Flufftober 2022 Yuuram

Día 10: Reencuentro

Desde que se había convertido en maou, todo había cambiado y algo que notó especialmente era que ya no se desesperaba por volver a la Tierra, cuando se daba estaba bien y cuando no, disfrutaba plenamente de su estancia en Shin Makoku.

Y algo también muy notorio para él, era la forma en la que Wolfram trataba el tema. Al principio, le molestaba que se fuera, incluso quería que ya no regresara a la Tierra, pero ahora incluso sí él no quería irse, él lo hacía. Recordaba esa vez cuando volvían de Seisakoku y no quería regresar, tenía mucho qué hacer con las cajas, pero Wolfram le dijo que se haría cargo y lo empujó al mar, aunque las cosas no resultaron como querían y terminó en una prisión, pero la intención era lo importante.

Incluso, ahora que estaba de regreso nuevamente, preguntaba cosas de su vida en la Tierra y se esforzaba por aprender palabras en inglés, aunque fuera terrible con eso.

Pero, había algo que nunca había cambiado y era que Wolfram siempre lo recibía, siempre estaba ahí esperándolo, al principio para regañarlo, pero luego fue bienvenido con unas sonrisas deslumbrantes.

Tal y como esa misma tarde.

Salió de la fuente, empapado como siempre y se encontró con unos lindos ojos verdes frente a él.

—Bienvenido de regreso, Yuuri—el rubio le dio la mano para ayudarlo a salir y una vez fuera le puso una toalla en la cabeza y ahí estaba, esa sonrisa que tanto le gustaba.

Sonrojándose, bajó la cabeza.

—Estoy en casa, Wolf.

—Vamos adentro, tienes que cambiarte.

Mientras el rubio caminaba hacia el Castillo, Yuuri en lugar de seguirlo, solo lo miraba. Se había dicho a sí mismo que ese día haría algo para dar un paso más en su relación con Wolfram, pero estaba muy nervioso.

—¿Qué pasa? —dijo Wolfram al darse cuenta de que no lo estaba siguiendo y regresando junto a él.

Era ahora o nunca.

—Wolf…

—Dime, ¿ocurre algo?

Con todo el valor que pudo reunir, Yuuri acortó la distancia entre ellos y lo besó. Wolfram no respondió enseguida y cuando Yuuri se alejó, solo lo miraba con sorpresa. El pelinegro estaba muy sonrojado y no sabía dónde meter la cara, pero la sonrisa de su prometido lo tranquilizó, al igual que otro beso, ahora iniciado por el rubio. Wow. Ahora entendía por qué besar a alguien era tan importante.

—Te extrañe, Wolf.

—Yo también te extrañé, Yuuri.

Conrart tuvo que arrastrar a Gunter lejos de allí, cuando vio que compartían un tercer beso, probablemente se tardarían un poco, así que era mejor dejarlos solos.