Respiró profundo tratando de buscar una solución, la noticia le había caído en el peor de los momentos y más cuando no estaba de humor, cuando acababa de tener una discusión con su ángel.
—¿Qué? -Natsu no bromearía con una cosa así, conocía más que nadie a su mejor amigo y sabía que eso era muy real, que si estaba pasando.
—¡Ayúdame, la van a matar! -Su desesperación era notable, Natsu estaba tan asustado que no tenía la menor idea de que hacer, lo sabía, eran dos en contra del ejército de Tártaros, sabía que iba a perder a Lucy y que jamás la iba a volver a ver.
—¿Cómo se enteró? ¿Dónde esta?
—Fue a buscarme a casa, la dejaron entrar porque yo no tardaba, parece que entró al estudio de Igneel y él la descubrió, pero eso ahora no importa. Gray, Igneel dio la orden. -Sus vellos se erizaron completamente, ya sabía que era la "orden", lo que significaba.
—¡Mierda! -Sabía que Lucy había firmado su sentencia de muerte, que probablemente ya estaría muerta, pero, debía sacar esas ideas pesimistas de su cabeza y actuar, cualquier segundo contaba.
—¡Llama a Zeref! Necesitamos armas y protección hasta que la saques del país. -Natsu sonrió, esperanzado, sí, su hermano iba en contra de todo lo establecido por Igneel, sabía que podía meterlo en problemas, sin embargo, él era su única opción y no podía creer que no se le hubiera ocurrido antes.
—Lucy debe estarse dirigiendo a su casa. Voy a llamar a Juvia, ella puede protegerla mientras llegamos, luego le daré una explicación. -Intentó hacer una conferencia con la chica, en ese instante no valía que estuvieran enojados, se trataba de una vida que debían salvar, dos en realidad. La trató de conectar a la llamada que estaban manteniendo, sin embargo, no hubo respuesta de parte de la Loxar.
—¡No contesta! -Lo intento varias veces sin éxito. —No pasa nada. ¿Dónde estas? Te voy a recoger.
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Sus hermosos ojos azules estaban puestos en la ventana, en el camino, en las luces de los postes que cambiaban rápidamente por la velocidad a la que iba el vehículo, sin embargo, no dejaba de pensar en lo que había sucedido. Sabía que Gray no sería capaz jamás de levantarle la mano, eso quería creer, pero, la asustó su comportamiento, ni siquiera la había llamado para disculparse, sabía que ella le había dicho que lo sentía. Tal vez no conocía lo suficiente a Gray y lo había idealizado.
Era humano, también se enojaba, podía perder el control. Trataba de convencerse que un ataque de ira le daría a cualquiera, sin embargo, no le gustaría que él la volviera a gritar. Eso estaba más que claro. Estiró su labio, si ella jamás hubiera visto esos papeles. Cerró los ojos y sintió como su cuerpo empezaba a dañarla, ya no podía aguantar más las terribles ganas de llorar.
Bajó la cabeza para romperse en un llanto silencioso, sin poderlo soportar más, limpió sus lágrimas y lo peor es que no podía hacer nada porque claramente él tenía el control, él le había dado el dinero, estaba en una situación bastante comprometedora. Puso sus manos en su pecho, debía pensarlo mejor, tal vez su profesor si era malvado y debía tener cuidado, no lo conocía lo suficiente.
Vio como su teléfono comenzaba a vibrar, casi como si lo hubiera invocado, negó con la cabeza, estaba llorando y no quería demostrarle que le había afectado lo que había sucedido, por lo que decidió no contestarle, sin embargo, marcaba con tanta insistencia que decidió apagar su teléfono en la llamada número tres.
No lo haría, si quería disculparse debía darle la cara, al menos explicarle lo que había pasado con ese bebé, claro, se merecía una explicación y se mantendría firme, estaba bastante dolida con él.
—¿Todo en orden señorita? -Ella asintió con su cabeza.
—Si me permite aconsejarla, no llore por un hombre, no lo merecemos. -Juvia sonrió porque estaba hablando de todo el género y probablemente si lo merecían porque sabía que el profesor valía mucho y ella había tomado sus cosas sin su permiso, sabiendo que hasta ahora estaban conociéndose y se sentia perdida porque no tenía conocimiento en qué momento el pelear con Gray Fullbuster significaba tanto en su vida.
—Cometí un error y él se enojó.
—Todo estará bien no se inquiete. -Ella sonrió, exactamente eso era lo que pedía, que todo volviera a ser como antes. Como en esa mañana donde él había preferido llegar tarde a un parcial y llevarle todo lo que necesitaba para que no sintiera ese horrible dolor, tal vez estaba más sensible, sin embargo, de una cosa estaba segura, odiaba la ley del hielo.
Hablar con desconocidos no era lo suyo, por lo que asintió para continuar viendo por la ventana, ya casi llegaban por lo que solo quería acostarse en su cama y dejar de pensar en lo que había sucedido, dejar de mortificarse.
Llegando a su edificio visualizó a Lucy, su corazón se hinchó en felicidad al verla, su pancita le creaba una hermosa sensación porque sabía que en un futuro muy lejano sería ella la que estaría en ese estado, claro si Gray no decidía acabar con todo por su indiscreción. Se veía muy bella, aunque la sonrisa que tenía pintada en sus labios desapareció al ver que la seguía un hombre, aunque ella no lo consideraba como tal, más bien era como una calavera, un demonio de Tártaros.
Sus piernas actuaron por instinto, no supo en qué momento se bajó del auto o porque su miedo no le evitó hacer algo al respecto cuando vio que ese hombre estaba buscando un arma entre su ropa. Lo que escuchó debió haber sido el grito de terror de Lucy al oír el disparo, ni siquiera pudo verificar que ella estuviera bien, pero podía apostar que el disparo fue al aire porque le subió el brazo que tenía la pistola antes de que logrará su cometido.
Forcejearon unos cuantos segundos, él era mucho más fuerte que ella y claramente iba ganando, el arma dio otros dos disparos, sin embargo, ninguno había logrado alcanzarlas.
—¡Totomaru! ¡Monsieur Sol! ¡Ayuda! -Gritó con total desesperación, llamando a sus vecinos y amigos mientras seguía evitando que le hicieran daño a su vecina, a la amiga de Gray.
—¡Huye Lucy! -No podía moverse, en realidad estaba tan asustada y en completo shock que no pensaba con claridad, la rubia estaba sintiendo tal terror que solo podía llorar, sabía que venían por ella, conocía que iban a silenciarla de por vida por aquello que había descubierto, sin embargo, el ángel de la muerte lucia más aterrador de lo que llegó a imaginarse.
No representó un gran esfuerzo para Keith levantar a la peli azul y lanzarla contra la pared para que dejara de intervenir, así ella soltó el arma y extremadamente enojado le apuntó para acabar con otra cucharacha, sin embargo, detuvo su accionar al reconocer de quien se trataba, de inmediato.
—¡Eres una maldita cucharacha, no serás siempre la protegida y cuando eso pase yo mismo vendré a matarte! -Habia sido un golpe demasiado fuerte, su espalda había sufrido todas las consecuencias, no era normal la fuerza que tenía ese hombre, no parecía humano, sin embargo, eso no la detuvo, volvió a levantarse observando como le disparaba a Lucy, aunque ella había actuado por instinto y se había escondido tras un contenedor de basura esquivando la bala. Juvia se subió tras la espalda de Keith aferrándose con sus piernas y con sus brazos en el cuello para evitarle respirar, sin permitirle que siguiera avanzando, usando toda su fuerza para detenerlo.
Era un total fastidio, no poder matar a Juvia o hacerle daño cuando interfería en sus planes. Descargó su arma contra el contenedor de basura, aunque Lucy, era una mujer afortunada, el camión no había pasado por lo que un colchón que había sido arrojado había recibido todas las balas protegiéndola. Fue cuestión de segundos para que Totomaru llegara, para que se le unieran unos cuantos vecinos, sin embargo, la cucaracha como él mismo la nombraba no se despegaba de él, estaba decidida a al menos noquearlo para que no le hiciera daño a Lucy.
—¡Baje el arma!. -Le estaba apuntando su excompañero de trabajo, sin embargo, no podía disparar sin comprometer a Juvia, por lo que se encontraba en una situación bastante difícil el pelinegro.
—¡Suélteme! -Le ordenó Keith a Juvia, cosa que no hizo, ella iba a permanecer ahí, hasta que dejara en paz a Lucy, por lo que sabiendo que estaba solo, que debía huir, que habían llegado muchas personas actuó.
—¡Usted se lo buscó! -La peliazul era tan insoportable para él y sin importarle las consecuencias sacó una navaja para apuñalarla en el brazo.
—¡Le advertí que me soltara! -Gritó sumamente dolorida, sin embargo, continuó ejerciendo presión con el otro brazo.
—¡Suéltalo Juvia, le dispararé si te bajas! -No escuchó a Totomaru, estaba tan metida en proteger a Lucy que su adrenalina no le permitía pensar.
Recibió otra puñalada y así cayó al suelo golpeándose, entonces, escuchó el estruendo de la detonación del arma, sin entender absolutamente nada vio como ese terrible hombre caía al suelo, volteó a ver a Totomaru quien soltó su arma.
—Yo no disparé. -Dijo completamente impresionado, al escuchar dos disparos más gritó refugiándose, alzó su mirada al edificio viéndolos, habían sido sus vecinos.
—¡Ningún delincuente va a venir a atemorizarnos! -Juvia presenció como todos celebraban por la muerte de aquel terrible ser, a veces olvidaba que su barrio no era el más seguro, pero al menos se protegían entre ellos. No sabía si eso tendría consecuencias, si esa terrible banda iba a tomar represarías en contra de ella, la única verdad absoluta es que tenía un imán para los problemas.
—¡Diablos! -Se quedó unos segundos absorta observando el cadaver de Keith, casi entrando en shock, no podía creer que sus acciones hubieran desencadenado la muerte de un ser vivo, pero él claramente tenía toda la responsabilidad.
Sintió como la sangre escurría por su piel, recordó que ese hombre le había hecho daño, pero debía asegurarse de que Lucy estuviera a salvo.
No podía, realmente estaba tan asustada que le costaba bastante asimilar todo, su corazón latía con fuerza, desesperado, amenazando con salir de su pecho o provocarle un desmayo. Podía llorar y no hacer nada, pero su mente decidió que era importante verificar el estado de Lucy. Se levantó siendo consciente que le dolía muchísimo la espalda, caminó y vio a la Heartfilia llorando, arrinconada, desesperanzada.
—¿Estas bien? -Se agachó para tomarla de las manos, la escaneó tratando de descubrir que no tuviera una herida, pero aunque no parecía herida algo muy malo estaba sucediéndole.
—Me duele mucho. -Se tocó su pancita y entonces sintió una horrible contracción. Vio como mucha gente se reunía a su alrededor con el único objetivo de mirar lo que había sucedido. Juvia entendió que debía llevarla al hospital de inmediato, era urgente la atención en su estado.
—¡Ayúdenme a subirla! -El conductor que la trajo seguía ahí, ni siquiera pudo actuar, debía agradecerle a Totomaru quien sin interesarle su propio bienestar salió a su ayuda con el arma que solo en situaciones de emergencia están autoridos para usar en el trabajo.
—¿Juvia estas bien? -Ella negó con la cabeza.
—Pero vuelve al trabajo, yo me encargo. -Quería llorar, estaba más que claro, pero tenía que ser de ayuda para su vecina, se conocían desde hace bastante tiempo, tenía que apoyar.
—Tiene siete meses, aún no puede nacer. -Juvia asintió, era muy pequeña y la llenaba de terror que la bebe muriera.
—Por eso iremos al hospital lo más pronto posible. Ellos sabrán que hacer, no te preocupes, solo respira. -Estaba siendo expuesta a un dolor insoportable, sabía que algo no estaba bien, el estrés, la impresión, la situación que había vivido había causado un efecto en su niña, en su pequeña hija.
Afortunamente el hospital no estaba lejos, podían atender a Juvia y a Lucy rápidamente, solo pedía que estuvieran los médicos especializados, que hicieran algo por la bebé que parecía querer nacer.
Debía pedir ayuda, soporte, que alguien la acunara entre sus brazos y le dijera que todo iba a estar bien e increíblemente la primera persona qué pasó por su mente no fue su hermano Gajeel, negó con la cabeza mientras encendía de nuevo su celular, esa persona en la que estaba pensando estaba enojado con ella y probablemente no quería saber más de su ser, por lo que al final decidió llamar a Natsu.
—Hola Juvia. -Gray levantó su cabeza al escuchar que era ella, de inmediato, pues ya se habían visto y estaban juntos, no entendía porque Juvia estaba llamando a Natsu y no a él. De hecho no tenían ninguna relación esa llamada.
—Perdóname por molestarte, pero Gray y yo en este momento estamos peleados… —Juvia me caes muy bien, pero, ahorita no estoy de humor para ayudarte con Gray. -Dijo cortante, porque lo único que le importaba era encontrar a su novia y su pequeña bebe, no tenía cabeza para peleas de parejas.
—No, no, no se trata de eso, es Lucy.
—¿Lucy? -Los dos hombres se miraron entre ellos, mientras Gray manejaba a gran velocidad.
—¿Cómo está? ¿Dónde está? ¿Está contigo? -Lanzó un montón de preguntas, pero todas quedaron atoradas en su garganta y no se entendían del todo.
—Vamos camino al hospital.
—¿Qué? ¿Cómo que van al hospital? -Y Gray pudo sentir que su mundo se vino a sus pies, la que en su tiempo había sido su mejor amiga parecía que había resultado herida, en el peor de los casos estaría al borde de la muerte y sabía que los trabajadores de sus padres solían ser demasiado efectivos.
—No, no te preocupes. -Dar una noticia por teléfono era terrible, odiaba eso, sentía que cada vez más estaba elevando la preocupación de Natsu con cada palabra que decía. —Alguien intentó lastimarla, lo evité, vamos al hospital para que la revisen, ella esta bien. -No mencionó lo de su bebé porque probablemente estaba manejando por el ruido de los carros y la emisora que lograba captar por medio de la comunicación, por lo que decidió guardarse eso. — Yo estoy herida.
—¿Cómo que te hirieron a ti? -Los ojos del profesor demostraron terror puro.
—¿Qué le pasó? ¿Qué le hicieron? -Se detuvo porque sus manos empezaron a temblar, su preocupación se elevó tanto que solo pudo tragar toda la saliva que tenía en la boca. Solo quería escuchar que Juvia estaba bien.
—Me apuñalaron dos veces.
—¿Cómo que te apuñalaron? -El corazón de Gray se comprimió, sus manos viajaros a su rostro para taparlo, su respiración se agitó y sus lágrimas empezaron a salir. — ¿Estas bien?
—Estoy bien, eso creo. -Aunque las heridas se veían bastante profundas.
—¡Diablos! Juvia, por favor no dejes sola a Lucy, alguien quiere matarla, por favor. Te lo suplico, no la dejes sola. -Natsu no pudo evitar que sus lágrimas salieran. Estaba tan desesperado.
—¡Pásamela! -Necesitaba saber que estaba bien, solo necesitaba escuchar su voz, que ella misma fuera la que le dijera que no le había pasado nada, su respiración estaba descontrolada, Gray estaba a puertas de entrar en otra crisis.
—¡Ya llegamos! -Escuchó al fondo la voz del chofer. Natsu se negó a pasarle el teléfono y entonces el Fullbuster se lo arrebato.
—Voy a buscar una camilla y ayuda. -colgó la llamada. —¡Juvia! -La nombró en varias oportunidades, pero la comunicación ya estaba cortada. Intentó llamarla nuevamente, no hubo respuesta, ya que Juvia con rapidez salió del vehículo y entró por la sala de urgencias, gritando que necesitaba ayuda una persona dentro del vehículo.
Alistaron la camilla para salir, subieron a Lucy mientras ella al acomodarse se aferraba de la mano de Juvia y no la soltaba.
—No te involucres con Gray, él no es lo que dice ser. -La desconcertó lo que dijo, aunque no le tomó la importancia al estar corriendo por los pasillos de urgencias tratando de que le dieran la atención necesaria.
—Prométeme que no te involucraras con él. -la detuvieron porque se dieron cuenta de que ella también estaba herida y tenían que atenderla.
—¡Esperen me pidieron que no la dejara sola! -Sabía que si tenía problemas con Tartaros no podía dejarla, no podía permitir que le hicieran daño.
—Señorita, usted se queda aquí, le prometo que yo no la dejaré sola. -la detuvieron para ingresarla a ella también, Juvia necesitaba atención, no sentía nada por la adrenalina, pero si seguía así iba a perder mucha sangre.
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Levantó su mirada al ver un movimiento veloz, era él, el hombre que su corazón amaba profundamente, pero con él que había tenido una horrible discusión en horas atrás, se demoró mucho en llegar, aunque en un instante así no le importaba en lo absoluto, lo único que quería era que la abrazara, que la refugiara en su cuerpo, le dijera que había sido muy valiente o qué tal vez la regañara por poner en peligro su propia vida, cualquiera de las dos estaba bien para ella.
Su pecho se movía con gran velocidad, estaba agitado, su respiración estaba totalmente descontrolada, lo anterior causado por que había corrido lo más rápido que sus piernas habían dado para verla, su corazón latía fuerte en su pecho completamente asustado de que a ella le hubiera podido pasar algo muy malo, vivía con el miedo latente, su mamá podía alejarla de su vida, no le costaría nada, solo dar la orden y desaparecería como si jamás hubiera estado ahí, dejando un horrible vacio.
Se quedó completamente quieto, la escaneó con su mirada, estaba tan asustado, aunque la enfermera le había dicho que estaba fuera de peligro, pero se alivió, al menos tenía la oportunidad de verla de nuevo, de poder apreciar esos hermosos ojos azules y su precioso cabello, no lucia herida de gravedad como se lo imaginó, sin embargo, estaba al borde del llanto, sus ojos grises repletos de lágrimas querían salir a trompicones, debía aguantar, tenía que ser soporte para ella.
Estaba ilusionada de verlo de nuevo, sin embargo, bajó la mirada porque sabía que Gray estaba enojado con ella, que la había gritado, que no estaban en los mejores términos.
—¡Que bueno que llegaron! Lucy está sola, por favor vayan. -Fue lo primero que se le ocurrió, la muchacha debía estar asustada y necesitaba a su pareja. Natsu asintió.
—¿Dónde están? -La desesperación en su voz era notable, tenía que estar totalmente seguro que no le harían nada, tendría que llegar con ella y cada segundo contaba.
—En la sala de partos, segundo piso. -Y su estómago dio un vuelco, su bebé, que aún estaba muy pequeña para nacer parecía correr peligro. Ni siquiera le preguntó como estaba, tampoco le agradeció por lo que había hecho, él en ese instante solo podía pensar en Lucy y en su hija, las únicas mujeres importantes en su vida.
Sus ojos azules siguieron al pelirosa que corrió por toda la sala de urgencias y entonces supo que habían quedado los dos en su espacio que era divido por una cortina azul, las manos del profesor Fullbuster no dejaban de temblar, tragó toda la saliva que tenía en la boca y ella volteó su rostro para recostarse nuevamente en la camilla. El silencio era bastante doloroso y fuerte, realmente el muchacho no tenía la menor idea que decir, aún estaba procesando lo que había sucedido, claramente había sido el susto de su vida, haberla podido perder había sido totalmente devastador.
—Señorita. -Susurró, acercándose un poco. Ella lo volteó a ver, haciendo un puchero natural, claro que se encontraba lastimada, Gray había logrado herirla y más cuando sus intenciones habían sido diferentes, cuando quería ayudarlo a mantener su lugar limpio y no meterse en su vida. Antes de poder decir algo adicional fue interrumpido.
—¿¡Cómo que ya hay alguien adentro!? ¡Ella solo me tiene a mi! -A sus oídos llegó una voz demasiado conocida, Juvia sonrió porque sabía mejor que nadie que así era él, el alboroto hizo que Gray volteara a ver y que no le dijera todo eso que tenía atorado en su corazón a la muchacha.
—¡Gajeel! -Pronunció. —¡Estoy aquí! -Dijo, el Fullbuster sólo pudo ver como ese hombre de ojos rojos, corpulento y bastante intimidante se acercaba a Juvia entrando, siendo seguido por un par de vigilantes que no pudieron con él.
Al encontrarla la abrazó, notablemente preocupado, repartiendo besos por su cabello, sabiendo que seguía con vida y que solo fue un gran susto.
—¿Estas bien? -Gajeel había ignorado completamente a Gray y ella le devolvió el abrazo a su hermano, aunque solo usó uno de sus brazos. Se separó de él para verlo, no estaba bien causarle ese tipo de sustos sabiendo que su corazón no era fuerte, pero le agradecía estar ahí.
—Siento haberte preocupado –Se disculpó, para sonreírle.
—¡Eres una tonta! Siempre haciendo tonterías. -Era su manera de decir que estaba en desacuerdo de haber puesto su vida en riesgo. —Siempre haciendo cosas sin pensar, pero gracias a eso Lucy sobrevivió. -Ella asintió sonriéndole.
—Estoy bien, solo estoy en observación y podré irme. Me tomaron algunas radiografías y afortunadamente no tengo nada comprometedor. -Gray escuchaba atentamente todo lo que decía, sentía un gran alivio al escuchar que no habían logrado lastimarla de gravedad.
—¡Le dije que no podía entrar! Que ya habían personas adentro. -La vigilante la tomó del brazo para sacarlo.
—El profesor Fullbuster me estaba agradeciendo por salvar a su amiga, él ya se iba. -Gray reaccionó entendiendo que Juvia lo estaba echando, pero necesitaba hablar seriamente con ella, no deseaba que lo interrumpieran. Por un demonio, quería quedarse.
—¿Fullbuster? ¡El idiota que te hizo perder la beca! -Juvia vio a Gajeel para hacerle entender que debía quedarse callado, que estaba siendo imprudente.
—El mundo es un pañuelo, Lucy y él son muy buenos amigos. -Trató de desviar toda la atención y que no hallará relación entre ella y su profesor.
—Sí, soy yo y la señorita acá presente perdió su beca por no aprobar mis parciales, así que no me haga responsable.
—Ya entiendo porque lo odias. -Hizo una señal con sus ojos para que saliera del lugar, sin quererlo hacer se retiró, regalándole una angustiada mirada a Juvia, entendía que su familia era primero.
—¡Espero que se mejore pronto, señorita! Muchas gracias por lo que hizo, fue usted muy valiente. -El muchacho salió del lugar con su corazón hecho una uva pasa, lo único que deseaba era estar con ella y aclarar lo que había sucedido en su casa, pero debía acompañar a su mejor amigo. Se cruzó con la joven pelirosa en la entrada, Meredy, sabía que si Gajeel estaba en el lugar ahora con la novia de su primo en el lugar iba a ser totalmente imposible entrar y ver a Juvia sin que se levantaran sospechas.
Subió por las escaleras preguntando donde estaba la sala de partos, llegó siguiendo las indicaciones. En menos de cinco minutos todo el hospital estaba rodeado, sus ojos grises vieron a un pelinegro en la entrada de la sala de partos, Zeref tenía muchos contactos.
—¡Hola Zeref! -el pelinegro levantó la cabeza para saludar a Gray, no tenía que tener cuatro dedos de frente para saber que bajo ese gabán tendría un arma, que con detonar esa arma podría matar a más de diez personas en cuestión de segundos.
—¿Cómo está ella?
—La Impresión del momento le causó un parto prematuro, Nasha está naciendo. -Sintio náuseas recorriéndole el vientre al recordar, al asociar sus pensamientos.
—Perdón, pero voy a esperar afuera. -Sabía que le traía recuerdos, que estar en ese lugar debía ser doloroso para él. Por lo que asintió entendiendo a su mejor amigo.
Bajó nuevamente al primer piso rondado la sala de urgencias, tratando de conocer mucho más sobre Juvia, tratando de encontrar una oportunidad para entrar y poder hablar con ella. En ese instante vio como un ser casi demoniaco entraba al lugar, su alma se vino al piso, la acompañaban cuatro hombres más, sabía que Zeref podía contra ella, pero lo mejor era detenerla de una vez.
Cruzó su brazo en la entrada impidiéndole el paso.
—¿Qué diablos haces acá? -Tenia que estar atento, debía avisarle a Natsu que esa mujer estaba en el hospital y que probablemente su objetivo era Lucy.
—¡Hijo! Sabía que te iba a encontrar en este lugar. -Sonrió, pero él se apartó cuando ella intentó tocarlo.
—¡Contesta la maldita pregunta que te hice! ¿Qué haces acá? -Mika negó con la cabeza totalmente decepcionada por la reacción natural de su hijo al quererse alejar de ella.
—Me enteré del terrible malentendido y solo vine a ver cómo estaba mi nuera. -Negó en repetidas ocasiones con su cabeza, no podía permitir que su chica tuviera contacto con esa mujer.
—De acá no pasas. No permitiré que Juvia te conozca.
—Solo quería agradecerle, fue valiente lo que hizo, me cae muy bien. Igneel fue exagerado en su decisión. ¿Matar a Lucy porque va a tener una hija? Te apuesto que si estuviera esperando un Varón no le hubiera dicho nada. -Le asqueaba las palabras y el cinismo de su madre, hablar de las actitudes de su aliado cuando ella era mucho peor.
—Juvia no necesita que le agradezcas nada y te repito que de aquí no pasas. -Amaba la reacción de Gray, la manera en la que le hablaba cuando se trataba de la Loxar, esa muchacha era su debilidad y ya conocía cómo podría manipular a su hijo.
—¡Está bien como tú quieras! La recompensare por lo que hizo, el lunes le daré lo que más quiere en este momento.
—No te metas con ella, no la mires, no respires cerca porque no respondo. -Mika asintió levantando sus manos en señal de paz.
—Dile a Natsu que convencí a Igneel para que no se meta con Lucy, pero, si se le ocurre abrir su linda boquita la próxima vez que se vean será en el infierno. -Se despidió con una sonrisa, su mamá en serio daba muchísimo miedo. Se retiró dando media vuelta, respiró hondamente, al verla todos sus vellos se erizaban en señal de alerta, él no sabía qué esperar con su madre.
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Al voltear por el pasillo sintió como en un moviemiento veloz la halaba y la abrazaba, como recostaba su cabeza en su clavícula y la sentía, viva, respirando y estar ahí era lo único que necesitaba. Estuvo durante horas allí y al darle de alta no podía dejarla ir sin hablar con ella.
Los podían ver, estaban siendo demasiado evidentes en un lugar público, a unos cuantos pasos de la familia de la joven, pero se aguantó por horas ese sentimiento, poderla tocar, abrazar, decirle todo lo que su atormentado corazón albergaba. No podía seguir conteniendo las ganas que lo estaban matando por dentro.
—Nunca debí haberle alzado la voz. -Su voz sonaba tan delgada como un hilo, en cualquier momento se rompería, era su manera de disculparse por lo que había sucedido, realmente estaba arrepentido, no podía imaginarse estar en un escenario donde el resultado hubiera sido diferente, que eso hubiera sido lo último que le hubiera dicho, probablemente no hubiera podido superar algo así. Ella abrió los ojos de la sorpresa, solo había visto a Gray así de débil una vez y no le gustaba para nada presenciarlo de nuevo.
—La razón por la que quiero tener un hijo está en esa carpeta y no me siento preparado aún para contarle lo qué hay allí. -Sus ojos se abrieron mucho más, porque claramente Gray estaba muy afectado por lo que había sucedido, pero, lo que más le dolía y afectaba era ese suceso de su pasado, Juvia lo entendió rápidamente, jamás debió haberse metido con esa información, sin embargo, él le debía la explicación, ella más que nadie merecía conocer todo.
—Cuando la vi con esa carpeta, mi pasado se desenterró y me cuesta manejar ese tema, perdí el control. -No podía dejar de lado todo lo bueno que Gray había hecho por ella, lo lindo que se comportaba cuando estaban solo los dos, fuera de la universidad, lo mucho que ella parecía preocuparle. —Se que eso no me justifica, yo jamás debí haberle hablado en la forma en la que lo hice.
—Profesor, hablamos después, nos pueden ver aquí. -Olia delicioso, su calor, ese abrazo, era lo que estaba pidiendo desde que peleó con él, solo poder escuchar su hermosa voz.
—Entiendo que quiera abandonarme, que quiera dejarme y se que será lo mejor para usted. -Le sorprendía en sobremanera la reacción de Gray, ella no habia dicho algo referente a abandonarlo, solo habia sido una pelea y no daba pie para terminar con todo. Entendió que había hecho mal y que claramente la reacción de Gray no fue la adecuada con ella, pero, podía entender que algo malo había pasado con ese bebé y que él estaba buscando la forma de aliviar su dolor.
—Le repito que hablaremos después, necesito descansar. Gajeel o Meredy pueden vernos. -Sabía mejor que nadie que ella estaba muy bien lejos de él, que él sólo estar cerca representaba un gran peligro, qué cosas como las que le acababan de pasar no eran más que una terrible e insufrible verdad a la que estaba expuesta todos los días de su vida por ser una persona importante para el hijo de la mafia.
—No era mi intención lastimarla. -Volvió a pedir perdón, no quería que se apartara, al menos deseaba escuchar que lo perdonaba y que todo iba a ser como antes.
—Me tengo que ir. -Lo apartó de su cuerpo para ver cómo un lágrima se escurría por una de sus mejillas, esa que él limpió enseguida.
No era el momento porque su relación tenía que ser secreta, se encontraba Meredy, Levy y Gajeel ahí, por lo que no deseaba que empezaran a sospechar, mucho menos su mejor amiga.
—Está bien, por favor si necesita algo no dude en decírmelo. -Dijo con el corazón en sus manos, sabiendo mejor que nadie que aunque le doliera debía dejarla ir, no podría si quiera imaginar que lo que le pasó a Lucy le pudiera pasar a ella. En ese caso estaba seguro que moriría.
—Lo haré. -Su corazón le indicaba que tenía que lanzarse sobre él, que debía abrazarlo y besarlo, confesarle que odiaba verlo así, pero la había gritado, le estaba ocultando cosas claramente y solo necesitaba un tiempo a solas con él para hablar con más calma.
—Yo puedo cuidarla, si quiere la puedo llevar a mi casa. -No, estaba aferrándose a ella, él mejor que nadie no quería dejarla ir, aunque ya estaba acostumbrado a perder. Ella no.
—Usted dijo que no me quería volver a ver allí. -negó inmediatamente con la cabeza, llevando su mano al puente de su nariz para tratar de calmarse, realmente odiaba con todas sus fuerzas la reacción que había tenido con ella.
—Le dije que no quería volverla a ver en mi estudio, no me refería a mi apartamento. Usted no puede llegarse a imaginar lo mucho que disfruto de su compañía. -Las mejillas de la joven se sonrojaron, él acercó su nariz a la de ella.
—Perdóneme por favor. -Todo su interior se derritió, ese hombre tenía el poder de causarle sentimientos extremos, ahora le causaba ternura y en ese instante quería decirle que todo estaba bien.
Se unió a él dándole un beso tranquilizador, todo el mundo del muchacho se detuvo y lo único que tenía sentido era seguir esos suaves y hermosos labios.
—¿Esto quiere decir que me perdona? -el profesor sonrió y ella lo volvió a besar, cerrando sus ojos, ese hombre en específico la hacía débil, no podía explicar lo que su cuerpo sentía cada vez que estaba cerca de él, parecía siempre que sus fuerzas desaparecían.
—¿Qué opinará Gajeel de la relación que mantienes con tu profesor? -Se separaron de inmediato, los ojos azules de la joven se dirigieron a la muchacha que había pronunciado esa frase. Maldijo en su mente porque Juvia le había advertido en varias oportunidades que podían descubrirlos y ahora esa mujer los había visto besarse, debía pensar algo rápido, no podía dejar que los descubrieran.
—No sé que pensará mi hermano de la relación que tengo con mi profesor, pero, podríamos preguntarle qué opina de que casi me asesinan por culpa tuya. -El comentario había sonado aterrador y mucho más viniendo de su ángel, había visto como la actitud de esa joven había cambiado de manera drástica, parecía que Juvia ya había manejado la situación y que no tenía que pensar en nada, pero parecía un lobo en vez de un corderito en ese instante.
—Te daré un consejo, Levy. No te metas en mi vida y considerare no contarle a mi hermano a quien le pediste prestado tanto dinero. Si no le he dicho nada es porque quiero a Gajeel y se lo mucho que tú le importas, lo hago por él, pero, no me tientes porque mi lengua puede soltarse. -Gray abrió sus ojos de inmediato, desconocía que no se llevaba nada bien con esa mujer.
—No le cuentes lo qué pasó, por favor, Juvia. -Bajó la cabeza sabiendo que si la chica le contaba a Gajeel todo lo que había sucedido iban a terminar su relación. La muchacha le dio la espalda para volver a ver a Gray, ese cabello negro y hermoso, esos ojos grises.
—Hablaremos después, me tengo que ir. -él asintió mientras recibía con gusto ese corto beso que ella le dio en sus labios.
—Por favor recupérese pronto. -Se alejó dejando atrás a Levy. Él no dudó en impedirle el paso a la más pequeña de las peli azules.
—¡No vuelva a poner en peligro a la señorita Loxar! -Los ojos marrones de la chica vieron a Gray, se veía tan amenazante en ese momento que solo atinó a asentir y salir corriendo tras Juvia.
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Una hermosa niña de cabellos rosados, baja de peso y de talla, con problemas de salud había nacido esa madrugada. No paraba de llorar, no podía creer que su padre hubiera sido capaz de hacerle eso, de lastimar a la mujer que amaba, que si Juvia no hubiera aparecido en ese momento la historia sería terriblemente diferente.
—Siempre trate de obedecerlo en todo. -Mordió su labio inferior mientras otra lágrima salía de él, Lucy no lo quería volver a ver en lo que le quedaba de existencia, pero aceptaría su ayuda para escapar del país, del peligro, para jamás saber nada más de Natsu Dragneel, al menos así su padre la dejaría en paz.
—Por una sola vez quisiera ser una persona normal, no me hubiera importado haber nacido pobre o no haber tenido padres. -Detrás de la hermosa sonrisa del pelirosa se encontraba todo el dolor por el que había atravesado, ese era su escudo, a su corta edad había pasado por muchas cosas, unas habían dejado cicatrices en su cuerpo, pero, las que más dolían habían marcado su corazón y su alma.
Gray lo entendía perfectamente, porque su deseo era exactamente igual al suyo, haber podido nacer en una familia normal, sin pensar que en cualquier momento los asesinarian, los torturarian, que sus padres aparecerían en cada uno de los medios de comunicación si algún día los fueran a atrapar. Era un miedo constante en su vida.
—Si Juvia no hubiera aparecido, le hubieran podido hacer lo mismo que a tu bebé. -Gray hizo un silencio absoluto, asintió recordando, casi sintiendo como su cuerpo entero era invadido por un escalofrío. —Empiezo a creer que ella si es un ángel. -El Fullbuster asintió para respirar hondamente, la Loxar siempre aprecia en el momento exacto, preciso, como si fuera una guardiana de vidas. Recordó a esa hermosa señorita de cabello corto, impresionantes ojos azules y unos atrayentes pechos. Que preciosa era Juvia en esa época, ahora era mucho más.
—Lo sé y no soy bueno para ella. Debería dejarla ir, Natsu. -Sabía que su mejor amigo tenía razón, no debía arruinar la vida de esa muchacha también, el peso de su familia siempre viviría con ellos.
—¿Serias capaz de dejarla ir? Desde hace años que te encanta esa mujer.
—Solo pienso que si desde entonces a hoy no se han podido dar las cosas es por algo, Natsu. -Aceptó desairado.
—¿Tal vez porque debías dejarla crecer? Al menos que fuera mayor de edad. ¿Y de qué mierdas hablas? Están en el mejor momento, Gray. Están en la etapa de follar como conejos, una discusión no cambia las cosas, se que va a entender que por la mierda que pasaste no fue fácil. Deberías contarle lo que le pasó a la niña.
—¿Y que? ¿Que salga huyendo y que reaccione como Lucy? No me expondré, además ella no necesita saberlo.
—Deberías contárselo y evitar problemas futuros con ella. -Gray negó con la cabeza, aunque sabía mejor que nadie que ella debía conocer la verdad.
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—¡Mátalo! ¡Vamos! -la voz de Gajeel se escuchaba hasta el primer piso, jugando video juegos Juvia "descansaba" después de que la hubieran dado de alta. Su emoción era notable, gritar y reír demasiado, así recordaba el tiempo al lado de su hermano, antes de enfermar, antes de pasar por necesidades.
—¡Meredy cúbreme! -La pelirosa estaba con ella, después de semejante susto estaba dispuesta a quedarse en el apartamento. Eran altas horas de la madrugada por lo que escuchar el celular de Juvia sonando los impresionó.
—¡Deben ser noticias de Lucy! -Se disculpó, parando el juego, era Gray. Se alejó a la cocina para contestar.
—Hola, ¿Señorita está acompañada?
—Sí. -No podía ser muy expresiva porque la descubrirían.
—¿Podría bajar un momento?
—¿Está aquí? -Los ojos verdes y un par de ojos rojos la vieron de reojo, al escuchar su conversación atentamente.
—¿Puede pasar más tarde? Estoy ocupada.
—No le robaré mucho tiempo, por favor. -asintió ante la voz del joven, sabía que necesitaba verla.
—No se acerque, en el combini lo veo. -Era un joven inteligente, sabía que el hermano y la amiga podían verlo, esa era la razón de su petición. Colgó la llamada para ponerse sus zapatos.
—¡Ya vengo! -Los dos asintieron tranquilamente, sin moverse de su puesto, en el momento que vieron que Juvia cerró la puerta se embutieron en la ventana buscando al hombre que había venido a buscar a la peliazul.
Bajó con cuidado para salir de su edificio, caminó unos cuantos pasos para doblar la esquina y encontrarlo, ahí donde su familia no podía verlo, estaba él dándole la espalda apoyado en su camioneta. La jovencita sonrió por instinto para después de segundos poner una cara sería.
—¿Me necesitaba, profesor? -Diligentemente volteó a verla, en sus manos estaba sosteniendo un hermoso gatito de felpa que en una de sus patas tenía amarradas bombas de helio, donde una en forma de estrella decía "mejórese pronto".
—Quería verla y le traje algo. -Su entero corazón se derritió, respiró profundamente para recibir aquel presente entre sus manos. El gatito tenía en su frente una cura en forma de cruz y su patita con un vendaje.
—Se que le gusta ese gato, lo compre pensando en usted. -La Loxar observó ese hermoso color rosa en las mejillas de Gray, avergonzado, para ella era lo más hermoso que había visto en su vida. Se emocionó muchísimo porque Gray atendía detalles, que le preocupaba saber lo que a ella le gustaba, que quería estamparle un beso en esa hermosa mejilla que tenía rosada y conseguir ese regalo a esa hora, tan rapido, merecía más que un beso.
—Gracias. -Vió los girasoles que tenía aquel peluchito. —Voy a cuidarlo para que los dos nos mejoremos pronto. -Gray sonrió. Juvia amaba tanto a ese hombre que no era en la universidad, ¿Quién iba a pensar que su malhumorado profesor iba terminar comprándole peluches y haciendo todas esas cosas cursis por ella? Acarició al peludo, ese que tenía el mismo color en su cuerpo de los ojos del pelinegro.
—Sabe que puede ir a mi casa. Yo los cuido a los dos. -Se ofreció porque necesitaba tenerla cerca, le inquietaba lo que había dicho su mamá. No quería dejarla sola.
—Arriba está Gajeel y Meredy. Me están cuidando. -El la abrazó para oler su cabello, amaba el olor que ella desprendía.
—Se que la están cuidando, pero no podía irme sin saber que estaba bien.
—Lo estoy. -Ella rodeó al joven con uno de sus brazos también. —Señorita por favor programé el supletorio. Tome, este es el valor. -El lunes era su parcial, sabía que le habían dado incapacidad y que ese parcial debía pasarlo. Dudó en recibir el dinero.
—Voy a asistir. No será necesario.
—Descanse, no vaya. Es más importante su salud. -Ella sonrió para separarse.
—Ya estudié con Rogue, es mejor presentarlo de una vez. -Gray gruñó irritado al escuchar el nombre del joven. Ella sonrió para acariciar al peludo.
—Sabe que no me gusta que hable de ese muchachito. -Ella sonrió para asentir.
—Lo sé, por eso lo hice. -Se acercó para robarle un beso a la peli azul.
—Usted es incorregible.
—Lo soy… ¿Como está Lucy? ¿Cómo está la bebe?
—La niña nació, pero, si sobrevive esta noche es un milagro. -Juvia miró al suelo triste por la noticia, nunca pensó que estuviera tan grave.
—Me hubiera gustado hacer mucho más por ellas.
—Logró que Lucy sobreviviera, hizo mucho más de lo que se puede imaginar. -Acarició suavemente su brazo herido siendo consiente que había resultado herida y qué tal vez pelear en ese momento había sido necesario, todo había sido una reacción en cadena.
—No entiendo porque Tártaros quería lastimar a una mujer embarazada. -Gray se puso nervioso, lo sabía mejor que nadie, pero no podía contarle porque la pondría en peligro a ella también.
—La señorita Milkovich puede bajar en cualquier momento. -Ella asintió, permitió que él le diera un beso, uno muy corto para despedirse.
—Cuídese, si necesita algo no dude en llamarme. La recogeré a la hora que sea, donde sea, usted solo dígame lo que necesite.
—¡Está bien, gracias! Por el momento no necesito nada, gracias por mi regalo.
—Mejórese pronto. -Se despidió con su manita, él lo hizo también cuando estuvo en la silla del conductor.
La muchacha volvió a casa cuando vio que el joven se había ido en su camioneta, con una sonrisa pintada en sus labios subió las escaleras, apreciando mejor su regalo, en la placa del collar del peluchito había un nombre, "Greige". Gray era muy detallista.
—Que lindo nombre. -Susurró para acariciar al gatito suavemente, olía a él, era el regalo Perfecto. Entró poniendo el objeto atrás de ella, pero era imposible que los globos no la delataran.
—¿Por qué no le dijiste que subiera? -Juvia respiró, sabía que no podía presentarlo porque su mejor amiga sabía quien era, porque él también pondría el grito en el cielo al enterarse que se trataba de su profesor.
—Tenía que irse. -Meredy sonrió viendo ese peluche. Sabía que su amiga era hermosa y que cualquiera se podía enamorar de ella, en el mejor de los casos ese hombre podía terminar teniendo una relación con ella y terminarían siendo una familia con el hijo que estaban haciendo, aunque era un tema bastante complicado.
—Es muy detallista. -Dijo Meredy molestando a Juvia. Gajeel gruñó en desacuerdo, no le molestaba ese tonto gato, lo que lo llenaba de rabia era esa sonrisa en los labios de Juvia, entendía que ya no era su pequeña, que su niña ya tenía novio y que lo metía al apartamento cada vez que podía.
—Bien sigamos. -Juvia tomó el control en sus manos, pero acomodó el pequeño gatito en sus piernas. Amaba como olía su Gray.
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Se estaba alistando para ir a su parcial, Meredy aún seguía recostada en su cama, había permanecido todo el domingo en su apartamento acompañándola, al igual que Gajeel, pero, entonces la peli azul escuchó un sonido, ese que estaba esperando desde hace años.
—¡Juvia! -Esuchó el grito de sorpresa de Gajeel. Salió corriendo a la habitación de su hermano para verlo, sus ojos rojos estaban abiertos de gran manera.
—¡Encontraron un donante! -Pronunció casi susurrando.
Hermosuras hasta aquí capítulo.
Muchas gracias si llegaron hasta aquí, gracias por sus hermosos reviews, como siempre. Les deseo un hermoso año lleno de grandes y hermosas cosas, cumplan sus metas, vayan al gym, hagan ejercicio!! Cuídense mucho. Feliz 2023!!
Olivia1415: Holiiiii ¡! Definitivamente Gray estaba enojado, totalmente fuera de si, estaba muy celoso con su peliazul y es que Rogue es un hermoso hombre, aunque no tan bien partido como él. Siii Andrés troleando, Greige tendrá que esperar un poco, pero, sus papás necesitan más tiempo para ellos. Aghh como sufrimos en esos días, yo ya estoy como a puertas porque el estómago me empieza a sonar cada vez que viene Andres, el men avisa. Jajajaja ya pronto sabrás de quién era la ecografía, pero más adelante. En este capítulo hubo mucho drama, espero que te haya gustado mucho, te mando un beso y un abrazo psicológico, te quiero!!
Grebaee: Holi!! Siii es un clásico, no pide resistirme a hacer el momento sexy ahí en el auto después de que hubieran peleado. Gray solo es un Niño en un cuerpo de grande, perdió el control, aunque no fue muy rudo con ella, pero, tranquila ya aprendió, jamás le volverá a subir la voz a Juvia por lo qué pasó después, ya aprendió. En serio mucha por todo tu apoyo, significa mucho.
Manu: Hola!! Lo importante es que ya viene este año. No en realidad no me gusta eso, no lo escribiría. Solo gruvia.
GruviaSilver: Hello!! Waaa me encanta que encante en serio, lo hago con mucho cariño!! Bueno Rogue tiene buenos sentimientos, no es malo, pero sus amigos en realidad son bastante malvados y su hermano no se queda atrás, más adelante lo verás y pueden influir en él. Juvia se dará un gran golpe de realidad cuando sepa todo, pero vas por buen camino. Pronto sabrás todo, por lo pronto espero que te haya gustado este cap y gracias por todo tu apoyo.
Lymar Vastia: Holi!! Lo cerré es que me aburría o bueno no publicaba casi allí. Yo si había leído varios fics donde lo hacían en el carro, pero que bueno que te gusto y que no deshonre a mi vaca, deshonor!!!! Jajajajaja aunque Gray también es muy descuidado, ¿Cómo deja eso por ahí? Con el parcial y todo incluido, pero bueno lo importante es que ya pidió perdón y que casi le matan a la waifu. Espero haber publicado antes de que terminaras tus vacaciones, muchas gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo psicológico. Byeeee!!
