Hola a todos
me eh dado cuenta que hay varias cosas que no van muy bien con los que sigue en la historia, por eso, estoy editando un poco la historia para que concuerde con lo el rumbo que esta tomando la historia, ha varias cosas que voy a cambiar, lo notaran a medida que vaya subiendo los capítulos editados, espero que quede mejor así, ademas arregle un poco las faltas gramáticas y la presentación de los capítulos
espero les guste
Capitulo 1
Inuyasha y su grupo estaban descansando momentáneamente en la aldea de la anciana kaede mientras esperaban que Kagome regresara de su época.
Inuyasha se encontraba exasperado, debido a la tardanza de Kagome, quien se había ido a su época una semana atrás y todavía no aparecía por el Sengoku.
Sango y miroku estaban hablando animadamente mientras Shippo ayudaba a la anciana kaede a entrar agua del riachuelo para la cena.
Inuyasha, arto de la espera, se paro de un salto y salió a buscar a Kagome
-Nunca cambiara-dijo Sango mirando la puerta por la que Inuyasha había salido a toda velocidad del lugar.
-Ni modo-dijo resignado Miroku.
Inuyasha caminaba por el bosque, hacia el pozo con el ceño fruncido en rabia por tener que esperar tanto. Una vez llego al pozo, salto en el, cruzando el portal que unía ambas épocas.
-Época actual-
-Una semana atrás-
Kagome entro en la casa verdaderamente cansada, entro en la sala, dejando su mochila contra una de las patas de la mesa y se sentó en una silla
-Mama ya llegue-grito para que la oyeran, su abuelo y su hermano entraron en la sala muy contentos
-Kagome, querida, no grites-dijo su madre entrando en la sala
-Por que mama?-pregunto Kagome.
-Vino tu prima Marina desde Inglaterra, a partir de ahora vivirá con nosotros-dijo su madre, la cara de Kagome cambio de una de asombro a una de total felicidad.
-Enserio, donde esta?-dijo Kagome muy feliz
-Esta en tu cuarto hija, dijo que quería estar sola y entonces la dejamos ir a tu cuarto, pero ve a ver como esta, hace mas de 5 horas que esta ahí-dijo la madre de Kagome.
Kagome se levanto y se encamino a las escaleras, subiéndolas rápidamente para poder saludar a su prima.
Al llegar a la puerta de su habitación pudo oír claramente sollozos muy fuertes, acompañados de lágrimas y palabras llenas de tristeza.
La puerta lentamente se abrió, Kagome entro con cuidado, pero lo que vio la dejo muy sorprendida.
En su cama, boca abajo, yacía su prima, vestía un uniforme negro, muy ajustado al cuerpo, su cabello estaba desparramado en su espalda y en los costados de la cama, este era de un color azul, muy intenso pero hermoso, su largo consistía hasta las rodillas.
Kagome, despacio se acerco a ella y toco sus hombros
-Marina...-dijo Kagome asombrada, ya que esta se había sentado en la cama y no podía creer lo que veía, el parecido que tenia con Kikyo era increíble, ni siquiera ella se parecía tanto a Kikyo, aunque era diferente al mismo tiempo, la diferencia era, que ella tenia cabellos y ojos azules... Marina tenia un semblante realmente triste y melancólico, sus ojos, siempre azules como el océano, ahora se encontraban rojizos, debido a las lagrimas derramadas, su cabello estaba algo desordenado y su flequillo, tan perfectamente recto estaba algo desordenado, su piel era blanca como una hoja de calcar, casi transparente, debido a la falta de alimento durante 5 días, que debió ser la duración de su viaje en barco desde Inglaterra
-Ka...Go...Me...-dijo con voz quebradiza, aunque en su rostro se divisaba una débil pero sincera sonrisa.
-Marina, que pasa? Te duele algo?-dijo Kagome a la persona a la que recordaba siempre sonriente y muy feliz viviendo con sus padres y el mayordomo de la familia, junto a su hermano pequeño.
-Nada, solo me duele el corazón-dijo Marina con vos quebradiza mientras sus ojos marinos se nublaban debido a las lagrimas acumuladas.
-Marina, que pasó para que estés así, tú que eres la persona más feliz y positiva que conozco prima-dijo Kagome, esto último hizo que Marina sonriera una vez más.
-Mama, Papa, Louis, George y Youko murieron en un accidente, solo yo sobreviví-dijo Marina ocultando su mirada bajo su flequillo mientras lagrimas silenciosas caían por sus mejillas.
-Ya, ya paso...tranquila...-dijo Kagome abrasándola.
-Lo se, pero no puedo evitar ponerme asi...-dijo Marina ya recuperándose por un momento
-Dime, por que no me cuentas lo que ocurrió, quizás te sientas mejor si lo compartes con alguien-dijo Kagome
-Esta bien-dijo Marina no muy segura
-Bien, comienza-dijo Kagome acodándose en el sillón de su escritorio-te escucho-dijo de nuevo, Marina sonrió una ves mas, al parecer venir ahí era una única decisión que había tomado bien
-Todo comenzó hace dos años-empezo a relatar Marina
-Flash Back-
Ese era el primer día de clases de la escuela a la que su padre la había inscripto, era un instituto para sacerdotisas y la verdad eso no le molestaba, al contrario le agradaba la idea
Algo la saco de sus pensamientos, y vio que estaba en medio de la calle y un auto se acercaba a toda velocidad.
Se asusto de sobre manera, lo que ocasiono que no pudiera mover sus piernas.
Su nerviosismo iban en aumento acompañados por un intenso miedo de morir.
Fue entonces cuando sintió como unos fuertes brazos la sujetaban entre los mismos y de un salto terminaron en la vereda de en frente
Concentro su vista en quien la había salvado, si debía hablar y decir que era guapo, debería decir que esa palabra no le hacia justicia, su salvador era en verdad muy atractivo
Un joven de unos 26 años, de cabello corto, plateado, ojos dorados, ligeramente rasgados le miraba algo preocupado y con el ceño fruncido
-Se encuentra bien señorita-dijo el joven, mientras la bajaba de sus brazos, mas no la soltó totalmente, y ambos se quedaron vieron fijamente
-Si, gracias-dijo Marina
-De nada-dijo el joven soltándola y dándose la vuelta para seguir su camino, Marina hizo lo mismo y se dirigió a su colegio, al cual llego con el tiempo justo para la entrada y presentación de las alumnas.
Entro corriendo por el pasillo con una enorme sonrisa en los labios, su primera clase empezaría en 2 minutos y ni siquiera sabía en que salón era...
Doblo a la izquierda y ahí lo vio el cartel que decía "Arquería", esa era su primara clase.
Abrió la puerta, gracias a dios todavía estaban llegando las alumnas, paso al frente presentándose frente alas que había.
-Hola, mi nombre es Marina Higurashi y espero nos llevemos bien-dijo Marina, todas sonrieron amablemente y Marina paso a sentarse.
Una mujer de estatura baja entro a la clase.
-Buenos días alumnas, yo seré su profesora, espero que pongan todo su empeño-dijo una señora algo gorda y con arrugas.
Todas las alumnas estaban ansiosas y Marina no era la excepción.
Así pasaron sus clases, esa misma tarde Marina se volvio a encontrar con ese joven que la había salvado, en la clase de esgrima del colegio.
Un joven alto de cabellos plateados, miraba los combates practicantes de dos muchachas, una rubia y una peliazul, debía aceptarlo, esa chica, no era la primera vez que la veía, sentía que la conocía desde muchos años antes, como si se conocieran desde siempre, sus cabellos azules, seguramente eran los mas suaves del mundo, y sus ojos, tan llenos de vida y capaces de expresar cualquier sentimiento, lo atrapaban cuando lo miraba fijamente y se quedaba embobado viéndola, era poco decir que era hermosa a pesar de sus escasos 15 años como había comprobado al improvisar una charla, pero se recriminaba, algo le decía que quería llegar mas lejos con ella, entonces es ahora que la ve caminando hacia el.
-Profesor, Laura no puede seguir combatiendo se doblo el tobillo-dijo Marina frente a el.
-Ya veo-trato de responder rápidamente, pero es que la chica que tenia en frente le nublaba la mente y lo hacia volar a otra orbita.
-Bien, la acompañare a la enfermería profesor Youko-dijo Marina dándose la vuelta y saliendo de allí.
Youko, que ese era el nombre del joven, suspiro resignado, tenia que controlarse más, esto lo estaba volviendo estúpido
Al rato Marina volvio y le iba a decir algo a Youko pero el timbre de salida sonó y no pudieron hablar, ni modo, tendría que esperar.
Los meses pasaron, Marina era la mejor de su clase, le habían entregado una extraña espada como compensación a sus estudios y calificaciones en la academia.
Al escuchar que le darian una espada, ella investigo sobre ella para saber su procedencia y encontró que había sido una donación a la institución en la que estudiaba, la donación había sido hecha por una familia muy poderosa, perteneciente a Japón que tenia influencia en todo el mundo, el por que no era claro pero sin dudas ellos habían dejado la espada allí
El único dato que encontró era su nombre, el cual era, Colmillo Sagrado
Marina gustosa la acepto, esta espada le venia genial para sus entrenamientos particulares con Youko, su novio, todo había empezado entre ellos al poco tiempo de empezar sus clases en la institución, el la instruía en el combate cuerpo a cuerpo y el uso de la espada
Aparte de eso, la institución era muy estricta a la hora del aprendizaje, sobre todo con alumnas tan poderosas como resulto ser Marina, quien poseía una gran cantidad de energía espiritual sin mencionar las habilidades fuera de lo común para purificar y crear barreras
La verdad es que era una sacerdotisa muy prometedora
Los negocios de su familia eran muy buenos y sacaban buenas ganancias
Pero toda la felicidad que un día sintió se esfumo a mitad de año del año siguiente, toda la familia se encontraba en un famoso restaurante en Londres, Youko y Marina festejaban su aniversario
De vuelta, Marina y Youko iban en un auto, mientras que los padres de Marina, el mayordomo y su hermano iban en otro, todo parecía estar bien pero de repente las ruedas se resbalaron en la carretera mojada por la lluvia y se produjo un gran choque, todos murieron al instante, a excepción de Marina que salio despedida de auto antes de que los autos explotaran.
Fue trasladada al hospital de urgencia mas cercano, la atendieron y operaron para su recuperación, estuvo medio año en coma, en una cama de hospital, inerte y fría, pero había algo curioso en todo eso, todos los días, a las 6 de la tarde, que fue la hora del choque, su inerte cuerpo reaccionaba, abría los ojos, lloraba silenciosamente y volvía al estado de coma.
Tiempo después, y cuando ya estaba recuperándose de sus graves heridas, su tía llego desde Japón, ella, su abuelo y sus dos hijos eran los únicos parientes que tenia ahora y debido a que era menor de edad no tenia caso seguir allí, ahora su tía seria la encargada de cuidarla.
Ella estuvo a su lado hasta que le dieron el alta unos 6 meses después de eso, cuando estuvo recuperada salio del hospital, ambas fueron a su casa y hizo sus maletas, vendieron el templo en el que vivían y una vez que estuvo todo en orden regresaron a Japón con el resto de su familia
Entre sus cosas, lo único de importancia, era la espada que le dieron en la institución y una perla de color azul que le habían dicho en el hospital que estaba cerca de su cuerpo cuando la encontraron después del accidente.
-Fin Flash Back-
Kagome no creía lo que acababa de oír, por lo que había oído, ese tal Youko era la reencarnación de Sesshoumaru, pero no podía ser posible, Sesshoumaru era un youkai y eso era un problema aunque el ya había muerto, pero entonces eso significaba que su prima era la reencarnación de alguien pero de quien?
-Bueno, ya me siento mejor, gracias Kagome-dijo Marina sonriéndole, Kagome al ver esa sonrisa se sintió extrañamente bien
-De nada, pero bueno, por que no bajamos, Mama, el Abuelo y Souta estaban preocupados por ti Marina.-dijo Kagome
-Oh, claro-dijo Marina mientras se paraba, su semblante aun lucia triste pero al menos ya había dejado de llorar y parecía un poco repuesta
Ambas bajaron las escaleras rápidamente, llegaron a la cocina y se sentaron en la mesa, una al lado de la otra
-Marina, que bueno que bajas-dijo el Abuelo al verla en la mesa
-Si, lamento haberlos preocupado tanto-dijo Marina
-Oh, no te preocupes-dijo Souta
-Gracias-dijo Marina sonriendo levemente
-Bien, a comer, que mañana sera otro día, y creo que tu y Kagome podrán disfrutar un paseo en la ciudad-dijo la madre de Kagome
-Claro-dijeron ambas antes de empezar a comer animadamente.
Luego de comer, ambas se levantaron e inmediatamente se fueron a dormir
Con el pasar de los días Marina, estaba mas lucida, su piel era de un blanco normal y sus ojos, días atrás algo rojizos, dejaban ver un color océano en ellos, su cabello bien brilloso y siempre bien peinado en un trabajoso peinado con unos mechones largos de cabellos sueltos a ambos lados de su cara, en el templo vestía, un traje de sacerdotisa negro y azul marino y cuando salían en la ciudad usaba su uniforme o alguna ropa que había comprado para ella.
-Fin semana antes-
Una semana después de la llegada de Kagome, esta y Marina se encontraban de excursión en una feria. Kagome llevaba el cabello suelto, una remera algo escotada verde oscuro, y una falda negra, que le llegaba hasta arriba de las rodillas. Marina llevaba el cabello recogido con los mechones a ambos lados de su cara, y llevaba un vestido corto de tirantes negro con bordados dorados.
Ambas estaban divirtiéndose mucho, pero por alguna razón, Kagome presintió la presencia de un fragmento de Shikon y tuvo que separarse de Marina, pero esta nada tonta, la siguió, además estaba segura que había sentido una presencia muy rara.
Kagome corría rápidamente, pero no tanto para que Marina no la pudiera alcanzar
-Kagome, que es esta presencia maligna-dijo Marina
-Eh, Marina como me alcanzaste, y puedes sentir presencias-dijo Kagome asombrada mientras ambas seguían corriendo
-Te alcance corriendo, tuve muchos entrenamientos en Londres, entre ellos soy muy buena con la espada y también aprendí a desarrollar velocidad sin esfuerzo alguno y recuerda que soy sacerdotisa Kagome-dijo Marina que corría a la par de ella sin siquiera agitarse.
-Vaya, ya comprendo, bueno, la presencia que se siente es de un fragmento de Shikon-dijo Kagome
-Shikon, la perla de Shikon?-dijo Marina mirándola incrédula
-Si, por que me miras así-dijo Kagome
-Esa perla fue quemada junto con su guardiana hace 500 años, eso no es posible, a no ser que ella allá reencarnado, y por consecuencia, la perla de Shikon se encontraría en el cuerpo de su reencarnación-dijo científicamente Marina, Kagome paro de golpe al escuchar esto, Marina paro lentamente viendo el semblante en realidad agitado de su prima
Kagome la miraba muy sorprendida, Marina sabía algo de la perla de Shikon, o seria solo una coincidencia
-Como sabes eso de la reencarnación-dijo Kagome mientras aun miraba a su prima algo sorprendida
-Por que dentro de mi cuerpo había una perla, la perla de Neitell-dijo sacando una perla de color azul intenso de su bolsillo, Kagome al verla se quedo sorprendida, eso quería decir que ella era la reencarnación de una sacerdotisa, igual que ella
-Ya veo, igual que yo-dijo Kagome
-Entiendo, entonces eres la reencarnación de esa sacerdotisa, Kikyo, no es así-dijo Marina mirándola fijamente, no tenia claro el por sabia todas esas cosas, pero lo cierto era que sabia esos hechos como si los hubiera vivido
-Si-dijo Kagome
-Bueno, sigamos, no estamos lejos-dijo Marina empezando a correr, Kagome rápidamente la siguió, en lo que podía
Marina llevaba un largo trecho de distancia de Kagome y cuando sintió otra presencia en el lugar, pero no era enteramente humana
Kagome se extraño al ver como Marina paraba su andar de pronto
-Que sucede-dijo Kagome una ves llego junto a Marina
-Hay otra persona aquí, y no es humano, al menos no completamente-dijo Marina
-Debe ser Inuyasha-dijo Kagome sin pensar
-Inuyasha?-dijo Marina confundida
-Ah, eh, no te eh hablado de el cierto-dijo Kagome nerviosa
-No, se te olvido-dijo Marina mientras la miraba con burla
-Eh, por que me miras así-dijo Kagome mientras sonreía nerviosamente
-No se, tengo la sensación de que te gusta ese tal Inuyasha-dijo Marina calmadamente
-Ehh-Kagome no sabia que decir
-Bueno, no importa, luego me cuentas, ahora debemos seguir-dijo Marina mientras miraba al frente
Frente a ellas se alzaba una construcción sin terminar, la cual era rodeada por un enorme campo de energía maligna
Continuara
