—¿Rechazaste a mi hermana?

Takashi brinco en su sitio, y alzo la mirada, para encontrarse con un par de ojos ámbar. Como los de ella, pero mas duros e intimidantes.

—Como...

—La escuche llorando, anoche, y luego Hakkai ingresó y solo pude escuchar un poco, pero tu nombre saliendo a colación en varias oportunidades ¿Y bien?

Mitsuya paso la lengua por sus labios y miro hacia el frente, mientras su amiga de la infancia guardaba sus maletas en el autobús con ayuda de su hermano menor. Las personas en la terminal pululando alrededor .

—Taiju, yo no soy bueno para Yuzuha...

—¿Quien lo dice? — refuto Taiju alzando una ceja confuso.

Takashi solo palmeo el hombro de su amigo, no deseando hablar de ello.

—Nos vemos en vacaciones — musitó y marchó hacia el autobús.

...

—Un gusto — pronunció Shinichiro alzando su mano con una sonrisa amistosa esa noche.

Takashi miro aquella mano extendida, luego miro hacia chico, y por ultimo hacia Yuzuha. Sus ojos se encontraron solo un momento, uno pequeño en que conectaron, el suficiente para Takashi caer en la realidad de la situación. Soltó un poco de aire y término estrechando su mano con la de él.

—Sí, lo mismo digo — masculló y separó su mano del morocho.

—Tenía un poco de nervios, digo, Yuzuha me dijo que aquí eres el representante de sus hermanos —habló él morocho en un gesto divertido, a su lado la castaña rió y lo tomo un momento del brazo.

Confianza, pensó Mitsuya. Ellos ya se tenían mucha confianza.

Takashi rasco entre su ceño y nariz. No tenía muchas ganas de hablar, pero debía hacerlo, sino se vería muy descortés y en sí, se suponía no tenía razón para hacerlo.

—Con Hakkai y Taiju al menos con un ojo morado y un par de amenazas hacia tu hombría no hubieran faltado — se encontró Mitsuya siguiendo la conversación del morocho segundos después, y esbozo un pequeño gesto cínico en sus labios. — Conmigo, no podré haberte dicho nada, pero no por ello por mi mente no pasaron varios métodos de tortura.

—Ay, por dios —soltó Yuzuha rodando sus ojos. Luego le miró divertido — No te queda Takashi, claro que si fueran Luna y Mana, otra cosa sería.

—Lo bueno es que mis hermanitas aun les falta para fijarse en alguien —le retrucó y ambos se sonrieron divertidos.

Shinichiro carcajeó.

—Cuando llegue ese momento, créeme, sera un martirio. Pero por suerte te llegas acostumbrar y ya solo queda observar de lejos, con ojo de águila ante cualquier peripecia y listo para acertar un golpe al maldito que las hizo sufrir — argumento Shinichiro, pensando en su querida hermana Emma.

—Eso espero, Takashi es muy celoso con sus hermanitas — siguió Yuzuha para picar a su amigo.

—Ey, el chico dijo que al final hay golpes, así que eso me basta — apuntilló y los tres rieron. — ¿Quieres una cerveza? — se encontró invitando Takashi al morocho.

—Me gustaría, pero vine en moto, y mañana tengo examen.

—¿Qué estudias?

—Derecho ¿y tu?

—Ingeniería mecánica.

—Así que dos futuros ingenieros —dijo Shinichiro y abrazó a la castaña, quien sonreía por la calidez del momento. No se iba a mentir, por un momento pensó que la cosa no iría tan bien, dado a lo taciturno y gruñón que andaba Mitsuya en esos días.

—Solo que civil, como Emma —complemento innecesariamente la información ella, y Shinichiro bajo la cabeza para mirarla. Y entonces, ambos jóvenes se quedaron viendo a los ojos, donde todo lo demás a su alrededor pareció desaparecer, por unos largos e intensos segundos, a opinión de Takashi quien tragó saliva.

—Bueno, si me permiten, me iré ahora a mi cuarto —habló él chico de ojos claros interrumpiéndolos, quitándose su solapa en el proceso y dejándola sobre su antebrazo— Tuve un día agotado, y aun quedan exámenes — se excusó y disimulo un bostezo.

Shinichiro avanzó hacia él y volvió a extenderle su mano.

—Claro, fue un placer Mitsuya.

Takashi inspiró y acepto de nuevo la mano.

—Igualmente, Shinichiro.

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Froto sus ojos y se sentó de su cama, giro la cabeza hacia la pequeña ventana y observó que apenas estaba tocando el alba. Se levantó, tomo una caja de cigarros de una repisa junto al encendedor y fue a la sala, paso por ella y salio por la ventaba que daba a la escalera de emergencia. Se apoyo sentó y miró hacia la calle por los barrotes del baranda, sacó su teléfono y miro la fecha en que estaban.

25 de Agosto.

—Últimamente noto que fumas mucho más de la cuenta ¿todo bien? —Escuchó la voz de Yuzuha a sus espaldas, si se sobresaltó, no lo demostró.

—Fumo desde casi finales de prepa, creo no debería extrañarte — le dijo aun sin mirarla siquiera de reojo.

—Si, pero desde junio note que habías disminuido mucho el consumo, y este mes creo he visto mas de diez caja en la papelera.

Yuzuha tomo asiento a su lado y se abrazo de sus piernas, no si antes dedicarle una mirada a la caja de cigarros Mevius a los pies del chico.

—Estamos en temporada de exámenes finales — dijo como excusa.

— A todo esto ¿Como te ha ido? — cambio de tema Yuzuha, no buscando pelear con él. No le molestaba que fumara, pero si le preocupaba cuando se excedía con ello.

—Bien, creo, solo que quedan tres la semana que viene— respondió simple y ambos miraron como el tono de sol empezaba a colarse. — ¿Y eso que estas despierta?

—Anoche me quede viendo una serie, como no tengo exámenes para hoy viernes.

—Entonces no has dormido nada.

—Nada de nada, debo tener ojeras de bolsas de supermercado — bromeo ella, esperando Mitsuya la mirara pero no había ocurrido. Desde hace días, él no lo hacía del todo y eso no lo entendía. Inspiró airea y miro de nuevo hacia el frente — Teníamos tiempo que no veíamos el amanecer juntos.

—Desde hace días andas muy ocupada — le dijo en tono que busco sonara en broma. — Y no lo dijo por los exámenes.

Yuzuha lo empujó del hombro con una sonrisa.

—Gracioso.

—¿Ya son novios? —le pregunto con voz aparentaba tranquilidad, el humo del tabaco interponiéndose en ese momento entre los dos.

Las mejillas de Yuzuha se colorearon y mordió sus labios, su cuerpo inevitablemente tembló de gusto al recordar el beso que habían compartido el día de ayer. Llevó su dedo indice por reflejo a su labio inferior y acaricio levemente.

—Aun no, pero... Ya nos besamos — reveló suave, ruborizándose.

Takashi detuvo el tabaco en camino a su boca y fue que la miro de reojo, Yuzuha seguía con esa expresión de ensueño, recordando el beso. Algo amargo bajo por la garganta del chico, quien inspiró aire y completo su acción de llevar el cilindro a su boca.

—Admito que es buen chico, bueno, parece buen chico. — musito y aquellas palabras le hicieron tragar grueso. — Quizás es tonto preguntar, no sé, pero ¿Te gusta?

Yuzuha parpadeó al escuchar la pregunta, y entonces miro a su amigo de reojo, quien había regresado la vista al frente. Bajo sus piernas y recostó su cabeza del hombro de Takashi, quien se tensó pero prosiguió a actuar como si nada. Como bien venía haciendo desde hace días. Aparentando que su corazón no había caído por ella.

La castaña mojo sus labios, y con los rayos del sol iluminando la mañana, contesto risueña.

—Me gusta, y mucho.

—Tus hermanos me matarán — comento en un tono de lamento sobreactuado, y Yuzuha rió por lo bajo.

—Oye, tengo 20 años, ¿qué pueden reclamarte?

—No sé, pero iré con un bate y un casco por si acaso.

Yuzuha rió mas fuerte, y en eso tomo el brazo del chico.

—Gracias, hacia días que no hablábamos. Lo extrañaba — musito la chica y seguido trago saliva un poco grueso por alguna razón.

Takashi en eso se digno a mirarla directo a los ojos, lavanda y ámbar chocando directamente luego de varias días sin hacerlo.

El corazón de Yuzuha bombeo con fuerza y sintió sus mejillas mucho mas calientes.

Y sintió miedo. Mucho miedo. De que aquello regresará de nuevo, después de que tanto que le costo hacerlos aun lado.

Pestañeo y rompió contacto visual de inmediato, como queriendo disimular lanzó un bostezo.

—Bueno, creo que ahora iré a dormir, por suerte las materias de hoy ya presenté examen, así que no es necesario asistir. — Se levantó y estiró sus brazos. Cuando iba a travesar la ventana, le dedico una mirada fugaz a su amigo.

Mitsuya había regresado la mirada hacia el frente.

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Dos días después, domingo.

Shinichiro miraba hacia abajo del bar, desde el ventanal de la oficina de su amigo. En sus manos estaba una copa con líquido ambarino, y a su alrededor había un puñado de gente. La oficina era lo suficientemente espaciosa para hacer una pequeña celebración.

—Pensé traerías a Yuzuha.

—Tiene examen el martes, así que quiere estudiar todo lo que pueda hoy — compartió y Wakasa asintió.

—Que bueno estoy libre de todo ese estrés — dijo juguetón.

—Bueno, no todos tenemos la suerte de heredar un negocio prosperó como este bar — le lanzó en broma el morocho y bebió de su copa.

—Oye, oye, te recuerdo que saque un técnico.

Shinichiro solo sonrío y volvió a mirar a su alrededor. En eso, sus ojos se fijaron en una chica que iba ingresando al lugar.

—Oye, ¿En serio invitaste a Hani Suzuki?

—¿Qué tiene?— cuestiona Wakasa mirando de igual manera hacia la joven alta, de cabello largo color castaño oscuro y mechas rubias — Sabes que soy muy buen amigo de las hermanas Suzuki, no podía no invitarlas a mi cumpleaños.

—No lo digo por eso, solo que...Si sabes que ella y Takeomi terminaron ¿no?

—Si, claro, pero eso...

—Y que ahora anda en un jale con Trina.

Wakasa parpadeo y sus boca se abrió un poco, para luego achicar sus ojos con rubia y apretar su copa con evidente irritación.

—Maldito Takeomi, como pudo meterse con ambas hermanas. Maldito sea el momento en que los presenté — A Wakasa la rabia lo empezaba a recorrer, debido a que realmente tenía en buena estima y cariño a las hermanas Suzuki, las conocía desde que los tres eran adolescentes.

Shinichiro inspiró.

—Si, pero no nos metamos en eso. Al final fue decisión de los dos, de Trina y Takeomi.

Wakasa masajeo su frente buscando serenarse y tras inspirar aire, asintió al ver que su amigo tenia razón. El igual le había advertido a Hani como era su amigo, pero al final la chica había aceptado. En eso, el teléfono de Shinichiro sonó y este observó era un mensaje, y de forma retorica e irónica; precisamente del rey de roma.

—Por suerte, Takeomi no podrá venir hoy, me acaba de mandar un mensaje por Line.

—Que bueno, porque te juro que podía darle un puñetazo en plena nariz, apenas pasara de esa puerta — musito Wakasa y Shinichiro palmeo su hombro — Pero bueno, ¿por qué el condenado no viene?

—Esta en la ciudad, visitando a su madre.

Ambos le creyeron, sabían que su madre estaba internado desde hace tres meses.

—¡Wakasa, feliz cumpleaños! — se acercó de pronto Hani y lo abrazo de forma efusiva. — En la mesa te deje un pequeño obsequio.

En eso, mientras le daba un trago a su bebida, Shinichiro se dio cuenta de la mirada dulce con que su amigo recibió la felicitaciones de la chica. Meneo su cabeza dándose cuenta de lo que podría estar sucediendo ahí.

Hani se separó con una sonrisa sin dejar de mirar a su amigo, y miro entonces hacia el morocho.

—Hola Shini ¿como andas? — lo saludó amable.

—Muy bien, Hani ¿Y tu?

—Te voy a decir que sí, para no entrar en detalles — comento la chica en una mueca que trato fuera divertida. Regresó su mirada hacia Wakasa. — No me quedaré por mucho tiempo, pero sin duda no podría no venir a tu cumpleaños.

Wakasa sobo su brazo.

—No te preocupes — fue lo único que se atrevió a decir, no venía conveniente mencionar en esos momentos a Trina, quien en efecto aun no había llegado y ahora con lo que se enteró, entendió sin duda porque ella no querría toparse con su hermana.

Hani se despidió de ambos con un beso en la mejilla y retiro.

—Maldito Takeomi — volvió a maldecir el rubio, mirando hacia abajo el bar, como Hani pasaba por entre el mar de la gente para poder tomar la salida.

—¿Cuando le dirás a Hani que te gusta?

Shinichiro esperó que la expresión de Wakasa fuera de sorpresa, pero su amigo rubio siempre había sido buena, si quería, en ocultar sus emociones.

—No se que hablas — respondió y bebió de su copa.

El morocho tomo la indirecta de que no hablaría de eso y respeto su decisión.

—Pero bueno, cuéntame ¿Yuzuha ya te dijo que sí? — decidió cambiar de tema Wakasa.

Una pequeña sonrisa dulce se formó en los labios de Shinichiro.

—No se lo he pedido, pero lo haré dentro de pronto. Esperaré terminen los exámenes.

—Lindo él romeo — bromeo él rubio, y en eso, un grupo empezó a cantar cumpleaños. Wakasa sonrío al tener el pastel frente a sus ojos, y sin pensar tanto en un deseo, tras el canto terminar, sopló las velas.

Un joven hombre grande y moreno, no perdió tiempo y enterró la cara del chico en el pastel.

—¡Maldición, Benkei! — bramó y el hombre solo carcajeó.

Los demás también rieron un poco y retiraron el pastel par picarlo y empezar a repartir.

—Felices 25, Wakasa — lo felicito de nuevo Shinichiro, y en eso alguien se acerco con una toalla. Una bonita rubia de ojos verdes. Shinichiro la reconoció como la cantante que aveces tocaba en el bar Imaushi.

—Gracias, Akane — pronunció Wakasa y empezó a limpiarse el rostro lleno de crema.

La chica solo sonrío tenue y se retiro a otro lado de la estancia.

Shinichiro en eso se dijo en la hora.

—Bueno, yo me retiró.

Wakasa lo despidió con un abrazo y así el morocho abandono el lugar. Cuando iba pasando entre el mar de gente, Shinichiro sintió que alguien lo tomaba del brazo. Volteo curioso de quien le había detenido, para entonces sus ojos abrirse de par en par de la impresión nada grata.

—Shin-kun, yo...

El rostro amable de Shinichiro se transformo en uno de rabia al ver esos ojos grises. Sin pensarlo tanto, con su mano quito algo brusco la de la chica que lo había tocado.

Sin decir mas palabras que la censura en sus ojos ante esa persona, abandono con mas prisa que antes el lugar.

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Tres después.

Yuzuha miraba su teléfono mientras caminaba con una maleta en la otra mano. Finalmente había terminado el semestre y ese día regresaba a casa. Es cuando se detiene y alza la mirada. Sus labios se ampliaron en una sonrisa al mirar al morocho afuera de la residencia.

—¿Qué tal señorita? — saluda y Yuzuha acorta los pasos para llegar donde él, y depositar un beso en sus labios. Cuando se separaron, Shinichiro la miro con todo la dulzura del mundo— Te voy a extrañar.

—Solo será tres días. Luego nos reuniremos todos para ir a la playa.

Tras terminar los exámenes, Emma había tenido la idea de hacer un viaje a la playa. A lo que muchos se apuntaron, y más cuando Wakasa le propuso a Shinichiro que podrían hospedarse gratis en la posada de la familia en el pueblo playero Midori.

—Es verdad — musito Shinichiro, a lo que volvió a cubrir los labios de la castaña con los suyos.

Desde hace un par de días, el nivel de relación entre ellos había subido notablemente de nivel. Yuzuha paso sus brazos por su cuello y se apegó mas a él. Las emociones recorriendo de pies a cabeza, hacienda a los dedos de sus pies enrollarse.

Takashi venía mas atrás, y al ver la escena se detuvo de golpe.

—¡Mitsuya! — escuchó un grito femenino, a lo que parpadeo y miró aun lado. Una bonita castaña de ojos verdes se aproximaba a su lado. El grito había sido tal que la pareja besándose a unos metros se separaron y miraron hacia la chica.

Yuzuha achico los ojos al medio reconocer a la guapa chica.

—¿Sele? — pronuncio confundido Takashi. La chica llegó a su lado y sonriendo coqueta, le extendió una solapa.

— La olvidaste hace dos anoche, pero hasta ahora pude dártela, es que tuve práctica en la clínica y fue de lo mas estresante. Y supuse que el no ir por ella es que ni en cuenta que la habéis dejado ¿en que mucho tienes la cabeza?— Y soltó una pequeña risita.

Takashi miro la solapa, solo para casi al instante mirar hacia donde Yuzuha estaba. Sus miradas se cruzaron un segundo, para luego pestañear y mirar hacia la chica con quien tenía sus encuentros íntimos de vez en cuando.

Mojando sus labios tomo la solapa y le sonrío.

—Gracias, Sele. Enserio ni en cuenta.

La chica rió, su risa de lo mas parecido a un ronroneo.

—Bueno, yo me retiro. — Y entonces se acercó para depositar un beso en la mejilla del chico, muy cerca de la comisura de sus labios. — Nos vemos.

Y tras decir eso, la chica se retiro.

Takashi la observó irse, hasta que la perdió de vista. Solo entonces se acerco a donde Yuzuha y Shinichiro estaban, aun muy juntos para su gusto.

La castaña mantenía la miraba entre lo serio y la sorpresa.

Y pareció que iba decir algo, cuando su amigo llego a su lado, pero el taxi justo llegó en ese momento.

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Yuzuha se sirvió una taza de chocolate y luego camino hacia el porche de su casa. La casa quedaba frente a la calle, así que en esa hora de la tarde podría apreciar a los niños del vecindario jugar o pasear en bicicleta.

Se sentó en la mecedora y se quedo viendo el panorama. Fue cuando a su teléfono llegó un mensaje.

Sonrío dulce al ver quien era.

Ya quiero verte

—Mira nada más, esa sonrisa se puede ver de aquí a la luna.

Yuzuha alzó su mirada, encontrándose con su hermano menor, quien iba tomado del brazo por una linda chica de cabello ondulado verde oscuro y ojos color miel. La joven en cuestión, le miraba sonriente.

—¡Chiara!

Ambas se abrazaron contentas, porque aunque no eran de la misma edad, habían sido muy buenas amigas de vecindario.

—Tiempo sin verte — musito Yuzuha aun en el abrazo.

Hakkai se aparto para darles espacio e ingreso un momento a la casa. Mientras que ambas féminas tomaron asiento en el banco acolchado del porche.

—¿Cuando regresaste?

—Hace dos meses — responde la joven ataviada siempre de negro — Tras morir mi tío, decidí quedarme con mi tía. Hacerle compañía.

—Lo siento mucho, escuché tarde lo del señor Espósito.

Chiara menea la cabeza para que viera que no importaba.

Sus ojos miraron de pronto hacia la casa Mitsuya.

Yuzuha se tensa, porque presiente en los iris color miel la siguiente pregunta. Pero ella de pronto no quiere escuchar sobre eso. Aparte de sus hermanos, Chiara era la única que sabía que en el pasado estuvo enamorada de Takashi Mitsuya.

—Y veo volviste con Hakkai — habla rápido, antes de que saque el tema.

Chiara se ruboriza.

—Tu hermano puede ser un poco lento ¿Sabes?

Yuzuha ríe.

—Lo sé, así es mi querido hermanito menor. Así que no me extraño cuando Taiju me aclaro que fuiste tu quien dio el primer paso — Yuzuha la mira de reojo — ¿No te olvidaste ni un segundo de él? El tiempo que estuviste lejos.

Chiara mojo sus labios, miro hacia el interior de la casa. O lo que el ventanal le permitió mirar. Yuzuha siguió su mirada, encontrándose con Hakkai venir hacia donde ellas, con mas chocolate caliente. Pero al segundo, fue interceptado por Taiju.

—Ni un segundo — responde. Chiara mira a su amiga y sonrío feliz — Lo que me hizo comprender que el primer amor no se olvida tan fácil.

—Pero puede acabar ¿no?

Chiara suspiró.

—La verdad, en vez de acabar, se podría hasta transformar en al amor de tu vida ¿No sería eso increíble? — Chiara hizo un ademán riendo como tonta — No me malentiendas, tengo muy en claro que podría acabar en cualquier momento. Por mas que me pese. Pero supongo en estos momento soy delulu, y digo cualquier cosa cursi ¿no?

Yuzuha miro sus propias manos, las sentía temblar.

—No, es bonito pienses así. No le quita realismo, solo que vives tu momento con Hakkai — la miró y sonrío — Y... Bueno, muchos logran durar por bastante tiempo ¿no?

—Contados los casos, pero es cierto. Tengo una prima lejana, allá en Italia, que lleva quince años con su marido, conociéndose ambos en preparatoria.

—Que bonito — susurra Yuzuha risueña.

Es cuando su mirada la traiciona y mira hacia la casa de los Mitsuya. Desde que habían regresado, no habían cruzado palabra. Pensó que se encontraría con él de casualidad en el jardín, pero no. De todos modos recuerda las palabras de Luna Mitsuya, sobre que su hermano había retomado el trabajo con el sastre del pueblo.

Yuzuha se recordó de buscar, luego del viaje a la playa, de nuevo trabajo en la cafetería.

Aun tenia la responsabilidad de pagar la residencia con Takashi.

—¿Y bien? ¿No me hablarás de Shinichiro? — Chiara soltó una risita.

Yuzuha sonríe.

—Veo Hakkai no se aguanto en ir con el chisme.

—No.

Yuzuha menea su cabeza y sonríe amplia.

—Es un amor — se abraza así misma y sus ojos ámbar brillan con la emoción que Shinichiro le hace sentir.

—Mírate, te vez tan contenta, reluciente. La ultima Yuzuha que vi, antes de irme a Italia, estaba un poco apagada.

Tras las palabras de Chiara, Yuzuha se queda en silencio.

Carraspeo.

—¿Apagada?

—Pensé que eran por los estudios, pero segundos después comprendí que era por alguien.

Chiara la miro de un modo significativo.

Yuzuha suspiró y recostó su espalda del barandal del porche.

—Ya pasaron tres años del rechazo de Mitsuya — rasco el puente de su nariz — Uno olvida.

—Estabas tan enamorada de él — Chiara toma su mano desocupada y aprieta — Y vivir bajo el mismo techo ¿segura que no ha hecho crecer mas ese sentir?

Yuzuha miro a Chiara con advertencia y ella alzo sus manos.

—Lo siento, solo quiero saber. Es que Hakkai...

—Ay, no. Mejor ni creas lo que te haya dicho Hakkai, él solo cree lo que quiere creer — Se levanta y mira hacia la calle, donde unos niños jugaban con una pelota. Toma de su chocolate, pero hace una mueca triste cuando lo siente frío — Sea como sea, lo bueno de todo ese asunto, es que Mitsuya y yo, no perdimos nuestra amistad.

Chiara quiso acotar algo mas, pero lo que menos quería era insertar un dilema en su amiga. Así que solo sonrío y la tomo del brazo.

—Me alegra estés conociendo a alguien.

Yuzuha sonríe.

—¿Tienes foto? ¡Dime que tienes foto! Quiero conocer al chico que conquisto tu corazón.

—Ya mujer, no apures.

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Mas tarde.

Hakkai cambio de posición y Chiara quedo boca abajo, sin esperar se introdujo en ella y embistió con algo de dureza.

Chiara entreabrió sus labios sin contener los gemidos.

—¡Mas!

Hakkai tomo del cabello de Chiara y jalo hacia atrás, quedando la chica casi de rodillas. Embistió con mas fuerza en tal posición, y ella gritó de placer y satisfación.

—¡Voy a llegar Hakkai! — gimoteo ella, llevando sus brazos hacia atrás, al cuello de su novio.

—Llega para mi, Chia — gruño Hakkai tomándola con mas firmeza de la cintura.

Ambos se vinieron en un potente clímax, y cayeron en la cama agotados pero satisfechos. Se giraron para mirarse frente a frente y se sonrieron, para divertidos besarse con apremio y pasión por un rato.

Chiara se giro y quedo sobre el pecho bien trabajado de Hakkai, y empezó hacer círculos alrededor de una tetilla.

—¿Qué te contó Yuzuha?

—Creo si le gusta este Shinichiro.

—¿De verdad? — Hakkai hizo un mohin dudoso.

—Sus ojos brillan y se ruboriza con tanta facilidad, desde que Mitsuya la rechazo, no la había visto así.

Hakkai llevó una mano a su frente y rasco.

—He intente hablar con Taka-chan a profundidad, pero no mas me corta diciendo que Yuzuha es feliz y que me quede tranquilo.

Chiara miro a su novio y se inclinó, para darle un beso en los labios.

— Lo que pasa es que tu quieres a Takashi como cuñado — sonríe burlona, y luego suspira — Escucha Hakkai, Yuzuha realmente parece feliz, y bueno, ya sabes que él la rechazo hace tres años — Chiara se coloca a su lado, ubicando su cabeza en el brazo del peliazul — Yuzuha también ha sido muy apática e insegura con respeto a tener un novio, aunque ella diga que ha sido su mala suerte en el amor. Ahora que finalmente dejo entrar alguien, solo hay que apoyarla ¿no crees?

Hakkai giro su cabeza, para volver a mirar a su novia. Sonríe y besa sus labios.

—Siempre sabes que decir.

Chiara ríe.

—Escucha, amor. Una mujer siempre sabe que decir.

—Mas si se llama Chiara Espósito.

—Por supuesto, me alegra lo tengas claro.

Se besan por un momento, para luego la chica sentarse y colocarse una camisa de su novio; comentando que haría la cena. Esa noche Hakkai se había quedado a dormir con ella, debido a que la tía de Chiara tuvo que ir a la ciudad por una diligencia.

—Aun así, necesito conocer a este Shinichiro Sano, y Taiju también — Hakkai se sentó y sonrío a su novia — ¿Quieres ir a la playa?

Chiara miro a Hakkai por sobre su hombro mientras se colocaba las pantuflas.

—¿Eh?

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Yuzuha alzó su ceja cuando vio a sus hermanos con unas maletas esa mañana, en que viajara a la ciudad, para de ahí partir con su conocidos de universidad a la playa.

—¿Perdón?

Taiju sonrío entre dientes.

—Iremos a la playa.

—¿Si saben que ustedes no se hospedaran gratis, verdad?

—Yuzuha, no trabajamos en el taller mecánico todo el año, para no darnos un descanso de vez en cuando con nuestro propio dinero.

La del medio de los hermanos Shiba se cruzo de brazos, mirando a ambos incrédula.

—¿Me creen idiota? Ustedes solo quieren conocer a Shinichiro, asustarlo si es posible.

Hakkai tomo del hombro a su hermana.

—Somos tus hermanos, nuestro debe es cuidarte.

—Sigo siendo mas grande que tu, Hakkai.

—Y yo el mayor de los tres — se señala Taiju divertido, luego toma su maleta y abre la puerta para salir de casa — Y desde que murió papá y mamá, yo estoy a cargo, así que andando mis tortugas.

—Me adelantaré, para buscar a Chiara.

Yuzuha bufó y tomo su maleta, igual sabía que irían, lo quisiera ella o no.

Mientras salia de casa, se fijo en Mitsuya regando las plantas de su jardín. Yuzuha pestañeo, no había hablado en esos tres días desde que llegaron. Aun recordaba lo tensos que estuvieron en el viaje de regreso en el taxi.

Luego de la conversación en la escalera de emergencia, creía la incomodidad que habían tenido días posteriores se habían evaporado. Pero parece que se equivoco. Aunque...Suspiró. Si Yuzuha lo pensaba con detenimiento, esa vez, en el taxi, era mas incomodidad de su parte que de parte de Takashi; tras mirar a la castaña despedirse de tal forma de él.

Sele, recordó se llamaba.

Yuzuha también se recordó que Takashi tuvo algo con ella, solo que nunca pensó aun siguieran con lo suyo, tras meses de no verla merodear con ella en el campus u cerca de la residencia.

Sintió su corazón estrujarse. Se reprendió por ello.

—¡Takashi! — gritó Taiju de pronto.

Yuzuha noto que Mitsuya alzaba la mirada y se acercaba.

—¿Qué pasa?

—Iremos a la playa unos días ¿no quieres ir?

Yuzuha mira a Taiju, para luego mirar a su amigo.

Mitsuya metió las manos en los bolsillos de sus bermudas, y miro por un segundo de reojo a Yuzuha, quien sintió un escalofrío. Sus ojos lavanda regresaron al mayor de los Shiba.

—Me gustaría, pero me dieron trabajo de nuevo en la sastrería.

—Vejo, estudias casi seis meses, en los dos periodos. Deberías tomarte unas vacaciones.

Takashi sonrío, sabia mientras mas se negara, mas insistiría Taiju.

—Bueno, déjame pensarlo ¿Midori, no? — Sus ojos lavanda se dirigieron de nuevo hacia Yuzuha.

—Te había invitado, pero te negaste — no pudo evitar soltar.

—Es que no había conocidos míos — se encogió de hombros.

— ¿Yo soy una desconocida?

Takashi sonrío despreocupado, o eso aparentaba.

—Tu estarías muy ocupadita con Shinichiro — Yuzuha se sonrojo. — Pero ya que Taiju y Hakkai van...

— Aunque Taiji y Hakkai se auto-invitaron.

Takashi rió.

—Imaginaba, sabes que no se quedaran tranquilos hasta conocer a Shinichiro — antes lo dicho, Taiju carcajeo escandaloso.

—Aun no te perdono Takashi, por no cuidar mas de la princesa de la casa y dejar que un zangano la conquistara — Taiju despeino el cabello de Yuzuha, quien hizo un mohín y miro a su hermano mayor como si fuera un idiota.

—No pareces verme como princesa cuando toca hacer la comida, limpiar o fregar.

—Ey, yo soy quien hago de camarera cuando no estas ¿acaso crees Hakkai lo hace? Ese flojo... Demasiado Chiara lo ha puesto en cintura.

Ante ese ultimo, los tres rieron.

Takashi fue el primero en cesar su risa y miro a Yuzuha de reojo, viendo como se reía. Sus mejillas coloradas. Sus ojos brillosos. Su corazón bombeo con fuerza, y sintió un nudo en su garganta.

—Bueno, lo pensare. Yuzuha me dijo seria un semana completa, así que... Puede me acerque unos días — miente. La verdad, no tenía deseos de mirar a Yuzuha con Shinichiro.

Cuando el taxi llegó, mientras Taiju, Chiara y Hakkai ingresaban. Yuzuha miro hacia atrás, donde Takashi los miraba.

Solo un segundo.

Antes de tener que abordar el auto, y partir hacia la ciudad.