las ingenia. En su trabajo, la clave no es tanto los contactos sino disponer de un secreto con el cual chantajear a otros, así que no me cabe duda de que ya se hizo de una copia.

—Hmmm, quizá. — comentó Prose, pensativa, mientras desplegaba con su magia un tabloide de hacía dieciocho años atrás.

—No te preocupes, Sweet, el poder analítico de ese reportero amarillista no da para mucho, jamás podrá escribir un artículo capaz de competir con lo que tú o tu papá puedan escribir. Ya has visto lo complejo que es el libro de Ghost Letter, está lleno de referencias que no podrás captar si no eres un erudito…. oye, ¿me escuchas? — preguntó Catal al ver que la unicornio parecía ensimismada comparando una revista con otro periódico.

—...sólo mira estos titulares, ocupan casi dos tercios de la portada, — la unicornio extendió ante su amiga el periódico mencionado para que ésta lo observara también — para esos momentos, casi no se habían implementado las fotografías en la prensa, pero si te fijas en los números de más adelante, ya empiezan a aparecer las primeras fotografías en blanco y negro, que empezaron a convivir con otros tipos de reproducción gráfica. Mira, en este periódico, hay un dibujo aproximado de la cara que Bloodbourne pintaba en las escenas del crimen, y en esta revista, que data de un año y medio después, puedes ver que ya incluían fotografías.

—Ya veo, aunque estábamos hablando de otra cosa antes.

—Lo sé, es que este tema se está poniendo interesante.

—Sí, sí, no lo dudo, pero se me hace un poco morboso tomar fotos de un funeral — Catal señaló a la revista, donde se mostraba lo que al parecer era el velorio de una de las víctimas.

—Bueno, es cierto que antes no existían los mismos estándares que ahora…

—En fin, ¿cuánto nos falta?

—Pues… — Sweet echó una ojeada a su libreta, y luego a las estanterías — como mínimo deberíamos revisar el archivo de un año, lo más relevante seguro lo hallaremos ahí.

—¿Un año? Uff, ¿y cuánto vamos revisando ya?

—El equivalente a un par de semanas.

—O sea que tendremos diversión para toda una mañana. Podríamos empapelar la sala de lectura entera con todo eso…

—Sé que terminaremos rápido. Pero lo más seguro es que debamos hacer una segunda selección, para así dejar los titulares más relevantes. Toca fijar criterios, como por ejemplo, aquellos que salieron enseguida respecto de los hechos, o aquellos que presentan de forma más completa cada caso….

—Está bien, está bien, ya capto la onda. ¿Qué te parece si aplicamos esos criterios ahora mismo, para evitar sacar cosas que volveremos a guardar sin haber usado?

—Lo volveremos a guardar de todas maneras, Catal, recuerda que esto es sólo para elegir cuáles vamos a copiar.

—Mejor dicho, cuáles vas a copiar, jeje — aclaró la poni terrestre con una risita — Ya que yo no dispongo de magia para ayudarte con ese hechizo de copiado… ¿Sabes? Sería genial tener algún aparato que pudiera hacer copias de todo, nos ahorraría una cantidad de trabajo enorme.

—Admito que eso no sería una mala idea, pero por el momento, tendremos que contentarnos con mi hechizo… — la unicornio tuvo un pensamiento repentino, y agregó — Porque me sale bastante bien como para que alguien dude de la calidad de mi trabajo, ¿no?

La conversación terminó ahí, pues Catal entendió que a Sweet le podría haber molestado su comentario. Por lo menos media hora transcurrió en silencio, mientras continuaban pesquisando caja tras caja, hasta completar una estantería que abarcaba aproximadamente medio año de publicaciones periódicas sobre los siete casos de ponicidio. Lo raro fue que, al sacar la última caja, encontraron al fondo del estante un periódico medio doblado, cuya fecha no coincidía con los del estante, sino que estaba fechado ocho años después. Obviamente, estaba mal guardado, de seguro fue alguien que se metió donde no debía, pues esa negligencia jamás la cometería el personal de la biblioteca. Sweet decidió dejarla sobre la mesa del archivo para realizar la debida revisión, al parecer el poni que la tomó se había tomado el atrevimiento de rayar uno de los subtítulos, incluso marcando algo en la foto que aparecía en la portada.

Con cuidado, las ponis se acomodaron en las mesas centrales de la hemeroteca, dispuestas a echar una leída rápida al material recopilado. Tuvieron en cuenta las fechas y el número del estante, para que no se les mezclara nada, y por ello colocaron papelitos sobre cada revista o diario. En principio, decidieron quedarse con cada periódico que salió inmediatamente después del ponicidio, y con aquellos que salieron casi a lo último, donde ya trataban los casos de manera unánime.

La primera primerísima noticia apareció en el Horsediary, un periódico ya extinto, el 13 de septiembre del 1276 d. F. E. [después de la Fundación de Equestria]*, con el título "Fallece una pasante de medicina en condiciones trágicas". Allí, se explicaba que la víctima, la señorita Sweetheart, a quien ya le faltaba poco para obtener su título de doctora, fue encontrada muerta en su casa la mañana del sábado 12 de septiembre, por su madre, y la muerte, según se estipulaba, debió producirse más o menos a medianoche. No se daban muchos detalles de la escena del crimen, quizá por lo escabrosa que era.

—Es increíble que a pesar de la mala calidad del papel que usaban, todavía se conserve el texto. Al parecer sí usaban buena tinta, lástima que los de Horsediary no consiguieron inversiones para mejorar su prensa... — comentó Sweet Prose.

—Meh, no era tan buen periódico, mi madre dice que siempre publicaban paparruchas y encima con errores de ortografía. — replicó Catal Fast.

—Lo que no entiendo es por qué no pudieron crecer a partir de ahí, — continuó Prose — el seguimiento del caso les habría ayudado mucho, pues todo el mundo quería estar al tanto de la investigación… Horsediary tuvo la primicia, después de todo.

—Sí, pero aunque siguieron publicando cosas, ya era información que se había leído en otros periódicos. Creo que, tristemente, los grandes medios se chuparon todo lo que podía decirse sobre el tema. Ya sabes, el animal grande le termina sacando ventaja al pequeño…

Dicho esto, Catal tomó un ejemplar del Fillydelphia Herald, del 14 de septiembre, que aún no contaba con fotografías sino que el título tenía una tipografía diseñada para resaltar: "Detalles inquietantes sobre el ponicidio en Fillydelphia". Al abrir el periódico, la noticia ya saltaba en la primera página. Allí se explicaba que el cadáver de la desafortunada Sweetheart estaba tendido sobre un sillón, en el cuarto donde ella estudiaba, con los ojos abiertos. Era una bonita poni terrestre de pelaje blanco, con una corta melena rosa oscuro, y en su cutie mark había un gran corazón rojo, rodeado de tres corazones anaranjados. Traía puesto su ambo de residente del hospital, un estetoscopio colgaba de su cuello, y un libro de medicina abierto reposaba entre sus cascos, cada cosa colocada por el asesino luego de apuñalarla, según conjeturas de los investigadores. Sin embargo, lo primero que resaltaba al entrar, aseguró el periodista que escribió la noticia, era la tenebrosa cara sonriente dibujada en la pared con la sangre de la yegua, además de una media luna pintada en el suelo. Al parecer, no hubo otro tipo de ataque sobre la víctima, a excepción de una mordida en la yugular, posiblemente mientras ella se desangraba.

Otra noticia, cuyo titular ocupaba la otra mitad de la primera plana, tenía como referencia una publicación de The Canterlot Times, con el título "La princesa Celestia designó al detective Noirhooves, de la O.I.E., para encargarse de resolver el ponicidio en Fillydelphia". Shaylock Noirhooves era un detective con un expediente destacable y varios años de servicio en las fuerzas de seguridad equestrianas, desempeñándose especialmente dentro del ámbito de inteligencia. Al crearse la O.I.E., por sus siglas, "Oficina de Investigaciones de Equestria", fue elegido como director de la misma, y se encargó de conformar una plantilla de detectives acorde al nivel que se solicitaba.

—¿Qué para eso no estaba S.M.I.L.E.? — preguntó Catal, extrañada — Ya sabes, esa agencia de inteligencia que es así "súper secreta" y que responde a la propia princesa Celestia.

—No creo que exista realmente una organización como ésa, pero no es lo mismo que la O.I.E.

—A ver, en este periódico se insinúa que este tipo, Noirhooves, básicamente trabajaba en espionaje para la corona de Equestria. Debió ser muy bueno en lo que hacía como para que lo pusieran al frente de esa oficina…. ahora que lo pienso, por supuesto que S.M.I.L.E. y la O.I.E. no son lo mismo: una se encarga de quilombos privados, y otra se encarga de quilombos públicos.

—Bueno, tiene sentido que no puedas pedirle a una agencia basada en el anonimato, que investigue un problema de público conocimiento. — Sweet se encogió de hombros.

—Eso no quita que no puedan colaborar mutuamente, ¿no?

Los investigadores de la O.I.E., según el artículo, estuvieron recolectando pistas por toda la casa de Sweetheart, y entrevistando a los ponis más allegados a ella, preguntando a todos los vecinos si habían visto u oído algo. Las pesquisas no dieron demasiados frutos. Pero sí hallaron, dentro del libro que ella sostenía, una nota escrita a casco, con un mensaje críptico: "Siete Lunas de Sangre, un sacrificio cada semana, durante siete semanas". Ninguno de los investigadores compartió comentarios acerca del contenido de la nota, sólo el mensaje, pero muy tarde se dieron cuenta de que habría sido más recomendable omitir eso, por lo que se desataría más adelante.

Un ñoño avispado tuvo la idea de investigar a qué hacía referencia eso de "las lunas de sangre", y se topó con una leyenda muy vieja, que no pertenecía a la cultura poni per se, sino que fue trasplantada a ésta en algún momento de la historia, y a un escriba se le ocurrió incluirla en un códice hace unos cuantos siglos. El nerd firmó con el seudónimo "Lancer", y sus interpretaciones de lo que había averiguado, aparecieron publicadas en el Voice of Manehattan y en sucesivos diarios, incluido el Fillydelphia Herald. El título podía variar dependiendo de quién lo publicara, en algunos medios se recurría a la voz mediadora de un especialista.

La leyenda de la luna sangrienta, o "por lo menos la versión que coincidiría con el mensaje del asesino", según palabras de Lancer, trataba básicamente de lo siguiente: si la luna se ponía roja en determinado momento, y cualquier poni o criatura la observaba directamente, éste de inmediato caería presa de una maldición que lo convertiría en un ser sediento de sangre.

—Ah, ya entiendo… ¡Por eso culparon a los batponis desde un principio! — exclamó Sweet. — Porque relacionaron a la Luna de Sangre con la Sed.

—¿Como la sed que me da a mí con la resaca…?

—¡No, no! La Sed es una especie de maldición para los batponis, algo que ya viene predispuesto en ellos, y que si ellos no son capaces de controlar, se convierten en ferales, en bestias. Pierden todo control de sí mismos, y los demás batponis se ven obligados a matarlos por el bien de su comunidad.

—Básicamente, como en esas historias de ponis zombis… bueno, aunque en vez de revivir de la muerte…

—La cuestión, Catal — la interrumpió Prose — es que todo el mundo concluyó que el crimen fue obra de un batponi. Y todo el asunto de la nota, fue tomado como algo profético…

El 19 de septiembre, el semanario The Horseshoe Bay Post sacudió a la ciudad costera de Baltimare con el siguiente titular: "Horror en el Ocean Hotel: la vocalista de The Rockin Beats apareció muerta en su cuarto". Lo secundó otro periódico local, Ocean's Words, con un título similar: "Noche trágica para la banda The Rockin Beats", acompañado del siguiente subtítulo: "Su vocalista, Melody Rock, habría sido víctima del asesino de Fillydelphia". La mencionada banda se había instalado la tarde del día anterior en un lujoso hotel de la costa, pues darían un concierto en la playa ese mismo sábado 19. Lamentablemente, el concierto jamás se realizó.

La vocalista y líder del grupo era una pegaso llamada Melody Rock, de pelaje azul marino y crin turquesa. Según los testimonios de los músicos, ella dijo que tendría una reunión con su representante por la noche, y que luego se reuniría con ellos de nuevo para cenar. Sin embargo, se hicieron las nueve, las diez, las once, las once y media, y de Melody ni señales. Al principio, pensaron que ella tenía un romance con el representante, pero cuando éste mismo apareció, preocupado, preguntando por ella, comprendieron que la cosa era seria. Entonces inició la búsqueda, con ayuda del personal del hotel. La hallaron cerca de la una, increíblemente, en su habitación, donde una hora antes no la habían encontrado. Primero, vieron la cara en la pared, y se les hizo un nudo en el estómago. Colgada de un perchero para que pudiera quedar parada sobre sus patas traseras, vestida con la ropa con la que salía casi siempre al escenario, y con un micrófono de pie puesto delante como si ella fuera a ponerse a cantar… ahí estaba Melody Rock. Su cutie mark era un micrófono rodeado de notas musicales, y una línea carmín cruzaba por la misma. En su mirada parecía haber una expresión de asombro más que de miedo, como si hubiera sido tomada por sorpresa. Por el estado del cuerpo, el forense determinó que habría sido asesinada más o menos a medianoche, al igual que Sweetheart.

—Esto es raro, — comentó Catal — y es lo que siempre me molestó de este asunto. ¿Cómo es que nadie ve ni oye nada? ¡Incluso en un hotel donde los reporteros debían estar escondidos tratando de obtener algún chisme de la banda del momento! ¡Vamos, no me la creo!

—El asesino era muy meticuloso, quizá había estudiado bien el panorama… Además, recuerda que esto pasó hace veinticinco años, y el periodismo era otra cosa.

—¡Pero es que igual no tiene sentido! ¿Dónde estuvo metida Melody Rock por tantas horas? ¿De qué modo transportas un cadáver dentro de un hotel donde hay tanto movimiento de ponis? Joder, tuvo que haber un cómplice, es demasiado trabajo para que lo haga uno solo.

—Esa fue una de las teorías de los detectives, tanto en este caso como en los siguientes. — repuso Sweet Prose — Pero jamás lograron hallar suficiente evidencia que la respaldara, lamentablemente...

La única conexión con el ponicidio anterior, según el Fillydelphia Herald del 21 de septiembre, parecía ser la madre de Melody, pues ella fue quien recomendó a Sweetheart con su colegas del hospital de Fillydelphia. Pero más allá de eso, no había nada concluyente, nada que aclarara el por qué estas jóvenes ponis fueron víctimas de semejante asesino.

En este caso, dentro de la oreja de Melody, había un papelito enrollado que decía "Bloodbourne", y la prensa de Equestria pasó toda esa semana preguntándose qué o quién era "Bloodbourne". Aquello se supo debido a la infiltración de un reportero en la escena del crimen. Muchos teorizaban que debía ser el nombre del autor de los crímenes, mientras que otros aventuraban hipótesis más jugadas, como de que aquél debía ser el nombre de alguna deidad o algún culto a un espíritu sangriento integrado por batponis. Ese fue el comienzo de varias publicaciones que no hicieron más que sembrar el terror en la población equestre, citando a modo de ejemplo la nota del Fillydelphia Herald: "¿Es "Bloodbourne" el dios de una secta cultista que sacrifica jovencitas?" o una noticia del Manehattan Voices: "Bloodbourne podría ser una asesino en serie, o un grupo de batponis maniáticos sirviendo a una deidad horrible".

A medida que se acercaba el 25 de septiembre, muchos ponis empezaron a temer al día viernes, asustados por la creencia de que cualquiera de ellos podría ser el siguiente en morir. Ya para el día sábado, una gran parte de los ciudadanos compraron el periódico esperando no ver un titular hablando de otro asesinato. Las novedades llegaron más concretamente el domingo, y la demora se debió a la excesiva reserva de los dueños de un casino de Las Pegasus, donde fue encontrada muerta la acróbata Patch Blossom, una poni terrestre de pelaje color melocotón y melena amarilla con puntas de tono rosa viejo. Su cutie mark era un parche en un paño fucsia. El escenario de su defunción fue el salón donde entrenaba sus presentaciones, además llevaba puesta su malla de lentejuelas y su cuerpo colgaba del trapecio como un trapo viejo. El modus operandi de Bloodbourne se repetía, trasladando el terror a la ciudad de las apuestas, cuyo lema solía ser "lo que pasa en Las Pegasus, se queda en Las Pegasus", pero eso no aplicaba esta vez. Lo curioso fue que los periódicos de otras ciudades le dieron más relevancia al caso, de la que le dieron los locales.

—¿No te parece raro eso?

—No me sorprende, los dueños del casino debieron mover cielo y tierra para que la prensa no hablara del ponicidio, pues eso les daría mala fama según su lógica.

—Ya veo, pero por lo que estoy leyendo en este ejemplar del Manehattan Voices, tuvieron mucha más concurrencia que nunca….

—El morbo, Catal, el morbo...

Y para el 2 de octubre, la que salió sorteada en la ruleta de la muerte fue Clover Hoof, o Clovey para los amigos, de la ciudad de Vanhoover. La primicia la tuvo The Vanhoover's Clarion. Clovey aspiraba a ser una gran bailarina como su hermana mayor Meadowlark, muy afamada por ese tiempo. Ella tenía talento, aunque le faltaba pulirlo, y su carrera apenas empezaba, pero así y todo recibía mucho apoyo por parte de la familia. Aquél viernes se había quedado hasta tarde en la academia de baile, practicando, pues en una semana participaría en el próximo show de Meadowlark, quien lamentablemente sería quien se toparía con Clover muerta, en su habitación, con la ropa que usaría en dicho show -el cual fue cancelado indefinidamente-. Fue un golpe tan duro para la famosa bailarina, que ella pasó varias semanas sin bailar, sin dar entrevistas, sin aparecer en las portadas de revistas. Y aunque volvió, tras la insistencia de familia, terapeuta y amigos del medio, jamás bailó de la misma forma.

Hasta el 9 de octubre, salieron varios artículos y notas en los principales periódicos de Equestria, como The Canterlot Times, Manehattan Voices, The Vanhoover's Clarion y otros, que eran replicados o reproducidos en otros de menor envergadura. Trataban sobre los avances realizados por los investigadores de la O.I.E. sobre la identidad de Bloodbourne. Había otro papel en la escena del crimen correspondiente al ponicidio de Clover, que decía simplemente "Hollow Shades, 1255". Un sitio y un año en específico, quizá la fecha y lugar de nacimiento del asesino. El 7 de octubre, el Fillydelphia Herald reprodujo una entrevista que le hicieron al detective Noirhooves en The Canterlot Times, titulada "Los orígenes del asesino serial 'Bloodbourne' estarían en Hollow Shades. Entrevista a Shaylock Noirhooves".

Siguiendo aquella pista, el detective se encargó de asistir personalmente a la localidad de Hollow Shades y resistió a la hostilidad de los batponis, pues, por razones más que obvias, éstos se negaron a colaborar con él. "Solamente una anciana" decía Noirhooves, "accedió a contarme una historia. Me habló de un batponi que se había enamorado de una unicornio de un pueblo cercano. El joven hizo de todo por ella, pero siempre acababa siendo rechazado, no sólo porque la poni en cuestión era una joven perteneciente a una familia con cierto estatus, sino porque básicamente una relación así era un tabú. De modo que, una noche, el muchacho la secuestró y… bueno, finalmente, dio 'rienda suelta al deseo que lo carcomía'. Después de eso, el batponi desapareció, o eso me aseguró la señora, que simplemente se marchó, sin agregar nada más. El resto lo tuve que averiguar por mi cuenta". En efecto, el detective Noirhooves averiguó que en diciembre de 1255, una unicornio de una comuna cercana a Hollow Shades fue violentada por uno de los ponis murciélago. El ataque ocurrió a medianoche, pero encontraron a la pobre recién al día siguiente. No pudieron arrestar al culpable, quien desapareció como si se lo hubiera tragado la noche. El detective de Canterlot pudo localizar al padre de la unicornio violada, y a través de éste, se enteró que once meses después, ella dio a luz un potro mitad batponi, al cual criaron como pudieron hasta que éste se volvió tan inmanejable, que se vieron obligados a dejarlo en el bosque, "devolverlo con su verdadera familia".

—¡Me lleva la…! No me sorprende que el tipo haya quedado así de loco… su mamá no lo quiso, su papá desapareció, y probablemente en la aldea de su padre tampoco fue muy querido. Y encima por línea paterna tenía eso de la sed… todo concuerda.

—Pero hay muchas cosas raras en el medio. Si estaba dominado por la Sed, ¿por qué toda esa… parafernalia… con los ponicidios? ¿Por qué apuñalar a las víctimas y después morderles el cuello? ¿Por qué dejar esas pistas sobre su identidad, si probablemente no quiera ser atrapado? ¿Por qué ir de una ciudad a otra…?

—Oye, Sweet, cálmate un poco, le estás buscando raciocinio a un loco — la interrumpió Catal.

La unicornio blanca iba a replicar, pero finalmente meneó la cabeza.

Y así sucesivamente… el viernes 16 de octubre, la siguiente presa del asesino batponi fue una unicornio llamada Bright Eyes, una periodista que estudió e inició su camino periodístico en Fillydelphia -como ya lo habían comentado Sweet y Catal-, y de ahí llegó hasta Canterlot. Alquilaba un piso en una zona residencial de la ciudad, modesto pero acogedor. Últimamente estaba siendo noticia en la sección sociales de los periódicos por su amistad con Twinkle Shine, la estudiante más destacada de la Academia para Unicornios Superdotados, y además preferida de la princesa Celestia. Incluso unos días antes, el 13 de octubre, apareció una nota en el Fillydelphia Herald que aseguraba que se las había visto observando las escenas de los crímenes, analizando documentos en los archivos de las ciudades de las víctimas, consultando un mapa de Equestria en la Biblioteca Pública de Canterlot... Al parecer, ellas también colaboraban en la investigación de los ponicidios, y eso no era casualidad, pues Twinkle Shine era hija del mismísimo detective Noirhooves. La resolución de crímenes estaba en su sangre.

El 18 de octubre, el Fillydelphia Herald publicó en primera plana: "La periodista Bright Eyes, de Fillydelphia, ha sido la 5° Luna de Sangre", con el subtítulo "¿Quién va a parar a Bloodbourne de una vez?" y una fotografía en blanco y negro de la unicornio en cuestión. La noticia ocupaba más de dos páginas, entre el resumen de su vida y su obra, más el testimonio de Twinkle Shine, tomado de The Canterlot Times:

"...fui a verla a su departamento esa noche, presa de un presentimiento terrible. Desde que empezamos a investigar, supusimos que íbamos a estar en la mira de Bloodbourne, y decidimos tomar ciertas precauciones al respecto, porque con él ninguna precaución parece suficiente. Me demoré mucho llamando a la puerta principal, hasta que me abrió la casera, y entonces escuchamos ruidos provenientes de arriba. Le pedí a la señora que esperara abajo y me teletransporté al piso de Bright. La puerta estaba abierta, y todo oscuro adentro. Me introduje despacio en la sala, pero no hubo mucho tiempo para sutilidades. Me lo topé ni bien salía de la habitación de mi amiga. La pelea fue corta porque el bastardo era muy rápido y lo favorecía la oscuridad. Traté de detenerlo como pude, incluso lo mordí cuando pretendía estrangularme con una de sus patas. De pronto se oyó un sonido extraño, y Bloodbourne se escabulló por una ventana. Cuando logré volver en mí, corrí al cuarto de Bright. Ella seguía viva, ¡seguía viva! pero no le quedaba mucho. Ni siquiera me fijé en que todo estaba convertido en un desastre, sólo me preocupaba contenerla mientras se le iba la vida entre mis cascos… Bright Eyes murió ante mí sin que yo pudiera hacer nada para salvarla."

Sweet dejó lentamente el periódico sobre la mesa, con los ojos humedecidos, y Catal no necesitó preguntarle qué le ocurría.

—La mierda, qué triste — masculló, conmocionada, la poni terrestre — Si a mí me pasara eso, creo que me muero ahí mismo. ¡Imagínate si fuera al revés, si tú me encontraras así…! No hay magia que remedie la muerte.

—Wow, Catal — dijo Sweet, mientras parpadeaba tratando de recuperar la compostura — qué frase tan cierta: No hay magia que remedie la muerte.

—Por Celestia, no la repitas. Me da escalofríos…. mejor terminemos con esto, ya debe estar siendo hora de irse.

La muerte de Bright Eyes pegó en lo más hondo del periodismo equestriano, además de traer grandes desavenencias entre el detective Noirhooves y Twinkle Shine, y algunos diarios trataron sobre la controversia generada a partir del desplazamiento de la unicornio del caso. Evidentemente, aquello había sido un aviso del asesino, y lo más razonable era que el padre protegiera a su hija, quitándola del medio del peligro. Sin embargo, para Twinkle encontrar a Bloodbourne se convirtió en un asunto ponisonal, jurando que no descansaría hasta hallar justicia por su amiga y por las demás ponis muertas. Hasta decidió empuñar una espada que perteneció a su familia por generaciones, estando en ese tiempo en cascos de su madre, una guardia real en servicio.

En medio de toda esta polémica, trascendieron unos dichos de un famoso jugador de hoofball, capitán de la Liga Equestre en ese deporte. Al parecer, tenía o había tenido algo con Bright Eyes, y en medio del dolor por su pérdida, declaró: "ese batponi bastardo no se va a escapar, si tengo que perseguirlo con mis propios cascos, lo haré, ¡y me voy a encargar de que caigan él y cualquier otro desgraciado que lo acompañe!". Esta declaración no formó parte de una entrevista, sino más bien de una conversación casual que a alguien se le ocurrió filtrar al Manehattan Voices, con lo cual se inició otra tanda de reproducciones por parte de los demás diarios de Equestria. El jugador de hoofball en cuestión se llamaba Ace Wave, un pegaso de pelaje dorado con melena rubia, de lo más selecto de Cloudsdale.

Lo interesante del exabrupto de Ace fue la insinuación de que Bloodbourne tenía un cómplice, y la prensa nuevamente se rascó la caspa dilucidando si podía ser cierto. Pero fue un craso error haber mencionado a Ace Wave, y nadie se dio cuenta hasta el 25 de octubre, cuando él apareció muerto, bajo condiciones similares a las de las anteriores víctimas, en su mansión en Cloudsdale. Siempre teniendo como signo preliminar, la endemoniada cara pintada con sangre en la pared… Pero lo más terrible fue que lo encontró su hermano menor, Assured Freshet; el pobre quedó traumatizado.

—Uff, no doy más… — rezongó Catal — ya estoy hasta el cuello de esta historia, de tantos datos, de tanta tragedia.

Todos los periódicos que habían sacado del archivo histórico se hallaban dispuestos de forma ordenada sobre la mesa, según su relevancia, y todavía quedaba otra pila sin revisar. La poni color crema se levantó de la silla y se puso a hacer estiramientos. Sintió en la panza el gorgorito de su estómago hambriento.

—Creo que ya deberíamos bajar… de lo contrario, la directora Spokesmare cerrará la biblioteca con nosotras dentro.

Como si fuera resultado de una invocación, la mencionada yegua se presentó en la hemeroteca, con el llavero general sonando simpáticamente en el bolsillo de su chaqueta.

—Oh, chicas, ya me parecía que se iban a quedar… ¿Cómo les fue con la selección?

—Bastante… bien, aunque hay muchísimo material, y no pudimos terminar… — respondió Prose, señalando la pila.

—Está bien, déjenlo así. Por la tarde yo les ayudaré con los que falten.

Mientras recogían todo y bajaban a la planta principal, estuvieron conversando sobre lo que fue el final la Masacre de las Siete Lunas. La víctima de la séptima noche se suponía que debía ser un corcel a quien todos conocían como "Teddy", y con ese nombre se quedaría a partir de ahí, pues esta vez se mantuvo mucha reserva sobre su identidad. La princesa Celestia había tenido que sacar varios decretos reales para frenar la vorágine periodística de rumores y habladurías por las repercusiones de la muerte de Ace Wave. Paralelamente, hubo muchas movilizaciones de ponis en casi todas las ciudades de Equestria, exigiendo más seguridad, más presencia de la Guardia Real, más seriedad con todo lo que estaba ocurriendo.

—¿Cree que vayan a convocar a Teddy para los homenajes? — preguntó Sweet — Después de todo, él fue el único que pudo escapar de Bloodbourne, gracias a Twinkle Shine, que de milagro llegó a su casa para protegerlo.

—De Teddy no se ha sabido nada en años, la última vez que se lo vio en público fue en los funerales... — contestó Spokesmare — Y no, no creo que vaya a querer ser parte de esto. Nunca accedió a dar entrevistas ni hablar con nadie en su momento, menos lo hará ahora.

—Apuesto a que actualmente debe ser uno de esos viejos callados, que ni siquiera sabes si respiran… Aunque yo leí hace tiempo, en una revista, que recientemente había vuelto a Equestria después de pasar no sé cuánto tiempo "en rehabilitación". — comentó Catal.

—¿Rehabilitación? — las dos unicornios la miraron extrañadas.

—No sé qué tan confiable sea la información de la revista, pero supuestamente, estuvo internado por pasarse de rosca con el opio, y porque aparentemente perdió la chaveta a causa de eso. Yo no lo juzgo, tuvo una experiencia horrible, la poni que le salvó la vida acabó muriendo después, y sin poder hacer justicia por nadie.

Un silencio sepulcral cayó como una losa sobre la sala de lectura de la Biblioteca de Fillydelphia. Ni siquiera Archiver, que había escuchado el debate con avidez, se animó a comentar nada.


Alto mastodonte de capítulo, pero quería exponer todo lo más posible sobre esto.

Solamente voy a decir que Sweetheart, Patch Blossom, Melody Rock, Clover, Lancer, Ace, Teddy y Twinkle están inspirados en ponis de las generaciones anteriores de MLP, por si alguien no captó la referencia. Y nuevamente, aclarar que el concepto de "la Sed" pertenece a Volgrand y a su fanfic "La maldición del batponi".