Aún no podía creer que estaba en Japón, le parecía un sueño, la vista desde aquella terraza era magnífica, el clima era perfecto, no era necesario ponerse un abrigo para estar al aire libre, y eso que estaban en pleno otoño o probablemente se debía a que siempre que necesita relajarse u olvidarse de los malos momentos buscaba un lugar al aire libre, para poder respirar y sacar sus frustraciones; en esta ocasión no estaba sola, la acompañaba una persona a la que consideraba muy importante, la razón de ello, es que Kai la había cuidado y protegido durante su estancia en la abadía, cuando se había sentido sola, él estaba ahí, cuando lloraba a causa de la tristeza, él le secaba las lágrimas e incluso la había abrazado en un par de ocasiones; pero de eso hace ya más de 10 años, ahora que se habían encontrado sentía al chico muy distante, sabía de sobra que su amigo solía ser frío, pero con ella se había portado amable y abierto, al fin de cuentas los 10 años de separación no eran en vano y cobraban factura.
-Rina, sobre lo que oíste – Kai buscaba las palabras, se sentía de cierta forma humillado
-No hay nada que decir, no te preocupes, conozco perfectamente como son los comentarios en las "altas esferas sociales"- le contestó girando su rostro hacia su acompañante -además se nota a leguas que no le simpatizas a ese tal Guará...o como se llame -
-Watanabe- la corrigió, con una voz llena de diversión -nunca hemos sido amigos, pero de cierta forma me preocupa lo que comenta sobre la empresa de mi abuelo-
- Kai, sobre eso...- dudosa
- ¿Qué es lo que sabes, Rina?, te pido por favor seas sincera – en tono ligeramente suplicante.
- Lo que sé, es que tu abuelo ha tenido complicaciones para mantener a flote la empresa, después de lo que pasó con Boris-mencionar ese nombre era doloroso – Ha podido sostenerse debido que ha cobrado los favores que le debían, gracias a eso es que se ha podido mantener al borde de la quiebra, y por si fuera poco se ha negado rotundamente a despedir personal, alegando que no piensa dejar a nadie en la calle ni sin sostén económico-
- ¿Cómo es que sabes todo eso y por qué yo no estaba enterado de todo? - le reclamaba
- Me enteré porque mi abuelo está muy interesado en hacer negocios con el tuyo, sin embargo, tuvo que investigar la situación de la empresa para saber si es viable trabajar juntos, es un procedimiento de rutina que tiene la corporación; y el hecho que tu no lo sepas, quiere decir que te está protegiendo- contestó la chica, con una leve sonrisa.
- No puedo creer que el viejo me considere tan débil e incapaz- soltó molesto
-Yo no lo veo así, creo que de cierta forma no quiere involucrarte en algo que no es de tu incumbencia-
- ¡¿Cómo que no es de mi incumbencia?!, ¡es la empresa de mi familia, a la que mi padre le dedicó su esfuerzo y logró posicionar como una de las mejores! -
- ¡Tranquilo! Entiendo que estés enojado, pero si realmente te importa, tendrías que decírselo a tu abuelo- mientras le ponía una mano en el hombro, para tranquilizarlo –si te sirve de alivio, nosotros queremos trabajar con la empresa, Hiwatari Enterprises ha desarrollado muy buenos productos para la industria militar, y nosotros queremos que nos ayuden a crear artículos de mayor duración y que soporten más impactos, además de que sé que tienen una filial de transportación y repartición, que nos ayudaría, ya que no conocemos aún bien el mercado oriental-
- Tienes razón, siempre creí que mi abuelo quería seguir manipulándome a su antojo, pero creo que con esto me ha demostrado que al fin soy libre de tomar mis decisiones- el joven se sentía extrañamente liberado, se había sentido en una constante jaula de oro y ahora descubría que dese hace un tiempo él era su propio carcelero – Y de verdad espero que podamos colaborar juntos - concluyó con una sonrisa sincera
Ese pequeño gesto, le había conmovido a Rina, sintió agitarse a su corazón y lo único que pudo hacer fue girarse, señalar hacia el salón y decir –es hora de que volvamos- empezando encaminarse hacia el lugar referido.
Al ingresar al enorme salón, fueron foco de la atención de todos los presentes, se podían escuchar los murmullos y sentir como las miradas estaban sobre ellos; la chica que portaba un elegante vestido rosa a un hombro, caminó hacia la mesa de donaciones, y de una pequeña cartera plateada sacó una chequera, sobre la que hizo rápidamente anotaciones, para después desprender una hoja, que puso en la mesa –mi donación, agradezco por la velada- y sin más, se retiró del lugar; nadie podía creer lo que acababa de pasar, pasados unos segundos todos reaccionaron volviendo a sus charlas y actividades, el chico Hiwatari, se escabulló para perseguir a su amiga; dejando de lado a los patriarcas de sus familias, que siguieron conversando como si nada hubiera pasado.
Cuando Kai al fin pudo salir de aquel lugar, se encontró a una Rina buscando un taxi
-¡Hey, Rina! - la llamó
- ¡Kai, me asustaste!, pensé que te ibas a quedar en la gala- le respondió mientras se giraba para verlo.
- ¿A dónde vas? - la interrogó
- A casa, ¿a dónde más iría?, no conozco esta ciudad aún -
- ¿Te gustaría ir a comer Ramen? - soltó sin más el chico, había recordado que, en una de sus charlas por mensajería instantánea, la castaña le había comentado su deseo de comer ramen tradicional.
- Claro, ¡me encanta la idea! -
- Entonces ven conmigo, a un par de calles de aquí hay un negocio con un excelente ramen, y llegaremos caminando en un par de minutos – mientras señalaba el camino en forma contraria a la circulación de los vehículos.
En tan sólo unos minutos se encontraban sentados uno frente al otro, en una pequeña mesa de madera y sillas a juego; el local dónde estaban era pequeño pero agradable, no podían dejar de sobresalir entre los presentes debido a los elegantes atuendos que portaban, pero el ambiente no era para nada tenso como en la gala benéfica, sino todo lo contrario ya que, a pesar de su ropa la gente no les prestaba atención alguna.
-Hace tiempo que no me sentía tan tranquila- soltó la chica – es agradable estar rodeada de personas a las que no les interesa lo mínimo saber qué haces -
- Por lo que dices, te la has pasado en muchos eventos sociales -
- Ni que lo digas, los aborrezco, pero no tengo opción, es parte de las responsabilidades que tengo y a veces se conoce gente agradable -
- Admiro que soportes asistir a esos frívolos eventos, yo también los odio, pero creo que tendré que asistir a más... después de conocer la situación de la empresa, no tendré otra opción - dijo cabizbajo
- No te preocupes, te prometo acompañarte - esto sorprendió al chico y le provocó un leve sonrojo – en ese tipo de eventos es mejor tener un amigo, que soportar sola a esos hombres de negocios -
El joven líder de los Bladebreakers sintió nuevamente esa ligera sensación de calor y un leve cosquilleo en el estómago, un síntoma que últimamente era recurrente cuando platicaba con su amiga de la infancia por mensajería instantánea, era una sensación agradable, se preguntaba si era ella quien sentía algo similar, pero cómo podría preguntárselo, si lo seguía pensando sería más difícil, era ahora o nunca.
-Rina - atinó a decir, llamando la atención de la chica, quién lo miró fijamente atenta a lo que el chico que le quería decir – creo que tu...-
-Aquí está su orden -interrumpió una joven – Espero que la disfruten – termino diciendo y alejándose de su mesa.
Todo el valor que había tenido, se había esfumado, se sentía en ese momento completamente ridículo, sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de su acompañante.
- ¿Qué me quería decir, Kai? - le interrogó, bastante intrigada.
- Que debería de tener cuidado al comer, ya que está sopa se sirve hirviendo, no te vayas a quemar -
-Gracias por el consejo, comamos que muero de hambre. Provecho – dio las gracias la chica y ambos comenzaron a degustar el platillo.
Lo que ignoraban los chicos es que eran observados por un lente, que les cambiaría por completo la vida.
