De nuevo reitero que este fanfic prácticamente no tiene corrección, sale tal como lo escribo, si no te gusta no necesitas leerlo, aún así espero en un futuro hacer las correcciones correspondientes.
Naruto no me pertenece y gracias por leer.
Shino: Lo que arrastramos.
I
Cuando tenía tres años su padre dijo que no tenía emoción ni disciplina, su madre se enfado por juzgar a un pequeño de 7 años, un año después llegó Torune, 3 años más que él, era joven, disciplinado y tenía muchas ambiciones sobre lo que lograría más tarde, se convirtió muy rápido en el hermano mayor genial al que Shino imitaba y en quien aspiraba a ser algún día, un joven que fue apadrinado por Shibi y su mujer después de un escándalo en su familia.
Los clanes en Konoha eran comunes, grupos de familias poderosas que aún en la época actual vivían en sus propios vecindarios y tenían sentido de camaradería por su apellido y sus rasgos, en Konoha, pocas eran las personas poderosas que no pertenecían a un clan por esa razón era común que hubieran todo tipo de disputas cuando un miembro de cierto clan asendia en, por ejemplo, la política. Pero esas eran cosas generales… cosas que todos sabían.
Lo que se hablaba poco era los problemas internos de cada clan un claro ejemplo que se ventilaba comúnmente porque no existía manera de ocultarlo, era el racismo de los Hyuga por cualquier otro tipo de raza, la belleza enigmática y delicada del cabello lacio largo, la piel pálida casi rayando a lo enfermizo y los ojos incoloros, fue alabada tanto a través del tiempo que los Hyuga sólo se casaban entre ellos y miraban por debajo al resto. Shino estaba gratamente sorprendido con que Hinata, hermosamente Hyuga como era, parecía la persona más sencilla y tranquila que conocía, por supuesto sus modales al comer y hablar eran prácticamente de la realeza, pero aquello sumado a su personalidad noble la hacía lucir como una princesa, Hinata Hime, se había encontrado diciendo. Bien, se estaba desviando del hilo de sus pensamientos hacia ella de nuevo…
Como decía, los problemas del clan Aburame eran más fáciles de cubrir al ojo público pero no inexistentes, en su clan eran extraños los nacimientos femeninos, todo partía de un mito sobre cómo en la antigüedad las mujeres Aburame se paracitaban de un bicho que cambiaba el sexo de niña a niño para así rendir de manera más exitosa durante la guerra, aquello, si es que era cierto, terminó siendo contraproducente, aunque Shino no le tenía fe a esa teoría ni a las muchas historias sobre los Aburame siendo huéspedes de bichos, gusanos y alimañas que servían en el arte mortífero ninja, no podía negar el aprecio casi entrañable que tenía la mayoría de los Aburame a la investigación, siempre tendían a usar objetos de la naturaleza para hallarle soluciones a problemas complicados, también estaba el hecho inegable de que no nacían muchas mujeres en el clan, no parecía un problema grande, pero el orgullo de los clanes radicaba en su linaje y de no ser por los fuertes genes Aburame hoy en día no tendrían características distintivas.
Solo eran problemas menores comparado a otras cosas, pero por esta simple razón las niñas nacidas en su clan eran adoradas por toda la familia y las mujeres eran cuidadas y protegidas pues se decía que debido a los genes que contenían dicho parásito, no solo tendrían barones si no que los embarazos eran riesgosos.
Era algo que por más que las grandes cabezas Aburame se juntan para tratar de hallar solución solo tenían que resignarse a delegar la responsabilidad a la genética.
Así que, Shino no tuvo que preguntar se enteró muy rápidamente, la madre de Torune murió por complicaciones de parto y su padre, sintiendo que fue su culpa por embarazarla siendo ella una Aburame no soporto la depresión y dejó al niño con personas que creyó que lo amarían más, al final Torune estuvo en casas de acogida hasta que Shibi se enteró del asunto.
Hinata no era Aburame, pero Shibi le contó sobre lo poco que conoció sobre Hana Hyuga, una mujer similar a su propia madre quien perdió su vitalidad después de su primer parto y se volvió aún más débil al segundo.
¿Qué si la responsabilidad de un hijo enfermaba a Hinata?
¿Qué tal sí como las mujeres de su clan heredó las afecciones de su madre?
¿Qué si terminaban cómo Shibi y Karime o Hiashi y Hana…?
Todos estos eran pensamientos, cavilaciones que vinieron a él después de pasado el calor y emoción de entender que Hinata no odiaba la idea de tener hijos, bien, eso le pareció perfecto, honestamente, la queria como mujer, que los niños fueran establecidos como algo posible en ese momento significaba que como hombre no le resultaba desagradable a su esposa, que estaba dispuesta a dormir juntos y llevar su hijo, no podría existir una declaración más clara que esa para dejar en evidencia que su esposa estaba de acuerdo con su unión y deseaba dar lo que pudiera para hacerlos funcionar… Aun era muy pronto para pedir cosas, así que en vez de adelantarse a los hechos su mente inquieta empezó repasar cada detalle… y fue inevitable que la historia de Hana Hyuga no apareciera.
Como gajes del oficio para un investigador estaba acostumbrado a hacerlo con todo, sobreanalizar volver a los lugares incómodos para no perderse de nada solo por sus propios conceptos establecidos, eso le llevó a pensar que aunque le dijo a Hinata que definitivamente quería a sus hijos propios ahora estaba condenadamente seguro de que la mujer que estaba aprendiendo a amar valía más que cualquier niño que aún no fuera concebido.
II
Después de que Hinata charló brevemente con su madre ella se despidió y él con su padre tuvieron una pequeña charla después de dejar a su madre dormida.
–Parece que todo va bien de su lado.
–Hinata es fácil de tratar, es una mujer amable- reconoció como una simple observación pero Shibi sabía ver debajo del rostro inexpresivo de su hijo. –Por otro lado papá ¿porque no le dijiste que fue un matrimonio arreglado?- para el Aburame menor tampoco pasó desapercibido como su madre trataba a Hinata casi con el cariño que derramaria para su propia hija.
–Tratas a tu madre como si fuera tonta- escupió Shibi –Lo sabía desde el momento en que anunciamos la boda, sin noviazgo, sin compromiso, no hay hijo de Karime Aburame que actúe de forma tan irracional solo por una mujer.
–Entonces.
–Ella también noto que la quieres.
Las palabras le hicieron reflexionar sobre cómo se vería para el resto, tal vez en el pasado nunca se había interesado por nadie más, pero pensó que era natural prestar atención a tu esposa si te casaste, es más, a menudo pensaba que no hacía suficiente, no organizaba regalos como Kiba a sus novias, no adelantaba montañas de trabajo como Shikamaru para pasar días enteros libres, tampoco llevaba la cena de un restaurante elegante para que su esposa no tuviera que cocinar como Choji…
Pero tal vez para sus propios estándares sobre cómo tratar al resto el aprecio con el cual se refería a Hinata delante del resto de personas era más notable de lo que pensaba, solía mencionarla demasiado últimamente, es porque siempre veía algo aquí o haya que le recordaba a ella, los arreglos florales, los olores cítricos, también la vainilla, cuando entraba a una panadería lo primero que hacía era buscar instintivamente rollos de canela aunque no fuera a comprarlo, se encontraba detallando como un maniático los componentes del shampoo de lavanda, o el jabón de avena marca Hyuga, y no podía evitar mencionarle a otros si estaban usando esa marca porque (esa le gusta a mi esposa) se veía hipnotizado en las mañanas cuando la encontraba en la sala de estar trenzando toda su impresionante mata de cabello, se había fijado que por temas de practicidad muy pocas mujeres preferían dejarlo tan largo, así que cuando veía a alguien más con ese largo sentía un nuevo respeto por todo el trabajo realizado, o lo adorable que era cuando llegaba a casa y ella tenía su flequillo en un rodete, en ese momento no pudo evitar ver a una pasante medio dormida con uno de esos rollos pegados a la cabeza sosteniendo su flequillo, (Mi esposa también usa eso constantemente, ahora me pregunto si lo lleva al trabajo) la chica se sonrojó y acto seguido se avergonzó por ser pillada con el trabajo a medio hacer, pero Shino no dijo nada al respecto y siguió su camino.
Ahora que reflexionaba sobre más escenarios similares se sonrojó y su padre resoplo un par de palabras sobre lo tonto que era y puso marcha a la puerta.
–Quiero hablar un poco con mi nuera.
–No la pongas nerviosa ¿porque? Porque Hinata es tímida.
Y de nuevo se regañó un poco por haber usado ese viejo hábito al hablar con su padre pero Shibi solo rió marchándose.
Cuando era niño pasaba mucho tiempo hablando consigo mismo, lo hacía como parte de su aprendizaje, se preguntaba y se contestaba a sí mismo hasta el punto que usaba aquello en conversaciones, su padre le reprendió sobre aquello llamándolo un mal hábito a pesar de que su madre luego regañaba a Shibi por ser tan estricto… no lo hizo más pero finalmente cuando estaba nervioso era algo que no podía controlar.
Ya sea que hablaran mal de Hinata, o que Hinata fuera puesta en un aprieto ¿por qué? Dios mío, es porque estaba jodidamente enamorado…
III
Había algo que le estaba molestando… de hecho a Shino le molestaban las cosas que no estaban bajo su control, no de forma obsesiva ni controladora, más bien era una cuestiones de orden, se sentía nervioso cuando no sabía exactamente porque razón pasaba cada cosa, como pasaba y porque pasaba, él suponía que eran gajes del oficio, pero parece que estaba demostrado que aplicaba eso a cada aspecto de su vida pues estaban llegando al primer mes de casados y había algo que lo ponía nervioso siempre que tenía un nuevo mensaje de Clarisse anunciándole que de nuevo solo se llevo su ropa sucia, sin contar sábanas, que encontró la cocina limpia, la nevera abastecida la sala sin polvo, los baños impecables y los patios perfectamente arreglados.
Bien, al inicio le pareció una buena cosa que Hinata se familiarice con su casa (la casa que escogió para ella) y con la cual estaba satisfecha (y él levemente orgulloso) por lo que no respondió nada a Clarisse y le consignó lo correspondiente por mantener su ropa limpia, pensó que una vez empezará su trabajo Hinata finalmente dejaría a un lado las tareas del hogar a Clarisse.
Pero Hinata llevaba cinco días como la nueva Gerente de InoJ Deco City y seguía con las tareas del hogar como si contará con todo su tiempo libre.
Eso no estaba bien.
Tenía que admitirlo, le encantaban los olores cítricos con los que Hinata lavaba la casa, las cortinas olían a manzana verde, los platos a limón, el piso a citronela, el baño, Dios no sabía qué era ese olor pero lo amaba.
Cuando preguntó, ella respondió algo sobre guayaba agria, usaba un desinfectante con ese olor para lavar los azulejos, dijo que el gusto por ese tipo de olores nació después de ir a vivir sola, encontraba que su olor favorito (la vainilla) llegó a ponerla incómoda cuando estaba por toda la casa, como si algo se estuviera horneando constantemente, lo mismo pasaba con el olor a canela en el baño, en cambio los olores cítricos daban la sensación de limpio y refrescante.
Shino Aburame se sintió completamente embobado en ese momento escuchándola hablar, incluso más cuando ella mencionó que en un viaje encontró un delicioso ambientador de maracuyá y es lo que tenía en su estudio, honestamente no estaba interesado en la variedad de olores cítricos que existían en el caribe, solo quería que siguiera moviendo sus afelpados labios rosas hasta terminar y entonces luego de toda esa estimulación hacerle cumplidos (besarla)
Dios se estaba alocando un poco.
Es decir, sí, es su esposa, pero aún ni siquiera dormían juntos, tuvo esa conversación vergonzosa con Kiba, desde ese momento no podía evitar pensarlo de vez en cuando.
Poner sus labios sobre los pequeños de ella, Dios se sentía tan sucio y emocionado a la vez, no era un príncipe para la princesa, Shino solo era el raro de los bichos…
–Pero es tu esposa, lo sabes bien, yo lo he comprobado, las calladas son las más alocadas en la cama.
–No es algo que quiera hablar Kiba.
–Descuida, tengo la boca pesada, lo sabes, así que solo cuéntame como lo hacen las Hyugas.
–Kiba…
–Oh Dios… no me digas que…
–¿Qué?
–...Es lesbiana.
–¿Qué? No, ya basta Kiba, no estoy de humor.
–Tenía que descartar, ya entendí, sabes no es vergonzoso decirlo- Shino frunció el ceño pensé que escucharía algo sobre disfunción eréctil o algo así pero Kiba, como nunca resultaba para el resto de las cosas pero aparentemente si en este tipo de cosas dio en el clavo –Soy tu mejor amigo, te conozco, no habrás hecho ningún movimiento hasta que ella se acerca pero, bueno no quiero pretender saber más que ustedes dos sobre su relación pero vi como es Hinata, también es tímida… ella probablemente está esperando una señal Shino… A juzgar por tu silencio tengo razón, no te voy a juzgar , pero tal vez ella intérprete tu inacción como que no estás interesado en su cuerpo y se que no es así. Piénsalo.
Okey tuvo que aceptar que eso fue esclarecedor, tenía que ser honesto, nunca estuvo en una relación seria, es cierto que durante su vida se acercaron a el una que otra mujer (por lo general más jóvenes y de su carrera o universidad) su apellido era leyenda, su madre era una gran contribuyente su familia era prácticamente perteneciente al alma mater de la universidad de Konoha, solo los Nara, sus fundadores, eran más relevantes que ellos en ese lugar, aunque Kiba le aseguraba que tal vez se acercaban porque era un tipo apuesto no era tan ingenuo para no notar el interés que atraía a las mujeres como polillas a la luz.
Cuando tuvo curiosidad intento tener relaciones pero nunca fue más que por el sentimiento satisfactorio de la liberación, por la parte romántica era cero, por un lado nunca estaba dispuesto a dar regalos materiales ni ningún tipo de regalo que no le pareciera necesario dar, en segundo lugar estaba en momentos de su vida donde sus investigaciones eran su mundo entero, tampoco podía regalarles el tiempo que exigían.
Entonces todo terminó con los rumores sobre su asexualidad la cual era claramente falsa.
Era irónico… ahora en lo único que pensaba en sí pasaría por una panadería a comprar rollos de canela, en si debería hablar con Hinata para que anotara cada marca de detergente que usaba para que Clarisse se hiciera cargo finalmente de su trabajo en casa.
Deseaba terminar el trabajo para esperarla en casa y observarla moverse por la casa, era un placer verla interactuar con las cosas aunque pareciera un hombre extraño, como ya había comentado ella con humor cuando la veía regar las plantas aún sin florecer cada mañana.
Sus manos blancas untando crema en los brazos, o maniobrando con los botones de sus camisas de trabajo que apenas se sujetaban correctamente en sus pechos después de llevarlas a un sastre para que lo hicieran coincidir con su cintura pequeña, odiaba cuando Hinata usaba esas faldas de lino que quedaban por encima de su abdomen y definían su silueta para ir a trabajar, se encontró odiando aún más la forma en la que sus piernas en las medias veladas se veían tan llenas y estilizadas después de pararse en sus baletas de tacón bajo.
Es hermosa.
Y quería arroparla entre sábanas, abrazarla y esconderla para sí mismo asegurarle que si no salía de allí él se haría cargo de todo.
Esas mismas manos blancas recorriendo su cuerpo, esas mismas piernas largas enredándose contra las suyas, y esa terrible falda de lino arrojada en el piso.
Carajo… realmente todo esto le estaba afectando.
El tema principal era hablar con Hinata sobre los oficios del hogar, eso es lo que haría.
IV
Según entendía Hinata llevaba las cuentas y supervisaba a los empleados, era un almacén grande pero no había realmente mucho trabajo para ella hasta cada quincena, cuando pagaba a los empleados y al final de mes cuando enviaba el balance a Ino y hacía inspecciones rigurosas del inventario junto con los empleados antes de que llegara un nuevo camión.
Eso es lo que le comento ella, lo dijo como si no fuera mucha cosa (básicamente dándole a entender que no era nada para ella hacerse cargo del hogar) honestamente no la entendía, a él le parecía mucho trabajo ya hacerse cargo de todo el jardín trasero y delantero, y sin embargo también noto que ahora que estaban más grandes algunas plantas que también eran de agua decoraban en jarrones las mesitas.
–Shino-san me gusta hacerme cargo.
–Comprendo eso, pero no es necesario que te carges con más trabajo.
–Mi trabajo no es tan exigente Shino-San.
Odiaba la idea de que Hinata interpretará la vida de casada como la de hacerse cargo de él como una especie de madre. Es como había descrito la relación entre Shikamaru y Temari, y realmente odiaba su sinergia, como si fueran necesarias chispas de cualquier tipo para hacerlos funcionar.
Su Hinata era diferente, tal vez parte de lo que pasaba fue gracias a su educación, pero su carácter era suave fácilmente malinterpretado como pusilánime, lo que hacía que la situación se sintiera incómoda, tal vez Hiashi Hyuga le presionó sobre no descuidar sus trabajos maritales, o sentía algún tipo de deuda a su persona.
Solo cuando se vieran en igualdad de condiciones ella podría verlo como un compañero, quería lograr eso así que insistió.
–Pero el mantenimiento diario de esta casa es tan grande si lo es.
Hinata boqueo un poco, y sus mejillas se colorearon antes de hacer un gesto que no la veía hacer desde su boda, cuando avergonzada recibía halagos, sus dedos se tocan entre sí y miró a un lado.
–Fue… ¿Fue muy raro?
El efecto de la ternura fue instantáneo, su propio rostro arropado en su gabardina ardió, a veces se sorprendía lo mucho que los pequeños gestos de ella lo afectan, intento sonar lo más uniforme posible pero se desmoronó al instante.
–N.no, no es nada como eso, solo… quería evitar las cosas innecesarias.
–Pero a Shino-san le gusta como limpio la casa y las cosas que uso yo… yo creí que.
Dios no. Lo último que quería era crear una situación en la que creyera que todo lo que hacía no era valorado, de nuevo fue a la carga tratando que sus nervios no lo traicionaran nuevamente, realmente estaba pagando todos los días que hizo temblar a sus subordinados haciendo cuestionarios académicos y acertijos complicados en medio del trabajo.
–Yo. Si, me gusta mucho porque…Po. -Corto su tic nervioso y continuo –Lo hace Hinata-san, pero podemos solo ir a comprar las mismas cosas y dejar el trabajo a alguien más.
Ambas cabezas echaban Humo, Shino no sabía que tanto se había expuesto y dudaba que Hinata con el rostro arrebolado haya entendido todo lo que dijo, pero en vez de terminar la conversación y recomponerse el rostro de hinata adquirió una nueva capa de rojo, estuvo a punto de decirle algo para romper con aquel ambiente pero fue sorprendido por unas palabras sorpresa de su ahora superior.
–Entonces V.va.vamos de compras juntos y también podemos, ummm va.vamos a dormir juntos…. - hubo un silencio en el que a Hinata cerró los ojos y movió las palmas negando -PEPEPE,.Pero si Shino-san no quiere no…
–Hinata.
Ridículo, todo esto era ridículo, eran marido y mujer, y él la amaba, se quitó los lentes de sol, quería parecer lo más sincero posible en ese momento, tal vez así no parecería solo un hombre amenazante antes la joven y amable esposa que quería hacer funcionar las cosas, en ese momento escuchó un sonido curioso salir de los labios rosados.
-Hip…
Hubo un hipido mientras sus grandes ojos traslúcidos analizaron los suyos hasta el punto que estuvo a punto de ocultar su rostro pero no pudo, no podía, debía convencerse de ello.
Somos marido y mujer.
No lo haría difícil para ella, tomó uno de los mechones de su cabello ese sedoso largo que siempre había querido tocar y era tan suave como lo imagino y lo paso por su oreja roja.
–Vamos de compras juntos y dormimos juntos y podemos salir a citas y… - antes de que pudiera terminar de hablar Hinata había caído aparentemente desmayada sobre el mueble donde estaba, inmediatamente la agarró a su lado y pensó que él mismo estaba a punto de perder la conciencia, los hermosos nervios de Hinata eran contagiosos y no entendía para nada como es que alguien tan penoso tenía tantos años…
Bien, ahora debería aprender a ser un hombre con confianza porque desde esa misma noche Hinata Hyuga dormiría con su esposo.
V
Cuando Karime Aburame enfermo y dejó su trabajo en la universidad de Konoha decidieron que era una buena oportunidad para mudarse los tres a Ishi, su padre dejó de enredarse en temas políticos o administrativos de la capital, corto casi todas sus relaciones como uno de los hombres más influyentes en Konoha y decidió que en Ishi vivirían una vida más pacífica, donde estaban las oficinas administrativas y las fábricas farmacéuticas de las cuales se hacía cargo Torune. Tomó la decisión pensando que su madre estaría más tranquila su trabajo urgente más cerca y tendría una oportunidad para "Corregir a la familia" en ese entonces Shino apenas terminó su segundo doctorado, y manejaba las investigaciones con su equipo cercano.
Cuando se mudaron todo cambió… después de todo según Shibi más cosas no estaban bien.
Esa era otra de las grandes razones para casarse con una mujer que generará un beneficio.
El liderazgo de los Aburame se regia por quien llegaba a hacerse cargo de la farmacéutica Aburame, la parte administrativa, la veeduría de las fábricas, no tenía que ver cuán estudiado eras o cuantos doctorados tenias en el campo, en ese sentido Shibi siempre tuvo razón, nunca estuvo interesado en la administración, prefería estudiar bichos o bueno, hacer medicina, honestamente por muchos años antes de empezar con su largo viaje de estudios él quería seguir el camino de su madre y ser profesor pero su padre se lo dejó muy claro:
–La enseñanza es una de las profesiones más nobles. Según tu madre y lo sostengo; uno de los actos más genuinos de bondad y compasión en una realidad como la nuestra, tu decisión la respeto como un partidario de la educación pero Shino… eres…
– No soy solo tu hijo.
– Lo sé y por eso no te voy a obligar a hacerte cargo de nuestro legado inmediatamente, pero mi deseo y el de tu madre es que cumplas la función por la que fuiste concebido…
–Yo…
–Shino te amamos pero nuestro clan aun tiene reglas, eres nuestro único hijo, que pasara su entregas la empresa a desconocidos que van a arruinar nuestro legado y de paso la economía y relevancia de todo nuestro clan.
–Torune no es un desconocido.
–¿Entonces le vas a delegar tu responsabilidad?
Sabía que Torune tampoco tenía deseos de dirigir, así que solo era su egoísmo hablando, al darse cuenta se quedó callado frente a su padre.
Shibi suspiro mirando a su hijo.
–Aún estoy vivo, aun puedo seguir y Torune es un gran apoyo para ti, cuando yo muera probablemente él será el único que te guira, tu ni siquiera podrás hacer eso por él ya que no te sabrás relacionar con los ancianos y los dirigentes de otros clanes, no puedes entregar tu responsabilidad fácilmente sin entregar toda la paz de nuestra comunidad, así que no seas irresponsable.
–Sí padre…
