Hinata: Lo que nos acerca.

I

La música sonaba en un volumen alto dentro del coche de Hinata.

Todo su estrés mental venía desde el día en que visitó la finca Aburame, llena de hermosos invernaderos y paisajes llenos de lagos y caminos de guaduas.

Ese día después de la prematura cena Shino simplemente mencionó salir por un rato, ella asintió y deseo preguntar con más insistencia a donde iban cuando Shino le indico, adivinando sus preocupaciones, que como estaba vestida iba bien, aunque pareciera que solo fuera a la tienda, con la falda larga caqui y el suéter azul bebé.

No le tomo importancia porque no quería romper el ambiente, pero aunque el camino fue corto el lugar a donde fueron fue la finca Aburame ubicada realmente cerca a la entrada de la ciudad, y aún más cerca de su propio vecindario, un terreno similar al que atravesaron debía costar una fortuna pero probablemente era tierra heredada.

Luego de conocer a Karime, entendió que probablemente volvería a esa casa de forma seguida cuando Shino pudiera permitirse salir temprano y le pareció un avance que la incluyera ya que seguramente hacía las visitas en solitario hasta ese día.

Bien, eran una pareja casada, tal vez Karime insistió en verlos juntos, para entonces ni siquiera llevaban el mes casados así que Shino habría tenido excusas hasta entonces.

Sin embargo tenía una pequeña encrucijada desde ese día.

La pista de música cambió, aunque muchos podrían interpretar la música que Hinata escuchaba como deprimente o psicodélica nada la hacía sentir más tranquila y segura que una buena canción que conectara con su cerebro.

Y ahora parecía que encerrarse a escuchar música en el coche en vez de salir de la cochera, le parecía mejor idea que entrar a casa después de llegar del trabajo, todo por la conversación que tuvo con Shibi después de que se quedó sola en la sala de estar.

Es porque sabía que era algo que tenía que hablar con su esposo primero, y realmente no sabía cómo abordar, por las pistas de su conversación comprendió que probablemente tendría que ponerse de un lado opuesto a los deseos de su marido para complacer a su suegro.

[...]

Shibi dejo a su hijo solo con su madre un momento y entró a la sala de estar donde estaba ella vuelta un lío pensando en cómo encantar al Aburame menor, sin embargo con la propiedad de una Hyuga no se sorprendió por verse distraída a su entrada y recobro la compostura de inmediato poniéndose de pie para recibir a su suegro.

No tenía idea de lo que el hombre pensaba de ella y no podía ver rastros de insatisfacción en su rostro por la condición frágil de sus ojos que le hacía llevar lentes de sol como un hábito a pesar de que las luces de toda la casa estaban graduadas.

En ese momento deseó tanto llevar ropa un poco más formal, pero Shibi no pareció juzgarla al momento de saludarla.

– Aburame-san.

– Por favor solo Shibi, Aburame-san es como llamaban a mi padre.

Fue inevitable los pensamientos que la habían hecho pensar en Shino casi en cada rato del día le hicieron sonreír ante la sensación clara de Deja Vu. El padre alzó una ceja con aparente diversión ante la mueca de la nuera.

–Mis disculpas.

Anoto ella temerosa de su falta de respeto.

–¿Que es?- respondió, con un tono más curioso que exigente, de nuevo se encontró con trazos de la personalidad del Hijo en el padre quien de vez en cuando tenía expresiones juguetonas cuando la atrapaba en algo.

–Shino-san me dijo exactamente lo mismo cuando lo conocí.

–Es inevitable todos los padres e hijos somos Aburame-san en esta familia, es el título que nos condena a parecernos a nuestros padres incluso al ser nombrados, tal vez por eso lo evitamos.

A pesar del tono resuelto había un poco de resentimiento en su voz sobre la última parte de sus palabras, no pretendía meterse en los asuntos entre padre e hijo así que pondero la respuesta sonriendo, aunque realmente sintió deseos de decir que ambos físicamente no se parecían en nada.

Shibi adivinando que el silencio de su nuera era una forma de no cometer una imprudencia decidió seguir la conversación, no sin antes anotar que de hecho si era fácil llevarse bien con Hinata, quien a pesar de la etiqueta Hyuga era una chica de respuestas suaves y sonrisas fáciles.

–Hinata quería pedirte algo antes de que se marcharán.

Dijo con un aire de seriedad el cual correspondió de la misma manera.

–Por supuesto Shibi-san.

– Además de que lo convenzas de que vengan a visitarnos seguido, quería compartir algo contigo.

– Lo escucho.

Ambos tomaron asiento Hinata sintiendo el vacío de una taza de té que ofrecerle a Shibi y el mayor sintiendo cada vez más que podría hacer de esta chica su mejor aliada en el futuro si su hijo estaba la mitad de enamorado de como se veía.

– Guía a mi hijo Hinata, él tiene un futuro entre manos en el cual tendrá que tomar buenas decisiones, se que puedes ayudarlo así que me gustaría que no te cohibieras en ese sentido, nunca sientas que no haces parte de esta familia y ayuda a mi hijo a dirigir este patrimonio.

Las palabras salieron fluidas, como algo que había estado pensando constantemente. Hinata evitó la acción de boquear como un pez ante la impactante responsabilidad.

–Y.yo me siento honrada Shibi-san, pero dudo mucho que Shino-san, como es, necesite mucha ayuda mía.

Trato de que aquello no sonará como autodesprecio, si es que era posible, de hecho no eran más que sus pensamientos honestos.

– Lo hará, le das mucho crédito a ese mocoso, puede parecer inocuo y sensato pero en realidad he tenido muchos problemas por su culpa.

Hinata no pudo evitar pensar en un Shino más joven y emocional, pero apartó la bruma de su enamoramiento ante la situación de emergencia sin embargo no supo hallar palabras, no quería convertirse en un puente para la discordia entre padre e hijo, si prometía ayudar tal vez Shino se resentirá por meterse en sus asuntos y si no aceptaba Shibi la encontraría como una esposa decorativa.

El silencio se hizo y Shibi entendiendo a medias sus pensamientos contestó resuelto.

– Conocí a tus padres, hace mucho tiempo - los ojos grandes de Hinata luciendo sorprendidos de nuevo, le dieron pistas a Shibi sobre las razones del enamoramiento tan evidente de su hijo, continuó su relato. – el socialité de Konoha es realmente pequeño, todos sabíamos sobre la vida de todas las demás cabezas de clanes, es cierto que como miembro de un legado de farmacéuticos no prestaba especial atención a los Hyuga pero había algo claro, que resuena incluso hoy día.

Hiashi Hyuga tomó sus mejores decisiones mientras su esposa estuvo con él, antes y después de eso solo fue una máquina irracional. – Hinata quien sabía muy poco sobre la vida joven de sus padres en especial de su madre se sintió conmovida por la historia, una en la que su padre se sintió como un humano gracias a Hana.

El silencio reflexivo de Hinata confundió a Shibi quien se apresuró a excusarse.

– Lamento si te ofendí, es tu padre.-

– Descuide Shibi-san- decidió omitir que no estaba en una relación filial con su padre, no sabía qué tanto podía cambiar el hombre frente a ella sí lo sabía.

– Shino es un idealista, no lo percibo como una mala cosa, es justo como mi esposa cuando era joven, donando dinero a fundaciones y cuidando el nombre de nuestra frívola empresa, pero altruismo no es lo que necesito para dirigir Bug Corp, tal vez una mujer como tú podría hacerlo entrar en razón, así como Hiashi era demasiado rígido y Hana lo hacía tener humanidad, espero que puedas ayudar a mi hijo idealista a poner los pies en la tierra.

Fue demasiado para ella pero asintió, no muy segura, pero incapaz de retar los ojos cansados de Shibi que tal vez a estas alturas solo quería dejar de preocuparse por su hijo un poco, seguro ya tenía demasiado con su esposa.

II

Desde ese momento algo pesado cayó en su pecho, una responsabilidad que podría alejarla un poco de su esposo, podía negarse, porsupuesto que si Shino decidía un camino ella lo seguiría, no es como si dependiera de sus negocios, tenía la capacidad para mantenerse a sí misma pero el anhelo de una madre y un padre amoroso es algo que ella no podía ignorar, es algo que no tuvo y aunque no podía suplir a Shino frente a sus padres tal vez podría ser una buena consejera.

¿Podría?

En todo este tiempo desde ese día ni siquiera había sabido cómo abordar a su esposo en el tema, principalmente porque ahora tenía sus objetivos fichados en otro lugar, tomó una decisión, seducir a Shino Aburame, por loco que parezca para una mujer independiente en el siglo veintiuno deseaba tener una vida de casada amorosa después de la luna de miel.

No sabía que tipo de carácter podría tener el heredero Aburame en las relaciones así que por el momento apuntaba a ganarse su aprecio ya que (sintiéndose vergonzosamente conformista) le bastaba con su masculina voz y sus actos honestos de galantería para llenarla de suspiros.

Los alagos y agradecimientos venían a la orden del día, las comidas que compartían eran tan estimulantes, cuando Shino debía quitarse su gabardina (que seguro debía ser como su bata de laboratorio del mundo real) y sorprendentemente debajo de ella en vez de ropa cómoda tenía ropa formal de trabajo, las camisas blancas de manga larga y al fin podia ver que usaba correas de cuero sujetando el perfectamente planchado pantalón ejecutivo. Shino parecía ir a una junta de negocios cuando cenaban su guiso de pollo lo cual creaba un ambiente de incongruencia bastante chistoso pero para ella irresistible, era como un modelo en una revista de moda y hogar.

Encontró hipnotizante verlo, el cabello que trataba de mantener ordenado con gel a esas alturas se revelaba en una mata rebelde de un castaño tan oscuro que podría ser comparado con el negro, a ella le gustaba íntimamente más este estilo que el que llevaba al trabajo y le parecía especial que esa vista fuera solo para ella, tanto como en ese momento o cuando se lo cruzaba en las mañanas.

Esa debía ser su hora favorita del día, Shino preparaba el desayuno, siempre era una especie de misterio por descubrir sobre qué tipo de guarnición caería está mañana con el pan tajado tostado, huevo, tocino, tomate, una mañana que estaba apurado solo puso unas finas láminas de mantequilla y pudo ver su rostro avergonzado mientras se vestía con el pan en la boca, y si esa era su hora favorita entonces su cosa favorita de él hasta el momento era su voz.

"Hinata"

No tenía idea desde cuando era solo Hinata y no Hinata-san, tal vez desde el comienzo realmente no importaba, empezó a importar cuando se encontró a sí misma derritiéndose ante lo profundo de su voz gruesa, era satisfactorio escuchar su voz pausada y sin prisa decir una o dos frases de buenos días, hábilmente hacia notar cosas para recibir un alago y luego suprimir su deleite ante la voz grave que se suavizaba para ella.

Mientras entraba a la habitación que (se supone compartían) realmente sentía culpa cuando notaba cómo las cosas cambiaban de lugar cuando ella no estaba, las toallas que usaba, la ropa recién planchada, y varios estuches de gafas oscuras predispuestas cambiaban de posición cada tarde.

Era hereditario después de todo.

Una condición que hacía sus ojos sensibles a las luces muy fuertes, también la piel pálida sensible al sol, por supuesto nunca lo juzgo por eso pero ahora que no encontraba ningún defecto se preguntó si en algún momento en ese maravilloso rostro anguloso, de facciones maduras y nariz recta podría ver correctamente el color de sus pupilas.

Probablemente dentro de su laboratorio usaba lentes con transición para leer, tal vez estaba muy cómodo con los lentes oscuros como para usar otro tipo de lentes fuera del trabajo.

¿Estaba siendo obsesiva?

No, es tu esposo, la curiosidad es normal.

Entonces pregúntale

Noup, soy demasiado tímida con su reacción.

III

You are the victim, the victim of my love~

La canción se pegó a su cerebro…

Dios, estaba pensando de esta forma, una en que quería hacerlo caer en su trampa.

Seducir a un hombre

Nunca lo había hecho en el pasado las parejas que había tenido desde siempre fueron hombres que Ino mal catalogaba como arrojados que no dejaban lugar a dudas sobre si mismos, libros abiertos que Hinata sabía leer bien, ellos iniciaban el contacto y ponían los términos pero al primer instante de duda Hinata los hacía a un lado como un cuchillo, es algo que alababa Ino, aunque no se consideraba una "Femme fatale" como bromeaba Ino, estaba segura de que no se dejaría lastimar con mentiras obvias teniéndolas frente a ella, por más que luego sus ex la catalogaran como una mujer fría por no luchar contra las adversidades.

Ella sabía que se lastimaria tarde o temprano con cualquier tipo de hombre así que por muchos años trató de no tener ilusiones románticas hasta que apareció.

Cuando apareció Naruto, él fue como el libro más honesto y brillante que vio, todo lo que decía era exactamente como lo pensaba, no había desviaciónes en su carácter y si lamentaba algo lo dejaba en claro, era distinto a cualquier otro que conociera antes, si Naruto estaba a su lado no le mentiría, el efecto en ella fue inevitable, no solo era su personalidad transparente y clara, su apariencia irresistible era como un pequeño príncipe fácil de perdonar ante cualquier travesura, pero los príncipes como Naruto no se fijan en las doncellas cautelosas y precavidas que intentaban leerlo y reaccionar acorde, en vez los arrebatos de una princesa rosada que parecía una tormenta era lo que le llamaba la atención, Hinata no tuvo siquiera una oportunidad allí, desde entonces decidió dejar de buscar pareja, sabía como empezaban y terminaban las cosas ¿para que someterse voluntariamente a la turbulencia emocional de llevar una relación con alguien que no podías leer.

Si lo pensaba a profundidad por eso todo esto era difícil para ella…

Shino era un libro con páginas sueltas por todos lados, su familia, sus ojos, su vida… lo que pensaba de ella, sus ojos cubiertos ayudaban a que sus propios ojos no pudieran estudiar por completo sus reacciones, privandola de todo su análisis dejándola indefensa sin saber como proceder.

Todas son piezas faltantes por aquí y por allá, era como un caballero oscuro y reservado, un protagonista negro calculador que se movía solo basado en los resultados.

Bajo la obra de teatro que Hinata había montado en su cabeza los papeles estaban cambiando, porque a estas alturas era imposible negar que el misterio entre las páginas perdidas sobre el caballero negro la encandilaba de una manera que el crepusculo empezaba empezaba ser más entrañable que el amanecer.

La forma en la cual arremangaba la camisa pulcramente ordenada cuando se sentaba a la mesa, justo a su derecha, sus brazos gruesos que dejaban en descubierto su complexión ancha y dura la dejaban sin aliento.

Cuando la mirada de él tras sus lentes se sentía penetrante en su espalda mientras se recogía el cabello, era casi una presión posesiva, Hinata se preguntó si estaba imaginando cosas, si su estómago efervescente no estaba liberando más sustancias químicas de las necesarias, pero luego mientras regaba las plantas lo veía observándola por la ventana del estudio.

Los pantaloncillos cortos delataba de nuevo la constitución cuidada del Aburame y el pecho ancho más ceñido por la playera gris mientras la observaba a través del ventanal

Y ella hipo.

-Hip.

Mierda

Nunca tuvo este tipo de reacción nerviosa, es porque era más que sus reacciones normales ante los nervios al sexo opuesto, era su atracción sexual hacia su esposo, que en su mente aún era asimilado como algo prohibido, obviamente Shino Aburame no la estaba seduciendo, solo estaba actuando como un hombre normal que quería tener una buena relación con su esposa desconocida, pero incluso eso era tan malditamente caliente cuando solo ella podía ver su piel desnuda aquí y haya.

I become an animal, animal, Hunting for an animal, animal.

Quería desnudarlo en las sombras, quería que su crepúsculo se fundiera con su luna, las tenues sombras de su piel cremosa contra la suya pálida, no deseaba un encuentro fogoso, no quería una llama que se consumiera rápidamente…

Así que la única opción era tener una relación real de amantes.

Revisó su plan de acción, después de que llegó a casa el día de la visita, decidida a seducirlo, incluso tras las palabras de Shibi, revisó en su cerebro supuestamente dotado buscando respuestas positivas de Shino y encontró en sus alabanzas un elemento común.

Le gustaba que se hiciera cargo de las cosas.

Bien.

Estaba recibiendo buenas respuestas en ese departamento desde que inició su plan de acción, seguiría así.

IV

Pasaron un par de semanas más desde que reafirmó su misión, fue realmente rápido, adelantaba trabajo por las mañanas antes de que Shino despertara, y apenas se iba empezaba con la limpieza, debido a que todas las cosas se mantenían limpias la mayor parte del trabajo en casa era lavar su propia ropa, hacerse cargo de la cocina sucia, hacer una limpieza rápida a los baños para no dejar acumular el mugre y el trabajo más complejo era hacerse cargo del jardín, los viernes hacía una limpieza profunda para deshacerse de las telarañas.

El trabajo del hogar se lo podía permitir por una sola razón, aún como gerente no hacia todo el trabajo, tenía un supervisor que estaba por ella todo el día dando vuelta a todo, en realidad su trabajo era llevar la contabilidad que todo estuviera en orden al final del día y tuviera sentido al momento que le informará a Ino, los mismos empleados organizaban sus cuentas de cobro y era su propio problema si no lo hacían bien así que nunca pasaba mayor cosa como para que tuviera que estar todo el tiempo en el almacén, por supuesto que debía presentarse al trabajo pero muchos agradecen no tener su mirada pálida sobre sus hombros mirando con cuidado.

Era un pequeño hecho que mucha gente tenía algo de miedo a los ojos aristocráticos Hyuga, eran todas tonterías pero se decía que podían ver a través de todo, y en el poco tiempo que llevaban en aquel lugar todos los trabajadores coincidían en una cosa; su jefa los leía completamente, frente a ella era imposible ocultar nervios o mentiras, su cejas cuestionan todo y se preguntaban como alguien que se veía tan suave en esa ropa ejecutiva color pastel era tan rápida para juzgar con dureza pequeños errores.

Era eficaz para detectar defectos y reclamar por ellos, tan solo en su semana de inauguración un paquete especialmente delicado de vidriera decorativa llego con cierto defecto, algo que podría ser fácilmente catalogado como defecto de fabrica Hinata estudio con cuidado y declaró sin temor a equivocarse que el embalaje no fue el problema, por lo tanto la empresa transportadora no tuvo el cuidado en medio del transporte, Hinata hizo un par de llamadas, discutió con Ino como aquello podría volverse común y nunca más hubo un defecto en un producto.

Desde entonces todos le guardaban un respeto enorme nacido del temor de ser pillados en algo y no habían ocurrido accidentes.

Pero Hinata lo interpretaba como que en realidad el trabajo no era pesado y el supervisor se encargaba de todo.

Hinata recogió sus cosas de su escritorio, su oficina realmente solo era un pequeño cubículo donde se amontonaban los papeles que debía revisar al llegar, era el trabajo del día anterior, dado que todo el movimiento de las cajas registradoras estaban conectadas al computador del cubículo solo era corroborar que el dinero entregado coincidiera con el de la pantalla para cada caja y luego entregar efectivo menudo a cada caja, el resto de su trabajo lo podía hacer perfectamente en casa, y ese día era viernes, no eran muchos viernes desde que se mudo y este era el tercer viernes que hacía la limpieza general.

Puso la clave en el aparato electrónico y Gust, el supervisor que actuaba como su asistente cuando ella estaba allí apareció adivinando sus intenciones.

-Se acerca el fin de mes, será mejor que les recuerdes organizar sus cuentas de cobro- Señaló Hinata sin verlo, moviendo cosas a su enorme bolso café Vélez, el hombre asintió, todos justificaban la salida temprano de Hinata los viernes como parte de sus responsabilidades maritales, para nadie era un secreto que estaba casada en una familia adinerada.

-Correcto, el siguiente cargamento tardará en venir pero empezamos a tener demanda incrementada en artículos navideños, aun es septiembre así que no se…

Hinata lo medito, realmente los medios de comunicaciones hacían escándalos cuando se trataba de la navidad, ya ni siquiera existía halloween para los adultos, Sai trabajo muy duro en un montón de diseños sombríos para la línea de este año, Hinata veía venir como los diseños de placas terroríficas infantilizadas de Ino se venderían mejor.

– La expectativa es buena, hay suficientes aún, dejemos que llegue el resto en la próxima entrega solo anota diseños para decorar árboles, los más elaborados es mejor que salgan en noviembre.

–Sí.

-¿Algo más?

– Para nada, tenga un buen día Hinata-san.

– Igual usted, si hay emergencias en horario laboral aun puede llamar.

Tras recordarle eso al hombre de mediana edad se acomodo el cabello en el vidrio de la puerta y salió, el almacén estaba limpio, todo en orden, finalmente se marchó a casa tarareando una canción, sus planes para este fin de semana eran alentar a Shino a visitar a su madre y hacer pizza casera.

Sin embargo lo que halló fue diferente a sus pensamientos, se desmaquillaria, tomaría una ducha e iniciaría a limpiar pero en cambio Shino Aburame sin su gabardina estaba sentado en la sala revisando gruesos paquetes de documentos engrapados.

–Aburame-san llegó temprano.

Shino no se sintió sorprendido, sonrió a la mujer a su lado y se levantó, aun llevaba la ropa de trabajo, sabía que aunque prefería llevar ropa más suelta debia estar listo para asistir a juntas, esa era la razón de su corte empresarial, a Hinata le habría gustado descubrir que en realidad Shino tenía un gusto por la ropa elegante.

–Hinata… - en cambio la sorprendida fue ella por el tono bajo y agradable de su voz melodiosa tarareando su nombre en reproche, cierto, hace rato había dejado el apellido atras era imposible estar nerviosa mientras lo estudiaba con cuidado.

– Ah… Shino-san- aún había restos de insatisfacción en el gesto de el castaño pero al no adivinar Hinata su inconformidad finalmente dejó de acorralarla.

–Esta bien no pasa nada, tu también llegaste temprano.

–Usted… usted lo sabía.

Sin duda, ambos eran ingeniosos así que no habían conversaciones crípticas entre ellos, Shino sabía que ella salía muy temprano del trabajo, en especial los viernes, se sintió un poco avergonzada al pensar que tal vez Shino pensaba que su trabajo no era importante, pero era mejor ¿no? Era bueno que pensara que ella estaría disponible (Dios Hinata, te vuelves cada vez más lamentable)

–Bien, fui atrapado quería hablar contigo así que fui imprudente y solo salí cuando quise.

–Nada como eso, Shino-san puede hablarme cuando quiera.

Hubo un silencio en el que Hinata se acercó dejando su bolso lleno de papeles a un lado tomó una silla de las del comedor, Shino resintió su accionar pues había dejado un espacio grande en el sofá pero Hinata no lo noto.

–¿Cómo te fue hoy- preguntó, sorprendiendo a Hinata quien se esperaba una charla similar a la de Shibi.

–Umm ¿sí? Yo, bien y usted.

–Hinata, acércate.

Nuevamente la tomó por sorpresa, pero hizo lo que le pidió y se sorprendió cuando Shino suspiro como si liberara frustración, sabía que no era contra ella, conocía bien a Shino pero no evitó que se alertara, se encogió en el sofá y entonces Shino levantó uno de los paquetes de hojas que tenía una gráfica ilegible para ella.

–Finalmente terminamos la investigación que llevábamos a cabo.

–E.eso es genial.

–Fue un fracaso total, el insecto que estudiamos resultó tener distintas reacciones al reactivo de la solución B creada a partir de la planta que estábamos estudiando, fueron meses creando ese reactivo este insecto que es capaz de identificar... - se detuvo por un segundo probablemente meditando en los tecnicismos que nadie más que él podría entender en ese momento –Simplemente salió mal, no sabemos si las pruebas preliminares arrojaron resultados positivos por el tiempo de vida del bicho o su ambiente- Shino dejó salir las palabras como quejas silenciosas, su voz era baja pero constante, Hinata entendió que quizás necesitaba algo de consuelo y quiso acercar su mano pero se detuvo.

–Yo, lo siento- Respondió en cambio, lista para lo que necesitará.

–No es tan terrible, había un 70% de probabilidades de que pasara, pero haber creado la primera muestra exitosa es un logro aunque no haya logrado los resultados, ahora que tenemos el método podemos replicar varias veces el reactivo con distintos variantes hasta hallar la correcta es un perder ganar- sin embargo sus labios seguían apretados y su expresión rígida, había algo más que no estaba contando e Hinata no sabía si estaba bien preguntar tal vez Shino solo quería ser escuchado y nada más.

–Bien solo quería decir que perdí y ahora debo salir del departamento de Investigación.

–¿Si? Shino-san eso ¿por qué? Aún puede ser exitoso ¿no será peor si usted sale?-

–Es algo que quería hablar contigo, pero antes hay algo más, si no es molestia para ti quisiera saber algo…

–Por supuesto Shino-san.

–Acerca de la limpieza, estoy agradecido con que te guste nuestra casa pero siento que es algo de lo que se puede encargar alguien más para que no sea pesado para ti.

Hinata sintió la sensación de peligro, su plan estaba por ser derribado, bien, sabía que hasta cierto punto era raro que con el patrimonio de su esposo tuviera que hacerse cargo de la casa si tenía un empleo pero quería hacer creer a Shino que le gustaba mucho hacer oficio.

¿A quién le gusta hacer oficio Hinata?

Está esa chica en ese drama coreano y…

Es ficción.

Su batalla mental fue interrumpida por otra voz que le recordaba que frente suyo, su esposo estaba esperando una respuesta.

–Shino-san me gusta hacerme cargo.

–Comprendo eso, pero no es necesario que te cargues con más trabajo.

–Mi trabajo no es tan exigente Shino-San.

–Pero el mantenimiento diario de esta casa es tan grande si lo es.

No pudo evitar boquear buscando palabras, pero era demasiado, ella fue descubierta y tenía muchas vergüenza por tener que enfrentarse así con Shino, deseaba poder desaparecer, la silla en la que había estado sentada en primer lugar se veía tan lejana ahora.

Sin escapatoria recurrió a uno de sus más viejos y vergonzosos hábitos y tocó sus dedos buscando calma, la vergüenza se maximiza mientras no hallaba que decir o donde esconderse.

Oh Dios ya hiciste el ridículo ahora solo intenta recoger un poco tu dignidad

–Fue… ¿Fue muy raro?

Shino oculto un poco su rostro tal vez burlándose de ella, bien, prefería que fuera algo divertido en vez de que le pareciera patética como a su padre, el rostro de Shino adquirió un tenue rubor que fue apenas perceptible a sus ojos que sabían detallar todo e Hinata parpadeó un par de veces sin comprender si era demasiado la vergüenza ajena o la risa acumulada.

Por lo menos parece menos tenso por lo de su investigación, el sonrojó le sienta tan bien.

–N.no, no es nada como eso, solo… quería evitar las cosas innecesarias.

–Pero a Shino-san le gusta como limpio la casa y las cosas que uso yo… yo creí que.

Ya deja de humillarte.

Okey era natural no querer perder un plan que iba tan bien, aunque sus conversaciones iniciaban alrededor del detergente luego podían hablar sobre trabajo, comida y otras cosas triviales de la vida adulta, la limpieza era solo un puente y no sabía qué hacer ahora para iniciar los contactos.

–Yo. Si, me gusta mucho porque… lo hace Hinata-san, pero podemos solo ir a comprar las mismas cosas y dejar el trabajo a alguien más–

Hinata se sonrojó, era inevitable desde el inicio de su boda Shino siempre pensó en ella, aunque ahora parecía que tal vez estaba un poco avergonzado de poner a trabajar tanto a su esposa también intentaba cuidarla, cada cosa pequeña era preciosa cuando se está enamorado, y ella estaba demasiado metida en esto.

Bajo la cabeza sonrojada incapaz de ver el furioso sonrojó de su oponente, de todas formas ahora que su plan a fue destruido y el ambiente parecía el adecuado, no sabe cuántas veces tartamudeo como el viejo y espantoso hábito de su niñez pero como pudo sugirió el plan B, lo siguiente en sí lista que tal si vamos a comprar juntos, que tal si… qué tal si al fin compartimos el lecho… ay no, lo dije en voz alta…

Hinata estaba al borde del colapso por la vergüenza pero fue llamada por su esposo, por esa voz grave y deliciosamente profunda que traicionaba sus nervios.

–Hinata.

Era una loca por pensarlo en esta circunstancia, pero acababa de sugerir dormir juntos y ahora su esposo la llamaba sin reproche, el calor subió aún más por sus orejas calientes y sus manos temblaron a la expectativa, siguió el movimiento de su mano apartando los lentes y lo que descubrió la dejo tan estupefacta y maravillada que sintió deseos de llorar.

Finalmente una página más fue cocida en el libro del caballero y entre sus delirios de príncipes y princesas Hinata pensó que este personaje era especial por ocultar una joya de tal valor al mundo entero.

Los ojos no eran especialmente grandes, aunque eran almendrados no eran especialmente pequeños y sus pestañas eran largas y bonitas pero lo más impactante de su mirada afilada y masculina eran las iris brillantes, un verde profundo y claro, no demasiado pálido, similar a las hojas de los árboles, pero no demasiado oscuro como para ser antinatural así que era brillante como una laguna entre el bosque eran hermosas, su primera impresión fue sin duda las esmeraldas… se quedó anonadada más tiempo del que pretendió y cuando volvió a la realidad…

-Hip.

Allí estaba, de nuevo, la necesidad extraña que nunca en su vida como Hinata Hyuga experimentó pero ahora como la esposa de un Aburame parecía inevitable.

–Vamos de compras juntos y dormimos juntos y podemos salir a citas y… -

Shino hablaba lejanamente mientras las escenas inapropiadas corrían por su cabeza, tal vez desde que se sintió avergonzada y humillada más temprano empezó a acumularse, honestamente no pretendía que fuera así, pero cayó en la inconsciencia con el pensamiento de que quería comerse a Shino Aburame.