Disclaimer: Hetalia y sus personajes no me pertenecen, son propiedad del señor Himaruya.


Querida Hungría:

La guerra ha llegado a su fin.

Sé que empezar esta carta con una noticia de la que probablemente ya te habrás enterado puede parecer una estupidez, pero necesitaba poner estas palabras sobre el papel y compartirlas contigo.

Los últimos años han sido muy difíciles para todos nosotros. Cómo desearía que ese loco que tenía por jefe nunca hubiese llegado al poder, sólo nos ha traído ruina y devastación. Parece mentira que al principio tuviésemos la sartén por el mango, pero resbaló de nuestras manos y nos salpicó el aceite hirviendo que contenía. Ninguno pensamos que finalmente acabaríamos quemándonos de esta manera.

Ahora estoy en manos de Rusia.

Como bien sabrás, he pasado los últimos meses en Berlín, resistiendo, aunque hacía tiempo que la situación se tornó prácticamente insostenible. Luchar por luchar, ese era nuestro único cometido, pues sabíamos ya de nuestra inminente derrota. Sólo faltaba hacerlo oficial.

Y entonces, de entre el humo negro que asolaba las calles de la ciudad, apareció él con su largo abrigo blanco, su sonrisa calmada y sus ojos violáceos sedientos de poder. Aguantamos cuanto pudimos, hasta la extenuación, pero no había nada que pudiéramos hacer para evitar el final que se cernía sobre nosotros desde tiempo atrás. Seguir luchando no tenía sentido, era hora de capitular.

No obstante, no todo había terminado para nosotros: había llegado el momento de rendir cuentas por lo ocurrido. Sabíamos que pagaríamos un alto precio, pero esta separación… es demasiado dolorosa.

Aun así me alegro de ser yo el que ha acabado bajo el dominio del ruso, no me gustaría que West estuviese en mi situación. Aunque mi hermano es casi tan asombroso como yo, dudo que soportara las imposiciones del eslavo. Al menos yo lo conozco desde mucho tiempo atrás, nos hemos enfrentado muchas veces e imagino lo que me espera en sus manos. Es un alivio evitarle semejante futuro a mi hermano, espero y deseo que Francia, Inglaterra y Estados Unidos lo traten bien.

También espero y deseo de corazón que tú estés bien. Lo último que supe de ti fue a través de la radio… ya ni recuerdo cuándo fue, tantos días similares de conflicto se mezclan en mi cerebro, pero sí recuerdo que las noticias no eran precisamente muy alentadoras. De todas formas, sé que eres fuerte y capaz de soportar cualquier cosa que se te venga encima.

Cómo me gustaría tenerte frente a mí y poder contarte detalladamente todo esto que te escribo, y que tú me contases todo aquello que has vivido desde la última vez que nos vimos, ¡ha pasado tanto tiempo desde entonces! A saber cuándo se repita la ocasión de que nos volvamos a encontrar.

Ojalá pronto…

Mañana temprano parto con Rusia hacia Moscú.

Sé que dejo atrás todo lo que alguna vez fue importante para mí y que el futuro que se me presenta es incierto, pero debo afrontar lo que me depara el destino con la valentía que siempre me ha caracterizado. ¡No le temo a lo que ha de venir!

Con cariño,

El Asombroso Prusia

PD: Pensé en escribirte muchas veces, sólo ahora he encontrado las palabras para hacerlo.