Cap. 2 La desaparición de Skywalker.


Resumen

... El maestro Kenobi asintió con la cabeza - la pintura era como un imán de la fuerza, creo que Anakin lo percibió más intensamente y por eso fue hasta ella— explicado.
- ¿algo más por decir tienes? - preguntó Yoda. Caleb siempre se preguntó si el viejo maestro verde podía leerles la mente
- las palabras de Dooku las que mebaron - dijo el, Caleb espero con expectación como todos los demás y deseo que este no fuera el momento en el que los maestros decidieran que era demasiado joven para escuchar, antes de que alguien tuviera la oportunidad de echarlo, el maestro jedi continúo - el dijo que el fin estaba demasiado cerca, el fin de los jedi -.

- ¡AHSOKA !- el desgarrado, casi desesperado grito de un muchacho resonó entre la cacofonía de destrucción y oscuridad que invadian el templo .. por primera vez en lo que parecian horas, Anakin fue consciente del entorno que lo rodeaba ... así cómo de la oscuridad asfixiante que los envolvía ..
—Vamos Sabionda— La togruta lo miró consternada, casi cómo si en lugar de su maestro estaba viendo un fantasma .. —Momento de irnos— urgió un poco más, sus miradas se encontraron por una fracción de segundos ..


Época de la República.

Templo Jedi. Lothal.

—Almirante Yularen— reconoció Obi-Wan al comunicador, —este no es un buen momento—. Los disparos enemigos rebotando con fuerza contra el ligero muro en él que se puesto había a cubierto.

—Lamento traer noticias malas General Kenobi— la voz del Almirante crepitó en él comunicador —pero el Crucero está bajo ataque—, Obi-Wan suspiró levemente, sintiendo el golpe de los disparos sobre el muro —hemos perdido bastantes pilotos .. si no saltamos pronto, nos destruirán—.

Obi-Wan miró el panorama caótico que lo rodeaba .. los clones de la 501 y algunos de los equipos de excursión de la 212 combatiendo a los Droides que han llegado a "auxiliar" al Conde .. por supuesto, sin rastros de este último , quien apresuradamente se había marchado .. dejándoles a su suerte.

- General, tenemos los transportes - le recordó Cody, quien finalmente había llegado con los refuerzos de la 212, él Maestro Jedi asintió agradecido ..

—Le enviaré un caza más, Almirante— Obi-Wan hizo una ligera pausa sobre el comunicador, —llegaremos pronto—.

El Almirante resopló al otro lado del comunicador —un solo caza no será suficiente—.

Bajo las centelleantes luces de los rayos láser y los sables de luz.. Obi-Wan sonrió ligeramente —descuide Almirante.. ese pequeño puede salvarnos la vida — dijo.

Una abrupta pausa al otro lado del comunicador y el maestro Jedi aprovechó el momento para redirigir un par de ataques, sobre dos desafortunados Droides de combate que lo asediaban.

—bien General—replicó Yularen poco convencido —estará todo listo para su atraque—

—Kenobi fuera— se despidió, antes de establecer una nueva frecuencia.

— R2, tengo una misión para ti —. él Jedi habló, una vez que escuchó los eufóricos y familiares pitidos de la unidad R2 de Anakin. Él Droide guardó silencio por unos instantes esperando la instrucción.

—únete a la batalla espacial y gananos algo de tiempo—. Con una serie de silbidos, Artoo cortó la comunicación.

—esta hecho— murmuró el Jedi para sí mismo.

Cuando sintió al ligero muro resquebrajarse sobre el, él caballero Jedi saltó a la batalla nuevamente.

—estas distraído— reconoció la maestra Jedi que luchaba cerca suyo —Dooku se ha ido— sentenció él Jedi, sin apartar la vista de los Droides enemigos. La mujer asintió en silencio, cómo si luchará por procesar aquella información, algo que Obi-Wan supuso estaba ocurriendo.

—¿ y Skywalker?— la pregunta de la mujer lo tomó por sorpresa.. por supuesto no se trataba de la pregunta, la ausencia de su antiguo padawan no pasaría desapercibida para nadie de los presentes, especialmente para aquellos que aún podían sentirlo ligeramente a través de la fuerza.. Era más bien el tono calmado de Depa Billaba, que tan frecuentemente, a Obi-Wan le recordaba a su maestro Qui-Gon Jin.

—De alguna manera, Anakin ha frustrado el plan de Dooku— explicó él Jedi, mientras golpeaba a un Droide enemigo —y Anakin a—, hizo una pausa, esperando encontrarle un sentido a las cosas que habían pasado —el.. desapareció—. La mujer permaneció callada mientras desviaba un par de rayos con la ayuda de su sable de luz, aquel que su padawan había recuperado antes del escape de Dooku. Obi-Wan dirigió una última mirada al mural, frente a esté, Rex y otros dos clones de la 501 enseñaban al padawan a desactivar al último de los droides de batalla..

—Señor, las naves enemigas se adentran en la atmósfera— actualizo Cody con cierta urgencia. —¿Cuáles son sus instrucciones?—. Obi-Wan permaneció callado con la vista fija en el mural.. sus pensamientos divididos entre los próximos movimientos y la inquietante sensación de estar siendo observado por él Hijo…

—reagruparnos y salir del mundo sería lo más sensato— sugirió Depa Billaba pensativa —al menos que deseemos esperar una nueva horda de ataque—. El comandante asintió ligeramente.. El ataque de los Droides pudo haber acabado, pero la presencia de las naves enemigas acercándose prontamente, sugerían otra cosa. Obi-Wan se llevó una mano a la barba, pensativo.

—Lo que sea que haya hecho Anakin nos ha dado una ventaja en la guerra— la Maestra Jedi y él clon lo miraron un tanto consternados —pero también ha abierto un misterio nuevo—. Depa Billaba apoyo ligeramente una mano sobre el hombre del Jedi —encontraremos a Skywalker—.

Tal como habían previsto, al solo asomarse por la puerta del antiguo templo, los Droides de batalla desencadenaron su fuego. El fuego de cientos de blasters, liberado violentamente contra las fuerzas de la República era inaudito aunque bastante común en aquellos días de guerra.. cubierto por uno de los anchos pilares y su propia maestra, Caleb Dume observó con aprensión cómo los clones se lanzaban a la batalla contra sus acérrimos enemigos, uno que otro cayendo a lo largo del camino. Depa Billaba y Obi-Wan Kenobi redirigiendo los disparos con la ayuda de sus sables de luz, desde diferentes puntos de la arena de batalla.

Caleb Dume observó con urgencia el interior de la sala principal del templo.. los cadáveres de dos o tres maestros acomodados cerca de la puerta en una eterna espera.. repentinamente, un ruido captó la atención del padawan..

—Roger, Roger— crepitó un Droide desde el exterior del templo.

—Eso significa que estoy a cargo?— graznó otro, antes de que fuera silenciado por lo que pareció ser una explosión en el exterior del complejo.

Depa Billaba dejó de blandir su sable de luz, cuando una figura familiar se aproximó por la puerta..

Él maestro Ploo y sus fuerzas, finalmente habían llegado. Una unidad astromecánica R2 silbó a su lado, orgulloso de sí mismo..

— ¡Maestro Ploo! — saludaron los Jedi al ver al Kel Dor detenerse en la entrada. — como siempre muy oportuno — señaló Biillaba, mientras está y su padawan se acercaban a los maestros Jedi.

La unidad R2 se deslizó hasta el lugar en el que se encontraba Obi-Wan poniendo al maestro Jedi, al tanto de los últimos acontecimientos. Con una de sus pinzas golpeó ligeramente la pierna del Jedi, procurando llamar su atención.. un tanto tembloroso, él hombre se acuclilló para estar a su altura y tocó ligeramente la cúpula del droide.. Los Jedi guardaron silencio por un momento y Obi-Wan no pudo sentirse más extraño y un tanto avergonzado.. por Anakin sabía que Artoo era un Droide singular.. los dedos de sus manos no eran suficientes para contar todas las veces que R2 los había sacado de algún aprieto.. o todas las veces que había demostrado ser un Droide leal.. no solo a Anakin o, a Ahsoka, sino a la 501 y a los Jedi, en particular.

—lo lamento Artoo— murmuró el Jedi. Él Droide permaneció en silencio y por un momento.. Obi-Wan llegó a pensar que se había apagado, quizás, quedado sin carga, pero luego zumbó ligeramente.. casi triste.

—Anakin se ha ido—. Por supuesto que no se había ido, no de la manera en la que lo habían hecho algunos de los clones en ese mismo lugar, pero, de qué otra forma se podía explicar?. —lo encontraremos—, más que para él Droide, era una promesa para sí mismo.

Era Imperial.

Malachor, Templo Sith

—Alejate de mi padawan—. Entre un mar de sonidos estridentes, el susurro del Caballero Jedi fue mortal.. silencioso y corto, pero seguramente amenazante. A pesar de sus sentidos desorientados, la fuerza susurrante a su alrededor y la cegadora luz siniestra que comenzaba a engullirlos, Anakin Skywalker observó a su adversario con cautela.. él Sith, amenazante con una especie de armadura negra.. permaneció estoico por un breve momento, con su sable rojo empuñado, a poca distancia de su cabeza. Pese a la máscara que cubría su rostro, Anakin pudo vislumbrar una ligera confusión en la fuerza. Definitivamente él no era el único que tenía ese sentimiento, a sus espaldas, el Jedi pudo reconocer un breve murmullo saliendo de los labios de su aprendiz —maestro— desorientado y consternado.

Las pesadas respiraciones que había escuchado en aquel "mundo entre mundos" regresaron a Anakin a la realidad, justo una fracción de segundos, antes de que él Sith se lanzara sobre ellos.

Empuñando su sable azul con agilidad, Anakin consiguió refrenar un par de golpes antes de comenzar a propinar sus propias estocadas.

El traje robotizado de su enemigo y las respiraciones mecánicas, le parecieron inquietantemente familiar. Por un breve momento, Anakin pensó en el General Droide de los Separatistas, aunque rápidamente desechó la idea, este misterioso personaje no tenía la horrible tos y definitivamente no deseaba imaginarlo manejando más de un sable de luz. Un par de rocas cayeron cerca de su cabeza, lo que lo llevó a pensar en una nueva suposición.. de alguna manera que no podía explicar cómo si realmente pudiera explicar algo de lo que había sucedido hasta entonces.. él Sith que ahora enfrentaba, era él misterioso Lord Sith que tanto habían buscado.. Cómo Ahsoka lo había encontrado? y cómo había terminado luchando contra él? era algo que Anakin no sabía, aunque pensándolo bien.. era algo digno de ella, cómo su estudiante.

— ¡AHSOKA! — el desgarrado, casi desesperado grito de un muchacho resonó entre la cacofonía de destrucción y oscuridad que invadian el templo.. por primera vez en lo que parecian horas, Anakin fue consciente del entorno que lo rodeaba… así cómo de la oscuridad asfixiante que los envolvía.. los muros desvaneciendose, en el centro de lo que parecía una arena, la luz siniestra alargandose cómo si fuera una especie de bomba de tiempo y grandes trozos de techo colapsando sin piedad. en donde se había ido a meter, Ahsoka exactamente?. Un duro golpe casi mortal lo devolvió a la batalla.. el Sith no parecía querer rendirse, ni siquiera con el mundo cayendo sobre sus cabezas,.. ni siquiera cuando una especie de grieta profunda comenzó a abrirse entre ellos, casi amenazando con engullirlos en las profundidades de lo que parecía ser un especie de templo Sith, más que un templo Jedi... con las respiraciones mecánicas perdiéndose en él barullo y la destrucción, Anakin volvió su atención a su aprendiz, su sabionda..

—Vamos Sabionda— La togruta lo miró consternada, casi cómo si en lugar de su maestro estuviera viendo a un fantasma.. —Momento de irnos— urgió un poco más, sus miradas se encontraron por una fracción de segundos.. antes de que Ahsoka guardará sus sables blancos en su cinturón ¿acaso Anakin había visto bien?.. dándole la espalda a su maestro, Ahsoka comenzó a andar por su cuenta.. con las respiraciones entrecortadas del Sith, en algún lugar detrás suyo.

La mente de Ahsoka corría a mil por hora, mientras sus piernas se movían a grandes zancadas hacia la nave que los había llevado hasta Malachor..

A través de la destrucción y el caos, Ahsoka podía escuchar el eco de las pisadas de su maestro, justo detrás de ella.. su maestro.

El pensamiento removió algo en el corazón de la togruta.. la oscura verdad del destino de su antiguo maestro, pesando con fuerza en los restos del vínculo que una vez compartieron.. un eco que, había estado presente, vivo.. desde la primera vez que sintió la presencia de Darth Vader.. un eco familiar y distinto al mismo tiempo, uno que había luchado por negar con tanta fuerza. Ella había querido negarlo, había querido pensar que su amado maestro, su fiel amigo… su hermano mayor había muerto protegiendo a otros, eso habría sido mejor que saber que, él mismo había traicionado todo por lo que había luchado.. él los había traicionado.

La cegadora luz comenzaba a extenderse sobre ellos, acallando el sonido… quizás si hubieran esperado sólo una fracción más de tiempo, hubiera sido demasiado tarde… con la rampa del espectro subiendo detrás de ellos.. Ahsoka sintió el golpe de la expansión de energía impulsando la pequeña lanzadera fuera del templo y con suerte, del mundo Sith.

—eso no sonó bien— murmuró Kanan con preocupación, desde la cabina. El astromecánico pito algunas palabras antisonantes mientras parecía hacerse cargo de la navegación del transporte.

Ausente de las conversaciones del Droide, él Jedi y él padawan.. Ahsoka se apoyó sobre una de las paredes de duracero, procurando recuperar el aliento.

La mirada rota de su antiguo maestro la seguía aún, mientras salían de la atmósfera del planeta.. la culpa carcomiendola.. mientras uno de sus últimos momentos juntos regresaba a su memoria.. en aquella ocasión, le había pedido que regresara… y entonces, ella lo abandonó. Dieciséis años después, no podía evitar pensar en cómo las cosas pudieron haber sido diferentes si tan solo, ella se hubiera quedado. Quizás, era justamente esa culpa la que la atormentaba en ese momento.. cuando, nuevamente había roto su promesa.. su promesa de no abandonarlo, aunque su propia vida estuviera en juego.. rota, a tan solo un par de minutos de haberla hecho. Y todo porque, de la nada… había aparecido ¿Anakin?.

Ahsoka lo miró de reojo.. mientras se removía un tanto incómodo cerca de la rampa ahora sellada.. viajar cómo pasajero nunca había sido su fuerte, cuando por lo general, prefería estar pilotando una nave. Bajo las leves luces que señalaban él salto al hiperespacio.. Anakin lucía exactamente igual que como lo había visto la última vez al despedirse.. justo antes de aquella misión a Mandalore para capturar a Maul.. aquella misión tras la cual, su vida y la galaxia entera cambiaron para siempre… solo que, esta vez se veía herido y sumamente cansado. ¿Qué estás haciendo aquí? Se preguntó. ¿Por qué cuando las piezas han caído has tenido que aparecer?, ¿Cómo lo lograste?, ¿Por qué siempre tienes que ser el Jedi que se sale de lo normal?

—te ves consternada— musitó él Jedi un tanto perplejo, Ahsoka resoplo consternada era poco… con tantas preguntas y palabras que deseaba dirigirle a su maestro, por primera vez comprendió que no había nada claro para hablar.. su corazón y su mente estaban divididos.. una parte de ella odiaba que él estuviera ahí, temerosa de que se tratara de una bomba de tiempo que amenazara la vida de sus amigos, incluso la del Droide.. enfadada de que apareciera inexplicablemente a romper con todo el control y paz que de alguna manera había logrado juntar con los años.. años de superar una a una, las tragedias que fueron colmando su vida.

—parece que no te alegras de verme, Sabionda—, a pesar del ligero toque irónico en sus palabras. Ahsoka hizo una ligera mueca, percibiendo un tono herido en ellas. Alegré, por su puesto que estaba alegre.. y esa era la parte más extraña de todas.. porque, en verdad estaba alegre.. Alegre de ver a su maestro vivo inexplicablemente vivo … con una firma brillante en la fuerza y no con el vacío amenazante que amenazaba con consumirlo todo, como lo era la firma de la fuerza de Vader.

—ha pasado un tiempo skywito—.

Era de la República.

Hiperespacio, Crucero Jedi, el Resolución

Por primera vez en su vida, Caleb Dume no hizo preguntas.

Caleb no podía imaginarse como se sentiría su maestra sin él, pero podía llegar a pensar un poco cómo se sentiría él sin ella y francamente era mejor no pensarlo, el vínculo que los había unido en el mismo momento que ella había abierto sus ojos para mirarlo brillaba con intensidad y le llenaba de calma y serenidad, aún en el momento que su vida se había visto expuesta, él no quería perderlo y no lograba imaginar cómo el maestro Kenobi se sentía en ese momento.

El Templo Jedi te enseñaba que los vínculos y el apego te exponían al lado oscuro, Caleb en su naturaleza curiosas siempre se lo había cuestionado y había llevado a sus maestros a grandes lecciones sobre cómo la emoción y el apego conducían al egoísmo lo cual era un rasgo del lado oscuro, aún así, Caleb no lo entendió, llegando a pasar horas en los archivos investigando sobre el tema como ensayos para sus maestros, dichos ensayos solo le habían llevado a la conclusión de que todos los Jedi poseían esos sentimientos y de alguna modo los dejaban ir en la fuerza, de nuevo.. Caleb Dume no lo entendió del todo, hasta ahora .

Caleb camino un paso detrás de su maestra en un silencio sepulcral, su maestra caminaba junto al Maestro Kenobi, mientras los clones el comandante Cody y el Capitán Rex caminaban un poco detrás de.. él cerrando el séquito que se dirigía al puente, Caleb observó con entusiasmo el crucero estelar, el Resolución al igual que el Negociador eran una leyenda en el templo.. casi tan grande como los generales y tropas que transportaban, la nave cómo esperaba era grande, ordenada y un tanto fría, Caleb se esforzó por caminar para evitar que el comandante y Capitán chocarán con él, aunque sus ojos no dejaban de recorrer todo centímetro que le era posible, multitudes de clones de naranja y azul trabajaban juntos para llevar a los heridos a ser atendidos otros tantos, se alejaban en la misma dirección en lo que Caleb pensó deberían estar los barracones, Caleb no podía esperar a comandar una legión entera, aunque ciertamente eso tendría que espera, con dificultad logró devolver su mente de regreso a lo que había sucedido en la batalla, su primera batalla había sido diferente a lo que se había esperado, ejércitos droides invadiendo el templo, siendo rehén de un Sith, presenciar la batalla más grandiosa entre el conde Dooku y Anakin Skywalker, pelear codo a codo con leyendas clon, ser arrinconados y rescatados por la 104, había sido….. la mejor experiencia de su vida, esto claro si el caballero Jedi que lo había salvado no hubiese desaparecido.

Tras la extraña desaparición de Skywalker Caleb se había llenado de preguntas, ¿Dónde estaba?, ¿Cómo había desaparecido?, ¿Había sido el plan de Dooku todo el tiempo?, ¿Quién sería capaz de hacer desaparecer al jedi más grande de todos los tiempos?, Más preguntas lo inundaron y por primera vez no hizo ninguna de ellas, recorrieron los pasillos en un silencio sepulcral hasta llegar finalmente al puente.

El puente era incluso más grandioso que el resto de la nave, decenas de clones se hallaban en sus lugares debajo del puente trabajando para mantener el barco en movimiento mientras que el séquito en el que se encontraba se dirigía directamente al holograma donde los maestros Yoda y Mace Windu ya los estaban esperando, aunque Caleb no pudo hacer más que mirar las luces del hiperespacio que se veían a través del puente, aunque por supuesto ya había estado en el hiperespacio muchas veces nunca había visto las estrella desde una ventana tan grande como la del puente.

— Maestra Billaba, Padawan Dume, un gusto verlos a salvo es — dijo el Maestro Yoda, el Maestro Kenobi y la maestra Billaba se inclinaron en una pequeña reverencia y Caleb se inclinó un poco más en un saludo padawan.

—desafortunadamente costó más vidas de las que nos hubiera gustado — dijo su Maestra poco después, Caleb se quedó atrás quietamente, él también recordaba a los centinelas jedi que les habían dado la bienvenida, ninguno había vuelto con ellos y no hablar de los clones que no verían otra batalla.

Caleb captó como Yoda cerró los ojos en una pequeña ola de dolor por los jedi caídos, Caleb sabía que de alguna manera Yoda era capaz de recordarlos a todos, con máscaras o sin ellas.

—¿Qué pasó con Skywalker? — la pregunta del maestro Windu hizo que la piel de Caleb se erizara, aunque el estricto consejero se había convertido en su gran maestro Caleb no había hablado con él directamente más que una o dos veces y aunque tenía una fama estricta que le precedía, Caleb sabía que su fama era aún más grande por sus misiones exitosas, Caleb conocía muy bien algunas historias, la que más le impresionaba era la batalla de Ryloth en la que junto que con el General twi'lek Cham Syndulla habían reconquistado el planeta de las manos separatistas, Caleb tenía tantas preguntas que hacerle al respetado maestro y le costó todo su entrenamiento, temor a ser reprendido y sobre todo, el recuerdo de Skywalker para no hacer preguntas… de nuevo..

— los dioses de Mortis dices — la voz de Yoda sacó al joven Padawan de sus pensamientos y con disgusto notó que se había perdido una parte de la conversación a causa de sus divagaciones, ¿Dioses de Mortis?, Se preguntó.

El maestro Kenobi asintió con la cabeza — la pintura era como un imán de la fuerza, creo que Anakin lo percibió más intensamente y por eso fue hasta ella— explicó.

— ¿algo más por decir tienes? — preguntó Yoda. Caleb siempre se preguntó si el viejo maestro verde podía leerles la mente

— fueron las palabras de Dooku las que me perturbaron — dijo el, Caleb espero con expectación como todos los demás y deseo que este no fuera el momento en el que los maestros decidieran que era demasiado joven para escuchar, antes de que alguien tuviera la oportunidad de echarlo, el maestro jedi continúo — el dijo que el fin estaba demasiado cerca, el fin de los jedi —.

Los ojos de Caleb se abrieron con asombro y un jadeo casi salió de sus labios, los otros maestros no parecían estar mejor, aunque lo controlaban un poco mejor que él y antes de que cualquiera pudiera reaccionar, el maestro Kenobi continúo — después, vinieron susurros de la fuerza, como si la fuerza respaldará sus palabras, inundó mis sentidos y entonces, Anakin desapareció a través del portal — añadió.

El silencio volvió al lugar, Caleb comprendió lo que quería decir, durante la batalla él también había escuchado algo, un susurro sin forma que le insistió y le llenó los sentidos, con cuidado Caleb tocó una bolsa de su túnica, sintiendo la familiar forma de los objetos que la fuerza le había instado tomar, por un momento se preguntó si era el momento de mostrar lo que había descubierto, la mirada de Yoda lo encontró como si él supiera lo que estaba ocurriendo y luego se apartó como si le autorizará a esconderlo un poco más, la mirada del viejo maestro volvió su atención a todo lo demás — inquietante, todo esto es — Murmuró el — meditar en esto, debemos — .

— una vez que lleguen a Coruscant el consejo decidirá que hacer a continuación, Obi-Wan mientras tanto la 212 y la 501 estarán bajo tu mando, el concejo también decidirá lo que se hará con la legión de Skywalker — el maestro Windu instruyó y el maestro Kenobi asintió, momentos después los hologramas de los dos jedi desaparecieron,

Una mano en su hombro le indico a Caleb que era momento de irse, pero Caleb no se movió, su mano volvió a su pequeño hallazgo en su bolsillo y con una mirada al maestro Kenobi, Caleb supo lo que tenía que hacer.

— Rex, vuelve con tus hombres, pasaré en un momento a los barracones para tranquilizarlos — indicó Obi-Wan, dirigiéndose al capitán quien asintió firmemente.

— estarán bien señor, no es la primera vez que el General se mete en algo arriesgado — dijo él, y pronto el capitán y el comandante salieron del puente, Caleb se acercó al maestro jedi antes de que esté se fuera también.

— Maestro — dijo para llamar su atención.

—¿Caleb? — preguntó Depa confundida

Caleb no dijo nada hasta que sacó la mano de su bolsillo — encontré esto en Lothal, la fuerza me susurró que lo recogiera — indicó sin saber claramente a lo que estaba llegando, su maestra miró su mano confundida, mientras que el maestro Kenobi alzó una ceja, tomando uno de los objetos de su mano y lo miraba con cuidado, el pequeño cristal naranja brillo mientras el jedi lo observaba.

— Cuando el Kyber que no es Kyber brille, el tiempo de la profecía estará cerca — recitó el, Caleb se confundió a un más, mientras su maestra parecía pensar en sus palabras.

— ¿Qué es? — preguntó Caleb con curiosidad,

— esto que tienes aquí son cristales Kohlen — explicó, regresando el cristal a la mano de Caleb donde se encontraba otro — son muy parecidos al Kyber, incluso pueden generar una hoja naranja— explicó, los ojos de Caleb se iluminaron ante la maravillosa idea, ya quería ver los rostros de sus compañeros cuando vieran su sable naranja — sin embargo… no cortaran nada — añadió el jedi y Caleb se preguntó si lo decía por experiencia, cuando una sonrisa apareció en su rostro, Caleb se entristeció, aunque aún así guardo los cristales, aunque había algo que aún lo molestaba, el susurró de la fuerza había sido tan intenso, no podía creer que sólo fuera para encontrar una variante de cristal Kyber que no cortaría droides. Entonces...

— ¿Qué profecía está por cumplirse? — preguntó y Obi-Wan se puso serio.

— la del equilibrio de la fuerza — dijo el seriamente, Caleb quería preguntar más cuando la mirada pocas veces severa de su maestra lo detuvo.

— solo esperemos que sea de la forma que esperamos — dijo ella y de nuevo, Caleb no preguntó más, con una última mirada a los Kohlen.. Caleb espero que su maestra tuviera razón.

Sereno. Palacio del Conde.

—Eso es inoportuno— la decepción del Sith se filtró a través de sus arrastradas palabras, —me has fallado, Darth Tyranus—.

Sus palabras enmudecidas por un repentino viento que se precipitaba en la habitación poco iluminada.. Por un instante, Dooku pensó que se trataba de la ira de su maestro desbordándose en los elementos de la naturaleza, a pesar de estar separados por sistemas y mundos.. Bajo la capucha, él Sith permaneció estoico, inamovible, apenas dejando ver un fragmento de su descompuesto rostro.

—Sin embargo, aún tenemos una oportunidad—, una ligera pausa, meditativo —asumo que has tomado el templo Jedi —.

El Conde asintió ligeramente —por supuesto, Maestro—. sus palabras fueron más seguras, firmes, —tenemos acceso libre al templo, Grievous fue a retenerlo y a someter al resto del planeta—. él Conde hizo una pausa, esperando que las palabras se asentaran entre el silencio y la penumbra, —los Jedi no podrán entrar.. y, yo.. descubriré el secreto detrás de Mortis—, explicó complacido, al menos.. con él mural en sus manos, había una forma segura de aprender él anhelado secreto. Al huir cómo los cobardes que eran, los Jedi les habían dejado un elemento importante..

—No te molestes Tyranus — intervino Sidious repentinamente. —Skywalker es muy predecible—, una ligera mueca se asomó debajo de la capucha.. una combinación de desprecio y burla —irá a donde sus amigos estén en peligro y donde eso sea — él antiguo Sith detuvo sus palabras abruptamente, cómo si estuviera sopesando algún especie de detalle que Thyranus pasaba desapercibido… un detalle que estaba resignado, su maestro no le revelaría.. —yo me encargaré de usarlo en mis propósitos ya sea en el pasado o futuro—.

—¿qué hacemos con el templo, maestro?— preguntó el aprendiz Sith tras una alargada pausa de su maestro.. si no buscaría develar el secreto de los dioses de Mortis, continuarian reteniendolo? ¿Lo destruirían?

—resguardarlo— ordenó Sidious —fortifica tus ataques, causa caos en la galaxia.. lo necesario para que los Jedi se olviden de ese templo—, una grotesca mueca asomándose debajo de la capucha —y.. abandonen a Skywalker—.

Causar el suficiente caos para entorpecer la búsqueda de Skywalker no sería una tarea difícil, fácilmente suponía que ni siquiera necesitaban de una guerrera, para que los Jedi abandonaran al Elegido.. Los rumores del descontento de algunos miembros del Consejo sobre el aprendiz de Kenobi era frecuentemente escuchado en los rincones más sombríos de la galaxia…

—Kenobi buscará a su antiguo aprendiz— le advirtió él Conde, recordando la insolencia con la que esos dos solían trabajar. Con el motivo suficiente, Kenobi podría ser un gran inconveniente en sus planes, si no era tratado adecuadamente.

—Obi-Wan Kenobi— repito el nombre con despreció —es demasiado buen Jedi para ir en contra del Consejo—. Sidious detuvo sus palabras un momento, antes de lanzar una sutil amenaza —y, yo me encargare de que el consejo no autorice la búsqueda de Skywalker—.

Dooku asintió ligeramente, atento a las palabras de su maestro — después, tu puedes hacer lo que quieras con él— Sidious estaba subestimando a Kenobi y esa podría ser su ruina… si Dooku jugaba bien sus cartas podría volver a Kenobi de su lado y juntos destruirán a Sidious,.. sí, el convertiría al último aprendiz de Qui-Gon Jinn — ahora vete y no me falles Tyranus, no acepto el fracaso — concluyó Sidiouis sacando a Tyranus de sus pensamientos.

—Si, Maestro— con una última inclinación la transmisión se cortó.

Época del Imperio.

Hiperespacio. Espectro.

—Sabionda y Skywito— repitió él chico de cabello azabache, mientras hacía un duro esfuerzo por no soltar una carcajada —Hey, Kanan...— se volvió hacia un hombre alto con máscara —podemos tener apodos graciosos también?—. el nombrado resoplo ligeramente bajo la máscara.

Ignorando la diversión del muchacho, él hombre centró su atención en los recién llegados.. su postura firme mostraba serenidad aunque a través de la fuerza, Anakin podía ver que era solo un espejismo… la firma del hombre era punzante y un tanto desordenada.. cómo si recientemente hubiera estado al borde del miedo y él dolor.. —¿Quién eres tú?—. Sus palabras fueron directas, justo antes de centrar su atención en la dirección en la que se encontraba Ahsoka —creía que no traerías más "amigos"— un ligero resentimiento en aquella última palabra —de Malachor—.

—MALACHOR!—. Exclamó Anakin angustiado, —¿Qué hacías en Malachor?—.

—nada que debas saber— le respondió el hombre un tanto alterado. Anakin lo miró de mala gana, él hombre comenzaba a frustrarlo —por supuesto que debo saber—, hizo una ligera pausa, señalando a la togruta —ella es mi padawan—.

Un repentino silencio invadió la cabina, roto con un brusco movimiento de la lanzadera —¿quien está piloteando esta cosa?— Anakin se quejó, apenas manteniéndose en pie —un horrible astromecánico— respondió el chico un tanto irritado. Desde la navi-computadora, un astromecánico oxidado y sucio replicó con pitidos groseros.

—tu padawan?...— replicó de pronto él hombre, sin tomar importancia de la discusión que comenzaba a suscitar entre él chico y él Droide —Skywalker?— preguntó dubitativo —.. eres Anakin Skywalker?—. Anakin asintió ligeramente, ignorando el hecho de que él hombre no podía verlo —y ustedes son Jedi también— reconoció poco después. —Kanan Jarrus y Ezra Bridger— presentó Ahsoka, más relajada.

—no eres un poco joven, para ser él maestro de Ahsoka?— cuestionó Ezra, mientras se tallaba distraídamente un punto quemado de su pantalón.

—Supongo, pero—, Anakin miró a su aprendiz de reojo, con toda la adrenalina de la batalla y la confusión que lo había seguido desde su encuentro con Dooku, Anakin Skywalker no había reparado en detalles menores, cómo él hecho de que, además de su altura, habían más cosas que no había notado en Ahsoka antes.. detalles que causaban grandes diferencias con la Ahsoka que él recordaba, su Ahsoka..

Su firma en la fuerza y su voz seguían siendo muy similares, sin embargo.. sus ojos no brillaban de la misma manera.. los ojos de su "hermana" reflejaban entusiasmo y emoción, mientras que los de esta Ahsoka, parecian serios y llenos de experiencia… Ella también era mucho más alta de lo que recordaba.. su cara, antes un tanto redonda ahora era afilada y sus marcas más alargadas, sus montras y lekus eran mucho más largos desde la última vez que la vio.. definitivamente, era muy diferente a la última vez que se habían visto…

—Ahsoka… has crecido — murmuró Anakin sin saber de qué otra forma podía expresarlo, ¿cómo había crecido tanto?, solo habían pasado unos meses..

— eso tiende a pasar con el correr de los años— dijo ella encogiéndose de hombros.

— ¿años? — Anakin se sentó en uno de los asientos de pasajeros, sin poder encontrar un sentido a sus palabras… la última vez que había visto a Ahsoka, ella había dejado la orden.. ella seguía siendo una joven valiente aunque pequeña.. ahora, solo unos meses después. Ahsoka había crecido.. mucho..

—¿Qué es lo último que recuerdas?— la voz de Ahsoka era tranquila casi maternal cuando se sentó a su lado, en él otro asiento de pasajeros.

—estábamos en Lothal— Ezra saltó ligeramente ante la mención del mundo —En el templo Jedi.. luchando contra Dooku—. Ahsoka bajo la cabeza con un murmuró —no me ayuda mucho—.

Entonces, Ahsoka hizo una pregunta extraña —hace cuánto tiempo me he alejado de la Orden? —.

Anakin alzó su cabeza para mirar fijamente a su antigua aprendiz, la que ahora parecía ser mayor que él.. —ocho.. quizás nueve meses—.

Kanan y Ezra esperaron expectantes, un tanto ajenos a la conversación que se desarrollaba frente a ellos. Entonces, Ahsoka respondió un tanto cortante —Han pasado dieciséis años. —

—dieciséis años?—replicó Anakin consternado, recibiendo un ligero asentamiento de la togruta.

—desde la última vez que te vi...—ella hizo una pausa alargada, casi cómo si estuviera buscando algo más para decir, antes de quedarse completamente callada. Anakin la miró conmocionado, ¿Futuro? ¿16 años? ¿Cómo era eso posible?

—viajes en el tiempo— replicó Ezra en cierto momento, tras seguir la conversación con cuidado, —¿son posibles?—. Kanan se encogió de hombros ligeramente, mientras Ahsoka se levantaba con cuidado, Chopper no era el mejor de los pilotos que digamos.. —con los años, he visto muchas cosas extrañas a través de la galaxia.. y la fuerza —. Sus palabras eran un tanto misteriosas y a Anakin, no se le pasó de vista ese detalle —suenas cómo él consejo Jedi— río por lo bajo. ignorando a su maestro. Ahsoka reflexiono en voz alta —es posible que te hayas cruzado con una de esas cosas extrañas de la Fuerza—.

La pintura de los dioses de Mortis regreso a su memoria por un momento, quizás, Ahsoka no estaba tan errada —debes enseñarme a hacer eso— salto Ezra, con él entusiasmo brillando en sus ojos azulados, —se imaginan todo lo que podría hacer si viajará en él tiempo? —.. sus manos frotándose con una cierta malicia. Anakin no necesito leer los pensamientos del chico para darse cuenta que sus aspiraciones no pasaban de jugarretas y evitar ligeras tragedias adolescentes. Kanan resoplo detrás de la máscara conociendo los pensamientos de su aprendiz —o evitar tu nacimiento— le reprendió cansadamente. —Esos son los peligros de los viajes en el tiempo —.

Ezra dejó de frotar sus manos, un tanto desilusionado —por supuesto — gruñó.

—antes eran imposibles y ahora.. —el muchacho se cruzó de brazos consternado —hay una lista de las cosas que se deben y no deben hacer—.

—Kanan tiene razón— comentó Ahsoka pensativa, dirigió una rápida mirada a su maestro —por ahora, no hay nada que podamos hacer—. Suspiro sonoramente , justo antes de dirigir su mirada al Jedi y al padawan —volvamos a Attollon.. seguro que Hera está preocupada por ustedes—, hizo una ligera pausa, volviendo su atención a su maestro —y hay alguien que querrá verte—.

En algún lugar del hiperespacio. El Ejecutor. Cámaras de Vader.

Envuelto en la negrura de la sala, Darth Vader se arrodilló ante el holograma de su maestro, sus respiraciones mecánicas rompiendo el silencio.

— ¿Cómo fue tu misión Lord Vader? — la voz del antiguo Sith llenó la sala, mientras su mirada amarilla y penetrante se centraba en su aprendiz..

—La alerta del inquisidor era cierta, mi maestro, Ahsoka Tano estaba en Malachor — informó mecánicamente. .

—Ah, sí— recordó brevemente la figura encapuchada —Ahsoka Tano— una mueca grotesca asomándose entre los pliegues de la capucha —la líder Jedi de la Rebelión.. —. La figura del holograma hizo una ligera pausa, —y una figura importante de tu pasado, me imagino que te has ocupado de ella — comentó con aparente tranquilidad,

Vader inclinó aún más la cabeza cubierta por su casco negro — lamento informar que Tano sigue viva, Maestro—. El Emperador hizo una mueca de disgusto

— ¡3 Inquisidores muertos! y ¿tú no pudiste encárgate de unos Jedi carentes de entrenamiento como recompensa por ese fracaso? — regañó el emperador, agitando su mano levemente, levantó a Vader del suelo e hizo que por un momento se retorciera de dolor — ¿por qué no completaste tu tarea? — preguntó, justo en el monte él que dejó caer a Vader.

Arrodillado y sin alzar la vista, Vader se atrevió a responder —lamentablemente tuvo ayuda—. el aprendiz Sith hizo una ligera pausa, esperando que su maestro decidiera atacarlo… lo cual, para su sorpresa no ocurrió.. de hecho, el holograma del Emperador lo miraba atentamente, esperando que continuara. —Anakin Skywalker de hace 16 años está aquí—.

Una sonrisa torcida y poco agradable se asomó debajo de la capucha de su maestro, casi cómo si hubiese estado esperando aquella noticia…

—Bien, bien, entonces deberemos incluirlo en nuestros planes — la sonrisa desquiciada no desapareció de su rostro.

Época de la República.

Sala del Consejo. Templo Jedi. Coruscant.

Obi-Wan volvió a su lugar después de que el informe había sido entregado al alto consejo, él padawan Dume fue despedido momentos después para discutir lo que sucedería a continuación y la maestra Billaba permaneció de pie firmemente frente a las puertas esperando también lo que vendría.

Los maestros se miraron inquietos mientras el silencio reino en la cámara.

— inquietante esto es — dijo el maestro Yoda después de un momento — la sombra del lado oscuro acechandolo todo está —.

— no podemos pensar en creer las palabras de Dooku — fue la respuesta cerrada del maestro Kolar, Obi-Wan suspiro, había anticipado que todo volviera a Dooku.

— tal vez sea improbable, pero no podemos descartarlo — intervino Obi-Wan llamando la atención. — al comienzo de las guerras clon, Dooku dijo que había alguien moviendo los hilos en el Senado ¿No es eso lo que intentamos descubrir ahora? — los maestros se miraron y Kolar enmudeció, Billaba, que solo había escuchado la declaración de Dooku mientras ella había estado en el concejo 3 años antes permaneció sin inmutarse.

— aunque comprendo la importancia de descubrir lo que quiso decir Dooku, creo que hay otra cosa muy importante — comentó Shack ti poco después.

Ploo asintió — ¿Qué haremos para encontrar al Caballero Skywalker? — preguntó, Obi-Wan se alegró de que el tema volviera por fin.

— necesitamos un asedio a Lothal — declaró Windu rápidamente y si Anakin estuviera ahí, Obi-Wan estaria seguro de que se habria sorprendido, Anakin siempre había visto a Windu como un jedi estricto que nunca lo había aceptado completamente, Obi-Wan no lo veía así, sus años trabajando cerca de él, le habían demostrado que su preocupación siempre estaba y estaría en cada uno de los que habitaban el templo jedi, incluyendo a su extravagante amigo.

— si su desaparición involucra un misterio jedi tal vez de veríamos llevar a la maestra Nuu — sugirió Mundi.

— la 501 y 212 estarán ahí, llévate también a la 187.. Maestro Ploo, usted y sus pilotos pueden ayudarnos con el bloqueo— sugirió Windu, Obi-Wan escuchó con atención, tal vez el misterio sería más complicado pero con la maestra Nuu y sus propios recuerdos de Mortis, seguro podrían llegar a algo.

El plan comenzaba a cobrar vida cuando un centinela entró por las puertas junto a Billaba, este se acercó directo a Yoda y Windu con un mensaje, tras un asentimiento de Yoda, un holograma cobró vida en medio de la habitación.

— Saludos, maestros Jedi — saludo cortésmente Breah Organa, la Reina de Alderaan.

—Reina Breha, es un gusto verla — saludo Obi-Wan en nombre de sus compañeros Jedi.

— Me gustaria que está llamada fuera en condiciones menos hostiles — declaró Breha con calma y determinación en su voz, aunque por la implicación de sus palabras esa solo podría ser una fachada

—¿Algo malo en Alderaan ha pasado?—preguntó Yoda

— me temo que los separatistas han ido muy lejos, fuerzas enemigas han puesto a Alderaan bajo ataque , es solo cuestión de tiempo hasta que tomen mi palacio, somos un mundo pacífico, no tenemos armas para defendernos, necesitamos su ayuda — declaró la Reina, ninguna pizca de terror en su voz.

— los separatistas se están volviendo más osados ¿atacar un planeta del núcleo? — exclamó el holograma de Luminara, esta guerra estaba durando demasiado.

— ¿por qué harían esto?, Alderaan es un fiel apoyo en los esfuerzos de restaurar la paz — cuestionó Ki-Adi Mundi,

mientras hablaba, otros tres hologramas aparecieron junto al de la Reina

— es esa la razón de su ataque — intervino el holograma del Senador Organa, por un instante Bail y Breha compartieron una mirada rápida, llena de alivio por que el otro estuviera a salvo y prontamente volvieron a sus roles.

—Senador Organa, Canciller, Senadora Amidala— los reconoció Windu asintiendo con la cabeza a cada uno, los políticos asintieron hacia ellos —Maestros Jedi — saludaron al unísono.

sin tiempo que perder Organa prosiguió con su declaración — No solo Alderaan ha caído bajo ataque, otros planetas cuyos senadores apoyan las regulaciones para restaurar la paz están siendo atacados simultáneamente—. Los Jedi compartieron miradas preocupadas entre ellos, y Obi-Wan se acerco aun mas en su asiento y rasco su barbilla pensando en los acontecimientos.

—Es un esfuerzo para disuadir a los Senadores de su voto, me temo — intervino el Canciller con preocupación en su voz.

— entonces han armado este caos como un esfuerzo político — declaró Obi-Wan, comprendiendo la relación del reciente ataque con las próximas votaciones en cuanto a tratados de paz… A Obi-Wan realmente no le gustaba la política, siempre habían personas que sacaban ventaja de las desgracias de otros, pero llegar al punto de ataques armados a planetas pacíficos para ganar la batalla, eso era despreciable.

Padme Amidala asintió con la cabeza y se dirigió a los Jedi — Me temo que esas son las razones, si ellos demuestran que la República no es capaz de defender sus planetas más allegados a ella, los sistemas que aún tienen dudas podrían dejar la República — explicó. Mace Windu entrecerró los ojos al declarar —estaríamos perdiendo la guerra —. con esa declaración se hizo el silencio.

— Alderaan no dejará la República — declaró la Reina firmemente, tras una mirada compartida el Senador Organa asintió de acuerdo, Breha miró al consejo nuevamente — pero si no se detiene este ataque... me temo que seremos sustituidos por un gobierno que apoye a los separatistas —.

— Después de esto no habrá muchos que querrán acuerdos de paz, Chandrila, Corelia, Hosnian Prime todos atacados simultáneamente — continuó Bail tratando de no pensar en la posibilidad de que la reina, su esposa, fuera derrocada, matándola o echándola en una celda.

—Necesitamos más legiones comandadas por Jedi para rescatar esos planetas— insistió el Canciller Palpatine.

—Me temo Canciller, que nuestros números están disminuyendo, tenemos algunos Jedi de baja médica, algunos han muerto y otros han dejado la orden, los otros están esparcidos por toda la galaxia, con nuestros números no podemos hacer los próximos asaltos, los maestros que quedan en el templo se encargan de los iniciados, y recientemente también hemos perdido al Caballero Skywalker— informó Windu al canciller, sus numeros no serian suficientes.

— ¿el caballero Skywalker? — preguntó la senadora de Naboo, por un momento Obi-Wan notó la preocupación brillando en sus ojos... pero de un momento a otro, ella estaba tan seria como antes.

— el desaparecido ha — declaró el gran Maestro de la Orden Jedi.

— ¿cómo es eso posible? —preguntó el Canciller con evidente preocupación.

— aún estamos tratando de resolverlo — respondió Windu

— oh es una lástima,— comentó el canciller, él lo pensó por un momento y como si fuera algo muy difícil de decir el continuo — sin embargo, es imperativo resolver los conflictos actuales, el Caballero Skywalker lamentaría mucho la pérdida de tantos sistemas por su búsqueda.

Padme, por tan solo un segundo pareció horrorizada al igual que Obi-Wan, Deppa y otros cuantos Jedi además de los Organa, justo cuando Billaba estaba por dirigirse al Canciller sonidos de blasters vinieron del holograma de la Reina de Alderaan

— ¡Majestad, han tomado el palacio, tenemos que sacarla de aquí! — la voz de un hombre resonó, posiblemente enfrente de Breha.. por el holograma escucharon sonidos de blaster y pasos simultáneos, el holograma fue interrumpido dejando una horrible sensación en todos los presentes.

— Breha — Bail dijo en un susurro, con los ojos muy abiertos por la impresión y preocupación, después de un momento salió de su miedo y con determinación se dirigió a los presentes —Hagamos lo que hagamos... yo mismo viajaré a Alderaan con o sin refuerzos —.

—Refuerzos enviaremos— declaró Yoda, Bail le dirigió una mirada agradecida —Si me disculpan— dijo Bail y una vez que los otros asintieron con la cabeza, el holograma del senador desapareció.

—en este conflicto ayudaremos— declaró Yoda en dirección al Canciller y la Senadora que permanecieron en la reunión

—Gracias maestros Jedi — ambos dijeron y momentos después también sus hologramas desaparecieron.

—Nos han enrolado en otro juego político— declaró Fisto negando levemente con la cabeza, otros maestros imitaron su gesto.

—Nublado todo, por el lado oscuro está— Yoda dijo —esta guerra, a su final, debe llegar - los otros maestros asintieron,

Mace Windu reflexiono por un momento antes de continuar - Skywalker tendrá que esperar - dijo, antes de dirigirse a Obi-Wan - Maestro Kenobi, llevarás a la 212 y la 501 a Alderaan, es imperativo rescatar a la reina y si es posible recuperar el planeta— declaró,

Obi-Wan asintió con la cabeza no muy convencido, el Jedi mayor se dirigió luego a Koon —Maestro Ploo, usted se encargará de Corelia— Ploo asintió - yo me encargare de Chandrila— prosiguió Windu

- a Hosnian Prime, ir yo debo - Yoda acompleto.

—Está decidido, podemos terminar esta sesión. - Windu dijo y la sesión del consejo se dio por terminada.