Hola hermosuras !!

Bueno les dije que iba a publicar todos los fines de mes, pero pues me dieron ganas de publicar hoy, como siempre espero que les guste.

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Hiro Mashima

Puede contener OoC

Sin más empecemos.


Entre dormido se quejó mientras se acomodaba, moviendo su cabeza ligeramente en la almohada, buscó una posición favorable en su lado de la cama, su sueño había sido perturbado y se preocupaba ya que en unas cuentas horas su novia debía estar llegando a su primera clase en la universidad de Magnolia.

—¿Sucede algo? -Los ojos achinados del muchacho se abrieron y vieron la silueta de su novia sentada encima de la cama al tiempo que susurraba ella por celular, cerró los ojos de inmediato al sentir la luz en sus ojos en el momento que Meredy encendió su lámpara de la mesa de noche.

—No pasa nada, vuelve a dormir. Es Juvia, solo quiere hablar conmigo -Le acarició el rostro suavemente con el fin de consentirlo y esperar que volviera a dormir, el muchacho asintió para percibir como la luz se apartaba de su vista.

Meredy se levantó y se puso su levantadora. Salió de la habitación cerrando la puerta tras de si para estar fuera del alcance de su novio, no deseaba que escuchará eso tan importante que era entre Juvia y ella.

—¿Quieres hacerlo ahora? -Se sentó en el sillón de su sala y llevó sus pies a la superficie.

—Sí, debo hacerlo ahora o me arrepentiré. Los días continúan pasando y aún no me gano la lotería.

—Hay más probabilidades que nos alcance un rayo a ambas que te toque la lotería. -Siendo realista sintió un ligero sentimiento de incertidumbre, respiró hondamente, el paso que Juvia estaba dispuesta a dar era uno muy importante.

—Lo sé y Gajeel no mejora, por eso voy a ser madre, pero mi hijo hará feliz a otra familia. Ya lo decidí, no me encariñaré, sé que puedo hacerlo. -Luchar contra sus sentimientos, tener la capacidad de entregarlo y sobrevivir a los comentarios de los demás por su embarazo, estaba segura que podía manejarlo o eso era lo quería creer.

—Compárteme pantalla en dos minutos, vamos a poner el anuncio. -Y levantándose nuevamente la pelirosa se dirigió a su estudio para abrir y encender su portátil.

—Está bien –Se encontraba sumamente nerviosa, su estómago parecía un agujero negro y podía jurar que sus manos se encontraban temblando, aún así iba a seguir adelante, la salud de Gajeel no había mejorado, su corazón seguía trabajando anormalmente amenzando con dejar de funcionar en cualquier momento. Debía hacerlo.

—Ya encendió, estoy iniciando mi sesión…¿Juv, estás completamente segura? -Meredy también estaba insegura, no deseaba empujar a su amiga a una situación donde pudiera salir perjudicada y ya que ella fue la de la idea después sentirse culpable por lo sucedido, hasta en la peor de las situaciones podría fracturar y acabar por completo con su amistad.

—Lo estoy. -Tenía enormes dudas y sobre todo la incertidumbre de que podía pasar ¿Podría con su embarazo? ¿Estaría bien emocionalmente?, sin embargo ya lo había pensando durante quince días, aunque no estaba del todo segura de donde iba a conseguir el resto del dinero.

—¿Qué dirás cuando los estúpidos de la universidad empiecen a preguntar?

—Diré que fue un accidente, nadie tiene que saber que pasará después con el bebé. -El resplandor provocado por la luz que emitía su portátil en su rostro la hizo abrazar fuerte su peluche de felpa de orejas largas y delgadas, nariz rosa y cuerpo flacucho, pero extremadamente reconfortante, su tierno conejo.

—Y si por casualidad después de graduarte te encuentras con alguno, puedes decir que lo tiene su padre o algo por el estilo. -La joven asintió acariciando la suave superficie de su amigo de felpa.

—No debo dejarme influir por mis sentimientos o por lo que los demás digan, sé que puedo lograrlo, Med.

—Yo estaré ahí para apoyarte y si alguien quiere sobrepasarse le rompo la cara, te lo juro.

—Sé que no lo hubiera logrado sola y agradezco lo qué haces por mi.

—Para eso están las amigas.

—Te adoro, Med.

—Yo igual tonta, ¡Llámame ahora!. -la muchachita asintió, respiró profundamente y llevó el puntero para llamar por la aplicación a su amiga, en seguida la joven contestó y Juvia comenzó a compartir su pantalla, colgó la llamada que estaban manteniendo por celular.

—Está es la página más segura que encontré, tiene excelentes comentarios. Solo debo subir mi información en forma de anuncio y los padres interesados me contactarán por medio de la aplicación en mensajes privados.

—También leí sobre esta página, aseguran que no es un fraude, pero si aconsejan hacer una investigación exhaustiva de la pareja y asegurar el pago antes de hacer cualquier negocio. -Y los riesgos eran numerosos y más porque podían aprovecharse de la pobre e ingenua chica.

—Es una lástima que no sea legal en Magnolia, de otra forma una agencia me apoyaría en todo el proceso y me sentiría mucho más segura.

—Me tienes a mi, Juv. Juntas podemos contra todo. -La peli azul sonrió y siguió navegando en la página.

—Excepto contra el profesor Fullbuster. –la risilla que ambas emitieron fue suficiente para mejorar el ambiente tenso y supremamente pesado que sentían.

—Contra tu amado profesor.

—¡Ya te dije que no me gusta ese idiota!

—Su primo está durmiendo en mi cama, ¿Quieres que le diga que te ayude a conseguir una cita? -Sus mejillas se colorearon de nuevo, no podía negar que ese profesor hacía que su corazón latiera.

—Ja..ja..ja… muy graciosa, mejor deberías hacer que le diga que no sea un demonio y que nos ayude a aprobar.

—Era broma, sabes que Lyon y el profesor no se hablan. -Juvia asintió para perderse un poco en su mente extremadamente imaginativa, entonces una idea brillante se le vino a la mente.

—Él debe saber porque es así, ¿Alguna vez le has preguntado?

—Cada vez que lo hago me cambia el tema, parece que no le gusta hablar sobre eso. -La muchacha asintió, meterse en la vida de su profesor era algo que claramente no debía hacer, aunque se muriera por saber porque Gray Fullbuster era malévolo con todas las personas sobre la tierra.

—En pocas horas podrás verlo. ¿Cómo te sientes?

—Tengo nauseas, saber que nuevamente me verá con esos ojos grises acusadores y esa expresión de superioridad. La verdad no quiero.

—Si te soy sincera yo tampoco quiero asistir, será nuevamente un semestre horrible. -Juvia asintió, para ver cómo la línea titilaba en su pantalla esperando que escribiera el anuncio.

—Señorita Milkovich, ¿Podría por favor dejar de ser tan parlanchina y poner atención al anuncio? -Y ya lo tenía perfectamente copiado, Juvia había logrado imitar a Gray, la frase anteriormente dicha era para que se concentraran en lo que estaban haciendo.

—Señorita Loxar, fue muy inteligente su aseveración, casi tan inteligente como la de un infante. -Juvia puso sus ojos en blanco en seguida, recordar los muchos insultos que el profesor le regalaba en medio de frases elegantes le causaba repulsión.

—¡Idiota ese! -Susurró la loxar. —Le doy aceptar ¿Verdad? -Cambió el tema rápidamente, debían concentrarse ya que en algunas horas no había necesidad de imitarlo, pues estarían frente a frente.

Encontrar una pareja interesada iba a ser un proceso largo, así que debía actuar lo más pronto posible si quería encontrar una parte del pago del transplante y salvarle la vida a Gajeel antes de que el corazón apareciera.

—En esta parte debemos colocar el anuncio ¿Verdad?

—Así es. -La pelirosa se acercó a su pantalla revisando todas la partes de la página, debían leer entre líneas si no querían salir estafadas.

—¿Qué te parece así? Ya había escrito un borrador. -La muchacha comenzó a leer lo que tenía anotado en una de sus libretas.

"Hola, soy una estudiante, tengo ventidos años, gozo de un perfecto estado de salud"

—Está bien, pero siento que está muy corto y que suena poco interesante. -la muchacha lo releyó y su amiga tenía toda la razón.

—¿Qué más pongo? ¡Ayúdame!

—No debes decir tu nombre, ahí estamos bien, escribe sobre tus características físicas, puede que alguien esté interesado en tu material genético. . Mmm… ¡Ya! ¿Qué te parece esto?

"Hola, soy una estudiante interesada en hacer su sueño de ser padres realidad, puedo alquilar mi vientre en la ciudad de Magnolia, tengo veintidós años y gozo de un perfecto estado de salud. Mi piel es clara, mi cabello y mis ojos son azules, peso 58 kg y mido 165 cm, soy una persona de confiar, si están interesados por favor enviarme un mensaje privado"

—¡Me gusta! -Juvia sonrió dando su aprobación.

—No, mejor quitémosle eso de estudiante, puede que te vean muy menor y que te descarten.

—¿Qué le pongo entonces?

—Cámbiale estudiante por mujer.

"Hola, soy una mujer interesada en hacer su sueño de ser padres realidad…

—Perfecto. -Cerrando los ojos dio un último clic, elevando una plegaria sólo pidió que estuviera haciendo lo correcto y también pidió protección para la vida de Gajeel.

—Ahora solo debemos esperar que te contacten y establecer el mejor acuerdo.

—¿Crees que me contacten pronto? -La muchacha al otro lado de la línea suspiró, podía tratarse de una larga espera, así como Gajeel con su corazón.

—Solo tenemos que esperar, por lo pronto duerme, en pocas horas será nuestra primera clase con nuestro profesor predilecto.

—Lo sé y lo detesto. Gracias Med, por favor descansa.

—Tu igual. -Juvia finalizó la llamada y cerró su portátil, lo dejó a un lado encima de su mesa de noche y se acomodó en la cama, se revolvió entre las sábanas y se arropó, era consciente, en unas horas debía levantarse para ir a estudiar, pero no podía conciliar el sueño, estiró su brazo y tomó su celular, se buscó en la pagina y leyó su anunció una y otra vez, revisó su buzón, no habían mensajes.

Estaba bastante claro, no tendría mensajes ya que era muy reciente su anuncio, su estómago en ese instante parecía un agujero negro, uno que amenazaba con tragársela entera, Gajeel, el dinero, su bebé, el profesor Fullbuster, a una corta edad nunca pensó que no podría dormir en las noches por las preocupaciones, pero la vida estaba dispuesta a darle la mejor versión de crueldad que podría brindarle.

Veía lentamente como pasaba el tiempo, como los minutos se convertían en horas, envidió por un momento a Meredy, no tener sus problemas, solo ser una estudiante que dormía junto a su novio mucho mayor que ella, que tenía un trabajo prometedor y muchos ceros en su cuenta bancaria, mientras que la peli rosa se preparaba para ser una gran profesional.

Al escuchar la alarma en su celular la apagó, no había logrado dormir absolutamente nada. Aun así se levantó, ya estaba acostumbrada a no dormir por sus múltiples empleos, los trabajos de la universidad y porque muchas veces no contaba con el tiempo para hacerlo.

Se dirigió al baño, se vio en el espejo, sus manos aterrizaron suavemente en su vientre, si todo salía bien en algunos meses una vida crecería dentro de ella, mordió su labio inferior muy asustada. Se sentó en el inodoro y como por vez setenta y cuatro revisó su celular dándose cuenta que aún no había nadie interesado en su anuncio.

Al terminar bajó la cadena, puso algo de música para que la acompañara mientras se duchaba y empezó a cantar mientras podía seguir la coreografía de la canción con su cuerpo. No se lavó su cabello por lo que los minutos extras que le tomó la ducha fue prácticamente los que perdió cantando cada una de las canciones de su lista de reproducción.

Era el primer día así que siempre acostumbraba irse con la mejor ropa, a pesar del frío amaba usar vestidos. Optó por tomar un vestido que le llegaba un poco mas arriba de las rodillas color café, un gabán negro con corte refinado, botas más arriba de la rodilla y un gorro blanco que resaltaba con su hermoso cabello largo que le caía en ondas.

Buscó en su maleta la comida que había recolectado en la madrugada del combini, desayunaría onigiris, lo destapó para morder, la comida claramente no era fresca, pero no sabía mal, tal vez su estómago ya se había acostumbrado a ese tipo de alimentos.

Nuevamente revisó su celular, no habían mensajes. Se levantó para ir a lavar sus dientes, debía llegar temprano. Se maquilló levemente para ocultar sus ojeras y verificó la hora en su reloj, debía irse ahora o llegaría tarde y se arrepentiría, se lamentaría toda una vida

Empacó los libros de la clase, un cuaderno, sus esferos, calculadora y un crucifijo que le iba a servir para la clase del profesor Fullbuster.

Tomó su casco y bajó por las escaleras de su edificio, al llegar al bicicletero cambió su gorro por el casco y despacio se encaminó por las calles de Magnolia hacia su universidad.

Era un día magnífico, un nuevo y Perfecto comienzo de semestre, en bicicleta se demoraba aproximadamente veinte minutos a paso moderado, no le gustaba sudar por lo que iba lentamente, la música inundaba sus oídos por medio de sus auriculares.

Al llegar a la universidad parqueó su bicicleta, la encadenó para que no se la llevaran. Se acomodó su gorro y sacó su celular para buscar el número del salón. Caminó lentamente y apreciando lo hermosa que era su universidad, en sus vacaciones había extrañado las instalaciones y eso que pensó que no iba a poder terminar su carrera en esta universidad a la que le había cogido mucho cariño, al perder una materia, la del profesor Fullbuster, su beca le fue arrebatada, por lo que dudaba poder pagar lo costoso que era cada semestre, solo esperaba tener la capacidad de pagar su crédito estudiantil.

Hacia frío, pero por suerte no necesitaba de ningún café que le calentara en las mañanas, pues el ejercicio realizado era suficiente, se aplicó en su cuello su perfume y se acomodó sus ondas azules antes de entrar al salón.

—Siéntate aquí -Sonrió automáticamente al ver a Meredy, listas para la batalla, al menos estaban juntas.

Levantó ligeramente su rostro escaneando el salón el cual estaba lleno de mesas largas en la que tres estudiantes podían sentarse en sillas giratorias. Se sentó al lado de Meredy atrás de la segunda fila de mesas en el centro, donde podían tener una vista perfecta del tablero y claramente de su profesor Fullbuster.

—¿Alguna noticia? -Juvia negó con la cabeza para poner su dedo índice sobre sus labios, indicándole que no debía hablar sobre el tema en la universidad, acción que entendió enseguida la pelirosa.

—¡Hola Juvia! -La Loxar volteó su cuerpo ante la voz que la llamaba, el rubio sonrió con naturalidad y seguridad mientras que un muchacho de cabellos negros sentado a su lado se cubría el rostro con un libro, sus mejillas se encontraban ligeramente coloreadas de rosa, escurriéndose en la silla trató de que ella no lo notara. Era tan tímido que no podía siquiera dirigirle la palabra.

—Hola Sting. ¿Qué tal tus vacaciones?

—Fuimos a Akane resort, ¿No es así, Rogue? -El muchacho se escondió mucho más en su libro, solo pudo mover ligeramente su cabeza asintiendo. Odiaba que Sting llamara la atención de Juvia porque conocía de antemano que lo hacía para molestarlo por sus sentimientos hacia ella.

—Genial, alguna vez me gustaría ir. -Aseguró la muchacha que al mismo tiempo revisó a sus compañeros, eran prácticamente todos repitentes y a la mayoría los conocía.

—Parece que todos estamos usando una nueva vida. ¿No es cierto? -Y sus ojos azules se posaron en Minerva, una de las amigas de los mellizos, Juvia le tenía un cierto grado de miedo a esa mujer, era malvada y estaría dispuesta a hacer cualquier cosa por lograr sus objetivos.

—Y todo por ese desgraciado del Fullbuster. -se metió en la conversación Rufus que estaba sentado junto al estudiante Orga.

—¿Desgraciado? Esa palabra es muy suave para definir a ese maldito. -Afirmo Orga.

—Conmigo no tuvo compasión, me dejó con un 2,9. Y no me subió, ¿Qué le costaba? No tiene alma ese demonio. -Ahora se metió Yukino y ese era ya su cuarto intento, todos eran compañeros, conocidos, se habían conocido al transcurso de la carrera.

—y a Juvia la hizo perder su beca. -Y aunque era hombre de pocas palabras dijo lo que pensaba. Juvia llevó sus ojos a Rogué quien como acto reflejó a la velocidad de la Luz llevó su mirada a Sting, alejando su mirada del alcance de Juvia.

—¿Perdiste tu beca por ese animal? -Y Minerva con ganas de conocer el chisme y sacarle la lengua a la peli azul habló. Ella le dio la espalda al tablero para darle toda su atención a la joven de cabellos cafés.

—Sí, perdí la beca por él. Imagino que su vida es tan miserable que quiere hacernos la vida igual a todos. No entiendo porque tiene que ser un demonio con todos. -Y en su brazó sintió un ligero pellizco de Meredy que le avisaba que debía cerrar su boca, aunque era demasiado tarde. Todos hicieron un silencio sepulcral mirando detenidamente la puerta, inmediatamente se maldijo mentalmente porque ya sabía lo que estaba sucediendo.

—A mi también me da mucho gusto verla, señorita Loxar. Con suerte y el próximo semestre también me acompaña con su grata presencia. -Cerró los ojos apretándolos con fuerza, quería que en ese instante la tragará la tierra y la lanzará en Akane.

—Juvia no estaba hablando de usted. -Atino a decir mientras mordía su labio inferior, cada vez que él aprecia y la intimidaba con su gruesa y varonil voz olvidaba su lengua natal, hablaba de ella en tercera persona como si se tratase de algún retraso mental. Enderezándose en su silla, ni siquiera tuvo la capacidad de verlo a sus ojos. Su amiga la vio de reojo, sintiendo mucha pena por ella.

—Desde luego, es indiferente si habla de mi o de alguno de mis colegas. Sin embargo, no la puedo culpar, es comprensible, su lengua sólo transmite lo que se encuentra en su cerebro. -El joven emitió un suspiro y negó con su cabeza llevando su mano al puente de su nariz, tratando de controlar la irritación que en horas de la mañana ella le había provocado. —Es una lastima que el destino nuevamente la haya puesto en este curso. -y se sintió abochornada, muy pequeñita mientras todos los ojos ahora estaban encima de ella, eso era una declaración de guerra.

—Perdón no vuelve a pasar.

—¿Ya terminó? ¿Me permite iniciar mi clase? -Era cruel y perdía la paciencia con facilidad, ella asintió para continuar con su mirada gacha.

Y Juvia deseaba gritar, claramente había empezado con el pie izquierdo. Ya no tendría sentido esforzarse, estaba segura que el profesor la iba a reprobar desde el inicio y se había ganado su entero y completo odio. Pero ahí estaba, esa voz tan varonil, ese rostro que parecía tallado por los mismos ángeles, sus ojos grises y acusadores, su gabán negro hacía juego a la perfección con su cabello del mismo color y en punta, que decir de su cuerpo, era demasiado musculoso y perfecto, ese hombre parecía un descendiente de los dioses.

Un dios griego, de eso debía tratarse, todas las estudiantes en el lugar lo observaban sin evitar perderse en sus encantos. Muchas habían tratado de seducirlo, eran incontables las que habían confesado sus sentimientos intentando tener su amor, sin embargo ninguna lo había logrado. En los pasillos de la universidad y en cada rincón de esta, corría el rumor de que el profesor más guapo de toda la facultad tenía preferencias sexuales diferentes y por eso no se dejaba atrapar por ninguna de las hermosas mujeres que lo acechaban. No parecía tener novia o alguna familia, por tanto, los rumores tomaban fuerza a medida que rechazaba a las jóvenes estudiantes y a una que otra profesora.

Los encantos del joven no eran indiferentes para Juvia, sin embargo en ese momento solo podía escuchar la voz de su profesor mientras él hablaba explicando las reglas del juego, su mirada azul no se despegaba de su cuaderno, como si este fuera mucho más interesante que ver el tablero o ver a ese profesor, se sentía avergonzada por lo que había pasado, tal vez en mil años podría volverlo a ver al rostro sin sentirse culpable por lo que había sucedido.

Cada palabra, la forma elegante y el tono superior con el que decía cada una de ellas, era joven, aunque ya pasaba los treinta, sin embargo era demasiado extraño que fuera tan estricto y amargado teniendo en cuenta su corta edad.

Una prueba de lo cruel que podía llegar a ser se hizo presente de repente, cuando un pobre e inocente alma intentó ingresar quince minutos tarde, todos los presentes dirigieron su atención a la puerta, el profesor odiaba con todo su corazón la impuntualidad.

—Apreciado alumno, en su tarjeta de invitación ¿No le especificaron a que horas iniciaba la clase?

—¿Eh? -La cara del pobre novato totalmente desconcertado hizo sonreír a Minerva mientras Juvia solo sentía tristeza por esa alma que estaba a punto de ingresar al inframundo.

—¡Señorita Loxar! -Y sintió un escalofrío recorrerle la médula espinal al escuchar su apellido en los labios del profesor.

—¿Podría explicarle a este estudiante cómo debe resarcir el daño que les está causando a todos sus compañeros por llegar tarde? -Muchas veces le había puesto dichosos castigos a la peli azul por llegar tarde, ¿Le estaba dando autoridad para que ella fuera la que le otorgara la pena de muerte? ¿Qué debía decir cuando ella había sido regañada por él minutos antes?

—¿Juvia? -Se señaló a si misma para escuchar como todos se burlaban de ella menos aquel peli negro de nombre Rogue y su amiga Meredy.

—¿Alguien más en esta clase tiene el nombre de Juvia Loxar? -la joven miró a su amiga implorándole ayuda, ya quería salir corriendo y jamás regresar. Los ojos verdes la hicieron calmarse, le transmitieron paz y le indicaron que debía contestar.

—Compañero, la clase comienza a las 7 am, no está permitido llegar un minuto tarde o en su defecto después del señor Fullbuster, que jamás llega tarde. -El peli negro quemó con la mirada a ese pobre estudiante.

—Es gentil y se presenta por favor.

—Soy Max Alors.

—Señor Alors, hará un ensayo de cinco mil palabras para la próxima clase, donde el tema central serán las consecuencias de hablar mal de sus profesores a sus espaldas. -Claramente el Fullbuster puso aquella penitencia porque aún se encontraba enojado con Juvia, aunque su clase claramente no tenía nada que ver con ensayos, gramática u ortografía, no le importaba poner ese tipo de castigos para que sus alumnos aprendieran la lección, el joven abrió sus ojos sorprendido mientras Juvia sintió el verdadero terror recorrerle el cuerpo.

El muchacho totalmente aterrado ingresó y se sentó a gran velocidad en una de las sillas disponibles. El profesor siguió con su clase mientras la joven se maldecía mentalmente. Ya quería que se acabaran las dos horas lo más pronto posible y es que cada vez que hablaba frente a él se sentía como la peor de las estúpidas en el planeta.

Juvia anotó en su cuaderno el porcentaje de cada corte y la división de las notas, los libros sugeridos y escuchaba atentamente lo que el profesor decía sin siquiera mirarlo. El último corte y el que más valía quedaba en manos del parcial final, ese parcial casi imposible de pasar.

De repente su celular vibró, sabía mejor que nadie que no podía sacar el celular durante la clase del demonio, pero su curiosidad por saber si era un mensaje sobre su anuncio le ganó, disimuladamente en su bolsillo encendió el celular, le puso su clave y se dio cuenta que no era sobre su anuncio, era Levy escribiéndole que Gajeel seguía estable.

—Señorita Loxar. -Y sintió la sombra y subió sus ojos un poco, chilló como un cachorro por la sorpresa. —¿Su conversación está más interesante que mi clase? -Tragó duro toda la saliva que tenía en la boca.

—No, perdón, es la cuñada de Juvia para decirle que … —¡Su vida personal no es de mi incumbencia! ¡Hace unos cuantos minutos deje las reglas de esta clase en claro! ¿Me repite mis exactas palabras sobre el uso del celular?-El labio inferior de la muchacha temblaba, el profesor en cuestión daba mucho miedo.

—No volverá a pasar.

—No, porque la próxima vez la expulso de mi clase. Para el miércoles es mi deseo que haga mil planas de sus emoticones favoritos. ¿Comprende? -la muchacha asintió para maldecirse, se sentía tan indefensa ante él. Quería reiniciar el día nuevamente y que eso no estuviera pasando.

—Dos veces en un mismo día, hace siempre su mejor esfuerzo. ¿No es así? -No comprendía su odio o porque siempre la atacaba a ella, sin embargo no sería capaz nunca de preguntarle, el aire volvió a sus pulmones cuando se marchó y retomó la clase.

¿Mil planas? Y su próxima clase sería el miércoles, tendría sólo dos noches para hacerlas teniendo en cuenta que por sus trabajos no tenía el tiempo suficiente para perderlo en esas niñadas.

Revisó su reloj, por suerte quedaban diez minutos para acabar esa tortura, ya quería salir pues no soportaba la atención y en esa clase había recibido bastante gracias a su profesor Fullbuster.

Meditó si sería correcto al final de la clase disculparse, negó con la cabeza ante esa idea. Sabía que la iba a asesinar y a seguir atacando con sus palabras.

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Ambas estaban sentadas en una mesa en la cafetería del bloque B que era al aire libre, habían salido más temprano de su última clase por lo que habían decidido descansar un poco y observar las personas pasar, después de haber ido a la biblioteca y haber consultado algunos libros, en esta ocasión debía estudiar mucho más si aspiraba pasar el curso.

—¡Mil planas! -Juvia golpeó su frente con la mesa, estaba aún conmocionada por lo que había sucedido, casi podía llorar.

—Pero mira el lado positivo, pudo haberte hecho escribir, "No debo enamorarme de mi profesor Gray Fullbuster"

—¡Ya te dije que el profesor no es de mi tipo! Es extremadamente sensual y muy guapo, pero no me atrae en lo más mínimo. -Y alguien frenó en seco ya que una dulce voz había llegado a sus oídos, adicionalmente que su nombre estaba metido en la conversación. Su rostro hizo aquella expresión, incrédulo de que esa muchachita no estuviera enamorada de él, pues todas morían por su persona, aunque él no le interesaba ninguna en particular.

—¡Señorita Loxar!. -Y gritando por el susto la peli azul volteó a mirar, sus ojos se estaban llenando de lágrimas, definitivamente ese no era su día. —La espero en mi oficina.

—¿Ahora mismo?

—¿Desea que le envié una invitación? -Juvia unió sus labios para aguantar su enojo. Vio cómo sin decir una palabra adicional desaparecía de su vista.

—¿Por qué nunca me dices que el demonio anda por ahí? -Recriminándole a su amiga quería morir, en serio estaba preparando su funeral, siempre decía cosas que no debía cuando el demonio del hielo estaba cerca.

—¿Qué crees que me haga? No quiero ir. -Extremadamente preocupada no quería encontrarse a solas con él, saber que estaría como un indefenso conejillo a su Merced y completamente sola.

—Tranquilízate. -Juvia cerró los ojos fuertemente. —Lo peor que te puede decir es que está enamorado de ti.

—Siempre eres tan graciosa. -Y fortaleciéndose se levantó para ir a la facultad.

—Nos vemos mañana, no se cuanto me demore y debo salir a trabajar.

—Suerte. -La peli rosa entrecruzando sus dedos le dio todas las fuerzas a la muchacha. Había alcanzado a percibir la reacción del profesor al escuchar que la jovencita en cuestión no se sentía atraída hacia él, si no se tratara de una locura tal vez creería que ella si era de su tipo.

Caminando lentamente mordió su labio inferior, estaba tan nerviosa, quería que su mamá entrará y la acompañara, sin embargo, su madre había muerto hace años y ya tenía la edad para enfrentar este tipo de situaciones.

—¡Siga, señorita Loxar! -Abrió grandemente sus ojos por la sorpresa, estaba fuera de su alcance, era casi imposible que él se diera cuenta que ya se encontraba en el lugar, pero de algo estaba segura, ese demonio podía oler el miedo a kilometros de distancia. Abrazo fuertemente los libros que tenía en sus manos para ponerlos como un escudo protector.

—¿necesitaba a Juvia? -negó con su cabeza corrigiéndose, tratándose de idiota por no poder expresarse correctamente. —¿Me necesitaba? -Entró y lo vio sentado en su enorme escritorio, se veía tan elegante, tan guapo, tan inteligente. No, debía concentrarse.

—Makarov me comentó que está haciendo entregas de su tesis con el fin de que le asignen un director de proyecto. -la joven ladeó su cabeza de inmediato, pensó que iba a regañarla y a herirla con su sarcasmo, pero estaba hablando sobre un tema totalmente diferente.

—Sí, señor. -Aunque se confundió mucho más, no entendía porque el tenía conocimiento de su tesis.

—Su tesis es recomendada por el mismo Makarov, me pidió que sea su director de proyecto. -Juvia abrió sus ojos grandemente, que su trabajo haya caído en manos del profesor más exigente e inteligente, podía sentirse halagada. —Pero no lo comprendo, sus entregas carecen de ideas concretas y su tema central es pobre, poco desarrollado. -Nuevamente se sentía muy pequeñita y sin inteligencia, la felicidad fue cambiada rápidamente por un bajón en su estado de ánimo.

—Le recomiendo escoger un director de proyecto, claramente necesita que le guíen lo más pronto posible. - si no se equivocaba le estaba aclarando que no se iba a relacionar con ella y criticaba su trabajo menospreciándolo.

—Muchas gracias por su sugerencia. Juvia...yo conseguiré un director de proyecto adecuado. -se equivocaba si pensaba que iba a rogarle para que fuera su director de proyecto, estaba segura que no podría trabajar con él, así fuera el mejor en su campo. Ante el prologado e incómodo silencio la joven habló.

—¿Necesitaba a Juvia para algo adicional? -¿Qué mas podía esperar del demonio del hielo? Para ella su trabajo iba muy bien y tenía muy buenos argumentos, no se dejaría afectar por ello.

—No, puede retirarse. -Dandole la espalda se dirigió a la puerta.

—¡Ah! ¡Espere! -Juvia se giró para verlo al rostro, si le decía algo más en contra de su trabajo estaba segura que no iba a ser política y le diría lo que estaba pensando.

—Usted tampoco es de mi tipo. -Y sus mejillas se sonrojaron sin control por la vergüenza que le recorría, no pensó que en realidad hubiera logrado escuchar su conversación. —Pensándolo bien, mil planas es muy poco para ejercitar su cerebro. Ya que tiene tanto tiempo libre para hablar en los corredores de la universidad, que sean cinco mil planas y ya no serán emoticones, escriba la siguiente frase "no debo sacar mi celular en la clase del profesor Gray Fullbuster". -Pudo notarlo, aunque no movió para nada sus labios, ella identificó esa mirada burlona que le estaba regalando. — Su vida debe ser tan miserable como la mia.

"Hijo de …" -Escuchó en su mente la maldición que le regaló a ese hombre. ¿Cinco mil? No sabía en qué momento haría todo eso, ese muchacho en serio estaba dispuesto a hacer su vida miserable.

—Tenga feliz día, profesor. -Y a toda velocidad salió caminando, cuando ya estuvo fuera de su alcance empezó a correr escapando del peli negro, se prometió que no debería dejar que le afectaran los comentarios del profesor, pero eso había sido duro para ella, una crítica muy ruda. Más cuando se había esforzado tanto para hacer las investigaciones y sacar su proyecto adelante en el poco tiempo que tenía libre.

Su celular vibró de repente alejándola de su tristeza, lo sacó de su bolsillo para descubrir que era un mensaje proveniente de la aplicación.

Su anuncio me interesa.

Hola hermosuras.

Hasta aquí capítulo, muchas gracias por sus hermosos reviews, los quiero demasiado.

Quiero aclarar que este es una historia de ficción, que puede alejarse bastante de la realidad, dado lo anterior quería expresarles que no soy una experta en estos temas de salud con respecto a la enfermedad de Gajeel así que puede haber uno que otro pecadillo.

Sin más, aquí contestando sus hermosos reviews:

Olivia1415: Holi, es con mucho amor la dedicatoria. Este fic creo que será algo difícil para mi y más porque no quiero caer en el tipico cliché del sensual profesor y la hermosa y tímida estudiante, así que quiero centrarme enteramente como en sus problemas y esas cosas valiéndome de estos dos estados, el hombre mayor y la inocente chica. Espero no deshonrar mi vaca XD Juvia haría cualquier cosa por su hermano y más porque en sus humildes manos no puede hacer mucho para conseguir el dinero por eso hará hasta lo imposible. Te mando un abrazote, ¿Desde que parte de USA te encuentras? Dentro de poco viajaré otra vez a Nueva York después de intentar viajar como desde marzo de 2020 creo que esta vez si se dará. Saludos, te mando un besote psicológico.

Airyz00: Holi!!!! No sabes lo mucho que me encanta que te encantes mis historias, hago lo mejor que está en mis manos y me hace feliz que le lleguen a las personas y te encante. En el summary deje full spoiler de lo que iba a pasar igualmente en el título del fic, face palm, pero creo que sabes a donde vamos. Tengo cinco capítulos de Chosen one pero aún necesito unir esos capítulos con lo que voy del fic porque voy salteada, así que hasta que no tenga estos no puedo publicar, pero es que estoy como full concentrada en el final porque es lo que me ha motivado más, entonces por eso estoy concentrada en esos capítulos finales, espero poder escribir lo que sigue cuanto antes. De gotas tengo ocho capítulos escritos, pero tengo también un hueco entre capítulo y capítulo por lo que mandaré los capítulos que tengo lentos mientras tengo el tiempo de escribir lo que sigue para unir. Por todo el trabajo y mis obligaciones me toca lento. Gracias por apoyarme después de tanto tiempo, no sabes que hermoso es recibir tus hermosos comentarios que me animan demasiado. Te mando un besote, que tengas feliz día.

Karna kusanagui: Holis!! Como has estado?? Uno de mis propósitos fue terminar mis fics, así que lo haré, así pasen 84 años. Tratare de hacerlo en el menor tiempo posible, los terminaré todos. ¿Cuál quieres que termine más rápido o cual es tu favorito? De este fic ya tengo cuatro capítulos adicionales y trataré de no hacerlo tan largo, pero aghhh es que escribo mucho y no avanzo. Por lo que publicare en una fecha específica para que me de tiempo de montar los capítulos, si termino rápido los subiré con más frecuencia, por tanto cumpliendo me alejaré de la tabla. : 3 gracias por todo, te mando un besote y un abrazo psicológico.

Gracias a todos, espero que el capítulo haya sido de su agrado.

Posdata: Chachos si estás leyendo esto solo quiero decirte que te adoro.