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Tres meses antes.

—Hani no me quiere escuchar.

Shinichiro alzó una ceja mientras mojaba sus papas frita en salsa.

—Como te va a escuchar, Takeomi. Te encontró besuqueando con su hermana. Le pides demasiado ¿no crees?

Takeomi se cruzó de brazos y miró a su mejor amigo. Necio en aceptar su culpa en todo el asunto de infidelidad.

—Trina me besó a mi.

—Y tu le correspondiste ¿O me equivoco?

Las mejillas de Takeomi se sonrojaron. Aun así, su mirada gris no cambio a ningún estado que se le parezca a la pena. O siquiera al arrepentimiento.

—Supondría tenias que ponerte de mi lado.

—¿Por qué haría eso? — preguntó Shinichiro, mientras mordisqueaba sus papas y miraba a su amigo absorto.

—Pues eres mi mejor amigo.

—Y lo soy, pero eso no significa que te alcahueteare. Menos si no tienes razón. Y ambos sabemos que no la tienes, Takeo-chan. —Y malicioso, tomó un poco de salsa con sus dedos y se lo salpico al rostro.

Takeomi hizo un mohín y tomo una servilleta para limpiarse.

Shinichiro reía mientras escuchaba sus quejas sobre que la camaradería y confidencialidad entre hombres se estaba acabando. Conocía a su amigo, nunca admitiría que la cagó en aceptarle el juego a Trina. Así que no podía mas que felicitar a Hani, por ser la primera en no retroceder y dejar pasar por alto una infidelidad.

Hasta ahora las novias de Takeomi lo habían perdonado, y por eso él había seguido con esa actitud. Pero Hani había sido diferente.

Su risa se fue calmando y suspiró.

También... No era como si él podía apoyar una actitud así. Al menos sino quería quedar como hipócrita.

—¡Hola, Yumi!

—¡Yuzuha! ¿Lo de siempre?

Shinichiro alzo la cabeza casi de inmediato de escuchar esa voz. Ahí estaba. La bonita y alta castaña, de ojos ambarinos, caminando hacia el mostrador.

Shinichiro muerde su labio inferior, pensativo. Con esa era la sexta vez que la veía. En una de esas había sido con su hermana Emma. En la primera, él justo estaba comiendo una muy sabroso y grasosa hamburguesa en ese mismo lugar y ella había ingresado.

Desde entonces, prefería ir a comer a esa cafetería. Porque la bonita castaña, de nombre Yuzuha, no había querido terca marcharse de sus retinas y pensamientos.

—¿Cuando la invitarás a salir?

Shinichiro salio de sus pensamientos y miró a Takeomi, quien le miraba fanfarrón.

Miró sus papas a medio comer y suspiró. Lo había pensando, pero aun él no sabía si...

—Date una nueva oportunidad, amigo.

—Lo dices como si la chica fuera aceptarme.

Takeomi tomo una papa y la unto de salsa.

—¿Por qué no? Eres guapo, alto, si bien pausaste un tiempo los estudios, eres aplicado. No se, un buen prospecto. Que terceros no afecten eso. —De pronto, Takeomi carcajeó. — Por cierto, no homo.

Shinichiro terminó carcajeando y siguió con su almuerzo. No sin antes dedicarle otra mirada a la bonita castaña, quien ya se marchaba con un café en su mano.


Presente.

Yuzuha se coloco por ultimo los tacones y salio contenta de su cuarto. En el proceso recibió un mensaje y una sonrisa adorno su rostro.

—Bien, me voy — le comunicó a Mitsuya.

Pero Takashi no la miró, estaba más concentrado en comer su cereal.

Yuzuha se encontró deseando lo hiciera, mientras tomaba su pequeño bolso. Luego meneo la cabeza ante el repentino anhelo y sonrío tenuemente, como si no tuviera sintiendo un piquetaso de desazón en su pecho, como hacia tiempo no le sucedida.

—Si, que te vaya bien. — respondió este, aun sin mirarla.

Yuzuha solo asintió y abandono la habitación.

Una vez estando solo, Takashi camino hacia la ventana con prisa. Desde ahí observó a Yuzuha montar la ducati de Shinichiro y tras un run-run, ambos partir de ahí.

Sin poder contenerse, pateo una papelera a su lado y paso una mano por su cabello, sintiéndose más que apesadumbrado.

Y también, mientras se tiraba al piso, su mente rebobino lo bonita que estaba Yuzuha esa noche.


Yuzuha se quitó el casco cuando Shinichiro estaciono la moto y miró hacia la entrada del bar Imaushi. La emoción de instaló en su pecho. Así como los nervios y un calorcito en su sistema ¿Así se sentía estar en una salida con un chico?

Shinichiro la ayudó a bajar y le pidió el casco, el cual aseguró en la moto.

Yuzuha en tanto lo miraba de reojo, hasta que él se irguió y le ofreció un brazo galante.

El bar Imaushi era popular entre los alumnados de la universidad. No era un lugar muy grande, pero si lo suficientemente cómodo y agradable para ir un rato y beber y bailar. Además de contar con un escenario donde bandas y solistas independiente solicitaban al dueño tocar y cantar.

En ese momento, una joven de corto cabello rubio y ojos verdes cantaba sobre el escenario.

—Posiblemente han tenido la misma idea que tú. Un relajo antes del estrés — dijo Shinichiro guiándola entre el mar de gente. Yuzuha soltó una risita. — ¿No habías venido ante al bar Imaushi? — le cuestionó más por trivialidad cuando llegaron a la barra.

Yuzuha tomó asiento en un taburete, y Shinichiro pidió por ambos tras consultarle a su acompañante que quería tomar.

—Solo una vez, con Emma y Hinata. — Yuzuha recordó aquel día, un día de chicas, pero mas que todo un día para ayudar a Hina a superar al idiota de su ex.

—Pensé que con algún novio. — picó Shinichiro y Yuzuha se ruborizó.

—No, yo... — Mordió su dedo indice, y en ese momento el barman entregó sus pedidos. Le dio un sorbo a su sangría antes de decidir responder. — Nunca he tenido novio — reveló, lo que causo sorpresa en Shinichiro. Yuzuha soltó una risita sardónica. — Espero no me salgas con "¿Cómo es posible? tan bonita que eres"

Ante eso, el morocho no pudo evitar carcajear.

—No pretendía hacerlo. —Ella le miró con una ceja alzada, de que claramente no le creía. — Lo juró, enserio. Pero ahora, no entiendo mas que nunca, el porqué muchas mujeres odian esa frase.

Yuzuha meneó su copa y lo meditó.

—No es que la odie, pero... no sé, es de cierta forma chocante, e incomoda. Me dejan en blanco cuando me la lanzan, y eso creo que es lo que me hace detestarla. — Y soltó una risita tras concluir su balbuceo.

—Pero déjame aun así preguntar ¿Algún pretendiente en estos momentos?

—Nada, de nada. — Yuzuha rascó su mejilla. — ¿Sabes? muchos dicen que es rara estar sin pareja en estos tiempos, pero creo que es más fácil de lo que piensan. — Ella miró el contenido de su copa —Porqué algunos tenemos el poder de ser cero atractivos a otros. Personalidades quizás nada interesantes. O, simplemente, gente que no esta interesada en tener citas. Lo que concluye en cero novios, o parejas, en el conteo de los días que aun llevas de vida.

—O quizás, es que solo se reservan para ese alguien especial.

Shinichiro entonces se inclinó y sonrío de lado, al punto que aquel hoyuelo se marco en su mejilla. Y a Yuzuha de nuevo le pareció lindo.

Ella parpadeo y un rubor cubrió sus mejillas al tenerlo tan cerca. Sin evitarlo, bajó la mirada hasta los labios de Shinichiro y los volvió a subir para observar sus profundos ojos negros. Sus iris en ese momento estaban tan dilatados como los de ella.

Yuzuha carraspeó y rompió contacto visual. Miró hacia el estante donde estaban las distintas botellas y copas. Luego hacia la pista de baile, en ese momento, el Dj había colocado del género salsa y muchas parejas se habían animado a ir a la pista de baile.

—¿Quieres bailar? — le propone de golpe y este primero parpadea sorprendido. Sonríe chulesco.

—Me encantaría.

Yuzuha se anima y toma su mano, y así ambos caminan rápido a la pista, tomando lugar en un costado de ella.

—Aunque creo debí decir que no soy bueno bailando salsa — se carcajea él mientras coloca una mano en la cintura de Yuzuha.

—Simplemente déjese llevar por mi ¿vale? — le dice emocionada.

Y como Yuzuha dijo, se dejaron llevar entre divertidos gestos, pasos y miradas cómplices.


—No puedo creerlo ¡Shin-chan en una cita! — Un chico delgado carcajeo de forma sardónica, mientras se recostaba del ventanal de su oficina, arriba del área de la cantina y con vista a la pista de baile — ¿Sabias algo de esto Takeomi?

El chico morocho alzó la mirada de su teléfono y caminó hacia la ventana con curiosidad.

—Oh dios, si se atrevió el condenado.

—¿Eh? — soltó el chico que tenía un palito entre sus labios.

—Desde que empezó el semestre, Shin-chan no dejaba de mirar a esa chica.— carcajeó contento.

Wakasa sonrío.


—Ya veo, el motivo de tu repentina decisión de salir a tomar algo.

Draken desde su sitio miró hacia donde Yuzuha se encontraba bailando con Shinichiro.

—Solo quería asegurarme que todo estuviera bien — habló Takashi en voz baja, sintiendo el vacío en su pecho cada vez mas grande.

—¿Por qué hablas así? No creo Yuzuha te escuche desde donde está. — le dijo irónico Draken.

Takashi lo ignoró y volvió a mirar hacia su amiga, solo un pequeño momento más antes de suspirar y caminar hacia la salida. El aire nocturno lo golpeo y lo agradeció, porque por un momento sintió adentro que el aire le faltaba.

Sacó un cigarro y llevó a su boca. Recordó que su habito de fumar había comenzado un par de días después que su padre había muerto, un mes antes de culminar la preparatoria.

—Te fueras quedado. Se ve divertido hoy — le dice a Draken, quien llegó a su lado y le extendió un encendedor para que prendiera el cilindro.

—¿Dirás algo? — El rubio guardo el encendedor en uno de los bolsillos de su chaqueta.

Takashi avanzó hacia el barandal, y miró la oscura agua. El bar de Imaushi quedaba en una pequeña redoma frente al río que atravesaba la universidad.

—Quería... quería ver que decisión tomaba.

—¿Eh?

—Tenías razón, Draken. Sobre tus opciones— rió con amargura y Draken suspiró al comprender un poco la situación. Alzó una mano y palmeo el hombro de su amigo.

—¿Qué harás?

Takashi miró hacia el cielo. En el, el rostro sonriente de Yuzuha se visualizó mientras disfrutaba de bailar con Shinichiro.

—No haré nada. Yo... No es como que llevará tiempo así, así que... ¿por qué me siento tan molesto?

—Una batalla perdida sin siquiera intentarlo ¿eh?

Takashi caló su cigarro antes de hablar.

—Es como un karma que no nunca imagine. Creo combina más— Sonrío sardónico.

—Quizás, no es algo que te dure. — Intentó consolarlo — Como te dije, quizás solo algo por vivir juntos este tiempo.

Takashi meditó y reculo, hacia el sombrío camino.

—Eso suena bien, amigo.

—Vamos, te llevó — se ofreció Draken.

—No, nos vemos el lunes — Se despidió mientras avanzaba con las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta.


Shinichiro y Yuzuha salieron de la pista entre risas cómplices y perlados de sudor.

En eso, Yuzuha le dice a Shinichiro para salir a tomar un poco de aire.

Afuera, Yuzuha se ata su cabello en una cola de caballo y se apoya del barandal.

—Disculpa Yuzuha, creo que te pise dos veces — Shinichiro rasco su nunca avergonzado.

—Te perdono, pero mis pies no creo que tanto — se burla Yuzuha de él.— Pero quitando eso, a la tercera canción le agarraste mas el hilo. Y no te preocupes, fue divertido. Hacía muchísimo tiempo que no bailaba.

Shinichiro sonrío y se apoyo del barandal.

Se quedaron un rato en un cómodo silencio.

—Muchísimas gracias, Shinichiro — habló Yuzuha de pronto. — Por mostrarme que se siente salir por primera vez con un chico — Se ruborizó — Bueno, es yo suponiendo es una cita ¡Qué pena! Ahorita es solo algo más interpersonal y yo pensando en otra cosa.

Shinichiro rió suave.

—Claro que es una cita — Shini extiende sus manos y toma las de Yuzuha. — Yo...Ya te había visto desde principios del semestre — le reveló, haciendo Yuzuha le mirara asombrada y él se ruborizara. — Llamaste mucho mi atención, pero no me atrevía acercarme... Al menos hasta que se te cayeron los libros.

—Bendita la hora en que se cayeron — bromea ella, causando el chico riera.

—Eres mejor de lo que pensé — la alabó, haciendo que el corazón de Yuzuha bombeara con fuerza — Yo... estuve en una relación cuando iba en mi quinto semestre, pero fracaso y eso me hizo cerrarme a intentarlo de nuevo con alguien. Al menos hasta que vi.

—Shinichiro...

El mayor alzó una mano, viéndose de pronto asustado.

—Pero no te estoy pidiendo ahorita seas mi novia Yuzuha — sonríe para calmarla. La sintió de pronto temblar. No buscaba asustarla— Al menos no ahorita. Pero me gustaría nos siguiéramos conociendo ¿Te gustaría?

Los ojos ámbar de Yuzuha brillaron. Su boca se abrió ligeramente.

Cerró sus ojos un momento.

Las emociones aglomerándose en su pecho. ¡Un chico invitándola a intentarlo!

Y en un momento, solo en un pequeño segundo. El rostro de Mitsuya apareció en su mente pertubandola.

Volvió abrirlos y miró hacia Shinichiro, quien esperaba expectante, casi nervioso, su respuesta.

Sonrío.

—Me gustaría — respondió, dedicándole una pequeña sonrisa tímida.

.

.

.

Yuzuha ingresó al baño de su facultad para refrescarse un poco el rostro. Hace cinco minutos había salido de presentar su tercer parcial del día.

Por suerte, ya el próximo le tocaría el siguiente martes.

¿A quien se le ocurría juntar tres parciales en un mismo día?

De su bolso sacó un pañuelo y secó sus manos, a lo que un mensaje llegó a su celular.

¡Hola! ¿Cómo te fue en su examen? ¿Quieres hacer algo luego? Pero si prefieres descansar, me dices y te llevó a tu residencia en mi moto.

Shinichiro

Una pequeña sonrisa se extendió en los labios de Yuzuha.

Casi dos semanas que empezó a tratar con aquel chico, y la relación interpersonal que tenía era sin duda muy amena.

Él chico era realmente encantador.

Hasta ahora ella había visto como un tercero las relaciones o coqueteo de sus amigas y amigos, nunca había estado en primera fila con ella viviendo ese tipo de experiencia, de salir con un chico y entrar en esa etapa de conocerse.

Se miró en el espejo y notó un brillo inusual en sus ojos.

Entonces sonrió y tecleo su respuesta:

¿Y si vamos por un helado?

—¡Yuzuha!

Miró a través del espejo la imagen de su amiga Emma.

Una preciosa rubia de ojos verde lima.

—Dichoso los ojos que te ven — jugueteo Yuzuha —¿Cómo te fue en tus exámenes?

Ese día ambas chicas no había coincidió en sus parciales.

—En el de esta mañana, me preocupa enorme. Me temo que de nuevo me quede esa maldita materia — gruño la chica abriendo un grifo para lavar sus manos.

—Vamos, pasarás. ¿Si leíste bien los apuntes que te pase, no?

—¡Sí! Pero ya sabes como es ese profesor. Pero bueno, fe hasta lo ultimo — suspiró la chica. De pronto, sonrío coqueta y tomo a Yuzuha por los hombros—Oye ¿Y como va la cosa con mi hermano?

Dos días de la salida al bar, Emma la había llamado para hablarle muy emocionada porque ella no hubiera rechazado a su hermano Shinichiro.

—Oh, sí, Shinichiro me preguntó por ti en dos ocasiones, en el ultimo mes. — le dijo durante esa llamada. — ¿sabes el esfuerzo que hice para no decírtelo? ¡Me moría de ganas! pero él me freno sobre que posiblemente te asustarías o algo, hasta que finalmente veo vio la oportunidad y te pidió salir. — sonrío picara.

Yuzuha solo la escuchaba del otro lado del teléfono las cosas con un rubor en sus mejillas.

—¿Y bien? — esa pregunta de Emma la hizo volver a la realidad.

—Ahorita iremos por un helado — sonrío tenue.

Ella dio un saltito y la abrazó.

—¿Te podría ya decir cuñada, no? — jugueteó. Sabía por su hermano mayor que aun no formalizaban y estaban dándose su tiempo para conocerse. Pero... ¿qué mas daba eso?

Yuzuha sonrío con un bonito rubor en sus mejillas.

—Mejor esperemos, Emma — le dice divertida y ella la emita.

Ambas salen del baño y caminan hacia la salda de la facultad de ingeniería. En eso, notan a un chico alto y apuesto mas bajo las escaleras. Sentando en un muro y fumando un cigarrillo, con la vista en su teléfono.

—Baji es apuesto ¿no crees?— murmura Emma, y sus mejillas adquieren un tono mas intenso de rosa.

—¿Ya no te gusta Draken?

Ella suspiró.

—Aun me gusta, pero no sé. Nunca hizo casó a ninguna de mis insinuaciones— Y se cruzó de brazos resignada. — Y uno se cansa ¿sabes? Ir detrás de chicos que no se muestran interesados.

—Si...—murmuró por lo bajo.

Una gota cayó en su nariz y miró hacia el cielo. Enseguida, un recuerdo salio del cofre de memorias de Yuzuha de golpe.

De cuando estaba en la preparatoria. Un día lluvioso. Ella tropezando. Takashi agachándose para llevarla detrás de su espalda. Y su corazón bombeando con fuerza ante el hecho de que en ese momento había aceptado que su amigo de la infancia le gustaba.

En eso, una moto se estaciona frente a ellas cuando terminan de bajar las escalinatas.

Era Shinichiro quien llegaba.

Emma la empujó divertida para que se acercará primero a su hermano.

—Hola — la saludó Shinichiro y se inclinó para darle un beso en su mejilla. Ella sonrío suave, el corazón latiendo con prisa mientras él le extendia un casco.

Otras gotas cayeron.

—Mejor vayámonos antes de que empieza a llover mas fuerte — sugiere ella colocándose el casco.

Shinichiro sonrío mostrando los dientes. Y entonces miró hacia su hermana menor.

—Te podemos dejar de donde gustes. O bien puedes venir a la heladería con nosotros.

Emma sacó la lengua antes de responder. Su hermano era bien amable, pero sin duda él quería pasar el momento solo con Yuzuha.

—No me gusta ser mal tercio. — Y le lanzó un beso a ambos. — ¡Nos vemos, diviértanse!

—¿Segura? — Shinichiro alzó una ceja.

Emma alzó un pulgar y dio la vuelta para trotar por la acera, buscando irse cuanto antes que cayera la lluvia.

Yuzuha tomo lugar en el asiento de atrás de la moto, paso sus brazos por el pecho de Shinichiro para sujetarse, y sin perder más tiempo, el chico arrancó la moto de ahí.

Yuzuha sonría al sentir el viento chocar contra su rostro y lo cálido de la espalda de Shinichiro.

Llegaron a la heladería, que quedaba cerca de las residencias de la universidad. Era una heladería tipo disco, donde incluso los meseros andaban en patines.

Y era muy popular por eso mismo.

—¡Shinichiro-kun! —gritó alguien cuando tomaban asiento en una de las mesas.

Yuzuha observó a una bonita chica de cabello rubio, casi albino, dirigirse hacía ellos.

—¡Senju! ¿Cómo estás? — saludó el mayor. En eso miró a su acompañante. — Te quiero presentar a Yuzuha Shiba.

La chica enseguida miró a la castaña y sonrío amable.

—Encantada, mi nombre es Senju Akashi.

—Un placer. —sonrío de vuelta Yuzuha.

—Así que eres la novia de Shinichiro-kun —expresó en un gesto pícaro. Provocando que ambos jóvenes se ruborizaran. De pronto, la chica captó por el rabillo a alguien acercarse — ¿Puedo tomar asiento un momento con ustedes? Solo un momento, prometo que no seré lamparita.

—Claro, toma asiento — Yuzuha solo podía pensar en que ese chica era muy enérgica.

De pronto un chico de cabello negro y ojos claros se acercó a donde ellos estaban.

—Bienvenidos ¿Puedo tomar su orden?

Yuzuha parpadeo al ver quien era.

—¿Naoto?

El chico asintió al reconocerla.

—Oh, Hola Yuzuha ¿Cómo estas?

—Bien ¿Y tu? ¿Ya no trabajas en la tienda de conveniencia?

—No, el propietario no me quería dar tiempo para poder estudiar para mis exámenes, así que renuncie y conseguí aquí. Aunque los patines son la muerte — expresó soltando un suspiró. — Bueno ¿Que desean ordenar?

—¿Qué tal tu número de teléfono? — soltó Senju sonriente, haciendo el chico parpadee y presta atención a la albina por primera vez. Sus mejillas adquieren un rubor al ver quien era, pero menea la cabeza y casi esconde su rostro en su tableta de pedido en un gesto serio.

Yuzuha y Shinichiro se miran divertidos. Shinichiro también meneo la cabeza al ver que la hermana menor de Takeomi no cambiaba.

—Si podrían adherirse al menú, por favor.

Senju hace un puchero.

En eso Shinichiro pidió por los tres, y Naoto se marchó en sus patines a atender otras comensales que llegaban.

—Rayos, tengo cuatro días viniendo aquí y nada que logró su número —Entonces miró hacia Yuzuha — ¿Si lo conoces, no? — Y tomó ambas manos de Yuzuha, y la miró como si fuera su salvavidas —¿Si me darías su número?

—Si, pero no es como si tenga su número — se disculpó con la mirada, y Senju inspiró con fuerza.

—Senju, ya es como acoso ¿no crees? — se burla Shinichiro.

—No es como si lo hubiera visto y de pronto sentí un crush por él... Bueno, sí, pero fue tras él ayudarme. Es que se me cayeron unas cosas.

Ante eso, Yuzuha y Shinichiro se miraron y no pudieron evitar reír. Extrañando a la chica.

En eso llegó una mesara con sus ordenes, Senju agradeció la barquilla y se retiró, dejando a los dos chicos solos.

—Oye — la llamó de pronto Shinichiro, a lo que ella le miró.

La mirada oscura del joven se había dilatado y entonces extiende su mano sobre la mesa para tomar la de Yuzuha.

—No negaste cuando Senju dijo que eramos novios — Las mejillas de Yuzuha se ruboriza, pero una pequeña sonrisa divertida se extiende en sus labios.

—Tu tampoco — musita y con el dedo, agarra un poco de crema y la planta sobre la nariz de Shinichiro, quien carcajea y en venganza le planta un beso en su mejilla. A lo que Yuzuha parpadea y termina sintiendo los latidos de su corazón por todo su cuerpo.

Ambos terminan su helado, y cuando salen, la fresca brisa de la noche los envuelve. Por suerte, solo había caído una pequeña llovizna y mientras habían disfrutado su helado.

Shinichiro le quita el seguro a su moto y se monta, la mira esperando.

Pero entonces, ella lo mira y sin poder contenerse, se levantan de puntitas y choca sus labios con lo de él. Un pequeño beso, casi un roce de labios.

Se separa solo un poco y mira aun lado, con el rubor trepando hasta sus orejas.

Pero en eso, el joven morocho la sorprende tomando de sus mejillas y acercando sus labios a los de ella. Ambos entreabierto y con ello sintiendo ambos sus respiraciones.

—¿Puedo? —le susurra y Yuzuha moja sus labios. Siente además muchas partes de su cuerpo sensibles.

—Serías mi primer beso ¿sabías?

Shinichiro sonrío tierno.

—Eso es lo mejor de todo — Y tras decir eso, la beso.


Takashi se sentó en la cama completamente desnudo, y extendió su mano para encender un cigarrillo.

La chica en la cama se levantó cubriendo su cuerpo con una sábana y caminando hacia la cocina que estaba ahí mismo aun lado de la cama.

—Hacía tiempo que no hacíamos esto — comento de pronto la chica sin borrar la sonrisa de satisfacción. —¿Querías sacar la frustración y estrés por los exámenes? — lo picó burlona.

Saca una copa y la lleno con vino-tinto. Se vuelve con ellas y se sienta aun lado del chico, con quien hace unos momentos habían disfrutado de una buena entrega de sexo.

Takashi sonrío como si se esforzara y la chica ubicó su cabeza en su hombro.

—La verdad...Tengo revuelo del corazón — le reveló, a lo que impresionó a la chica.

Ella toma a Mitsuya por la barbilla, haciendo que ambos se miraran.

Aunque los de ella estaban engrandecidos de la preocupación.

—¿Estás enfermo?

Mitsuya se quedó por un momento en silencio, antes de carcajear por lo bajo.

—No literal, Sele. — luego de decir eso, suspiró y volvió a darle una calada al cigarrillo.

La chica parpadeo y soltó un suspiró.

—Pensé que no te enamorabas. — Escuchó la chica a su lado.— ¿O sea que me estás utilizando para olvidar a una chica? ¡Qué maldito! — expresó, pero su expresión estaba muy lejos de ser irritada o indignada.

Takashi entonces coloco su cabeza en su hombro.

—No tuvimos coito por eso.

Ella rió.

—¡Tranquilo! Sabes lo mio no son las relaciones serias y...— ella se inclinó hacia él, besando sus labios de un modo profundo — Puedes usarme lo que quieras.— dijo cuando se separó de él y terminaba su copa de vino. — Eso sí, si llegas a tener algo con la chica, ahí sino me busques.

Takashi aplastó el taco de cigarrillo en el cenicero con mas dureza de lo que buscaba.

En su mente pasando los momentos en que Yuzuha salía y entraba de la habitación, estos últimos días, tras venir de pasar un momento con Shinichiro.

—Lo que no fue, ya no será.


Takashi pasaba una mano por su cabeza mientras iba ingresando a su habitación. Grande fue su sorpresa ver a Yuzuha con Shinichiro en el sofá.

Conversando.

Riendo.

Yuzuha giró la cabeza ante el cierre de puerta.

—¡Mitsuya! ¿Cómo te fue en tus exámenes de hoy? — Y se levantó para recibirlo.

Takashi avanzó hacia el medio, sin dejar de ver el panorama.

Su boca se secó. No supo que decir al instante. Nunca imaginó que conocería al chico que pretendía a Yuzuha tan de pronto.

—Le comenté a Shinichiro si quería conocer a mi mejor amigo, y me dijo que sí.

Entonces, ambos chicos se miraron fijamente.


Disculpen la tardanza, me dio gripe y hasta fiebre como por tres días, horrible. Pero ya estoy muchísimo mejor y con ganas de escribir. Espero les haya gustado ¿Mitsuya realmente se apartará? ¡Veremos!