Voltaire Hiwatari bebía una copa de champán rodeado en compañía de hombres que parecía tener su misma edad, no podía quitarse del rostro esa sonrisa que lo acompañaba desde hace unas horas atrás, su querido nieto era el motivo de su felicidad, que en un principio era un sentimiento de sorpresa, aún podía ver y escuchar a Kai entrando a su mansión, llamando desesperadamente al Sr. Masaki y pidiendo por un traje de gala para asistir al evento de esa noche. La curiosidad lo carcomió y no pudo evitar preguntarle al joven el motivo de su cambio de parecer, a lo que él simplemente respondió que estaba aburrido y que le parecía una buena idea ir al evento a pasar el rato; aquella respuesta le pareció tonta e inverosímil, fuera cual fuere la razón tendría tiempo para descubrirla y esperaba que hiciera que el muchacho se convirtiera en un hombre responsable.
La gala benéfica de la Asociación de Empresarios de Tokio se llevaba a cabo en un enorme salón, que pertenecía a la misma, para Kai era extremadamente aburrido y tedioso asistir a ese tipo de eventos, en el mismo lugar, con la misma gente y los mismos temas. Hacía años que no asistía a un evento social, por tal razón prefería estar alejado de todos, en un rincón con una copa de champagne en mano para hacer la velada un poco más ligera.
-Así que los rumores son ciertos – oyó decir a su espalda -el viejo Voltaire ha de estar desperado para hacerte venir-
- Watanabe – dijo el peli azul entre dientes
- Me da mucho saber que aún me recuerdas, Hiwatari. Pensé que los rumores eran falsos, pero tu presencia confirma que tu empresa está en crisis- soltó mordazmente.
-No sé a qué te refieres- contestó el chico, disimulando su sorpresa –que yo sepa en la empresa de mi abuelo, no hay ningún problema - agregó, tratándose de oír lo más seguro posible, sabía que no podía mostrarse intrigado
-Me das mucha lástima, disfruta de esa copa de champagne, ya que quizás sea de las últimas que vas a beber -
Kai simplemente cerró fuertemente el puño, conteniéndose de no lanzarse sobre el hombre que tenía frente a él, estaba a punto de responderle, cuando una voz proveniente de las escaleras del recinto lo interrumpió.
-Queridos miembros de la asociación de empresarios, es para mí n honor y gusto darle la bienvenida a nuestro hermoso país y bella ciudad al Sr. Robert Engers y a su nieta, la señorita Rina Engers, quiénes preciden la nueva sede de la Blade Corporation, una empresa de clase mundial- decía un entusiasmado hombre, de unos 50 años aproximadamente, quién portaba elegantemente un traje de diseñador - Les pedimos por favor que nos regalen unas palabras - concluyó
- A nombre mío y de mi nieta, agradecemos su invitación a este evento, esperamos que está noche sea fructífera para todos y especialmente para la recaudación de fondos, no queremos ser invasivos y pedimos proseguir con esta maravillosa causa - dijo el sr. Engers – para después tomar del brazo a Rina y encaminarse en dirección a los invitados.
Todo parecía haberse detenido, cuando Kai vio a Rina en las escalinatas, le parecía aún irreal verla en esa faceta de empresaria, rodeada de todo aquello que a él no le gustaba, las fiestas de sociedad, las frívolas conversaciones de negocios, admiraba a su amiga, lo que se había convertido, no podía negar sentirse un poco avergonzado, ya que él seguía evadiendo las responsabilidades que sabía le correspondían, pero el mordaz comentario de Watanabe, le hacía eco, y tenía que averiguar si era verdad o uno de los mal intencionados comentarios de aquel tipo.
Pronto vio a su amiga de la infancia sola y siendo rodeada por chicos que parecía tener su misma edad o cercana, ella simplemente se dedicaba a sonreír y a contestar alguno halagos y preguntas, como si podía ir a tomar café, su estado civil, con la supuesta finalidad de conocerse mejor y trabajar en algún tipo de colaboración entre empresas. Al peli azul le molestaba de sobre manera esa escena, pensaba que se veían patéticos, todos aquellos que buscaban la atención de la chica, sabía que el mundo de los negocios era sucio, pero ya acá lo mezclaban con un tinte de acoso. Lo que terminar de asquearle, fue cuando Watanabe se acercó a la castaña para presentarse y sin más beso el dorso de la mano de la chica, como un gesto de galantería.
Soy Ken Watanabe, es un placer conocerla- dijo el joven al finalizar la acción
Encantada, Rina Engers, es un gusto- sonreía la chica, de forma amable, retirando su mano suavemente, al sentirse observada por todos los presentes, se giró, encontrándose con un rostro amigo –¡Kai!- soltó sin reparo, todos se sorprendieron, incluido el adurido. ¡Qué bueno que viniste!, pensé que no habría un amigo en este lugar- le decía en voz suave y mientras se acercaba a él.
¡¿Así que conoces a Hiwatari?!- Interrumpió Watanabe, intentando alejar a la chica del sujeto al que consideraba poca cosa.
Sí, ¿acaso hay algún problema? - contestó la castaña, generando la sorpresa de aquel quién la interrogaba, pues el sujeto no creyó que la educada chica respondería de estar forma tan directa y agresiva. Esta respuesta había provocado que la gente a su alrededor decidiera alejarse del lugar, quedaba claro que la invitada de honor, no era un hueso fácil de roer.
No sé cómo es que se conocen, pero no te conviene relacionarte con él, su familia tiene mala fama y su empresa está al borde de la quiebra, además de ser un vago, sin oficio ni beneficio – Kai, no podía creer lo que oía, quería partirle la cara al muy idiota, pero al menor le iba a poder decir sus verdades...
¿Enserio? - la respuesta de Rina lo dejó frío y le generó una amplia sonrisa a Ken –Sinceramente lo que tengas que decir o las habladurías no me interesan. Kai es mi amigo de toda la vida y lo que digas tú o los demás no me importa. Ahora si nos disculpas, tenemos cosas más importantes que hacer- esto generó que los ánimos de los chicos se intercambiarán, Rina tomó al joven Hiwatari del brazo, para alejarse de ahí.
Desde una esquina se podía ver a dos hombres canosos bebiendo una copa de vino y totalmente pendientes de los sucesos que se habían suscitado.
